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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cartas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cartas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cartas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Papeles que viajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papeles-viajan_129_12952705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f24fc15-39e7-4d24-95a2-9c187a841918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papeles que viajan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pausa, la atención, el afecto y el pensamiento vuelven a través de las cartas, un modo de comunicación que está ganando cada día más adeptos.</p></div><p class="article-text">
        Escucho el precioso disco <em>A&ntilde;os despu&eacute;s</em>, de <strong>Edgardo Cardozo</strong>, cuya imagen de tapa exhibe una abrumadora soledad. Es el asiento de cuerina marr&oacute;n, tajeado, de un antiguo vag&oacute;n de tren. Igual que&nbsp;aquel en el que me sentaba con mis hermanas cuando&nbsp;recorr&iacute;amos el oeste con el boleto naranja y blanco en la mano, que el guarda picaba. Media hora de Haedo a Caballito los domingos, para visitar a la bobe que revolv&iacute;a la olla humeante con sus comidas jud&iacute;as y camin&aacute;bamos despreocupadas con mis primos para subir a la calesita en Plaza Irlanda.
    </p><p class="article-text">
        Era el tiempo demorado de los buzones rojos, el de la espera y&nbsp;las cartas de ida y vuelta donde se exhib&iacute;a todo tipo de letra. Hay un tema que canta Cardozo, de inquietante melancol&iacute;a y letra muy breve, que dice: <em>Cartas como fotos blanco y negro/ que el desgarro del sobre me revela/ Cartas como ausencias/ las que no llegan/ las que hubieran cambiado el sentido de todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dice, y habr&iacute;a que confirmarlo con las autoridades del correo, que pese al email y a las redes, las cartas de papel volvieron. Es un gesto peque&ntilde;o, artesanal, de resistencia, que regresa. Se abre con delicadeza un sobre, tal vez se reconoce la letra, se acarician las hojas que pasaron por las manos de otra persona. En un contexto vertiginoso,&nbsp;<a href="https://www.hola.com/padres/20220606333481/memoria-escribir-mano-beneficios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribir a mano</a>&nbsp;y enviar ese texto <strong>&iacute;ntimo es una forma de conectar de verdad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para este a&ntilde;o, las cartas cobrar&aacute;n auge entre las generaciones z y millenial, seg&uacute;n Pinterest Predicts 2026.&nbsp;Apoyan su hip&oacute;tesis en el aumento de los sellos en un 105 por ciento, en un 35 de cartas de amigos por correspondencia y en un 45 de cartas a mano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy escribimos en un mundo que corre hacia no se sabe d&oacute;nde. La escritura lenta nos interpela, involucramos el cuerpo de otra manera, pensamos especialmente en alguien, se lo mostramos. Es un modo de prestarle atenci&oacute;n, cederle tiempo y espacio a la conversaci&oacute;n sin voz o de bajo volumen.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez alguien vuelva a pedir &ldquo;quem&aacute; esas cartas&rdquo;, mientras la mayor&iacute;a deja de lado la opcion de la fogata y digita la tecla de borrar/delete o env&iacute;en lo escrito a la papelera de reciclaje. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguir&aacute;n existiendo esos escritores fantasma, como en la novela <em>El coraz&oacute;n en invierno</em>, de <strong>Kevin Barry</strong> (Edhasa) donde el protagonista, l&iacute;rico y desvergonzado, es el autor de cartas de amor ajenas, en el pueblo minero de Butte, Montana? &iquest;Alguno de ustedes moj&oacute; sus labios en los &uacute;ltimos meses para pegar una estampilla? &iquest;Sigue existiendo el papel de avi&oacute;n, finito y transparente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las amistades epistolares fueron (son) un lugar de afecto y reflexi&oacute;n. Contiene pasiones, peleas, amores, sorpresas, bellos encabezamientos y la firma, &uacute;nica. Hace un tiempo, en Se&uacute;l, surgi&oacute; el primer caf&eacute; postal: Nuldam Space. Se replic&oacute; en Par&iacute;s, en el caf&eacute; Pli y en Buenos Aires, en el barrio de Retiro, con el agregado de que en la versi&oacute;n porte&ntilde;a funciona desde fin de 2025 la unidad postal oficial del Correo Argentino 5828. 
    </p><p class="article-text">
        La gestora de Caf&eacute; Posdata es <strong>Carolina Barone</strong>, oriunda de Venado Tuerto, Santa Fe, descendiente de trabajadores ferroviarios, estaci&oacute;n donde las cartas y las encomiendas formaban parte del cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        En Posdata hay noventa casillas postales, el men&uacute; te llega como una carta y la mayor parte de las actividades ocurren con diarios, libros, sobres, sellos, stickers, es decir: papel. Hay lapiceras para escribir y, eso s&iacute;, pod&eacute;s usar el c&oacute;digo QR para tener wifi.
    </p><p class="article-text">
        Un profesor de Mataderos, <strong>Nito Basavilbaso</strong>, le escribi&oacute; doce cartas a su amigo <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, en la ficci&oacute;n que protagoniz&oacute; <strong>Juan Palomino</strong> y que se repone de tanto en tanto. Se llama <em>Cartas para Julio</em> y su autor es <strong>Gabriel D. Lerman</strong> (Astier Libros).
    </p><p class="article-text">
        Dice Lerman, &ldquo;me cautiv&oacute; algo bastante obvio: la centralidad que ten&iacute;a el g&eacute;nero epistolar en las relaciones interpersonales de hace cincuenta a&ntilde;os. No hab&iacute;a chat ni Skype ni Internet, pero tampoco hab&iacute;a demasiado tel&eacute;fono, ni tanta posibilidad de retruque o reposici&oacute;n de informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era otra manera de estar en el mundo. &ldquo;En las cartas se expresaba todo: desde un complejo pensamiento te&oacute;rico, una posici&oacute;n pol&iacute;tica, hasta el listado de ropa a llevar en un viaje o un pedido de devoluci&oacute;n de libros o el aviso de olvido de un cepillo de dientes. Todo se pon&iacute;a en las cartas. Con posdatas, con adendas, con anexos, con notitas al margen. Y esperar una respuesta espec&iacute;fica por escrito pod&iacute;a significar el cambio de rumbo de una vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La correspondencia entre <strong>Albert Camus</strong> y <strong>Rene Char</strong>, dos de los mayores escritores franceses del siglo veinte, parece escrita hoy. &ldquo;Cada vez seremos un incordio para la frivolidad de los explotadores de nuestra &eacute;poca. Este nuevo combate apenas comienza y con &eacute;l, nuestra raz&oacute;n de existir&rdquo;, escribi&oacute; el segundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya te llegar&aacute;</em> fue el t&iacute;tulo que Eterna Cadencia eligi&oacute; para publicar la correspondencia que mantuvieron entre 1984 y 1997 lasescritoras <strong>Margo Glantz</strong> y <strong>Tamara Kamenszain</strong>, guardada en Princeton. El proyecto naci&oacute; con el encuentro de un pil&oacute;n de cartas separadas con una banda el&aacute;stica<strong>. </strong>La relaci&oacute;n de pareja, la dificultad de vivir de la escritura, el humor como ant&iacute;doto contra el malestar social, las cr&iacute;ticas literarias, los encuentros con pares, son algunos de los temas que recorren con gran vitalidad las plumas de dos mujeres que criaron hijos e hijas mientras escrib&iacute;an textos fundamentales de la literatura latinoamericana.
    </p><p class="article-text">
        Glantz es una de las voces imprescindibles de las letras mexicanas de los siglos XX y XXI. Tiene un estilo &ldquo;saltar&iacute;n y elegante&rdquo;, en tanto que la escritura de Tamara, una de las inspiradoras de la carrera Artes de la Escritura en la UNA, es m&aacute;s &ldquo;concentrada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cartas tambi&eacute;n son testimonio de los horrores de la humanidad. Contaba el periodista espa&ntilde;ol <strong>Jes&uacute;s Ruis Nestosa</strong> que el jerarca nazi Himmler le escrib&iacute;a a su mujer que lamentaba &ldquo;tanto haberme olvidado de nuestro aniversario por primera vez&rdquo; y en otra, muy escueta: &ldquo;Viajo a Auschwitz. Besos: tu Heini&rdquo;. Ella: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo nos dejar&aacute; esta banda de jud&iacute;os para que podamos disfrutar de la vida?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son legendarios los intercambios epistolares entre <strong>Alejandra Pizarnik</strong> y <strong>Silvina Ocampo</strong>, <strong>Virginia Woolf</strong> y <strong>Vita Sackville-West</strong>, o <strong>Simone de Beauvoir</strong> y <strong>Violette Leduc</strong>. Para ellas, era un modo de pensar en voz alta, de sostenerse, de existir en el campo literario que a veces las dejaba de lado. 
    </p><p class="article-text">
        Detenerse, escribir y leer sin urgencia nos da otra percepci&oacute;n de la temporalidad. Lo hacemos en un mundo que va cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Volver a las cartas es una manera de recuperar el tiempo, el pensamiento, la atenci&oacute;n y la conversaci&oacute;n amable.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papeles-viajan_129_12952705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 14:51:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Papeles que viajan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cartas,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El podcast Epistolar celebra una nueva presentación en vivo con lecturas y música en La Casa de Lolita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/podcast-epistolar-celebra-nueva-presentacion-vivo-lecturas-musica-casa-lolita_1_12446131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1989d6d0-fbdb-4b4c-aea0-a8ca74dd957a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El podcast Epistolar celebra una nueva presentación en vivo con lecturas y música en La Casa de Lolita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ciclo creado por Diego Jemio y Tomás Sprei recupera el arte perdido del carteo a través de la interpretación de actores y actrices. La experiencia, que ya lleva casi 190 episodios, tendrá su próxima edición escénica el domingo 13 en Palermo.</p></div><p class="article-text">
        Una carta es un secreto a voces, un susurro escrito que cruz&oacute; d&eacute;cadas, geograf&iacute;as o pasiones hasta llegar a ser le&iacute;do por alguien que no fue su destinatario original. Y eso mismo ocurre con <em>Epistolar</em>, el podcast ideado por el periodista cultural Diego Jemio y el productor de audio Tom&aacute;s Sprei, que desde diciembre de 2018 transforma cartas reales de personas que existieron en piezas sonoras interpretadas por actores y actrices de reconocida trayectoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este domingo 13 de julio a las 19, en La Casa de Lolita (Humboldt 1784, CABA), el ciclo tendr&aacute; una nueva edici&oacute;n en vivo</strong>, con lectura a cargo de Paula Fern&aacute;ndez Mbarak, m&uacute;sica de Jos&eacute; Ferrufino y la presentaci&oacute;n del propio Jemio. Las entradas <a href="https://alpogo.com/evento/epistolar-20727" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n disponibles a trav&eacute;s de Alpogo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Desde su nacimiento, <em>Epistolar</em> no dej&oacute; de crecer. Ya cuenta con casi 190 cartas grabadas y disponibles en <a href="https://open.spotify.com/show/6qImtoCIDIlURpuR0Tib4N?si=09a39237c6d74aab" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a> y <a href="https://www.youtube.com/@epistolar.podcastdecartas543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouTube</a>. Las voces que dieron vida a los textos epistolares incluyen nombres como Julieta Ortega, Norman Briski, Jorge Marrale, Ana Mar&iacute;a Picchio, Mauricio Kartun, Gerardo Romano y Luciano C&aacute;ceres, entre otros. Pero m&aacute;s all&aacute; del formato podcast, el proyecto se transform&oacute;: <strong>profesores de literatura, historia y teatro comenzaron a usarlo como herramienta pedag&oacute;gica, y el equipo lo llev&oacute; tambi&eacute;n al escenario, con presentaciones en museos, centros culturales y teatros de todo el pa&iacute;s y de Uruguay</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para Jemio, la propuesta surgi&oacute; de una conjunci&oacute;n personal y amorosa de mundos: la literatura epistolar, la radio y el teatro. <strong>&ldquo;Quise ver qu&eacute; pasaba con estos textos que fueron escritos en un registro de intimidad cuando eran atravesados por la voz, el cuerpo y los sentimientos de actores y actrices&rdquo;</strong>, explic&oacute;. La lectura actoral es acompa&ntilde;ada por una introducci&oacute;n con guion propio y m&uacute;sica original, y cada carta funciona como una historia aut&oacute;noma, breve, emocional, capaz de interpelar a quien la escucha aun sin conocer a los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las cartas elegidas abarcan una gran variedad de g&eacute;neros y emociones: de amor, pol&iacute;ticas, abiertas, de padres a hijos, manifiestos.</strong> Y seg&uacute;n Jemio, uno de los desaf&iacute;os para los actores es interpretar &uacute;nicamente con la voz: sin cuerpo, sin escena, solo con inflexiones y matices. La respuesta suele ser entusiasta y muchas veces los int&eacute;rpretes comparten con &eacute;l sus propias experiencias con el carteo, como si la propuesta activara una memoria sentimental transversal a generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de un gesto nost&aacute;lgico, <em>Epistolar</em> propone un rescate: <strong>&ldquo;Una forma de pensamiento perdido, un peque&ntilde;o ritual &iacute;ntimo&rdquo;</strong>. En tiempos de mensajes breves, vertiginosos y fragmentados, el proyecto invita a detenerse, a volver a la palabra bien dicha, al texto que emociona y conmueve. <strong>&ldquo;En el medio de tanto escombro, salir y ofrecer una flor me parece que no es poca cosa&rdquo;, resume Jemio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/podcast-epistolar-celebra-nueva-presentacion-vivo-lecturas-musica-casa-lolita_1_12446131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 10:08:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El podcast Epistolar celebra una nueva presentación en vivo con lecturas y música en La Casa de Lolita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Teatro,Cartas,Cartas de amor,Literatura,Epistolar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tarot-juego-herramienta-aplicar-autoconocimiento-superacion-superacion_1_10971203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7765715a-7178-47e4-befe-05c658365fe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una guía rápida sobre el origen y las enseñanzas del Tarot. </p></div><p class="article-text">
        Compuesto por un juego de 78 cartas, el Tarot se viene utilizando en Europa desde el siglo XIV como juego de azar. Fue a finales del siglo XVIII cuando empez&oacute; a usarse con fines adivinatorios. Para ello se utilizan generalmente los 22 arcanos mayores, con los que se han preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro del consultante.
    </p><p class="article-text">
        El resto de las 56 cartas del mazo tambi&eacute;n pueden entrar en juego en tiradas m&aacute;s espec&iacute;ficas cuando se quiere profundizar sobre alg&uacute;n tema o situaci&oacute;n de vida. Este primer uso adivinatorio, pronto deriv&oacute; en una <strong>herramienta de an&aacute;lisis psicol&oacute;gico</strong>, donde las cartas simbolizan arquetipos del inconsciente colectivo. En<a href="https://www.horoscopo.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> hor&oacute;scopo.es</a> se pueden realizar diversas consultas gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        Para trabajar con el tarot y utilizarlo como herramienta de crecimiento personal, se puede recurrir a una persona con experiencia, a una web de fiable, como la anteriormente mencionada, o se puede aprender a hacer las tiradas. Hay diferentes t&eacute;cnicas y tiradas de interpretaci&oacute;n, seg&uacute;n el orden en que se hayan ido seleccionando y colocando las cartas.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es y c&oacute;mo es el Tarot</h2><p class="article-text">
        El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung se interes&oacute; mucho por el Tarot y la simbolog&iacute;a de sus cartas. Pero fueron sus disc&iacute;pulos quienes desarrollaron los fundamentos arquet&iacute;picos sobre los que se basa su lectura en el crecimiento personal. La <strong>alineaci&oacute;n de los arquetipos psicol&oacute;gicos de Jung con las cartas del Tarot</strong>, hacen posible su utilizaci&oacute;n para la evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con el tarot, no solo se pueden descubrir rasgos de personalidad y mensajes del inconsciente. Esta herramienta proporciona s&iacute;mbolos psicol&oacute;gicos e im&aacute;genes, que, combinadas de cierta manera, nos dan informaci&oacute;n muy &uacute;til en muchos &aacute;mbitos de la vida. As&iacute;, cada carta del Tarot tiene un significado relacionado directamente con los grandes arquetipos universales.
    </p><p class="article-text">
        Cada carta cuenta con una ilustraci&oacute;n que sirve como referencia. En cada una de estas cartas, la selecci&oacute;n del dibujo, los iconos y los colores es de suma importancia, pues de ello depende su valor simb&oacute;lico. Hay diferentes dise&ntilde;os, desde el cl&aacute;sico tarot de Marsella, hasta el Tarot de Thot o el Tarot Waite, por citar solo los m&aacute;s famosos.
    </p><p class="article-text">
        Todos y cada uno de ellos, contiene <strong>22 arcanos mayores </strong>( 0 El Loco, 1 El Mago, 2 La Sacerdotisa, 3 La Emperatriz, 4 El Emperador, 5 El Hierofante, 6 Los Enamorados, 7 El Carro, 8 La Justicia, 9 El Ermita&ntilde;o, 10 La Rueda de la Fortuna, 11 La Fuerza, 12 El Colgado, 13 La Muerte, 14 La templanza, 15 El Diablo, 16 La Torre, 17 La Estrella, 18 La Luna, 19 El Sol, 20 El Juicio, 21 El Mundo).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a <strong>los arcanos menores, son 56 cartas divididas en cuatro palos</strong>. Cada palo simboliza un estado de la mente; as&iacute;, las espadas, asociadas al elemento aire, simbolizan el sufrimiento. Las copas se asocian al elemento agua, y simbolizan el amor. Los bastos se asocian al fuego y simbolizan las pasiones y acciones. Los oros, elemento tierra, simbolizan lo material.
    </p><h3 class="article-text">El viaje personal a trav&eacute;s del Tarot</h3><p class="article-text">
        El tarot comienza con una primera carta de los Arcanos Mayores que es el 0, una carta que representa todas las posibilidades y toda la potencialidad. A continuaci&oacute;n, est&aacute;n los Arcanos 1 y 2, o el primer contacto con la realidad. Tambi&eacute;n se encuentran lo femenino y lo masculino, lo pasivo y lo activo. La dualidad, la separaci&oacute;n, el consciente y el inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, <strong>cada uno de los Arcanos Mayores va conectando con una parte de nuestra psique</strong>, hasta llegar a la &uacute;ltima carta, El Mundo. Esta carta es el culmen despu&eacute;s de haber realizado todo el viaje a trav&eacute;s de todos y cada uno de los arcanos. Simboliza la integraci&oacute;n, la comprensi&oacute;n, la unidad, pero tambi&eacute;n la liberaci&oacute;n. El uso del Tarot como herramienta de crecimiento personal nos lleva a un proceso de crecimiento de la conciencia. Con el uso cotidiano de las cartas vamos trayendo a nuestra consciencia todo aquello que somos y que experimentamos, favoreciendo el autoconocimiento.
    </p><h3 class="article-text">Las etapas del camino</h3><p class="article-text">
        <strong>El Tarot nos ayuda a vernos tal y como somos para poder sanarnos y liberarnos</strong>. M&aacute;s all&aacute; de eso, tambi&eacute;n nos lleva hacia el entendimiento de que todo lo que hacemos tiene efectos en todo lo que nos rodea. De esta forma, entendemos que pertenecemos a una unidad, que somos uno con todas las cosas que hay en el universo que nos rodea, incluyendo a todos los seres.
    </p><p class="article-text">
        Si dividimos los Arcanos Mayores del Tarot, dejando la Carta de El Loco (0) aparte, la divisi&oacute;n ser&iacute;a la siguiente: Cartas del 1 al 7 representan la mente consciente y las preocupaciones de la vida en sociedad. Cartas del 8 al 14, representan la mente subconsciente y nuestras realidades internas. Cartas del 15 al 21 representan la conciencia espiritual universal.
    </p><p class="article-text">
        Para completar el significado de los Mayores, entran en juego los Arcanos Menores, con sus espadas, bastos, oros y copas. Profundizando y concretando en cada carta y en cada tema que estemos consultando o situaci&oacute;n que estemos atravesando. En definitiva, las cartas del tarot poseen una potencialidad excepcional a la hora de utilizarlas para nuestra evoluci&oacute;n personal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tarot-juego-herramienta-aplicar-autoconocimiento-superacion-superacion_1_10971203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2024 19:48:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Cartas,Juegos,Espiritualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cartas de Emily Dickinson: literatura y pasión de mujer contra mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cartas-emily-dickinson-literatura-pasion-mujer-mujer_1_10633868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f973abdc-548c-4722-a1b4-18017b155f59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1083482.jpg" width="1068" height="601" alt="Las cartas de Emily Dickinson: literatura y pasión de mujer contra mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se conservan más de trescientas misivas de la poetisa a Susan Gilbert, su cuñada, amiga y presumible interés romántico. ¿Cómo se escribía el amor en el siglo XIX?  
</p><p class="subtitle">Apareció en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf, con notas manuscritas de la autora</p></div><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de mil ep&iacute;stolas po&eacute;ticas conocidas de <strong>Emily Dickinson</strong> (1830-1886), un tercio est&aacute;n dirigidas a la escritora Susan Gilbert. Esposa de Austin Dickinson, hermano de la poetisa, se la puede reconocer en los textos como &ldquo;Hermana&rdquo;, &ldquo;Camarada&rdquo;, &ldquo;Sue&rdquo; o &ldquo;Susie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres mantuvieron una conexi&oacute;n fervorosa desde la juventud, traducida en discusiones literarias, paseos y confidencias.</strong> Si bien vivieron gran parte de su vida en casas contiguas en Amherst, Massachusetts, cada vez que Gilbert se alejaba, la pluma pasionaria de Dickinson iba a su encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta costumbre comenz&oacute; cuando ten&iacute;an cerca de 20 a&ntilde;os y la madre fundadora de las letras estadounidenses manifest&oacute;: <em>&ldquo;Si no fuera por el mal tiempo Susie &minus; mi carita inoportuna se asomar&iacute;a hoy &minus; Yo robar&iacute;a un beso a la hermana &minus; querida Vagabunda retornada &minus; &iexcl;Agradece al viento g&eacute;lido querida m&iacute;a &minus; que te ahorre tan pesada intromisi&oacute;n! Querida Susie &minus; feliz Susie &minus; Me regocijo con toda tu Alegr&iacute;a &minus; sostenida por esa querida hermana nunca volver&aacute;s a estar sola&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mediante las cartas, originalmente censuradas por los familiares y editores de la obra de Dickinson &minus;entre ellos, la hija de Austin y Susan, quien busc&oacute; limar los relieves del apego entre su madre y su t&iacute;a&minus;, puede rastrearse la relaci&oacute;n entre las amigas &minus;y probables amantes&minus; a lo largo de su vida. Afirmaba la poetisa en 1880, con cincuenta a&ntilde;os:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Susan &mdash; yo habr&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>salido</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del Ed&eacute;n para abrirte</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la Puerta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si hubiera sabido</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que t&uacute; estabas ah&iacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        Incluso en los textos donde aparecen pedidos de perd&oacute;n, olvidos o vaivenes, hay una reafirmaci&oacute;n de un v&iacute;nculo fundamental y profundo. La correspondencia devela el costado rom&aacute;ntico del corpus de Dickinson y abre la puerta a las posibilidades que ten&iacute;an los lazos entre mujeres durante el siglo XIX.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, contiene una intenci&oacute;n art&iacute;stica y emocional &uacute;nica, que rompe las reglas convencionales de la gram&aacute;tica, la sintaxis y la divisi&oacute;n estricta de g&eacute;neros literarios: <em>&ldquo;Si estuvieras aqu&iacute;, y Oh, ojal&aacute; estuvieras, Susie m&iacute;a, no necesitar&iacute;amos ni siquiera hablar, nuestros ojos susurrar&iacute;an por nosotras, y con tu mano firme en la m&iacute;a, no necesitar&iacute;amos palabras &mdash; intento acercarte m&aacute;s, ahuyento las semanas hasta que casi desaparecen&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los guiones arbitrarios podr&iacute;an entenderse como met&aacute;foras de las particiones de la escritora, quien se opuso a todos los mandatos de la &eacute;poca y gener&oacute;, entre paredes, una creatividad sin fronteras.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La musa y el cuarto propio</strong></h3><p class="article-text">
        La literatura de Emily Dickinson abre el juego a infinitas interpretaciones; como piezas de un rompecabezas divino, cada l&iacute;nea permite la formaci&oacute;n de nuevos universos. Ella misma guardaba fragmentos, anotaciones, im&aacute;genes po&eacute;ticas, que pod&iacute;a manotear a&ntilde;os m&aacute;s tarde en cartas o poemas. Lejos de un descuido de la espontaneidad, esto mostraba la meticulosidad de su artesan&iacute;a; la atenci&oacute;n a sus destinatarios; la importancia de expresar sus sentimientos a trav&eacute;s de im&aacute;genes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es una carta que redact&oacute; en 1873: <em>&ldquo;Hace mucho que no s&eacute; de ti, Peter, y pueden habernos pasado muchas cosas a ambos, pero ese es el Libro m&aacute;s raro que se abre en cualquier p&aacute;gina y nos encanta igualmente. Espero que tengas Poder y tanta Paz como sea posible en nuestra existencia profunda. Multiplicar los Puertos no reduce el Mar&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esa &uacute;ltima frase, con sus may&uacute;sculas caprichosas, tiene, por s&iacute; sola, la fuerza de un rayo. Por eso, aunque naci&oacute; en un marco &iacute;ntimo como la mayor&iacute;a de su producci&oacute;n (la autora solo public&oacute; ocho poemas en vida bajo un seud&oacute;nimo), estaba destinada a ir m&aacute;s all&aacute;. No es casual que <strong>Joyce Carol Oates</strong> atribuyera a la empresa po&eacute;tica de Dickinson una &ldquo;naturaleza heroica&rdquo;, ya que implicaba tanto una realizaci&oacute;n del alma como la persecuci&oacute;n de trascendencia.
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            <span class="title">
                Susan Gilbert, esposa de Austin Dickinson, hermano de Emily.                            </span>
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        La llamaba &ldquo;la m&aacute;s parad&oacute;jica de las poetas&rdquo; porque su voz, inimitable, puede ser reconocida en cada uno de sus textos; y, sin embargo, enunciaba desde &ldquo;la m&aacute;s deliberada y m&aacute;s desgarradora anonimidad&rdquo;. Quiz&aacute;s esta era la dualidad que quer&iacute;a expresar en uno de sus versos de 1864: &ldquo;Me escondo dentro de una flor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ensayista establece una sinergia entre el dispendio literario presente en las cartas de Dickinson y su situaci&oacute;n social/habitacional: fue una mujer que opt&oacute; por tener una vida dom&eacute;stica, en el sentido m&aacute;s estricto. Teniendo la capacidad econ&oacute;mica de mantener el cuarto propio &minus;que, como marc&oacute; Virginia Woolf, era inalcanzable para la mayor&iacute;a de las mujeres de los siglos XIX y XX&minus;, se aferr&oacute; a &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tildaron de &ldquo;agoraf&oacute;bica&rdquo; y &ldquo;loca&rdquo;. No hizo una vida tradicional de ama de casa (no se cas&oacute;, ni tuvo hijos), pero tampoco sigui&oacute; el camino de poeta (no viaj&oacute; y casi no dio a conocer su obra, enfrent&aacute;ndose a los dict&aacute;menes de los editores).</strong> Hab&iacute;a en su reclusi&oacute;n un aspecto de agencia, de elecci&oacute;n. &ldquo;Despu&eacute;s de todo, conoc&iacute;a la sociedad que se estaba negando&rdquo;, se&ntilde;ala Oates. Podr&iacute;a agregarse que, adem&aacute;s, sab&iacute;a lo que estaba ganando a cambio: el tiempo para la perfecci&oacute;n literaria y el espacio para desarrollar su amor con Susan.
    </p><p class="article-text">
        Dickinson pr&aacute;cticamente prescindi&oacute; de est&iacute;mulos externos. En cambio, aliment&oacute; su l&iacute;rica con un fuego interior, nacido de las peque&ntilde;as experiencias puertas adentro, las observaciones cotidianas, la meditaci&oacute;n acerca del esp&iacute;ritu, la enso&ntilde;aci&oacute;n, la lectura y sus relaciones personales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alude a esta musa particular en la sexta carta a Gilbert: <em>&ldquo;Esta ma&ntilde;ana me lamento, Susie, por no tener una dulce puesta de sol con que dorar una p&aacute;gina para ti ni una bah&iacute;a tan azul &minus; ni siquiera una peque&ntilde;a alcoba en lo alto del cielo, como est&aacute; la tuya, que me evoque pensamientos del para&iacute;so, para poder yo transmit&iacute;rtelos a ti&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; tambi&eacute;n le preguntaba a su amiga, desde la contemplaci&oacute;n hogare&ntilde;a donde controlaba los tiempos: <em>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n te ama m&aacute;s, y te ama mejor, y piensa en ti cuando el resto descansa?&rdquo;</em>. El di&aacute;logo devoto entre ambas est&aacute; presente hasta la &uacute;ltima carta, la sucinta 245, enviada en 1886, cuando la autora se encontraba ya muy enferma:
    </p><p class="article-text">
        <em>Gracias,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>querida Sue &mdash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>por cada</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>consuelo &mdash;</em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tinta y tiempo</strong></h3><p class="article-text">
        <em>&nbsp;&ldquo;Y ahora cu&aacute;n pronto te tendr&eacute; y te estrechar&eacute; entre mis brazos; me perdonar&aacute;s las l&aacute;grimas, Susie, est&aacute;n tan contentas de asomar que mi coraz&oacute;n no es capaz de reprenderlas y mandarlas de vuelta. No s&eacute; por qu&eacute; &mdash; pero hay algo en tu nombre, ahora que te han alejado de m&iacute;, que me colma el coraz&oacute;n, y los ojos, tambi&eacute;n. No es que la menci&oacute;n me apene, no, Susie, pero pienso en cada &lsquo;lugar soleado&rsquo; donde nos hemos sentado juntas, y el temor a que no haya m&aacute;s, es lo que hace que estas l&aacute;grimas asomen&rdquo;</em> (Carta n&deg; 10, 1852).
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de Dickinson a Gilbert destilan amor, melancol&iacute;a, anhelos candentes y espera calma. Mujer contra mujer. A los per&iacute;odos que pasaban sin verse, se sumaban la cronolog&iacute;a y los modos epistolares propios del siglo XIX, con su burocracia, traslados, posibles p&eacute;rdidas y rituales: la caligraf&iacute;a manual, la envoltura, la despedida singular, la idea sin edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Lograr&iacute;an los tecnoadictos del siglo XXI adaptarse a la demora? &iquest;De d&oacute;nde pueden extraer esa paciencia, entre la sobreinformaci&oacute;n y el apego a las pantallas donde, indistintamente, llegan &oacute;rdenes de jefes, pedidos, recados de amigos, familiares y amantes, publicidad, advertencias y llamadas? La reflexi&oacute;n contempor&aacute;nea resulta aplastada por im&aacute;genes ca&oacute;ticas. Los intercambios de mensajes dif&iacute;cilmente podr&iacute;an ser compilados en libros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las teor&iacute;as sobre las representaciones sociales del tiempo abundan. Reg&iacute;menes de historicidad, presentismo, aceleraci&oacute;n. <em>Burnout</em>, estr&eacute;s, ansiedad. Mark Fisher hablaba de una &ldquo;cultura r&aacute;pida, antihist&oacute;rica y antinem&oacute;nica&rdquo;: como el capital persigue al sujeto hasta cuando est&aacute; durmiendo, el tictac se vuelve ca&oacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han alerta sobre el &ldquo;enjambre digital&rdquo; dominante, generador de individuos aislados y aturdidos. En consonancia con Fisher, describe a la red como espacio intemporal, habitado por fantasmas, narcisos que navegan en busca de im&aacute;genes idealizadas. El sujeto neoliberal reh&uacute;ye a la vulnerabilidad y la identidad sin tapujos que Emily Dickinson volcaba en el papel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella teji&oacute; libertad e intimidad en un mundo que condenaba su forma de habitarlo. Su poes&iacute;a y su amor a cielo abierto invitan a que los lectores de todas las &eacute;pocas se rebelen tambi&eacute;n contra las normas establecidas: a los gritos o esbozando cartas confundibles con poemas.
    </p><p class="article-text">
        <em>JB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Bazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cartas-emily-dickinson-literatura-pasion-mujer-mujer_1_10633868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Oct 2023 03:08:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Emily Dickinson,Cartas,Cultura]]></media:keywords>
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