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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sesgos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sesgos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sesgos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb14151-44e3-4038-93bc-4ce7cf87d5f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tipo de contenidos que consumimos, ya sea de entretenimiento o de información, afecta nuestra percepción del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden vertiginosamente.</p></div><p class="article-text">
        Si pas&aacute;s horas dedicadas a consumir contenidos en redes, pasando de uno a otro sin pensar mucho, algunos divertidos, otros medio asquerosos y as&iacute;, puede que est&eacute;s ante un caso de &ldquo;brain rot&rdquo;, algo as&iacute; como cerebro podrido, la <a href="https://corp.oup.com/word-of-the-year/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabra del a&ntilde;o</a> del diccionario de Oxford. La definici&oacute;n oficial es el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona, especialmente como resultado del consumo excesivo de material, en particular contenido en l&iacute;nea, considerado trivial o poco desafiante. En su justificaci&oacute;n para la elecci&oacute;n de la palabra, se&ntilde;alan que el uso del t&eacute;rmino aument&oacute; en un 230% desde el a&ntilde;o pasado. Pareciera que hay una sensaci&oacute;n generalizada de que se nos escapan las horas consumiendo contenidos simp&aacute;ticos pero poco relevantes. Y en ese mundo, un formato es rey: el video. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que consumimos contenidos, ya sea entretenimiento o informaci&oacute;n, tiene efectos sobre la manera en que percibimos las cosas y pensamos al mundo. Un libro no genera el mismo efecto que una pel&iacute;cula y ver im&aacute;genes de un crimen en la televisi&oacute;n no tiene el mismo impacto que leer la noticia, eso es clar&iacute;simo. Y en la vida cotidiana, el tipo de formato puede tener muchos efectos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-024-07068-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, por ejemplo, quiso ver c&oacute;mo afectaba a nuestros sesgos la diferencia entre ver im&aacute;genes o leer textos. Lo que hicieron fue enfocarse en un aspecto en particular: el sesgo de g&eacute;nero que existe en las profesiones, como la tendencia a representar a un m&eacute;dico como hombre y a una enfermera como mujer. Para investigarlo, tomaron a un grupo de participantes y le pidieron a la mitad que buscar&aacute;n informaci&oacute;n <em>online</em> sobre las profesiones en forma de texto y a la otra mitad con im&aacute;genes. Luego les pidieron que contesten una serie de preguntas sobre con qu&eacute; g&eacute;nero asociaban una ocupaci&oacute;n. Ese sesgo, que todos solemos tener, se volv&iacute;a m&aacute;s fuerte entre quienes hab&iacute;an trabajado con im&aacute;genes. Ver las cosas tiene un efecto. 
    </p><p class="article-text">
        El tipo de contenidos que consumimos tambi&eacute;n puede afectar nuestra percepci&oacute;n del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden muy r&aacute;pidamente. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0747563223003606" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo sobre esto tom&oacute; a dos grupos de j&oacute;venes, al primero, le pidieron que vean videos cortos y al segundo que leyeran, durante 15 minutos. Cuando despu&eacute;s les ped&iacute;an que estimaran cu&aacute;nto tiempo cre&iacute;an que hab&iacute;a pasado, los que consumieron videos sent&iacute;an que hab&iacute;a sido mucho m&aacute;s. Aunque dec&iacute;an que el tiempo &ldquo;se les hab&iacute;a pasado volando&rdquo;, pensaban que hab&iacute;a pasado m&aacute;s tiempo, quiz&aacute;s porque la cantidad de est&iacute;mulos acumulados los hac&iacute;a sentir que ten&iacute;an que ser m&aacute;s de 15 minutos. Los que hab&iacute;an estado leyendo estimaron mejor. Cuando luego les pidieron que hicieran otra tarea, no relacionada con lo que hab&iacute;an hecho, los que hab&iacute;an pasado tiempo con videos segu&iacute;an percibiendo que el tiempo pasaba m&aacute;s r&aacute;pido. Es posible que la rapidez del consumo de videos cortos <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/vivimos-acelerados_129_11414885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acelere</a> nuestra percepci&oacute;n del tiempo en general. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es fácil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profecías apocalípticas se cumplió realmente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n vertiginosa de estar saltando de un video a otro, tambi&eacute;n pareciera afectar nuestra capacidad de entretenernos. Y no como uno lo imaginaria. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a pensar que poder cambiar de un contenido a otro apenas te aburr&iacute;s har&iacute;a que no te aburras nunca. Pero es lo contrario, hay m&aacute;s posibilidades de aburrirse. As&iacute; lo mostr&oacute; <a href="https://psycnet.apa.org/record/2025-11974-001?doi=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le pidieron a un grupo de personas que vean videos completos, sin pasar a otro. Algunos interesantes, otros m&aacute;s bien aburridos, pero que los vean enteros. A otro grupo, en cambio, les permit&iacute;an cambiar de video si se aburr&iacute;an. Lo que encontraron fue que quienes cambiaban todo el tiempo dec&iacute;an aburrirse m&aacute;s que quienes estaban obligados a ver el video entero. Hay algo en no alcanzar a darle tiempo a las cosas que hace m&aacute;s dif&iacute;cil que nos enganchemos y nos entretenga realmente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es s&oacute;lo el est&iacute;mulo externo lo que afecta, sino que no hay tiempo para que ese est&iacute;mulo genere un proceso interno&rdquo;, explica <strong>Rodrigo Quian Quiroga</strong>, neurocient&iacute;fico argentino, profesor ICREA en el Instituto de Investigaci&oacute;n del Hospital del Mar en Barcelona. Y agrega: &ldquo;Con diferentes videos que cambian cada minuto, es dif&iacute;cil que puedas pensar algo, no hay tiempo. En el caso de un texto, por ejemplo, vos te pod&eacute;s demorar el tiempo que quieras en leerlo, en cambio eso es m&aacute;s dif&iacute;cil con un video, sobre todo si es uno detr&aacute;s del otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;n profundos son los cambios que estamos viviendo. El miedo a que una nueva tecnolog&iacute;a o forma de consumo de contenidos afecte el cerebro de las personas, sobre todo de los m&aacute;s j&oacute;venes, es un cl&aacute;sico que ocurri&oacute; con cada innovaci&oacute;n: la radio, la tele, los videojuegos y hasta la escritura. Pero eso no quiere decir que no pueda tener efectos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sabemos si los cambios que vemos son permanentes, porque todo esto es muy nuevo&rdquo;, se&ntilde;ala Quiroga, &ldquo;quiz&aacute;s puede generar una adicci&oacute;n al cambio permanente que ofrecen estas plataformas y luego necesit&eacute;s un tiempo para reeducar. Qu&eacute; tan f&aacute;cil o dif&iacute;cil ser&aacute;, no sabemos todav&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profec&iacute;as apocal&iacute;pticas se cumpli&oacute; realmente. Eso no quiere decir que consumir contenidos en videos, y sobre todo en videos cortos, no nos cambie. Puede ser que no nos vuelva m&aacute;s tontos, pero posiblemente s&iacute; m&aacute;s impacientes porque nos acelera, quiz&aacute;s refuerce algunos sesgos si no somos cuidadosos y hasta nos termine generando m&aacute;s aburrimiento. Los formatos en los que vemos al mundo tienen un efecto sobre c&oacute;mo lo pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 09:38:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Atención,Tecnología,Sesgos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánta gente había en tu plaza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gente-habia-plaza_129_11729799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a80865a-3a6f-4140-a334-ef0fe0730407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánta gente había en tu plaza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantidad de asistentes a una marcha se suele usar como indicador del mayor o menor apoyo público a quien la convoca. Si bien algunas estimaciones pueden ser manipuladas a propósito, también es posible que, de manera honesta, las personas perciban las multitudes de forma distinta. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nta gente hab&iacute;a en el acto de Parque Lezama de La Libertad Avanza, el 28 de septiembre? &iquest;Y en la marcha universitaria del 2 de octubre? Hay estimaciones para todos los gustos. &iquest;Vos, cu&aacute;ntas personas pens&aacute;s que hab&iacute;a? Hay muchas chances de que tu posici&oacute;n pol&iacute;tica influya sobre tu respuesta. Seg&uacute;n cu&aacute;n cerca te sientas a esas movilizaciones, puede que tengas m&aacute;s tendencia a verlas como m&aacute;s masivas. 
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n sobre cu&aacute;nta gente hay en una marcha viene desde hace mucho tiempo. En parte porque es dif&iacute;cil saber cu&aacute;ntas personas hay. No es que sea imposible, la realidad existe y te&oacute;ricamente se podr&iacute;an contar uno a uno para saber el n&uacute;mero exacto. Pasa que con cientos de miles, es dif&iacute;cil, y entonces apelamos a estimaciones, aproximaciones. Por otro lado, la masividad de un evento es tomado como un indicador de cu&aacute;nto es el apoyo p&uacute;blico, as&iacute; que es l&oacute;gico que se discuta sobre esto. 
    </p><p class="article-text">
        Y es posible que algunas discusiones sean de mala fe, que alguien decida estrat&eacute;gicamente minimizar o aumentar un n&uacute;mero. Pero tambi&eacute;n es posible que honestamente los percibamos de maneras diferentes. Porque cuando nos alejamos de la certeza y entramos en el campo de la aproximaci&oacute;n, como en el caso de gente en una plaza, nuestro cerebro empieza a llenar los vac&iacute;os con lo que quisiera ver. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno podr&iacute;a pensar que nuestra percepci&oacute;n est&aacute; s&oacute;lo vinculada al hecho que est&aacute;s viendo, pero en realidad est&aacute; muy estudiado que hay muchos elementos que influyen en c&oacute;mo percibimos las cosas, desde como la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica hasta el nivel de stress que tenemos&rdquo;, explica <strong>Fabricio Ballarini</strong>, doctor en biolog&iacute;a de la UBA y especialista en neurociencias. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de que &ldquo;vemos&rdquo; cosas distintas mirando lo mismo es antigua. Un ejemplo claro de c&oacute;mo nuestro cerebro decide qu&eacute; ver, son las cl&aacute;sicas im&aacute;genes en las que se pueden identificar dos cosas a la vez (un pato o un conejo, por ejemplo). Ante la ambig&uuml;edad, en un momento decidimos qu&eacute; es lo que estamos viendo, y eso puede depender de diferentes factores, pero si tenemos un incentivo a ver una en lugar de la otra, es m&aacute;s probable que identifiquemos la que nos conviene.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17014288/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimento</a> que hicieron sobre esto, le mostraron a los participantes este tipo de figuras y lo asociaban con distintas cosas.&nbsp;Por ejemplo, si ve&iacute;an el conejo les hac&iacute;an tomar un rico jugo de naranja, si ve&iacute;an el pato un mejunje desagradable. R&aacute;pidamente la gente empez&oacute; a ver la figura asociada al jugo (y no ten&iacute;an mucho margen para mentir). Pareciera que, si tu cerebro tiene alguna motivaci&oacute;n para ver una cosa en lugar de la otra, tu percepci&oacute;n se alinea. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto que pasa en modo experimental, en un laboratorio, nos pasa todo el tiempo en la vida cotidiana. Uno de los &aacute;mbitos donde m&aacute;s se ha estudiado es en el deporte. Si sos hincha de un equipo ten&eacute;s toda la motivaci&oacute;n para interpretar todo lo que pase a su favor, y dado que hay muchos momentos ambiguos (&ldquo;&iquest;Estaba en posici&oacute;n adelantada?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Fue a la pelota o a la canilla?&rdquo;) podemos interpretar muchas cosas diferentes seg&uacute;n donde nos posicionemos. Pero cuando las pensamos, no decimos &ldquo;yo interpreto que esto ocurri&oacute;&rdquo;, decimos &ldquo;yo vi esto&rdquo;, estamos convencidos y podemos sostenerlo frente a alguien que dice que vio exactamente lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros <a href="https://www.all-about-psychology.com/support-files/selective-perception-they-saw-a-game.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que se hizo sobre esto fue en los a&ntilde;os &lsquo;50, con un grupo de investigadores que se preguntaban si los hinchas de dos equipos rivales realmente hab&iacute;an visto el mismo partido, porque cuando les preguntaban despu&eacute;s contaban historias muy distintas. Desde entonces se hicieron varios otros estudios de este tipo, e incluso fueron m&aacute;s all&aacute;, para preguntarse: &iquest;Es que realmente ven cosas diferentes, o despu&eacute;s recuerdan lo que vieron de distintas maneras? Para averiguarlo pusieron a los hinchas de dos equipos en una final (dos equipos alemanes en la final de la Champions) y les trackearon el movimiento de sus ojos durante el partido para saber a d&oacute;nde miraban. Luego les preguntaban cosas sobre el partido, como qu&eacute; equipo tuvo mayor posesi&oacute;n de la pelota. La conclusi&oacute;n: los hinchas ve&iacute;an lo mismo, pero recordaban diferentes el partido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que influyen en c&oacute;mo construimos despu&eacute;s el recuerdo de una situaci&oacute;n. En ese momento recibimos much&iacute;sima informaci&oacute;n, que despu&eacute;s traemos para recordar y puede cambiar. Incluso hay cosas que pueden ocurrir despu&eacute;s de ese momento que modifiquen nuestro recuerdo&rdquo;, explica Ballarini.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo interpretamos las situaciones, y por lo tanto lo que &ldquo;vimos&rdquo; puede variar por muchas razones. Y todo esto no es para decir que no podemos saber qu&eacute; pas&oacute; en un momento, los hechos existen, pero la interpretaci&oacute;n que hacemos de ellos y c&oacute;mo los recordamos despu&eacute;s puede variar, especialmente con cosas que son discutibles. 
    </p><p class="article-text">
        Es imposible mirar cada aspecto del mundo como un observador imparcial y que nuestros sesgos no nos jueguen en c&oacute;mo interpretamos lo que vemos. Pero ser conscientes de que eso nos puede estar pasando nos puede ayudar a mitigarlo. La pr&oacute;xima vez que quieras saber cu&aacute;nta gente hay en una plaza llena de los que piensan como vos, consider&aacute; cu&aacute;ntos creer&iacute;as que son si fuesen de la vereda de enfrente. Quiz&aacute;s con eso logr&aacute;s la distancia para evaluarlo con un poco m&aacute;s de frialdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gente-habia-plaza_129_11729799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 09:11:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánta gente había en tu plaza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marchas,Sesgos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discusiones-valen-pena-darlas-perder-contactos_129_10755510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4106ebf-b339-4ab8-9355-1299c8d4e231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las discusiones pueden ser interesantes y divertidas, pero también pueden volverse aburridas y hasta violentas. Tener conversaciones con los que piensan distinto sin buscar ganarlas, la clave. </p></div><p class="article-text">
        Hemos pasado por tiempos intensos de discusi&oacute;n en los &uacute;ltimos meses, y lo m&aacute;s probable es que sigamos por un tiempo m&aacute;s en este clima. El tema con las discusiones es que pueden ser interesantes y divertidas, pero tambi&eacute;n pueden volverse aburridas y hasta violentas. As&iacute; que vale prepararnos y pensar: qu&eacute; discusiones valen la pena y c&oacute;mo llevarlas para no terminar solos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas razones para discutir, pero vamos a centrarnos en un objetivo: tratar de que la otra persona nos escuche. O sea, no literalmente, sino que algo de lo que le estamos diciendo pueda hacerla cambiar de opini&oacute;n. Y no es que exista una receta m&aacute;gica para convencer personas, pero s&iacute; hay algunas cuestiones que la evidencia muestra que pueden ayudar m&aacute;s a que sean m&aacute;s receptivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es entrar en los detalles. Muchas veces discutimos grandes conceptos o ideas, a favor o en contra de la justicia social o de dolarizar la econom&iacute;a, en donde se mezclan muchas cuestiones a la vez. Si entr&aacute;semos m&aacute;s en los detalles, de a qu&eacute; nos referimos y qu&eacute; significa en la pr&aacute;ctica, y sobre todo, si somos conscientes de lo poco que sabemos en muchos casos, probablemente ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil ponernos de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se han hecho varios estudios en esta l&iacute;nea que muestran que tendemos a pensar que sabemos m&aacute;s de c&oacute;mo funcionan las cosas de lo que sabemos realmente. A nivel cotidiano, por ejemplo, existen <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3062901/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hecho estudios</a> en los que les preguntan a las personas cu&aacute;nto saben sobre c&oacute;mo funciona un cierre, un mecanismo que usamos todos los d&iacute;as cuando nos ponemos un jean o abrimos una cartuchera. En general, la gente dice que sabe c&oacute;mo funciona. Pero cuando les piden que lo expliquen con el mayor detalle posible, empiezan a hacer agua, y terminan el ejercicio bastante menos convencidos de que lo saben.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una discusión se pueden jugar muchas cosas que van más allá de los argumentos que se puedan presentar de lado y lado. Hay emociones, sentimientos de pertenencia a un grupo y muchos otros factores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con temas m&aacute;s complejos. En una <a href="https://static1.squarespace.com/static/5b9ae7eb5b409ba14aae53dc/t/5b9fdd4a70a6ad56b4cda7dc/1537203532461/fernbachetal_illusionofunderstanding_2013.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> le ped&iacute;an a las personas su opini&oacute;n sobre un tema, como las pol&iacute;ticas para mitigar el cambio clim&aacute;tico, y que dijeran cu&aacute;n bien lo entend&iacute;an. Los participantes tend&iacute;an a sobreestimar su comprensi&oacute;n, pero cuando trataban de explicarlo y se daban cuenta de que no sab&iacute;an tanto, tend&iacute;an a moderar su opini&oacute;n. No pasaba lo mismo cuando les ped&iacute;an que simplemente listen las razones por las que estaban a favor o en contra de una pol&iacute;tica. Es decir, no basta simplemente con pensar en el tema un rato, lo que cambia es tener que tratar de explicarlo. Un primer paso para discutir con otro, es establecer cu&aacute;nto sabemos realmente del tema y qu&eacute; estamos discutiendo, en lugar de trenzarse directo sobre lo que le parece a cada uno.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si de casualidad sos m&aacute;s bien moderado en tus opiniones, eso tambi&eacute;n puede ayudar, pero ten&eacute;s que ser un moderado convencido. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982219313247" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo en nuestro pa&iacute;s, mostr&oacute; que cuando pon&iacute;an a un grupo de personas con distintas opiniones a discutir sobre un tema, como el aborto, uno de los factores clave para lograr un consenso era la presencia de personas que tuviesen un opini&oacute;n m&aacute;s cercana al centro. Pero no se trata de personas que no tienen una opini&oacute;n sobre el tema y por eso se posicionan en el centro, sino que tienen una postura fuerte y moderada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay tantas personas en esa situaci&oacute;n. &ldquo;Son casos raros, lo t&iacute;pico es que cuando una persona se ubica en el centro en un debate, no es porque est&aacute; convencida de esa posici&oacute;n sino que tiene incertidumbre sobre el tema&rdquo;, explica <strong>Joaqu&iacute;n Navajas</strong>, uno de los autores de del estudio y Director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella. Y agreg&oacute; que la forma en la que pueden ayudar a lograr acuerdos, es gracias a &ldquo;un proceso de mediaci&oacute;n&rdquo;, en el que logran mover las posiciones m&aacute;s extremas hacia el centro. As&iacute; que si ten&eacute;s posiciones moderadas, pod&eacute;s jugar un rol clave en las discusiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todo falla, hay una pregunta que puede ayudar a dilucidar si la otra persona tiene alguna posibilidad de ser convencida: &iquest;Qu&eacute; necesitar&iacute;as para convencerte de que no es como vos pens&aacute;s? Si no hay absolutamente nada que pueda convencer al otro, quiz&aacute;s es tiempo de dejar la discusi&oacute;n, no se trata de argumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo mismo vale de nuestro lado. Para tener una discusi&oacute;n, nosotros tambi&eacute;n tenemos que estar dispuestos a evaluar honestamente los puntos del otro. Y eso implica tambi&eacute;n dejar de lado nuestros sesgos. Uno de ellos es el sesgo de confirmaci&oacute;n, que nos hace incorporar de manera mucho m&aacute;s f&aacute;cil informaci&oacute;n que est&aacute; alineada con lo que pensamos. B&aacute;sicamente definimos nuestra postura sobre un tema, y luego lo que hacemos es buscar evidencia que confirme eso. Y cuando nos cruzamos con evidencia que nos contradice, la desechamos con alguna excusa de tipo &ldquo;no est&aacute; bien hecho ese estudio&rdquo;, &ldquo;esos datos est&aacute;n mal&rdquo;. Pero algunas cosas pueden ayudarnos a reducir este sesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los muchos estudios que se han hecho sobre esto, hay <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0883035516300453" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno</a> en el que le pidieron a un grupo de personas que tomaran posici&oacute;n sobre un tema viendo algunos materiales (se trataba de c&oacute;mo resolver un problema energ&eacute;tico y el rol que pod&iacute;a tener la energ&iacute;a nuclear) y luego discutieran con otra persona que ten&iacute;a una postura diferente. Solo que a algunos les pidieron que discutieran para convencer al otro, y a otros que lo hicieran para buscar consenso y ponerse de acuerdo. En el caso de los que buscaban consenso, encontraron que despu&eacute;s de discutir ten&iacute;an menos tendencia a interpretar los datos seg&uacute;n su propia postura, o sea bajaba su sesgo de confirmaci&oacute;n. Tener conversaciones con los que piensan distinto sin buscar ganarlas, puede ayudar a que tengamos una mejor comprensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una discusi&oacute;n se pueden jugar muchas cosas que van m&aacute;s all&aacute; de los argumentos que se puedan presentar de lado y lado. Hay emociones, sentimientos de pertenencia a un grupo y muchos otros factores. Pero eso no quiere decir que nunca sirva argumentar y tratar de convencer a otro (o dejarnos convencer). Para hacerlo, vale la pena tratar de entender qu&eacute; se le juega a la otra persona, y no quedarse en la discusi&oacute;n de las grandes ideas, sino entrar en los detalles y desarmar los grandes conceptos para buscar consensos y puntos comunes. A menos que todos alrededor nuestro piensen igual, necesitamos poder discutir bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discusiones-valen-pena-darlas-perder-contactos_129_10755510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Dec 2023 09:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Discusiones que valen la pena, cómo darlas sin perder a todos tus contactos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discusiones,Sesgos,Mediación,Neurociencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto diario del lunes: todos sabíamos lo que iba a pasar, una vez que pasó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-diario-lunes-sabiamos-iba-pasar-vez-paso_129_10640706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03746370-ba96-4fa5-82c3-5d08dc9640a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto diario del lunes: todos sabíamos lo que iba a pasar, una vez que pasó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una vez que sabemos cuál fue el resultado, cómo se dieron las cosas, es difícil acordarnos de lo lejos que estábamos de predecirlas antes.</p></div><p class="article-text">
        Siempre hay un amigo, un conocido, que se las sabe todas, y cuando pasa algo te dice, &ldquo;y claro, era obvio&rdquo;. &iquest;Que Milei iba a ser el candidato m&aacute;s votado en las primarias? &iexcl;Era cantado! &iquest;Qu&eacute; Masa iba a salir primero en la general? &iexcl;Se ve&iacute;a venir! No importa lo qu&eacute; pase, nada lo sorprende. Aunque esa es la versi&oacute;n exagerada, todos podemos ser ese amigo a veces. Porque una vez que sabemos cu&aacute;l fue el resultado, c&oacute;mo se dieron las cosas, es dif&iacute;cil acordarnos de lo lejos que est&aacute;bamos de predecirlas antes.
    </p><p class="article-text">
        Es el sesgo de retrospectiva o el efecto &ldquo;yo siempre lo supe&rdquo;, un fen&oacute;meno que se ha <a href="https://houdekpetr.cz/!data/public_html/papers/Roese%20et%20al%202012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudiado</a> mucho. <strong>Cuando miramos para atr&aacute;s tenemos la sensaci&oacute;n de que siempre supimos lo que iba a pasar, incluso cuando era imposible.</strong> Muchas de las investigaciones que se hicieron sobre el tema fueron justamente sobre el mundo pol&iacute;tico, por ejemplo con las predicciones de los resultados electorales. En <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09658210244000513" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distintos estudios</a>, lo que hicieron fue pedirle a las personas que anoten cu&aacute;l cre&iacute;an que ser&iacute;a el resultado y unas semanas despu&eacute;s pedirles que recordaran cu&aacute;l hab&iacute;a sido su predicci&oacute;n. <strong>Los resultados son claros: la mayor&iacute;a recuerda que estuvo m&aacute;s cerca de acertar de lo que realmente estuvo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No te pido que mires ahora para atr&aacute;s a tus predicciones de hace una semana, quiz&aacute;s estamos todav&iacute;a muy cerca, pero si quer&eacute;s hacer tu propio experimento anot&aacute; cu&aacute;l crees que va a ser el resultado del balotaje, qu&eacute; porcentaje va a sacar cada candidato, y guardalo. Hacia mediados de diciembre, anot&aacute; en otro papel cu&aacute;l record&aacute;s que fue tu predicci&oacute;n y comparala. Puede ser que no cambie quien pensaste que iba a ganar, pero fijate si los porcentajes son parecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este efecto tiende a pasar con los resultados pol&iacute;ticos, pero est&aacute; lejos de ser el &uacute;nico &aacute;mbito en el que ocurre. En medicina, por ejemplo, <strong>hay </strong><a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0963721413489988" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>varios estudios</strong></a><strong> que identificaron c&oacute;mo los m&eacute;dicos una vez que saben cu&aacute;l es el diagn&oacute;stico correcto, tienden a sobrestimar lo simple que era acertar. </strong>Mientras los ex&aacute;menes est&aacute;n en curso y hay m&uacute;ltiples diagn&oacute;sticos posibles, es dif&iacute;cil saber cu&aacute;l es el correcto. Con la respuesta en mano, toda la informaci&oacute;n previa parece apuntar directamente a la causa y se pueden desechar f&aacute;cilmente las se&ntilde;ales que confunden. Una vez que se sabe cu&aacute;l era, es dif&iacute;cil pensar como el doctor que a&uacute;n no ten&iacute;a esa informaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos gustaría pensar que podemos anticiparnos a lo que viene y, a veces, es más fácil cambiar nuestro recuerdo de lo que pensábamos, que aceptar que no teníamos idea de lo que iba a pasar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que nos cuesta mucho sacarnos de la cabeza lo que ya sabemos y evaluar las cosas como si no tuvi&eacute;semos esa informaci&oacute;n. Pasa incluso con peque&ntilde;as cosas en el d&iacute;a a d&iacute;a. En <a href="https://creatorsvancouver.com/wp-content/uploads/2016/06/rocky-road-from-actions-to-intentions.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un experimento</a>, le pidieron a dos personas que se sentasen frente a frente y a una de ellas que pensara en una canci&oacute;n popular, muy conocida, y empezara a marcar ese ritmo con el dedo sobre la mesa. La idea era que quien estaba al frente pudiese adivinar de qu&eacute; canci&oacute;n se trataba. Cuando les pidieron a los que estaban marcando el ritmo que predijeran cu&aacute;ntos iban a adivinar la canci&oacute;n supusieron que ser&iacute;an alrededor del 50%. &iquest;Cu&aacute;ntos realmente fueron capaces de hacerlo? Menos del 3%. Es muy dif&iacute;cil deducir qu&eacute; canci&oacute;n est&aacute; siguiendo el otro solo en base a los golpecitos de la mesa. Pero el que tiene la canci&oacute;n en la cabeza no puede entender c&oacute;mo el otro no se da cuenta si es taaaaaan obvio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque sabemos que el otro no tiene la misma informaci&oacute;n que nosotros, nos cuesta ponernos en ese lugar y desaprender lo que sabemos. </strong>Y lo mismo nos pasa con nuestro yo del pasado, que no ten&iacute;a la informaci&oacute;n que tenemos ahora. Pero en ese caso, adem&aacute;s se nos juega otra cosa: es muy dif&iacute;cil aceptar que no ten&iacute;amos idea de lo que iba a ocurrir. Porque vamos por la vida tratando de adivinar c&oacute;mo siguen las cosas pero muy seguido le pifiamos. <strong>Muchas veces nos gustar&iacute;a pensar que todo es m&aacute;s predecible y que podemos anticiparnos a lo que viene y, a veces, es m&aacute;s f&aacute;cil cambiar nuestro recuerdo de lo que pens&aacute;bamos, que aceptar que no ten&iacute;amos idea de lo que iba a pasar. </strong>El problema con eso, es que como olvidamos lo poco que sab&iacute;amos tendemos a sentirnos m&aacute;s infalibles de lo que somos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://houdekpetr.cz/!data/public_html/papers/Roese%20et%20al%202012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">forma</a> de contrarrestar esa sensaci&oacute;n, de que siempre supimos lo que iba a pasar, es explorar por qu&eacute; podr&iacute;a haber sido distinto, c&oacute;mo podr&iacute;amos justificar el resultado que no fue. Si hubiese ganado otro candidato, &iquest;qu&eacute; estar&iacute;amos diciendo ahora? &ldquo;El descontento social era claro&rdquo; o &ldquo;la gente siempre busca seguridad&rdquo;, cualquiera de las dos puede funcionar seg&uacute;n lo que queramos explicar y con el diario del lunes, desechamos la que no encaja con el resultado. Pero cuando nos volvemos a poner en esa situaci&oacute;n, en la que cualquier opci&oacute;n es posible, podemos romper un poco esa tendencia a pensar que siempre lo supimos. Porque, <strong>ser conscientes de que no sab&iacute;amos, nos puede ayudar m&aacute;s que suponer que en el fondo siempre lo supimos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-diario-lunes-sabiamos-iba-pasar-vez-paso_129_10640706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2023 09:15:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El efecto diario del lunes: todos sabíamos lo que iba a pasar, una vez que pasó]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Diagnóstico,Sesgos]]></media:keywords>
    </item>
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