<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Hospital Borda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/hospital-borda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Hospital Borda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1048540/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/denuncian-hospital-borda-funciona-logica-carcelaria-convirtio-enorme-comisaria_1_12839277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/197acaf9-384f-458d-990a-9993af4853ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con policías armados en pasillos y salas, visitas restringidas, episodios de violencia y un aumento de internaciones de personas judicializadas, advierten que el neuropsiquiátrico –lejos de avanzar en la “desmanicomialización” que exige la Ley de Salud Mental– se parece más “a una cárcel que a un hospital”. 
</p></div><p class="article-text">
        Cualquier d&iacute;a de la semana, por la tarde, hay patrulleros estacionados sobre la calle <strong>Ram&oacute;n Carrillo 375</strong>, afuera del <strong>Hospital J. T. Borda</strong>. Dentro del predio, en la entrada de la Guardia, se ven polic&iacute;as acodados en sus veh&iacute;culos. Est&aacute;n en los pasillos, en salas comunes, al reparo de los &aacute;rboles y en las esquinas del terreno. Siguiendo como una sombra a pacientes con consigna policial o simplemente patrullando por el hospital: <strong>siempre con el arma reglamentaria a la vista</strong>, entre pacientes con trastornos mentales.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco el <strong>Borda</strong> fue aumentando la presencia policial hasta adquirir una l&oacute;gica m&aacute;s parecida a una c&aacute;rcel que a un centro psiqui&aacute;trico. El hospital endureci&oacute; el control de ingreso y egreso, sum&oacute; <strong>dos</strong> servicios de admisi&oacute;n (en total son <strong>tres</strong>) para recibir a personas que delinquieron, se redujeron las visitas de los s&aacute;bados y se eliminaron la de los domingos. La atm&oacute;sfera se volvi&oacute; opresiva y el clima &ndash;entre el personal, pacientes y una polic&iacute;a armada y uniformada o de civil que se desenvuelve cada vez con <strong>&ldquo;mayor prepotencia y altaner&iacute;a&rdquo;</strong>&ndash;, tenso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b0d76e3-2481-465c-a393-cef944d58393_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Patrulleros en el Borda. Trabajadores denuncian mayor presencia policial en el hospital psiquiátrico."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Patrulleros en el Borda. Trabajadores denuncian mayor presencia policial en el hospital psiquiátrico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hace tiempo recibimos pacientes derivados por la Justicia como si el hospital fuera un &aacute;mbito carcelario</strong>. Desde que se desarmaron las Unidades 20 y Salud se retir&oacute; del programa Prisma, esas personas &ndash;con padecimiento mental y causas penales&ndash; quedaron sin destino y comenzaron a llegar al Borda, por eso se llen&oacute; de polic&iacute;as&rdquo;, explica &nbsp;<strong>Gabriela S&aacute;nchez</strong>, secretaria de la <strong>Comisi&oacute;n Interna de ATE</strong> en el <strong>Borda</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este medio intent&oacute; comunicarse en distintas oportunidades con autoridades del hospital y del &aacute;rea de Salud Mental de la Ciudad, pero hasta el momento no hubo respuesta. &ldquo;<strong>La Direcci&oacute;n del Hospital</strong> no rechaza a estas personas judicializadas. Seg&uacute;n ellos, en una oportunidad los m&eacute;dicos de guardia no admitieron una internaci&oacute;n porque no cre&iacute;an que tuviera la pautas necesarias, y <strong>terminaron procesados </strong>por no obedecer una orden judicial. Desde entonces se internan, pero con la polic&iacute;a custodi&aacute;ndolos&rdquo;, revela la gremialista S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho ocurri&oacute; en agosto del 2022. En aquel momento, uno de los tres m&eacute;dicos del Borda procesados por <strong>incumplimiento de deberes de funcionario p&uacute;blico</strong> tras no admitir una internaci&oacute;n judicial, denunci&oacute; en una nota en <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Tres-trabajadores-del-Hospital-Borda-procesados-por-cumplir-la-Ley-de-Salud-Mental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Izquierda Diario</a>:<strong> &ldquo;Dejamos de ser agentes de salud para cumplir un acto estrictamente administrativo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de esto &ndash;agreg&oacute; el m&eacute;dico&ndash; un juez cit&oacute; al equipo de guardia y hasta el director del hospital con el fin de pedir explicaci&oacute;n de por qu&eacute; no se cumpli&oacute; con otra orden de internaci&oacute;n. Estuvieron seis horas hasta que pudieron dar declaraciones ante el juez penal. <span class="highlight" style="--color:white;">Luego de tales disciplinamientos es dif&iacute;cil poder trabajar sin temor a ser reprendido&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los empleados denuncian que los agentes de seguridad empezaron a ocupar espacios de trabajo de enfermeras y, por las noches, seg&uacute;n afirman comenzaron a armar &ldquo;ranchadas&rdquo; de truco con m&uacute;sica elevada. <strong>&ldquo;Cuando una enfermera que est&aacute; sola a la noche les pide que bajen la m&uacute;sica porque los pacientes duermen, la amedrentan, la intimidan o le piden el documento&rdquo;</strong>, cuenta S&aacute;nchez
    </p><p class="article-text">
        Primero se hicieron parte del entramado del neuropsiqui&aacute;trico y, despu&eacute;s, seg&uacute;n los empleados, empezaron a desconocer algunas reglas. &ldquo;Un compa&ntilde;ero de limpieza abri&oacute; la puerta del ba&ntilde;o que estaba usando un polic&iacute;a. El polic&iacute;a le grit&oacute;, lo insult&oacute; y le dijo: <strong>&lsquo;Mir&aacute; que te puedo dar un tiro&rsquo;</strong>. Est&aacute;n completamente desbordados e impunes&rdquo;, dice <strong>Paula</strong>, otra enfermera del <strong>hospital</strong> que solicit&oacute; reserva de su apellido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a595238c-7fc0-452b-b8be-f0e2c30a0bd6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Empleados del centro de salud mental repudian la presencia policial. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Empleados del centro de salud mental repudian la presencia policial.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez vi, en un servicio donde hago m&oacute;dulos, que un polic&iacute;a hizo levantar a un paciente de la mesa del comedor porque seg&uacute;n &eacute;l <strong>&lsquo;era la mesa donde com&iacute;an ellos&rsquo;</strong>&rdquo;, suma <strong>Anal&iacute;a</strong>. &ldquo;No hay protocolos y <strong>nosotras mismas tenemos que poner l&iacute;mites y frenar al personal armado</strong>. La verdad tenemos miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente ten&eacute;s a uniformados pidi&eacute;ndote datos. Yo no tuve problemas porque no soy var&oacute;n joven y morocho, pero compa&ntilde;eros s&iacute; tuvieron problemas, ah&iacute; se ve la discriminaci&oacute;n, arbitrariedad y prepotencia&rdquo;, dice <strong>Sof&iacute;a Zurueta</strong>, tallerista del Frente de Artistas del Borda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a pone en peligro a los pacientes y al personal. Hay conflictos todos los d&iacute;as. Imaginate ser paciente, entrar al ba&ntilde;o del servicio y encontrarte ah&iacute; a un polic&iacute;a armado. Si ya est&aacute;s atravesando un padecimiento psicol&oacute;gico, te imagin&aacute;s lo peor&rdquo;, agrega <strong>Daniel Calvo</strong>, que coordina el taller de Periodismo en la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces son usuarios que vienen con ideas de persecuci&oacute;n, con pensamientos delirantes. Para ellos, ver a un polic&iacute;a representa control, vigilancia, y eso agrava sus cuadros&rdquo;, dice la enfermera Paula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b63f5b11-c426-4315-81ea-ec96ef228efb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Policías de la Ciudad detienen a un enfermero dentro del Borda el 30 de octubre en un episodio confuso. Desde el gremio denuncian que un agente de civil interrumpió una discusión, golpeó por detrás a uno de ellos y esposó a otros tres que intentaron intervenir."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Policías de la Ciudad detienen a un enfermero dentro del Borda el 30 de octubre en un episodio confuso. Desde el gremio denuncian que un agente de civil interrumpió una discusión, golpeó por detrás a uno de ellos y esposó a otros tres que intentaron intervenir.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Nos quieren tener como ratas o zombies&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>Taller de Periodismo y Comunicaci&oacute;n</strong> se desarrolla a lo largo de una mesa al lado de la cual permanece una muestra art&iacute;stica creada por los pacientes m&aacute;s inquietos de la instituci&oacute;n. Cubriendo la totalidad de una cama venida a menos, la figura de una <strong>enorme cucaracha</strong> con el abdomen abombado tiene las patas colocadas de tal forma que <strong>parecen moverse en el aire</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es <strong>Gregorio Samsa</strong>&rdquo;, avisa <strong>Daniel</strong>. &ldquo;Lo hicieron los compa&ntilde;eros, y tiene la panza hinchada de tanta medicaci&oacute;n&rdquo;. Sobre la mesa de luz, hay una radio que representa <strong>la voz de los pensamientos intrusivos</strong> que ocurren en muchas cabezas y, a unos <strong>30 cent&iacute;metros</strong> de un valle de cajas de cigarros, hay un paquete abierto de yerba. &ldquo;Los cigarrillos y la yerba&hellip; <strong>de algo hay que pasar los d&iacute;as</strong>&rdquo;, dice uno de los pacientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/58fe5b48-5e77-415c-a620-d63eddf53a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Muestra artística realizada por pacientes del hospital Borda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Muestra artística realizada por pacientes del hospital Borda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De <strong>13:30 a 15:30</strong> se desarrolla el <strong>taller de periodismo</strong> en un sal&oacute;n en el fondo del <strong>hospital</strong>. &ldquo;Hay pacientes que se acercan a enfermer&iacute;a <strong>angustiados </strong>porque tienen un polic&iacute;a armado <strong>al lado de la cama</strong>. Los mismos pacientes nos dicen: 'No puede usar nuestro ba&ntilde;o, tiene un arma'. Ellos mismos se sienten en riesgo&rdquo;, advierte la enfermera Anal&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por este clima de tensi&oacute;n y miedo, <strong>a muchos compa&ntilde;eros le tuvieron que aumentar la dosis de medicaci&oacute;n</strong>&rdquo;, dice la tallerista <strong>Zurueta</strong>. &ldquo;Ver a tantos polic&iacute;as de esta forma a muchos les remonta a lo que ocurri&oacute; en <strong>2013</strong>, y es producto de <strong>mucho malestar</strong>&rdquo;, comenta <strong>Gabriela S&aacute;nchez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>26 de abril de 2013</strong>, la entonces <strong>Polic&iacute;a Metropolitana</strong> ingres&oacute; de madrugada al <strong>Borda</strong> para habilitar el inicio de las obras del proyectado <strong>Centro C&iacute;vico</strong>, pese a una orden judicial que lo prohib&iacute;a. Las fuerzas derribaron el <strong>Taller Protegido 19</strong> y desataron una <strong>represi&oacute;n</strong> contra trabajadores y pacientes que intentaban impedir el avance. El operativo dej&oacute; al menos <strong>50 heridos</strong>, incluidos usuarios de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Juliana Col&aacute;ngelo</strong>, psic&oacute;loga y parte del <strong>Frente de Artistas del Borda</strong>, estos encuentros <strong>&ldquo;devuelven las opciones a los pacientes que est&aacute;n sobremedicados y han perdido la autonom&iacute;a&rdquo;</strong>. &ldquo;Sobre todo ahora, que el <strong>hospital es como un comod&iacute;n</strong> donde traen a personas sin saber bien por qu&eacute;, con polic&iacute;as por todas partes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/204dd0db-fdbc-4bb7-b937-bb39c09d2d1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Taller de Periodismo y Comunicación del Frente de Artistas del Borda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Taller de Periodismo y Comunicación del Frente de Artistas del Borda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El taller ha llegado a su fin. <strong>Daniel</strong> sale de la sala y vuelve con gaseosa y dos paquetes de galletitas. <strong>&ldquo;Deber&iacute;amos estar acompa&ntilde;ados de m&eacute;dicos especialistas en psiquiatr&iacute;a y otras disciplinas y no de polic&iacute;as, no somos delincuentes&rdquo;</strong>, dice un paciente que participa desde hace a&ntilde;os en el <strong>taller</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a no puede estar en el hospital p&uacute;blico. En uno privado puede ser, no s&eacute;, pero ac&aacute; no&rdquo;, agrega otro compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Convirtieron el hospital en una c&aacute;rcel&rdquo;</strong>, dice una mujer internada hace varios a&ntilde;os. &ldquo;Nos quieren tener <strong>como ratas de laboratorio, como zombies</strong>. Todos c&oacute;mplices&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Hechos graves</strong></h2><p class="article-text">
        El primer episodio grave ocurri&oacute; hace <strong>dos a&ntilde;os</strong>, cuando un polic&iacute;a de consigna abri&oacute; fuego dentro del <strong>Hospital Borda</strong> tras afirmar que un paciente lo hab&iacute;a atacado. <strong>&ldquo;Dispar&oacute; al techo y de milagro no termin&oacute; en tragedia&rdquo;</strong>, cont&oacute; la gremialista <strong>S&aacute;nchez</strong>. El agente no estaba identificado y el paciente -un hombre con padecimiento mental- termin&oacute; acusado de <strong>intento de homicidio</strong>. <strong>&ldquo;Un hospital psiqui&aacute;trico con una persona armada adentro pod&iacute;a haber sido una masacre&rdquo;</strong>, advirti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras ese disparo, la situaci&oacute;n escal&oacute;. Hubo una marcha al <strong>Ministerio de Seguridad</strong>, pero los episodios continuaron: m&eacute;dicos encontraron <strong>siete armas abandonadas</strong> en un consultorio, servicios fueron trabados desde adentro y una enfermera debi&oacute; denunciar que agentes -algunos de civil- <strong>jugaban a la pelota en el sal&oacute;n</strong>. <strong>&ldquo;No hay convivencia posible; se ponen en un lugar de superioridad y se niegan a dar nombre y apellido&rdquo;</strong>, dijo <strong>S&aacute;nchez</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d8eda58b-0d51-4e2c-8deb-c6c3b83cccb9_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los tres enfermeros detenidos y esposados la madrugada del 30 de octubre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los tres enfermeros detenidos y esposados la madrugada del 30 de octubre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n denuncian, el <strong>jueves 30 de octubre</strong>, un polic&iacute;a de civil interrumpi&oacute; una discusi&oacute;n entre <strong>dos enfermeros</strong>, golpe&oacute; por detr&aacute;s a uno de ellos y <strong>espos&oacute; a otros tres</strong> que intentaron intervenir. <strong>&ldquo;Estaba totalmente sacado&rdquo;</strong>, relat&oacute; <strong>S&aacute;nchez</strong>. Los tres trabajadores pasaron <strong>24 horas detenidos</strong> y enfrentan una causa por <strong>agresi&oacute;n a un polic&iacute;a</strong>, pese a que testigos se&ntilde;alaron irregularidades, como la aparici&oacute;n posterior de otro agente que aleg&oacute; tener el tabique roto sin haber sido visto antes.
    </p><p class="article-text">
        Tras el hecho, los trabajadores realizaron una asamblea y denunciaron el riesgo de que el polic&iacute;a estuviera armado y sin cartuchera, con el arma visible en plena pelea. Se abri&oacute; una mesa con el <strong>Ministerio de Seguridad</strong> y se firm&oacute; un acta que exige que toda consigna policial ingrese registrada con <strong>nombre, apellido, placa, horario y paciente a custodiar</strong>. <strong>&ldquo;El asunto del arma sigue sin resolverse. Llegaron a proponer que el hospital tenga una armer&iacute;a, algo que rechazamos de plano&rdquo;</strong>, sostuvo la sindicalista.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Espacio depositario de pacientes judicializados con polic&iacute;as armados&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Tras cumplirse <strong>15 a&ntilde;os</strong> de la sanci&oacute;n de la <strong>Ley de Salud Mental</strong> que exig&iacute;a la <strong>desmanicomializaci&oacute;n</strong>, el <strong>Borda</strong> no s&oacute;lo sigui&oacute; siendo un hospital monovalente sino que hoy se convirti&oacute;, seg&uacute;n sus trabajadores, en <strong>&ldquo;una gigantesca comisar&iacute;a&rdquo;</strong> o en <strong>&ldquo;un espacio depositario de pacientes judicializados con polic&iacute;as armados&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute;n imponiendo medidas que profundizan el encierro. Seguridad, rejas cerradas, cambios en criterios de acceso, restricciones a las visitas de familiares. Todo avanza hacia <strong>un hospital que se parece m&aacute;s a una c&aacute;rcel que a un dispositivo de salud mental</strong>&rdquo;, dice la tallerista <strong>Juliana Col&aacute;ngelo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores advierten que no solo llevan personas en situaci&oacute;n de calle sino tambi&eacute;n casos peligrosos. El m&aacute;s conocido es el del femicida <strong>Mariano Bonetto</strong>, quien asesin&oacute; a dos j&oacute;venes en La Boca. &ldquo;Termin&oacute; en el Borda y luego <strong>desapareci&oacute; sin registros claros&rdquo;, </strong>comenta Zurueta.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso comenz&oacute; a notarse despu&eacute;s de la <strong>pandemia</strong>, pero se habr&iacute;a recrudecido con la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de tener una <strong>&ldquo;Ciudad limpia&rdquo;</strong>. Seg&uacute;n un informe reciente del <strong>CELS</strong> (<strong>&ldquo;Manicomios porte&ntilde;os: la transformaci&oacute;n que no llega&rdquo;</strong>), las internaciones en los hospitales neuropsiqui&aacute;tricos de la <strong>Ciudad</strong> aumentaron en <strong>2024</strong>, con subas claras en tres de los cuatro monovalentes: el <strong>Borda</strong> pas&oacute; de <strong>893 a 1.036 ingresos</strong>, el <strong>Alvear</strong> de <strong>581 a 676</strong>, y el <strong>Tobar Garc&iacute;a</strong> de <strong>148 a 154</strong>, mientras que el <strong>Moyano</strong> volvi&oacute; a ubicarse en el rango de <strong>560 internaciones</strong>, consolidando una <strong>tendencia general de crecimiento</strong> respecto del a&ntilde;o previo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cea7cde8-fad1-406c-8088-6f163a339285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Presencia policial en el hospital Borda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Presencia policial en el hospital Borda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La <strong>Ciudad</strong> est&aacute; llevando adelante una especie de <strong>limpieza social</strong>. Hoy la guardia recibe patrulleros que traen personas levantadas de la calle&rdquo;, dice el tallerista <strong>Daniel Calvo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El <strong>Borda</strong> tiene esa especie de <strong>Dios que nos mira y evita tragedias</strong>, porque est&aacute; todo dado para la tragedia&rdquo;, concluye <strong>S&aacute;nchez</strong> y <strong>Zurueta</strong> agrega: <strong>&ldquo;La desmanicomializaci&oacute;n no solo no avanza sino que retrocede&rdquo;</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[León Nicanoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/denuncian-hospital-borda-funciona-logica-carcelaria-convirtio-enorme-comisaria_1_12839277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 03:01:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/197acaf9-384f-458d-990a-9993af4853ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="130860" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/197acaf9-384f-458d-990a-9993af4853ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="130860" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/197acaf9-384f-458d-990a-9993af4853ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hospital Borda,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-segundo-pais-casos-anorexia-nerviosa-mundo_1_10731913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a9fe027-5789-443d-bd8a-a9c09c796491_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085724.jpg" width="2462" height="1385" alt="¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la psiquiatría a la neurobiología, especialistas locales e internacionales buscan desentrañar la alta incidencia de este flagelo. </p><p class="subtitle">Instagram y los adolescentes: cuanto más lo usan, más riesgo tienen de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria</p><p class="subtitle">La obsesión por comer sano y cómo la ortorexia interfiere en la salud mental: “Mi vida corría peligro”</p></div><p class="article-text">
        <strong>Argentina es el segundo pa&iacute;s con m&aacute;s presencia de trastornos de la conducta alimentaria &ndash;con prevalencia de la anorexia nerviosa</strong>&ndash; despu&eacute;s de Jap&oacute;n. O, por lo menos, as&iacute; lo indica el citado estudio de Mervat Nasser, especialista en psiquiatr&iacute;a e investigaci&oacute;n del Instituto de Psiquiatr&iacute;a del King&rsquo;s College.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se abren dos preguntas: &iquest;la afirmaci&oacute;n responde a realidad? Y &iquest;existen pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para abordar este innegable flagelo, que recae principalmente sobre las adolescentes?
    </p><p class="article-text">
        Olga Ricciardi es psic&oacute;loga y psicoanalista, directora del Centro Especializado en Des&oacute;rdenes Alimentarios (CEDA). Tras tres d&eacute;cadas de trabajo junto a pacientes, ve que la posmodernidad empuja a modelos est&eacute;ticos basados en la delgadez (el mort&iacute;fero ideal del &ldquo;cuerpo Barbie&rdquo;). Aunque, para ella, el germen de la enfermedad no se encuentra &uacute;nicamente en la cultura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, alude a causas ps&iacute;quicas, cuya sintomatolog&iacute;a se presenta en el plano alimentario y nutricional. Refiere, as&iacute;, a una &ldquo;patolog&iacute;a del acto&rdquo;: del atrac&oacute;n y el v&oacute;mito inducido en la bulimia; de la abstinencia de comida en la anorexia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi hambre debe entenderse en su sentido m&aacute;s amplio. (...) &iquest;Pero existe realmente eso de tener solo hambre de alimentos? &iquest;Existe un hambre de est&oacute;mago que no sea el indicio de un hambre generalizada? (...) All&iacute; donde no hay nada, imploro que exista algo&rdquo;, escrib&iacute;a <strong>Am&eacute;lie Nothomb</strong> en su<em> Biograf&iacute;a del hambre</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Donde hay acto no hay palabra y donde hay palabra no hay acto&rdquo;, afirma Ricciardi. Est&aacute; convencida de que hace falta vehiculizar el habla para que se puedan desentra&ntilde;ar las causas. <strong>&ldquo;En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero tambi&eacute;n para no hablar. </strong>Cuando lo emocional-traum&aacute;tico puede ponerse en palabras o en una expresi&oacute;n art&iacute;stica, ah&iacute; comienza el camino de la cura&rdquo;, reanuda.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_50p_1085719.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_50p_1085719.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_75p_1085719.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_75p_1085719.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_default_1085719.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_default_1085719.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0bb23659-df7c-4a26-85c0-bdd5357c132a_16-9-aspect-ratio_default_1085719.jpg"
                    alt="“En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero también para no hablar&quot;, sostiene la psicóloga Olga Ricciardi."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero también para no hablar&quot;, sostiene la psicóloga Olga Ricciardi.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo &ldquo;Argentina: el cuerpo social en riesgo&rdquo; (del libro <em>Trastornos alimentarios y culturas en transici&oacute;n</em>), Oscar Meehan y Melanie Katzman conjeturaron que la &uacute;ltima dictadura &ndash;con torturas sobre el cuerpo de determinadas mujeres, para imponer un sistema de valores sobre el conjunto&ndash; dej&oacute; secuelas en las formas de ser y actuar en la vida contempor&aacute;nea. Alertan, de todos modos, que es dif&iacute;cil establecer causalidades directas.
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, la licenciada maneja una hip&oacute;tesis tentativa, que tampoco no ha podido validar por la falta de investigaciones sobre el tema. <strong>&ldquo;En nuestro pa&iacute;s hay una historia de estar obligados a cerrar la boca, a no meterse, a callarse. Hubo esl&oacute;ganes, como &rsquo;el silencio es salud&rdquo;,</strong> elabora.
    </p><p class="article-text">
        Meehan y Katzman planteaban que atribuir las presiones de la moda importada y el marketing como causa de los trastornos alimentarios ser&iacute;a demasiado simplista. En cambio, suger&iacute;an revisar la historia del pa&iacute;s. En plena crisis del 2001, indagaban si, por la &ldquo;frustraci&oacute;n psicol&oacute;gica y econ&oacute;mica&rdquo;, &ldquo;la posibilidad de controlar el tama&ntilde;o y la apariencia del cuerpo no solo tiene un sentido ps&iacute;quico de dominio, sino un posible beneficio econ&oacute;mico ya que la cultura actual recluta y refuerza caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas irreales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta d&eacute;cada tiene sus particularidades. La fundadora de CEDA advierte que hacen falta m&aacute;s estudios y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n con una metodolog&iacute;a unificada, para constatar los efectos del encierro y la crisis actual sobre el desarrollo de trastornos alimentarios. Tiende a pensar que la pandemia expuso la vulnerabilidad y fragilidad de la vida humana, lo cual implic&oacute; un cimbronazo ps&iacute;quico muy fuerte, que pudo haber impactado en el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La composici&oacute;n de pacientes que atendi&oacute; a lo largo de su carrera fue mutando. Cuando empez&oacute;, atend&iacute;a casi exclusivamente con adolescentes mujeres; luego aument&oacute; la cantidad de varones; posteriormente, las mujeres en etapa de menopausia; y, <strong>cada vez m&aacute;s, se ensancha m&aacute;s el rango etario. Tiene una paciente de dos a&ntilde;os y adultos mayores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No solo en &aacute;mbitos urbanos: ha atendido a j&oacute;venes de Curuz&uacute; Cuati&aacute; (Corrientes) y dio charlas en localidades agrarias, &ldquo;en medio de campo, vacas y sembrados&rdquo;. Le sigue sorprendiendo la cantidad de personas que acuden a buscar informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del deterioro a nivel org&aacute;nico de las patolog&iacute;as alimentarias tienen un espectro muy amplio: da&ntilde;os cardiovasculares, diabetes, &uacute;lceras esof&aacute;gicas, hipopotasemia. Por eso, cuando se produce un deceso, lo que se informa en la partida de defunci&oacute;n suele ser &ldquo;paro card&iacute;aco no traum&aacute;tico&rdquo; u otras cuestiones ligadas a las consecuencias (neumon&iacute;a, accidentes cerebrovasculares), lo cual refuerza la falta de estad&iacute;sticas gubernamentales.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico correcto y a tiempo son fundamentales. &ldquo;Se llega a los des&oacute;rdenes alimentarios por causas tan &uacute;nicas e irrepetibles como lo son el sujeto y su propia historia&rdquo;, ampl&iacute;a Ricciardi. En su centro brindan tratamientos individuales e interdisciplinarios. Adem&aacute;s de acompa&ntilde;amiento nutricional y psicol&oacute;gico, disponen de un espacio de arte-terapia (con pintura, m&uacute;sica, escritura), para que los pacientes logren plasmar manifestaciones inconscientes para comprender las causas de su patolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salvo en casos extremos, apostamos a tratamientos ambulatorios. Muchos hospitales de d&iacute;a sumergen al sujeto en la enfermedad. Para CEDA, si el paciente est&aacute; en condiciones cl&iacute;nicas, es importante que la enfermedad tenga el m&iacute;nimo lugar posible, siempre y cuando siga con el encuadre del tratamiento. Buscamos que las personas est&eacute;n en la escuela, con su familia, con amigos, con lo social, con sus proyectos&rdquo;, asevera la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con las personas de bajos recursos? &ldquo;Lamentablemente, no pueden acceder a este tipo de tratamientos. Deber&iacute;an poder hacerse a nivel estatal. Ser&iacute;a fant&aacute;stico y yo ser&iacute;a una entusiasta para colaborar. Hay muy buenas intenciones y trabajadores de salud, como los colegas del Centro de Salud Mental N&deg;3 Dr. A. Ameghino, para nombrar un ejemplo, pero muchas veces no dan abasto. No hay una campa&ntilde;a de prevenci&oacute;n como corresponde. Ni en los Municipios, ni desde el Ministerio de Salud. Las escuelas lo piden como actividad privada&rdquo;, contesta la profesional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mucho m&aacute;s que un n&uacute;mero</strong></h3><p class="article-text">
        Emilio Compte es &ndash;entre muchos t&iacute;tulos&ndash; doctor en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica y mag&iacute;ster en Dise&ntilde;os de Investigaci&oacute;n en Psicolog&iacute;a y Salud. Se desempe&ntilde;a como miembro editorial de revistas cient&iacute;ficas, como el International Journal of Eating Disorders y fue copresidente del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la International Conference on Eating Disorders de la Academy for Eating Disorders.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Compte plantea serias dudas respecto la evaluaci&oacute;n de Mervat Nasser, que sit&uacute;a a Argentina como el segundo pa&iacute;s con m&aacute;s presencia de trastornos de la conducta alimentaria. &ldquo;Para poder efectuar comparaciones, deber&iacute;a haber muchos equipos de investigaci&oacute;n en distintos pa&iacute;ses, realizando estudios con la misma poblaci&oacute;n y metodolog&iacute;a&rdquo;, clarifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Comparar una poblaci&oacute;n latina &ndash;occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria&ndash; con una asi&aacute;tica es muy arriesgado&rdquo;</strong>, agrega. Las cuestiones hist&oacute;ricas, culturales, sociales y de acceso a la comida, tanto como la validez metodol&oacute;gica, son fundamentales a la hora de abordar la problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el profesional, en ocasiones, al recibir muchos pacientes, los especialistas tienden a sobredimensionar la enfermedad. &ldquo;No es correcto generalizar la experiencia cl&iacute;nica con lo que ocurre en la sociedad&rdquo;. En distintos estudios epidemiol&oacute;gicos, la anorexia se mantiene en cerca del 1% de la poblaci&oacute;n mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor esclarece que el manual de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a ahora utiliza la categor&iacute;a &ldquo;Trastornos alimentarios y de la ingesti&oacute;n de alimentos&rdquo;. La anorexia nerviosa representa casos infrecuentes, pero muy graves. Como las dietas restrictivas son dif&iacute;ciles de sostener, muchas personas experimentan una &ldquo;migraci&oacute;n diagn&oacute;stica&rdquo; hacia otro tipo de trastornos, como la bulimia. &ldquo;Por eso, hay que identificar siempre de qu&eacute; tipo de pacientes estamos hablando&rdquo;, arguye Compte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_50p_1085720.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_50p_1085720.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_75p_1085720.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_75p_1085720.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_default_1085720.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_default_1085720.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54fa7bf1-fce9-4dd0-a118-444e22e36f0b_16-9-aspect-ratio_default_1085720.jpg"
                    alt="“Comparar una población latina –occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria– con una asiática es muy arriesgado”, plantea Emilio Compte sobre el estudio que ubica a Argentina como el segundo país con más casos de anorexia nerviosa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “Comparar una población latina –occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria– con una asiática es muy arriesgado”, plantea Emilio Compte sobre el estudio que ubica a Argentina como el segundo país con más casos de anorexia nerviosa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La anorexia nerviosa puede implicar consecuencias cl&iacute;nicas muy riesgosas.<strong> &ldquo;Si uno no se alimenta, el cuerpo se alimenta de nosotros: de la grasa, los m&uacute;sculos, los huesos, la masa encef&aacute;lica. El cuerpo comienza a funcionar en &lsquo;modo ahorro&rsquo;&rdquo;</strong>. Existen muchos problemas asociados al bajo peso y la desnutrici&oacute;n. Psicol&oacute;gica y socialmente, el esquema de valoraci&oacute;n de la persona comienza a limitarse a la imagen corporal: el peso, la figura y la capacidad de controlarlo se transforman en pensamientos intrusivos.
    </p><p class="article-text">
        Compte ha escrito respecto a un tema muy pertinente para la Argentina actual: los problemas ligados a la inseguridad alimentaria. En Chile, por ejemplo, el 74,6% de la poblaci&oacute;n adulta tiene obesidad atribuible a la mala calidad de las comidas. De la misma forma, existe un tipo de restricci&oacute;n alimentaria &ndash;que no es anorexia nerviosa ni trastorno de evitaci&oacute;n/restricci&oacute;n de alimentos (TERIA)&ndash;, que parte de la falta de acceso a alimentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Tambi&eacute;n ha investigado la incidencia de los TCA en minor&iacute;as y disidencias sexuales o de g&eacute;nero. Habla del &ldquo;estr&eacute;s de minor&iacute;as&rdquo;, que engloba los estresores ambientales o distales (discriminaci&oacute;n y estigma), as&iacute; como estresores proximales (internos) que afecta a las minor&iacute;as y disidencias, exponi&eacute;ndolas a distintas problem&aacute;ticas psiqui&aacute;tricas. Entre estos, trastornos alimentarios, de ansiedad y depresivos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La importancia de la salud p&uacute;blica</strong></h3><p class="article-text">
        Ricardo Corral, presidente de la Asociaci&oacute;n Argentina de Psiquiatras, ejerce en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial J. T. Borda, donde funciona un Servicio de Salud Mental en Des&oacute;rdenes del Comportamiento Alimentario, referente en la regi&oacute;n, p&uacute;blico y gratuito. All&iacute; reciben cerca de doce admisiones semanales: ocho son mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, hay 25 pacientes con anorexia que acuden al hospital de d&iacute;a &ndash;disponible durante el d&iacute;a y parte de la tarde, para quienes requieren un seguimiento mayor o presentan riesgos graves de salud&ndash; y 90 realizan consulta ambulatoria. En cuanto al perfil socioecon&oacute;mico, Corral nota que &ldquo;es una cuesti&oacute;n transversal, porque todas las personas est&aacute;n atravesadas por la cultura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La anorexia conlleva una perturbaci&oacute;n de la conciencia corporal y de la realidad. Se cree que hay un componente biol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n cultural&rdquo;, define. El tratamiento ofrecido en el Borda consta de psicoterapia basada en la transferencia psicoanal&iacute;tica: es decir, un &ldquo;modelo psicoterap&eacute;utico cognitivo conductual, basado en evidencia&rdquo;. En el equipo hay nutricionistas y otros especialistas, para lograr una atenci&oacute;n integral y personalizada. Hay pacientes que presentan comorbilidades: principalmente trastornos de ansiedad y depresi&oacute;n. Algunos requieren medicaci&oacute;n, no todos. Se analiza caso por caso, y el abordaje var&iacute;a, seg&uacute;n la evoluci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se busca restablecer proyectos vitales, prop&oacute;sitos, para que los pacientes puedan elegir su futuro, reconocer su vocaci&oacute;n&rdquo;, acent&uacute;a el doctor. Y concluye: &ldquo;&iquest;Es una enfermedad que se cura? Totalmente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1ef1f037-dd72-4a50-89c8-6d266e0535ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“¿Es una enfermedad que se cura? Totalmente”, afirma Ricardo Corral del servicio de Salud Mental del Borda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “¿Es una enfermedad que se cura? Totalmente”, afirma Ricardo Corral del servicio de Salud Mental del Borda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Consumismo/Consumidas</strong></h3><p class="article-text">
        Candela Yatche es la fundadora de Bellamente, un proyecto que naci&oacute; como un espacio seguro para miles de personas en las redes sociales y se convirti&oacute; en Fundaci&oacute;n. El objetivo fue siempre el mismo: promover la autoaceptaci&oacute;n y el amor propio. Psic&oacute;loga y comunicadora, fue pasante en el sector de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Borda y curs&oacute; el programa de Des&oacute;rdenes Alimenticios en la Fundaci&oacute;n La Casita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, junto a otros expertos, arm&oacute; un manual de prevenci&oacute;n, alerta y acompa&ntilde;amiento de los TCA, con apoyo del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n. Compara a su comunidad con un &ldquo;abrazo colectivo virtual&rdquo;, donde se intenta desenredar inseguridades, actitudes negativas y las diversas presiones sobre los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora se habla m&aacute;s de trastornos de la conducta alimentaria, de falta de representaci&oacute;n de la diversidad en los medios, y eso es muy positivo. Pero eso no quiere decir que est&eacute; resuelto el tema. Hay mucha resistencia, <em>bullying</em> en el colegio por la apariencia f&iacute;sica, en el &aacute;mbito laboral, en los v&iacute;nculos familiares&rdquo;, finaliza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jesica Lavia, licenciada en Nutrici&oacute;n y autora, aboga por una educaci&oacute;n nutricional integral desde la infancia. En su &uacute;ltimo libro<em>, Sobrevivir a un mundo gordof&oacute;bico sin caer en trastornos alimentarios</em>, realiz&oacute; una serie de preguntas a m&aacute;s de 9.500 personas. El 78,5% respondi&oacute; que alguna vez sufri&oacute; burlas por su aspecto f&iacute;sico. El 47,4%, a la vez, admiti&oacute; haberlo hecho con alguien m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El punto es d&oacute;nde est&aacute; puesta la mirada: en el cuerpo y los estereotipos. Como si hubiera cuerpos v&aacute;lidos y cuerpos inv&aacute;lidos&rdquo;, explica la nutricionista&ldquo;. Y enfatiza: &rdquo;Hace falta un cambio colectivo que lleve a la idea de que el cuerpo sano es salud y ense&ntilde;ar la importancia de la diversidad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra el dictamen de los est&aacute;ndares, propone comer desde el placer, desde el deseo, desde la elecci&oacute;n. Quiz&aacute;s los n&uacute;meros reflejados en su libro, antes que estad&iacute;sticas, sean voces clamando por una transformaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Redes sociales y de contenci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Mara Fern&aacute;ndez es Psic&oacute;loga especialista en TCA y fue declarada de inter&eacute;s para la promoci&oacute;n y defensa de los derechos humanos de las mujeres y diversidades por la legislatura porte&ntilde;a. A trav&eacute;s de su Instagram @hablar_sana, habla a sus 30 mil seguidores contra la &ldquo;cultura dietante y gordof&oacute;bica&rdquo;, promoviendo la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero ser pesimista, pero lamentablemente todav&iacute;a nos falta mucho como sociedad en relaci&oacute;n con las opiniones sobre el cuerpo ajeno. Se promulg&oacute; la Ley nacional de talles, pero a&uacute;n no se implementa. Continuamos escuchando comentarios de contenido gordoodiante o de rechazo hacia las personas con sobrepeso, en donde el parecer es m&aacute;s valioso que el ser&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Le preocupan particularmente las y los adolescentes que, &ldquo;en su b&uacute;squeda de identidad, y con la necesidad de sentirse aceptados y queridos, quieren cumplir con determinados par&aacute;metros implementando estrategias poco saludables&rdquo;. Cita un estudio de 2020 de la Sociedad Argentina de Pediatr&iacute;a, el cual encontr&oacute; que el 30% de las mujeres de entre 10 y 24 a&ntilde;os hab&iacute;a manifestado sentirse insatisfecha con su imagen y haber desarrollado alg&uacute;n tipo de TCA&ldquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_50p_1085721.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_50p_1085721.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_75p_1085721.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_75p_1085721.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_default_1085721.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_default_1085721.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1bf4039e-b327-438f-8c21-7fb6d49d7644_16-9-aspect-ratio_default_1085721.jpg"
                    alt="&quot;Todavía nos falta mucho como sociedad en relación con las opiniones sobre el cuerpo ajeno&quot;, asegura Mara Fernández, psicóloga especialista en trastornos de la alimentación."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Todavía nos falta mucho como sociedad en relación con las opiniones sobre el cuerpo ajeno&quot;, asegura Mara Fernández, psicóloga especialista en trastornos de la alimentación.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>El cerebro y la comida</strong></h3><p class="article-text">
        Juana Poulisis es psiquiatra, especialista en trastornos alimentarios, mag&iacute;ster en Psicofarmacolog&iacute;a, fellow de la Academy of Eating Disorders y presidenta del cap&iacute;tulo hispanolatinoamericano de la International Association of Eating Disorders.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los trastornos alimentarios reflejan una discrepancia entre las necesidades fisiol&oacute;gicas de comer y las ganas o impulso de hacerlo. Entender la recompensa y la inhibici&oacute;n en los trastornos de la conducta alimentaria ayuda a dirigir el tratamiento, psicoeducar a los pacientes y a las familias&rdquo;, apunta. Experta en neurobiolog&iacute;a, estudia las &aacute;reas del cerebro que se ven afectadas en personas con anorexia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poulisis explica que, en casos de anorexia, la anatom&iacute;a cerebral arroja desbalances, tales como el hiperfuncionamiento de la am&iacute;gdala (&aacute;rea donde se genera el miedo) y el hipofuncionamiento del sistema de recompensa (n&uacute;cleo accumbens), encargado de brindar placer al organismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se presentan alteraciones en la corteza prefrontal dorsolateral (relacionada con los pensamientos, la anticipaci&oacute;n, la planeaci&oacute;n y las funciones ejecutivas), el l&oacute;bulo parietal (que regula la sensaci&oacute;n sobre la imagen corporal) y las se&ntilde;ales de la &iacute;nsula (que recibe todas las sensaciones del cuerpo, entre ellas el hambre, y transmite la informaci&oacute;n a otras &aacute;reas del cerebro para su posterior interpretaci&oacute;n y acci&oacute;n). Al estar involucrados tanto el circuito l&iacute;mbico como el circuito cognitivo, el apetito, las emociones y el pensamiento se ven distorsionados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ceabee44-f32c-473f-a467-d516bb1b64c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;“Los trastornos alimentarios reflejan una discrepancia entre las necesidades fisiológicas de comer y las ganas o impulso de hacerlo&quot;, señala Juana Poulisis, psiquiatra."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;“Los trastornos alimentarios reflejan una discrepancia entre las necesidades fisiológicas de comer y las ganas o impulso de hacerlo&quot;, señala Juana Poulisis, psiquiatra.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Estas variaciones en la anatom&iacute;a cerebral son preexistentes al trastorno alimentario? &ldquo;Es la pregunta del huevo o gallina. Todos los resonadores magn&eacute;ticos funcionales se hacen durante o posanorexia&rdquo;, contesta Poulisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella es la &uacute;nica m&eacute;dica en Latinoam&eacute;rica certificada en terapia basada en rasgos (temperament based therapy with support o TBT-S): un enfoque emergente de tratamiento neurobiol&oacute;gico, que combina la psicoeducaci&oacute;n y actividades experienciales, para aumentar la comprensi&oacute;n y reconocer patrones de temperamento en pacientes con anorexia nerviosa. &ldquo;Hay que ense&ntilde;arle gradualmente al cerebro que nada malo pasa si se expone al miedo que representa la comida&rdquo;, se explaya.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; toca un tema fundamental: aun cuando se llega a un peso saludable, el cerebro &ndash;acostumbrado a la restricci&oacute;n&ndash; tardar&iacute;a &ldquo;m&iacute;nimamente un a&ntilde;o&rdquo; en adaptarse a los cambios. Por eso, ese per&iacute;odo es fundamental (el paciente y su entorno deben estar atentos a las <em>red flags</em> en torno a la relaci&oacute;n con la comida) y el acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico debe seguir. La doctora cree firmemente que la recuperaci&oacute;n total de trastornos como la anorexia es posible, pero no inmediata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Compte, la doctora mira con mucha cautela los estudios que colocan a Argentina como el segundo pa&iacute;s del mundo en cuanto a casos de anorexia nerviosa. &ldquo;S&iacute; se puede decir que la anorexia tiene una alta prevalencia en Argentina&rdquo;, especifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Observa que las mujeres argentinas tienden a comer menos &ndash;por ejemplo&ndash; que en Chile y esto no incumbe &uacute;nicamente a las pacientes. Esta tendencia hacia el ideal de delgadez permea incluso en la medicina. &ldquo;En Estados Unidos, M&eacute;xico, Australia y Canad&aacute;, las pacientes de anorexia nerviosa tienen el alta cuando recuperan un IMC (&iacute;ndice de masa corporal) de entre 19 y 20; aqu&iacute;, cuando llegan a un IMC de 18. Es un n&uacute;mero muy justo, ya que el cerebro no genera flexibilidad y tiene m&aacute;s margen de reca&iacute;da&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La especialista cuenta que los estudios gen&eacute;ticos y las investigaciones de microbiota intestinal han aumentado el conocimiento de la fisiopatolog&iacute;a de los trastornos alimenticios, incluida la anorexia</strong>. As&iacute;, se ha constatado una importante incidencia de factores hereditarios y la superposici&oacute;n con otros trastornos psiqui&aacute;tricos, como los trastornos por ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que existe una heredabilidad, recalca que no todas las personas desarrollan las enfermedades. Para que los genes se &ldquo;enciendan&rdquo; debe haber, entre distintos elementos, el inicio de una dieta restrictiva o un descenso de peso por causas externas (como la diabetes o la mononucleosis). Las redes sociales, el entorno y los estereotipos corporales son otros factores que contribuyen como desencadenantes.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, la gen&eacute;tica y la biolog&iacute;a son m&aacute;s pesadas que el entorno en los desarrollos de trastornos de la conducta alimentaria, aunque este &uacute;ltimo tiene un rol importante y es justamente all&iacute;, en el colegio, el hogar, las redes, donde se puede intervenir. Como en su charla TED (&ldquo;Cuando lo saludable no te deja vivir&rdquo;), invita a las personas a convertirse en &ldquo;agentes de prevenci&oacute;n, modelos positivos, flexibles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La anorexia at&iacute;pica: &iquest;cuesti&oacute;n de peso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Melissa Freizinger, con dos d&eacute;cadas de experiencia en Psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y especializaci&oacute;n en trastornos alimentarios, ofrece una visi&oacute;n profunda de la anorexia nerviosa at&iacute;pica (AAN) desde su rol como directora asociada del Programa de Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Hospital de Ni&ntilde;os de Boston.
    </p><p class="article-text">
        Este diagn&oacute;stico describe a personas que cumplen con los criterios de anorexia nerviosa (tienen los mismos comportamientos y pensamientos) y pueden haber perdido una cantidad significativa de peso, pero se mantienen dentro del rango &ldquo;normal&rdquo; o &ldquo;sobrepeso&rdquo;, seg&uacute;n lo definido por el &iacute;ndice de masa corporal (IMC). Debido a que muchos m&eacute;dicos asocian conductas restrictivas &uacute;nicamente a personas delgadas o con apariencia demacrada, las y los pacientes no suelen recibir el tratamiento adecuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un estudio de 256 pacientes con trastornos alimentarios compar&oacute; a 118 con anorexia nerviosa y 42 con anorexia at&iacute;pica y no encontr&oacute; diferencias en las tasas de bradicardia, cambios ortost&aacute;ticos, hipotermia, ni ingresos hospitalarios&rdquo;, destaca la doctora.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos, resalta, las personas con anorexia nerviosa at&iacute;pica tienen &ldquo;pensamientos y comportamientos alimentarios comparables a pacientes con anorexia nerviosa y pueden experimentar s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos (trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, autolesiones e ideaci&oacute;n suicida), as&iacute; como pensamientos en torno a la comida y la imagen corporal igualmente graves&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para los profesionales de la salud mental y m&eacute;dica, esto significa que todos los individuos &ndash;especialmente adolescentes&ndash; que hayan perdido peso deben ser evaluados para trastornos alimentarios y enfermedades psicol&oacute;gicas, independientemente del peso corporal, el tama&ntilde;o o la falta de historia psiqui&aacute;trica previa.
    </p><p class="article-text">
        La especialista insiste en la importancia de una formaci&oacute;n mejorada de los profesionales de la salud y una educaci&oacute;n que elimine el &ldquo;sesgo hacia el peso&rdquo;, lo cual &ldquo;conducir&aacute; a intervenciones m&aacute;s tempranas y efectivas, mejorando significativamente los resultados del tratamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo es parte de la producci&oacute;n realizada en el marco de la beca de periodismo sobre salud mental, ofrecida por el Rosalynn Carter Center y la Universidad de La Sabana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Bazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-segundo-pais-casos-anorexia-nerviosa-mundo_1_10731913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 15:54:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a9fe027-5789-443d-bd8a-a9c09c796491_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085724.jpg" length="1241116" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a9fe027-5789-443d-bd8a-a9c09c796491_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085724.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1241116" width="2462" height="1385"/>
      <media:title><![CDATA[¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a9fe027-5789-443d-bd8a-a9c09c796491_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085724.jpg" width="2462" height="1385"/>
      <media:keywords><![CDATA[Anorexia,Trastornos Alimenticios,bulimia,Hospital Borda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa no es del loco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-loco_129_10671745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab5a6fae-67df-4147-b3ab-07472055be3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa no es del loco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del loco no es la locura, sostiene el autor, sino que enloquezca cuando tiene que estar a la altura de ciertas circunstancias. </p></div><p class="article-text">
        En el auto nuestra radio de cabecera es La Colifata. Pasan buena m&uacute;sica y de a ratos transmiten desde alguna sala del Hospital Borda. 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a hac&iacute;an una elecci&oacute;n simb&oacute;lica de candidatos. Un interno le pregunt&oacute; a otro a qui&eacute;n iba a votar: &ldquo;Yo no voto, estoy loco&rdquo;, responde el segundo y el primero lo interpela: &ldquo;Pero es simb&oacute;lica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; fascinado con esta escena, que permite cuestionar la idea de sentido com&uacute;n de que los locos &ldquo;dicen la verdad&rdquo;. Tal vez los locos hablan con una verdad, pero con una que no conocen ni pueden enunciar en primera persona. &ldquo;Yo no voto, estoy loco&rdquo;, &iquest;no podr&iacute;a ser un modo de decir &ldquo;Yo no voto ni loco&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La locura no se puede escuchar literalmente, requiere un ejercicio de desciframiento, ya que su raz&oacute;n es profunda. En el contexto actual, dir&iacute;a que no son pocas las personas a las que escuch&eacute; decir que no querr&iacute;an votar y el ausentismo es creciente. As&iacute;, la frase del loco es bastante sensata y representativa de un conjunto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, mientras escuchaba esta escena maravillosa, me acord&eacute; de que hace poco una amiga me cont&oacute; una situaci&oacute;n menos alegre. Mi amiga es docente universitaria y le toc&oacute; evaluar a una alumna que, le avisaron antes, ten&iacute;a fama de conflictiva; lo cierto es que la muchacha no estaba para aprobar, pero desde la c&aacute;tedra sugirieron que sea condescendiente, ya que no quer&iacute;an un reclamo posterior. La aprob&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s, mi amiga empez&oacute; a recibir mensajes intimidantes de la alumna, que la acusaba de haberla maltratado. Al poco tiempo, su actitud querellante evolucion&oacute; hacia una descompensaci&oacute;n psic&oacute;tica y fue necesaria una internaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga se reprochaba haberla aprobado. &ldquo;No es cierto que a los locos haya que seguirles la corriente, les hace mal&rdquo; dec&iacute;a mi amiga y yo estoy de acuerdo. Es realmente un problema que, por temor a confrontar, no se le diga que no a los locos. Eso los enloquece m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En el concierto actual de nuestra sociedad, por miedo a ofender, quedar mal o con el fin de evitar un l&iacute;o, a los locos se los deja pasar, se mira para otro lado y as&iacute; se generan riesgos innecesarios.
    </p><p class="article-text">
        Si volvemos a la cuesti&oacute;n de la pol&iacute;tica, pienso en lo que ocurri&oacute; con el pedido de una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica de los candidatos; es notable c&oacute;mo casi nadie llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre lo inc&oacute;modo del planteo. 
    </p><p class="article-text">
        Luego de la elecci&oacute;n de octubre, un candidato estuvo en la tele y al d&iacute;a siguiente, en un grupo de WhatsApp al que no s&eacute; c&oacute;mo llegu&eacute;, del que participan diversos profesionales de la salud mental, le&iacute; varios comentarios que hablaban de un &ldquo;brote en vivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Me impresiona la disociaci&oacute;n entre quienes de la boca para afuera dicen que no hay que estigmatizar y luego, hacia adentro, tienen una concepci&oacute;n deficitaria de la locura. Nadie se toma en serio a los locos. Cada quien dice lo que le conviene y luego, como suele ocurrir, hace otra cosa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No estoy de acuerdo con que se haga una evaluación psicológica de candidatos, más bien creo que tenemos que dejar de pensar que la palabra “normalidad” es disciplinaria y que quien la usa es un facho</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si alguien tiene una relaci&oacute;n delirante con la realidad, no va de suyo que sea nocivo ni peligroso. Tambi&eacute;n habr&iacute;a que plantear que, si bien el loco no es un sujeto deficitario, hay aspectos de la vida social que no tiene facilitados por su estructura ps&iacute;quica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me parece interesante es que en un mundo en que se afirma todo el tiempo la excepcionalidad y la singularidad y que todos somos iguales porque todos somos diferentes, haya una a&ntilde;oranza profunda de un criterio de normalidad. Esto es lo crucial.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se llega al planteo de una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica, si no es porque se deja que la locura se despliegue sin resistencia? No estoy de acuerdo con que se haga una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica de candidatos, m&aacute;s bien creo que tenemos que dejar de pensar que la palabra &ldquo;normalidad&rdquo; es disciplinaria y que quien la usa es un facho.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que es preciso plantear qu&eacute; es tener una relaci&oacute;n con una realidad y c&oacute;mo alguien se orienta a la hora de tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        De regreso al comienzo, me resulta interesante el contrapunto entre las dos an&eacute;cdotas: el loco (que no vota) parece m&aacute;s cuerdo que quien aparentemente es una persona sana (la alumna). El problema del loco no es la locura, sino que enloquezca cuando tiene que estar a la altura de ciertas circunstancias. 
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, entre quienes se rasgan las vestiduras diciendo que ser&iacute;a terrible que un loco llegue a la presidencia (si fuera el caso), &iquest;qu&eacute; les hace creer que ser&iacute;a la primera vez? Entonces, la cuesti&oacute;n es &iquest;por qu&eacute; ahora se pone el foco sobre esta cuesti&oacute;n? &iquest;No nos damos cuenta de c&oacute;mo el vocabulario de la salud mental, parad&oacute;jicamente, en su versi&oacute;n m&aacute;s progre, se utiliza con fines coercitivos?
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que m&aacute;s me gusta de La Colifata es que a veces pasan la misma canci&oacute;n una y otra vez. El s&aacute;bado pasado, cuando volv&iacute;amos a casa despu&eacute;s de un asado, contamos nueves veces seguidas <em>Honey Pie</em> de <strong>The Beatles</strong>. Uno de mis hijos pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; escuchamos esta radio de locos?&rdquo; y nos re&iacute;mos, porque no sabemos la respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        No se me ocurre otra manera de explicarlo que decir: &ldquo;Es algo simb&oacute;lico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-loco_129_10671745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2023 09:11:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab5a6fae-67df-4147-b3ab-07472055be3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="252407" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab5a6fae-67df-4147-b3ab-07472055be3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="252407" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La culpa no es del loco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab5a6fae-67df-4147-b3ab-07472055be3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Locura,Hospital Borda,Radio La Colifata,voto]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
