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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Six Feet Under]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/six-feet-under/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Six Feet Under]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Six Feet Under]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/six-feet-under_129_10676032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb703182-ff5d-48dd-9c60-5881193336d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084471.jpg" width="1598" height="899" alt="Six Feet Under"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El humor negro puede ser un buen sistema para afrontar lo que más tememos en el mundo: la muerte. </p></div><p class="article-text">
        Un hombre est&aacute; sentado en la vereda de un edificio famoso de New York, tiene bajo el brazo un disco y tambi&eacute;n tiene un libro, una lapicera y un revolver. Va a usar las cuatro cosas. Ahora, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de ese suceso,<strong> Los Beatles </strong>que quedan cruzando la calle, <strong>Paul McCartney</strong> y <strong>Ringo Starr</strong>, van a tomar las nuevas tecnolog&iacute;as digitales para utilizar un viejo demo donde <strong>John Lennon </strong>cantaba y tocaba al piano una maqueta de una canci&oacute;n. Y van a revivir tambi&eacute;n un solo de guitarra de <strong>George Harrison</strong> y todo parece un cap&iacute;tulo nuevo de esa serie genial que se llam&oacute; <em>Six Feet Under</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una serie que parec&iacute;a hablar de la muerte, de lo que sucede en el entorno de la muerte, pero que en realidad hablaba del paso del tiempo y de lo que el tiempo nos hace a nosotros y de c&oacute;mo usar el tiempo para escribir historias. Hablaba de una familia de funerarios, Fisher e hijos, y de lo que era crecer con cad&aacute;veres en el s&oacute;tano de tu casa. Pero tambi&eacute;n de que el humor negro, la comedia, puede ser un buen sistema para afrontar lo que m&aacute;s tememos en el mundo: la muerte. Tanto que&nbsp; no dejamos tranquilos a los muertos y ellos siempre tienen su fiesta de retorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas noches no pod&iacute;a dormir porque pensaba en la muerte, en que eso era inevitable y que no hab&iacute;a vuelta que darle. La idea de mi finitud me enloquec&iacute;a de terror. Estaba en la primaria, dorm&iacute;a en el mismo cuarto que mi hermano Juan: yo en la cama marinera de arriba. Lo que se estaba fortaleciendo era mi Yo y &eacute;l era el que no aceptaba la impermanencia. Para paliar ese horror, bajaba a la cama de mi hermano -que estaba leyendo historietas- y me acostaba a leerlas a su lado. As&iacute; me dorm&iacute;a. Las historietas me sacaban de m&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en las narraciones, en la historias, que llegan no al Yo sino al S&iacute; Mismo. &iquest;Qu&eacute; es el S&iacute; Mismo? Algo que sabe en uno sin que uno sepa que sabe. Lo pod&eacute;s reconocer cuando abandon&aacute;s la idea de que ten&eacute;s un talento que te pertenece o dej&aacute;s de lado las f&aacute;bulas de que sos el elegido y pod&eacute;s reconocer &ldquo;siento que Eso piensa en mi&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo tiene la desgracia de tener que hacerse ver. No puede ser invisible: pone canas en las cabezas, arrugas en la frente, alguna dentadura postiza en un vaso. Como la mayor&iacute;a de los influencers, no soporta el anonimato. Nosotros somos seres que podemos temporalizar. Es decir, a muchos nos gustar&iacute;a permanecer en el tiempo como los objetos, imperturbables sin saber que existimos, pero el tiempo pasa a trav&eacute;s de nosotros y nos despierta: te queda un verano, te queda una eternidad, en realidad no sab&eacute;s cu&aacute;nto te queda. Como m&aacute;quinas de carne y hueso con conciencia, estamos abiertos al mundo y - a diferencia de los animales- tenemos que crear cultura para poder existir.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy un ser que sabe que va a morir, un ser finito. Entre el mundo y yo se abre un juego, una distancia y en esa distancia está mi libertad: libertad para hacer miles de cosas o ninguna, para tomar decisiones o luchar para conseguir determinadas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y la cultura -la creativa, las instituciones, las formas de comportarse en la mesa, el lugar donde elegimos cagar y tapar la mierda- es la manera en que los humanos encontramos la posibilidad de olvidarnos del ser y de la muerte. Las instituciones nos dan cierta idea de confortabilidad, pero lo que de verdad hacen es convertirnos en objetos, nos reifican y hacen que nosotros reifiquemos a los dem&aacute;s: entonces las personas ya no son para nosotros seres abiertos y libres que pueden llevarnos a lugares peligrosos y potentes sino objetos que utilizamos para tratar de sacarle una tajada al mundo: es pura utilidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creamos un mundo que no podemos habitar, estamos cosificados por la pura necesidad y la obligaci&oacute;n de no aburrirnos nunca. Porque si nos aburrimos, en esa afecci&oacute;n tan com&uacute;n que a veces nos toma de sorpresa, entra el tiempo gateando. Y con el tiempo, cuando de verdad llegamos al centro de nuestro ser -no al centro de lo que debemos ser o lo que quieran que seamos o nos conviene ser- lo que encontramos es la pura nada. Antes de nuestra llegada a la tierra la nada no exist&iacute;a. La nada es la huella en la arena de nuestra presencia en la tierra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valor frente&nbsp; a la nada es lo mismo que tener valor frente a la angustia para poder mirar a nuestra existencia de frente. Soy un ser que sabe que va a morir, un ser finito. Entre el mundo y yo se abre un juego, una distancia y en esa distancia est&aacute; mi libertad: libertad para hacer miles de cosas o ninguna, para tomar decisiones o luchar para conseguir determinadas cosas. Esa libertad siempre est&aacute; precedida de la angustia, la reina sin sombra de todas las afecciones. Ese juego que hay entre yo y el mundo permite la contingencia de que me pueda pasar cualquier cosa y que nadie &ndash;de manera transcendente- me est&eacute; cuidando. Me cuidan, a su manera, mis seres queridos, y las personas an&oacute;nimas que ponen su vida en estado de servicio para los dem&aacute;s. Una forma clave de combatir la angustia es estar en estado de servicio por los dem&aacute;s. Los gitanos lo dec&iacute;an de esta manera: el Diablo nos quiere con los pies fr&iacute;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un amigo al que se le hab&iacute;a muerto la madre muy joven. &Eacute;l estaba llorando en el velatorio, se preguntaba una y mil veces &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; a mi?&rdquo; Y todos los que se le acercaban lo consolaban hasta que lleg&oacute; un t&iacute;o y le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no?&rdquo; A mi amigo este t&iacute;o le pareci&oacute; cruel. Pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que en realidad este t&iacute;o le hab&iacute;a explicado <em>el amor fati</em>: el amor por tu destino, aceptar tu herida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/six-feet-under_129_10676032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2023 03:04:39 +0000]]></pubDate>
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