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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Kobain]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/kurt-kobain/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Kobain]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los Beatles y la posverdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beatles-posverdad_129_10677173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/187264ac-4368-4a8a-a426-9af5363bb5ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Beatles y la posverdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta y tres años después de la disolución del grupo más grande de todos los tiempos,  los sobrevivientes Paul McCartney y Ringo Starr apelan a la inteligencia artificial para recomponer la que se presenta como su "última canción": "Now and Then". ¿Sobrevive el fuego creativo de los Fab Four?</p></div><p class="article-text">
        <em>La voz &aacute;spera de Lennon flotaba hacia nosotros desde alg&uacute;n lugar lejano y con eco de allende el horizonte, o de la tumba. No me importaba que me volvieran a decir cosas del amor</em>. <strong>Ian McEwan</strong> ubic&oacute; a <strong>Los Beatles</strong> en una temporalidad alternativa que permit&iacute;a volver a reunirlos. Sucede en <em>Machines like me</em>. Estamos nada menos que en 1982: el Reino Unido ha perdido las Malvinas. El dictador <strong>Leopoldo Galtieri</strong> festej&oacute; la victoria armada &ldquo;montado en su caballo blanco bajo una lluvia de confeti en la Avenida 25 de Mayo&rdquo;. Los Beatles hab&iacute;an vuelto al ruedo tras 12 a&ntilde;os de ruptura con el trasfondo de los tambores de guerra. Su &aacute;lbum <em>Love and Lemons</em> era no obstante ridiculizado debido al uso desmesurado de una orquesta sinf&oacute;nica. <em>Ni nosotros quer&iacute;amos que se nos dijera otra vez que lo &uacute;nico que necesit&aacute;bamos era amor, aun en el caso de que fuera cierto, que no lo era</em>, lo impugn&oacute; <em>The Times</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de publicarse la novela nos encontramos con otro retorno de Los Beatles, esta vez supuestamente cierto. &ldquo;Now and Then&rdquo; - de temporalidad tambi&eacute;n alternativa, como veremos- me ha provocado sensaciones encontradas. Una disputa entre la emoci&oacute;n y la raz&oacute;n en cada escucha (y han sido much&iacute;simas). &iquest;Podr&iacute;a ser de otra manera? El pacto que tenemos con esa historia musical no pasa solo por el filtro de un an&aacute;lisis. Nos dejamos llevar por los viejos afectos y el poder de la historia, como si pudiera retomarse en el punto que hab&iacute;a sido clausurada. Una canci&oacute;n desgarradora, &ldquo;God&rdquo;, de Lennon, cerraba en 1970 su primer disco solista con un epitafio y nuevo devenir. <em>The dream is over/ What can I say?/ The Dream is over/ Yesterday/ I was the Dreamweaver/ But now I'm reborn</em>. Ahora, <strong>John Lennon</strong> ha renacido de las cenizas anal&oacute;gicas. Sue&ntilde;o dentro de un sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El veros&iacute;mil admito, no cumple con un requisito fundamental: la interacci&oacute;n c&oacute;mplice, sin&eacute;rgica y a veces r&iacute;spida en el estudio de las dos fuerzas gravitantes de Los Beatles; tampoco los intentos de <strong>George Harrison</strong> de terciar entre Lennon y <strong>Paul McCartney</strong>. John hab&iacute;a grabado en su casa el boceto de &ldquo;Now and Then&rdquo; a los 37 a&ntilde;os y de una manera muy precaria. Se intent&oacute; exhumar la canci&oacute;n a 25 a&ntilde;os de su asesinato con el proyecto <em>Anthology.</em> &ldquo;Hab&iacute;a un zumbido notable y dif&iacute;cil de quitar, a la canci&oacute;n le faltaban estrofas y la banda nunca termin&oacute; la pista de acompa&ntilde;amiento, entre otros problemas, debido principalmente al desagrado de Harrison&rdquo;, record&oacute; el productor <strong>Jeff Lynne</strong>. En 1997, McCartney reconoci&oacute; que los sobrevivientes eran una instancia deliberativa y &eacute;l no pod&iacute;a hacer <em>siempre</em> lo que quer&iacute;a. &ldquo;A George no le gustaba. Siendo los Beatles una democracia, no lo hicimos&rdquo;, dijo a la revista<em> Q.</em> &ldquo;Now and Then&rdquo; constituy&oacute; un <em>Estado de excepci&oacute;n</em> frente a esa democracia imaginaria. 
    </p><p class="article-text">
        II
    </p><p class="article-text">
        Los avances tecnol&oacute;gicos permitieron limpiar el ruido y <em>engordar</em> la voz sobre la base de la AI. A partir de esa premisa, McCartney <em>recompuso </em>&ldquo;Now and Then&rdquo; como hab&iacute;a obrado con el esbozo de &ldquo;Strawbery fields forever&rdquo; en 1967, pese a la ofuscaci&oacute;n de Lennon por los niveles de complejidad que hab&iacute;an sido a&ntilde;adidos. A los 80 a&ntilde;os, Paul intent&oacute; en parte hacer lo mismo y demostrar, como queda en evidencia en el documental <em>Get Back, </em>que<em> </em>era el vector del grupo al menos desde <em>Pepper</em>. Como si nos dijera, una vez m&aacute;s:&nbsp;Los Beatles<em> c&acute;est moi</em>. Claro que esta vez sin John y George, quien apenas hab&iacute;a grabado una guitarra ac&uacute;stica en el primer intento de recuperar a &ldquo;Now and Then&rdquo;. Se quit&oacute; un fragmento de la canci&oacute;n original: <em>I don't wanna lose you, oh no, no/ Abuse you or confuse you/ Oh no, no, sweet darlin'/ But if you have to go, away/ If you have to go, well you the reason. </em>Como el estribillo hab&iacute;a sido cantado una sola vez (&ldquo;now and then I miss you / now and then I want you to be there for me&rdquo;) no qued&oacute; otra que cortar y pegar. 
    </p><p class="article-text">
        McCartney disfraza ese d&eacute;ficit con el primer solo de guitarra, las cuerdas aludidas por McEwan en su novela y la acostumbrada armonizaci&oacute;n vocal. Esta vez, Paul se vio obligado a sumar a los coros a <strong>Ringo Starr</strong> (se filmaron en distintas locaciones). Como se trata de las voces de dos octogenarios debieron ubicarse en la mezcla en un segundo plano. Una muestra de honestidad. No pasaron en ese caso por el remiendo de la AI. McCartney toc&oacute; el slide <em>a lo Harrison,</em> como lo hab&iacute;a hecho con la guitarra el&eacute;ctrica en tiempos <em>beatle</em> por cuestiones de practicidad y para el enervamiento del solista natural, seg&uacute;n el relato de <strong>Geoff Emerick</strong>, el ingeniero de sonido de los Fab Four en <em>Here, There, and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles. </em>El resultado final a&ntilde;ade, m&aacute;s all&aacute; de su belleza nost&aacute;lgica y perturbadora, un elemento discutible: &ldquo;Now and Then&rdquo; suena con los niveles de compresi&oacute;n del audio en el bajo, el piano, la bater&iacute;a y la misma voz de Lennon. Es la manipulaci&oacute;n del rango din&aacute;mico que se espera de cualquier canci&oacute;n en la actualidad. No una de los Beatles. Quiz&aacute; <strong>George Martin</strong> no lo habr&iacute;a aceptado. Su hijo Giles, a cargo de las masterizaciones de <em>Revolver </em>y <em>The white album</em>, obr&oacute; en la direcci&oacute;n contraria. 
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        <em>The Guardian </em>estim&oacute; no obstante que la canci&oacute;n &ldquo;final&rdquo; de los <em>fab four</em> &ldquo;es un conmovedor acto de clausura&rdquo;, mucho mejor que &ldquo;Free as a bird&rdquo; y &ldquo;Real love&rdquo;. Los a&ntilde;adidos a un tema que estaba incompleto son &ldquo;perfectos&rdquo;. Los &ldquo;significantes&rdquo; beatles est&aacute;n por todos lados (los caracter&iacute;sticos ataques de las cuerdas y contracantos, el momento instrumenta y el intercambio modal). &ldquo;Si entrecierras los ojos, pod&eacute;s imaginarte que son Los Beatles tocando juntos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa con nuestros o&iacute;dos? La respuesta vibra en el aire: <em>all you need is AI</em>. Ah&iacute; est&aacute; el coraz&oacute;n de un problema que excede la canci&oacute;n. Todo aquello que fundaba la idea grupal, un principio de combusti&oacute;n capaz de encender el fuego creativo, es reemplazado por operaciones a distancia y herramientas. Si los Beatles supusieron una promesa de horizontalizaci&oacute;n creativa que minaba las categor&iacute;as de lo <em>alto</em> y lo <em>bajo</em> en la m&uacute;sica (la tapa de Pepper era su emblema: ah&iacute; pod&iacute;an coexistir <strong>Karl Marx</strong>, <strong>Buster Keaton</strong>, <strong>Edgar Allan Poe </strong>y <strong>Karleinz Stockhausen</strong>) los<em> Beatles</em> de la post verdad extienden una l&iacute;nea de opacidad entre el ser humano y sus artificios: la voz limpia de Lennon, extra&iacute;da con ganancia de un repositorio canta la canci&oacute;n de la nueva antrotecnolog&iacute;a. &ldquo;I know it's true/ It's all because of you&rdquo;. Es como si lo dijera a la misma AI que transform&oacute; su materialidad sobre la base de los par&aacute;metros estipulados (Paul instala esa <em>verdad </em>en los mismos escenarios cuando canta <em>a d&uacute;o </em>con su excompa&ntilde;ero &ldquo;I got a feeling&rdquo;, en una invitaci&oacute;n a tomar el estribillo de &ldquo;Now and Then&rdquo; como certeza: &ldquo;I want you to be there for me/ always to return to me&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        III
    </p><p class="article-text">
        El humanismo de &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo;, la disrupci&oacute;n<em> avant-garde </em>de &ldquo;A day in the life&rdquo; son sustituidos por formas de c&aacute;lculo estad&iacute;stico.&nbsp;Tratar&eacute; de explicarme. Hab&iacute;amos escuchado<em> </em>&ldquo;Now and Then&rdquo; <em>antes</em> de que adquiriera entidad como franquicia en las plataformas. Y no hablo necesariamente del demo ni de los grupos amateurs que la hab&iacute;an versionado. Su existencia previa estaba inscrita en el propio campo de probabilidades constituido a lo largo de m&aacute;s de medio siglo, y que podr&iacute;amos definir como <em>lo beatle</em>, algo m&aacute;s que un estilo y un tributo. Lo encontramos en <strong>The Rutles</strong> y<strong> Oasis</strong> o <strong>XTC</strong>, los mejores de todos. Qu&eacute; decir sobre las experiencias solistas de McCartney y Harrison imit&aacute;ndose a s&iacute; mismos. Dos ejemplos: &ldquo;Mi brave face&rdquo; y &ldquo;When we was fab (aqu&iacute; junto con Ringo en la bater&iacute;a y un bajista vestido como la morsa, mientras George invita a la aceptaci&oacute;n: <em>Long time ago when we was fab. But it's all over now, baby blue&rdquo;</em>)&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta y tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la disoluci&oacute;n del m&aacute;s grande grupo de todos los tiempos, y de un historial de repeticiones de repeticiones y acumulaci&oacute;n exponencial de pasado, no hacemos m&aacute;s que constatar que la ucron&iacute;a se consuma a un alto precio simb&oacute;lico (ya se encuentra en YouTube una versi&oacute;n AI de &ldquo;Now and Then&rdquo;, estilo 64). En un momento del video, creemos que Paul lo comprende. La c&aacute;mara lo toma en primer plano. Su mirada destila melancol&iacute;a. Algo nos hiere cuando aparecen en el video los fantasmas de John y George para acompasar el estribillo. Paul y su espectro sonriente. Dos Ringos de diferentes eras tocando a la vez (&iquest;cu&aacute;l es el real si, como los vampiros, no puede reflejarse en el espejo?). Lo <em>arty </em>que distingu&iacute;a a Los Beatles y su condici&oacute;n moderna se ha rendido a lo <em>artificial</em>. 
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        No deja de ser sugerente que la &ldquo;&uacute;ltima canci&oacute;n&rdquo; coincida con la protesta de actores y guionistas en Hollywood que ha exigido garant&iacute;as frente al avance voraz de la AI y el peligro de ser reemplazados por simulacros. No solo los actores y las voces pueden ser capturadas, clonadas y reinventadas a trav&eacute;s de los <em>deepfakes</em>. Hasta los l&iacute;deres de Estado quedan expuestos a transformarse en cantantes, como ha ocurrido con <strong>Emmanuel Macron</strong>. Dice al respecto el artista pl&aacute;stico y narrador canadiense <strong>Gregory Chatonsky</strong>: este paradigma de la simulaci&oacute;n permanente afectar&iacute;a no s&oacute;lo a las figuras humanas, &ldquo;sino a la propia constituci&oacute;n del tiempo, que a trav&eacute;s de tal resurrecci&oacute;n, muy diferente de la teolog&iacute;a cristiana, nos llevar&iacute;a a un eterno retorno de lo mismo, un eterno retorno idiota que repite la media estad&iacute;stica, a diferencia de la interpretaci&oacute;n de un eterno retorno de la diferencia que Deleuze o Klossowski hab&iacute;an hecho can&oacute;nica, por as&iacute; decirlo&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo no revisar &ldquo;Now and Then&rdquo; a trav&eacute;s de ese prisma?
    </p><p class="article-text">
        Si el Antropoceno designa a la &eacute;poca marcada por el impacto del hombre sobre la tierra, el <em>Algoroceno</em> incorpora una redefinici&oacute;n aceleracionista al desastre. El reservorio digital que amontonan las computadoras puede, de la mano de la inteligencia artificial, constituirnos a nosotros mismos en simulacros de John y Paul. Aquello de <em>Lennon vive </em>ya no remite a un modo de conmemoraci&oacute;n: es factible <em>ser</em> beatles por un d&iacute;a o hacer que<strong> Javier Milei </strong>o <strong>Kurt Cobain</strong> interpreten &ldquo;I love her&rdquo;. El pacto de verosimilitud que emerger&iacute;a en cada circunstancia es aterrador. M&uacute;sica y <em>fake news </em>encuentran en este camino su convergencia. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A partir de estos mismos procedimientos y acuerdos de escucha los <em>Beatles</em> podr&aacute;n autogenerarse sobre la base de la informaci&oacute;n almacenada y el programa m&aacute;s <em>imaginativo</em>, continuar despu&eacute;s de que los fans se esfumen de la faz de la tierra, o lo que queda de ella. Ser&aacute;n hijos de la estad&iacute;stica y las configuraciones que faciliten la permanencia por otros medios:&nbsp;series de series, m&uacute;sicas de m&uacute;sicas imitando al mundo pret&eacute;rito. Si fuera as&iacute;, nunca habr&iacute;a un &uacute;ltimo beatle (como en aquel cuento de Leopoldo Marechal). Las especies vivas desaparecen en proporciones y a una velocidad nunca vistas en la Tierra como consecuencia de las actividades t&eacute;cnicas. Los <em>fab</em>, en cambio, podr&iacute;an permanecer en estado latente en un banco de datos.
    </p><p class="article-text">
        IV
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es s&oacute;lo que estemos ense&ntilde;ando a las IA a crear im&aacute;genes, textos y sonidos que se parezcan a nosotros, es que nosotros nos parecemos a ellas y que, en relaci&oacute;n con el discurso reaccionario, no queremos otra cosa que alienarnos activamente. No creemos en hacer legible la IA mediante la transparencia del c&oacute;digo, ni en aislarnos de estos flujos para recuperar una autonom&iacute;a y una soberan&iacute;a imaginarias. Queremos experimentar que lo que creemos ser es tambi&eacute;n un producto de la tecnolog&iacute;a y de su parad&oacute;jica reproducci&oacute;n. Somos su recuperaci&oacute;n&rdquo;, reflexiona Chatonsky al analizar la reciente presentaci&oacute;n de la cantante belga <strong>Ang&egrave;le </strong>en el festival del diario de izquierdas, <em>L&acute;Humanit&eacute;</em>, en Par&iacute;s. Ella subi&oacute; al escenario precedida por uno de los efectos incontenibles de esta normalidad. 
    </p><p class="article-text">
        En agosto pasado, un productor afincado en Nancy, <strong>Lnkhey</strong>, public&oacute; en YouTube una remezcla de una canci&oacute;n de dos raperos franceses, &ldquo;Saiyan&rdquo;, pero con la voz clonada de Ang&egrave;le.&nbsp;Lnkhey utiliz&oacute; el software libre Retrieval-based-Voice. El artilugio fue escuchado por millones de personas. &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; pensar de la inteligencia artificial, me parece una locura, pero al mismo tiempo temo por mi trabajo merde&rdquo;, reaccion&oacute; la cantante en Tik Tok. Acto seguido, hizo <em>playback</em> sobre su <em>propia</em> voz simulada. Ang&egrave;le recibi&oacute; tantos pedidos en las redes que finalmente, al subir al escenario parisino, el 17 de septiembre, cant&oacute; por fin &ldquo;Saiyan&rdquo;, de <strong>Gazo</strong> y <strong>Heuss l'Enfoir&eacute;</strong>. El p&uacute;blico, entusiasmado, sum&oacute; su coro mientras filmaba la escena y se autofilmaba. 
    </p><p class="article-text">
        La AI carece (por ahora) de una teor&iacute;a del gusto. Es una fuerza replicante que puede pasar de Lennon a <strong>Bad Bunny</strong>. El reguetonero acaba de estallar de ira al constatar que una canci&oacute;n que utiliza su voz y la de <strong>Daddy Yankee</strong> de manera artificial tuvo un rotundo &eacute;xito. &ldquo;Si a ustedes les gusta esa mierda de canci&oacute;n que est&aacute; viral en TikTok, s&aacute;lganse de este grupo ahora mismo. Ustedes no merecen ser mis amigos&rdquo;, se enfureci&oacute; en su canal de difusi&oacute;n. &ldquo;Slowly, slowly, la nostalgia est&aacute; viniendo&rdquo;, se canta. El bodrio circul&oacute; precisamente bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;NostalgIA&rdquo;, con millones de reproducciones. 
    </p><p class="article-text">
        El compositor acad&eacute;mico <strong>Daniele Ghisi </strong>hizo algo parecido para el espect&aacute;culo La Fabrique des Monstres: generar texturas musicales mediante modelos generativos de un corpus de Lieders contempor&aacute;neos. Un modelo inform&aacute;tico se someti&oacute; a un proceso de aprendizaje. Lo monstruoso como un capital intercambiable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        V
    </p><p class="article-text">
        Poseer una voz, una imagen.
    </p><p class="article-text">
        La literatura nos ha ofrecido algunas anticipaciones. En <em>Le Ch&acirc;teau des Carpathes</em>, <strong>Julio Verne</strong>, cuenta los esfuerzos delirantes de un mel&oacute;mano, el Bar&oacute;n de Gortz, de mantener viva a su cantante l&iacute;rica preferida, Stilla. La electricidad y la mec&aacute;nica, portentos de fines del siglo XXI le permitir&aacute;n preservar su voz. El diletante Gortz hab&iacute;a entrado en desesperaci&oacute;n al enterarse que ella iba a abandonar la escena musical y convertirse en la esposa del conde Franz T&eacute;lek. Un cient&iacute;fico loco, Orfanik le propuso recoger por medio de aparatos fonogr&aacute;ficos, los principales trozos de su repertorio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Estos aparatos estaban maravillosamente perfeccionados en aquella &eacute;poca, y Orfanik los hab&iacute;a hecho tan magn&iacute;ficos, que la voz humana no sufr&iacute;a alteraci&oacute;n alguna, ni en su encanto ni en su pureza. </em>
    </p><p class="article-text">
        Como si se tratara de una digitalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como en sus placas se grabaron cavatinas, trozos de &oacute;pera y de concierto, as&iacute; como las melod&iacute;as previas a la muerte de Stilla mientras se presentaba en un teatro napolitano. Su canto truncado. Gortz se encerr&oacute; en su castillo de los C&aacute;rpatos, y all&iacute;, cada noche, pod&iacute;a escucharla adem&aacute;s de verla por un juego de espejos reflectantes de un cuadro hiperrealista de la cantante <em>con </em>su cabellera suelta y los brazos tendidos hacia el cielo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Les cuesta admitir un sistema de reproducci&oacute;n de vida, tan mec&aacute;nico y artificial? </em>Quien habla as&iacute; no es Orfanik sino otro cient&iacute;fico, d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, y lo hace en <em>La invenci&oacute;n de Morel,</em> de <strong>Adolfo Bioy Casares</strong>. El personaje principal, el Fugitivo, comienza a descubrir lo que sucede en la isla cuando el inventor revela a los turistas que ha estado grabando sus acciones de la semana anterior con una m&aacute;quina de su invenci&oacute;n que es capaz de reproducir la realidad. La grabaci&oacute;n capturar&aacute; sus almas. Al reproducirla, podr&aacute;n revivir esa semana para siempre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Anota Morel en su diario algo que resuena en &ldquo;Now and Then&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;No debe llamarse vida lo que puede estar latente en un disco, lo que se revela si funciona la m&aacute;quina del fon&oacute;grafo, si yo muevo una llave? &iquest;Insistir&eacute; en que todas las vidas, como los mandarines chinos, dependen de botones que seres desconocidos pueden apretar? Y ustedes mismos, cu&aacute;ntas veces habr&aacute;n interrogado el destino de los hombres, habr&aacute;n movido las viejas preguntas: &iquest;Ad&oacute;nde vamos? &iquest;En d&oacute;nde yacemos, como en un disco m&uacute;sicas inauditas, hasta que Dios nos manda nacer?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beatles-posverdad_129_10677173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Nov 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Beatles y la posverdad]]></media:title>
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