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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eva Illouz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eva-illouz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eva Illouz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rosa, Rosa tan maravillosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rosa-rosa-maravillosa_129_12231266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00beedb3-6a99-4aa1-9e2d-8893021dd3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa, Rosa tan maravillosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rituales de pasaje, como separarse y mudarse. La evocación del levantamiento del Gueto de Varsovia, del ídolo y del padre. Luchar, cantar, dar de comer: gestos esenciales.</p></div><p class="article-text">
        Dicen que el divorcio y la mudanza son de los rituales de pasaje m&aacute;s intensos y estresantes. Como para algunos viajar en avi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Por lo visto, antes de despegar reducen el nivel de ox&iacute;geno en la cabina para adormecer a la gente -me explic&oacute;-. As&iacute; que no deber&iacute;an quejarse cuando da resultado. Tengo un amigo que pilota estas m&aacute;quinas. Fue &eacute;l quien me lo cont&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El que habla es el vecino de asiento de Faye, una escritora que viaja a Europa para promocionar el libro que acaba de publicar. Es apenas un fragmento de la novela <em>Prestigio</em>, de la canadiense&nbsp;<strong>Rachel Cusk</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Faye conversa con el hombre con el que viaja, un desconocido, quien le cuenta sobre la noche espantosa que acaba de atravesar enterrando al perro de la familia. La muerte de un ser querido, la mascota lo es, es otra de las causas de intensidad y estr&eacute;s, como las separaciones y cualquier tipo de cambio radical.
    </p><p class="article-text">
        Leo los ep&iacute;grafes que eligi&oacute; nuestra <strong>In&eacute;s Garland</strong> para la breve y hermosa nouvelle <em>Una vida m&aacute;s verdadera, </em>que devor&eacute; y luego degust&eacute; hace unos a&ntilde;os.<em> Lo que es poderoso es el destello de una vida m&aacute;s verdadera </em>(<strong>James Salter</strong>). <em>Quiz&aacute;s s&oacute;lo la ruina podr&iacute;a dar/ la medida exacta, as&iacute; como la muerte est&aacute;/ en la balanza con el nacimiento,/ y la ignorancia con el amor. (</em><em><strong>Sharon Olds</strong></em><em>) </em>
    </p><p class="article-text">
        Nunca son arbitrarias las elecciones. Ni al escribir, ni al decidir separarse. Tampoco las mudanzas, aunque en todos estos actos haya peque&ntilde;os impulsos previos que ayudan a reconfigurar las obras. Porque narrar, poetizar, distanciarse de alguien o cambiar de vivienda son formas de obrar, de construir algo nuevo a partir de experiencias anteriores.
    </p><p class="article-text">
        <em>Extra&ntilde;o mucho a la que fui con vos./ No me la encontr&eacute; nunca m&aacute;s./ Y al que eras vos conmigo/tampoco me lo encontr&eacute; nunca m&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        La narradora de Garland<em> </em>va en busca de una verdad que pulsa por aparecer en el futuro y aunque en parte se ancla en el pasado con un otro, abre todas las preguntas que un presente novedoso ofrece en los t&eacute;rminos del amor, de la existencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no ha sufrido como consecuencia de un v&iacute;nculo amoroso?
    </p><p class="article-text">
        Y ese dolor, &iquest;es s&oacute;lo causado por dificultades personales? &iquest;Es culpa del otro? O, mejor, &iquest;no es, adem&aacute;s de las responsabilidades que nos caben, efecto de las fuerzas que emanan de la naturaleza de lo social y las instituciones propias de este tiempo? La explicaci&oacute;n sociol&oacute;gica la investiga la marroqu&iacute; <strong>Eva Illouz</strong> en un volumen de 364 p&aacute;ginas que Capital Intelectual y Katz publicaron en 2012, <em>Por qu&eacute; duele el amor</em>. Un libro que va a la matriz cultural que constituye el n&uacute;cleo de la modernidad y contabiliza sus enormes dificultades, en el plano del deseo y del amor.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de abril de 1943, Mordejai Anilevich, un muchacho nacido en Varsovia, est&aacute; en estado de alerta.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a vuelto a su ciudad en 1940 con su novia&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mira_Fuchrer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira Fuchrer</a>, donde organiz&oacute; grupos guerrilleros en el Gueto. Tambi&eacute;n elabor&oacute; publicaciones clandestinas, arm&oacute; reuniones y seminarios con sus compa&ntilde;eros, y viaj&oacute; a otras ciudades para establecer contacto con distintos grupos insurgentes.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 1942, Mordejai estaba en el suroeste de Polonia - entonces anexado a Alemania, como&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Silesia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Provincia de Alta Silesia</a>-, intentando darles forma a las fuerzas defensivas jud&iacute;as. Cuando regres&oacute; a Varsovia, descubri&oacute; que hab&iacute;a ocurrido una deportaci&oacute;n masiva de jud&iacute;os al&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_exterminio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campo de exterminio</a>&nbsp;de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Treblinka" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Treblinka</a>, y solo 60 mil personas de las 350.000 originales permanec&iacute;an en el Gueto. Se uni&oacute; a la &#379;OB, y en noviembre fue elegido comandante en jefe. A inicios de 1943, estableci&oacute; comunicaci&oacute;n con el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Armia_Krajowa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Armia Krajowa</a>, el Ej&eacute;rcito Territorial Polaco, y recibi&oacute; armamentos de este grupo polaco exiliado.
    </p><p class="article-text">
        Los alemanes lanzaron su contraataque contra el gueto, logrando reducir a la resistencia jud&iacute;a. Sin embargo, los defensores de ese territorio cercado siguieron escondi&eacute;ndose en los desag&uuml;es y los s&oacute;tanos, aunque ya sin una resistencia organizada.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de enero de 1943, los nazis intentaron concretar el segundo env&iacute;o deportando a los jud&iacute;os restantes a los campos de concentraci&oacute;n, pero la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C5%BBOB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#379;OB</a>&nbsp;y la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C5%BBZW" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#379;ZW</a> los&nbsp;expulsaron. Ac&aacute;, Anielewicz jug&oacute; un papel fundamental dando inicio al&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_del_Gueto_de_Varsovia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">levantamiento del Gueto de Varsovia</a>.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de abril los alemanes lanzaron su contraataque, logrando reducir a la resistencia jud&iacute;a. Pero los defensores del gueto siguieron escondi&eacute;ndose en los desag&uuml;es y los s&oacute;tanos del mismo, aunque ya sin presentar una resistencia organizada.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de mayo, Mordejai,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mira_Fuchrer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira</a>&nbsp;y otros l&iacute;deres de la resistencia se suicidaron en su b&uacute;nker del Gueto.
    </p><p class="article-text">
        Aprendo con la docente, poeta, fot&oacute;grafa y guionista Andi Nachon el sentido de una constelaci&oacute;n l&eacute;xica en un poema. Se trata de que cada &nbsp;palabra sea el centro de un conjunto de vocablos con la potencia de asociar im&aacute;genes, sonidos e ideas.
    </p><p class="article-text">
        Escribo combate -&nbsp;poder - lo peque&ntilde;o - dolor - alegr&iacute;a - splash. Anteceden a las separaciones y adem&aacute;s las atraviesan. Intento: <em>Y un d&iacute;a descubr&iacute; que la escritura es poder/ Poder poderoso/ No el que corrompe ni el que mata/ No el absoluto/ Poder splash/ El del jud&iacute;o errante./ El expulsado Baruch/ Escribe en la escritura descansa del combate/ se consuela y sosiega mientras intenta algo que lo sustraiga de la desdicha/ aunque a veces/ una peque&ntilde;a idea se agiganta y devora todo./ La alegr&iacute;a y el dolor en su movimiento acompasado/ crean el misterio de lo bello.</em>
    </p><p class="article-text">
        Releo y observo que al texto le falta un anclaje territorial. Hannah y Marror, como Baruch y Samid, son forzadas a exiliarse de su lugar. Empiezan a vagar en busca de un espacio propio. Van con sus familias, luego solas. Las han separado. De su presente, de su origen, de su modo de producci&oacute;n, circulaci&oacute;n y consumo. Pero llevan sus m&uacute;sicas medio orientales, se mecen en ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoche fui a ver y a escuchar <em>Sandro, el gran show</em>, invitaci&oacute;n del amigo y sonidista <strong>Toni Rodr&iacute;guez</strong>. Un show magistral que trae la magia de El Gitano, aquel de Am&eacute;rica debati&eacute;ndose entre Roberto y su nombre en el arte. Lo dirige <strong>Ana Sanz</strong> y le agradezco al amor de adolescencia de Irene ese par de ubicaciones privilegiadas en la platea del teatro Coliseo.
    </p><p class="article-text">
        Me cuenta algo que nunca supe o no recordaba. &ldquo;Tu padre sab&iacute;a que yo pasaba hambre y me dio de comer. &Eacute;l entendi&oacute; todo&rdquo;. Evocamos juntos a Isaac, haciendo teatro en el Margarita Xirgu de San Telmo. Lo traemos a otra sala, en la que ahora escucho claras y distintas las voces de <strong>Alan Madanes</strong>, <strong>Nacho P&eacute;rez Cort&eacute;s</strong>, <strong>Sof&iacute;a Val</strong> y <strong>Malena Rossi</strong>, quienes danzan junto a un cuerpo de bailarines y un conjunto de m&uacute;sicos en vivo. El elenco tiene incontables cambios de vestuario (los dise&ntilde;os pop son espectaculares) y la iluminaci&oacute;n es h&iacute;per creativa. El espect&aacute;culo, codirigido por <strong>Julio Panno</strong>, cuenta la historia de un muchacho que se enfrenta al desaf&iacute;o de interpretar los temas del &iacute;dolo de B&aacute;nfield, aquel so&ntilde;ado por &ldquo;las nenas&rdquo;, destinatario de miles de bombachas por su estilo tan sensual y propio.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, vuelvo a mirar en el celular los avisos de las inmobiliarias. Busco un pehache para abrir la puerta de entrada a una nueva etapa. <em>Si algo ha de morir... S&iacute;, algo ha de morir.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rosa-rosa-maravillosa_129_12231266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 03:03:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosa, Rosa tan maravillosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sandro,Rachel Cusk,Eva Illouz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poder de daño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dano_1_10698442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51d4fb8f-f2ed-447d-8e1b-72875626a380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poder de daño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pase lo que pase con esta elección, al día siguiente habrá que seguir viviendo con un país hecho de mil grietas profundas e imposibles de nombrar con precisión.</p></div><p class="article-text">
        No dir&iacute;a que &ldquo;cada vez me cuesta m&aacute;s hacer esta columna&rdquo;, pero creo que este fin de a&ntilde;o est&aacute; un poco pesado de pol&iacute;tica nacional e internacional y me resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil generar las condiciones para hacer lo que suelo intentar en estos textos, que es hablar de otra cosa, y ver qu&eacute; espacios discursivos abren esas otras cosas para pensar lo que sea que estemos tratando de pensar en la semana que corresponda. Cuando digo que me cuesta generar las condiciones me refiero a condiciones ps&iacute;quicas (b&aacute;sicamente: poder pensar en esas otras cosas), pero tambi&eacute;n literarias. 
    </p><p class="article-text">
        A veces pienso que el estilo todo lo puede: que si una se arma una voz puede hablar de lo que quiera, seducir con lo que quiera, que quien sabe llevar un texto tiene la libertad de movimiento de quien sabe bailar salsa, pongamos, y no necesita conocer la canci&oacute;n para bailarla porque conoce el comp&aacute;s y conoce los giros. Pero no, la analog&iacute;a no funciona, porque no puedo bailar cualquier canci&oacute;n; no necesito necesariamente saberla, pero s&iacute; desearla. No puedo escribir sobre temas que no siento calientes ni para m&iacute; ni para otros, y los temas que siento que ocupan nuestras mentes y nuestros corazones &uacute;ltimamente son temas sobre los que me gusta m&aacute;s leer que escribir, temas con los que siento que tengo que desarrollar una escucha m&aacute;s activa, en varios sentidos. Pienso entonces que quiz&aacute;s, hasta que se me pase esta r&aacute;faga de coyuntura, deber&iacute;a limitarme a contar lo que estoy leyendo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Esta semana estuve con<em> La vida emocional del populismo. C&oacute;mo el miedo, el asco, el resentimiento y el amor socavan la democracia</em>, de <strong>Eva Illouz</strong>. Soy fan de ella desde que le&iacute; <em>Por qu&eacute; duele el amor</em>, y no solo porque me interesan los temas que investiga: sobre todo, de hecho, soy fan de su enfoque. Illouz inscribe su proyecto intelectual en una categor&iacute;a que creo que invent&oacute; ella misma, la de la &ldquo;modernidad cr&iacute;tica&rdquo;: pensadores que se proponen criticar y mejorar el proyecto racionalista de la modernidad (poniendo en evidencia, por ejemplo, sus componentes violentos o excluyentes, y proponiendo respuestas y enmiendas), m&aacute;s que desecharlo y reemplazarlo con alguna otra forma de ver el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Illouz es una moderna cr&iacute;tica tambi&eacute;n en el sentido de que su an&aacute;lisis de los afectos es mucho menos ingenuo que el de un racionalista m&aacute;s cl&aacute;sico: en <em>La vida emocional del populismo</em>,  analiza el modo en que los afectos moldean la pol&iacute;tica de derecha sin imaginar ni desear jam&aacute;s que los afectos desaparezcan de la pol&iacute;tica alguna vez, pero sin hacer tampoco una apolog&iacute;a de esta emocionalidad. M&aacute;s a&uacute;n incluso: est&aacute; claro, aunque Illouz no se explaye demasiado sobre esto, que para ella el debate &ldquo;racional&rdquo; est&aacute; lejos de ser un &aacute;mbito fr&iacute;o e impersonal, y que efectivamente es algo que los ciudadanos podemos <em>querer</em>, en el sentido emotivo. Nada es completamente bueno ni malo, nada es completamente emocional o no emocional en la paleta afectiva que ella va organizando. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n sentido creo que no hay&nbsp;mejor libro para estar leyendo en la Argentina en este momento: el hecho de que Illouz est&eacute; hablando del modo en que las derechas organizan emocionalmente discursos y pol&iacute;ticas populistas (a lo largo del libro, Illouz no hace ninguna alusi&oacute;n a populismos de izquierda; el hecho de que ni siquiera haga una aclaraci&oacute;n al respecto me hace pensar que probablemente ella ni siquiera d&eacute; por bueno el concepto, y que probablemente utilizar&iacute;a otra palabra para hablar de esos gobiernos) al tiempo que utiliza el caso del gobierno de <strong>Benjam&iacute;n Netanyahu</strong> como ejemplo principal te hace sentir que, aunque el libro haya quedado un poco desactualizado despu&eacute;s del 7 de octubre, est&aacute;s literalmente leyendo sobre las elecciones 2023 y el conflicto israel&iacute; en el mismo libro. Parece extra&ntilde;o, pero otra vez, es la magia de Illouz: sabe que el caso israel&iacute; es un caso especial (todos los casos, en alg&uacute;n sentido, son &ldquo;especiales&rdquo;), pero no por eso piensa que no pueda servir para analizar c&oacute;mo funciona la derecha populista en otros contextos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pase lo que pase con esta elección, al día siguiente nos levantaremos en un país con estas estructuras de sentimiento que se evidenciaron en la campaña</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas cosas me resonaron a la elecci&oacute;n que se decide hoy, pero sobre todo me qued&eacute; con un concepto que ella toma de <strong>Raymond Williams</strong>, el de las estructuras de sentimiento. Williams aparentemente define a estas estructuras de sentimientos como unas experiencias incipientes (lo que hoy llamar&iacute;amos un afecto), algo por debajo del significado coherente. Illouz sigue desarrollando el concepto y me interes&oacute; una de sus redefiniciones, en la que una estructura de sentimiento ser&iacute;a algo as&iacute; como lo que pasa con una emoci&oacute;n una vez que se convierte en un modo menos consciente de sentir. Cuando habla entonces del miedo o del resentimiento como fuerzas que les sirven a los populismos de derecha no est&aacute; hablando siempre de emociones claras, cuyo objeto es transparente a quien las siente, sino de estos afectos m&aacute;s subterr&aacute;neos y por eso mucho menos f&aacute;ciles de desarmar. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras le&iacute;a pens&eacute; en el uso estrat&eacute;gico que una podr&iacute;a hacer del marco conceptual de Illouz, c&oacute;mo utilizar los an&aacute;lisis de Illouz para hacer micromilitancia o para pensar, por ejemplo, en el modo en que <strong>Javier Milei</strong> da vuelta h&aacute;bilmente la &ldquo;campa&ntilde;a del miedo&rdquo; para invitar a sus votantes a estar del lado de los valientes. Pero ya es casi s&aacute;bado a la noche cuando estoy entregando este texto, y ser&aacute; domingo de ma&ntilde;ana cuando alguien lo lea por primera vez, hora de pensar no ya en c&oacute;mo convencer a nadie sino en el hecho de que, pase lo que pase con esta elecci&oacute;n, al d&iacute;a siguiente nos levantaremos en un pa&iacute;s con estas estructuras de sentimiento que se evidenciaron en la campa&ntilde;a, con estos afectos emparentados con emociones concretas como el resentimiento y el asco, pero tan vaporosos y poco conscientes que terminan siendo mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de iluminar, por ni hablar de reconocer o desarmar. 
    </p><p class="article-text">
        No es que no importe el resultado, importa much&iacute;simo, pero eso: pase lo que pase habr&aacute; que construir y seguir viviendo no ya con la tan mentada grieta, sino con un pa&iacute;s hecho de mil grietas profundas e imposibles de nombrar con precisi&oacute;n, inasibles como arena entre las manos, pero con el poder de da&ntilde;o del vidrio molido en el est&oacute;mago de un perro.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dano_1_10698442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 03:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poder de daño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eva Illouz,Javier Milei,Modernidad crítica]]></media:keywords>
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