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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Modernidad crítica]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Modernidad crítica]]></description>
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      <title><![CDATA[Poder de daño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dano_1_10698442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51d4fb8f-f2ed-447d-8e1b-72875626a380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poder de daño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pase lo que pase con esta elección, al día siguiente habrá que seguir viviendo con un país hecho de mil grietas profundas e imposibles de nombrar con precisión.</p></div><p class="article-text">
        No dir&iacute;a que &ldquo;cada vez me cuesta m&aacute;s hacer esta columna&rdquo;, pero creo que este fin de a&ntilde;o est&aacute; un poco pesado de pol&iacute;tica nacional e internacional y me resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil generar las condiciones para hacer lo que suelo intentar en estos textos, que es hablar de otra cosa, y ver qu&eacute; espacios discursivos abren esas otras cosas para pensar lo que sea que estemos tratando de pensar en la semana que corresponda. Cuando digo que me cuesta generar las condiciones me refiero a condiciones ps&iacute;quicas (b&aacute;sicamente: poder pensar en esas otras cosas), pero tambi&eacute;n literarias. 
    </p><p class="article-text">
        A veces pienso que el estilo todo lo puede: que si una se arma una voz puede hablar de lo que quiera, seducir con lo que quiera, que quien sabe llevar un texto tiene la libertad de movimiento de quien sabe bailar salsa, pongamos, y no necesita conocer la canci&oacute;n para bailarla porque conoce el comp&aacute;s y conoce los giros. Pero no, la analog&iacute;a no funciona, porque no puedo bailar cualquier canci&oacute;n; no necesito necesariamente saberla, pero s&iacute; desearla. No puedo escribir sobre temas que no siento calientes ni para m&iacute; ni para otros, y los temas que siento que ocupan nuestras mentes y nuestros corazones &uacute;ltimamente son temas sobre los que me gusta m&aacute;s leer que escribir, temas con los que siento que tengo que desarrollar una escucha m&aacute;s activa, en varios sentidos. Pienso entonces que quiz&aacute;s, hasta que se me pase esta r&aacute;faga de coyuntura, deber&iacute;a limitarme a contar lo que estoy leyendo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Esta semana estuve con<em> La vida emocional del populismo. C&oacute;mo el miedo, el asco, el resentimiento y el amor socavan la democracia</em>, de <strong>Eva Illouz</strong>. Soy fan de ella desde que le&iacute; <em>Por qu&eacute; duele el amor</em>, y no solo porque me interesan los temas que investiga: sobre todo, de hecho, soy fan de su enfoque. Illouz inscribe su proyecto intelectual en una categor&iacute;a que creo que invent&oacute; ella misma, la de la &ldquo;modernidad cr&iacute;tica&rdquo;: pensadores que se proponen criticar y mejorar el proyecto racionalista de la modernidad (poniendo en evidencia, por ejemplo, sus componentes violentos o excluyentes, y proponiendo respuestas y enmiendas), m&aacute;s que desecharlo y reemplazarlo con alguna otra forma de ver el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Illouz es una moderna cr&iacute;tica tambi&eacute;n en el sentido de que su an&aacute;lisis de los afectos es mucho menos ingenuo que el de un racionalista m&aacute;s cl&aacute;sico: en <em>La vida emocional del populismo</em>,  analiza el modo en que los afectos moldean la pol&iacute;tica de derecha sin imaginar ni desear jam&aacute;s que los afectos desaparezcan de la pol&iacute;tica alguna vez, pero sin hacer tampoco una apolog&iacute;a de esta emocionalidad. M&aacute;s a&uacute;n incluso: est&aacute; claro, aunque Illouz no se explaye demasiado sobre esto, que para ella el debate &ldquo;racional&rdquo; est&aacute; lejos de ser un &aacute;mbito fr&iacute;o e impersonal, y que efectivamente es algo que los ciudadanos podemos <em>querer</em>, en el sentido emotivo. Nada es completamente bueno ni malo, nada es completamente emocional o no emocional en la paleta afectiva que ella va organizando. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n sentido creo que no hay&nbsp;mejor libro para estar leyendo en la Argentina en este momento: el hecho de que Illouz est&eacute; hablando del modo en que las derechas organizan emocionalmente discursos y pol&iacute;ticas populistas (a lo largo del libro, Illouz no hace ninguna alusi&oacute;n a populismos de izquierda; el hecho de que ni siquiera haga una aclaraci&oacute;n al respecto me hace pensar que probablemente ella ni siquiera d&eacute; por bueno el concepto, y que probablemente utilizar&iacute;a otra palabra para hablar de esos gobiernos) al tiempo que utiliza el caso del gobierno de <strong>Benjam&iacute;n Netanyahu</strong> como ejemplo principal te hace sentir que, aunque el libro haya quedado un poco desactualizado despu&eacute;s del 7 de octubre, est&aacute;s literalmente leyendo sobre las elecciones 2023 y el conflicto israel&iacute; en el mismo libro. Parece extra&ntilde;o, pero otra vez, es la magia de Illouz: sabe que el caso israel&iacute; es un caso especial (todos los casos, en alg&uacute;n sentido, son &ldquo;especiales&rdquo;), pero no por eso piensa que no pueda servir para analizar c&oacute;mo funciona la derecha populista en otros contextos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pase lo que pase con esta elección, al día siguiente nos levantaremos en un país con estas estructuras de sentimiento que se evidenciaron en la campaña</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas cosas me resonaron a la elecci&oacute;n que se decide hoy, pero sobre todo me qued&eacute; con un concepto que ella toma de <strong>Raymond Williams</strong>, el de las estructuras de sentimiento. Williams aparentemente define a estas estructuras de sentimientos como unas experiencias incipientes (lo que hoy llamar&iacute;amos un afecto), algo por debajo del significado coherente. Illouz sigue desarrollando el concepto y me interes&oacute; una de sus redefiniciones, en la que una estructura de sentimiento ser&iacute;a algo as&iacute; como lo que pasa con una emoci&oacute;n una vez que se convierte en un modo menos consciente de sentir. Cuando habla entonces del miedo o del resentimiento como fuerzas que les sirven a los populismos de derecha no est&aacute; hablando siempre de emociones claras, cuyo objeto es transparente a quien las siente, sino de estos afectos m&aacute;s subterr&aacute;neos y por eso mucho menos f&aacute;ciles de desarmar. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras le&iacute;a pens&eacute; en el uso estrat&eacute;gico que una podr&iacute;a hacer del marco conceptual de Illouz, c&oacute;mo utilizar los an&aacute;lisis de Illouz para hacer micromilitancia o para pensar, por ejemplo, en el modo en que <strong>Javier Milei</strong> da vuelta h&aacute;bilmente la &ldquo;campa&ntilde;a del miedo&rdquo; para invitar a sus votantes a estar del lado de los valientes. Pero ya es casi s&aacute;bado a la noche cuando estoy entregando este texto, y ser&aacute; domingo de ma&ntilde;ana cuando alguien lo lea por primera vez, hora de pensar no ya en c&oacute;mo convencer a nadie sino en el hecho de que, pase lo que pase con esta elecci&oacute;n, al d&iacute;a siguiente nos levantaremos en un pa&iacute;s con estas estructuras de sentimiento que se evidenciaron en la campa&ntilde;a, con estos afectos emparentados con emociones concretas como el resentimiento y el asco, pero tan vaporosos y poco conscientes que terminan siendo mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de iluminar, por ni hablar de reconocer o desarmar. 
    </p><p class="article-text">
        No es que no importe el resultado, importa much&iacute;simo, pero eso: pase lo que pase habr&aacute; que construir y seguir viviendo no ya con la tan mentada grieta, sino con un pa&iacute;s hecho de mil grietas profundas e imposibles de nombrar con precisi&oacute;n, inasibles como arena entre las manos, pero con el poder de da&ntilde;o del vidrio molido en el est&oacute;mago de un perro.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dano_1_10698442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 03:01:02 +0000]]></pubDate>
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