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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Byung-Chul Han]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/byung-chul-han/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Byung-Chul Han]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Inversión de sentidos y una nueva locura, la del vengador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inversion-sentidos-nueva-locura-vengador_1_10702911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a40ef7-7e5f-4947-8371-ce267f8fbe79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inversión de sentidos y una nueva locura, la del vengador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Javier Milei marca el inicio de un nuevo bloque histórico o se trata, apenas, de un nuevo capítulo de nuestra historia en espiral descendente y sometida a la constante volatilidad? </p></div><p class="article-text">
        En la propuesta econ&oacute;mica de <strong>Javier Milei</strong> se habla, en su quinta secci&oacute;n acerca del &ldquo;fomento de las inversiones privadas&rdquo;. Pero, antes de atraer el capital privado para fundar la nueva Argentina decimon&oacute;nica, puso en marcha un proceso de <em>inversiones de sentido</em> que pudimos detectar a lo largo de la campa&ntilde;a y, especialmente, durante su noche triunfal. &ldquo;Que se vayan todos/ que no quede uno solo&rdquo;, cantaron sus seguidores. Ese &ldquo;canto de impugnaci&oacute;n nacido de una revuelta&rdquo; de 2001 y luego marginalizado como &ldquo;anti-pol&iacute;tica&rdquo;, seg&uacute;n <strong>Diego Sztulwark</strong>, ha sido succionado por esas gargantas sin pagar derecho de propiedad y para darlo vuelta como una media. La apropiaci&oacute;n incluye el uso de &ldquo;Se viene el estallido&rdquo;, de <strong>Bersuit Vergarabat</strong>. Si la figura y la ret&oacute;rica de <strong>Domingo Cavallo</strong> hab&iacute;a inspirado a los autores de la canci&oacute;n, a mediados de los noventa, ahora es la melod&iacute;a y la letra de un cavallismo 2.0. 
    </p><p class="article-text">
        Este juego de inversiones tuvo un gesto anticipatorio en las calles de la mano de Revoluci&oacute;n Federal. Ellos hicieron suyos las pr&aacute;cticas del <em>artivismo</em> y la performance que forman parte de colectivos contraculturales o de izquierda. &iquest;Qu&eacute; fueron sino sus bolsas mortuorias o la guillotina que avivaron la imaginaci&oacute;n de votantes de La Libertad Avanza? Son ultras ignorantes, pero, &iquest;nos sorprender&iacute;a que hubieran le&iacute;do en Wikipedia sobre <strong>Joseph Beuys</strong>, el artista alem&aacute;n que descoll&oacute; con sus instalaciones y happenings hace m&aacute;s de medio siglo? El mileismo (ilusi&oacute;n de milenarismo rampl&oacute;n) se devor&oacute; la idea del exceso. El arte ya no puede pensar en la transgresi&oacute;n como si no existieran esas autor&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        II
    </p><p class="article-text">
        A Milei le dicen &ldquo;el loco&rdquo;. As&iacute; se llama la biograf&iacute;a escrita por <strong>Juan Luis Gonz&aacute;lez</strong>, plagada de detalles que nos ofrecen indicios de que algo no funciona bien en sus emociones. &iquest;Pero <em>loco</em>? La relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y locura viene de lejos y<strong> Horacio Gonz&aacute;lez </strong>pas&oacute; revista del modo en que se articulan a lo largo del siglo XX, especialmente a la luz de la narrativa de <strong>Roberto Arlt</strong>. La idea de la <em>locura</em> tuvo un giro radical cuando fueron as&iacute; llamadas las Madres de la Plaza de Mayo durante la dictadura. La <em>locura</em>, entonces, puso entonces en juego el coraje de iluminar la calamidad humanitaria y formular una exigencia al Estado sobre el destino de los desaparecidos. 
    </p><p class="article-text">
        Circular alrededor del monumento de la Plaza supuso otro tipo de temporalidad. El tiempo se alisar&iacute;a hasta que la justicia se completara en su reparaci&oacute;n. Las agujas del reloj comienzan a ir en direcci&oacute;n contraria, en direcci&oacute;n a los tiempos de la arcadia agraria, porque el &ldquo;fuera de lugar&rdquo; pas&oacute; a encarnarlo Milei en las urnas como simulacro veraz. El tr&aacute;nsito de la <em>locura</em> como espacio de producci&oacute;n de subjetividad radical al &ldquo;loco&rdquo;, portador de una negatividad enga&ntilde;osa -<em>negatividad sin negatividad</em>- es tambi&eacute;n una inversi&oacute;n de significados, el signo trastocado de este tiempo. La <em>locura</em>, de un plumazo, ya no nos llama a pensar solamente sobre aquellas situaciones l&iacute;mite y a una condici&oacute;n que impugnaba la normatividad dominante: es el disparate restaurador. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los miles y miles de informalizados escucharon en boca de Milei apenas un relato de sus propias experiencias y un manual aceptado de las futuras oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        III
    </p><p class="article-text">
        <em>Me gust&oacute; much&iacute;simo el tono llano de su intervenci&oacute;n en la televisi&oacute;n. &iexcl;Muy astuto de su parte, muy astuto! No hay que hilar demasiado fino &iquest;no es cierto?</em>
    </p><p class="article-text">
        No pude en estas horas sino recordar <em>Desde el jard&iacute;n</em>, una novela que el polaco norteamericano <strong>Jerzy Kosinski</strong> public&oacute; en 1971. Tras la debacle electoral del domingo recobra actualidad delante de mis ojos. Mr. Chance, recordemos, es un ignorante que vive apartado del mundo. Lo &uacute;nico que conoce es su jard&iacute;n. Ese es su modelo de realidad de donde extrae el material de comentarios pueriles que ser&aacute;n no obstante escuchados en clave metaf&oacute;rica y considerados de una gran hondura por empresarios, pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n. Podemos cambiar la bot&aacute;nica por las abstracciones econ&oacute;micas y encontrarnos con Milei en su camino a la presidencia. 
    </p><p class="article-text">
        A la lista de fascinados de la novela debemos a&ntilde;adir un mar de hartazgo colectivo propiciado por el Gobierno indolente, fabulador. El fracaso de sus liderazgos silentes fue el insumo que aliment&oacute; la bronca de los j&oacute;venes, al punto de crear las condiciones para que la jeringonza del anarco capitalista sea percibida como un discurso amigable (creo no obstante que el grito introdujo un valor a&ntilde;adido: m&aacute;s cerca del significante ruidoso y emocional). La devaluaci&oacute;n del peso arrastr&oacute; a las palabras. C&oacute;mo no azorarse de su confesi&oacute;n en C&oacute;rdoba, cuando explic&oacute; hasta d&oacute;nde llegaba su compromiso afectivo con la provincia si su perro Conan era oriundo de ella. Si es capaz de decir eso y ser aclamado, &iquest;no se puede a estas alturas enunciar cualquier cosa, hasta la m&aacute;s brutal, y ponderarla, al igual que en la novela de Kosinski? &iquest;Tendremos<em> chance</em> de comprenderlo y enfrentarlo?
    </p><p class="article-text">
        IV
    </p><p class="article-text">
        Hablando sobre el <em>cordobesismo</em>. La cuna de la Reforma Universitaria, el Cordobazo, el clasismo sindical (Sitrac-Sitram) y una intelectualidad rutilante fue atravesada por el sable corvo del general <strong>Benjam&iacute;n Men&eacute;ndez </strong>y el III Cuerpo de Ej&eacute;rcito. Casi medio siglo m&aacute;s tarde, tres cuartos de sus votantes optaron por la ultraderecha por un sinf&iacute;n de razones. Pero entre sus pliegues se encuentran siempre las marcas de la revoluci&oacute;n armada de 1976. Digo claramente revoluci&oacute;n pensando en <strong>Hannah Harendt</strong>: el nacimiento de una realidad enteramente nueva. La brusquedad de las transformaciones que se iniciaron en C&oacute;rdoba en 1974, antes del golpe, han tenido, La Perla mediante, un efecto residual que se aloja en el propio cuerpo de <strong>Juan Schiaretti</strong>. Las balas que lleva en su cuerpo, incrustadas bajo la represi&oacute;n en sus d&iacute;as estudiantiles, se introdujeron tambi&eacute;n en un cuerpo social. El nuestro.
    </p><p class="article-text">
        V
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Milei es el nombre de un nuevo bloque hist&oacute;rico o apenas un cap&iacute;tulo de nuestra historia en espiral descendente y sometida a la constante volatilidad que pronto nos traer&aacute; sorpresas? <strong>Lo eligieron por lo pronto los millonarios, deseosos de terminar con el </strong><em><strong>populismo</strong></em><strong> y engrosar su tasa de ganancia -siempre vistiendo la camiseta de la selecci&oacute;n en los partidos-, la clase media de un antiperonismo paranoico y millones de pobres que hab&iacute;an dejado de creer en nada porque lo han perdido casi todo y se agarran de la &uacute;ltima fe posible: la del peque&ntilde;o emprendedor sin tutelas ni horarios.</strong> Dice <strong>Byung-Chul Han</strong> que el hipercapitalismo disuelve por completo la existencia humana en una red de relaciones comerciales. Ya no queda ning&uacute;n &aacute;mbito vital que se sustraiga al aprovechamiento comercial. La autoexplotaci&oacute;n carece de l&iacute;mites. Desfallecer y levantarse porque ese es el &uacute;nico derecho en curso: exigirle al cuerpo no abandonar la cadena de reproducci&oacute;n del capital de la supervivencia o su maximizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La progresiva digitalizaci&oacute;n de la sociedad ha facilitado y ampliado esa l&oacute;gica. El teletrabajo, los Rappi y motoqueros lo saben desde hace mucho. Los miles y miles de informalizados, en tanto nuevo mundo del trabajo que discurre bajo el pan&oacute;ptico de los celulares y la proyecci&oacute;n en las pantallas de los algoritmos, con su naturalizaci&oacute;n de la ley de la selva y los cantos al instinto de supervivencia, escucharon en boca de Milei apenas un relato de sus propias experiencias y un manual aceptado de las futuras oportunidades (&ldquo;mi ley&rdquo;, debieron pensar, es tambi&eacute;n la suya). 
    </p><p class="article-text">
        VI
    </p><p class="article-text">
        Mercado Libre no es solo una plataforma de intercambio sino un programa pol&iacute;tico aceptado. El emblema entrecruza dos manos, como el escudo del Partido Justicialista. Pero donde hab&iacute;a una bandera argentina vemos ahora un trasfondo amarillo. El color tiene miles de significados, desgranados por <strong>Alexander Theroux</strong> en un hermoso libro. Me quedo con algunos: el amarillo es el sol, la cobard&iacute;a, el halo de los santos, la orina, la intuici&oacute;n, pero, tambi&eacute;n, el poder -lo &aacute;ureo del PRO- y la gloria, representado en esas manos del logo que much&iacute;simos sienten propias, <em>prestadas</em> para cada transacci&oacute;n. Ellas establecen un pacto que se explicita en el propio nombre del portal econ&oacute;mico y en las intervenciones de su CEO, <strong>Marcos Galperin</strong> (&ldquo;ce&oacute; ce&oacute;/ qu&eacute; grandes sos&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        No casualmente, en algunas villas de la ciudad se celebr&oacute; la victoria electoral con tanta o m&aacute;s estridencia que en barrios acomodados. Sztulwark estuvo en el Bajo Flores antes de los fastos y convers&oacute; con algunos de sus j&oacute;venes habitantes. La charla es iluminadora de lo extraviado que estamos. No se lo pierdan.
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        No se puede, por lo tanto, entender ese sonoro estado de &aacute;nimo ni la Victoria de LLA sin el repliegue del mercado blanco y sus salarios de miseria, defendidos por el entonces ministro de Trabajo de<strong> Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, <strong>Claudio Moroni</strong>. &ldquo;El sueldo digno es aquel que estemos en condiciones de pagar y de sostener&rdquo;. La frase debe acu&ntilde;arse en una moneda sin otro valor que el de ayudarnos a comprender en cu&aacute;nto contribuyeron al desastre. Lo mismo puede decirse de lo que fue la columna vertebral del peronismo, el movimiento obrero, tan timorata y balbuceante su conducci&oacute;n (&iquest;Se acuerdan de &ldquo;golpear y negociar&rdquo;, la frase atribuida al bur&oacute;crata<strong> Augusto Vandor</strong>, figura del envilecimiento sindical en los sesenta? Pues bien, hoy ser&iacute;a revulsiva). El desempe&ntilde;o de buena parte de la dirigencia nos invita a imaginar una pronta capitulaci&oacute;n. Ojal&aacute; la pifie en este ejercicio predictivo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Nov 2023 09:24:31 +0000]]></pubDate>
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