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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Giuseppe Verdi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/giuseppe-verdi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Giuseppe Verdi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ópera, venganza y "dolorización"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/opera-venganza-dolorizacion_129_10717979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef134e6e-ec7e-4e91-99bb-16b41520cf71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ópera, venganza y &quot;dolorización&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En entrevista con Alejandro Fantino, Javier Milei apeló a la fábula moralizante de la ópera "Rigoletto" para negar ánimo de venganza hacia quienes lo destrataron en campaña. "Tengo que trabajar en temas tan complejos que ni siquiera tengo tiempo”. 

</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo un significante para contar que est&aacute; Javier ac&aacute;&rdquo;. <strong>Alejandro Fantino</strong> recibe a <strong>Javier Milei</strong>. Trato preferencial, &iacute;ntimo, si se quiere. Javi, le dice. Ale, se iguala ante &eacute;l con la ap&oacute;cope. El entrevistador logra que su invitado pueda hablar sobre cualquier cosa. &ldquo;Mir&aacute; para adelante, no mires atr&aacute;s con la venganza&rdquo;, le sugiere al gran privatizador, que responde: &ldquo;Con todas las cosas que tengo que estar resolviendo en este momento estoy trabajando de siete a 24, yo no puedo perder un minuto en tomar una venganza, ser&iacute;a un idiota. No s&eacute; si te gusta la &oacute;pera, hay una &oacute;pera maravillosa, una &oacute;pera de Verdi que se llama<em> Rigoletto</em>, no s&eacute; si la conoces&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hmmm, no conozco la trama&rdquo;, responde nuestro nuevo<strong> Mariano Grondona</strong>. A diferencia de aquel hombre de alcurnia y acci&oacute;n, escriba del decreto 150 de la facci&oacute;n azul del Ej&eacute;rcito en la crisis armada de 1962, Ale proviene del mundo del f&uacute;tbol y la TV <em>trash </em>donde esplende con citas de Lacan y Deleuze. El postestructuralista del tatuaje queda en <em>orsai</em> frente a la referencia del presidente electo. Ese <em>hmmm</em> es el reconocimiento de que lo han llevado a un territorio desconocido. Deja que Javi resuma el libreto. Podemos regodearnos con su capacidad expositiva y concordancia gramatical, a partir del 10 de diciembre lengua del Estado: &ldquo;Es la historia de un duque, el muchacho era&hellip;le gustaba estar con muchas se&ntilde;oritas, era un muchacho de coraz&oacute;n grande, entonces las tomaba y las descartaba, esa es la historia del duque de Mantua, y Rigoletto era su buf&oacute;n, y b&aacute;sicamente conoc&iacute;a c&oacute;mo era el duque de Mantua, por la muerte de la madre de su hija, Gilda, se va a vivir con &eacute;l. Obviamente quer&iacute;a que estuviera lejos del duque, y en ese contexto Gilda iba a la iglesia y lo conoce al duque, que no dejaba t&iacute;tere sin cabeza, y los s&aacute;trapas que estaban con Rigoletto, el buf&oacute;n, le hicieron una emboscada a Gilda y termina teniendo relaciones con el duque, entonces cuando ve esa situaci&oacute;n, Rigoletto jura venganza&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ale no tiene nada que aportar, ning&uacute;n <em>Par&aacute; par&aacute; par&aacute;</em> <em>ah&iacute;</em>, ni siquiera lo muestra la c&aacute;mara, as&iacute; que el futuro presidente contin&uacute;a, habla del aria &ldquo;Vendetta tremenda vendetta&rdquo;. Le cuenta: &ldquo;La mejor versi&oacute;n que escuch&eacute; en mi vida&rdquo; - aqu&iacute; aparece el <em>amante de la &oacute;pera</em>, no ya el antiguo <em>rollinga</em>- y es la del bar&iacute;tono <strong>Leo Nucci </strong>en la arena de Verona. Se permite una reflexi&oacute;n de <em>connoisseur</em>. Explica que si el aria se interpreta <em>tal cual</em>  la escribi&oacute; Giuseppe Verdi, el registro del bar&iacute;tono es insuficiente, y es de hecho lo que Nucci hace. Y cuando le piden un bis, &ldquo;lo hace mejor todav&iacute;a, es una cosa impresionante&rdquo;. Javi retoma el argumento: Rigoletto contrata a un sicario, Sparafucile. En las &oacute;peras como en la pol&iacute;tica se mata por encargo.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos en suspenso unas l&iacute;neas su relato. Solo para puntualizar algo que el mel&oacute;mano pasa por alto, y es que, en el segundo acto, Rigoletto, le comenta al asesino: &ldquo;&iexcl;Somos iguales! Yo con la lengua y &eacute;l con el pu&ntilde;al. &iexcl;Yo soy el hombre que r&iacute;e, &eacute;l, el que mata!&rdquo;. Y esta semejanza entre la mofa o la difamaci&oacute;n y el crimen tiene actualidad, acompasa el presente. Ale sabe ahora que Sparafucile tiene una hermana, &ldquo;una chica que arrendaba su cuerpo&rdquo;. Es decir, una dupla formada para el delito. Ella deb&iacute;a estar con el duque, &ldquo;emborracharlo y cuando estaba grogui lo mataba y cumpl&iacute;a con la tarea&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no. Y ah&iacute; Javi corrige ligeramente el libreto, soslaya el odio a la casta que profesa Rigoletto, se olvida del momento de travestismo -cuando Gilda se viste de hombre- y la expone sacrificialmente, de cuerpo presente, para morir de amor y salvar al conde. &iquest;Qu&eacute; hace Ale? Sigue la trama <em>boca chiusa</em>. &ldquo;Sparafucile tiene que entregarle el cuerpo a Rigoletto, lo entrega en una bolsa, Rigoletto estaba feliz, hab&iacute;a matado al duque, entonces de repente escuchaba que se cantaba <em>La donna &egrave; mobile</em>, de fondo. Estaba tan contento que lo escuchaba. Lo interesante es que en un momento esto le llama la atenci&oacute;n, abre el saco y encuentra a la hija, esa vendetta tremenda vendetta, termina matando a su propia hija&rdquo;. Fin. 
    </p><p class="article-text">
        La &oacute;pera le ha permitido, como sucede en numerosos dramas l&iacute;ricos, una f&aacute;bula moral que lo conecta supuestamente con las funciones que le esperan. &ldquo;La venganza no es buena consejera. Tengo que trabajar en temas tan complejos que ni siquiera tengo tiempo&rdquo;. Pero, &iquest;y si lo tuviera? &iquest;Se <em>tercerizar&aacute;</em> el trabajo? La entrevista ha tenido unos cuatro millones de visitas. Adem&aacute;s de un programa de Gobierno, constituy&oacute; una iniciaci&oacute;n al drama l&iacute;rico.
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        II
    </p><p class="article-text">
        El traspaso de mando tiene su cap&iacute;tulo musical. Del guitarrero <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> a Milei, quien, m&aacute;s que el rock, como cre&iacute;amos, tiene en la &oacute;pera italiana un disfrute y una instancia formativa. El soci&oacute;logo <strong>Claudio Benzecry </strong>retrata en <em>El fan&aacute;tico de la &oacute;pera. Etnograf&iacute;a de una obsesi&oacute;n</em> a ese p&uacute;blico que se siente impulsado a hablar con extra&ntilde;os de lo que escucha y puebla su discurso de arias y referencias a fragmentos musicales. La &oacute;pera, &ldquo;un producto cultural en extremo complejo, hist&oacute;ricamente considerado un significante de la clase, la naci&oacute;n y el estatus&rdquo;, se convierte en ellos y ellas en una &ldquo;canci&oacute;n privada&rdquo; y una &ldquo;lecci&oacute;n emocional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos frente a un arte que ha perdido sus rasgos de <em>distinci&oacute;n</em>, elitista, y que incita a ese p&uacute;blico a participar de un juego social que no se agota en cuestiones ideol&oacute;gicas. El fan&aacute;tico habla como &ldquo;si la m&uacute;sica se hubiera apoderado de su cuerpo&rdquo;. Se entrega a una &ldquo;fuerza superior&rdquo;. Prefiere las arias sobre los interludios instrumentales, los instantes explosivos, cargados de dramatismo que aquellos que pueden ser tan abstractos como las f&oacute;rmulas econ&oacute;micas. &iquest;Entra Milei en esa categor&iacute;a?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        En 2019 se disfraz&oacute; de &ldquo;Capit&aacute;n Anarco Libertario&rdquo; para un evento de comics y anim&eacute;, la Otacon Party. Subi&oacute; luego al escenario para reescribir el aria del brindis de <em>La traviata, </em>tambi&eacute;n de Verdi. Recordemos: se trata de un drama &iacute;ntimo y realista que tiene como protagonista, una vez m&aacute;s, a un muchacho &ldquo;de buena familia&rdquo;, Alfredo, quien est&aacute; relacionado con una prostituta de lujo hasta que se la lleva la tuberculosis. &ldquo;Bebamos alegremente de este vaso/ resplandeciente de belleza/ y que la hora ef&iacute;mera/ se embriague de deleite&rdquo;, canta el amante con la copa en la mano.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esa misma melod&iacute;a, Milei inscribi&oacute; su manifiesto oper&iacute;stico: &ldquo;Gastar, y gastar esa es nuestra regla fiscal/ Y si los ingresos no aguantar&aacute;n m&aacute;s/ Ah&iacute; iremos al Banco Central/ Y eso ser&aacute; inflacionario/ Si no le aflojan al gasto&rdquo;. Tanto le gust&oacute; el remozamiento que reincidi&oacute; en un congreso de economistas y varios programas televisivos. &ldquo;A algunos les molesta que yo me ponga a cantar&rdquo;<em>.</em> Incluso cuando version&oacute; &ldquo;Fuiste m&iacute;a un verano&rdquo;, de <strong>Leonardo Favio</strong>, le imprimi&oacute; ese vibrato l&iacute;rico y cubri&oacute; su cabeza con un pa&ntilde;uelo como lo usaba el director de <em>Juan Moreira. </em>M&uacute;sica y disfraz. 
    </p><p class="article-text">
        Pero algo m&aacute;s: aflora el gusto por la imitaci&oacute;n y el valor de aquello que tienen en com&uacute;n la &oacute;pera y el rid&iacute;culo: el exceso. &iquest;Qu&eacute; otra cosa es cantar que una ciudad se hunda? Exceso tambi&eacute;n porque la voz tiene que lidiar con la gran masa orquestal y el mismo peso de la palabra. El crecimiento de la audiencia, la sonoridad cada vez m&aacute;s potente de las orquestas, no solo requiri&oacute; de salas mayores sino de un modo de cantar a la altura de las circunstancias. Esa forma de cantar, con toda su estridencia, fue tomada como un valor en s&iacute; mismo por la audiencia, que festejaba el poder&iacute;o de los int&eacute;rpretes (es por eso que Javi se embelesa con el bar&iacute;tono Nucci). 
    </p><p class="article-text">
        El vibrato fue primero un recurso expresivo basado en la idea de peque&ntilde;os y r&aacute;pidos cambios en la altura. Esta habilidad para proyectar el sonido devino una marca de lo l&iacute;rico. Una elegante y controlada variable del grito. A mayor volumen, m&aacute;s aplausos (&iquest;no es lo que ha marcado tambi&eacute;n el ascenso pol&iacute;tico del libertario al calar en los o&iacute;dos de los indignados?).&nbsp;El realismo de la amplificaci&oacute;n y el cine (el <em>close up</em> de la c&aacute;mara y el micr&oacute;fono) pusieron en entredicho la eficacia de una vocalizaci&oacute;n tradicional. Se sobreact&uacute;a no obstante como si esos dispositivos no existieran. El capit&aacute;n anarco capitalista lo puso en pr&aacute;ctica en aquel evento <em>cosplay</em> como si se tratara, insisto, del personaje de un drama por escribirse. M&uacute;sica y disfraz para una tragedia en ciernes.
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        III
    </p><p class="article-text">
        Perpleja por la expansi&oacute;n de la ola <em>bolsonarista</em>, la fil&oacute;sofa y artista pl&aacute;stica brasile&ntilde;a, <strong>Marcia Tiburi </strong>escribi&oacute; el ensayo <em>Rid&iacute;culo pol&iacute;tico</em>, pero para ir m&aacute;s all&aacute; de una categor&iacute;a relacionada con la apariencia y la representaci&oacute;n -aquello que es adem&aacute;s constitutivo de la &oacute;pera- y pensar eso que est&aacute; &ldquo;fuera de contexto&rdquo;, lo que &ldquo;escapa a lo razonable&rdquo; (que un economista <em>cante</em> su fundamento del gasto p&uacute;blico). 
    </p><p class="article-text">
        Tiburi parte de la visi&oacute;n carnavalesca de un &ldquo;mundo al rev&eacute;s&rdquo; que iguala a las clases y relativiza temporalmente verdades. Una <em>segunda vida</em> ocupa por unos d&iacute;as el lugar de la primera. Lo serio y lo no serio se confunden bajo la forma de una curiosa yuxtaposici&oacute;n de escenas. Pero el rid&iacute;culo pol&iacute;tico, dice, ya no crea esa <em>segunda vida</em> como en el carnaval, que se disuelve con el mi&eacute;rcoles de ceniza cuando todo se normaliza y restablecen las jerarqu&iacute;as. Es una forma de repetici&oacute;n que invade la realidad. El carnaval se vuelve incluso <em>serio </em>cuando un aria de <em>La traviata </em>sale de la garganta de un economista que lleva un antifaz y un tridente y, bajo la risue&ntilde;a caracterizaci&oacute;n augura el escarnio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda expresi&oacute;n de la &oacute;pera seria se remonta a dos gestos: amenazar y suplicar&rdquo;, sostiene <strong>Ivan Nagel</strong> en <em>Autonom&iacute;a y gracia. Sobre las &oacute;peras de Mozart. </em>El presente argentino ya pone fuera de la escena teatral la primera de esas acciones. No solo la amenaza y la venganza, el perd&oacute;n y s&uacute;plica son t&oacute;picos del g&eacute;nero. Se&ntilde;ala<strong> Lawrence Kramer </strong>en <em>Musical meaning toward a critical history</em> que la &oacute;pera y las pel&iacute;culas de Hollywood comparten lo extravagante, los egos, la pasi&oacute;n, la traici&oacute;n, el sexo y la muerte a la en&eacute;sima potencia. &ldquo;Dif&iacute;cil no relacionar el incendio de Atlanta de <em>Lo que el viento se llev&oacute;</em> con el final de la Tetralog&iacute;a (de <strong>Richard Wagner</strong>)&rdquo;. O la preocupaci&oacute;n constante de Hollywood por la sexualidad y el sacrificio femeninos, sin antecedentes esc&eacute;nicos como <em>Tristan e Isolda</em> y <em>Madama Buterfly</em>, que Milei intent&oacute; presenciar en el Col&oacute;n con su novia imitadora. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; de esos rasgos detectaremos en breve? &iquest;Y qu&eacute; melod&iacute;a reclamar&aacute; esta cirug&iacute;a mayor sin anestesia que se anuncia? &iquest;<strong>La Renga</strong>, Puccini? &iquest;Verdi rengo? &iquest;Alcanzar&aacute; con gritar? La aparente fijaci&oacute;n de Milei con el verismo quiz&aacute; no le ha permitido adentrarse en otros repertorios ejemplares que podr&iacute;an reflejarse en el espejo argentino como premonici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso <em>en Ascenso y ca&iacute;da de la ciudad de Mahagonny</em>, la &oacute;pera que <strong>Kurt Weill </strong>y <strong>Bertolt Brecht</strong> estrenaron en 1930 en la inflacionaria Rep&uacute;blica de Weimar. Tres tr&uacute;hanes buscados por la polic&iacute;a crean una ciudad ficticia en medio del desierto. Mahagonny, la ciudad de las redes, a la que llegan visitantes en busca de lujuria y futuro. Pero la libertad ilimitada tiene sus costos si no se tiene dinero. &ldquo;El dinero te hace sexy&rdquo;, cantan. Esa carencia se penaliza con la muerte. La ciudad colapsa en medio del caos y la carest&iacute;a. Sobre el escenario se levantan carteles que pudieran ser titulares de nuestros diarios. &ldquo;Por el crecimiento del caos y de los precios&rdquo;, &ldquo;Por la lucha de todos contra todos&rdquo;. Vean esta puesta argentina. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        IV
    </p><p class="article-text">
        Lament&eacute; en parte el silencio de Ale cuando se ment&oacute; la m&uacute;sica delante suyo. Hubiera sido interesante que hiciera gala de ese capital simb&oacute;lico con el que apabulla a sus invitados y le dijera, mir&aacute; Javi, no s&eacute;, tal vez, en virtud de relaci&oacute;n afectiva con aquellos que llamas tus &ldquo;hijos de cuatro patas&rdquo;, y s&eacute; muy bien cu&aacute;nto te importan, podr&iacute;a llamarte la atenci&oacute;n, qui&eacute;n sabe, <em>A Dog's Heart</em>, par&aacute; par&aacute;, te cuento, es una &oacute;pera, una &oacute;pera que estren&oacute; en 2010, es la &oacute;pera de un compositor ruso <strong>Alexander Raskatov</strong>, pero no pongas cara de&hellip; &iquest;puedo seguir? Bueno, esta &oacute;pera se basa en la novela que <strong>Mija&iacute;l Bulg&aacute;kov </strong>escribi&oacute; en 1925 y fue prohibida por seis d&eacute;cadas. Cosas de comunistas podr&iacute;as decir, te digo yo, el estalinismo como obra de arte, dir&iacute;a Boris Groys, otro d&iacute;a te habl&oacute; sobre &eacute;l, sigamos con la &oacute;pera que cuenta la historia de Sharik, un perro callejero al que un cirujano al que llaman el Profesor, le trasplanta los test&iacute;culos y la gl&aacute;ndula pituitaria de un humano. Lo que deb&iacute;a ser un experimento en la Rusia bolchevique para rejuvenecer los cuerpos tiene una asombrosa derivaci&oacute;n: el pichicho se convierte en un espantoso hombre, Poligraf Poligrafovich Sharikov. Todos los personajes son ridiculizados, excepto el perro que interpreta una marioneta creada por titiriteros al estilo de una escultura del suizo Alberto Giacometti. Solo por eso tendr&iacute;as que verla con F&aacute;tima. La marioneta se mueve, salta, grita, como un animal bifronte. Su costado m&aacute;s humano lo interpreta un contratenor, mientras que el lado oscuro, el momento de los aullidos, queda a cargo de una soprano que utiliza un meg&aacute;fono.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pero, claro, <em>A Dog's Heart</em> se encuentra en las ant&iacute;podas de las apetencias de Javi. Esas obras por lo general no tienen el signo del lucro asegurado. Las financia el erario p&uacute;blico. Una aberraci&oacute;n como la justicia social, dir&iacute;an. Que Ale entonces se ajuste en esta deriva a las afinidades electivas de su invitado. Acaso alg&uacute;n d&iacute;a, podr&iacute;a decirle, en una de esas durante una gira de Estado, podr&iacute;as coincidir con la puesta en escena <em>The Fall of Gondolin</em>. Es la &oacute;pera que <strong>Paul Corfield Godfrey</strong> compuso basada en <em>El Silmarillion</em> de <strong>J.R.R. Tolkien</strong>. En estos textos publicados tras la muerte del autor de <em>El se&ntilde;or de los anillos </em>nos enteramos c&oacute;mo surgieron los orcos, seguro que lo escuchaste a Mauricio hablar de ellos. A esto voy y tal vez te sirve. Porque solamente puede ser esencia aquello que hace que algo sea. La taza es taza porque tiene <em>taceidad</em>. La <em>arboreidad</em> hace ser a los &aacute;rboles. Los orcos, <em>orquedad</em>, son unos humanoides de apariencia bestial y terrible, al servicio de los villanos Melkor, Sauron y Saruman. Orejones y con los colmillos afilados. Te cierro con esto. &iquest;La t&eacute;cnica es esencia o accidente en el capitalismo? Aristot&eacute;licamente planteado, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a dicho Macri que no me atrevo a poner en boca de un imaginario Ale? Esto: &ldquo;Los j&oacute;venes no se van a quedar en casa si estos se&ntilde;ores empiezan a tirar toneladas de piedra, los j&oacute;venes van a salir a defender su oportunidad, entonces los orcos van a tener que medir muy bien cuando quieran salir a la calle a hacer desmanes&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El expresidente hizo gala de una suerte de racismo <em>fantasy</em>. Una analog&iacute;a visual que, si escuchamos la banda sonora de la pel&iacute;cula, podemos advertir lo siguiente: cuando esos sujetos robustos,<em> morochos</em> y a veces jorobados avanzan hacia el combate, se percute un sonido grave que ilustra el movimiento: marchan al comp&aacute;s de algo semejante a un bombo. La &oacute;pera es tinglado y artificio. El Estado, ficci&oacute;n paranoica. Un Estado operado y oper&iacute;stico se vislumbra como temible. Las vendettas de <em>Las bodas de F&iacute;garo</em>, de Mozart, o <em>Tosca</em>, de Puccini, son un porotito frente a lo que se nos insin&uacute;a. La <em>dolorizacion</em>. &iquest;Tendremos un pucciniano Scarpia? Par&aacute;, par&aacute;&hellip;.&iquest;para estatal?
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/opera-venganza-dolorizacion_129_10717979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 03:04:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ópera, venganza y "dolorización"]]></media:title>
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