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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - María Cecilia Barbetta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/maria-cecilia-barbetta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - María Cecilia Barbetta]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[María Cecilia Barbetta: "El alemán me permite una mirada distinta para describir la Argentina"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maria-cecilia-barbetta-aleman-permite-mirada-distinta-describir-argentina_1_10728814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb2521f8-0b7d-4900-bf51-da8b1a19f4f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085614.jpg" width="490" height="276" alt="María Cecilia Barbetta: &quot;El alemán me permite una mirada distinta para describir la Argentina&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina que escribe en alemán y reside en Berlín presentó la edición en castellano de su segunda novela, 'Nocturno Esplendor', traducida por el novelista argentino Ariel Magnus.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Cecilia Barbetta</strong> naci&oacute; en Buenos Aires sin v&iacute;nculo alguno con el alem&aacute;n. Pero unas cuantas d&eacute;cadas despu&eacute;s reside en Berl&iacute;n y se convirti&oacute; en uno de esos poqu&iacute;simos casos de escritores que triunfan en una lengua que no es la materna. Ya lleva escritas dos novelas en el idioma de Goethe y gan&oacute; varios premios importantes. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as estuvo en Argentina presentando, junto a <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong>, la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de su segundo trabajo, <em>Nocturno Esplendor </em>(Emec&eacute;)<em>. </em>La novela, que en alem&aacute;n se titula <em>Nachtleuchten</em>, est&aacute; ambientada en Villa Ballester, barrio del conurbano bonaerense de donde es Barbetta, en los a&ntilde;os 1974-75, la &eacute;poca de Isabel Per&oacute;n y L&oacute;pez Rega, justo antes del inicio de la dictadura c&iacute;vico-militar. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora se centra en Teresa Gianelli, alumna de una escuela de monjas, que se propone que los vecinos reciban en su casa una estatuilla de la virgen que brilla en la oscuridad. De esta manera, el lector conoce a una serie de personajes, gente com&uacute;n, atravesados por el ambiente violento de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Barbetta, que estudi&oacute; alem&aacute;n como lengua extranjera y se estableci&oacute; en Alemania a partir de 1996 gracias a una beca, gan&oacute;, entre otros, los premios Aspekte, Adelbert von Chamisso y Alfred D&ouml;blin.
    </p><p class="article-text">
        En esta charla con <strong>elDiarioAR</strong>, la escritora de 51 a&ntilde;os profundiz&oacute; en su v&iacute;nculo con el alem&aacute;n, en su manera de trabajar y en su sue&ntilde;o de alg&uacute;n d&iacute;a formar parte tambi&eacute;n del mundillo literario latinoamericano.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>&iquest;C&oacute;mo llegaste al alem&aacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Por mi mam&aacute;, m&aacute;s que todo, porque ella fue toda su vida profesora en un colegio alem&aacute;n, en el Instituto Ballester, sin saber nada de alem&aacute;n. Nos mand&oacute; a mi hermano y a m&iacute; incluso ya al jard&iacute;n de infantes de ese colegio, despu&eacute;s a la escuela primaria y la secundaria. Y siempre cuento la an&eacute;cdota del jard&iacute;n de infantes porque no tiene nada que ver con lo que termin&oacute; siendo el alem&aacute;n para m&iacute;. El primer d&iacute;a no quer&iacute;a entrar porque escuchaba gente que se estaba peleando en la puerta. Y mi mam&aacute; me dec&iacute;a: no, no se est&aacute;n peleando, est&aacute;n hablando en alem&aacute;n (<em>risas</em>). A m&iacute; me sonaba horripilante. Despu&eacute;s, en la escuela me gustaron otros idiomas tambi&eacute;n. Me gustaba el ingl&eacute;s, pero no era tan buena. El franc&eacute;s me resultaba dif&iacute;cil. Siempre quise en esa &eacute;poca ser profesora como mi mam&aacute;. Y me decid&iacute; finalmente por el alem&aacute;n. Pod&iacute;a haber sido otra cosa. Me gustaban las lenguas, en realidad, y realmente pens&eacute; que con el alem&aacute;n pod&iacute;a ganar m&aacute;s plata. Eso era y sigue siendo algo que nos preocupa a todos los argentinos. Despu&eacute;s hice el profesorado alem&aacute;n en el Lenguas Vivas. Lo termin&eacute;. Hice una tesina, que era optativa, y ten&iacute;a un profesor que era el director del DAAD, el servicio de Intercambio acad&eacute;mico alem&aacute;n. Fue &eacute;l el que me impuls&oacute; a ir a Alemania. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo fue el encuentro con Alemania?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En realidad quer&iacute;a ir para perfeccionar el alem&aacute;n, pero no sab&iacute;a mucho c&oacute;mo se pod&iacute;a hacer. Hab&iacute;a tenido una beca del Instituto Goethe de un par de meses. Pero en esa &eacute;poca quer&iacute;a alcanzar la perfecci&oacute;n con el idioma extranjero, algo que no se alcanza ni siquiera con el idioma propio. Pero, bueno, queriendo alcanzar ese alem&aacute;n inalcanzable creo que un poco me dej&eacute; convencer por este profesor y me fui becada por el DAAD para hacer un trabajo de doctorado en German&iacute;stica en literatura alemana y termin&eacute; haciendo lo que tambi&eacute;n en parte hago en mis novelas que es unir mundos. Escrib&iacute; un trabajo de doctorado que comparaba la literatura latinoamericana fant&aacute;stica con la novela <em>El perfume</em>, de Patrick S&uuml;skind. La teor&iacute;a estaba en torno a lo que se llam&oacute; ac&aacute; en Argentina, y yo lo profundic&eacute; un poco, lo neofant&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ah&iacute; descubriste que te ibas a dedicar a esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, ah&iacute; me di cuenta que no me iba a quedar en la universidad. Despu&eacute;s de haber hecho el doctorado, en realidad tendr&iacute;a que haber vuelto a la Argentina porque yo ten&iacute;a pasaporte argentino solamente. Me fui quedando porque empec&eacute; a trabajar de distintas cosas que todas me sirvieron para animarme a convertirme en escritora. Primero, dando clases de espa&ntilde;ol en la universidad, en la frontera con Polonia, en una ciudad que se llama Fr&aacute;ncfort del Oder. Y paralelamente hice una pasant&iacute;a de arte. Mi jefe curaba exposiciones de arte contempor&aacute;neo. Un nuevo mundo absolutamente fascinante y que me influencia mucho. A la hora de escribir novelas yo no solamente leo, sino que me encanta ir a exposiciones de arte. Creo que mi escritura es muy pl&aacute;stica. Este libro que sali&oacute; en Emec&eacute; tiene un par de im&aacute;genes. Hay palabras escritas grande como en forma de c&oacute;mic. Yo trabajo mucho el lenguaje. Para m&iacute; es important&iacute;simo. Y la primera novela, que no est&aacute; traducida hasta ahora, tiene 33 cap&iacute;tulos y luego de cada cap&iacute;tulo hay una imagen. O sea, que toda esa pasant&iacute;a que hice por el mundo del arte enriqueci&oacute; lo que luego fue mi literatura.
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            <span class="title">
                En la presentación de su libro traducido al castellano con Claudia Piñeiro                            </span>
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        <strong>-&iquest;Y en qu&eacute; momento supiste que ibas a escribir en alem&aacute;n? No hay muchos escritores que no escriban en su lengua materna.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-</strong>Lo de la escritura en realidad surgi&oacute; de un momento muy triste: en el 2005 me qued&eacute; sin trabajo, se me termin&oacute; mi pasant&iacute;a y tuve una pelea en la en la universidad. Y mientras me presentaba a todo lo que hubiera empec&eacute; a escribir un cuento y lo empec&eacute; a escribir en alem&aacute;n porque me inspir&oacute; ver un cartel en Berl&iacute;n. Muchos de los dispositivos tienen que ver con cosas que veo por ah&iacute;, que las traslado luego a Argentina, porque las novelas siempre las sit&uacute;o ac&aacute;. Era un cartel en un taller de arreglo de ropa con un error ortogr&aacute;fico que me pareci&oacute; absolutamente maravilloso. Es dif&iacute;cil de traducir, pero lo digo en alem&aacute;n y despu&eacute;s lo comento en espa&ntilde;ol. Dec&iacute;a en el rengl&oacute;n de arriba &ldquo;&Auml;nderung von Damen&rdquo; y abajo dec&iacute;a &ldquo;Kinder und Herrenbekleidung&rdquo;. En el primer rengl&oacute;n faltaba un guion. Y al faltarle se le&iacute;a &ldquo;transformaci&oacute;n de mujeres&rdquo;. Si en alem&aacute;n le hubieran puesto el guion, leyendo el segundo rengl&oacute;n hubiera quedado transformaci&oacute;n o arreglo de ropa de mujeres. Y a m&iacute; ese error, siendo argentina y hablando el alem&aacute;n como idioma extranjero y siempre haci&eacute;ndole la guerra a los errores, me pareci&oacute; maravilloso. La falta de un guion convert&iacute;a a ese taller de arreglos de ropa en un lugar fant&aacute;stico. Daba la posibilidad de entrar y decidir si una quer&iacute;a ser transformada como mujer. Y en ese momento esa promesa de un vuelco en mi vida fue la que gener&oacute; las ganas de escribir lo que consider&eacute; que iba a ser un cuento y termin&oacute; siendo mi primera novela (<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>&Auml;nderungsschneiderei Los Milagros)</em></span>, situada en Almagro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por qu&eacute; tus historias est&aacute;n ambientadas en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Siempre me hacen la pregunta de por qu&eacute; uno estos dos mundos que en realidad est&aacute;n tan distantes. Y m&aacute;s all&aacute; de que ambos pa&iacute;ses forman parte ya de mi vida, hay otro aspecto que creo que es interesante a la hora de escribir y es que yo necesito siempre, para que la historia se dispare, un momento muy intenso. Y esos momentos intensos en mi vida ocurrieron en Argentina y tienen que ver con la ni&ntilde;ez, la adolescencia, &eacute;pocas irrecuperables que quiero recuperar a trav&eacute;s de la fantas&iacute;a, del recuerdo. Y al ser tan intensos necesito no solamente acercarme a ellos, sino un poco separarme y poder volver a mirarlos con una mirada un tanto distinta. Y ah&iacute; entra en juego el alem&aacute;n. Primero de cercan&iacute;a, porque me acerco con ese idioma extranjero y, a la vez, parad&oacute;jicamente, crea una distancia que me parece absolutamente sana, porque si estoy tan cerca no puedo describir nada. Adem&aacute;s, este idioma extranjero me permite jugar. Las novelas m&iacute;as suelen ser melanc&oacute;licas, pero hay momentos plagados de iron&iacute;a que tienen que ver tambi&eacute;n con el manejo del lenguaje extranjero. Para m&iacute; el alem&aacute;n es un lenguaje juguet&oacute;n, lo que tiene que ver por ah&iacute; menos con el lenguaje, sino con mi mirada argentina hacia ese lenguaje extranjero. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Cecilia Barbetta con la edición en castellano de su libro &quot;Nocturno Esplendor&quot;                            </span>
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        <strong>-Ganaste varios premios en Alemania. &iquest;C&oacute;mo te recibi&oacute; el mundillo literario alem&aacute;n? &iquest;Te toma como un fen&oacute;meno ex&oacute;tico o como una de ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Yo me siento en casa. Me siento en casa sabiendo que no es mi casa. No lo puedo decir de otra manera. Soy absolutamente parte de ese mundillo literario. Ellos tienen una palabra especial que no existe en Argentina porque no existe esto ac&aacute;, que es la palabra &ldquo;Literaturbetrieb&rdquo;, ser&iacute;a como la empresa de la literatura. Tambi&eacute;n es por eso que vivo ah&iacute;, no solamente porque puedo seguir empap&aacute;ndome del idioma extranjero con el que describo la Argentina, sino que es posible vivir sencillamente, pero dignamente con la literatura., sino que es posible vivir sencillamente con la literatura. Hay premios, becas, lecturas. Los escritores y las escritoras hacemos giras y nos pagan cada lectura que hacemos. O sea, es un trabajo no solamente reconfortante, sino que podemos vivir, no todos, pero algunos dignamente de eso y gracias a Dios es mi caso. Pero, s&iacute;, supongo que tambi&eacute;n hay un dejo de exotismo porque soy argentina. Ellos me preguntan por qu&eacute; no escribo alguna vez una novela que se desarrolle en Alemania. Y hasta ahora no surgi&oacute; eso. Estoy escribiendo la tercera novela y tambi&eacute;n se va a desarrollar en Argentina. Tambi&eacute;n la voy a escribir en alem&aacute;n. Hay un par de colegas m&iacute;os, inmigrantes, que tambi&eacute;n escriben en alem&aacute;n. Alemania, les guste a los alemanes o no, es un pa&iacute;s de inmigrantes. Siempre trato de desdibujar esas fronteras, para que no haya exotismo y el escribir en un idioma extranjero viviendo en Alemania o donde sea sea algo absolutamente com&uacute;n y corriente. Y como todo cambio hay una &eacute;poca de transici&oacute;n en donde hay que pelear con ese exotismo hasta que luego la situaci&oacute;n se normalice y tambi&eacute;n Alemania entienda que parte de su literatura est&aacute; siendo escrita por gente como yo, que se llama Mar&iacute;a Cecilia Barbetta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En tus libros sos muy minuciosa describiendo el entorno, la &eacute;poca. En este libro est&aacute;s describiendo una &eacute;poca en la que que vos ten&iacute;as dos o tres a&ntilde;os. O sea, no la record&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo hiciste esa reconstrucci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El segundo libro es muy distinto al primero. Lo trabaj&eacute; much&iacute;simo m&aacute;s. Considero que es mucho m&aacute;s rico, aunque el primero me encanta. <em>Nocturno Esplendor</em> cuenta una historia y el trasfondo pol&iacute;tico es la antesala de la dictadura militar, los a&ntilde;os 74, 75, la &eacute;poca de Isabel Per&oacute;n y el brujo L&oacute;pez Rega, cuando Per&oacute;n vuelve del exilio, muere, etc&eacute;tera. Para entender esa &eacute;poca, tuve que leer un mont&oacute;n. Le&iacute; novelas, le&iacute; much&iacute;simos libros de historia, mir&eacute; pel&iacute;culas, estuve en internet, en YouTube, hice todo lo que pude para que ese trasfondo pol&iacute;tico a la hora de ser novela sea correcto. Despu&eacute;s de haber le&iacute;do tanto, tuvo que pasar mucho tiempo para poder distanciarme de toda esa informaci&oacute;n. Tard&eacute; ocho a&ntilde;os en escribir la novela. O sea, entre haber le&iacute;do al respecto, haber podido distanciarme y encontrar un momento en donde tambi&eacute;n hab&iacute;a dejado la tristeza de la lectura atr&aacute;s, pas&oacute; mucho tiempo. Y tambi&eacute;n hay algunos recuerdos de la &eacute;poca de la dictadura militar. Todo eso fluye en la novela. La atm&oacute;sfera del no saber, la atm&oacute;sfera del miedo, que cada vez se hace m&aacute;s concreto. Tard&eacute; mucho en encontrar un momento en donde pudiera disparar mis propias historias, que son historias m&iacute;nimas. Son h&eacute;roes peque&ntilde;os que para m&iacute; en realidad son los grandes h&eacute;roes: una monja con ideas progresistas, un cura tercermundista, un peluquero gay que es mi personaje favorito, un vendedor de diarios. Son ellos los que, como la gente que yo siempre conoc&iacute;, se enteraban de la historia escrita en may&uacute;sculas leyendo los diarios, mirando la tele, leyendo alguna revista y trataban de llevar la situaci&oacute;n peligrosa lo mejor posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo se hizo la traducci&oacute;n? &iquest;Vos participaste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La traducci&oacute;n la hicimos con Ariel Magnus en un periodo s&uacute;per corto de tres meses. Coincidi&oacute; con que yo ten&iacute;a una beca en Suiza y a Ariel le dieron la traducci&oacute;n y utilizamos mi beca para traducir, pero incansablemente. Yo soy muy hincha. Amo el idioma. Amaba el castellano cuando estaba ac&aacute;. Ahora escribiendo en alem&aacute;n, amo el alem&aacute;n. Y a Ariel le encanta el idioma, le encanta el alem&aacute;n, le encantan los juegos de palabras que &eacute;l tambi&eacute;n hace. La novela est&aacute; plagada de juegos de palabras y yo s&eacute; que no todos pueden ser traducidos. O sea, no me importa perder juegos de palabras y cuando perd&iacute;amos uno, Ariel creaba otro. Entonces hicimos as&iacute;. &Eacute;l traduc&iacute;a unos cap&iacute;tulos y me los mandaba, yo los le&iacute;a, se los devolv&iacute;a. Fue incre&iacute;blemente intenso. Despu&eacute;s nos agarr&oacute; la pandemia. No pudo salir el libro y eso le hizo s&uacute;per bien, porque lo le&iacute; 20.000 veces m&aacute;s. Despu&eacute;s entr&oacute; el equipo de Emec&eacute;, con editoras, correctoras, y eso sirvi&oacute; much&iacute;simo tambi&eacute;n. Tardamos tres a&ntilde;os hasta que salga. Y siempre dijimos con Ariel: vamos a hacer una traducci&oacute;n que sea argentina, con modismos argentinos. Los personajes, a pesar de que en el original hablan alem&aacute;n, son muy argentinos en lo que hacen, en lo que dicen, en c&oacute;mo sienten, en c&oacute;mo piensan. Entonces la traducci&oacute;n es totalmente argentina y quer&iacute;amos que no se leyera como traducci&oacute;n. Quer&iacute;amos que la gente, las lectoras y los lectores, no pensaran que Mar&iacute;a Cecilia Barbetta lo escribi&oacute; en otro idioma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que no est&aacute;s capacitada para escribir en una novela en castellano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -A veces pienso que mi decisi&oacute;n ya est&aacute;. Tengo 51 a&ntilde;os. Me fui en el 96. Ya estoy realmente insertada en ese mundillo literario alem&aacute;n. Me encantar&iacute;a estar insertada ac&aacute; tambi&eacute;n. Me encantar&iacute;a que el libro funcione para volver m&aacute;s seguido. Vuelvo siempre con la fantas&iacute;a. Vivo pensando, recordando. Y pensar que podr&iacute;a escribir en argentino... Tendr&iacute;a que replantearme mi vida. Lo que s&iacute; me gustar&iacute;a es venir mucho m&aacute;s seguido. Porque ac&aacute; cada vez que vengo, estoy con mis padres. No me queda mucho tiempo para otras cosas. Pero me emociona todo. Me emocionan flores que hace mucho que no veo. O me emocionan las cosas en la calle. A m&iacute; me gusta mucho la calle. Me gusta lo que la gente escribe en las puertas de los ba&ntilde;os, ver los grafitis, ir en tren, ir en colectivo. Me gusta toda la riqueza que hay ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y le&eacute;s literatura argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Ahora avanc&eacute; much&iacute;simo en el sentido de que leo a mis colegas en castellano. Antes, cuando llegu&eacute; a Alemania, las le&iacute;a y los le&iacute;a en traducci&oacute;n porque estaba loca por aprehender con H ese idioma que se me escapaba y ahora se me escapa menos. Y si el idioma se me escapa, lo disfruto. Me encanta que se me escape. Y ahora leo en castellano y noto la fuerza. Noto la fuerza de la literatura latinoamericana. Cada vez que leo me emociono y siento cada vez que hay algo en juego, que se est&aacute;n jugando algo, que no me pasa siempre con la literatura alemana.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Dec 2023 03:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Cecilia Barbetta: "El alemán me permite una mirada distinta para describir la Argentina"]]></media:title>
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