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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - bulimia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/bulimia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - bulimia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-segundo-pais-casos-anorexia-nerviosa-mundo_1_10731913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a9fe027-5789-443d-bd8a-a9c09c796491_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085724.jpg" width="2462" height="1385" alt="¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la psiquiatría a la neurobiología, especialistas locales e internacionales buscan desentrañar la alta incidencia de este flagelo. </p><p class="subtitle">Instagram y los adolescentes: cuanto más lo usan, más riesgo tienen de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria</p><p class="subtitle">La obsesión por comer sano y cómo la ortorexia interfiere en la salud mental: “Mi vida corría peligro”</p></div><p class="article-text">
        <strong>Argentina es el segundo pa&iacute;s con m&aacute;s presencia de trastornos de la conducta alimentaria &ndash;con prevalencia de la anorexia nerviosa</strong>&ndash; despu&eacute;s de Jap&oacute;n. O, por lo menos, as&iacute; lo indica el citado estudio de Mervat Nasser, especialista en psiquiatr&iacute;a e investigaci&oacute;n del Instituto de Psiquiatr&iacute;a del King&rsquo;s College.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se abren dos preguntas: &iquest;la afirmaci&oacute;n responde a realidad? Y &iquest;existen pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para abordar este innegable flagelo, que recae principalmente sobre las adolescentes?
    </p><p class="article-text">
        Olga Ricciardi es psic&oacute;loga y psicoanalista, directora del Centro Especializado en Des&oacute;rdenes Alimentarios (CEDA). Tras tres d&eacute;cadas de trabajo junto a pacientes, ve que la posmodernidad empuja a modelos est&eacute;ticos basados en la delgadez (el mort&iacute;fero ideal del &ldquo;cuerpo Barbie&rdquo;). Aunque, para ella, el germen de la enfermedad no se encuentra &uacute;nicamente en la cultura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, alude a causas ps&iacute;quicas, cuya sintomatolog&iacute;a se presenta en el plano alimentario y nutricional. Refiere, as&iacute;, a una &ldquo;patolog&iacute;a del acto&rdquo;: del atrac&oacute;n y el v&oacute;mito inducido en la bulimia; de la abstinencia de comida en la anorexia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi hambre debe entenderse en su sentido m&aacute;s amplio. (...) &iquest;Pero existe realmente eso de tener solo hambre de alimentos? &iquest;Existe un hambre de est&oacute;mago que no sea el indicio de un hambre generalizada? (...) All&iacute; donde no hay nada, imploro que exista algo&rdquo;, escrib&iacute;a <strong>Am&eacute;lie Nothomb</strong> en su<em> Biograf&iacute;a del hambre</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Donde hay acto no hay palabra y donde hay palabra no hay acto&rdquo;, afirma Ricciardi. Est&aacute; convencida de que hace falta vehiculizar el habla para que se puedan desentra&ntilde;ar las causas. <strong>&ldquo;En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero tambi&eacute;n para no hablar. </strong>Cuando lo emocional-traum&aacute;tico puede ponerse en palabras o en una expresi&oacute;n art&iacute;stica, ah&iacute; comienza el camino de la cura&rdquo;, reanuda.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero también para no hablar&quot;, sostiene la psicóloga Olga Ricciardi."
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                “En la bulimia se tragan las palabras en forma de comida y se vomita la comida para no pronunciar palabras; y, en la anorexia, se cierra la boca para no comer, pero también para no hablar&quot;, sostiene la psicóloga Olga Ricciardi.                            </span>
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        En el art&iacute;culo &ldquo;Argentina: el cuerpo social en riesgo&rdquo; (del libro <em>Trastornos alimentarios y culturas en transici&oacute;n</em>), Oscar Meehan y Melanie Katzman conjeturaron que la &uacute;ltima dictadura &ndash;con torturas sobre el cuerpo de determinadas mujeres, para imponer un sistema de valores sobre el conjunto&ndash; dej&oacute; secuelas en las formas de ser y actuar en la vida contempor&aacute;nea. Alertan, de todos modos, que es dif&iacute;cil establecer causalidades directas.
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, la licenciada maneja una hip&oacute;tesis tentativa, que tampoco no ha podido validar por la falta de investigaciones sobre el tema. <strong>&ldquo;En nuestro pa&iacute;s hay una historia de estar obligados a cerrar la boca, a no meterse, a callarse. Hubo esl&oacute;ganes, como &rsquo;el silencio es salud&rdquo;,</strong> elabora.
    </p><p class="article-text">
        Meehan y Katzman planteaban que atribuir las presiones de la moda importada y el marketing como causa de los trastornos alimentarios ser&iacute;a demasiado simplista. En cambio, suger&iacute;an revisar la historia del pa&iacute;s. En plena crisis del 2001, indagaban si, por la &ldquo;frustraci&oacute;n psicol&oacute;gica y econ&oacute;mica&rdquo;, &ldquo;la posibilidad de controlar el tama&ntilde;o y la apariencia del cuerpo no solo tiene un sentido ps&iacute;quico de dominio, sino un posible beneficio econ&oacute;mico ya que la cultura actual recluta y refuerza caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas irreales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta d&eacute;cada tiene sus particularidades. La fundadora de CEDA advierte que hacen falta m&aacute;s estudios y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n con una metodolog&iacute;a unificada, para constatar los efectos del encierro y la crisis actual sobre el desarrollo de trastornos alimentarios. Tiende a pensar que la pandemia expuso la vulnerabilidad y fragilidad de la vida humana, lo cual implic&oacute; un cimbronazo ps&iacute;quico muy fuerte, que pudo haber impactado en el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La composici&oacute;n de pacientes que atendi&oacute; a lo largo de su carrera fue mutando. Cuando empez&oacute;, atend&iacute;a casi exclusivamente con adolescentes mujeres; luego aument&oacute; la cantidad de varones; posteriormente, las mujeres en etapa de menopausia; y, <strong>cada vez m&aacute;s, se ensancha m&aacute;s el rango etario. Tiene una paciente de dos a&ntilde;os y adultos mayores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No solo en &aacute;mbitos urbanos: ha atendido a j&oacute;venes de Curuz&uacute; Cuati&aacute; (Corrientes) y dio charlas en localidades agrarias, &ldquo;en medio de campo, vacas y sembrados&rdquo;. Le sigue sorprendiendo la cantidad de personas que acuden a buscar informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del deterioro a nivel org&aacute;nico de las patolog&iacute;as alimentarias tienen un espectro muy amplio: da&ntilde;os cardiovasculares, diabetes, &uacute;lceras esof&aacute;gicas, hipopotasemia. Por eso, cuando se produce un deceso, lo que se informa en la partida de defunci&oacute;n suele ser &ldquo;paro card&iacute;aco no traum&aacute;tico&rdquo; u otras cuestiones ligadas a las consecuencias (neumon&iacute;a, accidentes cerebrovasculares), lo cual refuerza la falta de estad&iacute;sticas gubernamentales.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico correcto y a tiempo son fundamentales. &ldquo;Se llega a los des&oacute;rdenes alimentarios por causas tan &uacute;nicas e irrepetibles como lo son el sujeto y su propia historia&rdquo;, ampl&iacute;a Ricciardi. En su centro brindan tratamientos individuales e interdisciplinarios. Adem&aacute;s de acompa&ntilde;amiento nutricional y psicol&oacute;gico, disponen de un espacio de arte-terapia (con pintura, m&uacute;sica, escritura), para que los pacientes logren plasmar manifestaciones inconscientes para comprender las causas de su patolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salvo en casos extremos, apostamos a tratamientos ambulatorios. Muchos hospitales de d&iacute;a sumergen al sujeto en la enfermedad. Para CEDA, si el paciente est&aacute; en condiciones cl&iacute;nicas, es importante que la enfermedad tenga el m&iacute;nimo lugar posible, siempre y cuando siga con el encuadre del tratamiento. Buscamos que las personas est&eacute;n en la escuela, con su familia, con amigos, con lo social, con sus proyectos&rdquo;, asevera la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con las personas de bajos recursos? &ldquo;Lamentablemente, no pueden acceder a este tipo de tratamientos. Deber&iacute;an poder hacerse a nivel estatal. Ser&iacute;a fant&aacute;stico y yo ser&iacute;a una entusiasta para colaborar. Hay muy buenas intenciones y trabajadores de salud, como los colegas del Centro de Salud Mental N&deg;3 Dr. A. Ameghino, para nombrar un ejemplo, pero muchas veces no dan abasto. No hay una campa&ntilde;a de prevenci&oacute;n como corresponde. Ni en los Municipios, ni desde el Ministerio de Salud. Las escuelas lo piden como actividad privada&rdquo;, contesta la profesional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mucho m&aacute;s que un n&uacute;mero</strong></h3><p class="article-text">
        Emilio Compte es &ndash;entre muchos t&iacute;tulos&ndash; doctor en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica y mag&iacute;ster en Dise&ntilde;os de Investigaci&oacute;n en Psicolog&iacute;a y Salud. Se desempe&ntilde;a como miembro editorial de revistas cient&iacute;ficas, como el International Journal of Eating Disorders y fue copresidente del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la International Conference on Eating Disorders de la Academy for Eating Disorders.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Compte plantea serias dudas respecto la evaluaci&oacute;n de Mervat Nasser, que sit&uacute;a a Argentina como el segundo pa&iacute;s con m&aacute;s presencia de trastornos de la conducta alimentaria. &ldquo;Para poder efectuar comparaciones, deber&iacute;a haber muchos equipos de investigaci&oacute;n en distintos pa&iacute;ses, realizando estudios con la misma poblaci&oacute;n y metodolog&iacute;a&rdquo;, clarifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Comparar una poblaci&oacute;n latina &ndash;occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria&ndash; con una asi&aacute;tica es muy arriesgado&rdquo;</strong>, agrega. Las cuestiones hist&oacute;ricas, culturales, sociales y de acceso a la comida, tanto como la validez metodol&oacute;gica, son fundamentales a la hora de abordar la problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el profesional, en ocasiones, al recibir muchos pacientes, los especialistas tienden a sobredimensionar la enfermedad. &ldquo;No es correcto generalizar la experiencia cl&iacute;nica con lo que ocurre en la sociedad&rdquo;. En distintos estudios epidemiol&oacute;gicos, la anorexia se mantiene en cerca del 1% de la poblaci&oacute;n mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor esclarece que el manual de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a ahora utiliza la categor&iacute;a &ldquo;Trastornos alimentarios y de la ingesti&oacute;n de alimentos&rdquo;. La anorexia nerviosa representa casos infrecuentes, pero muy graves. Como las dietas restrictivas son dif&iacute;ciles de sostener, muchas personas experimentan una &ldquo;migraci&oacute;n diagn&oacute;stica&rdquo; hacia otro tipo de trastornos, como la bulimia. &ldquo;Por eso, hay que identificar siempre de qu&eacute; tipo de pacientes estamos hablando&rdquo;, arguye Compte.
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                    alt="“Comparar una población latina –occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria– con una asiática es muy arriesgado”, plantea Emilio Compte sobre el estudio que ubica a Argentina como el segundo país con más casos de anorexia nerviosa."
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                “Comparar una población latina –occidentalizada y donde hay mucha inseguridad alimentaria– con una asiática es muy arriesgado”, plantea Emilio Compte sobre el estudio que ubica a Argentina como el segundo país con más casos de anorexia nerviosa.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La anorexia nerviosa puede implicar consecuencias cl&iacute;nicas muy riesgosas.<strong> &ldquo;Si uno no se alimenta, el cuerpo se alimenta de nosotros: de la grasa, los m&uacute;sculos, los huesos, la masa encef&aacute;lica. El cuerpo comienza a funcionar en &lsquo;modo ahorro&rsquo;&rdquo;</strong>. Existen muchos problemas asociados al bajo peso y la desnutrici&oacute;n. Psicol&oacute;gica y socialmente, el esquema de valoraci&oacute;n de la persona comienza a limitarse a la imagen corporal: el peso, la figura y la capacidad de controlarlo se transforman en pensamientos intrusivos.
    </p><p class="article-text">
        Compte ha escrito respecto a un tema muy pertinente para la Argentina actual: los problemas ligados a la inseguridad alimentaria. En Chile, por ejemplo, el 74,6% de la poblaci&oacute;n adulta tiene obesidad atribuible a la mala calidad de las comidas. De la misma forma, existe un tipo de restricci&oacute;n alimentaria &ndash;que no es anorexia nerviosa ni trastorno de evitaci&oacute;n/restricci&oacute;n de alimentos (TERIA)&ndash;, que parte de la falta de acceso a alimentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Tambi&eacute;n ha investigado la incidencia de los TCA en minor&iacute;as y disidencias sexuales o de g&eacute;nero. Habla del &ldquo;estr&eacute;s de minor&iacute;as&rdquo;, que engloba los estresores ambientales o distales (discriminaci&oacute;n y estigma), as&iacute; como estresores proximales (internos) que afecta a las minor&iacute;as y disidencias, exponi&eacute;ndolas a distintas problem&aacute;ticas psiqui&aacute;tricas. Entre estos, trastornos alimentarios, de ansiedad y depresivos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La importancia de la salud p&uacute;blica</strong></h3><p class="article-text">
        Ricardo Corral, presidente de la Asociaci&oacute;n Argentina de Psiquiatras, ejerce en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial J. T. Borda, donde funciona un Servicio de Salud Mental en Des&oacute;rdenes del Comportamiento Alimentario, referente en la regi&oacute;n, p&uacute;blico y gratuito. All&iacute; reciben cerca de doce admisiones semanales: ocho son mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, hay 25 pacientes con anorexia que acuden al hospital de d&iacute;a &ndash;disponible durante el d&iacute;a y parte de la tarde, para quienes requieren un seguimiento mayor o presentan riesgos graves de salud&ndash; y 90 realizan consulta ambulatoria. En cuanto al perfil socioecon&oacute;mico, Corral nota que &ldquo;es una cuesti&oacute;n transversal, porque todas las personas est&aacute;n atravesadas por la cultura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La anorexia conlleva una perturbaci&oacute;n de la conciencia corporal y de la realidad. Se cree que hay un componente biol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n cultural&rdquo;, define. El tratamiento ofrecido en el Borda consta de psicoterapia basada en la transferencia psicoanal&iacute;tica: es decir, un &ldquo;modelo psicoterap&eacute;utico cognitivo conductual, basado en evidencia&rdquo;. En el equipo hay nutricionistas y otros especialistas, para lograr una atenci&oacute;n integral y personalizada. Hay pacientes que presentan comorbilidades: principalmente trastornos de ansiedad y depresi&oacute;n. Algunos requieren medicaci&oacute;n, no todos. Se analiza caso por caso, y el abordaje var&iacute;a, seg&uacute;n la evoluci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se busca restablecer proyectos vitales, prop&oacute;sitos, para que los pacientes puedan elegir su futuro, reconocer su vocaci&oacute;n&rdquo;, acent&uacute;a el doctor. Y concluye: &ldquo;&iquest;Es una enfermedad que se cura? Totalmente&rdquo;.
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                    alt="“¿Es una enfermedad que se cura? Totalmente”, afirma Ricardo Corral del servicio de Salud Mental del Borda."
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                “¿Es una enfermedad que se cura? Totalmente”, afirma Ricardo Corral del servicio de Salud Mental del Borda.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Consumismo/Consumidas</strong></h3><p class="article-text">
        Candela Yatche es la fundadora de Bellamente, un proyecto que naci&oacute; como un espacio seguro para miles de personas en las redes sociales y se convirti&oacute; en Fundaci&oacute;n. El objetivo fue siempre el mismo: promover la autoaceptaci&oacute;n y el amor propio. Psic&oacute;loga y comunicadora, fue pasante en el sector de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Borda y curs&oacute; el programa de Des&oacute;rdenes Alimenticios en la Fundaci&oacute;n La Casita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, junto a otros expertos, arm&oacute; un manual de prevenci&oacute;n, alerta y acompa&ntilde;amiento de los TCA, con apoyo del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n. Compara a su comunidad con un &ldquo;abrazo colectivo virtual&rdquo;, donde se intenta desenredar inseguridades, actitudes negativas y las diversas presiones sobre los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora se habla m&aacute;s de trastornos de la conducta alimentaria, de falta de representaci&oacute;n de la diversidad en los medios, y eso es muy positivo. Pero eso no quiere decir que est&eacute; resuelto el tema. Hay mucha resistencia, <em>bullying</em> en el colegio por la apariencia f&iacute;sica, en el &aacute;mbito laboral, en los v&iacute;nculos familiares&rdquo;, finaliza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jesica Lavia, licenciada en Nutrici&oacute;n y autora, aboga por una educaci&oacute;n nutricional integral desde la infancia. En su &uacute;ltimo libro<em>, Sobrevivir a un mundo gordof&oacute;bico sin caer en trastornos alimentarios</em>, realiz&oacute; una serie de preguntas a m&aacute;s de 9.500 personas. El 78,5% respondi&oacute; que alguna vez sufri&oacute; burlas por su aspecto f&iacute;sico. El 47,4%, a la vez, admiti&oacute; haberlo hecho con alguien m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El punto es d&oacute;nde est&aacute; puesta la mirada: en el cuerpo y los estereotipos. Como si hubiera cuerpos v&aacute;lidos y cuerpos inv&aacute;lidos&rdquo;, explica la nutricionista&ldquo;. Y enfatiza: &rdquo;Hace falta un cambio colectivo que lleve a la idea de que el cuerpo sano es salud y ense&ntilde;ar la importancia de la diversidad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra el dictamen de los est&aacute;ndares, propone comer desde el placer, desde el deseo, desde la elecci&oacute;n. Quiz&aacute;s los n&uacute;meros reflejados en su libro, antes que estad&iacute;sticas, sean voces clamando por una transformaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Redes sociales y de contenci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Mara Fern&aacute;ndez es Psic&oacute;loga especialista en TCA y fue declarada de inter&eacute;s para la promoci&oacute;n y defensa de los derechos humanos de las mujeres y diversidades por la legislatura porte&ntilde;a. A trav&eacute;s de su Instagram @hablar_sana, habla a sus 30 mil seguidores contra la &ldquo;cultura dietante y gordof&oacute;bica&rdquo;, promoviendo la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero ser pesimista, pero lamentablemente todav&iacute;a nos falta mucho como sociedad en relaci&oacute;n con las opiniones sobre el cuerpo ajeno. Se promulg&oacute; la Ley nacional de talles, pero a&uacute;n no se implementa. Continuamos escuchando comentarios de contenido gordoodiante o de rechazo hacia las personas con sobrepeso, en donde el parecer es m&aacute;s valioso que el ser&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Le preocupan particularmente las y los adolescentes que, &ldquo;en su b&uacute;squeda de identidad, y con la necesidad de sentirse aceptados y queridos, quieren cumplir con determinados par&aacute;metros implementando estrategias poco saludables&rdquo;. Cita un estudio de 2020 de la Sociedad Argentina de Pediatr&iacute;a, el cual encontr&oacute; que el 30% de las mujeres de entre 10 y 24 a&ntilde;os hab&iacute;a manifestado sentirse insatisfecha con su imagen y haber desarrollado alg&uacute;n tipo de TCA&ldquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Todavía nos falta mucho como sociedad en relación con las opiniones sobre el cuerpo ajeno&quot;, asegura Mara Fernández, psicóloga especialista en trastornos de la alimentación."
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                &quot;Todavía nos falta mucho como sociedad en relación con las opiniones sobre el cuerpo ajeno&quot;, asegura Mara Fernández, psicóloga especialista en trastornos de la alimentación.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El cerebro y la comida</strong></h3><p class="article-text">
        Juana Poulisis es psiquiatra, especialista en trastornos alimentarios, mag&iacute;ster en Psicofarmacolog&iacute;a, fellow de la Academy of Eating Disorders y presidenta del cap&iacute;tulo hispanolatinoamericano de la International Association of Eating Disorders.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los trastornos alimentarios reflejan una discrepancia entre las necesidades fisiol&oacute;gicas de comer y las ganas o impulso de hacerlo. Entender la recompensa y la inhibici&oacute;n en los trastornos de la conducta alimentaria ayuda a dirigir el tratamiento, psicoeducar a los pacientes y a las familias&rdquo;, apunta. Experta en neurobiolog&iacute;a, estudia las &aacute;reas del cerebro que se ven afectadas en personas con anorexia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poulisis explica que, en casos de anorexia, la anatom&iacute;a cerebral arroja desbalances, tales como el hiperfuncionamiento de la am&iacute;gdala (&aacute;rea donde se genera el miedo) y el hipofuncionamiento del sistema de recompensa (n&uacute;cleo accumbens), encargado de brindar placer al organismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se presentan alteraciones en la corteza prefrontal dorsolateral (relacionada con los pensamientos, la anticipaci&oacute;n, la planeaci&oacute;n y las funciones ejecutivas), el l&oacute;bulo parietal (que regula la sensaci&oacute;n sobre la imagen corporal) y las se&ntilde;ales de la &iacute;nsula (que recibe todas las sensaciones del cuerpo, entre ellas el hambre, y transmite la informaci&oacute;n a otras &aacute;reas del cerebro para su posterior interpretaci&oacute;n y acci&oacute;n). Al estar involucrados tanto el circuito l&iacute;mbico como el circuito cognitivo, el apetito, las emociones y el pensamiento se ven distorsionados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;“Los trastornos alimentarios reflejan una discrepancia entre las necesidades fisiológicas de comer y las ganas o impulso de hacerlo&quot;, señala Juana Poulisis, psiquiatra.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Estas variaciones en la anatom&iacute;a cerebral son preexistentes al trastorno alimentario? &ldquo;Es la pregunta del huevo o gallina. Todos los resonadores magn&eacute;ticos funcionales se hacen durante o posanorexia&rdquo;, contesta Poulisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella es la &uacute;nica m&eacute;dica en Latinoam&eacute;rica certificada en terapia basada en rasgos (temperament based therapy with support o TBT-S): un enfoque emergente de tratamiento neurobiol&oacute;gico, que combina la psicoeducaci&oacute;n y actividades experienciales, para aumentar la comprensi&oacute;n y reconocer patrones de temperamento en pacientes con anorexia nerviosa. &ldquo;Hay que ense&ntilde;arle gradualmente al cerebro que nada malo pasa si se expone al miedo que representa la comida&rdquo;, se explaya.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; toca un tema fundamental: aun cuando se llega a un peso saludable, el cerebro &ndash;acostumbrado a la restricci&oacute;n&ndash; tardar&iacute;a &ldquo;m&iacute;nimamente un a&ntilde;o&rdquo; en adaptarse a los cambios. Por eso, ese per&iacute;odo es fundamental (el paciente y su entorno deben estar atentos a las <em>red flags</em> en torno a la relaci&oacute;n con la comida) y el acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico debe seguir. La doctora cree firmemente que la recuperaci&oacute;n total de trastornos como la anorexia es posible, pero no inmediata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Compte, la doctora mira con mucha cautela los estudios que colocan a Argentina como el segundo pa&iacute;s del mundo en cuanto a casos de anorexia nerviosa. &ldquo;S&iacute; se puede decir que la anorexia tiene una alta prevalencia en Argentina&rdquo;, especifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Observa que las mujeres argentinas tienden a comer menos &ndash;por ejemplo&ndash; que en Chile y esto no incumbe &uacute;nicamente a las pacientes. Esta tendencia hacia el ideal de delgadez permea incluso en la medicina. &ldquo;En Estados Unidos, M&eacute;xico, Australia y Canad&aacute;, las pacientes de anorexia nerviosa tienen el alta cuando recuperan un IMC (&iacute;ndice de masa corporal) de entre 19 y 20; aqu&iacute;, cuando llegan a un IMC de 18. Es un n&uacute;mero muy justo, ya que el cerebro no genera flexibilidad y tiene m&aacute;s margen de reca&iacute;da&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La especialista cuenta que los estudios gen&eacute;ticos y las investigaciones de microbiota intestinal han aumentado el conocimiento de la fisiopatolog&iacute;a de los trastornos alimenticios, incluida la anorexia</strong>. As&iacute;, se ha constatado una importante incidencia de factores hereditarios y la superposici&oacute;n con otros trastornos psiqui&aacute;tricos, como los trastornos por ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que existe una heredabilidad, recalca que no todas las personas desarrollan las enfermedades. Para que los genes se &ldquo;enciendan&rdquo; debe haber, entre distintos elementos, el inicio de una dieta restrictiva o un descenso de peso por causas externas (como la diabetes o la mononucleosis). Las redes sociales, el entorno y los estereotipos corporales son otros factores que contribuyen como desencadenantes.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, la gen&eacute;tica y la biolog&iacute;a son m&aacute;s pesadas que el entorno en los desarrollos de trastornos de la conducta alimentaria, aunque este &uacute;ltimo tiene un rol importante y es justamente all&iacute;, en el colegio, el hogar, las redes, donde se puede intervenir. Como en su charla TED (&ldquo;Cuando lo saludable no te deja vivir&rdquo;), invita a las personas a convertirse en &ldquo;agentes de prevenci&oacute;n, modelos positivos, flexibles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La anorexia at&iacute;pica: &iquest;cuesti&oacute;n de peso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Melissa Freizinger, con dos d&eacute;cadas de experiencia en Psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y especializaci&oacute;n en trastornos alimentarios, ofrece una visi&oacute;n profunda de la anorexia nerviosa at&iacute;pica (AAN) desde su rol como directora asociada del Programa de Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Hospital de Ni&ntilde;os de Boston.
    </p><p class="article-text">
        Este diagn&oacute;stico describe a personas que cumplen con los criterios de anorexia nerviosa (tienen los mismos comportamientos y pensamientos) y pueden haber perdido una cantidad significativa de peso, pero se mantienen dentro del rango &ldquo;normal&rdquo; o &ldquo;sobrepeso&rdquo;, seg&uacute;n lo definido por el &iacute;ndice de masa corporal (IMC). Debido a que muchos m&eacute;dicos asocian conductas restrictivas &uacute;nicamente a personas delgadas o con apariencia demacrada, las y los pacientes no suelen recibir el tratamiento adecuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un estudio de 256 pacientes con trastornos alimentarios compar&oacute; a 118 con anorexia nerviosa y 42 con anorexia at&iacute;pica y no encontr&oacute; diferencias en las tasas de bradicardia, cambios ortost&aacute;ticos, hipotermia, ni ingresos hospitalarios&rdquo;, destaca la doctora.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos, resalta, las personas con anorexia nerviosa at&iacute;pica tienen &ldquo;pensamientos y comportamientos alimentarios comparables a pacientes con anorexia nerviosa y pueden experimentar s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos (trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, autolesiones e ideaci&oacute;n suicida), as&iacute; como pensamientos en torno a la comida y la imagen corporal igualmente graves&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para los profesionales de la salud mental y m&eacute;dica, esto significa que todos los individuos &ndash;especialmente adolescentes&ndash; que hayan perdido peso deben ser evaluados para trastornos alimentarios y enfermedades psicol&oacute;gicas, independientemente del peso corporal, el tama&ntilde;o o la falta de historia psiqui&aacute;trica previa.
    </p><p class="article-text">
        La especialista insiste en la importancia de una formaci&oacute;n mejorada de los profesionales de la salud y una educaci&oacute;n que elimine el &ldquo;sesgo hacia el peso&rdquo;, lo cual &ldquo;conducir&aacute; a intervenciones m&aacute;s tempranas y efectivas, mejorando significativamente los resultados del tratamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo es parte de la producci&oacute;n realizada en el marco de la beca de periodismo sobre salud mental, ofrecida por el Rosalynn Carter Center y la Universidad de La Sabana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Bazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-segundo-pais-casos-anorexia-nerviosa-mundo_1_10731913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 15:54:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es Argentina el segundo país con más casos de anorexia nerviosa del mundo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anorexia,Trastornos Alimenticios,bulimia,Hospital Borda]]></media:keywords>
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