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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Daulte]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Daulte]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gris de ausencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gris-ausencia_129_10737501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81177256-92bf-456b-9c66-91114cd2be65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gris de ausencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gris de ausencia es una obra teatral del dramaturgo Tito Cossa, escrita en 1981, sobre la dificultad de construir futuro. Hoy renueva su vigencia. ¿Se busca o se encuentra un horizonte deseable y posible para quienes luchan toda la vida, les nadies y les otres?</p></div><p class="article-text">
        <em>Es preciso llevar dentro de uno mismo un caos para poner en el firmamento una estrella.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Requiri&oacute; <strong>Friedrich Nietzsche</strong> que la oscuridad le recorriera el cuerpo para hallar, por fin, la luz?&nbsp;&iquest;Met&aacute;fora de qu&eacute; fue esa frase parad&oacute;jica?
    </p><p class="article-text">
        Mientras exploro e imagino alguna de las respuestas posibles a esas preguntas, pienso en la interseccionalidad y repienso la identidad como una esencia y la rechazo. La primera, es la confluencia activa de personas que empatizan entre s&iacute; pese a ser diferentes; la identidad, algo fijo y homog&eacute;neo, &nbsp;siempre igual a s&iacute; mismo, donde les otres no entran. No son, por supuesto, interpretaciones &uacute;nicas. Nietzsche era uno (cada uno es una unidad), aunque m&uacute;ltiple: lo negro, lo blanco y toda la serie posible de grises habitaron su materialidad humana. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Soy vasto, contengo multitudes</em>, escribi&oacute; el poeta queer y trotamundos de los Estados Unidos, <strong>Walt Whitman</strong>. <em>Gozando de vigor, ensanchando los codos, apretando los pu&ntilde;os, armados y sin miedo, comiendo, bebiendo, durmiendo, amando, no admitiendo otra ley que la de nosotros mismos&hellip;&nbsp;dec&iacute;a Walter, periodista y enfermero voluntario del siglo 19.</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo, soy gorda. Tambi&eacute;n, jud&iacute;a. Escribo, escucho la m&uacute;sica de The High Priestess of Soul, <strong>Nina Simone</strong>, y<em> Peace Piece</em>, de <strong>Bill Evans</strong>, a continuaci&oacute;n. Ser&eacute; n&oacute;made, glotona, lo m&aacute;s libre que pueda, seg&uacute;n mi propia ley, no la norma que quieran imponernos desde afuera. Una de las actividades gourmet que prefiero es la lectura, a veces compulsiva, con ansia y exceso; otras, m&aacute;s pr&oacute;xima al deseo. Si es con un fondo musical, las palabras fluyen mejor.
    </p><p class="article-text">
        Tomo mis lentes, les paso una peque&ntilde;a franela a los cristales, cuelgo una patilla de mi boca a dentelladas secas y calientes y me tiro en la cama, me relajo por completo. Cada nota que suena en el piano con el toque Evans es una pu&ntilde;alada dulce en el coraz&oacute;n del da&ntilde;o, en el cerebro del est&oacute;mago . Puedo ir a la cocina con un libro en la mano y sentarme a degustar sintagmas nominales y verbales, mientras bebo un t&eacute;. Y esa sonoridad amigable y extra&ntilde;a evita el atrac&oacute;n porque estoy llena. Es suficiente para un cuerpo que fue herido. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em>Ya pas&oacute;. Ya sabemos c&oacute;mo es. Y no. Nunca se sabe c&oacute;mo es. Pero: inventaremos oraciones complejas, sinuosas, de diamante y de barro, mansas como palomas y astutas como serpientes, y al rev&eacute;s, de cualquier modo, astutas como centollas, mansas como mitocondrias, lo que sea, mire usted, hasta que el revuelo y el conventillo y las arterias de las palabras de la ternura nos abriguen. Y s&iacute;. Otra vez&rdquo;, advierte <strong>Gloria Peirano</strong>, la autora de la novela <em>La ruta de los hospitales</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Una madre habla con su hija. La escena se repite cada d&iacute;a, una maneja y la otra va en el asiento del copiloto, mientras recorren los lugares donde la mujer trabaja de nutricionista. &ldquo;Ten&eacute;s esa ruta, la ruta de mis hospitales: Mu&ntilde;iz, Roca, Espa&ntilde;ol, Brit&aacute;nico, Fiorito, Gandulfo, Fern&aacute;ndez.&rdquo; La hija la espera, a veces, en el auto; otras, en los jardines, en los pabellones blancos, en los espacios donde los cocineros descansan despu&eacute;s de haber preparado platos equilibrados que curan. La voz de la madre circula en las capas del tiempo. Aparece el pasado: los recuerdos de una infancia con partidos de pelota al cesto, las enfermedades que derivan en viajes al mar para recuperarse, las muertes dolorosas y los consuelos dulces de amores maternales. Tambi&eacute;n se asoma el futuro: &ldquo;&iquest;Tiemblan tus manos? Pon&eacute; las palmas hacia arriba, ahora. Nunca temblar&aacute;n&rdquo;, como quien ya lo ha visto todo, desde un lugar insomne, desde un transcurrir indefinido.
    </p><p class="article-text">
        Castigades por el hambre o nadando en medio de la glotoner&iacute;a frailuna a la que le a&ntilde;ado carteles divertidos en argentino vulgar, el idioma de les argentines, la lengua plateada, del r&iacute;o y de les viejes, &iquest;no estamos dici&eacute;ndoles a padre y a madre, siempre, que nos miren, que nos cuiden, que nos protejan, que nos re-conozcan? <em>Y sin embargo, y sin embargo,</em> muches hijes deben migrar por ausencia de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Ahora escucho la girlband <strong>XPLODE</strong>, formada por <strong>Paw</strong>, <strong>Aysel</strong>, <strong>Rochi </strong>y <strong>Sun</strong>,&nbsp;pionera del A-POP, Argentine Pop, que rinde homenaje al fen&oacute;meno del K-Pop mientras incorpora el idioma espa&ntilde;ol y elementos distintivos de la cultura argentina. La girlband XPLODE, formada por Paw, Aysel, Rochi y Sun, se destaca como pionera en este movimiento, llevando consigo una energ&iacute;a vibrante.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; la lluvia, fugaz e intensa. &iquest;Qu&eacute; dir&aacute;n les astr&oacute;logues de lo que viene? S&iacute;, cambio de mando en el Poder Ejecutivo y parte del que se ocupa de las leyes, aunque eso no s&eacute; si lo indicaron las estrellas. &iquest;Qu&eacute; cambiar&aacute; con <em>Suley</em>? &iquest;hay ley cuando hay mercado libre? Alguna vez me ense&ntilde;aron que despu&eacute;s de esa libertad lo que llega es el monopolio, o elo oligo. Los &uacute;ltimos d&iacute;as, todav&iacute;a con Alberta, un descontrol de precios. Gordes, flaques, marrones, afrodescendientes, jud&iacute;os, cristianos, musulmanes, agn&oacute;stiques, j&oacute;venes, ni&ntilde;es, casi todes afectades. Los supermercados arden. Hay hambre y exceso de poder para los poderosos. <em>Yo les habl&eacute; con el coraz&oacute;n y ustedes me respondieron con el bolsillo, el que deposit&oacute; d&oacute;lares cobrar&aacute; d&oacute;lares, tenemos que dejar de robar por dos a&ntilde;os.</em> Cu&aacute;ntas frases, cu&aacute;nto dolor. &iquest;Qu&eacute; se vayan todes? No, &iquest;a Venus? &iquest;A Marte? Los preferidos en la Tierra, activando. Los otres, que se vayan a la <em>luna, luna lunera, cascabelera.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las gemelas <strong>Mar&iacute;a </strong>y <strong>Paula Marull </strong>descansan del r&iacute;o que hace. Pero vuelven. Regresar&aacute;n &ldquo;al pa&iacute;s de las maravillas del teatro&rdquo; (<strong>Javier Daulte</strong>). Un r&iacute;o oscuro y profundo que asfixia, pero que tambi&eacute;n es belleza porque es incertidumbre y un augurio de lo nuevo. De lo nuevo nuevo, no de lo viejo disfrazado de nuevo. Como nuestro paisito, patria grande, Am&eacute;rica Latina, para reir y para llorar.&nbsp;Desbordades, bordamos, esperanzades en que el tiempo que no vivimos est&aacute; guardado en alguna parte. Ni como tragedia ni como farsa. Empoderades, ni una menos. Arriba las cuerpas, cuerpes y cuerpos del mundo, de pie les esclaves. Seremos extranjeres, privades de idioma, de voz, pero siempre habr&aacute; una canci&oacute;n para compartir con amigues, hermanes, vecines, indies, blanquinegres, gente de cualquier punto. Y un pan, pap&aacute;, que haga buena a la gente.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gris-ausencia_129_10737501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Dec 2023 03:01:42 +0000]]></pubDate>
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