<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tato Bores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tato-bores/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tato Bores]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1048852/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[De todos nosotros me río]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rio_129_12327964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4adeab7-e877-40fb-9d07-68638a6b3f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De todos nosotros me río"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La Revista del Cervantes", aunque recupera con nostalgia el tradicional esquema del capocómico y la vedette, recuerda que sacar el discurso político del mundo de las corbatas y la pacatería para llevarlo a lo escabroso era, también, una forma de denunciar la hipocresía.</p></div><p class="article-text">
        De las veces que fui a Mar del Plata con alguna feria del libro o festival de cultura (los viajes laborales de los escritores a veces se parecen mucho a un viaje de egresados) recuerdo que siempre alguien propon&iacute;a organizarnos para ir todos juntos a ver teatro de revistas. Siempre nos deten&iacute;a el precio de las entradas de temporada, demasiado exorbitante para algo que &iacute;bamos a hacer un poco en chiste. Alguna vez alguien intent&oacute; conseguir gratis, pero &eacute;ramos muchos y la verdad tampoco ten&iacute;amos tantas ganas. La &uacute;ltima vez que fui a Mar del Plata y pens&eacute; en esto ya no hab&iacute;a en cartel nada que valiera la pena ver ni siquiera por curiosidad antropol&oacute;gica; ya no hay capoc&oacute;micos ni vedettes, y no me produce ni inter&eacute;s ni morbo ir a ver un pastiche protagonizado por alg&uacute;n chimentero y una ex Gran Hermano. Todo esto para decir que la primera revista que vi en mi vida fue <em>La Revista del Cervantes</em>, que se estren&oacute; esta semana, obviamente, en el Teatro Nacional Cervantes. 
    </p><p class="article-text">
        <em>La Revista del Cervantes</em> es un homenaje autoconsciente; en ning&uacute;n caso es una parodia. Con lo de &ldquo;autoconsciente&rdquo;<em> </em>me refiero a que el espect&aacute;culo (que es, ante todo, monumental: no solo en la maestr&iacute;a de sus int&eacute;rpretes y del despliegue esc&eacute;nico y de vestuario, sino tambi&eacute;n en la proeza t&eacute;cnica de su guion, que logra enhebrar n&uacute;meros hist&oacute;ricos de la era de oro de la revista con una trama simple, cl&aacute;sica y simp&aacute;tica, sin tener que meter nada con tenazas) se hace cargo de los elementos del g&eacute;nero que han quedado demasiado fechados. No intenta ser una pieza de museo, o m&aacute;s bien: opera como esas exposiciones que nos muestran obras de arte de otras &eacute;pocas, pero lo hacen para pensarlas en su contexto, sin hacer como que no ven lo que han quedado anticuado, pero tampoco qued&aacute;ndose solo en la denuncia o en la cr&iacute;tica. <em>La Revista del Cervantes</em> es, ante todo, una celebraci&oacute;n, pero eso no significa que celebre todo lo que ten&iacute;a que ver con la revista porte&ntilde;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Me result&oacute; interesante lo que hace con el componente soez, si se quiere, de la revista; la centralidad de la vedette, las bailarinas y coristas; y si se quiere, tambi&eacute;n, esa otra cuesti&oacute;n sexual de la revista que es su binarismo absoluto, el juego de opuestos entre el capoc&oacute;mico y la primera vedette que se r&iacute;e de sus chistes. Otra vez, el eje que elige la obra es el de la celebraci&oacute;n: la celebraci&oacute;n de la belleza del cuerpo, pero con bailarines de todos los g&eacute;neros, y con un foco en el talento de los y las int&eacute;rpretes mucho m&aacute;s que en la exhibici&oacute;n de sus carnes. Lo queer aparece, pero lo que intenta hacer <em>La Revista del Cervantes</em> es, sobre todo, mostrar que ya estaba all&iacute;. Queda en evidencia que incluso ese esquema del capoc&oacute;mico y la vedette es, justamente, en su dicotom&iacute;a salvaje, un esquema queer: hay algo claramente travesti en la femineidad de la vedette, pero tambi&eacute;n en la masculinidad que portan tal como la portan el <strong>Tato Bores</strong> y el <strong>Enrique Pinti</strong> de la obra (toda imitaci&oacute;n es, en el fondo, una demostraci&oacute;n del travestismo cotidiano con el que nos trucamos todos los d&iacute;as). 
    </p><p class="article-text">
        Me hizo pensar, adem&aacute;s, en esa relaci&oacute;n tan persistente en la Argentina (&iquest;viene del vodevil franc&eacute;s, imagino?) entre el despliegue sexual y el humor pol&iacute;tico; por alguna raz&oacute;n, mucho m&aacute;s all&aacute; de la revista, la televisi&oacute;n insisti&oacute; en esa asociaci&oacute;n. No solemos recordarlo en la nostalgia del humor pol&iacute;tico de otra &eacute;poca, pero evidentemente hay una clave ah&iacute;, como si hubiera algo refrescante en sacar al discurso pol&iacute;tico del mundo de las corbatas y la pacater&iacute;a y llevarlo al de lo escabroso; en el fondo es parte de una denuncia de la hipocres&iacute;a. Por supuesto que es extra&ntilde;o pensar esto ahora, cuando el mundo de la pol&iacute;tica ya no tiene ninguna pretensi&oacute;n de seriedad, ninguna intenci&oacute;n de distinguirse del mundo del espect&aacute;culo, sino m&aacute;s bien todo lo contrario; es una experiencia curiosa, entonces, ver una revista en un mundo en el que ya no nos parece particularmente subversiva la falta de pudor en la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y lo &uacute;ltimo: me qued&eacute; pensando en algo que hab&iacute;a olvidado de los mon&oacute;logos de Tato Bores y Enrique Pinti (son cosas que vi en repeticiones, digamos, no es tiempo real, y que tengo poco guardadas en la memoria) pero que, una vez que volvi&oacute; a mente, record&eacute; que siempre me hab&iacute;a parecido muy idiosincr&aacute;tico, muy caracter&iacute;stico de esa clase de humor pol&iacute;tico masivo, que es esa idea de que &ldquo;estamos todos en la misma&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; dif&iacute;cil es ser argentinos, siempre nos cagan de una manera o de otra&rdquo;, &ldquo;si alguna vez nos pusi&eacute;ramos de acuerdo nos ahorrar&iacute;amos bastantes dolores de cabeza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que tiene que ver con el ethos de la postdictadura y el consenso alfonsinista en un sentido laxo (suponiendo, digamos, que ese consenso de alguna manera se mantuvo durante el menemismo), la idea de la importancia de construir consensos, de que somos todos buenos, y solo nos confunden las palabras, pero en realidad podr&iacute;amos tirar todos para el mismo lado; es curioso c&oacute;mo en alg&uacute;n momento esta idea estaba mezclada con esa otra que explot&oacute; en 2001, la de que estamos todos en la misma, menos los pol&iacute;ticos, que son los que nos cagan a todos los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy estas dos ideas est&aacute;n muy divorciadas; en la primera no cree casi nadie, la segunda es una de las ideas fuerza del gobierno de turno. No s&eacute; si existe hoy un humor pol&iacute;tico que consuman personas tan diversas como las que pod&iacute;an consumir a Tato Bores; pero me interesa pensar que no era solo ingenuidad lo que sosten&iacute;a la posibilidad de ese humor. Recuerdo ese momento final de <em>Esperando a la carroza</em>, cuando el personaje de Susana dice &ldquo;de todos nosotros me r&iacute;o&rdquo;; no hab&iacute;a en <em>Esperando a la carroza</em> una negaci&oacute;n del conflicto, por ejemplo, del conflicto de clase al interior de la familia protag&oacute;nica. El conflicto estaba, y as&iacute; y todo era pensable igual que en alg&uacute;n sentido pod&iacute;amos estar todos en el mismo barco. 
    </p><p class="article-text">
        No creo que se pueda regresar al mundo que hac&iacute;a posible ese humor. Esa supuesta unidad detr&aacute;s de todas las grietas no parece algo que podamos imaginar, ni de lo que nos podamos re&iacute;r; solo puede recordarse esa fantas&iacute;a con romanticismo, mirando una gran imitaci&oacute;n de Tato Bores.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rio_129_12327964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2025 03:04:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4adeab7-e877-40fb-9d07-68638a6b3f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="101562" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4adeab7-e877-40fb-9d07-68638a6b3f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101562" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De todos nosotros me río]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4adeab7-e877-40fb-9d07-68638a6b3f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tato Bores,Enrique Pinti,Teatro de revista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/humor-politico-pantallas-tato-bores-mundo-imitadores-monologos-fabrica-jingles-pegadizos_1_10737186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso por algunos de los hitos que marcaron el pulso de la discusión política desde la televisión y las plataformas entre la parodia, la ironía y la comicidad.</p><p class="subtitle">Mercedes Sosa, Charly García y el largo abrazo de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Con grandes c&oacute;micos dando discursos, con humoristas disfrazados, con periodistas haciendo parodias, con canciones pegadizas, con imitadores, con los propios protagonistas tomando la batuta: <strong>el humor pol&iacute;tico, a lo largo de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, tuvo su espacio en las pantallas y marc&oacute; muchas veces el pulso de la discusi&oacute;n sobre los grandes hitos sociales</strong> desde el regreso de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        En 1983, mientras empezaban a volver del exilio varios artistas, personalidades de la cultura e intelectuales que hab&iacute;an sido prohibidos durante la dictadura, uno de los grandes estrenos televisivos de ese a&ntilde;o empieza a mostrar un perfil fresco, con alguna vinculaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. Se trata de <em>Mesa de noticias</em>, por ATC, un programa de humor ingenuo, <strong>con Juan Carlos Mesa y Gianni Lunadei como protagonistas salientes</strong>. El ciclo, lleno de gags, contaba la vida dentro de un noticiero de televisi&oacute;n y, con el correr de los programas, empezaron a aparecer personajes de la actualidad pol&iacute;tica y social como invitados, lo que lo llev&oacute; a convertirse en uno de los ciclos m&aacute;s recordados de la historia de la televisi&oacute;n local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea original era un noticiero con humor, para ir de lunes a viernes a las 20. El asunto es que compet&iacute;amos con los noticieros de verdad y no ten&iacute;amos rating. Al principio no le encontr&aacute;bamos la vuelta. <strong>Era un h&iacute;brido y la gente no entend&iacute;a de qu&eacute; se trataba.</strong> Hasta que finalmente comprendimos que hab&iacute;a que hacer al rev&eacute;s: una comedia con toques de actualidad&rdquo;, cont&oacute; el productor <strong>Gustavo Yankelevich</strong> en una entrevista de 2021 <a href="https://www.clarin.com/espectaculos/tv/mesa-noticias-intimidades-perlitas-programa-arranco-mal-convirtio-clasico_0_z_FxnNngk.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el diario Clar&iacute;n</a>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-epc2qEC171g-1031', 'youtube', 'epc2qEC171g', document.getElementById('yt-epc2qEC171g-1031'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-epc2qEC171g-1031 src="https://www.youtube.com/embed/epc2qEC171g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En ese mismo a&ntilde;o, tal como reconstruyeron Carlos Ulanovsky, Silvia Itkin y Pablo Sirv&eacute;n en su libro <em>Estamos en el aire</em> &ndash;una publicaci&oacute;n que con los a&ntilde;os se volvi&oacute; en una referencia ineludible sobre la historia de la televisi&oacute;n argentina&ndash; <strong>se registran &ldquo;movimientos en el humor&rdquo;.</strong> &ldquo;<strong>Ra&uacute;l Portal</strong> se independiza de <em>Semanario Ins&oacute;lito</em> (ATC) y funda <em>Misterioperiodismo</em> (Canal 13). A <strong>Ra&uacute;l Becerra</strong> se le ocurre algo para que el hueco de Portal en <em>Semanario Ins&oacute;lito</em> se note menos. &lsquo;Mando a llamar &ndash;rememora Becerra en 1999&ndash; a un chico de la revista Salimos que nos hab&iacute;a venido a hacer una nota, pero que no ten&iacute;a ninguna experiencia. Usaba flequillo, ten&iacute;a una nariz m&aacute;s bien grande y un estilo Jerry Lewis (...). Era <strong>Nicol&aacute;s Repetto</strong>. Arranca a partir de enero con el <em>torperiodista</em>&rdquo;, construye <em>Estamos en el aire</em>. Este programa ser&iacute;a el antecedente directo de otro hito humor&iacute;stico y pol&iacute;tico de la d&eacute;cada, <em>La noticia rebelde</em>, que se estren&oacute; en 1986 <strong>con el propio Becerra junto a Carlos Abrevaya, Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg y tambi&eacute;n Repetto</strong>. La comicidad, en este ciclo m&iacute;tico, viene del lado de la forma descontracturada de contar las noticias y cierta irreverencia del plantel de conductores y humoristas que pasaban por el programa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-jtB0Giy1X5E-2085', 'youtube', 'jtB0Giy1X5E', document.getElementById('yt-jtB0Giy1X5E-2085'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-jtB0Giy1X5E-2085 src="https://www.youtube.com/embed/jtB0Giy1X5E?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Para 1984 llega a la pantalla otro programa muy recordado, en este caso por las personificaciones de personajes que eran noticia: <em>Las mil y una de Sapag</em>, por Canal 9. <strong>Mario Sapag</strong>, un humorista con gran &eacute;xito entonces en el teatro, protagoniza un programa donde combina m&aacute;scaras, imitaciones y sketches.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus imitaciones son la sensaci&oacute;n de la temporada: tan pronto es C&eacute;sar Luis Menotti como Jorge Luis Borges (&rdquo;El COMFER me lo prohibi&oacute; &ndash;recuerda Sapag&ndash; porque dec&iacute;an que era un ataque al patrimonio cultural pero el propio Borges me defendi&oacute;&ldquo;)&rdquo;, informan Ulanovsky, Itkin y Sirv&eacute;n en su publicaci&oacute;n. Pero sin dudas entre las imitaciones m&aacute;s recordadas est&aacute;n las que el humorista hizo del presidente argentino de entonces, <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, y de quien ocupaba el cargo de canciller, <strong>Dante Caputo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a704a3d8-9064-4c8e-8966-ea6775403e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El elenco de &quot;La noticia rebelde&quot;, un programa que combinó actualidad y sarcasmo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El elenco de &quot;La noticia rebelde&quot;, un programa que combinó actualidad y sarcasmo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otros dos nombres centrales para el humor pol&iacute;tico en la televisi&oacute;n de la d&eacute;cada de los &lsquo;80 son <strong>Antonio Gasalla</strong> y <strong>Tato Bores</strong>. El primero, luego del &eacute;xito en el cine de <em>Esperando la Carroza </em>y de su paso por el caf&eacute; concert, lleg&oacute; a la pantalla de ATC en 1988 con <em>El mundo de Antonio Gasalla</em> para refrescar el panorama con sketches acompa&ntilde;ado por un elenco integrado, entre otros, por <strong>grandes comediantes como Norma Pons, Juan Acosta, Adriana Aizemberg, Daniel Ar&aacute;oz, Ver&oacute;nica Llin&aacute;s, Luis Mazzeo, Juana Molina, M&oacute;nica Scapparone y Atilio Veronelli.</strong> Aunque no ocurr&iacute;a de manera directa, en este ciclo la actualidad pol&iacute;tica y social se met&iacute;an de manera oblicua.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de <strong>Tato Bores</strong>, que ya ven&iacute;a trabajando en televisi&oacute;n desde las d&eacute;cadas anteriores con grandes programas, tambi&eacute;n en 1988 su carrera toma un nuevo impulso cuando pasa a conducir el programa <em>Tato Diet</em>. En ese momento, adem&aacute;s,&nbsp; <strong>sus hijos Alejandro y Sebasti&aacute;n se hicieron cargo del dise&ntilde;o y la producci&oacute;n de los&nbsp; programas, con muchas ideas consideradas innovadoras por los expertos</strong>. Con el tiempo, llegar&iacute;an otros ciclos muy recordados, como <em>Tato, la leyenda contin&uacute;a</em>, <em>Tato de Am&eacute;rica</em>, <em>Good Show </em>y <em>La Argentina de Tato</em>. Combinando sus m&iacute;ticos mon&oacute;logos cargados de iron&iacute;a, sus recordadas llamadas telef&oacute;nicas con distintos dirigentes pol&iacute;ticos y tambi&eacute;n sus entrevistas a personalidades con las que compart&iacute;a un plato de pasta en c&aacute;mara, <strong>todos los programas se transformaron en cl&aacute;sicos y tambi&eacute;n en referencias insoslayables de las conversaciones cotidianas de los televidentes y de las figuras pol&iacute;ticas y del poder de turno.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f66d2e4-df26-4381-89c4-4bd6079c47a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tato Bores, otro humorista insoslayable de los 40 años de democracia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tato Bores, otro humorista insoslayable de los 40 años de democracia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los &lsquo;90 y un nuevo estilo</strong></h3><p class="article-text">
        El final adelantado del gobierno de Alfons&iacute;n y la llegada a la presidencia de Carlos Menem traer&iacute;a otro tono a la televisi&oacute;n.<strong> Por empezar, porque al comienzo del mandato del riojano se efectivizaron las privatizaciones de se&ntilde;ales de televisi&oacute;n como Canal 11 y Canal 13.</strong> Las programaciones, entonces, empezaron a distenderse, a querer sintonizar de a poco con cierto esp&iacute;ritu de &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Como rescata <strong>Tom&aacute;s Balmaceda </strong>en su libro <em>Los &lsquo;90, la d&eacute;cada que amamos odiar</em>, esta intenci&oacute;n se ve a partir de 1990, en otro de los programas insignia del humor y la parodia de aquellos a&ntilde;os: <em>Peor es nada</em>. &ldquo;La picard&iacute;a y desenfado menemista era el coraz&oacute;n de Peor es nada, la mirada &aacute;cida de <strong>Jorge Guinzburg</strong> que debuta en 1990 en Canal 13, primero con el uruguayo <strong>Leo Masl&iacute;ah</strong> y luego con <strong>Horacio Fontova</strong>, con quien consigue consolidar una dupla perfecta a la hora de hacer re&iacute;r tomando a la realidad como inspiraci&oacute;n aunque con un trazo menos fino que el de Tato Bores&rdquo;. Este programa, y los que tuvieron a Guinzburg a la cabeza en los a&ntilde;os siguientes, conten&iacute;an parodias sobre la figura del presidente, que el propio Menem supo capitalizar. <strong>De hecho, durante sus dos presidencias, asisti&oacute; a numerosos programas de televisi&oacute;n humor&iacute;sticos</strong>, en los que se ri&oacute; junto a los conductores de la &eacute;poca. Lejos de sentirse intimidado, Menem supo utilizar a su favor sus apariciones, entre otras, en programas muy populares de la &eacute;poca, como <em>Videomatch</em>, de <strong>Marcelo Tinelli</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1lulasCoU5U-6110', 'youtube', '1lulasCoU5U', document.getElementById('yt-1lulasCoU5U-6110'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1lulasCoU5U-6110 src="https://www.youtube.com/embed/1lulasCoU5U?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Hubo tambi&eacute;n varias cr&iacute;ticas a su figura y a sus funcionarios y a distintos episodios que tuvieron lugar durante su presidencia, en segmentos como <em>Los Raporteros</em> en el propio programa de Tinelli, y tambi&eacute;n en programas como <em>Enrique Pinti y los ping&uuml;inos</em>.<strong> El capoc&oacute;mico, que llenaba teatros por todo el pa&iacute;s con obras como </strong><em><strong>Salsa criolla</strong></em><strong>, lleg&oacute; en 1992 a la pantalla de Canal 9 con su ciclo humor&iacute;stico propio</strong>, donde no faltaban sus mon&oacute;logos &aacute;cidos y sus referencias a la actualidad. M&aacute;s adelante, tambi&eacute;n desde programas period&iacute;sticos como <em>Caiga quien caiga</em> y diferentes ciclos conducidos por <strong>Jorge Lanata</strong>, el humor y el sarcasmo se incorporar&iacute;an de distintos modos para contar la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hubo algunos antecedentes en otras d&eacute;cadas, <strong>los &lsquo;90 tambi&eacute;n le abren la puerta al humor particular de los programas de archivo</strong> como <em>Perdona nuestros pecados</em>, con <strong>Ra&uacute;l Portal</strong>; <em>Las patas de la mentira</em>, de <strong>Miguel Rodr&iacute;guez Arias</strong>, y las distintas versiones de <em>Televisi&oacute;n registrada</em>, entre otros. <strong>Desde entonces, este estilo particular de edici&oacute;n de informes con humor e iron&iacute;a se mantendr&aacute; hasta la actualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro programa de esta &eacute;poca, donde se combinaba la parodia humor&iacute;stica con los&nbsp; musicales protagonizados por mu&ntilde;ecos, fue <em>Kanal K</em>, que se emiti&oacute; entre 1990 y 1992. E<strong>ntre otros sketches, el programa ten&iacute;a uno protagonizado por las figuras de Juan Domingo Per&oacute;n y Ricardo Balb&iacute;n</strong>, quienes debat&iacute;an con iron&iacute;a las noticias pol&iacute;ticas del momento, y otro titulado <em>Cavallobromas</em>, en el que se parodiaba con un mu&ntilde;eco de ojos saltones al entonces ministro de Econom&iacute;a, <strong>Domingo Cavallo</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-jNhCNpqDKr4-1423', 'youtube', 'jNhCNpqDKr4', document.getElementById('yt-jNhCNpqDKr4-1423'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-jNhCNpqDKr4-1423 src="https://www.youtube.com/embed/jNhCNpqDKr4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Hacia finales de la d&eacute;cada, con una televisi&oacute;n cada vez m&aacute;s diversificada y con las se&ntilde;ales de cable con propuestas cada vez m&aacute;s atractivas para el p&uacute;blico local,<strong> los programas estrictamente humor&iacute;sticos empiezan a escasear</strong>, aunque algunos humoristas y c&oacute;micos participan como columnistas o tienen peque&ntilde;as intervenciones en ciclos de inter&eacute;s general. Sin ir m&aacute;s lejos, en la actualidad persiste la figura del imitador de pol&iacute;ticos en algunos noticieros de canales de cable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marcelo Tinelli</strong>, sin embargo, sigue siendo el nombre destacado y su programa sigue siendo el favorito de las figuras pol&iacute;ticas, quienes <strong>no temen en aparecer en sketches al lado de Diego P&eacute;rez, Jos&eacute; Mar&iacute;a Listorti, Pachu Pe&ntilde;a y Pablo Granados</strong>, entre muchos otros. Entre los hitos del programa, se encuentra tambi&eacute;n la aparici&oacute;n accidentada del entonces presidente, <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong>, cuando estuvo en el piso del programa para hablar con el conductor. Se hab&iacute;a montado un operativo de seguridad muy importante, que se desmoron&oacute; apenas el mandatario estuvo al aire: <strong>un joven de la tribuna se le abalanz&oacute; para increparlo por la situaci&oacute;n de los entonces presos condenados por el ataque al cuartel de La Tablada</strong>, que para ese momento llevaban m&aacute;s de 100 d&iacute;as de huelga de hambre.
    </p><p class="article-text">
        Comenzado el nuevo milenio, <strong>Tinelli profundizar&iacute;a el humor de imitaciones y parodias</strong>. Despu&eacute;s del enorme &eacute;xito de las primeras temporadas del <em>reality-show</em> <em>Gran Hermano</em>, el conductor decidi&oacute; lanzar desde su programa la parodia <em>Gran Cu&ntilde;ado</em>, con una selecci&oacute;n de humoristas que imitar&iacute;a a las figuras m&aacute;s destacadas de la pol&iacute;tica argentina. <strong>En 2001, el a&ntilde;o del estallido social y econ&oacute;mico, el humorista Jos&eacute; Carlos </strong><em><strong>Yayo</strong></em><strong> Guridi encarn&oacute; a Carlos &ldquo;Chacho&rdquo; &Aacute;lvarez mientras que Freddy Villarreal interpretaba al propio De la R&uacute;a.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-G9okhJgfl-0-3328', 'youtube', 'G9okhJgfl-0', document.getElementById('yt-G9okhJgfl-0-3328'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-G9okhJgfl-0-3328 src="https://www.youtube.com/embed/G9okhJgfl-0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El segmento humor&iacute;stico tuvo varias ediciones m&aacute;s hasta 2016, <strong>con imitaciones de figuras como N&eacute;stor Kirchner, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, Elisa Carri&oacute;, Patricia Bullrich y Mauricio Macri, entre otros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de plataformas y de modos de ver material audiovisual en la actualidad hacen que el humor en las pantallas se haya diversificado. <strong>Aunque ya no hay en los canales tradicionales programas estrictamente dedicados al humor pol&iacute;tico, las parodias, los sketches y las imitaciones siguen siendo una fuente inagotable de risa para los espectadores, que ahora buscan esos contenidos en YouTube o en Tik Tok</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-mnpgvHK3yWc-9275', 'youtube', 'mnpgvHK3yWc', document.getElementById('yt-mnpgvHK3yWc-9275'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-mnpgvHK3yWc-9275 src="https://www.youtube.com/embed/mnpgvHK3yWc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Durante la &uacute;ltima campa&ntilde;a presidencial, sorprendi&oacute; al p&uacute;blico un fen&oacute;meno particular vinculado con las redes y el humor pol&iacute;tico. Fue la llamada <em>F&aacute;brica de Jingles</em>, del medio digital <em>Gelatina</em>. <strong>En el programa </strong><em><strong>Tres estrellas</strong></em><strong>, comandado por Pedro Rosemblat, Marcos Aramburu e Ivana Szerman, surgi&oacute; el segmento con una premisa muy sencilla</strong>: reversionar canciones conocidas y muy pegadizas con letras vinculadas a la elecci&oacute;n presidencial y los distintos candidatos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La popularidad de la secci&oacute;n fue tan grande, que los propios militantes empezaron a cantar las canciones surgidas en el programa y los partidos, en algunos casos, las tomaron como propias. <strong>De la pantalla del streaming, los creadores del segmento pasaron entonces a llevar los temas a distintos escenarios del pa&iacute;s </strong>y a cerrar a todo vapor con un festival.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/humor-politico-pantallas-tato-bores-mundo-imitadores-monologos-fabrica-jingles-pegadizos_1_10737186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1332358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1332358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Humor político en las pantallas: de Tato Bores a un mundo de imitadores, monólogos y una fábrica de jingles pegadizos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce34edf1-8d09-4043-9a56-f0b05e0505ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Televisión,Marcelo Tinelli,Humor,Tato Bores,Gelatina,Jorge Guinzburg]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
