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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - politeia]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - politeia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Politeia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/politeia_1_10758001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad57bb97-cf8e-4472-8dbe-ffc2d78ca17c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Politeia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de morir el 26 de agosto último, el fiscal Federico Delgado escribió Politeia, que se publicó luego de su fallecimiento. Aquí un adelanto sobre sus ideas en torno a la política y la elección entre "la pastilla roja" y "la pastilla azul", uno de los tramos del libro. Su obra explica por qué vivimos un momento en el que aparecen las condiciones sociales para las salidas autoritarias. </p></div><p class="article-text">
        Por momentos, en la Argentina estamos condenados a las repeticiones eternas. Cambian las m&aacute;scaras, a veces tambi&eacute;n los actores, pero no determinados comportamientos. Estos, que de alguna manera se imponen a las personas, son los engranajes de una suerte de m&aacute;quina que se volvi&oacute; aut&oacute;noma y parece actuar por encima y m&aacute;s all&aacute; de los argentinos. Una m&aacute;quina que nos hace decir que &ldquo;esto no cambia m&aacute;s&rdquo;, que &ldquo;los argentinos somos as&iacute;&rdquo; y que hay que bajar la cabeza y tirar para adelante porque &ldquo;las cosas siempre fueron iguales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la inflaci&oacute;n, en el aumento de la pobreza, en los d&eacute;ficits de infraestructura, en la decadencia de la educaci&oacute;n, en los problemas con el sistema judicial, en la corrupci&oacute;n general, en la inseguridad, en los bajos salarios, en la econom&iacute;a informal, en la inequidad tributaria, en la fragmentaci&oacute;n social, en la corrupci&oacute;n, en la deuda externa. La lista podr&iacute;a ser inagotable. Estos fen&oacute;menos nos condenaron a pensar solo en sobrevivir al d&iacute;a a d&iacute;a y, en consecuencia, nos privaron y nos privan de pensar en el futuro; de proyectarnos sobre una idea y de arrojarnos hacia ella. Nos privaron y a&uacute;n nos privan de aspirar a tener una buena vida. De alguna manera, generan la falsa sensaci&oacute;n de que las cosas son irreversibles.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos a Neo, el protagonista de Matrix, que deb&iacute;a elegir entre una pastilla azul y una roja. La azul prolonga el estado de las cosas. La roja, en cambio, puede cambiar la realidad. Este libro est&aacute; enmarcado en esa met&aacute;fora, que utilizo para analizar el modo en que se ha sedimentado una forma de ejercicio del poder pol&iacute;tico en la Argentina. M&aacute;s all&aacute; de las coaliciones que ocasionalmente ocupan los roles de gobierno, siempre nos sentimos condenados a la repetici&oacute;n. Esta es la pastilla azul.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n voy a plantear que est&aacute; en nuestras manos desenredar esa madeja que constri&ntilde;e la potencia de las grandes mayor&iacute;as. Hablar&eacute;, por lo tanto, sobre la posibilidad de generar nuevos escenarios desde los cuales pensar ejercicios diferentes del poder pol&iacute;tico. Si lo logro, se ver&aacute; con mucha claridad que la condena no existe, que vivir de otro modo es posible, que para ello no hacen falta grandes traumas sociales sino tomar algunas decisiones atadas a una idea diferente de sociedad, a sue&ntilde;os grandes, pero alcanzables. Estas decisiones quiz&aacute; no tengan la capacidad de llamar la atenci&oacute;n p&uacute;blica pero, en cambio, tal vez sean capaces de transformar la realidad desde nuevas bases. Esta es la perspectiva de la pastilla roja.
    </p><p class="article-text">
        La pastilla azul, la de la permanencia, es la concepci&oacute;n cient&iacute;fica de la pol&iacute;tica, que no es otra que la del liberalismo pol&iacute;tico. Sin embargo, no es el liberalismo pol&iacute;tico en s&iacute; mismo el problema, sino la forma en que ese liberalismo fue recibido en estas tierras. Es decir, su imbricaci&oacute;n con formas culturales muy espec&iacute;ficas. Desde mi punto de vista, all&iacute; est&aacute; la clave de que en nuestro pa&iacute;s las mayor&iacute;as no logren tener una buena vida. Transformar la perspectiva liberal &mdash;es decir, dejar de consumir la pastilla azul&mdash; es un imperativo moral que se completa con la decisi&oacute;n firme de tomar la pastilla roja, que contiene como principio activo la milenaria tradici&oacute;n republicana y democr&aacute;tica.
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                Politeia profundiza sobre la pérdida de legitimidad política, la bronca, el miedo y los prejuicios, un cóctel que atrae las soluciones rápidas y sencillas.                            </span>
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        Recordemos que, de acuerdo con las constituciones de Occidente, todos deber&iacute;amos tener una vida relativamente buena y feliz. Y, de hecho, la tradici&oacute;n republicana pivotea sobre dos grandes principios que deber&iacute;an generar las condiciones para que la vida del hombre de carne y hueso sea como las constituciones occidentales la describen: garantizar a todos el derecho a la existencia y conseguir la extensi&oacute;n universal del derecho de propiedad. Juntos hacen posible una concepci&oacute;n diferente de la libertad. Esta se define por no reconocer otro se&ntilde;or&iacute;o que el de la ley, entendida como expresi&oacute;n de la voluntad com&uacute;n, y que no acepta siquiera la posibilidad de una interferencia externa. Se distingue as&iacute; de la concepci&oacute;n liberal de la libertad, concebida en t&eacute;rminos negativos frente a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La pastilla roja contiene el principio activo del cambio. Los elementos que la componen no son externos al mundo, no est&aacute;n fuera de la historia. Yacen en el interior de cada persona, son parte constitutiva de la condici&oacute;n humana. Dios, o la Naturaleza, nos dot&oacute; de raz&oacute;n. A la par, nos hizo criaturas d&eacute;biles para otras cosas. No toleramos el fr&iacute;o sin abrigos o el calor sin la sombra de los &aacute;rboles, por ejemplo; no tenemos velocidad para huir de los depredadores, ni fuerza f&iacute;sica suficiente para vencerlos. Pero Dios, o la Naturaleza, nos hizo naturalmente sociables para paliar nuestras debilidades. Esta es una gran diferencia, porque los humanos tendemos a asociarnos para hacer posible el milagro de sobrevivir y vivir la vida en com&uacute;n, aun en medio de la discordia constante o potencial.
    </p><p class="article-text">
        Kant sosten&iacute;a que el antagonismo era la fuente de desarrollo de las disposiciones del hombre y la causa de los &oacute;rdenes legales, espec&iacute;ficamente por lo que llamaba &ldquo;insociable sociabilidad&rdquo; de los hombres. Esto es, la inclinaci&oacute;n natural a formar una sociedad que convive con la amenaza de disolverla. Pero es la misma sociabilidad la que nos vuelve perfectibles. En palabras de Rousseau, &ldquo;existe una cualidad muy espec&iacute;fica que los distingue [a los hombres]&hellip; y ella es la facultad de perfeccionarse; facultad que, con ayuda de las circunstancias, desarrolla sucesivamente todas las dem&aacute;s&hellip;&rdquo;. Esto es genial. Los humanos modificamos nuestra forma de vida en la intersubjetividad. Es decir, afect&aacute;ndonos con los semejantes.
    </p><p class="article-text">
        Gracias al rasgo de la sociabilidad, tendemos a juntarnos con otros. Tambi&eacute;n tendemos a tomar productos de la naturaleza, transformarlos e intercambiarlos para poder garantizar nuestra existencia. Los seres humanos tambi&eacute;n nos organizamos naturalmente para vivir en com&uacute;n, bajo algunas reglas establecidas por acuerdo. Sin los dem&aacute;s no podemos lograrlo. Pero tampoco nos gusta someternos a nadie. Por eso nos servimos de sistemas de reglas basadas en nuestro consentimiento. Se trata de crear las condiciones para que los m&aacute;s fuertes no sometan a los m&aacute;s d&eacute;biles. Sin embargo, a veces un conjunto de reglas, por m&aacute;s perfectas que sean, no alcanzan. Es preciso tambi&eacute;n crear algunas condiciones b&aacute;sicas como sustrato para vivir juntos en una comunidad. Por esa raz&oacute;n nos servimos, adem&aacute;s de las leyes, de algunas disposiciones institucionales que las complementan. De ello va la pastilla roja.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los argentinos consumimos la pastilla azul. Sus principios activos van en contra de las disposiciones de la condici&oacute;n humana. Sus efectos, o sus posibilidades de hacerse reales, lo revelan con claridad. No obstante, el paradigma de la pastilla azul se nos impone y la realidad se nos presenta como un conjunto de hechos consumados. Veamos algunos ejemplos. Desconfiamos de los dem&aacute;s. Vivimos en una competencia destructiva latente (y a veces permanente) con otras personas. Nos aprovechamos o sufrimos las asimetr&iacute;as de poder. Asignamos dispensas morales a los amigos y exigimos una severa aplicaci&oacute;n de la ley con los que no lo son. Trazamos fronteras artificiales para dividir la vida en p&uacute;blica y privada, aunque la vida es una.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una escisi&oacute;n m&aacute;s profunda que separar las esferas p&uacute;blicas &mdash;como puede ser una instancia de di&aacute;logo colectivo&mdash; de los t&oacute;picos de la vida privada, como los h&aacute;bitos de vida en el hogar. Es distinto porque fija las fronteras de lo que se puede modificar y lo que no. Es en definitiva la base real que hace posible la gobernanza de la pastilla azul.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>ED</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/politeia_1_10758001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Dec 2023 13:02:16 +0000]]></pubDate>
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