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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - J.G. Ballard]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - J.G. Ballard]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los últimos días del sujeto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultimos-dias-sujeto_129_10790660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd364616-241e-4680-8113-1c9090f5ca66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los últimos días del sujeto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gestos que hacemos, las cosas que decimos, ¿no son un bucle repetitivo de miles de escenas que alguna vez vimos en televisión? El sujeto ha perdido su centralidad, es casi un remanente de la impersonalidad de la técnica.
</p></div><p class="article-text">
        Estoy en un cumplea&ntilde;os de un nenito. Es un lugar de paredes blancas, con mesas blancas donde est&aacute;n servidos algunos dulces y gaseosas. Hay un mago que hace ciertos trucos para los chicos que se le acercan reticentes. Cuando falta poco para que termine la fiesta, empiezan a llegar los padres de los chicos: un japon&eacute;s muy delgado, un gordo inmenso con rastas, en la puerta de entrada aparece un hombre calvo, en silla de ruedas, pero que cuando intenta entrar &ndash;la puerta es angosta&ndash; decide pararse porque parece&nbsp;que lo que tiene no es tan grave y puede caminar con cierta dificultad y deja de lado la silla que una de las empleadas del lugar acomoda en un costado, donde est&aacute;n los regalos en bolsas, acumulados. Tengo una sensaci&oacute;n de d&eacute;j&agrave; vu hasta que me doy cuenta: un japon&eacute;s, un gordo inmenso con rastas, un hombre que llega en silla de ruedas y de golpe, cuando entra al sal&oacute;n puede caminar: es el elenco de <em>Lost</em>, la serie que vi durante varias temporadas en la televisi&oacute;n. Es probable que todos terminemos perdidos en esta fiesta infantil para siempre, que no podamos salir nunca m&aacute;s y los chicos &ndash;que por ahora juegan entre s&iacute; siguiendo las consignas del mago&ndash; se conviertan en los tripulantes perdidos en medio de la jungla de <em>El Se&ntilde;or de las moscas</em>, esa novela de <strong>William Golding</strong> que inspir&oacute; a <em>Lost</em>. Esos chicos eran de temer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la inmanencia de esta fiesta de cumplea&ntilde;os, en los ritos en los que vivimos, como si no hubiera un afuera de la estructura del capitalismo: condenados todos a replicar un bucle de realidad, una repetici&oacute;n sist&eacute;mica para pasar una tarde de calor atroz &ndash;afuera- porque ac&aacute; adentro, en la fiesta de <em>Lost</em>, el aire acondicionado funciona a full, probando la paciencia de los motores que lo producen. De golpe me parece que ya no es posible diferenciar lo animado de lo inanimado. <strong>Donna Haraway</strong> escribi&oacute; que las m&aacute;quinas est&aacute;n inquietantemente vivas y nosotros aterradoramente inertes. <strong>Mark Fisher</strong>, el escritor de <em>Realismo capitalista</em>, utiliza este concepto y lo vuelve productivo para escribir lo que fue su primer libro in&eacute;dito hasta ahora y que se llama <em>Constructos Flatline</em>. Este libro fue su tesis doctoral escrita sobre el final de la d&eacute;cada del 90 y se convirti&oacute; en una obra de culto en la blog&oacute;sfera incluso antes de ser editada como libro. &iquest;Qu&eacute; se habr&aacute; hecho de la blog&oacute;sfera? &iquest;Habr&aacute; vivido alguien alguna vez en la blog&oacute;sfera? &iquest;Y la second life? Que pod&iacute;a tener conciertos en vivo de <strong>U2 </strong>mientras uno jugaba a ser un avatar digital con una nueva vida sin cuerpo, pura virtualidad. La vida sin cuerpo, el cuerpo sin org&aacute;nos, el mecanicismo friccionado con el vitalismo, es una de las l&iacute;neas que se debaten en el libro de Fisher.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Constructor Flatline </em>hay una tensi&oacute;n por desarmar los dualismos. De ah&iacute; viene el concepto de flatline (l&iacute;nea plana que aparece en la pantalla del hospital cuando un cerebro entra en muerte cerebral) . Pero para Fischer esta l&iacute;nea es un lugar donde hay vida mezclada con la muerte, una zona intermedia. De ah&iacute; el subt&iacute;tulo del libro, <em>Materialismo g&oacute;tico</em>, un nuevo sujeto impreciso que es org&aacute;nico e inorg&aacute;nico y que est&aacute; tanto en las fronteras de la vida como de la muerte: en realidad, la muerte es un componente vital de nuestra experiencia y no necesitamos llegar a un punto cero para que empiece a funcionar. La muerte est&aacute; entremezclada con la vida y viceversa, como una enredadera dist&oacute;pica. 
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; se pone en cuesti&oacute;n lo animado y lo inanimado. Como en el libro <em>Alma M&aacute;quina</em>, de <strong>George Makari </strong>&ndash;que es un buen contrapunto para leer este ensayo largo de Fisher&ndash; las tensiones entre las filosof&iacute;as vitalistas y mecanicistas se sacan chispas: &iquest;De d&oacute;nde viene el esp&iacute;ritu si es que existe? &iquest;El cuerpo sabe m&aacute;s que el alma? Para Descartes &ndash;con su fanatismo mecanicista&ndash; todo lo que est&aacute; en la naturaleza responde una mec&aacute;nica casual y s&oacute;lo el ser humano tendr&iacute;a un alma. En el libro de Fisher, siguiendo las novelas de <strong>J.G. Ballard</strong> &ndash;sobre todo <em>La exhibici&oacute;n de atrocidades</em>&ndash;, las novelas de William Gibson &ndash;<em>Neuroamante</em> en especial&ndash; y la pel&iacute;cula <em>Blade Runner</em>, entre otras cosas, se trata de monitorear &ndash;todo condimentado con la filosof&iacute;a de <strong>Baruch de Spinoza</strong> y <em>Mil Mesetas</em> de <strong>Gilles Deleuze</strong> y <strong>F&eacute;lix Guattari</strong>&ndash; estas preguntas que se hizo <strong>Sara Connors</strong>: &iquest;Las m&aacute;quinas est&aacute;n vivas? &iquest;Pueden las m&aacute;quinas salirse de control y doblegar a los humanos? 
    </p><p class="article-text">
        Para Fisher, el sujeto no s&oacute;lo ha perdido su centralidad, sino que est&aacute; constituido, es casi un remanente de la impersonalidad de la t&eacute;cnica. Citando a <strong>William Burroughs</strong>, ese genio de la derecha psicod&eacute;lica americana, en el libro de Fisher se dice: &ldquo;El deseo aprende a amar su propia represi&oacute;n, al permitirse ser enlazado a una repetici&oacute;n desolada de patrones mec&aacute;nicos de est&iacute;mulo y respuesta&rdquo;. Hay algo en este primer libro de Fisher tan notable por su inmersi&oacute;n en la cibern&eacute;tica, el cyberpunk, lo g&oacute;tico, lo inorg&aacute;nico y la oscuridad del ser, que parece prefijar el destino tr&aacute;gico del autor. Cuando elige citar un ensayo sobre la obra de Ballard, escribe que en su novelas hay &ldquo;un reemplazo de un mundo confiable de objetos durables&nbsp;por un mundo de objetos titilantes que hace que sea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil distinguir la realidad de la fantas&iacute;a&rdquo;. Como en <em>La nueva Elo&iacute;sa</em> de J<strong>ean Jacques Rosseau</strong>, vivimos en un mundo en que todas las cosas embriagan nuestros sentidos, pero ninguna toca nuestro coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto es un hecho politico: nuestra red de nervios es tambi&eacute;n el circuito de una m&aacute;quina de ensamblaje. Ya no hay aura, porque las m&aacute;quinas se manufacturan como en copias perfectas al igual que los replicantes de <em>Blade Runner</em>. Y los sujetos que parpadean en los reels de Instagran son todos iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro recuerdos pueden ser implantados ( y ahora con el nuevo liberalismo, importados) y pueden ser producidos por alguna corporaci&oacute;n china.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s &iquest;no es acaso este cumplea&ntilde;os donde estoy una reproduci&oacute;n de miles de cumplea&ntilde;os? Los gestos que hacemos, las cosas que decimos, no son un bucle repetitivo de miles de escenas que vimos en televisi&oacute;n en d&oacute;nde se transmit&iacute;a este cumplea&ntilde;os? &iquest;No es la televisi&oacute;n un sujeto t&aacute;ctil tanto que podemos acercarnos a ella y besar la pantalla hasta que nos devore como sucede en <em>Videodrome</em> de <strong>David Cronemberg</strong>? En la cultura mediatizada hay una compulsi&oacute;n por la repetici&oacute;n. No va a pasar mucho tiempo para que la pantalla del celular forme parte de nuestro cuerpo y no tengamos que sostenerlo con las manos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como el tr&eacute;bol deleuziano necesita de la avispa para reproducirse, la m&aacute;quina necesita del ser humano para reproducirse. Y ac&aacute; entra en juego la brujer&iacute;a: esa ciencia peligrosa por esot&eacute;rica que puede producir ciertos hechos pero no los adecuados, porque a veces no sabemos c&oacute;mo controlarlos. Fisher cita un ejemplo: &ldquo;Una familia hace un conjuro para conseguir dinero. Lo consiguen, pero reci&eacute;n cuando muere el hijo de ellos y cobran el seguro de vida&rdquo;. No es lo que quer&iacute;an. Las m&aacute;quinas y la brujer&iacute;a no tienen en cuenta las sutilezas. Por eso hay que tener cuidado cuando pedimos algo por una aplicaci&oacute;n: nos pueden traer cualquier cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultimos-dias-sujeto_129_10790660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Dec 2023 03:11:52 +0000]]></pubDate>
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