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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Stephen Hawking]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/stephen-hawking/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Stephen Hawking]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hawking en la isla de Epstein]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hawking-isla-epstein_129_10817393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da6a61cb-52d0-4fdf-b894-939c21ceef36_16-9-discover-aspect-ratio_default_1087526.jpg" width="1200" height="675" alt="Hawking en la isla de Epstein"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Stephen Hawking, el hombre que nos dijo que el universo alguna vez no existió, participó de una orgía en la isla Little St. James en la que Jeffrey Epstein desembarcaba con su ferry de niñas pobres, arrastradas por un puñado de dólares?</p></div><p class="article-text">
        La paz de los muertos ya no es lo que era. <strong>Jeffrey Epstein</strong> acaba de resucitar y con &eacute;l la memoria de su esquema Ponzi de depredaci&oacute;n de ni&ntilde;as pobres a cambio de un pu&ntilde;ado de d&oacute;lares. Ese sistema de quebranto empleado contra voluntades inocentes es nauseabundo, incluso m&aacute;s nauseabundo que <em>Filthy rich</em>, el documental de <strong>Lisa Bryant</strong>, flojo de atributos generales y obsesionado con la utilizaci&oacute;n de drones, ese juguete de alturas que aplana la mente de los espectadores de series mientras los ilusiona con compartir el punto de vista de un dios o de una nube. 
    </p><p class="article-text">
        Viene al caso honrar la tendencia filozombi de la actualidad argentina recordando que Epstein fue un financista que se pas&oacute; la vida boneando, hasta amasar u$s 600 millones de los cuales m&aacute;s de u$s 400 se los hirvieron y evaporaron los abogados y los acuerdos extrajudiciales. Unos a&ntilde;os m&aacute;s y terminaba pidiendo plata en un sem&aacute;foro. Pero la oscuridad se apiad&oacute; de &eacute;l y se automargin&oacute; de este mundo inexplicable en agosto de 2019 en una celda del Centro Penitenciario Metropolitano de Nueva York, la pajarera de hormig&oacute;n del bajo Manhattan para reclusos en tr&aacute;nsito con vista a la nada. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el expediente Epstein hay una lista de celebridades manchadas, quiz&aacute;s muchas de un modo injusto. Se puede ir a la casa de un ped&oacute;filo sin serlo y no matar a nadie en la casa del asesino. Pero eso es un razonamiento, y la raz&oacute;n nunca precede el juicio, por los que aquellos nombrados en la lista quedar&aacute;n mancillados de ese lampar&oacute;n de aceite en la camisa llamado Jeffrey Epstein.
    </p><p class="article-text">
        Pero el asunto no es una suelta de pulgares apuntando hacia arriba o hacia abajo para lapidar o absolver sin informaci&oacute;n ni argumentos a <strong>Tom Hanks</strong>, <strong>Michael Jackson</strong>, <strong>Donal Trump</strong>, <strong>David Copperfield</strong>, el Pr&iacute;ncipe <strong>Andr&eacute;s de Inglaterra</strong>, <strong>Naomi Campbell</strong>, <strong>Bill Clinton</strong> y, si nos descuidamos, hasta <strong>Carlitos Bal&aacute;</strong>. El asunto son dos enigmas que llevan la especulaci&oacute;n ya no hasta la reducci&oacute;n del &ldquo;s&iacute; o no&rdquo; sino hasta los bordes mismos de un agujero negro 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Habl&oacute; Epstein por tel&eacute;fono con su madre antes el suicidio, pese a que la do&ntilde;a descansaba en paz desde hac&iacute;a quince a&ntilde;os? &iquest;<strong>Stephen Hawking</strong>, el hombre que nos dijo que el universo alguna vez no existi&oacute;, particip&oacute; de una org&iacute;a en la isla Little St. James en la que Epstein desembarcaba con su ferry de 200 localidades?
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del primer enigma se dirime con facilidad: hay que creer que s&iacute; habl&oacute; con su madre muerta. &iquest;Por qu&eacute; no? Uno habla con quien quiere. Habl&oacute; y luego se ahorc&oacute; con la eficacia que no hab&iacute;a tenido en el primer intento un tiempo atr&aacute;s. Los investigadores, a los que los mueve la paranoia, dijeron en cambio que habl&oacute; con cierto hombre X, y que la charla vers&oacute; sobre libros y m&uacute;sica, un buen canto de cisne para un hombre de mundo en las sombras.
    </p><p class="article-text">
        Un detalle t&eacute;cnico a considerar en pericias vinculadas a las paradojas que anidan en las tragedias, es que los guardias de Epstein permitieron la llamada con su madre muerta o con el hombre X (aunque uno hable con quien quiera nunca sabe con qui&eacute;n habla) para evitar que se ahorcara en la celda con el cable. Dicho as&iacute;, de una manera en la que la frase nos habla de una realidad del a&ntilde;o 2019 en la que se puedan reunir la palabra &ldquo;cable&rdquo; con la palabra &ldquo;tel&eacute;fono&rdquo;, parece un homenaje a la telefon&iacute;a fija. Lo que no advirtieron los carceleros de este pedofilazo es que no s&oacute;lo de ahorcarse con un cable muere el hombre, y omitieron la presencia de varias prendas en la celda, cuando no la incentivaron. Epstein vio la oportunidad de darle fin a esa experiencia desoladora que es el martirio del victimario, y cerr&oacute; el c&iacute;rculo con un nudo de algod&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La negligencia del personal carcelario produjo el cierre del Centro Penitenciario Metropolitano de Nueva York y una cesant&iacute;a en masa. Y aqu&iacute; podr&iacute;a citarse por v&iacute;a de la ant&iacute;frasis el inolvidable latiguillo de <strong>Jorge Luis Borges</strong> en <em>Biograf&iacute;a de Tadeo Isidoro Cruz</em>: &ldquo;Cualquier edificio, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre qu&eacute; pas&oacute; en su interior&rdquo;. Y lo que pas&oacute; en esa mole, m&aacute;s all&aacute; de los miles de eventos a los que les prest&oacute; su escenograf&iacute;a deprimente absorbida por la oscuridad, fue un solo hecho: se ahorc&oacute; Epstein. Quien camine con su botellita de agua y su gorra copa por el One World Trade Center, el memorial de la Torres Gemelas y el puente de Brooklyn podr&aacute; agregar al circuito este punto cercano en el que Epstein dej&oacute; atr&aacute;s su pasado. 
    </p><p class="article-text">
        El enigma del ahorcamiento de Epstein puede resolverse por el lado de su insistente voluntad de desaparecer, dejando su nombre iluminado con grandes reflectores de luz negra. Pero no sabremos nunca por qu&eacute; el hecho no fue impedido. No hay suicidio sin &ldquo;algo&rdquo; que sirva de agente o auxilio. De hecho, no ha de haber mayor desesperaci&oacute;n que la del suicida que no tiene &ldquo;nada&rdquo; para eliminarse. Sin la proximidad de gas, cables pelados, venenos, armas, alturas, mares o un kit de bid&oacute;n de nafta y un encendedor s&oacute;lo queda la idea fija de morir, que en ese ambiente debe ser menos llevadera que morir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hacemos con Hawking? &iquest;Qu&eacute; cuento le damos a su misterio? &iquest;Es cierto que estuvo en una org&iacute;a en la isla de Epstein? &iquest;O s&oacute;lo fue a dar una conferencia sobre el tiempo, su mascota misteriosa? &iquest;Alcanza con que el propio Epstein, justamente &eacute;l, lo haya desmentido por mail? Si hay algo que hacen las preguntas es descargar respuestas en la nada. Eso es la especulaci&oacute;n: muchas cosas dando vueltas sobre la nada. Por algo <strong>Georges Simenon</strong>, el escritor m&aacute;s dotado del mundo, sembr&oacute; sus novelas de preguntas. Lo hizo para no detenerse, no para llegar alg&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
        Lo que podemos es deducir una pista: la silla de Hawking. Era un artefacto con detector de movimientos de mejilla (uno de los pocos territorios del cuerpo que pod&iacute;a mover) por medio de rayos infrarrojos desarrollado por Intel, un sistema de algoritmos predictivos para acelerar los procesos de escritura, motores, plataformas m&oacute;viles de apoyo y un ventilador para respiraci&oacute;n asistida. &iquest;Qu&eacute; hubiera podido &ldquo;hacer&rdquo;, excepto mirar?
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hawking-isla-epstein_129_10817393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jan 2024 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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