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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tokelau]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tokelau]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El “paraíso del cibercrimen” está en un archipiélago del Pacífico, pero sus habitantes quieren limpiar su nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/paraiso-cibercrimen-archipielago-pacifico-habitantes-quieren-limpiar-nombre_1_10820093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bd65689-3770-4d48-8d3c-efb9aa8cca7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El “paraíso del cibercrimen” está en un archipiélago del Pacífico, pero sus habitantes quieren limpiar su nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Tokelau solo viven 1.500 personas pero su dominio web .tk tiene casi 20 millones de páginas registradas y se usa masivamente para estafas y suplantaciones de identidad</p></div><p class="article-text">
        Los anales de Internet esconden innumerables historias sobre lo que ocurre cuando la occidentalizada gesti&oacute;n de los dominios web se cruza con algunos pa&iacute;ses del Sur Global. Lo m&aacute;s habitual, como en el caso de Tuvalu &ndash;una isla polinesia que gestiona el dominio .tv&ndash; o Anguila &ndash;la isla caribe&ntilde;a que gestiona el .ai <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/pequena-isla-caribena-esconde-tesoros-inteligencia-artificial_1_10552516.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">tan codiciado por las empresas de inteligencia artificial</a>&ndash; es que esa peque&ntilde;a pieza de la digitalizaci&oacute;n, que personaliza las direcciones de las p&aacute;ginas web, se convierta en una mina de oro para estas comunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Pero un dominio de &eacute;xito tambi&eacute;n puede mostrar otra cara. La del peor &ldquo;colonialismo digital&rdquo;, advierten en Tokelau. Este archipi&eacute;lago del Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, habitado por unas 1.500 personas, tiene asignado el dominio .tk. La guarida preferida por el cibercrimen internacional desde el siglo pasado.
    </p><p class="article-text">
        Tokelau ha sido la peor pesadilla de las fuerzas de seguridad y de millones de usuarios durante a&ntilde;os. &ldquo;Ver un dominio .tk es pr&aacute;cticamente lo mismo que ver un dominio .ru, que es el de Rusia. Sabes que lo que hay por detr&aacute;s, sea lo que sea, no va a ser bueno&rdquo;, avisa Rafa L&oacute;pez, experto en ciberseguridad de Perception Point. &ldquo;Se utiliza sobre todo para lanzar estafas masivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tokelau est&aacute; formado por tres atolones que suman una superficie total de 12 kil&oacute;metros cuadrados. Sin embargo, su extensi&oacute;n digital ser&iacute;a inabarcable en una sola vida. &ldquo;Ahora mismo tiene registrados m&aacute;s de 19 millones de dominios. Es el segundo en la lista mundial, solo por detr&aacute;s de .com&rdquo;, detalla L&oacute;pez. Los dominios .es, por ejemplo, suman poco m&aacute;s de dos millones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Atolón Fakaofo, uno de los que forman el archipiélago de Tokelau."
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            <span class="title">
                Atolón Fakaofo, uno de los que forman el archipiélago de Tokelau.                            </span>
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        C&oacute;mo este remoto archipi&eacute;lago logr&oacute; convertirse en una megal&oacute;polis digital se entiende con una de las premisas b&aacute;sicas de la red: registrar dominios .tk es gratis. C&oacute;mo pas&oacute; a estar gobernada por el sindicato del phishing se explica con otra: para tener una web .tk solo se necesita un nombre y no hace falta que sea real.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso se le llama el para&iacute;so del cibercrimen&rdquo;, dice el experto en seguridad: &ldquo;Primero por ser gratis, ya que lanzar campa&ntilde;as de ataque masivas, suplantaciones, etc. no cuesta nada. Y segundo porque se puede hacer de manera completamente an&oacute;nima. No te hace falta irte a la dark web para anonimizarlo todo. Para terminar, como hay una empresa de por medio que es la que hace todos los registros, est&aacute;s protegido de cualquier requerimiento internacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa empresa es Freenom, que gestion&oacute; el registro de dominios .tk hasta 2023, cuando todo explot&oacute;. Una demanda de Meta (propietaria de Facebook, WhatsApp e Instagram) par&oacute; la actividad de la compa&ntilde;&iacute;a, que no estaba registrada en Tokelau. Los tokelauenos dicen que no supieron nada de sus actividades hasta que fue demasiado tarde. Ahora pelean para recuperar el .tk. 
    </p><h3 class="article-text">El vaquero de las redes holand&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de a Freenom, <a href="https://krebsonsecurity.com/wp-content/uploads/2023/03/Freenom-First-Amended-Complaint-3March2023.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la demanda de Meta</a> apunta a dos personas. Una es Joost Zuurbier, el empresario de &Aacute;msterdam que los tokelauanos se&ntilde;alan como el causante de todo en una reciente investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://www.technologyreview.com/2023/11/02/1082798/tiny-pacific-island-global-capital-cybercrime/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Technonoly Review</em></a>, la revista del Instituto Tecnol&oacute;gico de Massachusets (MIT), la primera que consigue aportar su versi&oacute;n de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Tokelau es un territorio dependiente de Nueva Zelanda, que dista 3.500 kil&oacute;metros y financia muchos de sus servicios b&aacute;sicos. Posee una de las econom&iacute;as m&aacute;s peque&ntilde;as del mundo. &ldquo;Sin embargo, tiene sus propias instituciones pol&iacute;ticas, sistema judicial, servicios p&uacute;blicos (incluidas telecomunicaciones y transporte mar&iacute;timo) y pleno control de su presupuesto&rdquo;, explica el Ministerio de Exteriores neozeland&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tokelau tiene una estructura pol&iacute;tica &uacute;nica&rdquo;, contin&uacute;a el organismo: &ldquo;El cargo de Ulu-o-Tokelau, Jefe Titular del Gobierno, rota anualmente entre el l&iacute;der (Faipule) de cada atol&oacute;n. El Fono General (&oacute;rgano legislativo nacional) se re&uacute;ne tres veces al a&ntilde;o y est&aacute; compuesto por representantes elegidos de cada atol&oacute;n&rdquo;. 
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                Tokelau se encuentra a unos 3.500 kilómetros al norte de Nueva Zelanda.                            </span>
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        Ante ellos se present&oacute; en el a&ntilde;o 2001 Joost Zuurbier. Quer&iacute;a usar el reci&eacute;n asignado dominio .tk a Tokelau por parte del Icann (la Corporaci&oacute;n de Internet para la Asignaci&oacute;n de Nombres y N&uacute;meros, una organizaci&oacute;n sin fines de lucro estadounidense) para proponerles una idea de negocio.
    </p><p class="article-text">
        El empresario holand&eacute;s quer&iacute;a ofrecer la posibilidad de registrar p&aacute;ginas web de manera gratuita. Pensaba que despu&eacute;s de los correos electr&oacute;nicos, el siguiente paso ser&iacute;a que cada persona tuviera su portal en la world wide web. Faltaban a&ntilde;os para que Mark Zuckerberg creara Facebook, pero Zuurbier ya pensaba que hab&iacute;a dinero en la posibilidad de ofrecer a los usuarios un espacio digital propio a cambio de insertar publicidad en ellos. El dominio .tk le parec&iacute;a el ideal.
    </p><p class="article-text">
        A los representantes de Tokelau, a donde la radio hab&iacute;a llegado en 1970 y el tel&eacute;fono en 1997, no les son&oacute; mal. Ni siquiera sab&iacute;an que el Icann les hab&iacute;a concedido un dominio. &ldquo;Descubrimos el .tk&rdquo;, recuerda en la<em> Technology Review</em> Aukusitino Vitale, que en aquel momento era director general de Teletok, el &uacute;nico operador de telecomunicaciones del archipi&eacute;lago.&nbsp;Zuurbier &ldquo;pagar&iacute;a a Tokelau una determinada cantidad de dinero para que Tokelau le permitir&iacute;a utilizar el dominio&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hubo acuerdo. Una parte de lo que pas&oacute; despu&eacute;s se incorpor&oacute; al lado m&aacute;s oscuro de Internet. La otra sali&oacute; a la luz ahora. &ldquo;&Eacute;l proporcion&oacute; todo el equipo, conect&oacute; los tres atolones y luego tambi&eacute;n puso algunos fondos que yo sol&iacute;a compartir con la comunidad&rdquo;, dice Vitale. Aparecieron los cibercaf&eacute;s gratuitos en Tokelau, impulsados con el dinero del .tk.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Fuimos a ciegas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Escuchamos el &eacute;xito que tuvo .tk.&nbsp;&Eacute;ramos m&aacute;s grandes que China&rdquo;, recuerda el ex director general de Teletok.&nbsp;&ldquo;Nos sorprendi&oacute;, pero no sab&iacute;amos lo que significaba para Tokelau.&nbsp;Lo que fue m&aacute;s significativo en ese momento fue que est&aacute;bamos recibiendo dinero para ayudar a las aldeas.&nbsp;Entonces no sab&iacute;amos nada del otro lado&rdquo;, asegura: &ldquo;Fuimos a ciegas. No sab&iacute;amos que ser&iacute;a tan popular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un cicl&oacute;n de estafas, suplantaciones de identidad y cibercrimen se levantaba alrededor del paradis&iacute;aco Tokelau mientras sus habitantes viv&iacute;an ajenos a &eacute;l. Pero esa situaci&oacute;n ten&iacute;a fecha de caducidad. Ocurri&oacute; 10 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando el Gobierno de Nueva Zelanda dio un toque a los responsables del archipi&eacute;lago respecto al .tk, que ya ten&iacute;a un mill&oacute;n de p&aacute;ginas registradas.
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                Laguna de Nukunonu, otro de los atolones de Tokelau                            </span>
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        Se pusieron en contacto con Zuurbier, quien intent&oacute; agasajarlos invit&aacute;ndolos a &Aacute;msterdam con todos los gastos pagados para que visitaran la sede de la empresa. Despu&eacute;s los llev&oacute; a un partido de Samoa en la Copa Mundial de Rugby. Pero poco despu&eacute;s de ese viaje, empez&oacute; a retrasarse en los pagos a Tokelau y las quejas por el .tk se intensificaron.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la posibilidad de primar el anonimato por encima de todo y tener una web propia resonaba muy bien en el primer Internet, la pr&aacute;ctica fue quedando aparcada con la aparici&oacute;n de las redes sociales y la necesidad de identificar a los responsables de los actos delictivos de la red. &ldquo;Al final quien no quiere dar sus datos quiere hacer algo que no debe&rdquo;, opina Rafa L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        TeleTok se puso en contacto con Zuurbier para intentar que cambiara la gesti&oacute;n de los .tk y limpiara el nombre de Tokelau. El holand&eacute;s dijo que lo har&iacute;a, pero nunca ocurri&oacute;. elDiario.es se puso en contacto con Joost Zuurbier y con Freenom, pero ni la empresa ni su fundador contestaron a los requerimientos. 
    </p><h3 class="article-text">Colonizando dominios web</h3><p class="article-text">
        En el archipi&eacute;lago la situaci&oacute;n se enquist&oacute;. Sus responsables tem&iacute;an que si romp&iacute;a a las malas el pacto con Zuurbier, este retirara toda la infraestructura digital que conectaba el archipi&eacute;lago con el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el empresario coloniz&oacute; otros dominios web. Se hizo con la gesti&oacute;n del .ga de Gab&oacute;n, el .ml de Mali, el .gq de Guinea Ecuatorial y el .cf de Rep&uacute;blica Centroafricana. En todos aplic&oacute; la misma pol&iacute;tica que en el .tk. 
    </p><p class="article-text">
        Todo sigui&oacute; igual hasta marzo de 2023, cuando Meta llev&oacute; a Freenom y Zuurbier ante los tribunales. &ldquo;Los demandados&nbsp;registraron, traficaron y utilizaron m&aacute;s de 5.000 nombres de dominio que son id&eacute;nticos o confusamente similares a las marcas de los demandantes&rdquo;, acusa la corporaci&oacute;n, que cita ejemplos como &ldquo;faceb00k.ga, fb-lnstagram.cf, facebook-applogin.ga, instagrams-help.cf, instaqram.ml, chat-whatsaap.gq, chat-whatsaap-com.tk&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cinco dominios a los que Freenom presta sus servicios son los elegidos por los ciberdelincuentes porque Freenom ofrece servicios gratuitos de registro de nombres de dominio y protege la identidad de sus clientes, incluso despu&eacute;s de que se les presenten pruebas de que los nombres de dominio se est&aacute;n utilizando para fines ilegales&rdquo;, dice la demanda de Meta.
    </p><p class="article-text">
        La actividad de Freenom parece haber cesado tras la demanda. No existe informaci&oacute;n oficial de cu&aacute;nto paga (o pagaba) a Tokelau. Teletok no informa de ello en sus cuentas ni sus representantes lo aclaran en la revista del MIT, aunque dicen que &ldquo;no nos da mucho dinero.&nbsp;El .tk no fue nada para nuestros ingresos&rdquo;.&nbsp;Zuurbier dice en su Linkedin que su aportaci&oacute;n representaba el 10% del PIB de Tokelau.
    </p><p class="article-text">
        Para los tokelauanos, lo importante es recuperar la gesti&oacute;n del .tk, algo que consideran clave para consumar la descolonizaci&oacute;n de Nueva Zelanda, cuyo Gobierno se comprometi&oacute; a organizar un refer&eacute;ndum antes de 2025. &ldquo;No lo tendr&aacute;n f&aacute;cil&rdquo;, opina L&oacute;pez, de Perception Point.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente de Tokelau est&aacute; intentando, para limpiar su nombre, recuperar el control del dominio y que los ciberdelincuentes no puedan usarlo an&oacute;nimamente. Pero como es un dominio de segundo nivel, que no est&aacute;n tan estandarizados ni protegidos como nacionales como el .es por ejemplo, se considera que la empresa lo compr&oacute; y ya est&aacute;. La gente de Tokelau no puede recuperarlo y los ciberdelincuentes lo saben&rdquo;, sigue el experto. 
    </p><p class="article-text">
        A la espera de saber qu&eacute; ocurre con Freenom y la demanda de Meta, L&oacute;pez recuerda que situaciones como las de Tokelau se podr&iacute;an evitar. &ldquo;Se podr&iacute;a solucionar si hubiese intenci&oacute;n tanto de las operadoras como de los gobiernos de perseguir y sancionar este tipo de acciones de las empresas que amparan a los ciberdelincuentes. Si no sacan tarjeta les permiten seguir jugando&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Uni&oacute;n Europea tendr&iacute;a que poder vetar que empresas como Freenom actuaran as&iacute; desde su territorio. A veces ser&aacute; como poner puertas al campo, pero cuantas m&aacute;s puertas pongamos m&aacute;s dif&iacute;cil lo tendr&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CDC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/paraiso-cibercrimen-archipielago-pacifico-habitantes-quieren-limpiar-nombre_1_10820093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jan 2024 09:14:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El “paraíso del cibercrimen” está en un archipiélago del Pacífico, pero sus habitantes quieren limpiar su nombre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cibercrimen,Ciberdelincuencia,Tokelau]]></media:keywords>
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