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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Franz Kafka]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/franz-kafka/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Franz Kafka]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[David Lynch: un corazón salvaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/david-lynch-corazon-salvaje_129_11974206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6844e045-527f-4506-ab30-286170c01ff0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Lynch: un corazón salvaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arquitecto de lo extraño, navegó un universo donde el absurdo reina y lo real se esconde. Su obra, un caleidoscopio de belleza, misterio y rareza, desdibuja los límites entre lo cotidiano y lo inquietante. Devoto de Kafka, Camus y la meditación trascendental, plasmó la búsqueda eterna de sentido en un mundo caótico, donde el lenguaje se ha vaciado de certezas.</p></div><p class="article-text">
        Todo se va disolviendo, como figuras de cera que se derriten ante el fuego. Hasta el lenguaje se ha degradado y las viejas palabras, esas que nos permit&iacute;an imaginar un mundo m&aacute;s s&oacute;lido y consistente, ya pueden significar cualquier cosa; lo que es lo mismo que no significar nada. Ahora a cualquier situaci&oacute;n burocr&aacute;tica se la designa &ldquo;kafkiana&rdquo;. La po&eacute;tica obra de Kafka, rica en significaciones complejas, que hizo del absurdo de la existencia la materia misma de su poder creativo, ahora ha quedado reducida a un modismo intrascendente. Justamente <strong>Kafka es una de las claves secretas que nos permiten adentrarnos en los universos flotantes que ha producido David Lynch a lo largo de medio siglo</strong>, creando una de las obras cinematogr&aacute;ficas m&aacute;s originales de la historia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/muere-director-cine-david-lynch-autor-obras-maestras-terciopelo-azul-twin-peaks-78-anos_1_11970754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Lynch muri&oacute; el mi&eacute;rcoles pasado (la noticia se divulg&oacute; el jueves) en la casa de una de sus hijas</a>. Tuvo que autoevacuarse de urgencia porque su casa estaba en riesgo: se encontraba en la zona de incendios voraces que est&aacute; sufriendo Los &Aacute;ngeles. Sufr&iacute;a de enfisema por d&eacute;cadas de fumador. Ya depend&iacute;a de la m&aacute;quina de ox&iacute;geno para poder trasladarse de un cuarto al otro. El final del gran artista podr&iacute;a ser filmado por el propio Lynch como otra escena sugerente e incomprensible (a la vez que tr&aacute;gicamente c&oacute;mica) de una trama que nunca se completa: el poeta que ya no puede respirar sin ayuda de la m&aacute;quina se ve cercado por el humo que incendia la Meca del Cine y muere ahogado de calor familiar en la casa de una hija.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El final del gran artista podría ser filmado por el propio Lynch como otra escena sugerente e incomprensible (a la vez que trágicamente cómica) de una trama que nunca se completa: el poeta que ya no puede respirar sin ayuda de la máquina se ve cercado por el humo que incendia la Meca del Cine y muere ahogado de calor familiar en la casa de una hija</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s que surrealista &mdash;otro de los muchos t&eacute;rminos que han sido bastardeados hasta el hartazgo y que todas las rese&ntilde;as han gastado aun m&aacute;s respecto del cine de Lynch&mdash;, el creador de la primera versi&oacute;n f&iacute;lmica de Dune apela siempre al absurdo. Su amor por Kafka y Camus (era devoto de &ldquo;El mito de S&iacute;sifo&rdquo;, en el que el franc&eacute;s reflexiona sobre el absurdo de haber nacido e insistir en vivir &ldquo;arrastrando una piedra hasta la cima de la monta&ntilde;a con el &uacute;nico objeto de dejarla caer&rdquo;) est&aacute; presente casi en cada fotograma de cada una de sus producciones.
    </p><p class="article-text">
        Lynch era un renacentista: <strong>es famoso por su cine o por la serie Twin Peaks, pero hizo de todo</strong>. Dise&ntilde;&oacute; muebles, escribi&oacute; libros de todo tipo (algunos son considerados de autoayuda), fue publicista, trabaj&oacute; con grandes m&uacute;sicos (su amistad con David Bowie es legendaria).
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Montana (pero con mudanzas constantes por el trabajo de su padre), de ni&ntilde;o fue <em>boy scout</em>, lo que lo mantuvo en contacto constante con la naturaleza y le dio la experiencia de orden y organizaci&oacute;n que le permiti&oacute; afrontar los m&aacute;s diversos proyectos a lo largo de una vida muy fecunda. A los 15 a&ntilde;os fue uno de los j&oacute;venes acomodadores que ubicaban a los invitados especiales en la Casa Blanca, con motivo de la asunci&oacute;n del presidente John Fitzgerald Kennedy.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve en los films de los cineastas que Lynch admiraba (de Stanley Kubrick a Roman Polanski, pasando por Jacques Tati, Ingmar Bergman y Werner Herzog) debajo de las apariencias estalla lo Real. De all&iacute; que el &ldquo;clima lyncheano&rdquo; sea una mezcla de misterio y estupor, en el que parece que siempre se est&aacute; por develar un secreto, pero nunca se devela nada.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los g&eacute;neros a los que pertenecen sus pel&iacute;culas son muy variados (desde lo metaf&iacute;sico a la ciencia ficci&oacute;n) todos sus films se basan en el suspenso, como si el relato policial fuera la &uacute;nica forma humana de interpretar lo Real cuando aparece desnudo ante nuestra mirada asombrada. El sentido del mundo (el sinsentido, en realidad) es lo que nos impulsa a investigar, pero lo que encontramos nunca es lo que busc&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia del cine de Lynch con casi todo lo dem&aacute;s que se hizo tras la c&aacute;mara es que <strong>no importa ni qui&eacute;n es el asesino ni los motivos del crimen</strong>. Lo Real siempre es delictivo, siempre es mortal, siempre es peligroso, adem&aacute;s de que nunca terminamos de comprenderlo. Su cine pone en escena la b&uacute;squeda insaciable. B&uacute;squeda que es llevada al extremo de lo bello, lo raro y lo perfecto (todo al mismo tiempo) en los que, para m&iacute;, son sus dos grandes obras maestras: Blue Velvet y Wild at Heart.
    </p><p class="article-text">
        Justamente en Blue Velvet se repite todo el tiempo la frase que podr&iacute;a ser la clave de toda la obra de Lynch: &ldquo;Este es un mundo extra&ntilde;o&rdquo;. En varias entrevistas el cineasta dijo que lo que m&aacute;s le interesaba era hacer arte &ldquo;porque el universo en el que vivimos est&aacute; conformado por opuestos y en el arte podemos apelar al truco de reconciliar los opuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lynch sosten&iacute;a que nuestra &eacute;poca ha vivido una degradaci&oacute;n radical del lenguaje y las frases ya no significan lo que antes cre&iacute;amos entender en ellas. Por eso ahora queda el arte para intentar no restaurar los viejos sentidos sino mostrar el sinsentido, el absurdo en el que estamos inmersos. Como en Esperando a Godot, de Samuel Beckett, en las pel&iacute;culas de Lynch los personajes est&aacute;n perdidos y buscan un redentor. A diferencia de los de Beckett, los personajes de Lynch logran, a veces (como en su primer film, Eraserhead, aunque tambi&eacute;n en Blue Velvet y Wild at Heart), una epifan&iacute;a o una trascendencia. No es casual que &eacute;l fuera practicante de la meditaci&oacute;n trascendental y que tuviera una fundaci&oacute;n que ense&ntilde;aba a realizarla en las c&aacute;rceles, en los hogares para personas indigentes y en los correccionales de muchachos que tienen muchos problemas con la ley.
    </p><p class="article-text">
        Es que <strong>para Lynch el gran secreto es dejar de flotar como motas de polvo en la oscuridad de un mundo absurdo</strong>; motas que son arrastradas por los vientos del caos, para encontrar en nuestro coraz&oacute;n lo &uacute;nico que vale la pena: la paz, que no es meramente una palabra (degradada como todas las otras) sino un estado de la mente.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/david-lynch-corazon-salvaje_129_11974206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2025 03:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David Lynch: un corazón salvaje]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[David Lynch,Cine surrealista,Absurdo,Misterio,Franz Kafka,Cine,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Castigar y castigar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/castigar-castigar_129_11747656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70db2850-8d8b-4edd-a56b-1be8681a8103_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Castigar y castigar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gestión de Javier Milei, una maldad cubierta por los polvos de la “batalla cultural”, bombardea las billeteras y las carteras de todo lo que sea clase media alta para abajo.</p></div><p class="article-text">
        Los lectores de domingos, a los que les gustan mezclar pol&iacute;tica, actualidad, historia, entretenimiento, argumentos, sofismas y discusi&oacute;n p&uacute;blica a la baja, sabr&aacute;n que hay dos libros insignia a los que se recurre de manera autom&aacute;tica para colgarse, por decirlo as&iacute;, de las bolas del prestigio literario. 
    </p><p class="article-text">
        Son, claro que s&iacute;, 1<em>984 </em>(1949), de <strong>Georges Orwell</strong>, y <em>El proceso </em>(1925), de <strong>Franz Kafka</strong>, y la condici&oacute;n inevitable para que algunos pol&iacute;ticos o periodistas con traje los citen en televisi&oacute;n es no haberlos le&iacute;do, incluso no haberlos siquiera rozado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, all&iacute; est&aacute;n ambas obras maestras (por supuesto, much&iacute;simo m&aacute;s maestra la segunda que la primera, que es la m&aacute;s citada), disponibles para el sacrificio cuando alguien hace por en&eacute;sima vez, a veces confundiendo uno de los libros no le&iacute;dos con el otro, alguna alusi&oacute;n a la opresi&oacute;n del Estado sobre los ciudadanos, y a la confecci&oacute;n y el uso arbitrario de las leyes por parte de sus mentores.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos, en ese matete, lo &ldquo;orwelliano&rdquo; y lo &ldquo;kafkiano&rdquo; m&aacute;s o menos a la carta. Y si un d&iacute;a, sea en LN+ o en el habit&aacute;culo en el que navega aislado del planeta Tierra Jony Viale, alg&uacute;n opinador salido del huevo del delirio llegara a confundir <em>El proceso</em> con <em>Caperucita Roja</em>, o <em>1984</em> con la Gu&iacute;a Telef&oacute;nica, no pasar&aacute; nada dado que, por lo que se ve, existe el derecho a citar un libro sin pasar antes por el deber de leerlo.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a tratar de no degradar otra vez esos libros que han sido recordados aqu&iacute; para evitarlos. Intentaremos, en cambio, describir la nueva literatura de Estado que viene engordando. No ha de ser una tarea dificultosa, con tantos elementos a la vista, de los que se distingue con nitidez el objetivo principal. El nuevo Estado que, como nunca antes en la historia argentina, se cuece exclusivamente en los caldos mentales de su m&aacute;ximo representante, tiene como misi&oacute;n un verbo penal y religioso: castigar. O dos: castigar y castigar.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que el clich&eacute; &ldquo;Estado presente&rdquo; est&aacute;, como todo clich&eacute;, enga&ntilde;osamente libre de ser explicado. Hay que inscribirlo en la categor&iacute;a de sobreentendido. Es in&uacute;til e injusto negar la necesidad de existencia del Estado. &iquest;Por qu&eacute; no va a existir el Estado? Sobre todo, si lo que se postula como su reemplazo es la nada. Pero el problema es el clich&eacute;. Raz&oacute;n por la cual realic&eacute; un focus group de cercan&iacute;as. El laboratorio de consultas hizo una sola pregunta, cambiando la palabra &ldquo;Estado&rdquo; por &ldquo;padre&rdquo;: &ldquo;&iquest;Prefieren un padre presente o atento?&rdquo;. El 100% de los consultados respondi&oacute; con exaltaci&oacute;n: &ldquo;&iexcl;atento!&rdquo;. Se entiende la tendencia. &iquest;Para qu&eacute; ser pegajoso con la asistencia perfecta, tipo estorbo, pudiendo establecer relaciones de atenci&oacute;n espec&iacute;fica con la necesidad de quien la tenga? 
    </p><p class="article-text">
        Los grados del v&iacute;nculo entre Estado y sociedad pueden variar en m&aacute;s/menos, pero deber&iacute;a haber alg&uacute;n acuerdo para poner a salvo su naturaleza. Darle funciones estrictas para monopolizar el castigo sobre amplios sectores de la sociedad que necesitan de su auxilio como del aire que respiran, le da a la &eacute;poca la novedosa aparici&oacute;n de una mazorca libertaria orientada a la persecuci&oacute;n econ&oacute;mica por v&iacute;a del abandono.
    </p><p class="article-text">
        Es una maldad de gesti&oacute;n cubierta por los polvos de la &ldquo;batalla cultural&rdquo;, esa antigualla que no osa decir su nombre por temor a que se descubra que no es ninguna batalla, ni es cultural. Consiste, sencillamente, en desplegar mantos de distracci&oacute;n teatrales, mintiendo en nombre de la verdad con las herramientas de la humillaci&oacute;n tales como el desd&eacute;n, el desprecio y el toreo, es decir mediante las bajezas auto celebradas t&iacute;picas del complejo de inferioridad.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros diez meses de la presidencia de <strong>Javier Milei</strong>, se ejecut&oacute; un 98,2% menos del presupuesto en la Secretar&iacute;a de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (variaci&oacute;n interanual), un 73,6% en el Ministerio de Infraestructura, un 59,6% en la Secretar&iacute;a de Ni&ntilde;ez, Adolescencia y familia, un 52,1 % en la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n y un 28,1% en la Secretar&iacute;a de Salud. &iquest;Y la Secretar&iacute;a de Inteligencia? Aument&oacute; el 215,9% (&iexcl;Ah! &iexcl;So&ntilde;&eacute; con <strong>Santiago Caputo</strong>! Yo estaba leyendo y este s&uacute;per agente me daba vueltas alrededor, hasta que saqu&eacute; los ojos del libro y le dije: &ldquo;Estoy leyendo. &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s?&rdquo;. Pero sigui&oacute; d&aacute;ndome vueltas como un moscard&oacute;n, y habl&aacute;ndome en un idioma intrigante como el de Jorge Suspenso, el personaje de <strong>Diego Capusotto</strong>. Hasta que no lo aguant&eacute; m&aacute;s y lo ech&eacute;).
    </p><p class="article-text">
        El coro polif&oacute;nico que le cant&oacute; su repertorio de desacuerdos a la ministra <strong>Sandra Pettovello</strong> en un micro de Aerol&iacute;neas Argentinas, equivale a una lectura social espont&aacute;nea de c&oacute;mo se ejecuta el presupuesto nacional. La pretensi&oacute;n enternecedora del gobierno de que Pettovello fue v&iacute;ctima de &ldquo;violencia institucional&rdquo; por esa serenata de a bordo, invocando el c<span class="highlight" style="--color:white;">onvenio 190 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo que dice que &ldquo;no se puede violentar a una persona en su &aacute;mbito de trabajo&rdquo; (como si ella hubiera sido la ch&oacute;fer del micro), no es m&aacute;s que un nuevo aporte de la l&oacute;gica libertaria al delirio de interpretaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lo que no se mueve de su sitio es la misi&oacute;n: hay que castigar y castigar. Por los medios que sean. Bombardeando las billeteras de los caballeros y las carteras de las damas de todo lo que sea clase media alta para abajo, creando un ambiente impregnado del C&oacute;digo Procesal Penal o &ldquo;tirando ideas&rdquo; para alimentar los escenarios del entretenimiento pol&iacute;tico con soluciones finales y griter&iacute;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Un caso reciente de una de estas ideas &ldquo;tiradas&rdquo; fue la visita electrizante de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Florencia Arietto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a TN, donde discuti&oacute; con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ricardo Canaletti</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> sobre el proyecto del gobierno nacional llamado &ldquo;Manos a la obra&rdquo;, para que los presos trabajen en las c&aacute;rceles. </span>
    </p><p class="article-text">
        Arietto es una mujer que habla mucho, habla r&aacute;pido, no para nunca de hablar. Y, sobre todo, habla sola, como para ella misma, sin considerar siquiera como fantasma a sus interlocutores. Ha de tener pulmones mutantes porque lo hace pr&aacute;cticamente sin respirar. Y en cada una de sus cruzadas justicieras, le hace el esquinazo al punto y aparte, instrumento indispensable en las conversaciones. Imaginen una cinta sin fin en acci&oacute;n. Esa es la figura de Arieto cuando habla.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de monstruosidad que consiste en hablar para bloquear, para no escuchar (y hacerse ver el guardarropa), es una monstruosidad qu&eacute; solo puede darse en la televisi&oacute;n, donde &ldquo;hablar&rdquo; de esa manera es un valor. 
    </p><p class="article-text">
        En esta discusi&oacute;n, Canaletti le dijo que no se pod&iacute;a hacer trabajar a un detenido procesado no condenado. Las razones son obvias. &iexcl;No est&aacute; condenado! Y hasta podr&iacute;a ocurrir, como ocurre, que la prisi&oacute;n preventiva se extienda demasiado, o que el detenido procesado termine siendo inocente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Arietto, con sus modales masculinos ejercidos en el peor aspecto una vez que se desatan, maltrat&oacute; a su interlocutor y confundi&oacute; intencionadamente (porque boluda no es) a los detenidos sin condena con los culpables. S&oacute;lo se baj&oacute; un instante del pony de calesita en el que giraba enloquecida para decir: &ldquo;No hay condena firme, por lo tanto, continua el principio de inocencia. Te lo tomo&rdquo;. &iexcl;Te lo tomo! Y, qu&eacute; s&eacute; yo, por ah&iacute; hay que bancar un poco a las personas que tienen la cara como un pedal.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante para el gobierno de Milei y su ej&eacute;rcito de personas que hablan solas es que haya continuidad en los castigos de Estado, con la &uacute;nica condici&oacute;n que sea de arriba hacia abajo. Y que no se queje nadie, porque los cornalitos tienen toda la libertad del mundo para compartir la Pelopincho con los tiburones. &iquest;Qu&eacute; puede pasar? Habr&aacute; un docente menos ac&aacute;, una universidad menos all&aacute;, un hospital menos m&aacute;s all&aacute;, un jubilado menos acull&aacute;, un negro menos un poco m&aacute;s adelante. &iquest;Y? &iquest;Qu&eacute; tiene de malo? &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/castigar-castigar_129_11747656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2024 03:07:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Castigar y castigar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,George Orwell,Franz Kafka,Sandra Pettovello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A cien años de su muerte, el mundo rinde tributo a Kafka, el escritor checo que pidió ser olvidado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/cien-anos-muerte-mundo-rinde-tributo-kafka-escritor-checo-pidio-olvidado_1_10824208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26410d4b-be64-46d0-9e0b-f83d198727b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A cien años de su muerte, el mundo rinde tributo a Kafka, el escritor checo que pidió ser olvidado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El universo literario rendirá tributo este 2024 al autor nacido en Praga en 1883 y que, pese a haber tenido una muerte prematura a sus 40 años, el 3 de junio de 1924, dejó huellas indelebles en la literatura.</p></div><p class="article-text">
        El agobio de Gregorio Samsa, convertido en un monstruoso insecto tras una absurda e inobjetable metamorfosis, el laberinto interminable de injusticias padecido por Josef K en un proceso fatal y otros <strong>inolvidables personajes de Franz Kafka volver&aacute;n a estar en foco este a&ntilde;o</strong> en el que se cumple el centenario de su nacimiento a trav&eacute;s de una agenda de reediciones y lanzamientos que pondr&aacute;n en valor al c&eacute;lebre escritor checo que pidi&oacute; que su obra fuera quemada.
    </p><p class="article-text">
        El universo literario rendir&aacute; tributo este 2024 al <strong>autor nacido en Praga en 1883</strong> y que pese a haber tenido una muerte prematura a sus 40 a&ntilde;os, el 3 de junio de 1924, dej&oacute; huellas indelebles en la literatura con &ldquo;La metamorfosis&rdquo;, &ldquo;El Proceso&rdquo; y &ldquo;El castillo&rdquo; (inconclusa y p&oacute;stuma), obras que, sumadas a sus relatos y cartas, lo convirtieron en un escritor influyente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kafka se desmarc&oacute; de los c&aacute;nones de su tiempo</strong>, anticip&oacute; las angustias del hombre del siglo XX y deton&oacute; interrogantes en la literatura y la filosof&iacute;a. Por esos y otros motivos su figura sigue vigente hoy y su obra se prolonga en una agenda de tributos que a lo largo de este a&ntilde;o tendr&aacute;n lugar en todo el mundo para conmemorar el centenario de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; como Borges observ&oacute; alguna vez que Kafka hab&iacute;a inventado a sus predecesores, o sea, que hab&iacute;a sido capaz de influir en el pasado, hoy la vigencia de Kafka parece funcionar tambi&eacute;n al rev&eacute;s. No es que su obra siga teniendo pleno sentido porque explica cada vez mejor la realidad que nos toca vivir, sino m&aacute;s bien que nuestra realidad insiste en volverse cada vez m&aacute;s kafkiana, en una especie de m&iacute;mesis oscura. El mundo abusa de Kafka como una m&aacute;quina de plagiar sus l&oacute;gicas&rdquo;, analiz&oacute; en di&aacute;logo con T&eacute;lam el novelista y poeta Andr&eacute;s Neuman.
    </p><p class="article-text">
        En homenaje al narrador, que<strong> pidi&oacute; ser olvidado</strong> y dej&oacute; el mandato incumplido de que sus materiales fueran quemados, ya est&aacute;n en marcha para este a&ntilde;o varios congresos y exposiciones que tendr&aacute;n como escenario la Universidad de Oxford, las Bodleian Libraries (acreedoras de gran parte del material de Kafka) y la Asociaci&oacute;n Internacional de Cr&iacute;ticos de Teatro, en la ciudad checa de Brno.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; pendiente a&uacute;n una definici&oacute;n sobre qu&eacute; suceder&aacute; en el museo que lleva su nombre, Franz Kafka, en Praga, una ciudad un tanto esquiva a la hora de apropiarse con contundencia de la figura del autor, seg&uacute;n describi&oacute; en di&aacute;logo con T&eacute;lam el periodista argentino Juan Pablo Bertazza, residente all&iacute; hace cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Kafka cobra volumen en Praga a partir del inter&eacute;s y las preguntas de los visitantes de todas las latitudes, pero eso no se ve en el d&iacute;a a d&iacute;a de los habitantes locales y no es casual entonces que no exista en la actualidad ni un s&oacute;lo circuito tur&iacute;stico, dedicado exclusivamente al autor&rdquo;, cont&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como explic&oacute; Bertazza, la dominaci&oacute;n comunista en el pa&iacute;s -post Segunda Guerra Mundial- &ldquo;invisibiliz&oacute; la obra de Kafka y, si bien no estuvo expl&iacute;citamente prohibida, fue sacada de circulaci&oacute;n&rdquo;, algo que perdur&oacute; hasta los 90.
    </p><p class="article-text">
        El escritor checo vivi&oacute; un mundo que hoy parece lejano, un tiempo en el que la humanidad todav&iacute;a no imaginaba la llegada del hombre a la Luna ni la inteligencia artificial, pero s&iacute; empezaba a mostrar las primeras se&ntilde;ales de una Europa reh&eacute;n de la voracidad de los fascismos, como el nazismo y el avance del entonces r&eacute;gimen comunista, que se apropi&oacute; de Checoslovaquia (ahora Rep&uacute;blica Checa), unas d&eacute;cadas despu&eacute;s de que el pa&iacute;s se hubiera emancipado del imperio austroh&uacute;ngaro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ah&iacute; resida el v&iacute;nculo entre los textos de Kafka y el devenir del mundo moderno: &ldquo;Los grandes temas que &eacute;l adelanta o presagia tienen que ver con la falta de libertad, por eso es una literatura que puede leerse perfectamente hoy&rdquo;, explica Bertazza, a la luz del avance de los movimientos de extrema derecha en el mundo y del grado de indefensi&oacute;n de las v&iacute;ctimas inocentes de las guerras hoy vigentes.
    </p><p class="article-text">
        Sus relatos y novelas sortearon tiempos y obst&aacute;culos, adem&aacute;s de la indiferencia de sus propios compatriotas hasta la ca&iacute;da del comunismo, pero pisaron fuerte en el resto de Europa y especialmente en Latinoam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Neuman consider&oacute; que Kafka estuvo atravesado por una &ldquo;identidad desplazada, hecha de minor&iacute;as superpuestas&rdquo; y argument&oacute;: &ldquo;Demasiado jud&iacute;o para el canon alem&aacute;n de entreguerras, demasiado alem&aacute;n para la tradici&oacute;n checa, demasiado elusivo e inc&oacute;modo para el futuro sovi&eacute;tico de su Praga natal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiz&aacute; por eso puede ser tan de nadie y tan nuestro&rdquo;, reflexion&oacute; el escritor argentino, autor del pr&oacute;logo de una nueva edici&oacute;n de &ldquo;Cuentos completos&rdquo; que la editorial P&aacute;ginas de Espuma lanzar&aacute; en la Argentina en abril, con el aporte de la biblioteca israel&iacute; que conserva el legado kafkiano y traducci&oacute;n de Alberto Gordo.
    </p><p class="article-text">
        Para Neuman, &ldquo;toda la inteligencia sensible de Kafka converge en una especie de refutaci&oacute;n o parodia del s&uacute;per hombre de su &eacute;poca: vulnerable, dubitativo y tiernamente pudoroso, en continuo estado de incertidumbre&rdquo; y, por eso -opina- &ldquo;su figura hoy nos suena un siglo m&aacute;s cercano que las sobreactuaciones de Hemingway o Henry Miller, por ejemplo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mayo pr&oacute;ximo, el XIX Congreso Internacional de la Sociedad Goethe en Espa&ntilde;a analizar&aacute; el impacto de la obra del checo en un encuentro que se realizar&aacute; en la Universitat de Barcelona y en esa misma ciudad habr&aacute; cursos del mismo tenor en el Institut d'Humanitats.
    </p><p class="article-text">
        Incluso, los resortes de su literatura permearon en el habla hispana y en el 2001 la Real Academia Espa&ntilde;ola acept&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;kafkiano/na&rdquo;, como sin&oacute;nimo de una &ldquo;situaci&oacute;n absurda, angustiosa&rdquo;, algo que no sucede, en cambio, en su ciudad natal Praga.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Kafka, que ya estuvo en la mirada de cineastas como Orson Welles y Aleksei Balabanov y de escritores como Thomas Mann (&ldquo;describe lo inconmensurable, lo incognoscible y lo que no puede ser juzgado por la capacidad humana&rdquo;, dijo el autor de &ldquo;La monta&ntilde;a m&aacute;gica&rdquo;), ahora estar&aacute; presente en editoriales y librer&iacute;as que lanzar&aacute;n, por ejemplo, el segundo tomo de sus &ldquo;Cartas&rdquo; (Galaxia Gutenberg).
    </p><p class="article-text">
        El mismo sello editar&aacute; en febrero la novela de Monika Zgustova &ldquo;Soy Milena de Praga&rdquo;, basado en Milena Jesenska, amiga del escritor, destinataria de numerosas cartas entre 1920 y 1922 e integrante de la Resistencia cuando las tropas nazis invadieron el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; publicaciones, adem&aacute;s en abril pr&oacute;ximo, de las editoriales Acantilado, N&oacute;rdica y Alianza, dedicadas a novelas, relatos y narraciones cortas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, el autor checo tendr&aacute; este a&ntilde;o su biopic (pel&iacute;cula biogr&aacute;fica), dirigida por la realizadora polaca Agnieszka Holland, nominada al Oscar en 1992 por la adaptaci&oacute;n del guion para el film Europa, Europa.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de &ldquo;un deslumbrante mosaico caleidosc&oacute;pico de una pel&iacute;cula que dramatiza la vida y la imaginaci&oacute;n del famoso escritor en una serie de vi&ntilde;etas independientes, que abarcan la vida de Kafka desde su nacimiento en la Praga de antes de la Primera Guerra Mundial, hasta su tr&aacute;gica muerte en Berl&iacute;n en 1924&rdquo;, dijeron tiempo atr&aacute;s los productores del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, el escritor Radim Kop&aacute;c est&aacute; terminando en breve un libro sobre &ldquo;los 60 lugares de Kafka en Praga&rdquo;, apoyado en la obra y correspondencia del autor.
    </p><p class="article-text">
        Estas son apenas algunas muestras del tributo que el mundo le har&aacute; al escritor un siglo despu&eacute;s de su muerte y gracias a que su amigo Max Brod incumpli&oacute; su mandato testamentario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi &uacute;ltimo ruego: quema sin leerlos absolutamente todos los manuscritos, cartas propias y ajenas, dibujos, etc&eacute;tera, que se encuentren en mi legado (...), as&iacute; como todos los escritos o dibujos que t&uacute; u otros, a los que debes ped&iacute;rselo en mi nombre, teng&aacute;is en vuestro poder&rdquo;, pidi&oacute; Kafka poco antes de morir de tuberculosis.
    </p><p class="article-text">
        Brod se llev&oacute; con &eacute;l los manuscritos cuando en marzo de 1939 -un d&iacute;a antes de la entrada de los alemanes en Praga- escap&oacute; a Palestina y a su muerte, en 1968 en Tel Aviv, ese material pas&oacute; a manos de su secretaria, Esther Hoffe, que a su vez lo dej&oacute; en herencia a su hija.
    </p><p class="article-text">
        En una singular paradoja del destino -que podr&iacute;a asociarse a los derroteros padecidos por sus personajes- el legado de Kafka fue presa de un largo y pol&eacute;mico proceso en torno a los derechos de propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Reivindicado por Israel para su Biblioteca Nacional (en l&iacute;nea con la voluntad de Brod) y ambicionado tambi&eacute;n por Alemania (frente a la resistencia a deshacerse de &eacute;l de la familia Hoffe), el litigio concluy&oacute; en 2016, cuando la justicia le dio la raz&oacute;n al Estado israel&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mar&iacute;a Aguirre para agencia T&eacute;lam.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jan 2024 20:09:56 +0000]]></pubDate>
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