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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexting]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexting/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexting]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en el mundo presencial hay cada vez menos actividad, en los territorios digitales las opciones se diversifican. El vaivén entre la búsqueda de placer y el riesgo de lo incierto. Cuarta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que quiere <em>sextear</em>, Sofi le manda fotitos por Instagram a su novia s&oacute;lo en modo ef&iacute;mero. Desliza su dedo &iacute;ndice hacia arriba en el chat y su pantalla se pone oscura. Cuando su chica abra y vea su imagen reflejada en el espejo del ba&ntilde;o en ropa interior, se borrar&aacute; inmediatamente. Tampoco podr&aacute; hacer una captura para tener en su celular. Ana tiene 20 a&ntilde;os y est&aacute; en pareja con Andr&eacute;s hace 5. <em>Sextear</em> es parte del v&iacute;nculo. Su pareja tiene una carpeta oculta en su celular con un repertorio de poses de ella desnuda. Tambi&eacute;n tiene filmaciones teniendo sexo. Si se separan, lo tienen conversado: ella le va a pedir la memoria de su celular. Macarena usa los mensajes temporales de Whatsapp para mandar fotitos al muchacho que le gusta. Sabe que se volver&aacute;n evanescentes cuando los abra pero igual, en todas las fotos ella aparece decapitada. Nunca deja registro de su cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el mundo presencial hay cada vez menos sexo</a>, en los territorios digitales las opciones se diversifican e intensifican: en la virtualidad hay encuentros que se expresan en el <em>sexteo</em>: sexo donde cuerpo y cabeza est&aacute;n a disposici&oacute;n de lo er&oacute;tico pero mantienen distintancia con la otredad. Hace tres a&ntilde;os el bi&oacute;logo evolutivo Rob Brooks acu&ntilde;&oacute; un t&eacute;rmino &uacute;til para caracterizar esta &eacute;poca donde lo visual y lo digital lo monopolizan todo: intimidad artificial. &ldquo;Consiste en tecnolog&iacute;as en las que se ven involucradas nuestras necesidades humanas de conexi&oacute;n, intimidad y afecto sexual&rdquo;, escribe en <em>&lsquo;Intimidad artificial: amigos virtuales, romances digitales y casamenteros algor&iacute;tmico&rsquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fotos y los v&iacute;deos porno caseros siempre existieron. S&oacute;lo que nunca hubo en la historia de la humanidad una concentraci&oacute;n de im&aacute;genes como la que existe hoy. Ni tampoco los contornos de lo &iacute;ntimo fueron tan difusos. Lo privado se integra con lo p&uacute;blico con m&aacute;s fluidez. Y ya no se trata &uacute;nicamente de im&aacute;genes audiovisuales. Es una &eacute;poca de sexo registrado y vigilado m&aacute;s all&aacute; de los fueguitos o los mensajes sexuales y sensuales que puedan quedar en las conversaciones de mensajer&iacute;a directa. <strong>Desde hace una d&eacute;cada existen aplicaciones para &ldquo;trackear&rdquo; la actividad sexual como </strong><a href="https://apps.apple.com/us/app/sex-tracker-xtracker/id1425878129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sex tracker.</strong></a><strong> Tambi&eacute;n se crearon </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/323213-i-consent-la-aplicacion-que-abrio-el-debate-sobre-el-contrat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>apps para dejar registro</strong></a><strong> del consentimiento expl&iacute;cito antes de una relaci&oacute;n sexual. </strong>Incluso hace algunos a&ntilde;os la empresa/app de taxis Uber public&oacute; un extenso an&aacute;lisis llamado &ldquo;Rides of Glory&rdquo; donde expon&iacute;a viajes de usuarios de ida y vuelta por la noche que atribu&iacute;an a noches de sexo casual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El siglo XXI ser&aacute; tal vez la &eacute;poca del encuentro registrado, del consenso documentado, del polvo algor&iacute;tmico. El mundo donde vivimos hoy funciona como una suerte de dispositivo registrador, e internet es tanto el medio como el coraz&oacute;n oculto de este mundo totalmente vigilado. <strong>Resulta cada vez m&aacute;s obvio que cualquier cosa que alguien escriba, env&iacute;e o busque en l&iacute;nea puede usarse m&aacute;s tarde en su contra. </strong>Los encuentros sexuales siguen siendo &iacute;ntimos a nivel del cuerpo, pero no cabe duda que de que es posible filmarlos, registrar su existencia en una aplicaci&oacute;n y cosas similares &iquest;El mundo resultante ser&aacute; m&aacute;s seguro o m&aacute;s peligroso?&rdquo;, se pregunta la fil&oacute;sofa inglesa Nina Power en su &uacute;ltimo libro, &lsquo;&iquest;Qu&eacute; quieren los hombres?&rsquo;, editado en Argentina este a&ntilde;o por la editorial Interferencias. Y sigue con el interrogatorio reflexivo: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n graba a los grabadores? &iquest;Qui&eacute;nes son los nuevos custodios de la modernidad totalmente basada en el uso de herramientas?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias sobre intercambio o registro de im&aacute;genes que se vuelven noticia y llaman la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en general, no tienen finales felices. Hace poco circul&oacute; en X el caso de una adolescente en el conurbano bonaerense que decidi&oacute; <a href="https://www.eltrecetv.com.ar/noticias/2024/08/27/una-adolescente-de-16-anos-se-quito-la-vida-en-longchamps-luego-de-que-su-ex-difundiera-un-video-intimo-suyo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quitarse la vida</a> despu&eacute;s de que su ex novio filtrara un v&iacute;deo &iacute;ntimo. Incluso la crisis pol&iacute;tica protagonizada por el expresidente Alberto Fern&aacute;ndez tambi&eacute;n involucr&oacute; registros &iacute;ntimos que, si bien no eran expl&iacute;citamente sexuales, eran del &aacute;mbito de la privacidad del mandatario y tuvieron una cobertura medi&aacute;tica del orden del esc&aacute;ndalo.
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera feminista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os gener&oacute; una mayor conciencia sobre los riesgos, evidenci&oacute; procedimientos machistas que estaban naturalizados y cada vez que aparece este tema en conversaci&oacute;n es probable que un reclamo emergente sea una legislaci&oacute;n punitiva. Sin embargo entre la tecnofilia y tecnofobia hay una amplia avenida del centro donde <strong>no todo termina en una tragedia y aparecen pr&aacute;cticas de cuidado, de autoconocimiento y autoerotismo que recuperan lo l&uacute;dico de la actividad sexual e incluso disputan los sentidos de lo pornogr&aacute;fico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Valentina Arias es autora del libro &lsquo;Mandar fotitos. Mujeres j&oacute;venes, imagen y sexualidad en la era digital&rsquo; (EDUVIM). Entrevist&oacute; a 25 mujeres j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os para indagar sobre lo que ella llama el &ldquo;elogio y lamento del <em>sexting</em>&rdquo;. En su investigaci&oacute;n se encontr&oacute; con un costado optimista: &ldquo;La posibilidad &ndash;en principio ilimitada&ndash; no solo de imaginar, sino tambi&eacute;n de crear y compartir im&aacute;genes sexuales propias, permitir&iacute;a la construcci&oacute;n de otros repertorios er&oacute;ticos, que cuestionen y desaf&iacute;en la homogeneidad de la industria pornogr&aacute;fica. En el &aacute;mbito privado, el sexting suele entenderse como una pr&aacute;ctica que enriquece la vida sexual de las personas, que permite, por ejemplo, sostener el inter&eacute;s er&oacute;tico en el marco de una pareja o proponer otros modos m&aacute;s l&uacute;dicos de ejercicio sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella hace foco, tambi&eacute;n, en la paradoja: &ldquo;Todas las chicas sab&iacute;an acerca de las posibles consecuencias indeseadas de <em>sextear</em>: que las im&aacute;genes se filtren sin su consentimiento, que sean chantajeadas o acosadas por eso, que la viralizaci&oacute;n de las im&aacute;genes ponga en riesgo su vida familiar o laboral&rdquo;, dice la investigadora, que es licenciada en Comunicaci&oacute;n Social, mag&iacute;ster en Psicoan&aacute;lisis y doctora en Ciencias Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Las sexteadoras, en una revoluci&oacute;n sexual silenciosa y discreta que no siempre se cuenta, desarrollaron m&uacute;ltiples estrategias. &ldquo;La m&aacute;s extendida es no mostrar el rostro (o sea, decapitarse). No mostrar nada del cuerpo que pueda ser identificable, como marcas en la piel o tatuajes. Algunas prefieren no mostrarse desnudas, lo sienten como una forma de resguardo. Otras eligen practicar <em>sexting</em> con gente que vive lejos, las hace sentir m&aacute;s seguras ante la posibilidad de filtraci&oacute;n de la imagen. Quienes tienen mayor alfabetizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica mencionaron enviar fotos de visualizaci&oacute;n &uacute;nica, otras dijeron enviarla, pedirle al destinatario que la borre y asegurarse de que lo hizo. Si <em>sextean</em> con varias personas, algunas optan por ponerles emojis a las im&aacute;genes, un emoji para cada destinatario y as&iacute;, si la imagen se viraliza, pueden detectar r&aacute;pidamente qui&eacute;n lo hizo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora e historiadora Karina Felitti tiene una amplia trayectoria en representaciones y experiencias de la liberaci&oacute;n sexual femenina. Acaba de publicar junto a Mariana Palumbo &lsquo;Promesas de la revoluci&oacute;n sexual. Mercado del sexo y del amor en tiempos feministas&rsquo; (Prometeo) donde analiza libros, art&iacute;culos en medios, podcast, charlas y talleres que surgieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En su observaci&oacute;n encontr&oacute; diversidad de miradas alrededor del tema: &ldquo;<strong>La </strong><em><strong>nude</strong></em><strong> pod&iacute;a ser una forma de autoerotismo m&aacute;s all&aacute; de la persona destinataria (pod&iacute;a no haberla) y ya eso val&iacute;a la pena como ejercicio de amor propio.</strong> En otros casos, el <em>sexting</em> prolongado era la confirmaci&oacute;n de las pocas ganas de encontrarse que ten&iacute;an los varones con mujeres m&aacute;s fuertes y deseantes. En lo que s&iacute; coincid&iacute;an casi todos estos productos lanzados era en la necesidad de establecer l&iacute;mites y poder comunicarlos. En ese sentido,<strong> en la sexualidad parece dif&iacute;cil pacificar la tensi&oacute;n entre placer y peligro&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos conscientes de las huellas digitales de nuestra intimidad que dejamos en internet? Las m&aacute;s j&oacute;venes pareciera que s&iacute; tienen conocimiento y han desarrollado sus t&aacute;cticas y estrategias de supervivencia. La fil&oacute;sofa Nina Power dice que vamos camino hacia una era postesexual donde &ldquo;el sexo es cada vez m&aacute;s virtual, se basa en pantallas: una era posterior al sexo real, tal vez&rdquo;. Adem&aacute;s de m&aacute;s di&aacute;logos intergeneracionales que conecten experiencias para pensar el sexo del futuro,<strong> habr&aacute; que integral la Educaci&oacute;n Sexual Integral a una Educaci&oacute;n Digital que construya ciudadan&iacute;as que habiten Internet con mayor conciencia,</strong> lejos del p&aacute;nico moral que pueden generar los casos extremos y m&aacute;s cerca del disfrute cuidado.&nbsp; &nbsp; &nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexting,Sextorsion,Internet,Realidad virtual,Ciberseguridad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del "llevás la pollera muy corta" al "no mandes esa foto": en defensa del "sexting" y contra los discursos del miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/llevas-falda-corta-no-envies-foto-defensa-sexting-discursos-miedo_129_10825764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0761caa-6d3e-45b3-8f2b-bbb543fa6c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del &quot;llevás la pollera muy corta&quot; al &quot;no mandes esa foto&quot;: en defensa del &quot;sexting&quot; y contra los discursos del miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enviar con consentimiento mensajes sexuales y fotos íntimas es una práctica como cualquier otra que, sin embargo, aparece muchas veces rodeada de miedos y de alerta para las mujeres. Hay quien busca cambiar el foco con, por ejemplo, talleres para hacer sexting de manera más segura.</p></div><p class="article-text">
        Hacer <em>sexting</em> es hoy como el coqueteo rec&iacute;proco que sube de tono en la barra de un bar o como <a href="https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2021-05-12/benito-perez-galdos-emilia-pardo-bazan-escritores-historia-amor-cartas_2907960/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">las cartas</a> entre Gald&oacute;s y Pardo Baz&aacute;n &ndash;&ldquo;Rabio tambi&eacute;n por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo. Te aplastar&eacute;&rdquo;&ndash;, solo que con un celular en la mano, alguna foto y seguramente menos nivel literario. Sin embargo, en muchas ocasiones el <em>sexting</em> aparece rodeado de juicios y alertas. Los casos de difusi&oacute;n sin consentimiento de fotos o videos &iacute;ntimos hacen que, en general, la sociedad ponga el foco sobre las v&iacute;ctimas y no sobre los infractores. El '&iquest;por qu&eacute; llevabas esa minifalda?' mut&oacute; al '&iquest;por qu&eacute; enviaste esas im&aacute;genes si ya sab&iacute;as lo que pod&iacute;a pasar?'. La libertad sexual aparece, una vez m&aacute;s, coartada en nombre de una supuesta seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien precisamente intenta cambiar la mirada alrededor del <em>sexting</em>. Rebeca Paz es una <em>hacker</em> feminista especialista en sexualidad, consentimiento, violencias y tecnolog&iacute;a. Imparte talleres para personas adultas sobre <em>sexting</em> seguro en la organizaci&oacute;n Otro Tiempo. &ldquo;Se le llama <em>sexting</em> a muchas cosas que no lo son. Es una pr&aacute;ctica sexual mediada por las tecnolog&iacute;as, son charlas subidas de tono, &iacute;ntimas, mandarnos fotos o videos... todo dentro de una relaci&oacute;n que es consentida, aceptada por las partes, como cualquier otra pr&aacute;ctica sexual&rdquo;, explica. La experta est&aacute; de acuerdo en que al <em>sexting</em> lo acompa&ntilde;a muchas veces el discurso de &ldquo;te ten&eacute;s que cuidar&rdquo; o &ldquo;no hagas esto&rdquo;: &ldquo;Es el discurso de 'cuidado si llev&aacute;s la falda muy corta' pero en tecnolog&iacute;a&rdquo;. Un discurso que impregna tambi&eacute;n muchas campa&ntilde;as informativas o los mensajes que se transmiten a j&oacute;venes en institutos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es vergonzoso mandar fotos o mensajes explícitos, sino hacer un mal uso de ello, compartirlas con quien no tenía permiso, y eso es lo que hay que señalar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sonia Encinas</span>
                                        <span>—</span> sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre tiene la connotaci&oacute;n de 'chicas, est&aacute;is asumiendo muchos riesgos'. Es un enfoque muy paternalista, sea desde las autoridades, los profes o los padres. Se hace para controlar lo que podemos o no hacer, nos los venden como cuidado, pero es control, es una invasi&oacute;n de nuestro espacio digital. Luego, si pasa algo, te culpabilizan o te averg&uuml;enzan&rdquo;, se&ntilde;ala Paz. Ese es uno de los puntos fuertes de sus talleres: la informaci&oacute;n. Saber, por ejemplo, que enviar una <em>fotopene</em> sin consentimiento es acoso o que reenviar o publicar material &iacute;ntimo que recibiste solo para vos es un delito.
    </p><p class="article-text">
        Esa es tambi&eacute;n una de las claves para la sex&oacute;loga Sonia Encinas: &ldquo;Hay que cambiar el foco. No es vergonzoso mandar fotos o mensajes expl&iacute;citos, sino hacer un mal uso de ello, compartirlas con quien no ten&iacute;a permiso, y eso es lo que hay que se&ntilde;alar&rdquo;. Encinas cree que debe existir una desaprobaci&oacute;n social mucho m&aacute;s rotunda y amplia hacia quienes comparten sin consentimiento material sexual o &iacute;ntimo, hacia quienes &ldquo;rompen un pacto de confianza e intimidad&rdquo;. En demasiadas ocasiones, subraya, sigue siendo al contrario. Quienes reciben la desaprobaci&oacute;n son quienes enviaron ese material porque quer&iacute;an y despu&eacute;s ven su intimidad expuesta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vemos herramientas para hacer sexting más seguro: aplicaciones que no permitan descargar lo que enviamos, o que destruyan los mensajes, que no se puedan hacer capturas de pantalla, aprendemos a utilizar apps que permiten borrar metadatos...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rebeca Paz</span>
                                        <span>—</span> especialista en sexualidad, consentimiento, violencias y tecnología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El sexting es una herramienta er&oacute;tica muy potente, pero de una manera u otra seguimos en el discurso del miedo con lo sexual. Incluso dentro de un entorno progresista, aunque hablamos mucho de la importancia de la educaci&oacute;n sexual, seguimos hablando de lo sexual a trav&eacute;s del miedo. Antes eran los embarazos no deseados, luego las ITS (infecciones de transmisi&oacute;n sexual) y ahora es el porno, la violencia, el machismo y todo lo que tenemos que hacer para protegernos. Desde ah&iacute; no podemos disfrutar&rdquo;, se&ntilde;ala la sex&oacute;loga, autora de varios libros, como <em>Sexo afectivo</em> (Ed. Montena).
    </p><h3 class="article-text">Aplicaciones y privacidad</h3><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; consisten los talleres? Rebeca Paz explica que los dividen en dos sesiones. &ldquo;La primera tiene una parte de debate, de pensar para qu&eacute; hacemos <em>sexting</em>, qu&eacute; nos gusta de eso, y tambi&eacute;n qu&eacute; violencias tenemos asociadas para ponerles nombre y mirarlas, porque solo as&iacute; las podemos encarar&rdquo;, cuenta. Esa primera sesi&oacute;n, subraya, est&aacute; centrada en los beneficios, en el deseo y en el consentimiento. &ldquo;Es una manera de construir deseo, y hacerlo a trav&eacute;s de las pantallas nos lo pone f&aacute;cil para elegir las palabras, manejar tiempos, mejorar la comunicaci&oacute;n sexual, activar la imaginaci&oacute;n. Nos podemos poner a fantasear sobre un mont&oacute;n de cosas sabiendo que al otro lado hay alguien que est&aacute; haciendo lo mismo&rdquo;, prosigue Paz. 
    </p><p class="article-text">
        En la segunda sesi&oacute;n entran de lleno en la ciberseguridad y los cuidados. &ldquo;Es una sesi&oacute;n m&aacute;s tecnol&oacute;gica, pensamos en qu&eacute; condiciones queremos para hacer <em>sexting</em> m&aacute;s seguro y vemos herramientas: aplicaciones que no permitan descargar lo que enviamos, o que destruyan los mensajes, que no se puedan hacer capturas de pantalla, que no tengamos por qu&eacute; dar nuestros datos personales o nuestros tel&eacute;fonos, aprendemos a utilizar apps que permiten borrar metadatos... En general, nos capacitamos tecnol&oacute;gicamente para hacerlo con m&aacute;s seguridad, que es algo f&aacute;cil pero que no sabe mucha gente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Así como cuando hablábamos de porno muchas se excusaban, cuando hablábamos de &#039;sexting&#039; no aparecía nada de eso, no existía esa mirada desaprobatoria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adaia Teruel</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Mujeres que follan&#039; (Libros del K.O.)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experta en tecnolog&iacute;a explica que se trata tambi&eacute;n de simular conversaciones para reflexionar sobre c&oacute;mo pedir y hablar con la otra persona, de reflexionar sobre los riesgos que pueden existir y pensar en estrategias para cuidarse. Aprender a utilizar aplicaciones y herramientas es una de esas maneras, pero tambi&eacute;n &ldquo;que en las im&aacute;genes que enviemos no salgan fotos personales de fondo o que no se vea d&oacute;nde vivimos o pensar que a lo mejor podemos enviar fotos donde se vea alguna parte del cuerpo pero no con nuestra cara o en las que emborronar algunas zonas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adaia Teruel es autora de <em>Mujeres que follan</em> (Libros del K.O.), un libro en el que mujeres que ya han cumplido 40 hablan de sus experiencias sexuales y de sus deseos. &ldquo;As&iacute; como cuando habl&aacute;bamos de porno muchas se excusaban, ten&iacute;an esa cosa de la desaprobaci&oacute;n en la cabeza o dec&iacute;an 'bueno, soy feminista, pero esto es solo una fantas&iacute;a', cuando habl&aacute;bamos de <em>sexting</em> no aparec&iacute;a nada de eso. Algunas no lo hab&iacute;an hecho, muchas otras s&iacute; y hab&iacute;a quien se hab&iacute;a hecho grandes pajas, y no exist&iacute;a esa mirada desaprobatoria&rdquo;, apunta. En sus entrevistas con mujeres, Teruel s&iacute; encontr&oacute; diferentes experiencias. Desde quien lo hab&iacute;a hecho sin conocer casi a la otra persona y luego la experiencia personal fue &ldquo;un bluf&rdquo; a quien llevaba a&ntilde;os con su pareja y se hab&iacute;a hecho una cuenta de Twitter para difundir material y <em>sextear</em> conjuntamente con otras personas y parejas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una mujer que ten&iacute;a una hija adolescente planteaba justo que no le pod&iacute;a poner vallas al campo y que no iba a decirle que no lo hiciera, porque le parec&iacute;a imposible, pero s&iacute; hablaba de transmitirle precauci&oacute;n, de ense&ntilde;arle que si mandaba una foto comprometida no saliera su cara...&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        La sex&oacute;loga Sonia Encinas considera importante saber y reconocer que en nuestra sociedad existen riesgos en el sexo, &ldquo;pero si solo nos centramos en eso y en la protecci&oacute;n es imposible que nos podamos dejar llevar para disfrutar, divertirnos y gozar y que lo sexual sea un espacio de juego, tanto con una misma como con otras personas&rdquo;. Encinas subraya que la verg&uuml;enza debe cambiar de bando: pasar de quienes deciden ejercer su libertad sexual como consideren a quienes la vulneran, sea de la forma que sea, en este caso haciendo un mal uso de conversaciones o de im&aacute;genes privadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso la educaci&oacute;n sexual no deber&iacute;a consistir, precisamente, en cambiar el foco: defender el ejercicio de la libertad sexual y penalizar a quienes la vulneren?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/llevas-falda-corta-no-envies-foto-defensa-sexting-discursos-miedo_129_10825764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jan 2024 09:24:47 +0000]]></pubDate>
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