<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Joaquin Phoenix]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/joaquin-phoenix/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Joaquin Phoenix]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1049189/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ficción para domesticar el dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ficcion-domesticar-dolor_129_10834068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ficción para domesticar el dolor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántas veces pasamos del sueño a la realidad y de la realidad al sueño sin escalas?</p></div><p class="article-text">
        Le digo a Duncan que un momento clave de <em>Match Point</em> de <strong>Woody Allen</strong> se da cuando en el relato el personaje que acaba de asesinar a las dos mujeres (las pel&iacute;culas buenas soportan el spoiler, las malas no: miren <em>Sexto sentido</em> sabiendo que <strong>Bruce Willis</strong> est&aacute; muerto) est&aacute; trabajando en la computadora durante la noche y siente ruidos en la cocina. Cuando va ah&iacute; para ver qu&eacute; pasa, se encuentra con las dos mujeres que aparecen de manera real y lo increpan por lo que les hizo. Esto es un momento ripioso, porque un mal director que trata de explicar todo ante este cambio de registro &ndash;ven&iacute;amos de un realismo minucioso porque &eacute;l personaje principal hab&iacute;a planeado un crimen&ndash; puede hacer una cat&aacute;strofe y no lograr ser veros&iacute;mil. Pero, &iquest;qu&eacute; hace Woody Allen? Muestra esta escena y corta y va al dormitorio donde el detective que investiga el caso se despierta de golpe al lado de su mujer que duerme y dice: &ldquo;Ya s&eacute; c&oacute;mo lo hizo. &Eacute;l las mat&oacute;!&rdquo; Lo que se logra con esta escena es que lo que vimos antes, las mujeres muertas hostigando a su depredador, pueda ser una construcci&oacute;n on&iacute;rica del detective. El director nunca lo explica. Cu&aacute;ntas veces pasamos del sue&ntilde;o a la realidad y de la realidad al sue&ntilde;o sin escalas. En algunos casos entramos en enso&ntilde;aciones mientras estamos despiertos. De hecho, ver una pel&iacute;cula, convencerte de que tal actriz no es esa actriz sino otra persona que encarna en un personaje, es un hecho incre&iacute;ble. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>The Master </em>de <strong>Paul Thomas Anderson</strong> hay otra escena memorable para mostrar estos cruces en los registros on&iacute;ricos. La pel&iacute;cula trata sobre la creaci&oacute;n de la Cienciolog&iacute;a, una rama de la ciencia ficci&oacute;n que cre&oacute; <strong>Ron Hubbard</strong> y que se convirti&oacute; en una secta de gran peso en Estados Unidos y que tiene &ndash;o ten&iacute;a&ndash; a <strong>Tom Cruise</strong> entre sus adeptos m&aacute;s famosos. La pel&iacute;cula muestra que las personas que vuelven de la guerra, como dice <strong>Walter Benjamin</strong>, llegan vac&iacute;as, sin experiencia, y que su vida est&aacute; casi siempre al borde del colapso nervioso. Ah&iacute; tenemos gran parte de los relatos de <strong>J. D. Salinger</strong> para dar cuenta de esta desgracia post traum&aacute;tica. Hay algunas personas que se aprovechan de esto y el creador de la Cienciolog&iacute;a fue uno de ellos. Les dio una ficci&oacute;n a muchas personas para domesticar el dolor. Les militariz&oacute; el &aacute;nimo. La pel&iacute;cula narra libremente este momento hist&oacute;rico de los Estados Unidos encarnados en dos personajes centrales: El maestro (<strong>Philip Seymour Hoffman</strong>) y el disc&iacute;pulo (<strong>Joaqu&iacute;n Phoenix</strong>). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero lo que quiero contar es una escena magistral que sucede casi sobre el final de la pel&iacute;cula. El disc&iacute;pulo d&iacute;scolo (Phoenix) est&aacute; en un cine de Londres despu&eacute;s de abandonar al maestro. Entre ambos personajes hay una tensi&oacute;n irresuelta, algo de la dial&eacute;ctica del amo y el esclavo mezclada con cierta testosterona bisexual. Phoenix cuando empieza la escena est&aacute; sentado en el medio de un cine vac&iacute;o viendo una pel&iacute;cula y ri&eacute;ndose. Entonces entra un acomodador y le alcanza un tel&eacute;fono y le dice que tiene un llamado. &Eacute;l agarra el tel&eacute;fono y el que est&aacute; del otro lado es el maestro, que lo llama desde Estados Unidos. &iquest;Est&aacute;s en Londres?, le pregunta. S&iacute;, le dice &eacute;l. Quiero que vuelvas, quiero que hablemos, le dice el maestro. El disc&iacute;pulo le dice que va a volver. El maestro le pide que le traiga &ndash;ya que est&aacute; en Londres&ndash; un paquete de cigarrillos mentolados que hay en esa ciudad y a &eacute;l le gustan mucho. El disc&iacute;pulo le dice que s&iacute; a todo. Corta la escena y Phoenix ya est&aacute; en Estados Unidos entrando a la oficina del maestro y le da, antes de ponerse a hablar a solas, el paquete de cigarrillos mentolados. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; ac&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        En principio, la escena anterior en el cine es imposible de aceptar en el plano realista, pero uno ya fue capturado por el veros&iacute;mil de Anderson, que es un director que siempre hace funcionar la realidad a su favor. Y que no trabaja con la maldici&oacute;n lineal (eso se ve todav&iacute;a m&aacute;s en <em>Vicio propio</em>, tal vez su obra maestra), m&aacute;s bien crea escenas que se construyen como constelaciones y que se unen por el peso ontol&oacute;gico de su potencia. 
    </p><p class="article-text">
        Pensemos otra vez la escena del cine: en esa &eacute;poca, no hab&iacute;a celulares. As&iacute; que el acomodador le tiene que acercar un tel&eacute;fono al disc&iacute;pulo para que reciba la llamada del maestro con un cable largu&iacute;simo ya que &eacute;ste est&aacute; en medio de la sala. Eso es imposible. Por otra parte, el personaje de Phoenix est&aacute; en el cine solo. &iquest;Por qu&eacute; est&aacute; solo? &iquest;C&oacute;mo mierda el acomodador sabe que la llamada es para &eacute;l? &iquest;Es el due&ntilde;o del cine? Por lo que sabemos, el personaje del disc&iacute;pulo es alguien que apenas sobrevive con trabajos precarios. Sin embargo, hay un objeto, un correlato objetivo que une esta escena on&iacute;rica con la otra realista que se da cuando el disc&iacute;pulo va a ver al maestro: los cigarrillos mentolados. Ese paquete de cigarrillos que le fue pedido en sue&ntilde;os es real y aceptado en la vida diurna por el maestro, es una metonimia que se desplaza desde el inconsciente hasta la escena &ldquo;real&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que le dice el maestro despu&eacute;s de agradecer los cigarrillos es una de las reprimendas m&aacute;s geniales que escuch&eacute; en el cine, casi un poema de <strong>John Ashbery</strong>. Me encantar&iacute;a que alguien me habl&eacute; as&iacute; alg&uacute;n d&iacute;a, aunque no me lo merezca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ficcion-domesticar-dolor_129_10834068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2024 03:03:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58554" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58554" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una ficción para domesticar el dolor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/edc29c0c-dc6e-483c-86ed-bd99c5d5d34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Woody Allen,Bruce Willis,Paul Thomas Anderson,Joaquin Phoenix,Philipp Seymour Hoffman,John Ashbery]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
