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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Discotecas]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Discotecas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La muerte lenta a la que se resisten los clubes en Berlín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/muerte-lenta-resisten-clubes-berlin_1_10855312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c46e9c7-e104-4205-bfbb-9ad7533c9ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte lenta a la que se resisten los clubes en Berlín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los locales de baile de la capital alemana fueron y son, para turistas de todo el mundo, motivo exclusivo para visitar la ciudad; sin embargo, la actual crisis económica del país también se ceba en ellos, así como la construcción de una autopista que erradicará a varios de ellos, que ven su existencia amenazada</p></div><p class="article-text">
        De los propietarios de los clubes de Berl&iacute;n no se podr&aacute; decir que no avisaron. Poco menos que una d&eacute;cada llevan ya alertando de que hay en marcha una extinci&oacute;n en el reino discotequero. Lo llaman <em>Clubsterben</em>&nbsp;o &ldquo;extinci&oacute;n&nbsp;de los clubes&rdquo;. La expresi&oacute;n siempre aparece cuando se conoce que un m&iacute;tico lugar de la noche berlinesa &ndash;o alemana&ndash; desaparece o anuncia que echa el cierre.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno lo conoce bien <strong>Felix Denk</strong>, autor del libro <em>Der Klang der Familie: Berlin, el techno y la ca&iacute;da del muro </em>(Alpha Decay, 2015). Este buen conocedor de la escena berlinesa vio c&oacute;mo, desde los a&ntilde;os noventa, desaparecieron grandes nombres de la fiesta de la capital alemana. &ldquo;En 1997 cerr&oacute; el E-Werk, que fue transformado en un espacio para eventos. Luego cerrar&iacute;a, en 2005, Tresor, que estaba situado en las instalaciones de lo que fue un banco, un lugar con mucho hormig&oacute;n y barras de metal, todo un poco claustrof&oacute;bico, pero incre&iacute;ble&rdquo;, explica Denk.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco olvida el cierre, en 2020, de Griessm&uuml;hle, otro m&iacute;tico nombre que relanz&oacute; el debate sobre el <em>Clubsterben</em>, aunque lo cierto es que todos los &uacute;ltimos a&ntilde;os se suma al menos un nuevo nombre a la lista de negocios que cierran. En ocasiones, como pas&oacute; con los responsables de Griessm&uuml;hle, estos lanzan otro club, pero ya en otro lugar, &ldquo;lejos de la zona donde vive la gente, en las afueras de la ciudad&rdquo;, subraya Denk.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la capital germana cuenta con una fama a nivel mundial por las posibilidades que ofrece su a&uacute;n reputada calidad y cantidad de clubes. Sin duda, su basti&oacute;n es el <strong>Berghain</strong>, m&iacute;tica discoteca abierta a principios de este siglo y a la que sus visitantes siguen entrando en funci&oacute;n tambi&eacute;n de los conocidos caprichos de los porteros.&nbsp;En los &uacute;ltimos d&iacute;as, la pol&eacute;mica rode&oacute; al club al ser acusado por el dj franco-liban&eacute;s Arabian Panther de <a href="https://www.instagram.com/p/C2Aceses4wS/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancelar su actuaci&oacute;n por su defensa p&uacute;blica del pueblo palestino</a>. Desde el pasado 5 de enero hay nuevas reglas para el apoyo a instituciones culturales como los clubes; quienes reciben ayudas del Estado deben respetar la lucha contra el antisemitismo seg&uacute;n definici&oacute;n de antisemitismo de la Alianza para la Memoria Internacional del Holocausto.
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                El club Griessmühle de Berlín, cerrado en 2020                            </span>
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        Pero Berl&iacute;n la pueblan muchos m&aacute;s clubes, adem&aacute;s del Berghain. Hasta medio centenar de estos establecimientos est&aacute;n asociados en la as&iacute; llamada <a href="https://www.clubcommission.de/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clubcommission</a>.&nbsp;Precisamente esa organizaci&oacute;n es la que, de un tiempo a esta parte, viene haciendo sonar las alarmas sobre la situaci&oacute;n de muerte lenta que viven los clubes berlineses. Basta observar con qu&eacute; constataci&oacute;n se manifestaba el pasado mes de septiembre en esa organizaci&oacute;n: &ldquo;La cultura de los clubes de Berl&iacute;n, conocida en el mundo entero por su car&aacute;cter &uacute;nico, su diversidad y su progresismo, est&aacute; actualmente ante una amenaza existencial debido a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        2023 fue un mal a&ntilde;o econ&oacute;mico para Alemania. Tambi&eacute;n lo fue para los clubes.&nbsp;La econom&iacute;a se contrajo un 0,3%, seg&uacute;n los datos recientes de la Oficina Federal de Estad&iacute;stica. Los males de la econom&iacute;a teutona son de muy diverso orden, pero muchos de ellos parten de la situaci&oacute;n que dej&oacute; la crisis energ&eacute;tica desatada por la guerra de Rusia contra Ucrania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los clubes alemanes, la crisis energ&eacute;tica, que dispar&oacute; los precios con una a&uacute;n notoria inflaci&oacute;n (3,7% en diciembre de 2023), tambi&eacute;n se nota por la noche, cuando llega la hora de pagar la entrada para acceder a las pistas de baile. Debido a la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, Alemania dej&oacute; de comprar el barato gas natural de Rusia, teniendo que apostar por otros proveedores m&aacute;s caros.
    </p><p class="article-text">
        Cuentas de finales de 2023 recogidas por el diario berlin&eacute;s&nbsp;Der Tagesspiegel&nbsp;ofrecen una imagen en la que resulta obvio el impacto de la inflaci&oacute;n sobre la econom&iacute;a nocturna de Berl&iacute;n. Los precios de los conciertos y eventos subieron un 15% respecto a tiempos de la pand&eacute;mica COVID-19. Hoy d&iacute;a una entrada para el Berghain &ndash;si el portero da el visto bueno para entrar&ndash; cuesta 30 euros. Muchos recuerdan como no hace tanto la entrada era la mitad.
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                Entrada al club Berghain                            </span>
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        La pandemia de 2020 no trajo consigo el temido <em>Clubsterben.&nbsp;</em>Pero s&iacute; puso algunas de las bases para mucha de la preocupaci&oacute;n que existe en un sector que da trabajo a 9.000 personas y que mueve un volumen de negocio de 1.500 millones de euros anuales, seg&uacute;n&nbsp;Der Tagesspiegel. Con los cierres de lugares de ocio nocturno en tiempos de restricciones pand&eacute;micas, muchos trabajadores del sector cambiaron de empleo. Muchos no volvieron. Los que lo hicieron, como ocurre con los t&eacute;cnicos de sonido, los hay que pasaron de cobrar 180 euros por un d&iacute;a de trabajo a una suma que oscila entre los 300 y 350 euros por jornada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la pandemia es m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar gente para los trabajos de la escena de los clubs, algo que pasa tambi&eacute;n en el sector de la gastronom&iacute;a. Por ejemplo, cada vez cuesta m&aacute;s encontrar gente que quiera trabajar en la barra del bar&rdquo;, constata Denk.
    </p><h3 class="article-text">D<strong>r&aacute;sticas subidas de precios</strong></h3><p class="article-text">
        Posterior a la pandemia fue el alza del salario m&iacute;nimo a 12 euros por hora que llev&oacute; a cabo el Gobierno del canciller Olaf Scholz en 2021, al poco de llegar al poder. Esa era una promesa electoral del canciller socialdem&oacute;crata. La subida a 12 euros no era lo estipulado en las reglas de las subidas del salario m&iacute;nimo, que cuando Scholz entr&oacute; en la Canciller&iacute;a Federal estaba en 9,60 euros por hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa subida tambi&eacute;n incide en los negocios nocturnos, que tambi&eacute;n tienen que asumir unos costos al alza en materia de alquileres y remuneraciones para los pinchadiscos. Desde la Clubcommission ya se&ntilde;alaban el pasado verano que el 89% de los clubes se sent&iacute;a &ldquo;bajo presi&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo; porque los costos de actividad no paran de subir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuvimos que hacer frente a dr&aacute;sticas subidas de precios. Esto significa tambi&eacute;n que los precios de admisi&oacute;n de los clubes est&aacute;n subiendo dr&aacute;sticamente porque los clubes tienen que cubrir muchos costos adicionales. Esto excluye a personas que podr&iacute;an permitirse ir a un club&rdquo;, explic&oacute; Katharin Ahrend, representante de la Clubcommission, en una reciente entrevista con la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica berlinesa&nbsp;RBB.&nbsp;
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                Carteles de protesta a la construcción de la autovía A-100 en la puerta del club Wilde Renate, de Berlín                            </span>
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        A su entender, en el sector deben buscar &ldquo;nuevas estrategias&rdquo; para seguir existiendo si es que&nbsp;quiere sobrevivir. Eso puede querer decir dar otros usos suplementarios a los espacios que antes solo serv&iacute;an para la fiesta. Para esto, el Berghain puede ya dar cuenta de ser ejemplo con aquellos d&iacute;as de finales de 2020 en los que sirvi&oacute; de centro de exposiciones cuando hubo cierres de clubes por las restricciones debidas a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para otros clubes berlineses, no hay estrategia que valga. Cinco de ellos situados en el Este, de hecho, tienen ya fecha de deceso. La ampliaci&oacute;n de las obras de la A-100, una autopista que pasa por la ciudad, pone a ese grupo de discotecas una espada de Damocles contra la que poco se puede hacer. Else,&nbsp;://about blank&nbsp;y&nbsp;Wilde Renate&nbsp;son los tres grandes nombres de la noche berlinesa afectados por el trazado de esa v&iacute;a, entre el Parque de Treptow y la Storkower Strasse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La construcci&oacute;n de esta carretera es un gran problema para la escena de los clubes en Berl&iacute;n. Es una situaci&oacute;n muy particular. Sobre todo porque en la zona c&eacute;ntrica de la ciudad ya no quedan lugares para estos locales, y tienen que irse fuera&rdquo;, sostiene Denk. &ldquo;Hay que recordar que, en los noventa, los grandes clubes como el E-Werk estaban en el centro, en ese caso frente al Ministerio de Hacienda, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade Denk.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ahora s&iacute; hay quejas por el ruido</h3><p class="article-text">
        Algunas voces de la pol&iacute;tica local se alzaron contra esas obras, aunque cabe esperar, en el mejor de los casos, que esos clubes encuentren otros lugares en los que instalarse. Seg&uacute;n explican en la Clubcommission, recolocar a estos clubes en otro sitio es un desaf&iacute;o enorme, entre otras cosas, porque no es f&aacute;cil encontrar espacio sin que haya problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un problema recurrente, y al parecer impensable hasta hace poco en una ciudad que desde los a&ntilde;os noventa del siglo pasado se forj&oacute; fama de capital fiestera del 'viejo continente', es el de las quejas por el ruido. Los nuevos vecinos que gan&oacute; la ciudad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no tienen que ver con los de los inicios de este siglo. Seg&uacute;n la Clubcommission, desde la pandemia, las quejas por ruido crecieron en un 37% para los clubes que representa dicha asociaci&oacute;n. 
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Vemos la evoluci&oacute;n actual con mucha preocupaci&oacute;n. Necesitamos protecci&oacute;n y apoyo, preferiblemente hoy y no ma&ntilde;ana&rdquo;, dec&iacute;a ya a finales del pasado verano Marcel Weber, presidente de la Clubcomission. A este tipo de declaraciones, las autoridades de la capital ven&iacute;an siendo sensibles. Pero no es menos cierto que desde hace un a&ntilde;o escaso, Berl&iacute;n cambi&oacute; su alcald&iacute;a. Pas&oacute; de estar gobernada por una coalici&oacute;n de izquierdas compuesta por socialdem&oacute;cratas, ecologistas e izquierdistas de&nbsp;Die Linke, a estar bajo control de una gran coalici&oacute;n con un conservador al frente, el ahora alcalde Kai Wegner.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l pasa por ser uno de los cristianodem&oacute;cratas m&aacute;s progresistas, pero fuentes del sector revelan que hay desconfianza con el nuevo regidor. Los hay que no esperan de &eacute;l las ayudas p&uacute;blicas que podr&iacute;an dar un respiro al sector nocturno.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Clubes con planes de negocio</h3><p class="article-text">
        A nivel federal, poco se espera de un impopular canciller&nbsp;Olaf Scholz que parece tener mayores prioridades que lidiar con la realidad de los clubes de la capital alemana, e incluso del resto de Alemania. &ldquo;El&nbsp;<em>Clubsterben&nbsp;</em>contin&uacute;a porque el Gobierno no reacciona&rdquo;,  reprocharon a Scholz y compa&ntilde;&iacute;a desde&nbsp;Die Linke<em>,</em>&nbsp;el &uacute;nico partido de izquierda que hay en la oposici&oacute;n en el&nbsp;Bundestag, seg&uacute;n recog&iacute;a hace unos d&iacute;as el diario&nbsp;S&uuml;ddeutsche Zeitung.
    </p><p class="article-text">
        Para Denk, aunque &eacute;l est&aacute; especialmente preocupado por la situaci&oacute;n que plantea la A-100 en Berl&iacute;n, &ldquo;la escena de los clubes es hoy por hoy m&aacute;s institucional y algo m&aacute;s s&oacute;lido que lo que fue&rdquo;. &ldquo;Antes un club duraba dos o tres a&ntilde;os y ten&iacute;a que cerrar, porque la gente dejaba de ir o porque el espacio en el que estaba iba a servir a un proyecto inmobiliario. Era una escena muy viva y din&aacute;mica. Ahora los clubes ya no son aventuras espont&aacute;neas, vienen con serios proyectos econ&oacute;micos, con planes de negocio y dem&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala el autor de <em>Der Klang der Familie: Berlin, el Techno y la Ca&iacute;da del Muro.</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, &ldquo;en Berl&iacute;n, oficialmente, los clubes son reconocidos como lugares de cultura y no solo de ocio, pero eso no quita el problema de fondo que hay en todo esto y es que falta espacio; los clubes necesitan, sobre todo, espacio para existir, y esto es cada vez m&aacute;s complicado de resolver, porque hay muchos otros intereses en juego&rdquo;. &ldquo;Para la ciudad, dado que los clubes son reconocidos como factor econ&oacute;mico y cultural, ser&iacute;a una cat&aacute;strofe que la A-100 se construya tal y como est&aacute; previsto&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Mas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/muerte-lenta-resisten-clubes-berlin_1_10855312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jan 2024 09:26:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte lenta a la que se resisten los clubes en Berlín]]></media:title>
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