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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ámbito Financiero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ambito-financiero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ámbito Financiero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Réquiem para la edición impresa de Ámbito Financiero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/requiem-edicion-impresa-ambito-financiero_129_10867350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea40cf5e-f4b6-4d4b-b1e0-30445a03dcf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Réquiem para la edición impresa de Ámbito Financiero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El diario nacido en 1976, en el que trabajé 13 años, anunció el cierre de su versión en papel. Una mirada personal.</p></div><p class="article-text">
        Una tarde, hace unos veinte a&ntilde;os, <strong>Carlos Pagni </strong>le cont&oacute; a <strong>Julio Ramos</strong> un chiste que circulaba:<strong> &ldquo;Argentina es el &uacute;nico pa&iacute;s en el que un diario de izquierda tiene la mejor secci&oacute;n econ&oacute;mica y un diario financiero tiene la mejor secci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;</strong>. El redactor rio fuerte y el director, propietario y fundador inspir&oacute;, mir&oacute; hacia arriba y tambi&eacute;n sonri&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los chistes no se miden por su grado de verdad, sino de gracia, y &eacute;ste la ten&iacute;a. El sentido daba cuenta al menos de la autopercepci&oacute;n de un diario que a&ntilde;os antes hab&iacute;a llegado a la c&uacute;spide en cuanto a influencia y cantidad de ejemplares vendidos para un peri&oacute;dico econ&oacute;mico de habla castellana.<strong> &ldquo;Influyente, no prestigioso&rdquo;</strong>, circunscrib&iacute;a alguien que habitaba esa redacci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa tarde-noche en la sede ubicada en la esquina m&aacute;s ruidosa de San Telmo, la gracia del intercambio entre el director plenipotenciario y el redactor estelar tambi&eacute;n radicaba en la mirada lateral que hab&iacute;a desarrollado el diario para enfrentar, discutir, ridiculizar, pero, al fin y al cabo, reconocer y hasta dar aire a la izquierda, que en el chiste alud&iacute;a a <em>P&aacute;gina 12</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Julio Ramos.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>&Aacute;mbito Financiero </em>fue un diario singular&iacute;simo, cincelado por un due&ntilde;o con una personalidad tambi&eacute;n singular y &ldquo;pol&eacute;mica&rdquo;, por utilizar un adjetivo frecuente en los t&iacute;tulos del medio. Una p&aacute;gina con cotizaciones y timba que comenz&oacute; a repartirse en la City porte&ntilde;a hace 47 a&ntilde;os bautiz&oacute; al peri&oacute;dico, pero, al poco tiempo, desarroll&oacute; una secci&oacute;n pol&iacute;tica aguda, no autoindulgente en su sesgo ideol&oacute;gico y, cuando hizo falta, partidario. <strong>Si el medio deb&iacute;a ser &ldquo;imprescindible para decidir&rdquo;, no podr&iacute;a permitirse zonceras pretenciosas ni pr&oacute;ceres de cart&oacute;n</strong>. Ramos y sus colegas fundadores comprendieron tempranamente que, en un pa&iacute;s como Argentina, no existe tal cosa como negocios y finanzas escindidos del bajofondo pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y <em>&Aacute;mbito </em>no se qued&oacute; ah&iacute;. Invent&oacute; su propio diccionario, desobedeci&oacute; mandatos period&iacute;sticos conservadores, cre&oacute; una secci&oacute;n de Arte, Ocio y Espect&aacute;culos, entonces s&iacute;, prestigiosa, y otra de Internacionales con una capacidad anal&iacute;tica destacable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Identific&oacute; a un rival y no lo solt&oacute; casi hasta el final: </strong><em><strong>Clar&iacute;n</strong></em>. &ldquo;El pacto Clar&iacute;n&rdquo;, &ldquo;el blanqueo Clar&iacute;n&rdquo;, &ldquo;el monopolio Clar&iacute;n&rdquo;, &ldquo;la ley Clar&iacute;n&rdquo;. Se tom&oacute; en solfa hasta a sus avisos clasificados. Fue un medio menemista al punto de proveerle un secretario de Inteligencia al Gobierno del riojano; relat&oacute; y protagoniz&oacute; la farandulizaci&oacute;n de los noventa. Inform&oacute; el Plan Austral y el Pacto de Olivos; dio rienda suelta a los sobres; merode&oacute; tard&iacute;amente el negacionismo en su rivalidad con los Kirchner. Perdi&oacute; firmas emblem&aacute;ticas; naveg&oacute; la polarizaci&oacute;n del siglo XXI por el medio, bien y mal. Cambi&oacute; de due&ntilde;os, sigui&oacute; perdiendo firmas, temas y secciones.&nbsp;Incorpor&oacute; y forj&oacute; periodistas valiosos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramos y sus colegas fundadores comprendieron tempranamente que, en un país como Argentina, no existe tal cosa como negocios y finanzas escindidos del bajofondo político. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este jueves, en una acci&oacute;n rel&aacute;mpago, el Grupo Indalo, propietario desde 2015, comunic&oacute; que daba por finalizada la edici&oacute;n impresa y se volcar&iacute;a por entero a la web.<em> &Aacute;mbito Financiero</em> dej&oacute; de estar en los kioskos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una decisi&oacute;n dolorosa por lo que queda atr&aacute;s y, sobre todo, por la incertidumbre que enfrentan su trabajadores. <strong>Tomada por sorpresa, la asamblea sindical reclam&oacute; la dignidad que se merece: defensa de los puestos y claridad en la comunicaci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nadie escapa que el periodismo vive una crisis sist&eacute;mica y que determinados soportes, con el papel a la cabeza, libran una batalla con todas en contra. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tres diarios tradicionales de Buenos Aires dejaron de salir en formato impreso: <em>La Raz&oacute;n</em> (en manos del Grupo Clar&iacute;n), <em>Buenos Aires Herald </em>y <em>&Aacute;mbito</em> (ambos de Indalo, desde 2015).&nbsp;A esas empresas les cabe la responsabilidad de haber decidido el cierre.
    </p><p class="article-text">
        Voy a pasar a la primera persona.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un sue&ntilde;o y una experiencia</h3><p class="article-text">
        El ocaso de los diarios de papel es algo que me cuesta procesar con la raz&oacute;n; me duele con el coraz&oacute;n: el esp&iacute;ritu de las redacciones, su fricci&oacute;n, la complicidad entre escritorios, la desconfianza entre escritorios, el cambio en el sonido ambiente en el transcurso de los diez metros que caminaba &ldquo;el Pelado&rdquo; Ramos desde el ascensor espejado y revestido en madera noventista que hab&iacute;a hecho instalar para uso exclusivo de unos elegidos y la silla central que ocupaba en el segundo piso de Paseo Col&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ingres&eacute; a <em>&Aacute;mbito Financiero</em> a&ntilde;o y medio antes de la ca&iacute;da de la convertibilidad, como redactor de la web, con sueldo inicial de 537 pesos/d&oacute;lares. <strong>Ven&iacute;a con el bagaje de Sociales de la UBA, por lo que deb&iacute;a afinar el l&aacute;piz en un medio con cuya l&iacute;nea editorial, en lo central, disent&iacute;a profundamente</strong>. Hubo algo que me salv&oacute; y empuj&oacute; a trabajar en ese edificio casi dos d&eacute;cadas: nunca dej&eacute; de sentir que <em>&Aacute;mbito Financiero </em>fuera tambi&eacute;n un poco m&iacute;o, desde el momento en que picaba cables y ganaba dos mangos y en cuotas, hasta cuando tuve otras responsabilidades.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Antigua fachada del segundo edificio que ocupó Ámbito Financiero, en Paseo Colón 1198, CABA"
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                Antigua fachada del segundo edificio que ocupó Ámbito Financiero, en Paseo Colón 1198, CABA                            </span>
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        Poco antes de morir, en 2006, Ramos hizo colgar un cartel verde sobre su escritorio en el que advert&iacute;a que <em>&Aacute;mbito</em> no era para quienes se sintieran &ldquo;ajenos&rdquo;. Era la prescripci&oacute;n que yo conceb&iacute;a m&aacute;s lograda de las varias que conten&iacute;a ese dec&aacute;logo escrito con peculiar gram&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo m&aacute;s lugares comunes para decir. A&ntilde;oro la rutina de cierre a la medianoche, con pocas luces encendidas y un c&uacute;mulo de papeles desordenados por todas partes, porque la papelera no se hizo para ellos. Era el instante de la m&iacute;stica y de la comprensi&oacute;n de lo banal de nuestra tarea.<strong> Era el momento de la ilusi&oacute;n por c&oacute;mo ser&iacute;a le&iacute;do alg&uacute;n t&iacute;tulo y del sopor por un proceso denso que terminar&iacute;a poco despu&eacute;s como envoltorio de huevos</strong>. Lo digo yo, un enterrador que continuaba corrigiendo el PDF hasta el minuto final, para fastidio del taller. Apag&aacute;bamos la luz y baj&aacute;bamos por el ascensor VIP con <strong>Mariana Z&aacute;rate</strong>, la diagramadora que me bancaba. Sacrilegio.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El examen desde el costado</h3><p class="article-text">
        Las redacciones de los diarios de papel implican una mirada crucial, a veces c&oacute;mplice y otras lacerante. Los diagramadores, los armadores del taller, los de arte y los correctores miran de costado, o en la &uacute;ltima milla, pero ven todo: el ego, las rivalidades ideol&oacute;gicas, los celos, las agachadas, las genialidades y el diario que no se public&oacute;. Son los primeros lectores. <strong>&ldquo;&iquest;Otra vez con esto?&rdquo;, &ldquo;no se entiende un carajo este t&iacute;tulo&rdquo;, &ldquo;no le des bola a &eacute;se&rdquo;, &ldquo;uy, ma&ntilde;ana la gente no va a dormir con esta noticia de B&eacute;lgica. Fundamental&rdquo;, &ldquo;no nombr&eacute;s a ese ministro que se calientan&rdquo;, &ldquo;ese chivo es intocable&rdquo;, &ldquo;&iquest;el p&aacute;rrafo en el que repet&iacute;s exactamente lo mismo fue intencional o lo saco?&rdquo;, &ldquo;acordate de que es prenuncia, no preanuncia&rdquo;</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los diagramadores, los armadores del taller y los correctores miran de costado, o en la última milla, pero ven todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando a poco de ingresar a<em> &Aacute;mbito</em> pas&eacute; a la edici&oacute;n impresa, con el colapso del 1 a 1 y el atentado a las Torres Gemelas, para m&iacute; fue un punto de llegada, o de partida. Por un tiempo m&aacute;s, las redacciones impresas tendr&iacute;an <em>seniority</em> sobre las digitales. <strong>Jornadas extenuantes, de gloria, frustraci&oacute;n y malaria salarial</strong>. Escritorio de por medio, con <strong>Marcelo Falak</strong>, mi jefe, debatimos el mundo. Se sumar&iacute;a al poco tiempo <strong>Emilia Rebollo. </strong>Fue el momento de afinar el l&aacute;piz. Uno, cien, mil caf&eacute;s. 
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                Carita de Ámbito Financiero                            </span>
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        Esos a&ntilde;os de pensamiento con compa&ntilde;eros me forjaron como periodista en serio. M&aacute;s tarde me hicieron &ldquo;carita&rdquo;, viaj&eacute; como cronista por varios pa&iacute;ses, cre&iacute; que tocaba el cielo en una plaza sitiada de La Paz, edit&eacute; secciones y dirig&iacute; el <em>Herald, </em>a metros de la silla en la que hab&iacute;a empezado. Hace unos a&ntilde;os trabajo como corresponsal de una agencia de noticias econ&oacute;micas estadounidense, colaboro en <em>eldiario.es</em> y soy columnista los domingos en<strong> elDiarioAR</strong>. Son los lugares que elijo. <strong>Todos digitales</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los estoicos</h3><p class="article-text">
        La nostalgia alcanza el espacio en el que pas&eacute; casi dos d&eacute;cadas y el sue&ntilde;o de la ni&ntilde;ez y la adolescencia, cuando comenc&eacute; a coleccionar diarios del pa&iacute;s y del mundo. Debo reconocer que, &uacute;ltimamente, empez&oacute; a costar cada vez m&aacute;s conseguir ejemplares de papel. Hay ciudades en reconversi&oacute;n permanente, como Nueva York, en las que los puestos de diarios est&aacute;n casi extinguidos y ya borraron su huella en las veredas. En Santiago de Chile, hace a&ntilde;os que se imprime un &uacute;nico peri&oacute;dico de papel todos los d&iacute;as de la semana. Los canillitas ya no caminan por las playas de Villa Gesell. A<em> La Voz del Interior</em> dej&oacute; de rendirle que sus camiones recorran cada pueblo de Traslasierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires debe ser una de las ciudades del mundo con m&aacute;s puestos de diarios y con mayor diversidad de t&iacute;tulos ofrecidos. Desconozco lo que es pasar frente a uno y permanecer del todo indiferente. Me pregunto seguido qu&eacute; ser&aacute; de ese canillita estoico que ocupa el espacio vacante con autitos de colecci&oacute;n. Cuando era chico, recorr&iacute;a kioskos y preguntaba cu&aacute;ntos ejemplares vend&iacute;an de cada marca. Llevaba una estad&iacute;stica. El objetivo oculto era que quer&iacute;a que a <em>P&aacute;gina 12 </em>le fuera bien. Micromilitaba ese diario ante mis viejos, que llevaban tres y ahora acumulan seis d&eacute;cadas comprando la edici&oacute;n impresa de <em>La Naci&oacute;n</em>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Desconozco lo que es pasar frente a un puesto de diarios y permanecer del todo indiferente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entiendo todo. Los avances tecnol&oacute;gicos reemplazaron puestos laborales, el lenguaje informativo alcanz&oacute; dimensiones desconocidas con internet, la producci&oacute;n de un diario impreso se volvi&oacute; antiecon&oacute;mica, el Amazonas ya no resiste m&aacute;s. Hay tapas hechas con tan pocas ganas y tan poca pericia que parecen a prop&oacute;sito para acelerar el cierre. Obviamente que va perdiendo sentido mantener en vilo a decenas de personas (editor, armador, corrector, taller, imprenta, distribuci&oacute;n) para dar la &uacute;ltima actualizaci&oacute;n de un c&oacute;mputo electoral o un partido de f&uacute;tbol si la edici&oacute;n digital lo podr&aacute; actualizar con m&aacute;s precisi&oacute;n y a menor costo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Principio de realidad: hay una raz&oacute;n central para el declive de los peri&oacute;dicos impresos. <strong>El p&uacute;blico dej&oacute; de comprarlos masivamente y, para los sub-30, son un elemento ex&oacute;tico</strong>. Gran parte de la informaci&oacute;n se mira en la pantalla del celular y la fuente muchas veces ni siquiera son medios de comunicaci&oacute;n, sino redes sociales o alg&uacute;n viral de whatsapp.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hagan la prueba. Busquen un diario impreso, el que sea: <em>El Preg&oacute;n</em>, de Jujuy, la secci&oacute;n Deportes de <em>La Naci&oacute;n</em>, Las 12 de <em>P&aacute;gina</em>, <em>La Diaria</em>, de Uruguay, y se van a encontrar con una noticia inesperada, un texto largo bien escrito o un breve interesante que habr&aacute; pasado inadvertido para el ojo que est&aacute; todo el tiempo tildado con el celular.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un futuro prometedor, con condiciones</h3><p class="article-text">
        Hay motivos para pensar que el futuro de <em>Ambito.com</em> es prometedor, entre otras razones, porque parte de un presente con bases s&oacute;lidas. <strong>La integraci&oacute;n de las redacciones, infinitamente comentada y postergada, se har&aacute; realidad a la fuerza</strong>. Combinar&aacute; experiencias de largo, mediano y reciente recorrido. <strong>Bien manejada, la web puede abrir horizontes para un sitio centrado en informaci&oacute;n econ&oacute;mica, como hizo d&eacute;cadas atr&aacute;s en papel</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pérdida de firmas y la resignación de temas rompen el pacto de lectura, y su reconstrucción requiere años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No alcanzar&aacute; con el compromiso de su redacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; necesario un grupo empresarial que proyecte a largo plazo y no decida con arrebatos. Que comprenda que los brochazos de intereses de sus accionistas puestos en notas y t&iacute;tulos contra natura, aunque sean espor&aacute;dicos, tienen un costo dif&iacute;cil de sobrellevar. Que la p&eacute;rdida de firmas y la resignaci&oacute;n de temas rompen el pacto de lectura, y su reconstrucci&oacute;n requiere a&ntilde;os. Que la informaci&oacute;n de calidad tiene un valor en el periodismo, m&aacute;xime si es econ&oacute;mico, porque un diario financiero que apueste al clic y a lo viral se va a perder en la jungla de Internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A <em>&Aacute;mbito Financiero</em> y a sus trabajadores, mi respeto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/requiem-edicion-impresa-ambito-financiero_129_10867350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 03:01:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Réquiem para la edición impresa de Ámbito Financiero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ámbito Financiero,Julio Ramos,Periodismo,Tapas de Diarios]]></media:keywords>
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