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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sandra Cabrera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sandra-cabrera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sandra Cabrera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Puta y sindicalizada: a 20 años del femicidio de la dirigente Sandra Cabrera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/puta-sindicalizada-20-anos-femicidio-dirigente-sandra-cabrera_1_10870126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2da4f267-61df-4fd1-a6c6-e98ee4d0b13f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puta y sindicalizada: a 20 años del femicidio de la dirigente Sandra Cabrera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una de las pioneras en el armado del sindicato de prostitutas Ammar en Rosario. Desde allí, denunció la corrupción policial en la explotación sexual y la trata de menores. No pudo evitar enamorarse de un policía de Drogas Peligrosas. Fue asesinada de un tiro en la nuca el 27 de enero de 2004.</p><p class="subtitle">Femicidios en situación de trata y prostitución: el 47 por ciento de los agresores eran “clientes”</p><p class="subtitle">Ser trabajadora sexual en Santiago del Estero y vivir para contarlo</p></div><p class="article-text">
        Una noche de fines de los 90 <strong>Sandra Cabrera</strong> escapa de una mujer casi 20 a&ntilde;os mayor que ella. Est&aacute;n a una cuadra de la Terminal de &Oacute;mnibus, en una de las zonas rojas de Rosario. Sandra va a cumplir 30 y es r&aacute;pida arriba de los tacos.<strong> Trabaja en la calle desde hace una d&eacute;cada y est&aacute; acostumbrada a escapar, correr y esconderse de todas las divisiones de la Polic&iacute;a santafesina</strong>. Esta vez no corre, camina r&aacute;pido. La ignora, se hace la mala, se va a otra esquina. La mujer insiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mir&aacute; que nosotras en Buenos Aires no vamos m&aacute;s presas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sandra frena, la mira, se presentan.
    </p><p class="article-text">
        La mujer se llama <strong>Elena Reynaga </strong>y Sandra ya la conoce. Es la secretaria general de la Asociaci&oacute;n de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar). Desde hace unos meses recorre el pa&iacute;s con preservativos, folletos y una misi&oacute;n: que el sindicato de trabajadoras sexuales nacido en la ciudad de Buenos Aires a mediados de los noventa sea federal y tenga filiales en todas las provincias. Cada vez que llega a una ciudad hace lo mismo. Va a las zonas rojas y busca entre las prostitutas una con pasta de dirigente. Y Elena sabe, todas se lo dijeron, que en Rosario esa pasta la tiene la sanjuanina Sandra Cabrera.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una de las poca fotos que existen de Sandra Cabrera, asesinada de un tiro en la nuca el 27 de enero de 2004.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Rock y Gilda</h3><p class="article-text">
        Sandra lleg&oacute; a Rosario desde San Juan apenas comenzaba la d&eacute;cada del noventa. Quer&iacute;a juntar plata para pagar la operaci&oacute;n de pies de uno de sus dos hijos. Ya era prostituta. Hab&iacute;a empezado cuando se separ&oacute; del padre de los chicos. Apenas migr&oacute; busc&oacute; una esquina en el centro de Rosario. Despu&eacute;s fue a la zona Terminal de &Oacute;mnibus, a la cortada Quintanilla y San Lorenzo. En esa esquina se hizo amiga de los vecinos y la comparti&oacute; con su comadre Claudia Lucero durante 10 a&ntilde;os. Hablaban durante horas entre cliente y cliente, sal&iacute;an a bailar, com&iacute;an facturas calientes reci&eacute;n salidas de la panader&iacute;a y escapaban de cada patrullero para no ser detenidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hablamos por primera vez en el pasillo del Hotel Cant&aacute;brico. Era el &uacute;nico lugar donde pod&iacute;amos laburar porque el due&ntilde;o arreglaba con la cana. En esa &eacute;poca ca&iacute;amos presas todos los d&iacute;as. Era una semana en Moralidad P&uacute;blica, la otra en la s&eacute;ptima, la otra en la sexta. Me las conozco como a mi casa a las comisar&iacute;as. Nos daban hasta 40 d&iacute;as. Con Sandra en el hotel cruz&aacute;bamos un hola y nada m&aacute;s. Yo siempre de ah&iacute; me iba a las bailantas de cumbia. Sandra era m&aacute;s rockera, aunque era devota de Gilda. Un d&iacute;a yo estaba sola porque ninguna de mis amigas quer&iacute;a ir y la invit&eacute; al baile. Ah&iacute; nos hicimos u&ntilde;a y carne. Y ella me invit&oacute; a trabajar a su esquina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; Macarena, la tercera hija de Sandra, Claudia se convirti&oacute; en su madrina. Las hijas y los hijos de las putas se criaban juntos. Entre las madres organizaban los cumplea&ntilde;os. Trabajaban toda la noche para pagar la torta, los regalitos y la pi&ntilde;ata. Sal&iacute;an en las fotos sonrientes con ojeras y maquillaje corrido. Y tambi&eacute;n cuidaban los chicos cuando alguna ca&iacute;a presa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El d&iacute;a que la mataron yo no hab&iacute;a ido a trabajar porque estaba indispuesta. Nunca me lo voy a perdonar. Siempre pienso en qu&eacute; hubiera pasado. Ella estaba contenta porque se iba a C&oacute;rdoba de vacaciones con la Paola.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Ofensa al pudor&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hay una imagen recurrente. Sandra en la motito, a veces sola, a veces con Macarena, recorriendo las zonas de trabajo sexual callejero repartiendo volantes y preservativos. Sandra dando educaci&oacute;n sexual integral en las esquinas antes de que existiera una ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las primeras reuniones de la incipiente seccional Rosario de Ammar se hicieron en un bar de la zona de la Terminal. Elena Reynaga viajaba cada dos semanas para formar a las que se animaban a participar. Las prostitutas participaban un rato, agarraban los preservativos y volv&iacute;an a trabajar. Sandra era la &uacute;nica que se quedaba. <strong>Charlaba con Elena, la escuchaba atenta, fantaseaba con la derogaci&oacute;n de las tres contravenciones que permit&iacute;an a la Polic&iacute;a detenerlas: ofensa al pudor, prostituci&oacute;n escandalosa, travestismo. En 2003 presentar&iacute;a el primer proyecto en la Legislatura provincial para eliminarlas y empezar&iacute;an las amenazas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando caminaba era como que dec&iacute;a &ldquo;ac&aacute; vengo yo&rdquo;. La quise mucho porque cuando nosotras est&aacute;bamos paradas en la esquina, nadie nos daba bola. Ni la sociedad, ni la familia, ni nadie. Un d&iacute;a me dijo que quer&iacute;a armar un sindicato. Yo trabajaba en la zona oeste, cerca del Village y pens&eacute; que estaba loca. Y lo arm&oacute; nom&aacute;s, en el 2000 abri&oacute; la oficina.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sandra Cabrera fue una activista por los derechos de las prostitutas y en contra de la corrupción policial.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Myriam Auyeros es la actual secretaria general de Ammar Rosario y una de las amigas de Sandra. Tiene un vozarr&oacute;n y es una narradora de la historia de las putas. La oficina estaba en el primer piso de la CTA, donde hoy funciona ATE Rosario. La primera vez ella entr&oacute; a visitar a Sandra sinti&oacute; verg&uuml;enza. Nunca hab&iacute;a estado en un lugar lleno de trabajadores y trabajadoras organizados.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras nos sentíamos sapo de otro pozo, lo nuestro era la noche, pero en la CTA nos trataban como iguales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Myriam Auyeros</span>
                                        <span>—</span> Secretaria general de Ammar Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &mdash;Nosotras nos sent&iacute;amos sapo de otro pozo, lo nuestro era la noche, pero ah&iacute; nos trataban como iguales. Cuando me enter&eacute; que la mataron me agarr&oacute; una locura y empec&eacute; a los gritos. Mi nene, el m&aacute;s chiquito, me mir&oacute; y me pregunt&oacute;: &iquest;Y ahora qui&eacute;n me va a dar las monedas de un peso? Cada vez que &eacute;l iba conmigo al sindicato la Sandra le daba una moneda de un peso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Denuncias contra la polic&iacute;a</h3><p class="article-text">
        La primera nota que le hicieron a Sandra en los medios de Rosario fue en diciembre de 2001, en el diario <a href="https://www.elciudadanoweb.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Ciudadano</a>. En plena crisis, piquete y cacerola, ped&iacute;a bolsones de alimentos para las prostitutas que no ten&iacute;an para comer. Los consigui&oacute; para navidad. Despu&eacute;s vino la gesti&oacute;n de los planes jefas y jefes de hogar para 50 compa&ntilde;eras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nota la escribi&oacute; la periodista Mariela Mullhall y fue tambi&eacute;n quien le hizo la &uacute;ltima, dos d&iacute;as antes de que la mataran. Sandra hab&iacute;a llegado al diario un s&aacute;bado por la tarde con una compa&ntilde;era. Ven&iacute;an de denunciar en Tribunales a Moralidad P&uacute;blica<strong>. Ya en septiembre de 2003 hab&iacute;an removido a la c&uacute;pula cuando Sandra denunci&oacute; en los medios que les cobraban coimas de 50 pesos para dejarlas trabajar.</strong> Esta vez, hab&iacute;a pasado lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sandra siempre prefiri&oacute; el trabajo sexual callejero al de los boliches, cabarets y whisker&iacute;as. En la esquina la ganancia era toda para ella. Cuando se convirti&oacute; en secretaria general de Ammar, una de las causas que m&aacute;s milit&oacute; fue la denuncia de las condiciones de trabajo en los privados.<strong> Se met&iacute;a de prepo y juntaba pruebas de que ah&iacute; adentro hab&iacute;a trata de menores y acuerdos con la polic&iacute;a. M&aacute;s de una vez la sacaron a los golpes.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pelea con la polic&iacute;a era cotidiana. Sandra quer&iacute;a terminar con las detenciones. En 2003 empezaron las amenazas: a ella por la calle y por tel&eacute;fono, al sindicato, contra Macarena. Le pusieron custodia policial, que estuvo en la puerta de su casa hasta cuatro d&iacute;as antes de ser asesinada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un programa de televisi&oacute;n de diciembre de 2003 dijo que hab&iacute;a muchas prostitutas que sal&iacute;an con polic&iacute;as y que ella no entend&iacute;a por qu&eacute;, cuando eran los primeros que las explotaban. Hac&iacute;a m&aacute;s de un a&ntilde;o que estaba enamorada de un polic&iacute;a de la Federal, de la divisi&oacute;n de Drogas Peligrosas. .&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La vendetta</h3><p class="article-text">
        El 26 de enero de 2004 hac&iacute;a mucho calor. Esa noche Sandra sali&oacute; a trabajar. Pas&oacute; por el quiosco en el que siempre hac&iacute;a base, compr&oacute; gaseosa y un palito bomb&oacute;n helado. Se par&oacute; en la esquina de trabajo con Paola,&nbsp; amiga, compa&ntilde;era de esquina y de vacaciones. Se hab&iacute;an apoyado en una columna, d&aacute;ndose la espalda. Eran eso de las 3.30 cuando un tipo se le acerc&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya vengo&mdash; le dijo Sandra, y se fueron caminando para el lado de Iriondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paola declar&oacute; varias veces que no le vio la cara al supuesto cliente. Su testimonio aparece varias veces en la causa y siempre la misma respuesta: no le vi la cara y no podr&iacute;a reconocerlo de espaldas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s la kiosquera de la esquina de Cafferata y San Lorenzo declar&oacute; que esa noche Sandra se fue con el de Drogas Peligrosas. Que estaban charlando y ella le dijo &ldquo;ah&iacute; est&aacute; Diego&rdquo;, y se fue. Fue la &uacute;ltima que la vio viva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera autopsia indic&oacute; que la mataron entre las dos y las cinco de la ma&ntilde;ana de un tiro en la nuca. La segunda fue m&aacute;s precisa: 5 de la madrugada. Reci&eacute;n a las 08.15 se registr&oacute; el primer llamado denunciando un cuerpo en la puerta de una casa en Iriondo al 600.&nbsp;
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                    alt="La entrada del edificio donde apareció el cuerpo de Sandra. Tenía los pantalones y la bombacha bajos y un tiro en la nuca. Nadie creyó que fuera un cliente. Todas las sospechas apuntaron a la policía."
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                La entrada del edificio donde apareció el cuerpo de Sandra. Tenía los pantalones y la bombacha bajos y un tiro en la nuca. Nadie creyó que fuera un cliente. Todas las sospechas apuntaron a la policía.                            </span>
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        El cuerpo de Sandra Cabrera estaba a dos cuadras de la esquina donde trabajaba. Boca arriba, con los pantalones y la bombacha bajos y un tiro en la nunca. En la escena hab&iacute;a un envoltorio de preservativo Camale&oacute;n y una colilla de cigarrillo<strong>. Nadie baraj&oacute; la posibilidad de que la haya matado un cliente</strong>. La certeza se expandi&oacute; como la noticia de su muerte: a Sandra la hab&iacute;a matado la Polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un crimen impune</h3><p class="article-text">
        El expediente de la investigaci&oacute;n del crimen de Sandra Cabrera no est&aacute; en los Tribunales provinciales de Rosario. Hace ocho a&ntilde;os qued&oacute; guardado en un sindicato, el mismo donde estuvo la primera y &uacute;nica oficina de Sandra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La guardiana del expediente se llama Liliana Leyes, dirigente de ATE. Con Sandra compartieron el d&iacute;a a d&iacute;a en las oficinas, aprendi&oacute; de ella sobre la situaci&oacute;n de las prostitutas y cuando la mataron, estuvo en cada reclamo por el esclarecimiento del crimen. En esas conversaciones cambi&oacute; su mirada sobre la prostituci&oacute;n y los derechos de quienes la ejercen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ten&iacute;a una voz gruesa y un lenguaje distinto al de cualquier ama de casa, el lenguaje que aprenden las compa&ntilde;eras en la calle. Era un cuadro impresionante,&nbsp; incondicional con sus compa&ntilde;eras, las cuidaba mucho. Le dio un aire distinto a la CTA tener a Ammar ac&aacute;. Se cayeron muchos prejuicios. Conviv&iacute;amos y sal&iacute;amos juntas a la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El expediente es un testimonio de &eacute;poca: la convivencia entre la m&aacute;quina de escribir, el manuscrito y las primeras computadoras. La mala calidad de las fotos, la poca circulaci&oacute;n de celulares, la inexistencia de c&aacute;maras de seguridad. <strong>Muestra las detenciones sistem&aacute;ticas de las mujeres y travestis que trabajaban en la noche, del ninguneo de la Polic&iacute;a y de la violencia institucional</strong>. Evidencia c&oacute;mo era aceptable dar de baja una investigaci&oacute;n por considerar que los testimonios de trabajadoras sexuales eran &ldquo;fr&aacute;giles, que pertenecen a personas con actividades callejeras que transcurren las madrugadas con un itinerario errante, que no pueden otorgar datos certeros&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Claudia Lucero en la esquina donde trabajaba con Sandra                            </span>
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        Es tambi&eacute;n un perfil de Sandra: muestra a una mujer compleja, madre, laburante y solidaria, que se met&iacute;a en las comisar&iacute;as a repartir volantes del sindicato entre las putas detenidas. Una sanjuanina de car&aacute;cter fuerte, que m&aacute;s de una vez golpe&oacute; la puerta de la casa del pap&aacute; de su hija lista para irse a las pi&ntilde;as. Una dirigente sindical medi&aacute;tica, con conciencia de clase, enamorada de un cana. Tambi&eacute;n es una denuncia permanente del abuso policial y de poder, del circuito de la droga y la caja negra, de las complicidades y relaciones personales entre trabajadoras sexuales y polic&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana del 27 de enero de 2004 la causa judicial qued&oacute; a cargo del juez Carlos Carbone y el fiscal Ismael Manfr&iacute;n. Carbone sigui&oacute; desde un primer momento las huellas de la Polic&iacute;a en el crimen, con el foco en Moralidad P&uacute;blica y las &uacute;ltimas denuncias de Sandra contra la dependencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n decant&oacute; en Diego V&iacute;ctor&nbsp;Parvluczyk, del &aacute;rea de Drogas Peligrosas de la Polic&iacute;a Federal. La fuerza nacional conviv&iacute;a con Moralidad P&uacute;blica y las comisar&iacute;as 6&ordm; y 7&ordm; en la zona de trabajo sexual de la Terminal. Todas se disputaban los negocios de la zona y el avasallamiento a los pocos derechos que ten&iacute;an las putas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mediados de 2004, Carbone lo proces&oacute;. El polic&iacute;a federal estuvo detenido cuatro meses. Lo liberaron en noviembre de ese a&ntilde;o, por resoluci&oacute;n de la Sala I de la C&aacute;mara Penal, integrada por Ernesto Pangia, Eduardo Sorrentino y Alberto Bernardini, que consider&oacute; que las pruebas contra &eacute;l no eran suficientes y que los testimonios de las trabajadoras sexuales no eran v&aacute;lidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carbone fue recusado meses m&aacute;s tarde. En 2007, el juez de Instrucci&oacute;n de la 10&deg; Nominaci&oacute;n, Alfredo Ivaldi Artacho, dict&oacute; el sobreseimiento del &uacute;nico imputado y detenido por el delito de homicidio agravado por alevos&iacute;a contra Sandra Cabrera. En los a&ntilde;os siguientes no hubo otras l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y <strong>la causa qued&oacute; impune.</strong>
    </p><h3 class="article-text">Te llevo en la piel</h3><p class="article-text">
        Macarena se tatu&oacute; por primera vez en la adolescencia. Se hizo en la espalda un c&iacute;rculo con flores, una S y una fecha: 27-01-04. Ten&iacute;a 8 a&ntilde;os cuando mataron a su mam&aacute;. Ella estaba en Mendoza. Sandra hab&iacute;a conseguido un lugar para que viajara con un grupo de boy scout. El 27 de enero a la ma&ntilde;ana el coordinador la separ&oacute; del grupo y le dijo que ten&iacute;a que volver a Rosario. Todo el viaje Macarena repet&iacute;a en su cabeza. &ldquo;Si mi mam&aacute; no se muri&oacute;, a mi mam&aacute; la mataron, si mi mam&aacute; no se muri&oacute; a mi mam&aacute; la mataron&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Macarena, la hija de Sandra. Mataron a su mamá cuando tenía 8 años. La recuerda con un tatuaje en su espalda."
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                Macarena, la hija de Sandra. Mataron a su mamá cuando tenía 8 años. La recuerda con un tatuaje en su espalda.                            </span>
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        Era chica pero sab&iacute;a de las amenazas. Sent&iacute;a el peligro. Despu&eacute;s qued&oacute; a cargo de su abuelo, la mandaron a San Juan, se escap&oacute;, volvi&oacute; a Rosario, sufri&oacute; violencia intrafamiliar, se escap&oacute; de nuevo, se fue a vivir con Claudia mientras Liliana la segu&iacute;a de cerca e intentaba conseguirle una casa. Estuvo una d&eacute;cada en una relaci&oacute;n violenta. Tuvo cuatro hijos. Hace dos a&ntilde;os logr&oacute; separarse y ahora vive en una casa en la periferia de Rosario con los chicos. Est&aacute; juntando plata para abrir un quiosco. Cuando ve las pocas fotos que hay de su madre se ve f&iacute;sicamente distinta, pero se reconoce en la mirada. Desde que est&aacute; sola con los chicos la entiende m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AB/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta nota fue realizada a partir de la investigaci&oacute;n de Laura Hintze y Arlen Buchara para el podcast Matar a una puta sindicalista.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arlen Buchara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/puta-sindicalizada-20-anos-femicidio-dirigente-sandra-cabrera_1_10870126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 03:01:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puta y sindicalizada: a 20 años del femicidio de la dirigente Sandra Cabrera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosario,Femicidio,Sandra Cabrera,Violencia policial,Prostitución,Ammar]]></media:keywords>
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