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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pitchfork]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pitchfork/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pitchfork]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El callejón sin salida de la crítica musical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/callejon-salida-critica-musical_129_10872813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78a485e6-70b4-4033-bab1-470c0d459b50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El callejón sin salida de la crítica musical"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis del portal estadounidense Pitchfork, absorbido por la revista de moda masculina GQ, reaviva las dudas sobre el futuro del periodismo especializado en recomendar discos</p></div><p class="article-text">
        Semana de desconcierto en el periodismo musical. <strong>Pitchfork</strong> pasar&aacute; a integrarse en la revista de moda masculina GQ tras una maniobra empresarial de Cond&eacute; Nast, el grupo editorial que ya adquiri&oacute; el prestigioso portal estadounidense en 2015. La noticia  dispar&oacute; las alarmas y precipit&oacute; los an&aacute;lisis. <strong>Si el medio m&aacute;s influyente de la prensa musical online no puede evitar ser despojado de su toda su identidad y prestigio, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; de los que a&uacute;n resisten?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El portal espa&ntilde;ol <strong>Jenesaispop</strong> fue de los primeros en lanzar su reflexi&oacute;n. Su titular no pod&iacute;a ser m&aacute;s expl&iacute;cito: <a href="https://jenesaispop.com/2024/01/18/468936/si-pitchfork-cierra-seremos-los-siguientes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Si Pitchfork cierra... &iquest;seremos los siguientes?&rdquo;</a>. Para responder a tan inquietante pregunta, hab&iacute;a que ejercer la autocr&iacute;tica, ese g&eacute;nero tan poco cultivado por la cr&iacute;tica musical. &ldquo;Desde el punto de vista empresarial es absolutamente pornogr&aacute;fico tener a una plantilla de redactores dedicando horas y horas a &aacute;lbumes que no van a pasar a la historia y que nadie recordar&aacute;, no dentro de 5 a&ntilde;os, sino dentro de 5 minutos. (&hellip;) Hay tal cantidad de novedades semanales que no tenemos ni un segundo para dar un paso atr&aacute;s y recapacitar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <strong>Muzikalia</strong> aport&oacute; su an&aacute;lisis sobre <a href="https://muzikalia.com/lo-de-pitchfork-y-la-eterna-crisis-de-la-prensa-cultural/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la eterna crisis de la prensa cultural</a> retomando el cada vez m&aacute;s irreversible jaque mate que supone, por un lado, la hiperabundancia de novedades y, por otro, la precariedad sist&eacute;mica de las webs de informaci&oacute;n musical. Sin embargo, comentarios como el del <a href="https://x.com/TripleBRecords/status/1748094319561511360?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sello estadounidense de hardcore Triple B</a> cuestionando la labor de Pitchfork apuntan justo en la direcci&oacute;n contraria: &ldquo;Pitchfork solo rese&ntilde;&oacute; dos de las ya 202 referencias publicadas en los &uacute;ltimos 18 a&ntilde;os&rdquo;. Su denuncia retoma, con m&aacute;s agresividad, el contrapunto de recientes debates planteados sobre la dificultad de las agencias de comunicaci&oacute;n para encontrar huecos en los medios donde colocar a sus artistas y discogr&aacute;ficas. Primera encrucijada.
    </p><h3 class="article-text">Cientos de cad&aacute;veres olvidados</h3><p class="article-text">
        Cuando artistas y discogr&aacute;ficas lamentan hoy que ning&uacute;n otro medio podr&iacute;a hoy tomar el relevo de Pitchfork hay que recordar que precisamente este influyente medio fue crucial para la desaparici&oacute;n de cientos de blogs y decenas de revistas impresas. De un d&iacute;a para otro, leer sobre m&uacute;sica costaba tanto dinero como escuchar esa m&uacute;sica (nada) y las publicaciones que cobraban a sus lectores empezaron a tambalearse. Luego caer&iacute;an muchos de los medios digitales que no pudieron crecer tanto como Pitchfork. Y, claro, ahora que cae Pitchfork, resulta que no existen medios capaces de tomar el testigo. Normal: esa fue la din&aacute;mica impuesta.
    </p><p class="article-text">
        La periodista inglesa Laura Snapes contaba d&iacute;as atr&aacute;s en <a href="https://www.theguardian.com/music/2024/jan/18/pitchforks-absorption-into-gq-is-a-travesty-for-music-media-and-musicians" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a> c&oacute;mo en 2011 fue invitada a incorporarse en las filas de Pitchfork mientras a&uacute;n escrib&iacute;a para NME. El semanario brit&aacute;nico, ya en plena cuesta abajo, se neg&oacute;, pero Pitchfork insisti&oacute; y finalmente Snapes pas&oacute; a ser la primera firma brit&aacute;nica del portal yanqui. Algo parecido sucedi&oacute; en Espa&ntilde;a cuando en los a&ntilde;os 90 la revista trimestral Factory, filial de Rockdelux, fich&oacute; a los redactores de los fanzines m&aacute;s destacados de su generaci&oacute;n y poco despu&eacute;s esos fanzines desaparecieron. Intencionadamente o no, construir un medio de referencia pasa por absorber el capital humano de otros medios menos ambiciosos o en declive.
    </p><p class="article-text">
        El periodismo digital solo pod&iacute;a consolidarse aplastando al mayor n&uacute;mero de cabeceras de los quioscos y Pitchfork fue un &aacute;ngel exterminador. Hoy ya hay quienes, con un optimismo delirante, celebran que al menos tenemos una galaxia de podcasts en expansi&oacute;n. No quieren comprender que el futuro de este otro formato comunicativo vive tambi&eacute;n a expensas de futuras maniobras empresariales de los grandes oligopolios. Un buen d&iacute;a los motores de b&uacute;squeda en internet empezaron a penalizar la informaci&oacute;n musical. Un buen d&iacute;a Spotify puede perder el inter&eacute;s en los podcasts. Cada vez que un modelo de transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n es sustituido por otro m&aacute;s barato de producir y dif&iacute;cil de monetizar, se pulverizan un poco m&aacute;s los v&iacute;nculos que anta&ntilde;o un&iacute;an a los creadores de esa informaci&oacute;n de los receptores que la disfrutaban. Segunda encrucijada.
    </p><h3 class="article-text">El &lsquo;enmierdamiento&rsquo; de la cr&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Hay algo de <em>enshittification</em> en todo este asunto; o de <em>enmierdamiento,</em> como cabr&iacute;a traducir el concepto acu&ntilde;ado por Cory Doctorow. El periodista canadiense se refiere con ese t&eacute;rmino al proceso de putrefacci&oacute;n de plataformas online que ofrecen un servicio aparentemente ventajoso, pero que poco a poco pasar&aacute; a funcionar solo gracias a unos ingresos econ&oacute;micos que ir&aacute;n devaluando la experiencia del usuario. La principal diferencia es que en este caso los ingresos nunca crecen ni se consolidan, condenando al periodismo musical a la cuerda floja.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; seguimos encallados en la discusi&oacute;n sobre qui&eacute;n deber&iacute;a pagar por el trabajo que conlleva producir tanta informaci&oacute;n: &iquest;la industria musical (sellos, agencias de management, artistas&hellip;) o los lectores? Vale la pena recordar aquella an&eacute;cdota de 2004 cuando el agente de Panda Bear comunic&oacute; al promotor de su inminente gira espa&ntilde;ola que iba a doblar el cach&eacute; de su cliente con el argumento de que el emergente portal Pitchfork hab&iacute;a otorgado un 8.5 a su disco de debut. La propia industria sigue siendo, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, la principal afectada por la ca&iacute;da de un portal musical. Pero poco o nada se pod&iacute;a hacer. Un tuit del m&uacute;sico y analista de la industria musical Damon Krukowski resum&iacute;a la tercera encrucijada: &ldquo;Las grabaciones fueron devaluadas y totalmente desmonetizadas. No pod&eacute;s crear una revista pr&oacute;spera en la cima de eso. Ni un circuito de salas sano. Ni sellos exitosos&rdquo;. El castillo de naipes se derrumb&oacute; hace a&ntilde;os. 
    </p><h3 class="article-text">Un contexto de despidos</h3><p class="article-text">
        El siempre l&uacute;cido <a href="https://www.honest-broker.com/p/why-is-music-journalism-collapsing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodista estadounidense Ted Gioia</a>, desde la cuenta en la que sus seguidores pueden pagar por leer sus reflexiones, abr&iacute;a m&aacute;s el an&aacute;lisis y contextualizaba el descalabro de Pitchfork con una ola de despidos en todos los sectores de la m&uacute;sica: desde Spotify hasta Universal, pasando por YouTube, Soundcloud y Tidal. Los despidos y el aumento de precios para la gente que est&aacute; dispuesta a pagar por escuchar m&uacute;sica (ya sea en formato vinilo, en plataformas de streaming&hellip; o en conciertos y festivales; aunque ese ya es otro tema), parecen las &uacute;nicas v&iacute;as para mantener a flote un negocio que muestra claros signos de colapso y cuyo colapso, c&oacute;mo no, termina por contagiar al periodismo.
    </p><p class="article-text">
        En la presente d&eacute;cada se est&aacute; creando m&aacute;s m&uacute;sica nueva que nunca; generando, habr&aacute; que aprender a decir, viendo el previsible crecimiento de la m&uacute;sica producida mediante inteligencia artificial. Sin embargo, los indicadores de plataformas como Spotify advierten que el consumo de novedades se estanc&oacute;. En los reportes de la empresa de an&aacute;lisis de datos Luminate Data hay una gr&aacute;fica cada a&ntilde;o m&aacute;s inquietante: la del descenso del consumo de m&uacute;sica nueva. Luminate considera novedad toda canci&oacute;n publicada en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio y su informe de 2023 estima que en Estados Unidos un 72,6% de streamings reproducen grabaciones de cat&aacute;logo; solo el 27,4% son novedades. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/millones-canciones-nadie-escucha-ocupan-ano-espacio_1_10681415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La imparable acumulaci&oacute;n de novedades discogr&aacute;ficas</a> no juega en contra de la vieja m&uacute;sica, sino a favor. Cada semestre arranca unas d&eacute;cimas de relevancia a la m&uacute;sica m&aacute;s actual: en el segundo semestre de 2023, un 0,4%.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay quienes, con un optimismo delirante, celebran que tenemos una galaxia de podcasts en expansión. No quieren comprender que el futuro de este otro formato comunicativo vive también a expensas de futuras maniobras empresariales de los grandes oligopolios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta es la verdadera espada de Damocles que tienen sobre su cabeza los medios centrados en el an&aacute;lisis de la actualidad musical. Si las cifras muestran cada vez menos inter&eacute;s del p&uacute;blico por la m&uacute;sica de &uacute;ltima generaci&oacute;n (o si el algoritmo trabaja a favor de los viejos cat&aacute;logos; qui&eacute;n sabe), &iquest;c&oacute;mo va a crecer el inter&eacute;s en informarse sobre ella? Al periodismo musical centrado en el an&aacute;lisis de novedades discogr&aacute;ficas le est&aacute; desapareciendo poco a poco el suelo que pisa. Esta cuarta encrucijada quiz&aacute;s sea la m&aacute;s inquietante. La cr&iacute;tica musical no solo vive desbordada de novedades; tambi&eacute;n empieza a comprender que su labor interesa cada vez a menos gente. Lo m&aacute;s significativo de la carta de la periodista <a href="https://view.nl.npr.org/?qs=40d3a479fcc23c5135f3324314abeaf95014e378551526f0a2810de3be7ef6bebeda1a327e89e6d3195710f9fb729de875ceb32b39f479208e9793ecd4233a164b6d408a808557d705c7870e0288d23cdf52aac88744dec6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ann Powers como portavoz del canal p&uacute;blico estadounidense NPR</a> fue que se dirigi&oacute; a sus lectores con la expresi&oacute;n <em>music nerds</em>. Pareciera que, tras dos d&eacute;cadas de prescripci&oacute;n musical gratuita digital y en supuesta expansi&oacute;n, el periodismo no hubiese logrado trascender el nicho en el que operaba cuando ese servicio era de pago y en papel. La ecuaci&oacute;n ser&iacute;a: tanto la m&uacute;sica como la cr&iacute;tica fueron m&aacute;s accesibles que nunca, pero eso no signific&oacute; que el perfil de consumidores de una y otra se haya diversificado.
    </p><p class="article-text">
        Pero sigue en el aire la pregunta clave para comprender por qu&eacute; todo el edificio se est&aacute; viniendo abajo: &iquest;por qu&eacute; en un momento en el que tenemos un acceso tan f&aacute;cil a la m&uacute;sica cada vez interesan menos las novedades? Teor&iacute;a: la tecnolog&iacute;a alter&oacute; por completo y de forma pr&aacute;cticamente irreversible nuestra relaci&oacute;n con la m&uacute;sica. La digitalizaci&oacute;n del sonido no trajo solo un cambio de formato: del vinilo al ced&eacute;, del ced&eacute; a la descarga, de la descarga al streaming... Cada uno de esos cambios de formato aceler&oacute; la automatizaci&oacute;n de la escucha hasta el momento actual en el que podemos pasar una ma&ntilde;ana entera escuchando m&uacute;sica sin tomar ninguna decisi&oacute;n y sin saber qu&eacute; escuchamos.
    </p><h3 class="article-text">La agon&iacute;a de la escucha activa</h3><p class="article-text">
        La escucha activa que implica seleccionar una m&uacute;sica y realizar un movimiento f&iacute;sico para activarla es hoy un h&aacute;bito minoritario, de personas para las que escuchar m&uacute;sica es una actividad en s&iacute; misma, un tiempo en el que no podremos simultanear esa escucha con otras actividades. Sin embargo, la automatizaci&oacute;n de la m&uacute;sica que asimilamos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la convirti&oacute; muchas veces en un sonido de fondo, en eso que escuchamos mientras realizamos otras tareas; algunas que incluso reclaman nuestra atenci&oacute;n tanto o m&aacute;s que la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Todas las industrias tienden a la automatizaci&oacute;n y, en ese sentido, la musical no pod&iacute;a ser una excepci&oacute;n. Se automatizaron infinitos procesos: desde la grabaci&oacute;n hasta la distribuci&oacute;n, pasando por la producci&oacute;n, la copia y hasta la promoci&oacute;n. Pero m&aacute;s determinante a&uacute;n fue la automatizaci&oacute;n de la escucha. La importancia de la cr&iacute;tica musical decay&oacute; porque nuestra forma de consumir la m&uacute;sica cambi&oacute; por completo. La escucha pasiva se est&aacute; imponiendo a la activa y eso tiene m&uacute;ltiples consecuencias. La m&aacute;s importante para entender por qu&eacute; el papel de la cr&iacute;tica seguir&aacute; cayendo en picado, es que cuando ubicamos la m&uacute;sica en ese plano secundario para que nos acompa&ntilde;e mientras desempe&ntilde;amos otras tareas, no sirve cualquier m&uacute;sica. Necesitamos m&uacute;sica f&aacute;cilmente reconocible, que no nos obligue a aparcar lo que estamos haciendo, m&uacute;sica que no reclame toda nuestra atenci&oacute;n, que no nos ponga constantemente alerta, m&uacute;sica de la que podamos desconectar y volver a conectar en un rato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La escucha pasiva se está imponiendo a la activa. Cuando ubicamos la música en ese plano secundario para que acompañe mientras desempeñamos otras tareas, no sirve cualquier música. Necesitamos música fácilmente reconocible que no reclame nuestra atención</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez asumido ese rol secundario, las m&uacute;sicas m&aacute;s desafiantes y exigentes tendr&aacute;n todas las de perder. Incluso las novedades, puesto que si queremos escuchar algo nuevo (nuevo porque se acaba de publicar o porque promete sonar verdaderamente diferente) deberemos dejarlo todo y concentrarnos. Las m&uacute;sicas nuevas o novedosas son para momentos de escucha activa y premeditada. Esos momentos s&iacute; forman parte del oficio de muchos cr&iacute;ticos y m&uacute;sicos y son un placer para a&uacute;n m&aacute;s mel&oacute;manos, pero un gran porcentaje del p&uacute;blico que se incorpora como oyente emplea mecanismos m&aacute;s automatizados y pasivos. Y esa quinta encrucijada es la definitiva porque revertir esta situaci&oacute;n pasar&iacute;a por desandar todo el camino que nos ha llevado hasta el momento actual.
    </p><p class="article-text">
        Las playlists tem&aacute;ticas, las recomendaciones basadas en los gustos monitorizados del oyente (o en los intereses de la discogr&aacute;fica que pague m&aacute;s), la generaci&oacute;n de repertorios autom&aacute;ticos mediante algoritmos&hellip; Todo esto se invent&oacute; para facilitar al m&aacute;ximo (y guiar al m&aacute;ximo) la escucha. Todo ello fue laminando la necesidad de intermediarios entre obra y oyente. La cr&iacute;tica musical es solo uno de esos intermediarios en la cuerda floja. Cuando aparecieron las plataformas de streaming, los m&aacute;s entusiastas lanzaron aquel s&iacute;mil del agua potable: pagar&aacute;s una cuota (o ni eso), abrir&aacute;s la canilla y tendr&aacute;s millones de canciones. Pero, claro, en una sociedad con suministro de agua potable en todas las casas, &iquest;tiene futuro un negocio basado en rese&ntilde;ar botellas de agua mineral?
    </p><p class="article-text">
        <em>NC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/callejon-salida-critica-musical_129_10872813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 19:07:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Pitchfork]]></media:keywords>
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