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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Arthur Harari]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/arthur-harari/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Arthur Harari]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un beso intrascendente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beso-intrascendente_129_10873025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b375cc2-25eb-4daf-bb56-98aa4201ae12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un beso intrascendente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ninguna relación real resistiría el nivel de escrutinio que pide un juicio por asesinato: la que se quiere en serio (y que se conoce en serio, no de un primer beso o una noche de romance) es capaz de decirse cosas terribles, y de hacérselas también.</p></div><p class="article-text">
        No me hab&iacute;a dado cuenta de cu&aacute;nto necesitaba ver una pel&iacute;cula sobre adultos hasta que entraron los cr&eacute;ditos de cierre en la funci&oacute;n de <em>Anatom&iacute;a de una ca&iacute;da</em> el viernes, casi a la medianoche. No es que necesitara realismo (no me queda del todo claro que el pacto de la pel&iacute;cula de <strong>Justine Triet</strong> sea realista. De hecho, hay algo bastante estilizado en las escenas judiciales, por no hablar del rol del hijo que tambi&eacute;n parece parte de una realidad que no es del todo la nuestra). 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las pel&iacute;culas que valen la pena, del g&eacute;nero que sean, hablan de mundos, y mi sensaci&oacute;n es que &uacute;ltimas pel&iacute;culas nuevas que hab&iacute;a visto (<em>Poor Things</em> y <em>Priscilla</em>) hablaban de mundos infantiles, mundos en los que el paradigma de la experiencia intensa tiene que ver con el descubrimiento y la novedad, en el que el amor m&aacute;s profundo es el primero y la sensaci&oacute;n m&aacute;s llena de capas, sea de dolor o de felicidad, la de quien siente algo por primera vez. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo primero que me result&oacute; fresco de <em>Anatom&iacute;a de una ca&iacute;da</em> fue sentirme en presencia de una pel&iacute;cula que entend&iacute;a la complejidad y la densidad no del primer amor sino del d&eacute;cimo, la intensidad que se acumula en una pareja que se ama, se odia, se enga&ntilde;a y se apacigua cincuenta veces: en otras palabras, una pel&iacute;cula con la suficiente sutileza para apreciar los colores de experiencias que desde afuera se ven grises, como pelearse a los gritos con un marido que te revis&oacute; el tel&eacute;fono a los cuarenta y cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La directora francesa Justine Triet (que escribi&oacute; el guion junto a su marido, <strong>Arthur Harari</strong>) cuenta un drama judicial de estructura sencilla: en los primeros minutos de la pel&iacute;cula, la escritora alemana <strong>Sandra H&uuml;ller</strong> recibe a una joven tesista que va a entrevistarla en su casa en la monta&ntilde;a, en alg&uacute;n lugar medianamente rec&oacute;ndito de Francia. En el piso de arriba, el marido de H&uuml;ller escucha m&uacute;sica a un volumen tan alto que la tesista se termina yendo, imposibilitada de grabar la entrevista. Llama la atenci&oacute;n, por supuesto, que H&uuml;ller no vaya a pedirle que la baje. La sensaci&oacute;n es que algo pasa. Pero la tesista se va, y en principio no pasa nada. 
    </p><p class="article-text">
        Daniel, el hijo de la pareja, que tiene un problema en la visi&oacute;n y un perro que lo ayuda, sale a caminar en la nieve, aparentemente tambi&eacute;n harto de la m&uacute;sica al mango. Cuando vuelve, da un grito: su padre est&aacute; muerto en la puerta de la casa, producto, todo indica, de una ca&iacute;da. All&iacute; empieza, por supuesto, el ya mentado drama judicial: no parece tan f&aacute;cil afirmar que se trat&oacute; de un accidente, de modo que se habla de suicidio, y tambi&eacute;n de asesinato. En el caso de esta &uacute;ltima hip&oacute;tesis, la &uacute;nica sospechosa ser&iacute;a H&uuml;ller. 
    </p><p class="article-text">
        Me gust&oacute; que<em> Anatom&iacute;a de una ca&iacute;da</em> no se centrara en las arbitrariedades de la justicia o el mal funcionamiento del Estado o la burocracia. La pel&iacute;cula no toma en ning&uacute;n momento la posici&oacute;n de que es irracional o injusto investigar a Sandra; hay momentos de misoginia, aunque creo que los m&aacute;s interesantes se descubren en la audiencia, discutiendo con amigos y amigas (amigos, sobre todo) a los que les cuesta mucho empatizar con una mujer ambiciosa y decidida, que no fue la peor esposa del mundo pero tampoco estaba de finalista para ning&uacute;n premio a la mejor. Pero esa misoginia no es la cuesti&oacute;n central: la hip&oacute;tesis central de la pel&iacute;cula parece ser sobre las parejas, o los v&iacute;nculos en general incluso. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguna relaci&oacute;n real, nos muestra Triet, resistir&iacute;a el nivel de escrutinio que pide un juicio por asesinato: la que se quiere en serio (y que se conoce en serio, no de un primer beso o una noche de romance) es capaz de decirse cosas terribles, y de hac&eacute;rselas tambi&eacute;n. Si hay un tema feminista en la pel&iacute;cula, de hecho, es en realidad ese: que la violencia (en cierto grado, y el l&iacute;mite es m&aacute;s dif&iacute;cil de determinar de lo que a una le gustar&iacute;a) es una parte indisociable del amor y el erotismo, porque tiene algo un poco indisociable de la verdad y lo salvaje de lo cotidiano, y que cualquier &eacute;tica amatoria que podamos articular tiene que poder pensar eso m&aacute;s all&aacute; de la dicotom&iacute;a v&iacute;ctimas/victimarios (y sin que eso signifique caer en una pendiente resbaladiza que nos impida reconocer las situaciones en las que s&iacute; hay v&iacute;ctimas y victimarios). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La película está hablando todo el tiempo de la locura semiótica en que vivimos, de un mundo en el que no creemos ni en el azar ni en la liviandad, un mundo en el que se supone que todo es representativo y simbólico, todo es un mensaje</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay dos grandes tesis sobre esta &eacute;poca en esta pel&iacute;cula, &eacute;sa es la primera. En un mon&oacute;logo precioso de esos que habilitan los juicios en las pel&iacute;culas, Sandra se lo dice al jurado: Una pareja, finalmente, es siempre un caos. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los dramas judiciales se tratan, finalmente, del problema de la interpretaci&oacute;n. <em>Anatom&iacute;a de una ca&iacute;da </em>lleva esto a un punto extremo al limpiar todos los factores: no hay testigos ni pruebas concluyentes, no hay datos, dir&iacute;amos; solo queda imaginar. Un gran personaje, la chica que le asignan a Daniel para preservarlo de la influencia de su madre durante el juicio, se lo dice al ni&ntilde;o: en un momento hay que decidir lo que uno cree. Hay que inventarlo, pregunta &eacute;l, y ella le dice que no, que hay que decidirlo, que hay una diferencia entre las dos cosas. Esta me pareci&oacute; la segunda gran tesis de &eacute;poca de la pel&iacute;cula, porque adem&aacute;s no se limita a esa conversaci&oacute;n, sino que atraviesa todo lo que se cuenta y lo que se muestra, incluso las po&eacute;ticas de direcci&oacute;n y actuaci&oacute;n, el modo en que las cosas se filman y se editan, lo que se muestra y lo que se oculta en el montaje pero tambi&eacute;n en la entereza y la aparente sobriedad de la actuaci&oacute;n de Sandra Voyter: la pel&iacute;cula est&aacute; hablando todo el tiempo de la locura semi&oacute;tica en que vivimos, de un mundo en el que no creemos ni en el azar ni en la liviandad, un mundo en el que se supone que todo es representativo y simb&oacute;lico, todo es un mensaje, cada instante carga con todos los significados del mundo como un anillo que nos domina a todos. No se puede vivir as&iacute;. Ninguna vida, nos dice Triet, soporta esa cantidad de sentido, esa cantidad desaforada de trascendencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beso-intrascendente_129_10873025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jan 2024 03:14:36 +0000]]></pubDate>
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