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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Mistral]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gabriela-mistral/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Mistral]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gabriela Borrelli Azara: “El trabajo cultural hoy es una tarea quijotesca que implica luchar contra la época”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-borrelli-azara-trabajo-cultural-hoy-tarea-quijotesca-implica-luchar-epoca_1_13355719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d7d6f9e-8740-4e5b-8ac6-29cb5a22cd37_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146716.jpg" width="4073" height="2291" alt="Gabriela Borrelli Azara: “El trabajo cultural hoy es una tarea quijotesca que implica luchar contra la época”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Montevideo 1938. El verano interminable”, un ensayo deslumbrante donde reconstruye un encuentro que tuvieron las poetas Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou en la cima de sus carreras. Secretos y susurros de una cumbre mítica.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Existe un imaginario sobre la poes&iacute;a escrita por mujeres que cree en la aparici&oacute;n inesperada de ciertas po&eacute;ticas. Se instala en lo extraordinario y azaroso que era que una poeta mujer a principio de siglo sea mundialmente conocida hasta consagrarse con un Nobel de literatura. Y aunque pueda pensarse toda la poes&iacute;a como aquello que irrumpe inesperadamente, como aquello que no fue pensado de una forma y tom&oacute; otro camino, hay una insistencia trabajosa en ese hecho, a primera vista, fortuito y afortunado&rdquo;</em>, se&ntilde;ala la escritora <strong>Gabriela Borrelli Azara </strong>en su ensayo <em>Montevideo 1938. El verano interminable</em> (La Libre, 2026). Y sigue: <em>&ldquo;A la poes&iacute;a como acontecimiento</em><em><strong> no se la busca en forma directa sino que se camina constante e insistentemente hacia ella</strong></em><em>, siempre busc&aacute;ndola, sin precisiones sobre d&oacute;nde encontrarla</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esas palabras de la escritora &ndash;esa mirada puesta en lo oscilante, en la insistencia, en el azar, en la contingencia, en el camino y en lo inesperado&ndash; parecieran describir tambi&eacute;n su deslumbrante trabajo en esta publicaci&oacute;n, que reconstruye un encuentro que tuvo lugar en Uruguay en 1938 y <strong>que reuni&oacute; en Uruguay a las poetas Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou</strong>. Por entonces consideradas &ldquo;Tres glorias de Am&eacute;rica&rdquo;, las escritoras brindaron tres conferencias y aquella cumbre estival se convirti&oacute; en una suerte de mito para la poes&iacute;a latinoamericana de comienzos del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Borrelli Azara hace un trabajo de b&uacute;squeda intensa en archivos pero tambi&eacute;n de escucha: <strong>ah&iacute; donde alguna voz parece escaparse, trata de poner el o&iacute;do &ndash;y la lectura&ndash; para ofrecer un ensayo plagado de texturas luminosas</strong>. 
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                    alt="El ensayo &quot;Montevideo 1938. El verano interminable&quot; fue publicado por el sello La Libre."
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                El ensayo &quot;Montevideo 1938. El verano interminable&quot; fue publicado por el sello La Libre.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el libro cit&aacute;s a Gabriela Mistral y eso que dice sobre que no se sabe con exactitud cu&aacute;ndo comienza un poema. Con un libro pasa algo parecido. Sin embargo, al leer </strong><em><strong>Montevideo 1938</strong></em><strong> pareciera haber en vos una suerte de insistencia alrededor de esta historia, alg&uacute;n origen. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a en este encuentro que te atra&iacute;a y que hace de ese verano uno interminable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; </strong>Creo que esa insistencia primero tiene que ver con que me gusta mucho la poes&iacute;a de Alfonsina Storni. Es una de las poetas a las que vuelvo y las que m&aacute;s he le&iacute;do en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: todo lo que compromete a Storni me convoca. Y cada vez que descubro m&aacute;s sobre ella me parece m&aacute;s apasionante. Despu&eacute;s tambi&eacute;n est&aacute; Gabriela Mistral, otra figura a la que estoy volviendo. Con Juana de Ibarbourou creo que me va a empezar a suceder algo parecido. En el fondo creo que es porque todas ellas tienen biograf&iacute;as muy abiertas y que dialogan mucho con el momento pol&iacute;tico en el que se leen. <strong>Hay una Storni para los &lsquo;80, hay una Storni para los &lsquo;90, hay una Storni ahora. Entonces me fascinan esas figuras, de poetas sobre todo, con una biograf&iacute;a tan susceptible de pensarse como im&aacute;genes e &iacute;conos de movimientos feministas y pol&iacute;ticos actuales.</strong> Despu&eacute;s, claro, sobre todo me interes&oacute; ver la amistad, que se hayan conocido, el v&iacute;nculo que ten&iacute;an y c&oacute;mo terminan las tres en Montevideo. Como cuento en el libro, escuch&eacute; hablar de este cruce de 1938  buscando para un programa de radio la voz de Storni. Por otro lado, no es cualquier a&ntilde;o, 1938 es el a&ntilde;o en que ella se suicida. Hice la relaci&oacute;n el otro d&iacute;a y tambi&eacute;n record&eacute; la singularidad de 1938, porque tambi&eacute;n es el a&ntilde;o en el que Borges tiene el famoso accidente dom&eacute;stico, el de la Navidad de 1938. &Eacute;l dice que a partir de ese hecho se le ocurre ni m&aacute;s ni menos que el cuento &ldquo;El sur&rdquo;. Volviendo al encuentro en Montevideo, creo que hay algo de interminable en ese verano, y que tal vez tiene que ver con una idea na&iuml;f y a la vez po&eacute;tica que me atraviesa: estas poetas que se encuentran y que al mismo tiempo se van dando la posta, van habl&aacute;ndole a las generaciones futuras. Por eso termino el libro diciendo que esto lo escribo para todas las j&oacute;venes poetas. Tengo otro libro que es <em>Cartas a j&oacute;venes poetas</em> y este est&aacute; relacionado porque me gusta esta idea de armar una serie hist&oacute;rica de poetas. <strong>Aquella reuni&oacute;n puede ser entonces la reuni&oacute;n de tres poetas j&oacute;venes de hoy d&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Por tramos pareciera que en el libro, m&aacute;s all&aacute; del encuentro puntual, quisieras armar una especie de linaje con la menci&oacute;n a otras poetas no necesariamente de esa &eacute;poca. Un linaje medio ficcional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;A m&iacute; me encanta armar linajes ficticios! (risas). <strong>Me parece que ah&iacute; hay una lectura, que son esos linajes no tan biogr&aacute;ficos o que vienen de la la biograf&iacute;a real de los escritores, los que arman algo.</strong> La lectura arma ese linaje y esos di&aacute;logos. En el caso de Ibarbourou, Mistral y Storni s&iacute;, ellas se hablaban mucho y ten&iacute;an mucho di&aacute;logo. Se puede ver revisando la correspondencia entre ellas, que es muy intensa. Pero, en general, me gusta pensar en esas l&iacute;neas que no son tan n&iacute;tidas de entrada entre escritores o escritoras.
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                Gabriela Borrelli Azara nació en Monte Grande, en 1980.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; era una escritora y espec&iacute;ficamente una poeta en esos tiempos y en Am&eacute;rica latina? &iquest;Qu&eacute; viste en com&uacute;n entre ellas tres y qu&eacute; las diferenciaba? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Las tres tienen tres recorridos y tres maneras de insertarse en el mundo letrado bien diferente. Desde muy chica, Gabriela Mistral entiende que se est&aacute; formando el Estado naci&oacute;n en Chile y dice &ldquo;yo quiero participar&rdquo;. Es muy temprana y marcada esa ambici&oacute;n pol&iacute;tica en ella. Entonces se pregunta c&oacute;mo era la manera de insertarse en el ambiente pol&iacute;tico y cultural, que eran un poco lo mismo en esa &eacute;poca. O, en todo caso: escribir un libro y ser diputado ten&iacute;an como la misma ponderaci&oacute;n social, el mismo valor, de alguna manera. Ella dijo &ldquo;bueno, hay que hacer escuelas, voy a ser maestra&rdquo;. As&iacute; se erige a ella misma como la gran pedagoga. Escribir poes&iacute;a, dar clases o dar conferencias eran parte de lo mismo. <strong>El caso de Storni tiene otras caracter&iacute;sticas: ella fue la &uacute;nica mujer poeta en un grupo de varones, que era el grupo Anaconda. Ah&iacute; estaban (Benito) Quinquela Mart&iacute;n, Baldomero Fern&aacute;ndez Moreno y, por supuesto, Horacio Quiroga.</strong> El hecho de que Storni no tuviera marido le daba cierta libertad. Creo que ella piensa que su inserci&oacute;n en el mundo literario y la manera de volverse popular era escribir poes&iacute;a para mujeres. Porque Storni tiene esa ambici&oacute;n de popularidad. Habr&aacute; que pensar despu&eacute;s hasta qu&eacute; punto llega a completar esa ambici&oacute;n, pero la tiene. Ese es el momento de Rub&eacute;n Dar&iacute;o en Am&eacute;rica y la estela que deja es tan importante que quiz&aacute;s ellas perciben que ese era el caballo al que hab&iacute;a que subirse para ser conocida. Lo de Ibarbourou tiene otro recorrido: en ella Uruguay colabora much&iacute;simo para buscar y luego consagrar a una poeta nacional. Pensando en esto de los linajes que habl&aacute;bamos, hay dos intentos fallidos: uno es el de <strong>Delmira Agustini</strong>, que muerte v&iacute;ctima de femicidio. Y luego les sali&oacute; tambi&eacute;n mal con <strong>Mar&iacute;a Eugenia Vaz Ferreira</strong>, que es otro antecedente, una poeta que a m&iacute; me encanta, una borracha que cambiaba sus versos por vino en el puerto de Montevideo a principios de 1900. Esos intentos no resultan hasta que ven en Juana de Ibarbourou una posibilidad de tener una poeta nacional, una Alfonsina Storni o una Mistral propia. Ah&iacute; las instituciones nacionales, la pol&iacute;tica y todo conspira para elegir a Ibarbourou como la poeta nacional de Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Esto, entonces, se da m&aacute;s all&aacute; de esos grupos de varones m&aacute;s instalados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, es que me parece que no podr&iacute;a afirmar que hab&iacute;a una resistencia de varones. Mistral se cartea con quien va a ser presidente de Chile. Se cartea, tambi&eacute;n, con toda la intelectualidad mexicana y latinoamericana de esa &eacute;poca. Tambi&eacute;n contacta con (Miguel de) Unamuno. La que tiene m&aacute;s resistencia es Storni. Pero tanto Mistral como Ibarbourou est&aacute;n muy sostenidas en sus contextos. No es tan lineal, en todo caso, el modo en el que circulan o dejan de hacerlo las mujeres. En este sentido me parece que no siempre la invisibilizaci&oacute;n de ciertas po&eacute;ticas se debe s&oacute;lo al hecho de ser mujeres. <strong>El caso de Juana de Ibarbourou es incre&iacute;ble: &iexcl;en 1919 la nombran Juana de Am&eacute;rica! Y son todos tipos los que lo deciden. &iquest;Por qu&eacute;? Porque ah&iacute; hay otra cosa que se mezcla con el g&eacute;nero y es la pol&iacute;tica coyuntural. Ese gesto es lo que necesitan en ese momento. </strong>Lo mismo que se necesit&oacute; en la d&eacute;cada del &lsquo;60 ac&aacute; con el peronismo proscripto. Y nadie puede decir que Beatriz Guido, Silvina Bullrich o Martha Lynch no eran escritoras vendidas en ese tiempo. Por eso muchas veces es la pol&iacute;tica la que fogonea o no fogonea ciertas autoras. Pero bueno, se tiene que dar ese entramado de varios v&eacute;rtices y en ellas en ese momento hist&oacute;rico se dio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La historia que constru&iacute;s en el libro nace de tu investigaci&oacute;n en archivos y a la vez tiene la textura m&aacute;s de un </strong><em><strong>runr&uacute;n</strong></em><strong> que de una biograf&iacute;a formal. De hecho intercal&aacute;s los cap&iacute;tulos con hip&oacute;tesis o comentarios muy personales. &iquest;Por qu&eacute; te interesaba esa dimensi&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que esa idea de runr&uacute;n o de cuchicheo me gusta m&aacute;s que la idea de chisme. Porque el chisme siempre tiene una carga. Una carga maliciosa o amorosa, pero una carga al fin. En cambio al runr&uacute;n lo abrazo, porque se parece m&aacute;s a una voz baja, a esa informaci&oacute;n que va por un canal que no siempre oficial. Al runr&uacute;n hay que ir a buscarlo. A m&iacute; me interesa ese sonido en general para este tipo de ensayos. De alguna manera escrib&iacute; <em>Montevideo 1938</em> pensando en el cuchicheo de la profesora <strong>Elsa Tabernig de Pucciarelli</strong>, cuando se cruza con Storni en Colonia y le cuenta que iba a Montevideo y entonces despu&eacute;s la profesora le dice a Mistral que Alfonsina est&aacute; en Uruguay y la terminan invitando. Esa charla por lo bajo, entrando o saliendo de una conferencia termina siendo fundamental para que se arme el encuentro de las tres. Muchas veces las escenas de susurros son las que traccionan las grandes historias. <strong>Me interesan m&aacute;s las escenas por lo bajo, eso que pareciera pasar por fuera o que podr&iacute;a no importarle a nadie</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> El caso de Juana de Ibarbourou es increíble: ¡en 1919 la nombran Juana de América! Y son todos tipos los que lo deciden. ¿Por qué? Porque ahí hay otra cosa que se mezcla con el género y es la política coyuntural. Ese gesto es lo que necesitan en ese momento.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Sin embargo algo traen. Pienso en ese supuesto amante de Alfonsina en Montevideo y esa despedida en el puerto que recuper&aacute;s en este sentido, como algo lateral o por lo bajo. De hecho esa escena vuelve en la poes&iacute;a de ella.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro, hay im&aacute;genes as&iacute; que generan poes&iacute;a. Lo del joven que la desped&iacute;a a Storni en el puerto s&iacute; tambi&eacute;n tiene que ver un poco con la malicia, con algo de celos de Juana de Ibarbourou. Ella est&aacute; un poco celosa de Storni y ac&aacute; puede aparecer algo del tono del chisme (risas). Despu&eacute;s est&aacute; la esa voz que traigo y que quer&iacute;a traer en esos peque&ntilde;os comentarios intercalados, que son tambi&eacute;n cosas que yo voy pensando sobre ellas. Como &ldquo;ah, eran dos feministas&rdquo;. En esos espacios me parec&iacute;a que lo tra&iacute;a sin tanta justificaci&oacute;n, una voz necesaria que no tiene que estar justificada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro das cuenta de distintas b&uacute;squedas en archivos. &iquest;C&oacute;mo fue ese trabajo para vos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo estaba escribiendo un art&iacute;culo para un libro que todav&iacute;a no sali&oacute; sobre poetas argentinas. Puntualmente estaba escribiendo sobre Storni y de ella hay poco material. O, mejor dicho, no hay tanto material como pasa con Mistral, que tuvo una albaceas con buen criterio y est&aacute; todo digitalizado en la Biblioteca Nacional de Chile. Ten&eacute;s todo para descargar, sus cartas, lo que quieras. En Storni es mucho lo que se perdi&oacute; y alg&uacute;n d&iacute;a habr&iacute;a que pensar que muchas veces la historia cultural es la historia del &lsquo;albace&iacute;smo&rsquo;, de c&oacute;mo se cuidan o no se cuidan determinados materiales.<strong> Para Storni trabaj&eacute; bastante con el Archivo General de la Naci&oacute;n, pero sobre todo en bibliotecas.</strong> En un momento estaba en la biblioteca en Providence, en Rhode Island, y ah&iacute; un poco como dice Liliana Viola que hizo con la biograf&iacute;a de Martha Pelloni. Esto de convertirse en una cronista de escritorio. No encar&eacute; una cosa detectivesca presencial. Fui con lo que ten&iacute;a a mano en las bibliotecas. Tambi&eacute;n trabaj&eacute; con la Biblioteca Nacional de Uruguay. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En tu relato comprob&aacute;s que, m&aacute;s all&aacute; de las formalidades, en este encuentro de las tres hubo mucho de contingencia. Porque, por c&oacute;mo se planeaba la cosa, Storni podr&iacute;a no haber sido parte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Totalmente. Y es fascinante. Lo contingente y una peque&ntilde;a conversaci&oacute;n pueden generar todo un mundo. En este sentido me encanta que hay un profesor de literatura uruguaya que es un especialista y tiene un libro sobre las tres conferencias de las poetas. Se puede ver en YouTube que el tipo dice &ldquo;qu&eacute; buena idea la del ministro tal de juntar a estas tres escritoras&rdquo;. Y te pasa que, investigando un poco, enseguida sab&eacute;s que no fue idea de un ministro, que fue algo que se le ocurri&oacute; a Mistral cuando la profesora Tabernig le dijo que Alfonsina estaba en Colonia y le mandaba saludos. <strong>Con esa informaci&oacute;n Mistral entiende perfectamente lo que tiene que hacer. </strong>Enseguida le pregunta en qu&eacute; hotel, la llaman y al otro d&iacute;a le mandan un auto para que participe con una conferencia propia. Yo creo &iacute;ntimamente que la que arma el encuentro es Mistral. Mistral es muy viva siempre pol&iacute;ticamente y r&aacute;pido intuye que tener a Juana de Ibarbourou, a Stormi y a ella en un mismo espacio y en ese presente iba a ser algo de alto impacto. 
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                    alt="Borrelli Azara es autora de Océano (2015), Lecturas feministas I y II (2018-2021), Vidrio (2020), Hamaca paraguaya (2021), Cartas a jóvenes poetas (2023) y La pura calma (2024) y Aquí, Argentina (2025)."
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                Borrelli Azara es autora de Océano (2015), Lecturas feministas I y II (2018-2021), Vidrio (2020), Hamaca paraguaya (2021), Cartas a jóvenes poetas (2023) y La pura calma (2024) y Aquí, Argentina (2025).                            </span>
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        <strong>&ndash; Una escena muy linda que reconstru&iacute;s es la de Storni escribiendo medio de apuro su charla en un papel que apoya sobre la valija camino a Montevideo. Escribir, para ellas, tambi&eacute;n tiene mucho de trabajo, de oficio. &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s de esto? &iquest;Se asum&iacute;an como trabajadoras estas escritoras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que, m&aacute;s all&aacute; de lo que ellas mismas dijeran, eran trabajadoras y eran trabajadoras incansables, adem&aacute;s. Y ah&iacute; s&iacute; hay una diferencia con los varones de entonces, que de alguna forma ten&iacute;an la escena armada.<strong> Ellas tienen que construir la escena. As&iacute; como nosotras hoy tenemos que vender el libro, dar una nota, grabar el vide&iacute;to para tal difusi&oacute;n. Eso que hacemos hoy nosotras, ellas lo hac&iacute;an todav&iacute;a m&aacute;s, porque hab&iacute;a una escena que construir.</strong> Storni se puede pensar como una gran obrera de la palabra en el sentido de que ella necesitaba el dinero para mantenerse y mantener a su hijo viviendo simplemente de la escritura, de los textos que publicaba en La Naci&oacute;n. M&aacute;s tarde obtuvo el nombramiento como maestra de teatro. Pero de todos modos estaba siempre preocupada con esta dimensi&oacute;n. De hecho, hasta el &uacute;ltimo minuto, cuando se va a suicidar a Mar del Plata, le deja una nota a su jefe en la escuela para ver si su cargo se lo puedan dar a su hijo y, al mismo tiempo, si su hijo pod&iacute;a cobrar su &uacute;ltimo sueldo. Todo esto lo puede pensar &uacute;nicamente una trabajadora. Entonces, s&iacute;, sin duda y cada cual con lo suyo, las tres bregaron por sus propios derechos. Pero tambi&eacute;n algo muy lindo en ellas y que las tres siempre pensaron en las otras. Y eso se ve en las conferencias que dan esa vez. Storni abre su intervenci&oacute;n y dice &ldquo;para todas las muertas y las que vendr&aacute;n, nuestras antecesoras y las mujeres que vienen&rdquo;. Mistral tambi&eacute;n dice &ldquo;a todas las mujeres escritoras latinoamericanas.&rdquo; Siempre tienen ese &aacute;nimo colectivo que tambi&eacute;n para m&iacute; es una idea muy cercana a la de sentirse parte de un conjunto de escritoras trabajadoras u obreras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablando de trabajo, el tuyo tiene que ver con la escritura y tambi&eacute;n con la difusi&oacute;n de la literatura. No s&eacute; c&oacute;mo te llev&aacute;s con el t&eacute;rmino &ldquo;divulgaci&oacute;n&rdquo;, pero digamos que lo que hac&eacute;s es darle forma a la lectura en distintos &aacute;mbitos. &iquest;C&oacute;mo surge esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que pienso mucho en eso. Pienso mucho en eso desde que creo que se acab&oacute; por un tiempo la radio tradicional que yo hac&iacute;a. Es as&iacute;: hubo un gran viraje en la narrativa discursiva de los medios de comunicaci&oacute;n y el tipo de radio en la que trabaj&eacute; por 20 a&ntilde;os en un programa de literatura, ya no existe m&aacute;s como tal. No est&aacute; m&aacute;s y para m&iacute; lo que queda es pensar nuevos ejercicios, probar nuevas maneras de inventar. O, en todo caso, buscar nuevas maneras de ingresar a los textos. <strong>Si la cr&iacute;tica literaria es esa manera de inventar modos de entrada a la literatura, creo que a m&iacute; me interesa indagar por ah&iacute;. </strong>Ahora, por ejemplo, estoy dando unos cursos en Gelatina por streaming, unos talleres online pero m&aacute;s como programa cerrado. Es un formato que me interesa. O lo que hago con <em>Aqu&iacute;, Argentina</em>. Con Montevideo 1938, por ejemplo, voy a hacer una suerte de espect&aacute;culo teatral. Bah, algo as&iacute;. El otro d&iacute;a escuch&eacute; a Cristian Alarc&oacute;n que dijo que el periodismo est&aacute; probando nuevas formas de hacer como esto que &eacute;l llama &ldquo;periodismo perform&aacute;tico&rdquo;. Yo creo que lo m&iacute;o tambi&eacute;n es una divulgaci&oacute;n perform&aacute;tica, o una cr&iacute;tica literaria perform&aacute;tica. No le tengo miedo a la palabra divulgaci&oacute;n para nada. Me gusta. La abrazo. Y siempre me interesa explorar. <strong>S&iacute; me parece que la clave est&aacute; en nunca alejarse del texto. Siempre es el texto el que est&aacute; sosteniendo. Siempre la lectura es la base</strong>. Y siempre me dej&eacute; llevar por el entusiasmo lector. Tengo nostalgia, no te voy a decir que no, de sentarme en un estudio de radio sin ninguna c&aacute;mara. Que llame un oyente y pida un poema de (Juan) Gelman. Que pasemos un audio de <strong>Juana Bignozzi </strong>leyendo sin im&aacute;genes. Lo que hac&iacute;amos con <strong>Tom Lupo</strong>, por ejemplo. Pero bueno, pese a esa nostalgia o por ah&iacute; con esa nostalgia encima, intento probar cosas nuevas para seguir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;No sent&iacute;s que estamos haciendo muchas cosas o que hay que hacer muchas cosas para tener un ingreso m&aacute;s o menos aceptable? &iquest;Qu&eacute; te dicen otras personas que se dedican a lo mismo que vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Sin dudas. El trabajo cultural hoy es una tarea quijotesca que implica luchar contra la &eacute;poca. Y pasa esto porque los espacios culturales y los medios de comunicaci&oacute;n son cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os. <strong>A la vez, los espacios son cada vez m&aacute;s chicos y lo cultural no puede estar bajo la l&oacute;gica de </strong><em><strong>clickbait</strong></em><strong>, del </strong><em><strong>baiteo</strong></em><strong>.</strong> No puede ser as&iacute; porque la literatura no tiene esa l&oacute;gica. Tiene otra temporalidad, otro ritmo. Entonces me parece que ah&iacute; todos los que nos dedicamos a la difusi&oacute;n de teatro, de literatura, de m&uacute;sica, incluso, tenemos que luchar contra la &eacute;poca. Contra la &eacute;poca que exige ese <em>baiteo</em> y esa algoritmizaci&oacute;n permanente. Nos toc&oacute; una &eacute;poca de un capitalismo muy cruel. Muy cruel por la exigencia. No soy una persona pesimista, pero siento que por esas demandas pensamos peor porque no tenemos tiempo de reflexi&oacute;n. <strong>Pensar exige un tiempo y exige un tiempo ocioso. Y hoy, lamentablemente, en vez de quedarte dos horas pensando en un p&aacute;rrafo que quer&eacute;s escribir ten&eacute;s que usar esas dos horas para hacer un vide&iacute;to, subir algo a Instagram o TikTok. </strong>Ese tecnofeudalismo donde cada una tiene su peque&ntilde;o terrenito en el gran feudo de las redes sociales exige un trabajo. Pero bueno, la apuesta siempre es la misma, es ponerse m&aacute;s creativas. Tampoco tenemos otra posibilidad. Tenemos que ser m&aacute;s creativas, armar comunidad, como las escritoras del libro. Ellas se ayudan mucho difundiendo lo que hacen las otras, hablando con otros de sus textos. Hay que buscar la forma de saltar ese cerco que nos dice que no se pueden hacer cosas juntas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este sentido, segu&iacute;s apostando a los libros. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Porque soy muy optimista con el libro. Te digo m&aacute;s, yo creo incluso que el libro y todo lo anal&oacute;gico va a volver. Siento que estamos a muy poco de una vuelta carnero de lo anal&oacute;gico. S&eacute; que atravesamos un momento espantoso porque la gente no tiene un mango para comprar libros. Pero bueno, va a haber una vuelta a lo anal&oacute;gico. &iexcl;Y la estoy esperando! (risas). Estoy esperando que mi nostalgia encuentre ese cauce de reactivarse. A m&iacute; el libro me parece uno de los objetos m&aacute;s perfectos. No lo va a matar mada, como pasa con el teatro. <strong>Al teatro no lo mat&oacute; el cine, no lo mat&oacute; la tele, no lo mat&oacute; el streaming ni la telenovela de frutas. Ah&iacute; est&aacute; Pompeyo Audivert siendo el mejor actor del mundo. </strong>Estoy con esta nueva cruzada que es decir que Pompeyo Audivert es el mejor actor del mundo en este momento con <em>Habitaci&oacute;n Macbeth</em> porque lo es. En ning&uacute;n lugar del mundo hay un actor como Pompeyo haciendo Macbeth solo con un vestuario m&iacute;nimo y una caja negra. El libro es como esa persona en escena. El libro nos va a acompa&ntilde;ar hasta que la humanidad se termine.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 03:02:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriela Borrelli Azara: “El trabajo cultural hoy es una tarea quijotesca que implica luchar contra la época”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Alfonsina Storni,Gabriela Mistral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriela Mistral, la chilena mestiza y lesbiana a la que jamás se la pudo encajar en corriente alguna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-mistral-chilena-mestiza-lesbiana-pudo-encajar-corriente_1_10919009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b67d10a-dba8-435b-bad3-9cadcbe7971d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriela Mistral, la chilena mestiza y lesbiana a la que jamás se la pudo encajar en corriente alguna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva biografía, obra de la hispanista Elizabeth Horan, redescubre la vida y la obra de una de las poetas y pedagogas más importantes de América Latina, ganadora del premio Nobel</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una mujer nacida pobre en un apartado rinc&oacute;n de los Andes chilenos llega a ser una de las escritoras m&aacute;s le&iacute;das e influyentes en una &eacute;poca en que Am&eacute;rica Latina irrump&iacute;a en el escenario mundial&rdquo;. Esta rotunda frase figura en el pr&oacute;logo de <em>Mistral. Una vida</em> (Lumen), la primera parte de una biograf&iacute;a que publica ahora la hispanista norteamericana Elizabeth Horan, y el libro est&aacute; destinado en buena medida a contestar este interrogante.
    </p><p class="article-text">
        Poeta, pedagoga, diplom&aacute;tica y periodista, <strong>Gabriela Mistral</strong> (Vicu&ntilde;a, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) alcanz&oacute; la cumbre de la fama al obtener en 1945 el premio Nobel de Literatura y convertirse en la primera latinoamericana que lo consegu&iacute;a. A pesar de los obst&aacute;culos que supon&iacute;an su pertenencia a una doble minor&iacute;a por ser mestiza y lesbiana; su talento, su brillantez y su formaci&oacute;n autodidacta la impulsaron hasta la &eacute;lite de la literatura. Un tanto olvidada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la poes&iacute;a de Gabriela Mistral (seud&oacute;nimo de Lucila Godoy Alcayaga) sigue vigente hoy, a juicio de su bi&oacute;grafa. Villano Antillano la menciona en la letra de su tema m&aacute;s c&eacute;lebre, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wvz97-lNPH8" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">su sesi&oacute;n con Bizarrap</a>: &ldquo;Alma de poeta, la nueva&nbsp;Gabriela Mistral&rdquo;, y solo eso es suficiente para despertar la curiosidad por la chilena entre los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; queda hoy del legado de Gabriela Mistral, una escritora que figura en muchos libros de literatura escolares, pero poco le&iacute;da en la actualidad? Elizabeth Horan confirma este olvido cultural tanto en Espa&ntilde;a como en Am&eacute;rica Latina, salvo en su Chile natal, e intenta ofrecer una explicaci&oacute;n. &ldquo;La obra de Mistral&rdquo;, comenta, &ldquo;qued&oacute; en manos de Doris Dana, su &uacute;ltima pareja, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/esfuerzo-colectivo-autor-no-muera-muerte_1_10798997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">que no supo gestionar bien ese legado</a> ni confi&oacute; en nadie para que la ayudara a la difusi&oacute;n de su literatura. Por otra parte, mucha obra de Mistral, que era muy perfeccionista y reescrib&iacute;a y reescrib&iacute;a, permanece in&eacute;dita&rdquo;. A pesar de todo, su bi&oacute;grafa defiende la vigencia de la obra de Mistral por la visi&oacute;n del mundo de una autodidacta, su originalidad y su aportaci&oacute;n de neologismos al castellano.
    </p><h3 class="article-text">La potencia de las amistades</h3><p class="article-text">
        La bi&oacute;grafa destaca que la poeta logr&oacute; una excelente formaci&oacute;n autodidacta como profesora y como pedagoga sin haber pasado por la Universidad. De hecho, Mistral lleg&oacute; a ser una experta en educaci&oacute;n, en especial en las zonas rurales, tras varios destinos en Chile hasta el punto de que fue reclamada m&aacute;s tarde en M&eacute;xico para impulsar la reforma educativa tras la revoluci&oacute;n. &ldquo;Mistral ten&iacute;a el cerebro de un genio y una gran confianza en s&iacute; misma&rdquo;, se&ntilde;ala Horan sin dudarlo, &ldquo;y a la vez desde joven aprendi&oacute; la importancia de cultivar las amistades y las relaciones sociales. Podr&iacute;amos afirmar que fue una gran seductora, dotada de una inteligencia muy original que supo atraer a mucha gente dispuesta a ayudarla&rdquo;. 
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                La poeta chilena Gabriela Mistral                            </span>
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        Lectora insaciable de todo g&eacute;nero de literatura, admiradora de poetas como el franc&eacute;s Charles Baudelaire, el alem&aacute;n Friedrich Schiller o la espa&ntilde;ola sor Juana In&eacute;s de la Cruz, colaboradora desde joven de diarios y de revistas, la suma de la pedagog&iacute;a y el periodismo la condujo a la creaci&oacute;n literaria. En esa &eacute;poca, Lucila Godoy decidi&oacute; adoptar un seud&oacute;nimo a partir de dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele d&acute;Annunzio y el provenzal Frederic Mistral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lucila Godoy decidió adoptar un seudónimo a partir de dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele d´Annunzio y el provenzal Frederic Mistral</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marcada por sucesos dram&aacute;ticos en su adolescencia, el primer poemario de Mistral, <em>Desolaci&oacute;n</em> (1922), transpira una preocupaci&oacute;n por la muerte y por la espiritualidad. &ldquo;Ella estuvo muy influenciada&rdquo;, comenta Elizabeth Horan, &ldquo;por el misticismo tanto cristiano como tambi&eacute;n oriental y dec&iacute;a que su sentido religioso comenz&oacute; con frecuentes lecturas de la Biblia con su abuela paterna. Adem&aacute;s, durante su estancia como docente en Antofagasta, en el norte de Chile, se integr&oacute; en una logia de teosof&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en la introducci&oacute;n de la edici&oacute;n m&aacute;s reciente de <em>Desolaci&oacute;n</em> (Valpara&iacute;so ediciones, 2021), Remedios S&aacute;nchez, profesora de la Universidad de Granada, se&ntilde;ala que &ldquo;es el primer libro que se edita de una autora a la que es inviable clasificar en corriente, tendencia o est&eacute;tica alguna&rdquo; para subrayar m&aacute;s adelante que &ldquo;todo parte de este cristianismo desgarrado que revela una lucha heroica frente a la derrota anticipada, frente al horror, la locura angustiosa y la soledad que son sombra&rdquo;. No obstante, al contrario de esta actitud atormentada e intensa de la Mistral poeta, la Gabriela m&aacute;s &iacute;ntima aparec&iacute;a como una mujer sociable y con mucho don de gentes.
    </p><p class="article-text">
        Si bien Gabriela Mistral observ&oacute; siempre una discreci&oacute;n p&uacute;blica sobre su orientaci&oacute;n sexual, tampoco ocult&oacute; sus relaciones de pareja con las tres mujeres que fueron secretarias, ayudantes y amantes a lo largo de su vida: Laura Rodig, Pamela Guill&eacute;n y Doris Dana. &ldquo;En algunas facetas&rdquo;, explica Elizabeth Horan, &ldquo;su lesbianismo la perjudic&oacute; y en otras, la benefici&oacute;. De cualquier manera, vivi&oacute; en unos ambientes donde las mujeres como ella constru&iacute;an su protecci&oacute;n frente al mundo exterior. Por otra parte, Mistral fue muy consciente de su atractivo para fot&oacute;grafos, cantantes y artistas que la consideraron un mito <em>queer</em>, con una masculinidad femenina, andr&oacute;gina. Ella misma, de un aspecto macizo y corpulento, se defin&iacute;a como una Walkiria india&rdquo;.
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                    alt="Manuscritos de la autora expuestos en la exposición &quot;Gabriela Mistral: Hija de un pueblo nuevo&quot;"
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                Manuscritos de la autora expuestos en la exposición &quot;Gabriela Mistral: Hija de un pueblo nuevo&quot;                            </span>
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        La bi&oacute;grafa relata que esa autoafirmaci&oacute;n del mestizaje sobresali&oacute; tambi&eacute;n como otro de los ejes de su poes&iacute;a, muy te&ntilde;ida de latinoamericanismo, de una reivindicaci&oacute;n del indigenismo y del compromiso social. No en vano estas cualidades de Gabriela Mistral le sirvieron para desarrollar una carrera como diplom&aacute;tica que recorri&oacute; varios capitales de Europa y Am&eacute;rica. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un desgraciado paso por Espa&ntilde;a</strong></h3><p class="article-text">
        En el marco de esa carrera fue destinada como c&oacute;nsul a Espa&ntilde;a en 1933, el a&ntilde;o en que las derechas de la Rep&uacute;blica se hicieron con el poder en el llamado bienio negro. Mistral trab&oacute; entonces amistad en Madrid <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/amanecer-feminista-segunda-republica_130_8608320.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">con l&iacute;deres del feminismo como Mar&iacute;a de Maeztu</a>, directora de la Residencia de Se&ntilde;oritas y presidenta del Lyceum Club; o la abogada y diputada republicana Victoria Kent. En esa &eacute;poca conoci&oacute; asimismo y se relacion&oacute; con renombrados escritores como Miguel de Unamuno, P&iacute;o Baroja o Jos&eacute; Bergam&iacute;n o con su compatriota Pablo Neruda. Pero, por desgracia para Gabriela, la difusi&oacute;n de una carta enviada a unos amigos en la que criticaba a Espa&ntilde;a y los usos y costumbres del pa&iacute;s provoc&oacute; una campa&ntilde;a contra ella por parte de la colonia espa&ntilde;ola en Chile.
    </p><p class="article-text">
        Trasladada a Portugal, el incidente alter&oacute; su opini&oacute;n sobre la Rep&uacute;blica y se volvi&oacute; m&aacute;s esc&eacute;ptica y cr&iacute;tica. M&aacute;s tarde, horrorizada por la Guerra Civil, mantuvo, seg&uacute;n su bi&oacute;grafa, &ldquo;una actitud muy latinoamericanista, pero bastante ambigua tanto hacia la Rep&uacute;blica como con la dictadura franquista&rdquo;. En cualquier caso, Gabriela Mistral vivi&oacute; del periodismo y de conferencias, ya que la mayor&iacute;a de cargos diplom&aacute;ticos que ostent&oacute; eran honor&iacute;ficos y no estaban remunerados. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7073edab-ed96-4e74-80d9-97cb33e13da1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Elizabeth Horan, una afable autora que domina el idioma espa&ntilde;ol tras muchos a&ntilde;os de docencia e investigaci&oacute;n en M&eacute;xico, Chile y otros pa&iacute;ses latinoamericanos, es profesora de la Universidad de Arizona, traductora y editora. La reci&eacute;n publicada <em>Mistral. Una vida</em> se presenta como la primera entrega de tres libros sobre la vida y obra de la Nobel chilena y est&aacute; basada en gran parte en las numerosas relaciones epistolares que mantuvo la poeta.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito del codiciad&iacute;simo premio de la Academia Sueca, Horan aclara que Gabriela lo gan&oacute; en 1945, a&ntilde;o del final de la Segunda Guerra Mundial, tanto por sus indiscutibles m&eacute;ritos como por el apoyo de numerosas autoridades chilenas, comenzando por su amigo Pedro Aguirre Cerda, que fue presidente de Chile entre 1938 y 1941. El galard&oacute;n le fue concedido &ldquo;por su obra l&iacute;rica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un s&iacute;mbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano&rdquo;. A partir del Nobel Gabriela Mistral pas&oacute; a la categor&iacute;a de gloria nacional chilena, aunque en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os vivi&oacute; en Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MAV/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gabriela-mistral-chilena-mestiza-lesbiana-pudo-encajar-corriente_1_10919009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Feb 2024 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriela Mistral, la chilena mestiza y lesbiana a la que jamás se la pudo encajar en corriente alguna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Gabriela Mistral]]></media:keywords>
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