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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - halagos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/halagos/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué los halagos pasan y las críticas quedan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/halagos-pasan-criticas-quedan_129_10956179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baf21b29-c7a9-447b-9149-fbf390ad2a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los halagos pasan y las críticas quedan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por sesgo de negatividad, el peso que las críticas suelen tener en nuestra cabeza un peso mayor que el de los halagos. ¿Cuáles son las razones evolutivas que lo explican?</p></div><p class="article-text">
        <strong>Hiciste algo que a todo el mundo le encant&oacute;, llueven los elogios, pero por ah&iacute; aparece una cr&iacute;tica, y ya est&aacute;, esa es la que se va a quedar con vos.</strong> Y no es que vos seas un im&aacute;n de negatividad que s&oacute;lo se queda con lo malo, nos tiende a pasar a todos. Los halagos suelen pasar r&aacute;pido, nos pueden gustar mucho, pero no generan la misma reacci&oacute;n que las evaluaciones negativas. 
    </p><p class="article-text">
        El peso que las cr&iacute;ticas suelen tener en nuestra cabeza viene de un fen&oacute;meno bastante <a href="https://www.researchgate.net/publication/228778181_Negativity_Bias_Negativity_Dominance_and_Contagion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudiado</a>: <strong>el sesgo de negatividad</strong>. Nuestro cerebro tiende a darle mayor importancia a las se&ntilde;ales negativas que a las positivas, y esto ocurre en muchos &aacute;mbitos. Cuando <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9825526/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le midieron</a> la actividad cerebral a un grupo de personas mientras les mostraban distintas im&aacute;genes, algunas de situaciones buenas y otras amenazantes o negativas, identificaron que las reacciones suelen ser m&aacute;s intensas ante lo negativo. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, <strong>somos m&aacute;s r&aacute;pidos para identificar personas que tienen una emoci&oacute;n negativa en la cara que una positiva</strong>. Eso concluy&oacute; <a href="https://www.researchgate.net/publication/228778181_Negativity_Bias_Negativity_Dominance_and_Contagion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le ped&iacute;an a los participantes que eligieran en una foto a la persona que ten&iacute;a una actitud diferente al resto. Lo hac&iacute;an con mayor velocidad cuando esas caras mostraban enojo que cuando mostraban felicidad. Y esta tendencia a desarrollar respuestas m&aacute;s intensas o m&aacute;s r&aacute;pidas ante lo negativo es algo que desarrollamos desde muy peque&ntilde;os. Seg&uacute;n algunas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3652533/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a>, alrededor de los 12 meses ya tenemos este tipo de respuestas, y hay algunos estudios que muestran que hasta podr&iacute;a ser m&aacute;s temprano. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya buenas razones evolutivas para esto: si hay algo da&ntilde;ino o peligroso, necesitamos prestarle m&aacute;s atenci&oacute;n que a algo bueno, se trata de una cuesti&oacute;n de supervivencia. Pero <strong>eso no lo vuelve agradable ni nos ayuda a disfrutar de las cosas</strong>, al contrario, nos lleva a darle un peso desproporcionado a las cr&iacute;ticas. Y eso, en un mundo como el de las redes sociales donde las cr&iacute;ticas pueden llegar muy f&aacute;cil, nos puede hacer especialmente vulnerables. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por eso, muchas veces tendemos a evitarlas. En un <a href="http://www.sexarchive.info/BIB/HTF/IA.htm#26" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> le dieron a un grupo de participantes evaluaciones sobre ellos, y les dijeron que las hab&iacute;an hecho distintas personas, aunque en realidad eran generadas por los investigadores. En algunas de ellas, destacaban de manera positiva ocho aspectos de su personalidad. En otras, destacan siete positivos y uno negativo. Luego les preguntaban a qu&eacute; &ldquo;evaluador&rdquo; preferir&iacute;an para que est&eacute; en su equipo. Los resultados mostraron que una sola cr&iacute;tica, aunque viniese acompa&ntilde;ada de siete aspectos positivos, tend&iacute;a a bajar la afinidad con esa persona. Somos muy sensibles a las cr&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos estudios se hacen en condiciones poco realistas, en los que se est&aacute; evaluando a desconocidos. La situaci&oacute;n es muy distinta si las cr&iacute;ticas vienen de personas que sabemos que lo hacen con buenas intenciones y nuestra receptividad puede depender mucho tambi&eacute;n del tono y el momento en que recibamos esos comentarios. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una crítica a nuestra inteligencia probablemente no sea contrarrestada por seis halagos a nuestra caligrafía. El punto es que no pesan igual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero como igual necesitamos hacer y recibir cr&iacute;ticas, hay investigaciones que han tratado hasta de encontrar una f&oacute;rmula matem&aacute;tica para contrarrestar el efecto negativo, aunque con datos no tan rigurosos. Es el caso de una investigaci&oacute;n que se hizo en el mundo laboral, y cuyo dato es <a href="https://hbr.org/2013/03/the-ideal-praise-to-criticism" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bastante citado</a>, que concluy&oacute; que se necesita de seis comentarios positivos para contrarrestar uno negativo. Esto viene de un an&aacute;lisis de diferentes equipos de trabajo, en el que trataron de identificar cu&aacute;les ten&iacute;an mejores rendimientos, en base a la proporci&oacute;n de cr&iacute;ticas vs. halagos. Claramente no es una cuesti&oacute;n de n&uacute;meros. Una cr&iacute;tica a nuestra inteligencia probablemente no sea contrarrestada por seis halagos a nuestra caligraf&iacute;a. El punto es que no pesan igual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La buena noticia es que este sesgo de negatividad parece disminuir con la edad.</strong> En <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6186441/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que han hecho con personas de distintos momentos de la vida, ven que quienes tienen m&aacute;s de 65 a&ntilde;os no muestran la misma tendencia a enfocarse y recordar las im&aacute;genes negativas como los m&aacute;s j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos poder recibir buenas cr&iacute;ticas en nuestra vida, un mundo solo de halagos podr&iacute;a volverse infernal. Pero tambi&eacute;n necesitamos no enroscarnos con cada comentario negativo que nos llegue, ni dejar que eso opaque todos los positivos. Hay personas m&aacute;s y menos sensibles a esto, pero nuestro cerebro tiene una tendencia a enfocarse en lo negativo que necesitamos contrarrestar. En algunos casos eso implicar&aacute; filtrar los comentarios que nos llegan, en otros ser&aacute; hacer un esfuerzo m&aacute;s consciente para enfocarse en los positivos. <strong>Pero no reconocer que lo negativo afecta m&aacute;s puede dejarnos m&aacute;s vulnerables a su impacto.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/halagos-pasan-criticas-quedan_129_10956179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2024 09:11:53 +0000]]></pubDate>
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