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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Charles Bronson]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/charles-bronson/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Charles Bronson]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El vengador anónimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vengador-anonimo_129_10995935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/369d91a1-786a-4d77-9b05-7c46d21f9f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vengador anónimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Presidente Milei, objeto irregular aún no identificado del todo, no es el responsable de la época que lo estaba esperando. La época ya estaba preparada de antemano cuando él desembarcó con su ejército de zombis dolidos. No fue creador del ambiente en el que estacionó con su plato volador, sino el que estaba ahí para expresar una épica de destrucción contra la impotencia de la política.</p></div><p class="article-text">
        Es cierto que la conducta del Presidente <strong>Javier Milei </strong>se compone de oscuridades a las que todav&iacute;a no llegan las sondas de la interpretaci&oacute;n. Eso ocurre, en parte, porque la interpretaci&oacute;n&nbsp;es un yeite que tiene algo de autopsia, y lo que sea que fuere el Presidente Milei todav&iacute;a se mantiene en el estado de cris&aacute;lida de una noticia en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute; se puede decir, porque salta a la vista y no es necesario cavar en sus yacimientos profundos para verlo, que est&aacute; agrandado. Muy. Re. Ese es el show dominante de su protagonismo. Se nota en sus aires de pionero, en la arrogancia de quien duerme y sue&ntilde;a y despierta y sigue so&ntilde;ando abrazado a una idea fija, y en el goce de ladino de cartoon que le produce recorrer con su set de camperas negras inenarrables el espinel de la venganza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Repartir palos como ganador en aquellos rincones s&oacute;rdidos en los que uno bes&oacute; la lona, se llame Congreso de la Naci&oacute;n, arco de Chacarita Juniors, Davos o Colegio Cardenal Copello ha de ser fascinante. &iquest;O no? No, &iquest;no? Pens&aacute;ndolo bien, &iquest;no es mejor olvidar y, en nombre del Mal recibido, tratar de brindar alg&uacute;n tipo de Bien?
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;El vengador an&oacute;nimo&rdquo; (&ldquo;Death wish&rdquo; es el titulo original de 1974, que significa <em>Deseo de matar</em>), unos asesinos violan y matan a la mujer y dejan vegetando a la hija del arquitecto Paul Kersey (interpretado por el actor de pinotea estacionada <strong>Charles Bronson</strong>), quien ante un porvenir en el que no tiene nada que perder, se arma con una matraca niquelada y sale a matar delincuentes por la calles en lo altos de la noche neoyorkina (en la que resplandece su matraca niquelada).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la primera pel&iacute;cula de una saga de cinco (las tres primeras dirigidas por <strong>Michael Winner</strong>), en las que Bronson se la pasa vaciando cargadores sobre bolsas excrementales de carne y hueso. &iquest;Si lo disfruta? Por supuesto. El exterminio indiscriminado, que tiene la l&oacute;gica del terrorismo, es la falopa que honra su misantrop&iacute;a. &iquest;As&iacute; que no puedo vengarme puntualmente de los que me da&ntilde;aron? Perfecto. Ahora agarrens&eacute;... todos.
    </p><p class="article-text">
        El plan tiene un margen de error muy alto. Es el summum del da&ntilde;o colateral, a tal punto que el centro de lo que deber&iacute;a ser destruido se mantiene ileso. En el personaje de Bronson, eso se ve en c&oacute;mo desplaza el objeto de su odio (los delincuentes que matan a su mujer y &eacute;l no puede identificar) hacia cualquiera que &eacute;l crea que se les parece. En el caso del Presidente Milei, se intuye en la suspensi&oacute;n del parricidio para encarnar la figura macabra del padre golpeador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; no golpear al padre golpeador? Porque no puede. Es demasiado grande, demasiado pesado para poder competir con su autoridad. La estructura de ese v&iacute;nculo es de acero. Lo dijo <strong>Franz Kafka</strong> en &ldquo;Carta al padre&rdquo; (1919): &ldquo;El miedo y sus secuelas me disminuyen frente a ti&rdquo;. Habr&iacute;a que agregar: Siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es razonable que el hijo golpeado un d&iacute;a se plante y hasta golpee al padre golpeador. Hay muchos casos, y deber&iacute;an considerarse una salida saludable de la esclavitud filial. Pero el Presidente Milei se ve que no ha podido hacerlo, y &ldquo;el miedo y sus secuelas&rdquo; lo han convertido en una variante ecum&eacute;nica del personaje de Charles Bronson. All&iacute; donde Bronson (no puedo creer que est&eacute; escribiendo sobre Charles Bronson: estoy en cualquiera) se venga del da&ntilde;o que le han hecho con alg&uacute;n criterio de especificidad, persiguiendo y eliminando s&oacute;lo delincuentes, el Presidente Milei ejecuta una venganza masiva, que evita eliminar padres golpeadores y, usurpando su monstruosidad, al grito de &ldquo;&iexcl;El padre golpeador c&acute;est moi, carajo!&rdquo;, no deja t&iacute;tere con cabeza. En esa picadora de carne caen gobernadores, legisladores, cient&iacute;ficos, artistas, <strong>Rom&aacute;n&nbsp;Riquelme</strong>, <strong>Lali Esp&oacute;sito</strong> y todas las mujeres menos cuatro o cinco, maestras, chicos desmayados, el poder adquisitivo, las ollas de los comedores, los enfermos terminales sin recursos, universidades p&uacute;blicas, jubilados, el tanque de nafta, los usuarios del transporte p&uacute;blico, el fabricante de ballenitas, el derecho a la protesta y el equilibrio mental colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero el Presidente Milei, objeto irregular a&uacute;n no identificado del todo, no es el responsable de la &eacute;poca que lo estaba esperando. La &eacute;poca ya estaba preparada de antemano cuando &eacute;l desembarc&oacute; con su ej&eacute;rcito de zombis dolidos. No fue creador del ambiente en el que estacion&oacute; con su plato volador, sino el que estaba ah&iacute; para expresar una &eacute;pica de destrucci&oacute;n contra la impotencia de la pol&iacute;tica (sin esa impotencia, la &eacute;pica de destrucci&oacute;n habr&iacute;a sido pensada dos veces).&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Presidente Milei deber&iacute;a quedar absuelto del cargo de cient&iacute;fico loco que invent&oacute; esta pesadilla hist&oacute;rica. Porque esta pesadilla hist&oacute;rica es un producto de la historia, no de la pesadilla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que ocurriera? Ni idea. Pero una especulaci&oacute;n tentadora es la de considerar que la afirmaci&oacute;n hipermegal&oacute;mana de la individualidad, signo estandarizado de este tiempo feo (aunque seguramente los hubo peores), suele confundirse con el ejercicio de una identidad libre, y que esa ilusi&oacute;n al cuadrado, la de tener la identidad y la libertad que quiero, s&oacute;lo puede hacerse realidad como delirio.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte de &ldquo;El vengador an&oacute;nimo&rdquo;, Bronson se muda a Los Angeles porque, por fin, ha localizado a los criminales que arruinaron su vida. En las costas donde se baila sobre la placa de San Andr&eacute;s como se bail&oacute; en la cubierta del Titanic, Bronson encuentra un nuevo amor, mientras su hija va saliendo de la catatonia. La vida se ha puesto en marcha otra vez. Era hora. Se merec&iacute;a un poco de paz. El problema es que &iexcl;vuelven a violar a su hija! &iexcl;Pero la puta madre! Ya s&eacute; que la trama no tiene gollete, pero hay que felicitar al guionista, que vendi&oacute; una idea mala dos veces, y la segunda vez m&aacute;s cara y con r&eacute;cord de taquilla.
    </p><p class="article-text">
        Las otras tres secuelas de &ldquo;El vengador an&oacute;nimo&rdquo; crecen en lo que se llama de manera corriente glorificaci&oacute;n de la violencia. Bronson abandona la venganza personal, que pasa a ser m&aacute;s bien ideol&oacute;gica, como si fuera un personaje deseado por <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong>, el diputado cohetista. Ya no quiere ejercer la justicia por mano propia sino matar a todos. El resultado ya no son pel&iacute;culas malas que en los a&ntilde;os '80 del siglo XX salen a competir con &ldquo;Rambo&rdquo; y su violencia glorificada de segunda generaci&oacute;n. Son m&aacute;s bien showrooms de armas largas, en especial ametralladoras, de los que Bronson es el instructor y el killer al por mayor.
    </p><p class="article-text">
        Pero el conjunto de las cinco bazofias (la cuarta de <strong>J. Lee Thompson</strong>; la quinta, de <strong>Allan Goldstein</strong>, ya con la tragedia degenerando hacia la comedia involuntaria) tiene en toda su extensi&oacute;n una idea que cuaja retrospectivamente: la violencia vengadora, que comienza por una causa, pierde con el tiempo el prop&oacute;sito de su misi&oacute;n original para afianzarse como una cosa en s&iacute; misma. Digamos matar a todos por el hecho de matar, ya sin saber muy bien por qu&eacute; lo hacemos (pero no dejar nunca de matar).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Salvando las distancias inmensas entre las venganzas masivas del Presidente Milei y las de Charles Bronson, cuyo acercamiento por analog&iacute;a solo tiene ac&aacute; fines literarios (ni siquiera period&iacute;sticos), despierta curiosidad hasta d&oacute;nde, hasta qui&eacute;nes y por cu&aacute;nto tiempo ser&aacute; capaz de extenderlas. Y sobre todo, &iquest;qu&eacute; sensaciones embriagadoras tendr&aacute; mientras las lleva a cabo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vengador-anonimo_129_10995935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Mar 2024 03:04:28 +0000]]></pubDate>
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