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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Horacio Altuna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/horacio-altuna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Horacio Altuna]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Horacio Altuna, leyenda de la historieta: “Yo ya era distópico en el 84, pero me quedé corto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/horacio-altuna-leyenda-historiera-distopico-84-quede-corto_1_11223115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/651eca3c-2c59-48a8-b29e-a0872e954a3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091899.jpg" width="1330" height="748" alt="Horacio Altuna, leyenda de la historieta: “Yo ya era distópico en el 84, pero me quedé corto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dibujante argentino fue la estrella del salón del cómic hispano-portugués Hispacomic, que tuvo lugar este fin de semana en el Cicus de Sevilla</p></div><p class="article-text">
        Buena parte de los asistentes a Hispac&oacute;mic, el sal&oacute;n del c&oacute;mic hispano-portugu&eacute;s celebrado este fin de semana en el Cicus de Sevilla, creci&oacute; leyendo los c&oacute;mics de <strong>Horacio Altuna</strong>. Toda una leyenda de la historieta, tanto en calidad de dibujante como de guionista, nacido en C&oacute;rdoba, Argentina, en 1941, trasladado a Espa&ntilde;a a los 41 a&ntilde;os y residente en nuestro pa&iacute;s desde hace 41, y cuyo nombre va asociado de manera inevitable a t&iacute;tulos como <em>El loco Ch&aacute;vez, Las puertitas del Se&ntilde;or L&oacute;pez</em> o <em>Ficcionario.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esa vida entre dos orillas del Atl&aacute;ntico, admite, le tiene &ldquo;el coraz&oacute;n dividido. Por un lado, nunca me termin&eacute; de ir de all&iacute;, es una cuesti&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de las decisiones de voluntad. Tengo ra&iacute;ces all&aacute; y estoy unido a mi pa&iacute;s para siempre. Y aqu&iacute; puedo decir que he tenido una experiencia fant&aacute;stica, porque Espa&ntilde;a siempre me ha recibido a mi familia y a m&iacute; muy bien&rdquo;, comenta. &ldquo;La sensaci&oacute;n cuando vuelvo a Argentina, es que cuando en la sala de embarque escucho hablar en argentino, pienso &lsquo;Ya estoy en casa&rsquo;. Y cuando estoy de regreso y oigo hablar en castellano o catal&aacute;n, pienso &lsquo;Ya estoy en casa&rsquo;. Pero soy un nost&aacute;lgico irredento, estoy muy pendiente de todo lo que pasa en mi pa&iacute;s, de mi equipo de f&uacute;tbol, de todo&hellip; Es imposible desinstalar eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altuna, quien convers&oacute; para la ocasi&oacute;n con el escritor Jes&uacute;s Carrasco, siempre dijo que se hab&iacute;a mudado a Espa&ntilde;a porque en Argentina hab&iacute;a alcanzado su techo profesional. Tante&oacute; varios pa&iacute;ses, algunos con un mercado m&aacute;s favorable para el c&oacute;mic, antes de decantarse por este, una elecci&oacute;n que atribuye &ldquo;a una conjunci&oacute;n astral. Era el momento en que Carlos Gim&eacute;nez, [Adolfo] Usero, Fernando Fern&aacute;ndez, una serie grandes autores que justito se iban de la editorial a la que yo hab&iacute;a ido a tocar el timbre, para formar la revista <em>Rambla</em>. El editor me acogi&oacute; con los brazos abiertos, tuve suerte y desde entonces aqu&iacute; sigo&rdquo;. 
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                El Loco Chávez                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La influencia del cine</h3><p class="article-text">
        Pero Altuna ya ven&iacute;a de conocer la gloria como dibujante gracias a una historieta que se llamaba <em>El Loco Ch&aacute;vez</em>, con Carlos Trillo como guionista, que hab&iacute;a visto la luz regularmente en el diario Clar&iacute;n cuando &eacute;ste tiraba 350.000 ejemplares por d&iacute;a, y los fines de semana un mill&oacute;n y pico. &ldquo;Los que trabaj&aacute;bamos all&iacute; ten&iacute;amos una difusi&oacute;n espectacular, y eso me facilit&oacute; una popularidad que dura hasta hoy. Con Trillo hicimos una serie de personajes que siguen siendo lo mejor que he hecho hasta hoy&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Remont&aacute;ndose m&aacute;s atr&aacute;s, a sus comienzos, a Altuna le cuesta identificar de d&oacute;nde surge su afici&oacute;n al dibujo en general y al c&oacute;mic en particular. &ldquo;Siempre tuve esa afici&oacute;n. Seguramente puedo encontrar alg&uacute;n dibujante que me haya fascinado, como Alex Raymond cuando ten&iacute;a 8 o 10 a&ntilde;os, pero lo m&iacute;o fue una especie de ir de gran maestro en gran maestro. No tengo una fecha que yo diga &lsquo;aqu&iacute; empez&oacute; todo&rsquo;. Nadie me ense&ntilde;&oacute; a dibujar directamente, de forma escol&aacute;stica. Aprend&iacute; de los maestros ley&eacute;ndolos. Mi gran descubrimiento fue quiz&aacute; Hugo Pratt y (H&eacute;ctor) Oesterheld, que hac&iacute;an el sargento Pike, pero nunca pens&eacute; que yo fuera a ser historietista. En esos c&oacute;mics fue la primera vez que vi que los indios eran los buenos y los blancos los malos. Romp&iacute;a aquella est&eacute;tica dominante. Oesterheld es un desaparecido de la dictadura, &eacute;l y sus cuatro hijas. Hizo una labor formidable e influy&oacute; en toda mi generaci&oacute;n&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el cine fue tan determinante para &eacute;l como sus lecturas. &ldquo;Cuando me preguntan qu&eacute; influy&oacute; en mi trabajo, no puedo olvidarme de la influencia del cine. Iba al cine con mi madre dos veces por semana en Necochea, en Argentina, y ve&iacute;a tres pel&iacute;culas por sesi&oacute;n. Vi todo el cine americano de los 40 y los 50. Todo eso me qued&oacute; en el inconsciente, y cuando dibujo en parte se ve esa influencia. Doy mucha documentaci&oacute;n al lector, y aparte uso planos americanos y generales m&aacute;s que primeros planos. Eso es mucho del c&oacute;mic y del cine&rdquo;. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Dibujar en la dictadura</h3><p class="article-text">
        Su t&aacute;ndem con Carlos Trillo, uno de los m&aacute;s f&eacute;rtiles de la historia de la historieta, sigui&oacute; dando frutos en los 70 y los 80 como <em>Charlie Moon, Merdichensky, El &uacute;ltimo recreo </em>o <em>Ficcionario. </em>&ldquo;Con Trillo ten&iacute;amos una manera de trabajar que luego otros han replicado&rdquo;, recuerda. &ldquo;A partir de una afinidad de ideas en cuanto a lo que quer&iacute;amos contar, y a una base de una l&iacute;nea argumental, habl&aacute;bamos mucho, hac&iacute;amos una escaleta en la servilleta de un bar, luego yo lo dibujaba e incluso pon&iacute;a el texto, porque ya estaba hablado. Con el dibujante Jorge Gonz&aacute;lez igual, yo le contaba lo que quer&iacute;a de &eacute;l en cada p&aacute;gina, y &eacute;l aceptaba o propon&iacute;a, pero no hab&iacute;a redundancia. Es una linda manera de trabajar, para m&iacute; la mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda los tiempos de la dictadura argentina, en los que hab&iacute;a poco margen para la &eacute;pica en su oficio. &ldquo;Con Trillo intent&aacute;bamos avanzar un poquito, y a trav&eacute;s del costumbrismo habl&aacute;bamos de un segundo plano sin ofender al poder, o al menos sin que se dieran cuenta. Los militares tienen poco sentido del humor. No era un acto heroico, habl&aacute;bamos de forma ir&oacute;nica de la realidad. Ah&iacute; pens&aacute;bamos que no se pod&iacute;a modificar nada, a lo sumo compartir con el lector los mismos sentimientos. Es muy pretencioso tratar de revocar una ley o bajar un ministro desde el c&oacute;mic. No conozco casos en que haya pasado eso. Quino era el caso m&aacute;s llamativo entonces, pero no modificaba nada. Era una personalidad tranquila y poco visceral, era imposible verlo en una actitud beligerante. Ya aqu&iacute;, con <em>Ficcionario</em>, quer&iacute;amos hacer una visi&oacute;n dist&oacute;pica de lo que podr&iacute;a venir en el mundo. Ya era dist&oacute;pico en el 84, pero me qued&eacute; corto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; luch&oacute; Altuna a brazo partido fue en el campo de los derechos de los dibujantes. &ldquo;Un caso sangrante fue el de Bruguera, que se qued&oacute; con los originales de los autores y a&uacute;n no los han devuelto. Todo ese fondo est&aacute; ahora en Random House, pero los autores y sus herederos siguen sin tenerlos. Forman parte de la propiedad intelectual y moral del autor, es algo que figura en la carta de los Derechos Humanos&rdquo;, subraya. &ldquo;He estado militando m&aacute;s de 40 a&ntilde;os en defensa de los derechos de autor, pero es dif&iacute;cil&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">El deterioro de la profesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a, desde el punto de vista de un autor de c&oacute;mic, un dibujante se tiene que deslocalizar para trabajar bien. Como mercado, no da, las editoriales no pagan lo que tendr&iacute;an que pagar. Un c&oacute;mic me puede llevar seis meses o un a&ntilde;o de mi vida. Lo llevo a una editorial y lo que me ofrecen es el diez por ciento del precio de portada, lo que me llegan son 3000 o 4000 euros, y despu&eacute;s tengo que esperar seis meses o un a&ntilde;o para que me hagan la liquidaci&oacute;n. Paco Roca, que es quien m&aacute;s vende, es el &uacute;nico que tiene la posibilidad de venta masiva&rdquo;, prosigue. &ldquo;Cuando llegu&eacute; con mi familia, hac&iacute;a diez p&aacute;ginas por mes, me pagaban por el blanco y negro de esas p&aacute;ginas 100.000 pesetas, con las que pagaba un d&uacute;plex en Sitges en primera l&iacute;nea del mar, ten&iacute;a tres hijos que com&iacute;an bastante y nos compramos un coche. En la actualidad son 600 euros, mira qu&eacute; deterioro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Altuna admite que &ldquo;pr&aacute;cticamente no leo c&oacute;mics en la actualidad. Seguramente me pierdo muchos buenos guiones, pero abro los libros y no me llegan los dibujos y no leo&hellip; Yo soy un tipo formado por edad y referencia por un tipo de c&oacute;mic. Soy muy tradicional, muy cl&aacute;sico, todas las &uacute;ltimas tendencias me agarran un poco lejos. Adem&aacute;s, cuando veo una historieta, tengo un juez, un cr&iacute;tico en mi cabeza que es el tipo de ense&ntilde;anza que me inculc&oacute; Alberto Breccia, que era feroz. Va m&aacute;s all&aacute; de mi voluntad. Es una parte muy cuestionable de mi formaci&oacute;n&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso a pesar de que, seg&uacute;n asegura, acumula libros hasta en los dos ba&ntilde;os de su casa. &ldquo;Tengo un problema existencial, porque ahora por un problema de tuber&iacute;as tengo que pensar d&oacute;nde dejar la librer&iacute;a&hellip; Mi mujer no me va a dejar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/horacio-altuna-leyenda-historiera-distopico-84-quede-corto_1_11223115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Mar 2024 16:58:47 +0000]]></pubDate>
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