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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Silvia Labayru]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/silvia-labayru/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Silvia Labayru]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[EE.UU. negó el ingreso de Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de "La llamada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/ee-uu-nego-ingreso-silvia-labayru-sobreviviente-esma-protagonista-llamada_1_13113639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12d3d780-f707-4e8c-9d61-a91b3587b2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="EE.UU. negó el ingreso de Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de &quot;La llamada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin explicaciones formales, Silvia Labayru fue bajada de un vuelo en México cuando se dirigía a Estados Unidos. "Esto es macartismo puro", dijo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Silvia Labayru</strong>, una argentina de 69 a&ntilde;os que sobrevivi&oacute; al <strong>terrorismo de Estado durante la &uacute;ltima dictadura militar</strong>, fue impedida de viajar a <strong>Estados Unidos </strong>pese a tener toda la documentaci&oacute;n en regla. El hecho ocurri&oacute; en Ciudad de M&eacute;xico y, hasta el momento, no tiene una explicaci&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Labayru ten&iacute;a previsto volar hacia San Antonio, Texas</strong>, donde iba a visitar a una familia amiga. Ya estaba a bordo del avi&oacute;n cuando, instantes antes del despegue, <strong>fue obligada a descender por personal que le comunic&oacute; que no pod&iacute;a continuar el viaje</strong> por una orden proveniente de las autoridades estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su relato, quienes la retiraron de la aeronave no le brindaron mayores precisiones sobre el motivo de la decisi&oacute;n. Desde entonces, qued&oacute; varada sin informaci&oacute;n clara ni documentaci&oacute;n que justificara formalmente la negativa.
    </p><p class="article-text">
        El episodio llam&oacute; la atenci&oacute;n porque <strong>la mujer hab&iacute;a ingresado anteriormente a Estados Unidos sin inconvenientes</strong>, incluso en a&ntilde;os recientes. La falta de antecedentes que expliquen la medida alimenta las dudas sobre las razones de la restricci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Labayru est&aacute; <strong>marcada por su paso por uno de los per&iacute;odos m&aacute;s oscuros del pa&iacute;s</strong>. En 1976, cuando ten&iacute;a 19 a&ntilde;os, estaba embarazada y militaba en Montoneros, <a href="https://derechoshumanos.mjus.gba.gob.ar/victima/3154-labayru-de-lennie-silvia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue secuestrada por un grupo de tareas y trasladada a la ESMA</a>, uno de los principales centros clandestinos de detenci&oacute;n de la dictadura. All&iacute; fue torturada, sufri&oacute; abusos y dio a luz a su hija en cautiverio.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio tom&oacute; mayor visibilidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a partir del libro <em><strong>La llamada</strong></em>, de la periodista Leila Guerriero, que reconstruye su experiencia y el proceso posterior de su vida en el exilio. Para Labayru, la difusi&oacute;n de esa historia podr&iacute;a estar vinculada con lo ocurrido. &ldquo;No encuentro otra explicaci&oacute;n&rdquo;, plante&oacute;, al remarcar que su militancia ocurri&oacute; hace m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Tras el episodio, intent&oacute; obtener respuestas tanto de la aerol&iacute;nea como de las autoridades, pero no logr&oacute; acceder a informaci&oacute;n concreta. <strong>Desde la compa&ntilde;&iacute;a indicaron que actuaron por una orden de la Oficina de Aduanas y Protecci&oacute;n Fronteriza de Estados Unidos</strong>, aunque aclararon que no cuentan con detalles sobre los motivos.
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de precisiones, el consulado de Espa&ntilde;a en M&eacute;xico &mdash;dado que Labayru posee esa nacionalidad&mdash; le recomend&oacute; iniciar un reclamo formal ante las autoridades estadounidenses. Tambi&eacute;n le mencionaron causas habituales de inadmisi&oacute;n, como confusiones de identidad o antecedentes de viajes a determinados pa&iacute;ses, hip&oacute;tesis que la mujer descart&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin novedades sobre su situaci&oacute;n, Labayru decidi&oacute; regresar a la Argentina junto a su esposo. Mientras tanto, insiste en que lo ocurrido no responde a un tr&aacute;mite administrativo sino a una decisi&oacute;n de car&aacute;cter pol&iacute;tico. &ldquo;Esto es macartismo puro&rdquo;, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de medios</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JIB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/ee-uu-nego-ingreso-silvia-labayru-sobreviviente-esma-protagonista-llamada_1_13113639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 23:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[EE.UU. negó el ingreso de Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de "La llamada"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Silvia Labayru,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leila Guerriero: “La presencia de un periodista siempre es una intervención en la realidad de otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3eef412-5a4c-4d5c-852b-bc3cf579eac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leila Guerriero: “La presencia de un periodista siempre es una intervención en la realidad de otro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar el libro “La llamada”, el impactante retrato de Silvia Labayru, una sobreviviente de la ESMA. Cómo hizo para contar la historia de una mujer que parió a su hija en ese centro clandestino y fue torturada, violada y obligada a representar el papel de hermana de Alfredo Astiz cuando el represor se infiltró en Madres de Plaza de Mayo en plena dictadura. </p><p class="subtitle">Huyó del servicio militar en Israel y escribió un libro impactante: “Quise contar la historia de quienes no son considerados héroes”</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cada 14 de marzo, durante a&ntilde;os, Silvia Labayru festej&oacute; con su padre, Jorge Labayru, mayor de la Fuerza A&eacute;rea y piloto civil de Aerol&iacute;neas Argentinas, el d&iacute;a en que se produjo la llamada que le salv&oacute; la vida. El 14 de marzo de 1977 &eacute;l levant&oacute; el auricular del tel&eacute;fono de su casa, un piso 12 sobre la Avenida del Libertador desde el que se ven el hip&oacute;dromo de Buenos Aires y la costa uruguaya, escuch&oacute; la voz de un hombre que dijo: &lsquo;Llamo para hablarle de su hija&rsquo;, y respondi&oacute; con un grito: &lsquo;&iexcl;Montoneros hijos de puta! &iexcl;Ustedes son los responsables morales de la muerte de mi hija! &iexcl;Los voy a cagar a tiros!&rsquo;. O algo as&iacute;. Para entonces, Jorge Labayru llevaba tres meses creyendo que su hija estaba muerta&rdquo;</em>, se lee en uno de los fragmentos que integran <em>La llamada</em> (Anagrama, 2024), el reciente libro de la periodista argentina <strong>Leila Guerriero</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa escena crucial le sirve a la cronista como una suerte de cordel del que tira para armar con idas y vueltas temporales y una estructura envolvente repleta de observaciones, el retrato de una mujer. Inteligentemente armado a partir de fragmentos <strong>&ndash;&iquest;c&oacute;mo sintetizar una vida? &iquest;c&oacute;mo condensar </strong><em><strong>esta</strong></em><strong> vida?&ndash;</strong> en <em>La llamada</em> se superponen capas de la historia de Silvia Labayru.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las escenas, montadas con maestr&iacute;a por la autora y reconstruidas a partir de decenas de encuentros con la protagonista y con su entorno, adem&aacute;s de un centenar de entrevistas que realiz&oacute; a otros personajes clave, conforman una sucesi&oacute;n. <strong>En una secuencia, a todas luces irreductible y para nada lineal, Guerriero narra y describe con todo detalle los d&iacute;as de una mujer que proven&iacute;a de un linaje militar y lleg&oacute; a integrar el sector de Inteligencia de la organizaci&oacute;n Montoneros; que fue secuestrada y torturada por la dictadura cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os</strong>; que debi&oacute; parir a su primera hija en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA) y entregarla a su familia a los pocos d&iacute;as; que fue sometida a una suerte de &ldquo;reeducaci&oacute;n&rdquo; en ese centro clandestino; que fue violada por militares y por la esposa de uno de ellos; que fue obligada a participar, junto a <strong>Alfredo Astiz</strong>, de una operaci&oacute;n en la que el represor se infiltr&oacute; en plena dictadura en Madres de Plaza de Mayo y por la que terminaron desaparecidas algunas integrantes de esa organizaci&oacute;n, familiares de desaparecidos y las monjas francesas <strong>Alice Domond</strong> y <strong>Leonie Duquet</strong>; que sobrevivi&oacute; a la ESMA y vivi&oacute; controlada por las autoridades militares; que se exili&oacute; y fue rechazada por otros exiliados en Europa porque la ve&iacute;an con sospechas por haber sobrevivido; que brind&oacute; su testimonio en juicios en los que se investig&oacute;, entre otros asuntos, delitos sexuales cometidos durante la dictadura; que cuestiona algunos relatos cristalizados por parte de algunos organismos de derechos humanos; que vive entre Espa&ntilde;a y Buenos Aires luego de reencontrarse con uno de sus grandes amores de la juventud; <strong>que no quiere ni puede de ninguna manera pensarse exclusivamente como una v&iacute;ctima eterna</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Convertida en una suerte de suceso editorial en Espa&ntilde;a desde su lanzamiento a comienzos de 2024, <strong>la publicaci&oacute;n lleg&oacute; por estos d&iacute;as a las librer&iacute;as argentinas y su autora habl&oacute; ante </strong><em><strong>elDiarioAR</strong></em><strong> en Buenos Aires</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&ldquo;Hay una pregunta que hacen siempre: &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; elige las historias, con qu&eacute; criterio?&rdquo;. Quiz&aacute;s con el peor de todos. Una abstrusa y soberbia necesidad de complicarse la vida y, al final, vencer, O no&ldquo;, se lee en la p&aacute;gina 22 de </strong><em><strong>La llamada</strong></em><strong>. &iquest;Por qu&eacute; decidiste complicarte la vida, entre comillas, con la historia de Silvia Labayru?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con cualquier historia yo creo que uno se complica la vida, no solo con la de Silvia. Me parece que siempre es una complicaci&oacute;n sobre todo cuando hac&eacute;s un libro &iquest;no? Cuando hac&eacute;s un perfil largo para una revista, tambi&eacute;n pero es una complicaci&oacute;n que por lo menos en el tiempo dura menos. Me parece que una de las cosas que me ayudaron a la hora de narrar tiene que ver con haber enfrentado esto como cualquier otro de los trabajos que he hecho. No lo sent&iacute; como &ldquo;ah bueno, ahora ante esto tengo que tener una especie de cuidado o de solemnidad&rdquo;. En todo caso, tuve el mismo cuidado que tengo con todos los otros perfiles, con todas las otras cr&oacute;nicas. Tambi&eacute;n cierta soltura en la mirada, en la escritura, en el reporteo. En este caso es un tema que nos toca a todos, o por lo menos a los de cierta generaci&oacute;n, muy de cerca. <strong>De alg&uacute;n modo estamos todos atravesados por la dictadura y los desaparecidos. Si ante ello ten&eacute;s una actitud narrativa reverencial, yo creo que un proyecto as&iacute; puede aplastarte</strong>. As&iacute; que las dificultades que present&oacute; este trabajo fueron las dificultades que presentan todas las cosas en la etapa del reporteo, que es tratar de agotar todas las fuentes posibles y lidiar con alguna fuente que no te quiere hablar.&nbsp;
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                &quot;La llamada&quot;, lo nuevo de Leila Guerriero.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Olfateaste de entrada que esta historia que te hab&iacute;a llegado a partir de un mensaje del fot&oacute;grafo Dani Yako iba a estar bien enfocada en el retrato de una persona o eso lo fuiste encontrando despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, para m&iacute; fue claro que era un retrato de ella. No es que en un momento pens&eacute; &ldquo;ah, esto podr&iacute;a ser una cr&oacute;nica sobre la ESMA o sobre las mujeres que parieron en la ESMA&rdquo;. Nunca hubo otra posibilidad, siempre fue el retrato de ella. Es que ella ten&iacute;a muchas singularidades, dentro de las muchas de las historias de las personas que pasaron por ah&iacute;. <strong>Ac&aacute; hab&iacute;a muchas marcas muy fuertes: el nacimiento de la hija en el centro clandestino, el proceso este de, entre comillas, su reeducaci&oacute;n por parte de los militares, las violaciones, la historia de Astiz oblig&aacute;ndola a hacer de su hermana ante las Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas, su exilio</strong>. Hab&iacute;a en todo un peso muy singular.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Al mismo tiempo, al recorrer las p&aacute;ginas del libro, se pueden observar tambi&eacute;n cuestiones que tienen que ver con la trastienda. Gran parte de los encuentros que ten&eacute;s con Silvia son con la pandemia de fondo, con las dificultades para viajar, las restricciones, los barbijos. &iquest;Por qu&eacute; decidiste que se colaran de alguna manera estos detalles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, creo que hay una diferencia. O mejor dicho, hay dos cosas. Por un lado est&aacute;n todos estos elementos de la observaci&oacute;n de lo que pas&oacute; alrededor de los encuentros. Y eso tiene que ver con c&oacute;mo a m&iacute; me gusta escribir. Digo, a m&iacute; me gusta mucho pensar en un perfil o en una cr&oacute;nica como un documental, s&oacute;lo que escrito. Entonces siempre tengo una manera bastante visual de abordar la escritura, con escenas y descripciones puntuales. <strong>Me parece que toda la gestualidad de una persona, la manera en la que habla, en la que se mueve, el lugar en el que est&aacute;, la ropa que usa, todo eso dice mucho. Si no un texto ser&iacute;a el equivalente a una pantalla negra con la voz en off, el recorte de una persona dando declaraciones. Eso a m&iacute; no me interesa ni como lectora ni como persona que escribe</strong>. Me ocup&eacute; mucho en &eacute;ste y en los otros libros de cuidar eso que podr&iacute;a llamarse como cierto dinamismo de la narraci&oacute;n. Viste que Bioy Casares dec&iacute;a que la vida entra en los relatos a trav&eacute;s de los detalles. Yo tengo eso, el ojo en el detalle. De hecho cuando terminaba las entrevistas con Silvia Labayru volv&iacute;a a casa y tomaba nota sobre c&oacute;mo hab&iacute;a estado el clima ese d&iacute;a, qu&eacute; ten&iacute;a puesto ella, si me iba a despedir a la puerta y el gatito sal&iacute;a y corr&iacute;a un poquito por el palier y volv&iacute;a. Guardaba todas esas cosas para despu&eacute;s hacerlas encajar con la narraci&oacute;n de lo que hab&iacute;a pasado ese d&iacute;a a la hora de escribir. Por el otro lado est&aacute; toda esta especie de trastienda que mencionaste que para m&iacute; no es la trastienda, sino que es escribir. Con esto me refiero a las observaciones relacionadas con el detr&aacute;s de escena del oficio. Como las dudas que tiene un periodista, las preguntas que se hace acerca de la entrevistada. Observaciones mudas dir&iacute;a yo o pensamientos acerca de lo que pasa con el propio oficio del periodismo. Y eso creo que empez&oacute; a estar presente, muy presente, en <em>Una historia sencilla</em> que es el libro de 2013 creo, y estaba tambi&eacute;n en Opus Gelber que sali&oacute; en 2019. Me parece que esa es un poco la idea: poder ver c&oacute;mo la presencia de un periodista siempre es una intervenci&oacute;n en la realidad de otro. Aunque permanezcas, como en este caso, lo m&aacute;s distante posible es como la b&uacute;squeda que hacemos todos. <strong>Siempre hay un punto en el que te pregunt&aacute;s &ldquo;&iquest;y si yo no hubiera estado ah&iacute;, qu&eacute; hubiera pasado?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Los episodios que se relatan en el libro tienen m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, por lo que las personas que entrevistaste debieron hacer en todos los casos un ejercicio de memoria. Pero con todas las particularidades del caso: muchos de ellos dieron su testimonio en juicios, otros suelen contar lo que les ocurri&oacute; en homenajes o relatar de distintos modos las atrocidades de las que fueron v&iacute;ctimas. &iquest;C&oacute;mo fue para vos trabajar con la memoria con sus rugosidades, con sus trampas, como materia prima? &iquest;Y c&oacute;mo se evitan las repeticiones o las versiones cristalizadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay un punto en el cual eso es inevitable. Porque incluso la misma Silvia Labayru relata algunas cosas de una manera muy igual a s&iacute; misma, dir&iacute;a. Lo que le&iacute;a en eso es que se trata de la manera que encontr&oacute; tambi&eacute;n de poder contar esto sin que esto la da&ntilde;e cada vez que lo cuenta. A pesar de que ella ten&iacute;a miedo de parecer m&aacute;s fr&iacute;a y eso a m&iacute; nunca me pareci&oacute; fr&iacute;a. Al contrario, <strong>vi en ella muchas ganas de contar, pero de contar como oponi&eacute;ndose a la idea de ser la v&iacute;ctima eterna. Lo dec&iacute;a: &ldquo;No voy a llorar&rdquo;</strong>. As&iacute; que por un lado aparecen estos relatos que se relatan todo el tiempo igual, no solo en ella sino en otra gente. Y creo que tiene que ver con una especie de barrera defensiva. Lo que a m&iacute; me sirvi&oacute; mucho es hacer un poco lo que hago siempre, que es tratar de reunir en torno a determinados momentos muy sensibles varios testimonios. En el caso de Silvia, el primer encuentro con su marido cuando la sacaban de la ESMA o la entrega de su hija Vera. Trat&eacute; de iluminar esos momentos con la mayor cantidad de testimonios posibles. De todos modos, lidiar con la memoria humana siempre es complejo porque la gente recuerda de distintas maneras. Con el paso del tiempo inevitablemente vas contando a veces un cuento que se va desvirtuando un poquito. Se va como plantando una especie de leyenda. Por otro lado, la gente tambi&eacute;n se olvida mucho de muchas cosas. Sobre todo de los eventos m&aacute;s traum&aacute;ticos. Entonces para m&iacute; fue muy importante confiar en esto que hago siempre que es rodear el testimonio del protagonista de muchos testimonios perif&eacute;ricos. Y eso creo que me ayud&oacute; a iluminar el relato desde otro lado. <strong>Llenar huecos de memoria que eran eso, que eran huecos. Reponer informaci&oacute;n. Contradecir la versi&oacute;n de la protagonista. Contradecir con la versi&oacute;n de la protagonista la versi&oacute;n de otro entrevistado.</strong> Creo que esa es la tarea de reconstrucci&oacute;n que uno m&aacute;s o menos siempre hace cuando encara una cosa as&iacute; con cualquier personaje en un perfil, con una persona como ella o con Bruno Gelber, qu&eacute; s&eacute; yo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lidiar con la memoria humana siempre es complejo porque la gente recuerda de distintas maneras. Con el paso del tiempo inevitablemente vas contando a veces un cuento que se va desvirtuando un poquito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En este caso, debiste encarar preguntas dif&iacute;ciles sobre situaciones muy duras. En un momento en el que necesit&aacute;s consultarle a Silvia un dato para algo muy grueso de la historia, apel&aacute;s a lo que llam&aacute;s en el libro &ldquo;la excusa period&iacute;stica&rdquo; que da impunidad, en otro momento, cuando ten&eacute;s que preguntarle sobre las violaciones dec&iacute;s en un fragmento &ldquo;no hay manera de pedir detalles sobre esto&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo se hace ese balanceo para preguntar o c&oacute;mo modular ante estas cuestiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A veces se trata de ecualizar. Creo que es una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n.Pasa que todas eran cosas muy <em>heavies</em> con muchos puntos complejos. Como yo ten&iacute;a mucho tiempo para hacer esas entrevistas no estaba apurada por hacer preguntas dif&iacute;ciles r&aacute;pido, no ten&iacute;a eso de ir rapidito que hay que llegar a esto. <strong>Y la verdad es que yo creo que lo que hice fue aplicar un poco el sentido com&uacute;n. Con esta tranquilidad que te da el tiempo largo de reporteo.</strong> Si yo hubiera querido seguir un a&ntilde;o m&aacute;s hablando con ella, creo que hubiera podido. Porque se arm&oacute; como una relaci&oacute;n que permit&iacute;a eso. Entonces, cuando me toc&oacute; hacer las preguntas dif&iacute;ciles fueron momentos en los que sent&iacute; que ya las pod&iacute;a hacer.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De algún modo estamos todos atravesados por la dictadura y los desaparecidos. Si ante ello tenés una actitud narrativa reverencial, yo creo que un proyecto así puede aplastarte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Sobre la tortura, por ejemplo, ella abre una ventana todo el tiempo, diciendo que nadie le hab&iacute;a preguntado sobre eso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Todo el tiempo. Era como decirme &ldquo;preguntame, preguntame&rdquo;. Yo no s&eacute; si estoy demasiado psicoanalizada o qu&eacute; pero lo le&iacute; as&iacute; cuando ella lo repet&iacute;a. Yo creo que cuando uno escribe tiene que tener claro primero que nada cu&aacute;ndo tiene que hablar el protagonista del asunto y cu&aacute;ndo ten&eacute;s que glosar la informaci&oacute;n y contarlo vos. <strong>Fijate que en las escenas cuando ella cuenta la violaci&oacute;n y cuando cuenta la tortura est&aacute; ella en primera persona. Porque si hubiera tomado yo la informaci&oacute;n y la hubiera glosado, hubiera quedado una cosa s&uacute;per sensacionalista.</strong> Todo eso que ella contaba no necesitaba de ninguna cosa m&aacute;s para ser una bestialidad. Cuando me cont&oacute; lo de la tortura lo que me cont&oacute; est&aacute; en el libro en su voz. Cuando hablamos de las violaciones &ndash;y eso que much&iacute;simas veces hablamos de las violaciones&ndash; ella me contaba m&aacute;s o menos lo mismo y est&aacute; con su relato o con los testimonios de los juicios. Le pregunt&eacute; espec&iacute;ficamente por la vez, digamos, inaugural, c&oacute;mo fue ese arranque del espanto. Siempre con delicadeza en un territorio, adem&aacute;s, que es el de la intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Hay un concepto que circula entre algunos entrevistados del libro y que Silvia claramente provoca rechazo, que es esto del s&iacute;ndrome de Estocolmo. Vos das cuenta de que ella r&aacute;pidamente reacciona cuando esa idea aparece en alguna conversaci&oacute;n sobre su historia. &iquest;La hab&iacute;as tenido en cuenta durante tu investigaci&oacute;n? R&aacute;pidamente se pone en contra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La verdad es que yo nunca lo tuve en la cabeza. El s&iacute;ndrome de Estocolmo es seg&uacute;n entiendo, una identificaci&oacute;n con el captor, con el secuestrador. Una especie de transferencia casi amorosa. <strong>Y ella todo el tiempo tuvo claro que, no solo en el caso de (Alberto) Gonz&aacute;lez que la violaba sino en el caso de todos militares que eran seres que ella detestaba profundamente.</strong> Ella en un momento me dice &ldquo;yo nunca perd&iacute; de vista qui&eacute;nes eran estos tipos &iquest;qu&eacute; s&iacute;ndrome de Estocolmo? Yo siempre supe. Nunca perd&iacute; de vista all&iacute; adentro qui&eacute;n era qui&eacute;n&rdquo;. Creo que la figura del s&iacute;ndrome de Estocolmo es como una simplificaci&oacute;n de la situaci&oacute;n. No creo que haya maldad o mala intenci&oacute;n. Pero yo sab&iacute;a que ella era muy reactiva con esto y cada vez que alguien me dec&iacute;a s&iacute;ndrome de Estocolmo en alguna entrevista yo pensaba &ldquo;esto va a ser un problema&rdquo;. Pero al mismo tiempo, yo no estoy all&iacute; para corregir en una entrevista o lo que dice otra persona. <strong>Creo que en el fondo es una figura c&oacute;moda, muy popular. Como ahora, que la gente le tiene &ldquo;fobia&rdquo; a todo. Y por ah&iacute; no es una fobia exactamente, por ah&iacute; es miedo, alergia, o no te gusta.</strong> Puedo entender que para muchos usar t&eacute;rminos as&iacute; sea una manera sencilla de explicar algo mucho m&aacute;s complejo que eso. Pero tambi&eacute;n entiendo lo que le pasa a Silvia: durante a&ntilde;os pes&oacute; sobre ella toda esta idea de ser alguien que traicion&oacute; y que por eso sobrevivi&oacute;. Entonces cualquier cosa que la acerque a cualquier figura que pueda hacer pensar que ella tuvo alg&uacute;n tipo de acuerdo con esta gente naturalmente la altera. Y yo puedo comprender perfectamente esa reacci&oacute;n de su parte.
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                Leila Guerriero es periodista y colabora en diversos medios de América Latina y Europa.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;C&oacute;mo le&iacute;ste despu&eacute;s de todas las entrevistas y de tu investigaci&oacute;n ese rechazo muy cruel alrededor de Silvia que se produjo entre los exiliados cuando ella lleg&oacute; a Espa&ntilde;a despu&eacute;s de haber vivido todo lo que vivi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, es una de las cosas que m&aacute;s me sorprendi&oacute; en todo el trabajo de investigaci&oacute;n. Tal vez muy c&aacute;ndidamente yo no sab&iacute;a que estas cosas pasaban, &iquest;vos sab&iacute;as eso?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>No, la verdad que no. Quiz&aacute; un poco naif, me imaginaba m&aacute;s un recibimiento en el aeropuerto, cartelitos, abrazos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tal cual. Yo hubiera esperado cartelitos y gente dici&eacute;ndole &ldquo;ven&iacute;, contame&rdquo;. Pero visto ahora creo que esto fue as&iacute; por una cosa generacional. Para gente que no particip&oacute; como vos o como yo en ese tipo de militancia resulta dif&iacute;cil de comprender. Pero si vos le&eacute;s las reglas de organizaciones como Montoneros, te agarra una cosa que vos dec&iacute;s &ldquo;&iquest;todo esto no es un mont&oacute;n para pedirle a una persona?&rdquo;. Yo de todos modos me especialic&eacute; en la vida de esta mujer, no soy especialista en las organizaciones de los &lsquo;70, pero s&iacute; puedo decir que visto desde afuera y visto desde ahora, todas estas cosas nos parecen un poco crueles. En el caso de Silvia Labayru, fue pedirle a una persona que sobrevive a un campo de concentraci&oacute;n, que fue torturada, que fue violada. <strong>Todo este rechazo, adem&aacute;s, ven&iacute;a de gente que no hab&iacute;a pasado por nada de todo eso porque eran personas que estaban exiliadas sin haber pasado por centros clandestinos. Y digo, est&aacute; bien que se hayan ido del pa&iacute;s porque si no los hubieran masacrado.</strong> Creo que tuvo que ver con una convicci&oacute;n: mucha gente estaba sumamente convencida de una idea de mundo y que para lograrlo hab&iacute;a que seguir ciertas reglas. Esas reglas inclu&iacute;an cosas como tomarte una pastilla de cianuro si te agarraban para que en la tortura no cometieras la tentaci&oacute;n de delatar a tus compa&ntilde;eros viste. Si no tomabas la pastilla y si sobreviv&iacute;as, el mensaje claro era que algo hab&iacute;as hecho para sobrevivir. Digo, hayas hecho lo que hayas hecho para sobrevivir. A m&iacute; me parece s&uacute;per cruel pedirle explicaciones a una persona que sali&oacute; de una circunstancia as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;En el caso de Silvia por qu&eacute; fue tan extremo? &iquest;Pensaste en alg&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Explicaci&oacute;n no s&eacute;. Visto desde ahora yo creo que puedo encontrarle explicaci&oacute;n al caso puntual y es que ella qued&oacute; muy asociada con uno de los hechos m&aacute;s crueles o quiz&aacute;s el m&aacute;s cruel de toda la dictadura, que fue la desaparici&oacute;n de la madres, las monjas y los familiares de desaparecidos. Eso fue fatal y se expandi&oacute;, tuvo repercusi&oacute;n internacional. Obviamente repercuti&oacute; mucho en la gente que estaba exiliada y fue un horror. Fue un horror. Digo, cada uno que haya desaparecido es un horror pero esto fue una cosa espantosa. <strong>La figura de Astiz, siniestro, infiltr&aacute;ndose en este grupo de mujeres que ya ten&iacute;an familiares desaparecidos fue espantosa.</strong> Desde afuera supongo que era muy dif&iacute;cil entender cu&aacute;les eran las condiciones en las que una persona llegaba a esa circunstancia. Que no era que estando desaparecido en un centro clandestino levantaba la mano y dec&iacute;a &ldquo;bueno, si necesitan a alguien yo estoy, eh&rdquo;. Pero desde afuera se ve&iacute;a como una colaboraci&oacute;n aunque est&eacute; clar&iacute;simo que los obligaban a eso. Digamos tambi&eacute;n que eran otros a&ntilde;os, eran otras &eacute;pocas y uno puede comprender que desde la convicci&oacute;n de que est&aacute;s militando all&iacute;, en una organizaci&oacute;n que tiene una estructura militar, pienses que ten&eacute;s que obedecer y seguir las reglas. Entonces, si est&aacute;s convencido, esas reglas te parecen muy l&oacute;gicas. <strong>Aunque a nosotros hoy nos parezcan un poquito despiadadas.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sobrevivías, el mensaje claro era que algo habías hecho para sobrevivir. Digo, hayas hecho lo que hayas hecho para sobrevivir. A mí me parece súper cruel pedirle explicaciones a una persona que salió de una circunstancia así. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En este sentido, cont&aacute;s en el libro que un amigo te dice &ldquo;por fin te metiste con los &lsquo;70&rdquo;, un tiempo al que parecer&iacute;a que siempre estamos volviendo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que si hubiera asumido que ten&iacute;a esa responsabilidad de decir &ldquo;voy a contar los 70&rdquo; en un libro hubiera sido una mochila muy pesada. Nunca hubiera podido con eso. Yo estaba muy interesada en la historia de ella, de esta mujer, y por supuesto el libro habla de una &eacute;poca y la larga sombra de esos a&ntilde;os, porque cuento su vida hasta sus 66 o 67. Y esa larga sombra de aquello que pas&oacute; cuando ella ten&iacute;a 20 a&ntilde;os sigue acechando. Creo que el clima de &eacute;poca est&aacute;, pero como de soslayo. No es que yo quer&iacute;a escribir un libro sobre los 70. Yo creo que hay gente muy capacitada que ha hecho muy bien eso y que tiene habitaciones enteras repletas de documentaci&oacute;n sobre la &eacute;poca. Pero yo no soy esa clase de narradora. A veces se confunde el periodismo narrativo con el periodismo de investigaci&oacute;n. Yo no soy una periodista de investigaci&oacute;n. Entonces, teniendo claro el foco, yo no quer&iacute;a contar la historia del asalto a no s&eacute; qu&eacute; en Tucum&aacute;n o tal o cual acci&oacute;n de un grupo. Y, sobre todo, quise hacer mi trabajo con intenci&oacute;n de nunca generar un juicio moral. <strong>Yo no estaba ah&iacute; para juzgar ni a los Montoneros, ni a ella, ni a lo que hab&iacute;an hecho. Ni siquiera lo que le hab&iacute;an hecho a ella. Era contar su historia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En el medio, aparecen curiosidades de ella, de quienes fueron sus amigos o parejas y de otros entrevistados. Varios de ellos hablan mucho de sexo, por ejemplo, en los testimonios que reuniste. &iquest;Te llam&oacute; la atenci&oacute;n esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;S&iacute;, much&iacute;simo! (risas). A m&iacute; como periodista me serv&iacute;a que me contaran todo. Yo no soy nada pacata, pero de verdad que era muy conmovedor ver c&oacute;mo para todos ellos era muy importante decir si se hab&iacute;an llevado bien o mal con Fulano en la cama o si ten&iacute;an mucho sexo o poco sexo. En un punto me result&oacute; divertido.<strong> Me parece tambi&eacute;n parte de una pulsi&oacute;n vital genial, que tambi&eacute;n es muy generacional.</strong> Yo no creo que no hable de sexo por ser pacata sino simplemente porque es una cuesti&oacute;n que forma parte de una intimidad. Pero pens&aacute; que era la generaci&oacute;n de los 70. No me voy a poner a hacer sociolog&iacute;a barata, pero a esta gente en su plena juventud no le pas&oacute; lo que le pas&oacute; a la gente de mi generaci&oacute;n, que fue el HIV. Hab&iacute;a una cosa m&aacute;s libre. Quiz&aacute;s tuvo que ver con eso. Pero s&iacute;, el sexo circulaba ah&iacute; de una manera y ahora mismo hablan as&iacute;. Ella misma (Silvia Labayru) va contando que se acostaban los unos con los otros como quien se dice &ldquo;pasame la panera&rdquo;. Divertido, &iquest;no?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quise hacer mi trabajo con intención de nunca generar un juicio moral. Yo no estaba ahí para juzgar ni a los Montoneros, ni a Silvia Labayru, ni a lo que habían hecho. Ni siquiera lo que le habían hecho a ella. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Hay un momento que dec&iacute;s basta, hasta ac&aacute; llego, en estos trabajos tan intensos? &iquest;C&oacute;mo funciona eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, cuando sent&iacute;s que ten&eacute;s la historia ya contada en t&eacute;rminos de que todos los huecos, los agujeros te quedan claros. Uno nunca puede conocer a alguien hasta el fondo, pero ten&eacute;s que tener la sensaci&oacute;n de que lo conoces hasta el fondo. Por un lado, una humildad para saber que no pod&eacute;s y, por otro, la sensaci&oacute;n de que s&iacute; lo lograste. A veces pasa que intent&aacute;s muchas veces con un entrevistado llegar a un lugar equis con las preguntas. Pero cuando las respuestas son siempre las mismas y lleg&aacute;s siempre al mismo callej&oacute;n ya aparece una cosa de decir &ldquo;bueno, ac&aacute; no hay m&aacute;s&rdquo; o &ldquo;nunca voy a encontrar nada&rdquo;. Ah&iacute; tambi&eacute;n es momento de irte. <strong>Tambi&eacute;n creo que cuando pas&aacute;s tanto tiempo con una persona corr&eacute;s el riesgo de que despu&eacute;s de pasado un l&iacute;mite eso empiece a desgastarse.</strong> Silvia siempre fue s&uacute;per generosa, jam&aacute;s me hizo sentir esa incomodidad, pero yo creo que hay que cuidar que eso no pase tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Despu&eacute;s de darle un cierre a una historia tan intensa, &iquest;te pon&eacute;s con algo nuevo? &iquest;Te tom&aacute;s un tiempo de respiro o c&oacute;mo lo manej&aacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Despu&eacute;s de entregar cualquier historia te quedas completamente vac&iacute;a. Despu&eacute;s de entregar <em>La llamada</em> me fui a la Costa Brava a hacer una residencia y pas&eacute; all&aacute; dos meses. De eso sali&oacute; un texto sobre la estad&iacute;a de Truman Capote en la Costa Brava, donde &eacute;l escribi&oacute; parte de <em>A sangre fr&iacute;a</em>. Era un texto s&uacute;per dif&iacute;cil de hace y de investigar y qu&eacute; s&eacute; yo. Sali&oacute; esa cosa mucho m&aacute;s chica, pero fue dif&iacute;cil. Despu&eacute;s de eso segu&iacute;, hice perfiles, viaj&eacute; y ya me met&iacute; con otro libro. La verdad es que no esperaba meterme con otro tan r&aacute;pido. <strong>Nunca me pas&oacute; una cosa as&iacute; de terminar una cosa y saltar a otra. Y a lo mejor tiene que ver con que la historia que estoy contando me interesa mucho, pero tambi&eacute;n con no dejar que ese vac&iacute;o se estire mucho.</strong> Siempre pasa igual, no hay c&oacute;mo evitar ese vac&iacute;o. A m&iacute; me pas&oacute; despu&eacute;s de cada uno de los libros. Pero no porque pase siempre deja de ser horrible. Pero qu&eacute; s&eacute; yo, escribir es una carrera de larga distancia, ten&eacute;s que estar escribiendo siempre. No s&eacute; c&oacute;mo hace la gente que escribe una vez cada tanto, yo escribo todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/leila-guerriero-presencia-periodista-intervencion-realidad_1_11237287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2024 15:54:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Leila Guerriero,Dictadura militar argentina (1976-1983),ESMA,Silvia Labayru]]></media:keywords>
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