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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Marcela Ferradás]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/marcela-ferradas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Marcela Ferradás]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rara, como encendida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rara-encendida_129_11251161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c8d482a-df06-4059-abcb-49a3ab5a6819_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rara, como encendida"></p><p class="article-text">
        <em>Yuna soy yo</em> es la versi&oacute;n teatral de la novela de <strong>Aurora Venturini </strong><em>Las primas.</em> Se hace carne en el cuerpo y la voz de la actriz <strong>Marcela Ferrad&aacute;s</strong>, quien compone a una criatura tierna, torcida y con dificultades en el habla.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Criaturas que tuercen la norma y que la sociedad rechaza. Cuerpos y mentes fr&aacute;giles, debilitados, necesitados, que son burlados e incomprendidos por la equ&iacute;voca suficiencia de les otres. L&iacute;mites extremos que no se soportan.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; son los personajes literarios de Venturini, habitantes de una obra desviada del canon. La escritora empez&oacute; a ser reconocida cuando supera los ochenta a&ntilde;os. A los ochenta y cinco gana el premio de novela P&aacute;gina 12.
    </p><p class="article-text">
        A una de esas criaturas, Yuna, se la puede ver en el unipersonal que crea Ferrad&aacute;s, con quien estuvimos conversando sobre la puesta teatral que puede verse en el espacio Itaca. La actriz lo protagoniza con la direcci&oacute;n de su compa&ntilde;ero en la vida, <strong>Horacio Pe&ntilde;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Yuna soy yo</em>, los recuerdos asaltan y envuelven a la artista pl&aacute;stica Yuna Riglos, rara, como encendida. Ella est&aacute; all&iacute;, inaugurando la retrospectiva que consagra su obra.
    </p><p class="article-text">
        La protagonista es la heredera de una familia degenerada y maltrecha y cuenta su visi&oacute;n de un <span class="highlight" style="--color:white;">mundo tortuoso desde la perspectiva de la integrante de una familia disfuncional de clase media baja de La Plata. Los mitos locales, la sexualidad y la movilidad social a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica de las Bellas Artes surgen en la voz de la narradora. La mirada de Yuna es salvaje, inocente, brutal, atrevida e &iacute;ntima. Cuenta poniendo en riesgo los presupuestos del lenguaje literario.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Yuna delira, es extrema, desconcierta y moviliza al espectador. Y </span>Venturini se percibe como &ldquo;una entidad rara que lo &uacute;nico que quiere es escribir&rdquo;, una minusv&aacute;lida de libro. Sus textos acometen el espacio liminar entre la ficci&oacute;n, su autobiograf&iacute;a y el amasado testimonial de ese material. Aunque esa voz tan particular se da a conocer de grande, ella escribi&oacute; siempre, casi oculta.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Marcela: &ldquo;Mientras yo hac&iacute;a la primera adaptaci&oacute;n de la novela, all&aacute; por el 2009, la visitaba a menudo en su casa de La Plata. Siempre estaba peinada de peluquer&iacute;a, con sus u&ntilde;as largas roj&iacute;simas y maquillada. Re&iacute;a poco. Ten&iacute;a un humor &aacute;cido, mordaz, agud&iacute;simo. Te amaba o te odiaba, no ten&iacute;a medias tintas. Trabajaba con rigor, por la ma&ntilde;ana y por la tarde, tecleando en su m&aacute;quina Olivetti el&eacute;ctrica color verde. No se adapt&oacute; a la computadora. Se compr&oacute; una, pero no la us&oacute;. M&aacute;s adelante, cuando la enfermedad le impidi&oacute; escribir, comenz&oacute; a dictar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible autentificar muchas de las an&eacute;cdotas que me cont&oacute; sobre su vida porque las versionaba. Pero en Las primas hay muchas autobiogr&aacute;ficas, a tal punto que cada vez que nos encontr&aacute;bamos para hablar sobre su texto y mi decodificaci&oacute;n de &eacute;l, me dec&iacute;a: 
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero Nena [as&iacute; me llamaba], Yuna soy yo</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ocasi&oacute;n del estreno en gira nacional de mi primera versi&oacute;n de la novela, en el Dardo Rocha de la ciudad de La Plata, subi&oacute; al escenario para saludar, me abraz&oacute; fuerte y, al o&iacute;do, me dijo: <em>Ahora Yuna sos vos</em>. Y a partir de ese momento, cada vez que habl&aacute;bamos por tel&eacute;fono, me dedicaba un libro o me escrib&iacute;a un e-mail, me llamaba Yuna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2022 me invitaron a participar de un homenaje a Aurora por los 100 a&ntilde;os de su nacimiento (ella muri&oacute; en 2015)&rdquo;, recuerda. &ldquo;Quer&iacute;an que volviera a hacer aquella versi&oacute;n, en cambio propuse probar en formato mon&oacute;logo una adaptaci&oacute;n de <em>Las primas</em>.&nbsp;Quise retornar a esa primera persona de la novela, a esa voz feroz y tierna de la protagonista. El t&iacute;tulo <em>Yuna soy yo</em> se me impuso y yo lo siento como un legado de Aurora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Te dedic&oacute; algunas frases que son peque&ntilde;os tesoros&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Te las comparto: 
    </p><p class="article-text">
        <em>Nena, &iquest;vos no har&aacute;s nada en tu casa, no? Ni cocinar, ni lavar platos, ni nada&hellip; Vos sos una artista.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nosotras nos tenemos que ocupar de nosotras.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A mis maridos los mat&eacute; siempre yo</em>, que acompa&ntilde;aba de una carcajada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Aurora y Marcela compartieron una relaci&oacute;n por e-mail.
    </p><p class="article-text">
        Le escribi&oacute; la autora de <em>Las amigas</em> y <em>Nosotros, los Caserta</em> a la actriz que protagoniz&oacute; <em>Fedra</em>, en el Teatro San Mart&iacute;n: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y yo s&eacute; que usted va a ser yo con suerte porque va a dejar de ser yo cuando termine el teatro y yo volver&eacute; a sumergirme en las sombras y bueno...as&iacute; son las cosas y yo le presto mi &aacute;nima a fin de que usted saque a relucir sus talentos y de paso a m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yuna es tuya. Cuidala porque es buena. Te la regalo con amor&rdquo;, le ofrend&oacute;. &ldquo;Estoy escribiendo otra novela titulada El bosque. La terminar&eacute;. Est&aacute; dedicada a mi querida ciudad de La Plata. C&oacute;mo desear&iacute;a estar con ustedes&hellip; pero hay que prevenir da&ntilde;os mayores. C&oacute;mo desear&iacute;a ir a Par&iacute;s, mi patria del alma&hellip; Ser&eacute; paciente. No&hellip; no es el fin del mundo porque en el mundo est&aacute;s vos con Yuna y es mi mundo. Gracias por haber nacido, Marcelita. Y por ser un esp&iacute;ritu de teatro.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Yuna es tuya para siempre, hoy y cuando yo no est&eacute; as&iacute; mismo. Cuando vuelva te avisar&eacute;. Acaso mis v&iacute;as respiratorias me respondan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La voz de Yuna L&oacute;pez, alias Yuna Riglos, es rara. Yuna padece dislalia, tiene dificultades en el habla. Es hija de la r&iacute;gida maestra Cleia, hermana de Betina, prima de Carina, que tiene seis dedos en cada pie, y Petra, liliputiense que se dedica a la prostituci&oacute;n menciona a otras mujeres del clan, como t&iacute;a Ingrazia y t&iacute;a Nen&eacute;. El padre de Yuna est&aacute; ausente: se fue cuando ella era una nena y no supo m&aacute;s de &eacute;l. Conoce a su maestro, Jos&eacute; Camale&oacute;n, en el Colegio de Bellas Artes. El ingresa al hogar como una figura paterna, aunque luego las cosas cambian.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Yuna llega desde el margen e inquieta al formular un agradecimiento durante la inauguraci&oacute;n de su exposici&oacute;n retrospectiva, discurso que lleva al espectador del asombro a la risa, pasando por el horror y la desgracia. Ferrad&aacute;s la encarna con equilibrio y entrega, sin exageraciones caricaturescas, dej&aacute;ndose llevar por su maestro. Le resulta dif&iacute;cil expresarse mediante el lenguaje y tiene una incapacidad general para las cuestiones pr&aacute;cticas. Su actividad se reduce al arte, con el que se consagra: &ldquo;Yo s&oacute;lo viv&iacute;a para sentarme y pintar y el mundo circundante desaparec&iacute;a dej&aacute;ndome en una preciosa isla de tonalidades&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Habla sin puntuaci&oacute;n, de un modo extra&ntilde;o, grotesco, distanciado del resto de los personajes, intentando trascender frente a la falta de entendimiento del mundo que la rodea. La escritura de Venturini brota desde el lodo, transformada de la mano de Ferrad&aacute;s, y florece.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rara-encendida_129_11251161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 03:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Aurora Venturini,Marcela Ferradás]]></media:keywords>
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