<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Masculinismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/masculinismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Masculinismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1049942/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mundo sin perdedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-perdedores_129_11252645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9251878-e9db-441a-b6a5-be09046baae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mundo sin perdedores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El único tabú de esta época, en la que cierta juventud está intentando reivindicar en nombre de la soberanía absoluta de la elección individual lo que entiende por “valores tradicionales”, es ser un perdedor. </p></div><p class="article-text">
        Me pasa algo curioso con las guerras culturales de los gringos; por un lado, hace a&ntilde;os que vengo viendo que casi todas ellas, hasta las m&aacute;s absurdas y aparentemente geolocalizadas que tienen, terminan siendo importadas en versi&oacute;n La Saladita al mercado de la juventud neoconservadora patria. Entiendo, entonces, que hablar de lo que est&aacute; pasando en la tuit&oacute;sfera norteamericana es siempre, en alguna medida, estar hablando de pol&iacute;tica, incluso de la pol&iacute;tica que sucede a la vuelta de mi casa. Pero. por otro lado, como los nombres propios son otros,&nbsp;el idioma tambi&eacute;n otro y al menos est&aacute;n hablando de cosas que no son la inflaci&oacute;n y la pobreza, me funcionan tambi&eacute;n como una suerte de evasi&oacute;n de la realidad. Me divierte discutir una nota de una chica de Boston o un video viral de Missouri como si yo realmente no tuviera problemas graves. Me da profundo placer analizarlos con pasi&oacute;n: el mismo efecto que produce consumir una ficci&oacute;n escapista, pero con un mundo de verdad. Te indign&aacute;s pero un poco en chiste, como se odia a la mala de una telenovela.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, entonces, me zambull&iacute; en dos episodios de esos. El primero fue el debate que se produjo en torno de <a href="https://www.thecut.com/article/age-gap-relationships-marriage-younger-women-older-man.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de The Cut</a>, en el que la autora defiende desde una perspectiva supuestamente empoderada las ventajas de casarse con hombres mayores. El art&iacute;culo, adem&aacute;s de estar escrito con muy poca gracia, tiene muchos puntos rid&iacute;culos: quiz&aacute;s el m&aacute;s absurdo de todos sea que, en la mitad del texto, te enter&aacute;s de que ese hombre mayor que sabe de vinos y de viajes y de manejar dinero ten&iacute;a treinta a&ntilde;os cuando la autora se cas&oacute; con &eacute;l, apenas diez m&aacute;s que ella (lo que en una sociedad menos puritana y obsesionada con los n&uacute;meros que la norteamericana ser&iacute;a b&aacute;sicamente un noviazgo normal). O tambi&eacute;n podr&iacute;a ser el hecho de que es bastante evidente, en el relato de esta muchacha, que lo importante de ese marido que consigui&oacute; es que tiene mucha plata y no los a&ntilde;os que tenga. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, si un texto promoviendo algo que durante much&iacute;simo tiempo fue una parte bastante anodina del sentido com&uacute;n (<em>los hombres maduran m&aacute;s tarde que las mujeres</em>; <em>es bueno tener al lado un hombre mayor que te protege y te gu&iacute;a</em>; <em>no hay nada particularmente valioso en una pareja igualitaria</em>) es porque estamos viviendo un momento cultural en el que cierta juventud est&aacute; intentando reivindicar lo que entienden por &ldquo;valores tradicionales&rdquo; (que siempre es un recorte un poco arbitrario y sesgado por el lenguaje conceptual de la actualidad: estoy bastante segura de que a mi madre no le hubiera gustado que yo hablara de casarse con un rico en los t&eacute;rminos en que lo reivindica esta chica, con una ret&oacute;rica m&aacute;s parecida a la de la reivindicaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n VIP que a los valores religiosos en los que ella se educ&oacute;) desde un marco que no tiene nada que ver con la tradici&oacute;n: el del c&aacute;lculo racional, por un lado, y el del valor absoluto e incuestionable de la decisi&oacute;n individual, por el otro. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo importante es mostrar que vos sos la dueña de la narrativa: vos elegís que te vigilen. No elegís, tal vez, que tu marido tenga una amante, pero al menos podés elegir que hacés con eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando los chicos de la <em>manosphere </em>(esa parte de Internet en la que unos jovencitos hipertrofiados y depilados te dicen c&oacute;mo llevar adelante todos los aspectos de tu vida, desde tu cartera de inversiones hasta la cantidad de sexo que deber&iacute;as tener) te hablan de las <em>mujeres de alto valor</em>, o cuando las supuestas nuevas <em>tradwives </em>(&ldquo;esposas tradicionales&rdquo;) te enumeran las ventajas de que sus maridos las mantengan y vigilen parecen olvidar que no hay nada menos tradicional que estar midiendo a la gente todo el tiempo: que las cosas se hac&iacute;an as&iacute; porque se hac&iacute;an as&iacute;, y que cualquier habitante de los a&ntilde;os cincuenta se hubiera visto sumamente confundido (si no directamente horrorizado) por una aproximaci&oacute;n as&iacute; de racionalizada y econ&oacute;mica hacia el matrimonio, la amistad o la familia. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los relatos orientados a mujeres, lo central es blindarse a cualquier cr&iacute;tica posible apoy&aacute;ndose en una suerte de dogma incuestionable: toda elecci&oacute;n individual de una mujer es de por s&iacute; feminista, empoderada y emancipadora. Es imposible, parecen creer estas chicas, que las decisiones individuales de las mujeres las conduzcan a estar m&aacute;s oprimidas y no menos, Anuladas quedan, entonces, miles de p&aacute;ginas escritas sobre mujeres que buscan y permanecen en relaciones desiguales o violentas, mujeres que emprenden dietas insalubres o tratamientos de belleza agresivos. Todos los conceptos del psicoan&aacute;lisis que explican por qu&eacute; las personas podemos perfectamente elegir situaciones que nos perjudican, todo el aparato conceptual marxista de la falsa conciencia, el concepto sartreano de la mala fe, las mil formas de explicar que perfectamente podemos y debemos criticar los resultados de nuestras decisiones. No hay discusi&oacute;n posible contra algo tan sencillo de entender como la soberan&iacute;a absoluta de la elecci&oacute;n individual. Entiendo que las hip&oacute;tesis simples, las que no solamente se comprenden f&aacute;cil sino que son adem&aacute;s f&aacute;ciles de aplicar a cualquier parte de la vida, son muy dif&iacute;ciles de discutir, pero casi cualquier persona con una m&iacute;nima sensibilidad y una m&iacute;nima experiencia en el mundo sabe que los mecanismos humanos son m&aacute;s complejos y oscuros que, sencillamente, &ldquo;hacer lo que uno quiere&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s del texto sobre los hombres mayores lleg&oacute; a mis manos cibern&eacute;ticas la reversi&oacute;n de &ldquo;Jolene&rdquo; que hizo <strong>Beyonc&eacute;</strong>. &ldquo;Jolene&rdquo; es un cl&aacute;sico de <strong>Dolly Parton</strong>, en el que el yo po&eacute;tico de la letra es una chica que le canta a otra chica, aparentemente preciosa, que est&aacute; tratando de robarle el novio. Lo genial de la canci&oacute;n original es el tono: Dolly parece mitad enamorada de la chica (&ldquo;Tu belleza no se puede comparar / con mechones brillantes de pelo casta&ntilde;o / piel de marfil y ojos verde esmeralda / tu sonrisa es como el aliento de la primavera / tu voz es suave como una lluvia de verano / y no puedo competir con vos, Jolene&rdquo;) y mitad fascinada con el enamoramiento de su novio por ella, angustiada por la posibilidad de perderlo y, tambi&eacute;n, resignada a lo inevitable. Le pide a Jolene por favor que no se lo quite, se lo ruega. Lo que hizo Beyonc&eacute; con la canci&oacute;n es francamente terrible: lo que antes era un ruego se vuelve una amenaza (&ldquo;te suplico que no te lleves a mi hombre&rdquo; se convierte en &ldquo;te advierto que no te lleves a mi hombre&rdquo;), lo que era erotismo y ambig&uuml;edad se vuelve moralina sobre separar a un hombre de su familia. 
    </p><p class="article-text">
        Una se pregunta c&oacute;mo puede ser que la versi&oacute;n 2024 de &ldquo;Jolene&rdquo; sea m&aacute;s pacata y binaria que la de 1973, pero yo lo entiendo, lo entiendo igual que puedo entender que la chica del ensayo de <em>The Cut</em> escribe un texto que en los 70 hubiera sido considerado antifeminista por las j&oacute;venes y de p&eacute;simo gusto por las mujeres mayores. Lo que Beyonc&eacute; no tolera de &ldquo;Jolene&rdquo; es que quien habla en la canci&oacute;n sea una loser. Lo importante, en un caso como en el otro, es decir que una lo elige todo, incluso en las situaciones desiguales, incluso cuando tu marido elige todo lo que hay en tu casa, la ropa que us&aacute;s, el idioma que habl&aacute;s, incluso cuando te enga&ntilde;a con otra mujer. Lo importante es mostrar que vos sos la due&ntilde;a de la narrativa: vos eleg&iacute;s que te vigilen. No eleg&iacute;s, tal vez, que tu marido tenga una amante, pero al menos <em>pod&eacute;s elegir que hac&eacute;s con eso</em>, porque ese es el &uacute;nico dogma inquebrantable de esta &eacute;poca, la &eacute;poca en que lo &uacute;nico tab&uacute; es ser un perdedor o dejarse llevar por algo. Y es curioso, porque en esto est&aacute;n igual las empoderadas y las <em>tradwives</em>, en esto son lo mismo, porque en el fondo ambas son masculinistas, ambas responden a la misma moral del presidente que no puede soportar que lo vean petiso y con papada: su &uacute;nico tab&uacute; verdadero es la vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-perdedores_129_11252645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2024 03:02:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9251878-e9db-441a-b6a5-be09046baae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85577" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9251878-e9db-441a-b6a5-be09046baae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85577" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un mundo sin perdedores]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9251878-e9db-441a-b6a5-be09046baae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Parejas,Beyoncé,Masculinismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
