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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Secuestro de niñas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/secuestro-de-ninas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Secuestro de niñas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué fue de las decenas de niñas raptadas por Boko Haram en Nigeria hace diez años?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/decenas-ninas-raptadas-boko-haram-nigeria-diez-anos_1_11287525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db377385-4805-4d65-91d2-dffa96d324be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fue de las decenas de niñas raptadas por Boko Haram en Nigeria hace diez años?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas de las 276 niñas secuestradas el 14 de abril de 2014 en el pueblo nigeriano de Chibok consiguieron escapar y otras fueron liberadas, pero, una década después, el interés de las autoridades por rescatar a las que quedan cada vez es menor</p><p class="subtitle">El diario que cuenta la resistencia de las jóvenes secuestradas por Boko Haram: “Vimos tantos cadáveres que no teníamos miedo”</p></div><p class="article-text">
        Cuando sus captores de Boko Haram dijeron a Margret Yama que volv&iacute;a a casa, lo primero que pens&oacute; es que era una trampa. Sus raptores ya se hab&iacute;an burlado hablando de posibles liberaciones durante los tres a&ntilde;os que la hab&iacute;an mantenido secuestrada junto a sus compa&ntilde;eras del colegio de Chibok, en el estado de Borno, en el nordeste de Nigeria.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de vida en el bosque de Sambisa donde las ten&iacute;an prisioneras eran duras. La comida y el agua eran limitadas, hab&iacute;a que trabajar duro y los militantes islamistas las somet&iacute;an a una vigilancia asfixiante. Hasta que un d&iacute;a de mayo de 2017 las ni&ntilde;as fueron escoltadas hacia una caravana de la Cruz Roja en el l&iacute;mite del bosque. Yama vio al equipo de negociadores pactar su liberaci&oacute;n y la de otras compa&ntilde;eras a cambio de la libertad de miembros de Boko Haram prisioneros. Luego, los l&iacute;deres del grupo islamista se retiraron al bosque y las ni&ntilde;as liberadas fueron trasladadas hasta el pueblo de Banki, en la frontera de Camer&uacute;n y Nigeria, donde un helic&oacute;ptero militar las recogi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yama es una de las 82 ni&ntilde;as que recuperaron la libertad ese mes tras las negociaciones entre los terroristas y las autoridades de Nigeria. Se hab&iacute;a ejercido mucha presi&oacute;n sobre el gobierno nigeriano para conseguir la liberaci&oacute;n de las 276 ni&ntilde;as de Chibok, que fueron noticia en todo el mundo tras ser secuestradas en el dormitorio de su colegio en abril de 2014.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n occidental est&aacute; prohibida&rdquo; es la traducci&oacute;n literal de las palabras Boko Haram, el nombre de esta milicia yihadista surgida en 2009 en el nordeste de Nigeria. Hasta el a&ntilde;o 2020, seg&uacute;n el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la organizaci&oacute;n terrorista ha matado a casi 350.000 personas y desplazado a m&aacute;s de dos millones, alimentada por el malestar de la sociedad frente a la corrupci&oacute;n y por la marginaci&oacute;n y la falta de empleos en el nordeste del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, muchas de las ni&ntilde;as secuestradas de Chibok, ahora mujeres, han sido liberados o han escapado, pero <a href="https://www.theguardian.com/world/2023/may/05/two-women-rescued-nine-years-after-chibok-schoolgirls-abduction" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un centenar siguen desaparecidas</a>. Entre las que regresaron a casa hubo varias que dieron a luz durante el cautiverio. Muchas han sido rechazadas por sus comunidades, que ahora las acusan de colaboraci&oacute;n con Boko Haram.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el testimonio de varias personas que hablaron con <em>The Guardian</em>, y pese a las garant&iacute;as que las autoridades del estado de Borno han dado a los padres, no se est&aacute; negociando la liberaci&oacute;n del resto de ni&ntilde;as raptadas. &iquest;Por qu&eacute; sigue habiendo tantas ni&ntilde;as aparentemente en cautividad? &iquest;Qu&eacute; se ha hecho para ayudar a las que recuperaron su libertad?
    </p><p class="article-text">
        Los terroristas de Boko Haram ya hab&iacute;an puesto a escolares en su punto de mira antes de la noche del 14 de abril de 2014. Tambi&eacute;n lo har&iacute;an despu&eacute;s. Meses antes del secuestro en Chibok hab&iacute;an asesinado a 29 ni&ntilde;os en una escuela del estado de Yobe; en 2018, secuestraron a decenas de ni&ntilde;as, tambi&eacute;n en Yobe; y en 2020 raptaron a m&aacute;s de 300 ni&ntilde;os en colegios del estado de Katsina.
    </p><p class="article-text">
        Pero Chibok se convirti&oacute; en el ejemplo m&aacute;s evidente de la crisis de seguridad de Nigeria, desatando la indignaci&oacute;n dentro y fuera del pa&iacute;s por el n&uacute;mero de estudiantes de un colegio que Boko Haram hab&iacute;a sido capaces de raptar.
    </p><h3 class="article-text">Indignaci&oacute;n internacional</h3><p class="article-text">
        Un grupo de mujeres nigerianas lanz&oacute; en redes sociales la campa&ntilde;a #BringBackOurGirls, que se transform&oacute; en una poderosa protesta mundial atrayendo el apoyo de Michelle Obama, entonces primera dama de EEUU; y de Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz. Goodluck Jonathan, en ese momento el presidente de Nigeria, recibi&oacute; ofertas de ayuda inmediata de Estados Unidos, Gran Breta&ntilde;a, Francia y China.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Matthew Page, analista del centro de estudios brit&aacute;nico Chatham House, el secuestro &ldquo;fue tan atroz que b&aacute;sicamente el presidente [Barack] Obama y sus principales autoridades dijeron que hab&iacute;a que hacer todo lo posible para traer de vuelta a las ni&ntilde;as&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; van a hacer despu&eacute;s? Esa era la sensaci&oacute;n que ten&iacute;amos de lo que pod&iacute;a pasar si no pon&iacute;amos l&iacute;mite, si no persegu&iacute;amos a Boko Haram o intent&aacute;bamos rescatar a las ni&ntilde;as&rdquo;, dice Page, que en aquella &eacute;poca trabajaba para los servicios de inteligencia de EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la b&uacute;squeda de las ni&ntilde;as de Chibok comenz&oacute; un mes despu&eacute;s del secuestro y tras la multiplicaci&oacute;n de protestas en las redes sociales. La indignaci&oacute;n que se sent&iacute;a en todo el mundo aument&oacute; con un v&iacute;deo de Abubakar Shekau, en ese entonces l&iacute;der de Boko Haram, amenazando con vender a las ni&ntilde;as en un mercado.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China ofrecieron a Nigeria apoyo de sus ej&eacute;rcitos y servicios de espionaje. Hubo drones y aviones esp&iacute;a rastreando la inmensidad del bosque de Sambisa pero no tuvieron &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Entre Nigeria y Estados Unidos hab&iacute;a otras tensiones por la vulneraci&oacute;n de derechos humanos que el pa&iacute;s africano comet&iacute;a en operaciones antiterroristas del norte, entre las que figuran las ejecuciones extrajudiciales de civiles en el cuartel de Giwa (en Maiduguri) durante el mes de marzo de 2014. Seg&uacute;n los analistas, estas operaciones del gobierno estaban radicalizando a los j&oacute;venes y empuj&aacute;ndolos hacia las filas de Boko Haram.
    </p><p class="article-text">
        Autoridades del Departamento de Estado de EEUU recuerdan haber debatido si compartir o no informaci&oacute;n clave con sus hom&oacute;logos nigerianos. Tambi&eacute;n, a las autoridades del gobierno nigeriano &ldquo;enfureci&eacute;ndose&rdquo; por lo que ellas consideraban &ldquo;condescendencia&rdquo; y extralimitaci&oacute;n por parte de Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        En los primeros meses de la crisis, el gobierno del presidente nigeriano Jonathan rechaz&oacute; una propuesta de las fuerzas brit&aacute;nicas, que hab&iacute;an localizado a las ni&ntilde;as y se ofrec&iacute;an a rescatarlas. &ldquo;Les molestaba y rechazaban la injerencia exterior en lo que consideraban asuntos propios de seguridad interna&rdquo;, dice Page. &ldquo;Siempre se mostraron muy esc&eacute;pticos en torno a las razones por las que los brit&aacute;nicos y Estados Unidos ofrec&iacute;an ayuda militar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personas que participaron de la negociaci&oacute;n aseguran a <em>The Guardian</em> que tambi&eacute;n hubo otras restricciones condicionando las decisiones sobre la viabilidad de una incursi&oacute;n militar, como el temor a terroristas suicidas y a la muerte de las ni&ntilde;as por fuego cruzado.
    </p><p class="article-text">
        Los planes de rescate que contaban con apoyo internacional fueron perdiendo impulso hasta que el inter&eacute;s termin&oacute; por desaparecer. Un a&ntilde;o despu&eacute;s del secuestro en Chibok, la inminencia de unas elecciones hizo que Jonathan se decidiera finalmente a autorizar un peque&ntilde;o equipo mediador para negociar con Boko Haram bajo la direcci&oacute;n de Pascal Holliger, negociador del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza, y de Zanna Mustapha, un abogado nigeriano. Todas las negociaciones que hab&iacute;a habido antes, incluida una facilitada por el periodista de investigaci&oacute;n Ahmad Salkida, hab&iacute;an terminado en fracaso.
    </p><p class="article-text">
        El abogado Mustapha dirig&iacute;a una organizaci&oacute;n en Borno que ayudaba a la reintegraci&oacute;n social de viudas e hijos de Boko Haram. Haber representado como abogado a Mohammed Yusuf, el difunto fundador de Boko Haram, le hab&iacute;a ayudado a ganarse la buena voluntad de los militantes islamistas.
    </p><p class="article-text">
        El primer resultado de las negociaciones fue la liberaci&oacute;n de 21 ni&ntilde;as. Unos meses m&aacute;s tarde se logr&oacute; la de otras 82. Seg&uacute;n los negociadores, tras los dos &eacute;xitos iniciales el gobierno nigeriano se volvi&oacute; complaciente y dej&oacute; de poner empe&ntilde;o en las negociaciones. 
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                Las 21 niñas de Chibok liberadas en octubre de 2016.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Condenadas al olvido</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n sab&iacute;amos que docenas y docenas [de ni&ntilde;as] se hab&iacute;an convertido y que las hab&iacute;an casado; en cierto modo se hab&iacute;an vuelto irrecuperables&rdquo;, dice Holliger, del equipo de negociaci&oacute;n. &ldquo;Una vez casadas, ten&iacute;amos entendido que se marchaban a donde fuera su 'marido', por lo que dejaban de formar parte del grupo Chibok; nunca qued&oacute; demasiado claro cu&aacute;ntas quedaban despu&eacute;s de liberar a las 103&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las fundadoras de #BringBackOurGirls, las prisioneras restantes han sido olvidadas por temor a que se hayan radicalizado durante su cautiverio y porque la atenci&oacute;n se ha centrado en otros ataques y secuestros m&aacute;s recientes sufridos por este pa&iacute;s de &Aacute;frica occidental.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Yama regres&oacute; a su hogar recibi&oacute; con desolaci&oacute;n la noticia de la muerte de su madre. &ldquo;No hab&iacute;a dejado de pensar que no volver&iacute;a a verla&rdquo;, dico. Su madre la desped&iacute;a siempre cuando iba al colegio pero el d&iacute;a del secuestro parec&iacute;a reacia a que se fuera. Yama, que prefiere no decir su edad, recuerda con demasiada nitidez lo que ocurri&oacute; en abril de 2014: los terroristas entraron al colegio haci&eacute;ndose pasar por oficiales del ej&eacute;rcito, incendiaron el edificio y las casas vecinas y montaron a las ni&ntilde;as en camiones. Algunas lograron escapar porque saltaron de los veh&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo pensaba que solo quer&iacute;an asustarnos para que no volvi&eacute;ramos al colegio&rdquo;, recuerda Yama en referencia al rechazo de los islamistas de Boko Haram por el sistema de educaci&oacute;n occidental.
    </p><p class="article-text">
        Durante su cautiverio, ella se resisti&oacute; a las presiones para casarse con un militante de Boko Haram, pese a que acceder habr&iacute;a mejorado su alimentaci&oacute;n y la habr&iacute;a librado de los trabajos forzados. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo iba a casarme con alguien que me separ&oacute; de mi colegio, de mis padres y de mi familia? &iquest;C&oacute;mo mirarle a los ojos y llamarlo marido? Prefer&iacute;a morirme de hambre antes que casarme con uno de ellos&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Como al resto de ni&ntilde;as, a Yama la obligaron a convertirse al Islam. Ella fingi&oacute; obedecer pero siempre mantuvo oculta su Biblia de cristiana.
    </p><h3 class="article-text">Rechazo y revictimizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La familia de Yama recibi&oacute; meses de asesoramiento en Abuja, la capital de Nigeria, antes de darle una calurosa bienvenida en su hogar. Pero desde que fue puesta en libertad ha sido estigmatizada y v&iacute;ctima de sospechas &ldquo;desgarradoras&rdquo;. Dentro de su comunidad siguen circulando rumores como el de que las ni&ntilde;as, violadas, abandonaron a sus hijos en el bosque. &ldquo;Yo no me secuestr&eacute; a m&iacute; misma&rdquo;, dijo Yama. &ldquo;Me obligaron, &iquest;por qu&eacute; me ven entonces como si fuera de Boko Haram?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yama ha recibido una beca del gobierno para estudiar comunicaci&oacute;n en una universidad de otro estado. &ldquo;En clases tienes que ocultar lo que te ha pasado&rdquo;, dice. &ldquo;Si no lo haces, la gente se mantendr&aacute; alejada de ti pensando que tienes esa mentalidad asesina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros a&ntilde;os la opini&oacute;n p&uacute;blica de Nigeria se mantuvo unida exigiendo la liberaci&oacute;n de las ni&ntilde;as pero el inter&eacute;s fue decayendo de manera paulatina. Comenzaron a surgir teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n como la de que toda la historia del secuestro era un enga&ntilde;o montado con fines pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En algunas zonas del nordeste, donde Boko Haram ten&iacute;a m&aacute;s apoyo y donde aun hoy sigue sinti&eacute;ndose la inseguridad, la publicidad que se le daba a las ni&ntilde;as de Chibok gener&oacute; una especie de resentimiento. Como si fueran unas &ldquo;secuestradas selectas&rdquo; m&aacute;s importantes que los m&aacute;s de 1.500 ni&ntilde;os secuestrados o asesinados por Boko Haram y otras milicias islamistas.
    </p><p class="article-text">
        Muhammadu Buhari, que en 2015 sustituy&oacute; a Jonathan como presidente con la promesa de terminar con la inseguridad de Nigeria, cosech&oacute; algunos logros iniciales. Las ni&ntilde;as fueron liberadas pero la confianza entre el gobierno y los militantes se hab&iacute;a resquebrajado. Una tensi&oacute;n que tambi&eacute;n aument&oacute; por la participaci&oacute;n de demasiados actores en el proceso, no solo en Nigeria sino del extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los familiares, despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os las autoridades a&uacute;n dicen que las negociaciones siguen en marcha. Pero los activistas se muestran esc&eacute;pticos y, seg&uacute;n los negociadores, las conversaciones han cesado. El peri&oacute;dico The Guardian trat&oacute; de ponerse en contacto con las autoridades nigerianas pero no recibi&oacute; respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las que s&iacute; recuperaron su libertad siguen enfrent&aacute;ndose al estigma y la sospecha. A Amina Ali Nkeki la encontr&oacute; en 2016 una unidad civil en uno de los l&iacute;mites del bosque de Sambisa. Hab&iacute;a escapado del campamento de Boko Haram y era la primera ni&ntilde;a de Chibok en regresar a casa. 
    </p><p class="article-text">
        Se hab&iacute;a casado y hab&iacute;a tenido un hijo con Mohammed Hayyatu, que a su vez dec&iacute;a haber sido forzado a unirse a Boko Haram meses antes del secuestro en Chibok. Fue una de las pocas casadas que logr&oacute; regresar a su hogar. Ali no quer&iacute;a casarse, pero le ten&iacute;a aun m&aacute;s miedo a la esclavitud sexual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que imaginaba era que ser&iacute;a utilizada por un hombre lo suficientemente mayor como para ser mi padre, que volver&iacute;a a entregarme a otra persona cuando se cansara de m&iacute;&rdquo;, dice. &ldquo;As&iacute; seguir&iacute;a mi vida, dando a luz a muchos hijos que tendr&iacute;a que ir dejando con distintas personas... As&iacute; que opt&eacute; por casarme con un solo hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ali ten&iacute;a un plan para escapar pero lo pospuso cuando Boko Haram amenaz&oacute; con cortar las manos de otras dos ni&ntilde;as por tratar de huir. Cuando el gobierno intensific&oacute; sus avanzadillas en el bosque vio su oportunidad y escap&oacute; ayudada por Hayyatu.
    </p><p class="article-text">
        Ali ya no vive con Hayyatu y, como Yama, tambi&eacute;n estudia en la universidad. Su familia la han acogido a ella y a Safiya, su hija de ocho a&ntilde;os que ahora sufre acoso por ser una &ldquo;ni&ntilde;a de Boko Haram&rdquo;. Ali quiere olvidar el pasado pero tambi&eacute;n siente la obligaci&oacute;n de hablar sobre su experiencia. Conserva la foto de su mejor amiga, a&uacute;n prisionera. &ldquo;Pienso todos los d&iacute;as en ella&rdquo;, dice. &ldquo;Queremos recuperar a nuestras hermanas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Hijas de los pobres&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Aisha Yesufu, una de las mujeres que fundaron #BringBackOurGirls, critica al gobierno por no rescatar a las que quedan. Las que han ido regresando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os lo han logrado porque escaparon, porque las encontraron patrullas civiles, o porque aparecieron durante operaciones militares del gobierno contra los insurgentes yihadistas en la pelea por hacerse con el control del nordeste del pa&iacute;s. &ldquo;Ha llevado tanto tiempo porque son las hijas de los pobres&rdquo;, dice Yesufu. &ldquo;Si eres pobre en Nigeria, no tienes ni rostro ni nombre ni voz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yesufu no puede olvidarse de la imagen de Hosea Tsambido, un difunto l&iacute;der comunitario de Chibok que en abril de 2014 acudi&oacute; a Abuja durante la primera gran protesta por los secuestros. Arrodillado bajo la lluvia junto a la Fuente de la Unidad, Tsambido le rogaba a la gente que nunca se rindiera. &ldquo;Si alguien me hubiera dicho que seguir&iacute;amos [exigiendo su liberaci&oacute;n] casi diez a&ntilde;os despu&eacute;s, me habr&iacute;a marchado de la Fuente de la Unidad ese mismo d&iacute;a, y no habr&iacute;a vuelto nunca&rdquo;, dice Yesufu.
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                    alt="Miembros del movimiento &quot;Bring Back Our Girls&quot; y madres de las niñas secuestradas, en una protesta en Abuja el 14 de enero de 2016."
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                Miembros del movimiento &quot;Bring Back Our Girls&quot; y madres de las niñas secuestradas, en una protesta en Abuja el 14 de enero de 2016.                            </span>
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        Seg&uacute;n Yesufu, en los primeros d&iacute;as el gobierno nigeriano trat&oacute; de reprimir la campa&ntilde;a #BringBackOurGirls y margin&oacute; al grupo cuando las primeras ni&ntilde;as fueron liberadas. Los padres sufrieron mucho, recuerda, y algunos murieron con el coraz&oacute;n destrozado. &ldquo;Aunque nos digan que algunas ni&ntilde;as han muerto, &iquest;podemos saber d&oacute;nde murieron? &iquest;D&oacute;nde las enterraron? Hagamos algo para permitir a las familias darle un cierre&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os el poder de Boko Haram se ha ido desvaneciendo por las divisiones dentro del grupo y por la aparici&oacute;n de otras milicias islamistas. Pero sus m&eacute;todos siguen vigentes, con los colegios como uno de los objetivos principales. Esto es especialmente as&iacute; en las remotas zonas del norte, donde no hay seguridad y los secuestradores pueden perderse en extensos bosques. Desde 2014, m&aacute;s de 1.500 escolares han sido raptado.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo secuestro masivo ocurri&oacute; el mes pasado, con la irrupci&oacute;n de hombres armados en un colegio de Kuriga (estado de Kaduna, noroeste del pa&iacute;s) en el que un m&iacute;nimo de 287 alumnos de entre 7 y 18 a&ntilde;os fueron raptados. Los secuestradores exig&iacute;an por su liberaci&oacute;n 1.000 millones de nairas [unos 758.000 euros], pero antes de que el plazo se cumpliera el ej&eacute;rcito nigeriano rescat&oacute; a la mitad de los secuestrados (Nigeria prohibi&oacute; en 2022 el pago de rescates).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un m&eacute;todo que empez&oacute; con Boko Haram y que de manera generalizada ha sido perfeccionado por los distintos grupos armados&rdquo;, dice Oluwole Ojewale, del Instituto de Estudios de Seguridad de Dakar, en Senegal. &ldquo;Los grupos armados adquirieron notoriedad con las ni&ntilde;as de Chibok, y ahora mantienen una inclinaci&oacute;n por estar en el centro del foco y por presentar al Estado como incapaz de proteger a la poblaci&oacute;n, lo que tambi&eacute;n hace que se fijen en ellos posibles nuevos militantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las promesas de Bola Tinubu, el actual presidente de Nigeria, figura impedir que los colegios se conviertan en &ldquo;madrigueras para secuestros a discreci&oacute;n&rdquo;. Lo que no ha dicho es c&oacute;mo piensa lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda nunca terminar&aacute; para las personas que perdieron a sus hijas aquella noche de abril de 2014. El funcionario Lawan Zanna, de 55 a&ntilde;os, estaba en casa junto a su familia cuando descubri&oacute; que su hija, Aisha Lawan, era una de las secuestradas en Chibok. Una vida sencilla e id&iacute;lica se convirti&oacute; en una b&uacute;squeda de respuestas que dura ya una d&eacute;cada y que comenz&oacute; cuando se subi&oacute; a su motocicleta y se dirigi&oacute; a la escuela, a unos pocos<strong> </strong>kil&oacute;metros de distancia de su hogar, para averiguar qu&eacute; hab&iacute;a sucedido. Encontr&oacute; la escuela secundaria femenina, normalmente animada con las voces de cientos de alumnas, desierta.
    </p><p class="article-text">
        Padre de 16 hijos, Zanna y los familiares de otras ni&ntilde;as secuestradas formaron un grupo de b&uacute;squeda, adentr&aacute;ndose durante dos d&iacute;as en el bosque con armas improvisadas y sin conseguir nada. &ldquo;Un trauma, eso es lo que me ocurri&oacute; a m&iacute;, desde entonces casi no como&rdquo;, dice Zanna, que acudi&oacute; a la religi&oacute;n en busca de consuelo. &ldquo;Estaba muy desquiciado pero con la ayuda de nuestro l&iacute;der religioso, que suele venir a hablar conmigo, estoy pudiendo aguantar, pero llegar a este punto me ha llevado muchos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zanna lidera el Movimiento de Padres por el Rescate de las Ni&ntilde;as de Chibok Secuestradas, que mantiene la presi&oacute;n por la liberaci&oacute;n de las raptadas. Muchos de los padres siguen viviendo en Chibok y sin saber nada de sus hijas desde aquel d&iacute;a de 2014.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las secuestradas es Dorcas, hija de Ladi Yakubu, de 50 a&ntilde;os. Funcionaria del gobierno local de Chibok, Yakubu sufri&oacute; un infarto cuando se enter&oacute; de la noticia. A&uacute;n no ha recuperado la salud. &ldquo;Se llevaron a mi hija delante de mis ojos; ni siquiera el gobierno ha podido rescatarla y yo, mucho menos, &iquest;qu&eacute; voy a poder hacer yo?&rdquo;, dice. &ldquo;Mi coraz&oacute;n se acelera con cualquier susto m&iacute;nimo y tengo que medicarme... No ha sido f&aacute;cil para nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las dudas que hay sobre las negociaciones, los padres mantienen la esperanza. &ldquo;S&eacute; que mi hija regresar&aacute;&rdquo;, a&ntilde;ade Yakubu. &ldquo;Si Dios es quien gobierna el cielo, ella regresar&aacute;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Caroline Kimeu/Ope Adetayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/decenas-ninas-raptadas-boko-haram-nigeria-diez-anos_1_11287525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Apr 2024 13:48:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue de las decenas de niñas raptadas por Boko Haram en Nigeria hace diez años?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nigeria,Boko Haram,Secuestro de niñas,África,Terrorismo]]></media:keywords>
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