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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Dictadura chilena]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/dictadura-chilena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Dictadura chilena]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marcelo Casals,  historiador: “Somos la generación que vivió la transición a la democracia y sus insuficiencias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/marcelo-casals-historiador-generacion-vivio-transicion-democracia-insuficiencias_1_11440769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f5eaf1f-231d-42ce-831f-c7a8ab617f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096860.jpg" width="2708" height="1523" alt="Marcelo Casals,  historiador: “Somos la generación que vivió la transición a la democracia y sus insuficiencias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De paso por la Argentina, el académico chileno reflexiona sobre los apoyos de las clases medias a los regímenes autoritarios, las nuevas formulaciones de las narrativas de derecha sobre el pasado latinoamericano y el auge de los discursos anticomunistas. 
</p></div><p class="article-text">
        Al pasado se vuelve siempre con preguntas. La pregunta que el historiador chileno <strong>Marcelo Casals</strong> le formul&oacute; a los a&ntilde;os setenta en su pa&iacute;s, puede parecerse a algunos de los grandes interrogantes que los argentinos tambi&eacute;n nos hacemos. <strong>&iquest;C&oacute;mo se explica el apoyo civil a la dictadura? </strong>En el caso chileno, esta pregunta implica desarmar algunas narrativas e indagar en los a&ntilde;os de gobierno de Salvador Allende, para comprender las experiencias atravesadas por aquellos sectores sociales que se activaron pol&iacute;ticamente en oposici&oacute;n al proyecto socialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta de Marcelo Casals &ndash;desplegada en el libro <em>Contrarrevoluci&oacute;n, Colaboracionismo y Protesta</em>, que edit&oacute; Fondo de Cultura Econ&oacute;mica&ndash; cobra gran actualidad regional y global a la luz de la <strong>reedici&oacute;n de viejas y nuevas disputas en torno a la memoria sobre los a&ntilde;os setenta, de este y del otro lado de la cordillera.</strong> Casals, doctor en historia (University of Wisconsin-Madison), especialista en Am&eacute;rica Latina, profesor en el Centro de Investigaci&oacute;n y Documentaci&oacute;n (CIDOC) y la Universidad Finis Terrae, visit&oacute; Buenos Aires para participar de un seminario en el IDAES de la UNSAM y convers&oacute; con elDiarioAR sobre estas y otras preguntas que inspiraron su investigaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>&iquest;Qu&eacute; lo llev&oacute; a investigar el rol de las clases medias en la dictadura chilena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi pregunta original fue m&aacute;s amplia, por las bases de apoyo al r&eacute;gimen autoritario. Hacia el 2012, momento en que empiezo mi investigaci&oacute;n, la discusi&oacute;n historiogr&aacute;fica y social estaba muy marcada por las luchas por la memoria y por las&nbsp; necesidades pol&iacute;ticas y judiciales de entonces. Ese proceso que reconozco fue necesario, hizo que muchos estudios de la dictadura se enfocaran s&oacute;lo en la dimensi&oacute;n represiva, dejando en silencio otras cuestiones fundamentales. Entre ellas, c&oacute;mo fueron las <strong>din&aacute;micas de consentimiento</strong> de personas que podr&iacute;amos llamar, entre comillas, &ldquo;comunes y corrientes&rdquo;. Descubr&iacute; que el campo de la historia de las clases medias pod&iacute;a ser una llave heur&iacute;stica para comprender esa dimensi&oacute;n algo esquiva a la que quer&iacute;a acceder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>&iquest;Qu&eacute; descubri&oacute; de la participaci&oacute;n civil y sus din&aacute;micas de colaboraci&oacute;n con la dictadura de Pinochet?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Encontr&eacute; que<strong> la identidad de clase media tuvo un uso relevante en la desestabilizaci&oacute;n del gobierno de Salvador Allende y despu&eacute;s,&nbsp; en el apoyo social a la dictadura. </strong>El bloque social contrarrevolucionario tuvo una amplitud mayor que las representaciones usuales. El relato izquierdista centra la responsabilidad en la CIA, que la tuvo sin dudas, pero no explica la masividad de la contrarrevoluci&oacute;n ni le&nbsp; reconoce autonom&iacute;a a determinados sectores. Con mi investigaci&oacute;n, descubr&iacute; que, luego de una breve luna de miel al comienzo del gobierno de Allende, una serie de organizaciones chilenas -colegios profesionales de abogados, ingenieros, m&eacute;dicos, el gremio de due&ntilde;os de camiones, entre otras- se activaron pol&iacute;ticamente, alcanzando un pico de participaci&oacute;n en lo que fue el paro de octubre de 1972.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;<strong>Para la historia es un terreno inc&oacute;modo explorar las claves explicativas de los apoyos civiles a las dictaduras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No es f&aacute;cil meterse en estos temas porque uno se acerca muy peligrosamente a la propia narrativa justificadora de la dictadura: aquella que sostiene que el golpe fue una reacci&oacute;n de los militares ante un llamado de la naci&oacute;n amenazada, que los habr&iacute;a obligado a actuar. Pero yo creo que historizar estos fen&oacute;menos precisamente rompe con esos relatos. <strong>Una comprensi&oacute;n acabada de la dictadura no se reduce a la violencia, por mucho que sea moralmente la dimensi&oacute;n m&aacute;s reprochable. </strong>El proyecto refundacional de la dictadura requiere una explicaci&oacute;n m&aacute;s compleja. Por ejemplo, al principio hubo una aceptaci&oacute;n social de la violencia pol&iacute;tica y de la represi&oacute;n estatal, hay testimonios que hablan de colaboraci&oacute;n civil, de delaciones y de una actitud generalizada que entend&iacute;a que la violencia era el costo social necesario para volver a un orden amenazado en el per&iacute;odo anterior. Por otro lado, el libro explica c&oacute;mo esas actitudes cambiaron: cuando se <strong>implementaron reformas econ&oacute;micas neoliberales </strong>y<strong> </strong>una vez que muchos grupos de clase media comenzaron a percibir la represi&oacute;n ya desde el lenguaje de los <strong>derechos humanos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>Una vez terminada la dictadura, &iquest;esos sectores hicieron alg&uacute;n tipo de reflexi&oacute;n o autocr&iacute;tica sobre su apoyo y colaboraci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi hip&oacute;tesis al respecto es que hubo un cierto pacto impl&iacute;cito para no hablar de eso. En la transici&oacute;n, era inc&oacute;modo volver a esas discusiones, porque la Concertaci&oacute;n -la coalici&oacute;n que tom&oacute; el poder despu&eacute;s de la dictadura en 1989- era una alianza b&aacute;sicamente entre el partido Dem&oacute;crata Cristiano y el Partido Socialista, y la Democracia Cristiana hab&iacute;a apoyado el golpe y a la dictadura en su inicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>&iquest;C&oacute;mo son los procesos de memoria hoy en Chile? &iquest;Qu&eacute; reflexiones circulan en la coyuntura actual, al mirar hacia ese pasado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La memoria no es un proceso lineal. El a&ntilde;o pasado, en las conmemoraciones a 50 a&ntilde;os del golpe, se reavivaron conflictos y discusiones parecidos a los que atravesamos en 1990:&nbsp; repudio a la dictadura, al autoritarismo, a la violaci&oacute;n a los derechos humanos; y al mismo tiempo, un&nbsp; <strong>revival de las memorias pseudo legitimadoras de la dictadura por parte de la derecha.</strong> En ese esquema binario, preguntas sobre colaboraci&oacute;n civil o el rol de ciertos grupos sociales, no entran en la discusi&oacute;n. En cambio, en 2013, en el 40&deg; aniversario, Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era, us&oacute; la<a href="https://www.latercera.com/noticia/presidente-sebastian-pinera-y-su-juicio-a-40-anos-del-golpe-hubo-muchos-que-fueron-complices-pasivos-que-sabian-y-no-hicieron-nada-o-no-quisieron-saber/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> frase &ldquo;c&oacute;mplices pasivos</a>&rdquo;, algo que gener&oacute; mucho malestar en la misma derecha. Ah&iacute; s&iacute; hubo un atisbo de reconocimiento del hecho de que civiles hab&iacute;an participado, pero refiri&eacute;ndose m&aacute;s a funciones civiles, antes que a apoyo social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El libro tambi&eacute;n indaga en las experiencias durante los tres a&ntilde;os de gobierno Salvador Allende, &iquest;han cambiado tambi&eacute;n las memorias sobre ese per&iacute;odo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Durante un tiempo tambi&eacute;n fue un tema tab&uacute;. Durante el gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006), que fue el primer socialista en llegar al gobierno despu&eacute;s de Allende, se empez&oacute; a hablar m&aacute;s de la Unidad Popular, en la sociedad y tambi&eacute;n en t&eacute;rminos historiogr&aacute;ficos. Muchas personas empezaron a recuperar esa subjetividad de desear que hubiera un golpe para terminar con la inflaci&oacute;n y&nbsp; especialmente con el desabastecimiento. Y hasta el presente el desabastecimiento, por ejemplo, ha quedado como una experiencia traum&aacute;tica para quienes lo vivieron, esa experiencia de hacer fila durante horas, sin siquiera saber si iban a conseguir el producto que necesitaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Sigue siendo un tema que a la sociedad chilena les cuesta abordar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, incluso a nivel familiar, los a&ntilde;os setenta no se discuten. Yo vengo de una familia no militante, lo cual la hace m&aacute;s representativa, crec&iacute; en &Ntilde;u&ntilde;oa, un barrio bien de sectores medios de Santiago, y hay un cierto orgullo de c&oacute;mo participamos en la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica. Pero de lo que no se habla es de lo que pas&oacute; antes. En la novela <em>Formas de volver a casa </em>(Anagrama)<em>, </em>Alejandro Zambra se pregunta sobre su familia,&nbsp; <strong>denuncia la mediocridad, las tibiezas, la debilidad moral de su entorno social en dictadura</strong>. Esa obra me sirvi&oacute; para confirmar que la pregunta por la clase media y la dictadura era leg&iacute;tima, necesaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Tanto en Chile como en Argentina comenzaron a aparecer pel&iacute;culas, novelas y libros de historia realizados por una generaci&oacute;n que no vivi&oacute; la dictadura. &iquest;Cree que vienen a aportar nuevas claves para procesar ese pasado tan doloroso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, creo que hay varias personas de mi generaci&oacute;n que se hacen tambi&eacute;n este tipo de preguntas, porque tambi&eacute;n tenemos que lidiar con los efectos de la dictadura.Yo nac&iacute; en dictadura, pero no la viv&iacute; como adulto.<strong> Somos la generaci&oacute;n que vivimos la transici&oacute;n a la democracia y su insuficiencia. </strong>Entonces le hacemos preguntas m&aacute;s complejas a la dictadura para buscar respuestas m&aacute;s satisfactorias a nuestras inquietudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El libro logra reconstruir c&oacute;mo la identidad de clase media estuvo en el centro de los argumentos para el proceso contrarrevolucionario, en 1972 y 1973 en Chile. &iquest;Cree que la activaci&oacute;n pol&iacute;tica de la clase media es siempre por derecha?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo creo que no, no son relaciones esenciales. Mi investigaci&oacute;n me ha llevado a pensar que las clases medias reaccionan ante las condiciones que la rodean, pero no necesariamente van a ser autoritarias, golpistas, reaccionarias o democr&aacute;ticas, de izquierda o progresistas. No creo que exista una relaci&oacute;n esencial entre clases sociales y comportamientos pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>&iquest;C&oacute;mo interpreta el regreso de ret&oacute;ricas anticomunistas y de Guerra Fr&iacute;a en el presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Como dice mi amigo argentino Ernesto Bohoslavsky, el anticomunismo es un corredor de fondo, que puede seguir y seguir con independencia de lo que haga su supuesta n&eacute;mesis, el comunismo. Porque no s&oacute;lo el comunismo como referente social desapareci&oacute;, sino tambi&eacute;n el horizonte revolucionario, la posibilidad de imaginar una alternativa, ha desaparecido. A&uacute;n as&iacute; el anticomunismo sigue vivo. <strong>Desde el estallido social de 2019, en Chile se han revitalizado narrativas anticomunistas que van de la mano de la ultraderecha</strong>. El elemento particular en Chile es que el Partido Comunista existe, y es actualmente el partido de gobierno, si bien en la pr&aacute;ctica es un partido socialdem&oacute;crata. Eso hace que los discursos anticomunistas tengan un objeto discernible: expresan un rechazo a esa gente que se re&uacute;ne con una bandera roja. El desaf&iacute;o hoy est&aacute; en pensar qu&eacute; har&aacute; la derecha cl&aacute;sica: &iquest;Se diferencia de la ultraderecha? &iquest;Se re&uacute;nen? En Chile por ahora van para diferenciarse, lo cual ser&iacute;a bueno para la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En ese escenario, &iquest;c&oacute;mo piensa que las izquierdas han ido reconfigurando su apelaci&oacute;n a las clases medias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>En general la izquierda no tiene esa sensibilidad de usar el lenguaje de clase media, lo ha utilizado mucho mejor la derecha. Durante el estallido social de 2019, en Santiago, me llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n un cartel que dec&iacute;a: &ldquo;la clase media no existe&rdquo;. Expresaba la idea de que si eres un asalariado o un trabajador, esa distinci&oacute;n entre clase media o baja no existir&iacute;a, porque somos todos lo mismo frente a la elite empresarial y pol&iacute;tica. <strong>Para la izquierda, la concepci&oacute;n siempre fue que la &ldquo;clase media&rdquo; es un artefacto ideol&oacute;gico de dominaci&oacute;n, no se le reconoce existencia social real.</strong> El lenguaje de clase en general se usa poco en el discurso pol&iacute;tico, y han emergido otras identidades como bandera de lucha y movilizaci&oacute;n, como el g&eacute;nero, o lo &eacute;tnico-racial, que en el presente han adoptado las identidades pol&iacute;ticas de izquierda.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Noel Alvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/marcelo-casals-historiador-generacion-vivio-transicion-democracia-insuficiencias_1_11440769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 09:59:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marcelo Casals,  historiador: “Somos la generación que vivió la transición a la democracia y sus insuficiencias”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura chilena,Dictadura Cívico Militar,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los lugares de memoria histórica de Chile se tambalean]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/lugares-memoria-historica-chile-tambalean_1_11329787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fa5b2c5-32b6-4c15-8c84-45aff18ab9f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los lugares de memoria histórica de Chile se tambalean"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los trabajadores de 13 memoriales del país denuncian que los retrasos en los pagos y el cambio decidido por el Gobierno para las reglas de asignación de la financiación los abocan al cierre</p></div><p class="article-text">
        Como cada s&aacute;bado, decenas de mujeres participan en el taller de bordado en la Casa de Memoria Jos&eacute; Domingo Ca&ntilde;as, uno de los 60 lugares de memoria protegidos por la ley chilena para recordar a las v&iacute;ctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, pero las puertas del recinto hoy est&aacute;n excepcionalmente cerradas. Entre las asistentes, que bordan una arpillera para la conmemoraci&oacute;n del 14&ordm; aniversario de la recuperaci&oacute;n del sitio, la conversaci&oacute;n gira en torno a la <strong>grave crisis de financiamiento que afecta a una parte de los espacios</strong> como este.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Gobierno de Gabriel Boric hace cuatro meses que adeuda los recursos comprometidos en el Programa de Sitios de Memoria (PSM) iniciado en 2023</strong>, lo que dej&oacute; en la estacada a 13 memoriales del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, el Ejecutivo anunci&oacute; que cambiar&aacute; la modalidad de entrega de los fondos, que pasar&aacute;n a otorgarse por concurso y no de forma directa, como hasta ahora. &ldquo;Como trabajadores y trabajadoras nos hemos enfrentado a condiciones de inestabilidad, inseguridad, incertidumbre y por la falta de financiamiento del Estado&rdquo;, apuntaron los sitios afectados en un comunicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos lugares tienen un valor muy importante para nuestra sociedad, son alertas para recordar lo que sucedi&oacute;, para que nunca m&aacute;s suceda. No puedo entender que se puedan llegar a perder&rdquo;, dice Cecilia Ram&iacute;rez, de 55 a&ntilde;os, una de las asistentes al taller de bordado. Su compa&ntilde;era y coet&aacute;nea Sol Queupil, que tiene un suegro detenido y desaparecido por la dictadura, recuerda la importancia de &ldquo;no perder la memoria&rdquo; en un momento de &ldquo;auge del negacionismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Sin m&aacute;s alternativa que el cierre</h3><p class="article-text">
        En la Casa Memoria Jos&eacute; Domingo Ca&ntilde;as, un antiguo centro de detenci&oacute;n y tortura que hoy lleva el nombre de la calle donde se ubica, cerca del centro de la capital, trabajan cuatro personas, un par de becarios y varios voluntarios. &ldquo;El a&ntilde;o pasado &eacute;ramos un equipo estable de ocho, pero la mitad tuvo que ser despedida por la inseguridad de los recursos&rdquo;, explica Paulina Acevedo, encargada del &aacute;rea de Educaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros espacios no pudieron resistir el abandono econ&oacute;mico y tuvieron que cerrar temporalmente sus puertas, como el Museo Neltume, en la Regi&oacute;n de Los R&iacute;os, al sur del pa&iacute;s, dedicado a resguardar la memoria de la resistencia a la dictadura y las v&iacute;ctimas que dej&oacute; en ese territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al no tener otro tipo de financiamiento, queda todo un equipo de trabajo sin sueldos y el espacio queda sin la posibilidad de seguir operando, por lo que no hay otra alternativa que cerrar puertas&rdquo;, apunta la presidenta de Neltume, Ang&eacute;lica Navarrete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para toda la red de sitios de memoria, esta situaci&oacute;n es un golpe muy duro que no solo pone en juego la viabilidad de las instituciones afectadas, sino que da un mensaje de que este es un tema que no interesa ni a este Gobierno ni a la sociedad en su conjunto&rdquo;, dice Claudio Nash, coordinador de la C&aacute;tedra de Derechos Humanos de la Universidad de Chile.
    </p><p class="article-text">
        Javiera Bustamante, investigadora en Memoria Hist&oacute;rica de la Universidad Alberto Hurtado, subraya que &ldquo;son sitios ya de por s&iacute; fr&aacute;giles y vulnerables, tanto en su materialidad como en cuanto a sus capacidades de gesti&oacute;n, en recursos humanos y econ&oacute;micos&rdquo; y recuerda que los 13 memoriales afectados fueron seleccionados por el PSM por estar &ldquo;en evidente riesgo de deterioro, desaparici&oacute;n, afectaci&oacute;n y agravios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Navarrete lamenta que no exista una ley que proteja un financiamiento para los sitios de memoria &ldquo;de forma continua e independiente del Gobierno que asuma&rdquo;, para evitar la &ldquo;pelea de cada a&ntilde;o por el presupuesto&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Competir por recursos escasos</h3><p class="article-text">
        Hasta antes de 2023, cuando se implement&oacute; el PSM, los sitios de memoria sobreviv&iacute;an como pod&iacute;an, &ldquo;entre rifas, eventos para recaudar fondos y aportes personales&rdquo;, aunque algunos tambi&eacute;n recib&iacute;an recursos (m&aacute;s limitados) para proyectos espec&iacute;ficos, explica Ana Becerra, presidenta de la fundaci&oacute;n a cargo del sitio Rocas de Santo Domingo, un popular complejo residencial costero durante el Gobierno de Salvador Allende convertido luego en centro tortura por el r&eacute;gimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su primera cuenta p&uacute;blica como presidente, en junio de 2022, Boric se comprometi&oacute; a &ldquo;recuperar y revalorizar&rdquo; los lugares de memoria, pero su compromiso dur&oacute; un a&ntilde;o</strong>. En 2024 su financiamiento se fue postergando y, tras las &uacute;ltimas reuniones, el Programa de Sitios de Memoria, vinculado al Ministerio de Cultura, prometi&oacute; que los recursos llegar&aacute;n en mayo, pero sin retroactividad. &ldquo;No resuelve nuestra situaci&oacute;n, porque no sabemos qu&eacute; va a pasar en estos tres meses previos&rdquo;, critica Acevedo. &ldquo;Adem&aacute;s, si los fondos son concursables nos obligar&aacute; a competir entre nosotros, lo que es muy perverso&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Se acerca a un acto de traici&oacute;n&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los trabajadores de los memoriales afectados dicen sentir &ldquo;tristeza, rabia y decepci&oacute;n&rdquo;, adem&aacute;s de considerar &ldquo;una falta de respeto a la memoria y a las personas desaparecidas&rdquo;, en palabras de Paulina Acevedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claudio Nash considera &ldquo;inconcebible&rdquo; la actitud &ldquo;indolente&rdquo; de un Gobierno integrado por partidos que sufrieron la represi&oacute;n y que siempre habl&oacute; de los derechos humanos como parte esencial de su agenda. Para &eacute;l, lo ocurrido &ldquo;se acerca m&aacute;s a un acto de traici&oacute;n que a un acto de desprolijidad o abandono&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trabajadores del sector mostraron su apoyo en p&uacute;blico y, a nivel internacional, la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribe&ntilde;os (RESLAC) y la Coalici&oacute;n Internacional de Sitios de Conciencia, que agrupa m&aacute;s de 370 sitios en m&aacute;s de 70 pa&iacute;ses, emplazaron al Gobierno chileno a &ldquo;ofrecer una soluci&oacute;n inmediata&rdquo; a los lugares perjudicados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las soluciones que el Ejecutivo ofrezca en el corto plazo, la antrop&oacute;loga Bustamante opina que esta crisis &ldquo;demuestra la deuda hist&oacute;rica (del Estado) con las pol&iacute;ticas de memoria en Chile y las tareas pendientes en verdad, justicia y reparaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Convencida de que la Casa de Memoria Jos&eacute; Domingo Ca&ntilde;as &ldquo;resistir&aacute;&rdquo; este impasse, Paulina Acevedo lo resume as&iacute;: &ldquo;Es el Estado el que tiene la obligaci&oacute;n &eacute;tica y moral de mantener estos sitios porque fue el que en su momento viol&oacute; los derechos humanos de miles de personas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SD/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Donoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/lugares-memoria-historica-chile-tambalean_1_11329787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2024 18:55:48 +0000]]></pubDate>
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