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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cocoliche]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cocoliche/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Bagayo", "chanta", "mina"... ¿qué otras palabras le debemos al "cocoliche" que hablaban los primeros migrantes italianos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cocoliche-espanol-primeros-migrantes-italianos-rio-plata_1_11340852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49c8edd7-37d2-4b02-97e1-955e4c0546a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Bagayo&quot;, &quot;chanta&quot;, &quot;mina&quot;... ¿qué otras palabras le debemos al &quot;cocoliche&quot; que hablaban los primeros migrantes italianos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque fue una variedad lingüística pasajera e inestable que hoy se considera extinta, su huella puede encontrarse en el español rioplatense actual</p><p class="subtitle">
</p></div><p class="article-text">
        Desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX, un gran n&uacute;mero de italianos migr&oacute; hacia Argentina y Uruguay. Los reci&eacute;n llegados carec&iacute;an de los conocimientos suficientes para hablar un buen castellano, pero necesitaban comunicarse. Ante tal necesidad, los dialectos italianos comenzaron a mezclarse con el espa&ntilde;ol y surgi&oacute; una variedad ling&uuml;&iacute;stica de este &uacute;ltimo: el cocoliche.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Se considera un habla de transici&oacute;n que tiene que ver con la vida del italiano que quiere acercarse al espa&ntilde;ol, pero comete errores, tanto en la pronunciaci&oacute;n como en las palabras que introduce. Supone un proceso de doble cambio, de reducci&oacute;n del italiano dialectal y de progresiva adquisici&oacute;n del espa&ntilde;ol rioplatense&raquo;, explica &Aacute;ngela di Tullio, profesora y ling&uuml;ista argentina.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n di Tullio, esta variedad floreci&oacute; sobre todo en la zona del Litoral, en Buenos Aires y Santa Fe. Tambi&eacute;n en Uruguay, pero de manera menos masiva. Despu&eacute;s, la paulatina desaparici&oacute;n de los primeros inmigrantes hizo que se fuera extinguiendo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, muchas de sus palabras y expresiones pasaron a formar parte del lunfardo, evitando as&iacute; una desaparici&oacute;n total. As&iacute; encontramos t&eacute;rminos como &laquo;bagayo&raquo; (<em>bagaglio</em>), &laquo;chanta&raquo; (<em>ciantapuffi</em>), &laquo;facha&raquo; (<em>faccia</em>), &laquo;mina&raquo; (<em>femmina</em>) o &laquo;pibe&raquo; (<em>pivello</em>), cuyo origen es el cocoliche. 
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Nos dej&oacute; much&iacute;simos calcos del italiano: como el uso del verbo andar con el sentido de ir y no de caminar. Tambi&eacute;n Cort&aacute;zar, en alguno de sus cuentos, conserva mucho vocabulario. Por ejemplo, emplea m&aacute;quina para referirse al coche&raquo;, asegura Natal&iacute; Lescano, traductora e investigadora argentina. 
    </p><p class="article-text">
        Lescano comenz&oacute; a indagar sobre el tema durante su etapa como estudiante de Traducci&oacute;n, all&aacute; por 2013. Movida por sus ra&iacute;ces italianas, quiso saber m&aacute;s. Su curiosidad ha servido para resucitar esta variedad ling&uuml;&iacute;stica en las clases de espa&ntilde;ol que imparte actualmente en la Universidad de &Uacute;dine. 
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Me doy cuenta de que, durante los primeros a&ntilde;os, mis estudiantes suelen tener los mismos problemas que los primeros hablantes de cocoliche: dificultades para conjugar ciertos tiempos verbales, usos equivocados de art&iacute;culos, de los plurales... Estudiar el cocoliche me ha ayudado a prevenir a mi alumnado sobre estos posibles errores&raquo;, asegura Lescano a <em>Archiletras</em>. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un t&eacute;rmino que viene del teatro</strong></h3><p class="article-text">
        Llevamos un rato hablando de esta variedad ling&uuml;&iacute;stica, pasando por alto el origen del t&eacute;rmino en s&iacute; mismo. &iquest;Acaso no resulta curioso? Hasta es divertido pronunciarlo en voz alta: &iexcl;Cocoliche! 
    </p><p class="article-text">
        Nos cuenta Di Tullio que el vocablo nace en el teatro popular argentino. Lo hace de la mano de los Hermanos Podest&aacute;, un grupo de actores circenses rioplatenses. En algunas de sus obras aparec&iacute;a &laquo;Cocolicchio&raquo;, un personaje c&oacute;mico, caricatura de un italiano del sur que pretend&iacute;a imitar a los criollos. El actor Jos&eacute; Podest&aacute; afirmaba que, para crearlo, se basaron en Antonio Cuculicchio, un pe&oacute;n calabr&eacute;s que trabaj&oacute; en su compa&ntilde;&iacute;a teatral.
    </p><p class="article-text">
        La caricaturizaci&oacute;n se hac&iacute;a a trav&eacute;s de la vestimenta y de los gestos, pero tambi&eacute;n jugando con ambas lenguas. Por ejemplo, el personaje dec&iacute;a &laquo;amico&raquo; por amigo o pronunciaba &laquo;diche&raquo; en vez de dice. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Literatura para hacer burla </strong></h3><p class="article-text">
        Los sainetes de la &eacute;poca acogieron al cocoliche con los brazos abiertos, aunque siempre para hacer una parodia de los inmigrantes italianos. La obra an&oacute;nima <em>Los amores de Giacumina</em>, publicada en 1886, es un buen ejemplo. En ella se hace una burla de su forma de hablar, adem&aacute;s de una s&aacute;tira de su estilo y cultura. 
    </p><p class="article-text">
        Lescano pone en contexto este tipo de piezas: &laquo;Tal y como han definido algunos estudiosos, se trata de un cocoliche ficticio, pues son escritores argentinos o uruguayos quienes reproducen el habla de los migrantes. Todo tiene que ver con degradar al italiano a trav&eacute;s de la s&aacute;tira&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La autora porte&ntilde;a Florencia Liffredo manifiesta que la italiana era una de las inmigraciones menos queridas en aquella &eacute;poca: &laquo;Se ten&iacute;a mucho miedo de la infiltraci&oacute;n del italiano en el habla de Buenos Aires y de la Argentina. Entonces hab&iacute;a un desprecio particular&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ha hecho justicia literaria y Lescano nos invita a conocer <em>Amores calabreses</em> y <em>Las cocoliches</em>, dos novelas contempor&aacute;neas de Nora Mazziotti. Esta escritora argentina utiliza el cocoliche en sus obras para recrear la realidad ling&uuml;&iacute;stica de la poblaci&oacute;n italiana en Argentina durante aquel periodo.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Realiza una representaci&oacute;n bastante fiel de esa habla de transici&oacute;n, sin caer en estereotipos, en lo vulgar o en la humillaci&oacute;n&raquo;, afirma la investigadora. Las obras de Mazziotti vienen a suplir la falta de testimonios orales reales grabados. En este sentido, Florencia Liffredo, de origen italiano, recuerda que su abuela le contaba an&eacute;cdotas y le hac&iacute;a juegos de palabras que le costaba entender. 
    </p><p class="article-text">
        Ella le dijo que todo aquello era cocoliche. &laquo;Una vez la grab&eacute;, l&aacute;stima que lo perd&iacute;&raquo;, se lamenta. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Cobo Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cocoliche-espanol-primeros-migrantes-italianos-rio-plata_1_11340852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 13:58:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Italia,Inmigración,Cocoliche,¿Qué era el cocoliche?]]></media:keywords>
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