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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Decisión de compra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/decision-de-compra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Decisión de compra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marzo confirmó que los trabajadores siguen perdiendo poder de compra en el tercer año de Milei presidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/marzo-confirmo-trabajadores-siguen-perdiendo-compra-tercer-ano-milei-presidente_1_13232695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/985ac32d-789b-43ce-a0d7-112507c60ce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marzo confirmó que los trabajadores siguen perdiendo poder de compra en el tercer año de Milei presidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El índice de salarios subió 3,4% en marzo y acumuló 8,6% en el primer trimestre, por debajo del 9,4% de inflación. El sector registrado aumentó 3% en el mes y encadenó su séptima caída real.</p></div><p class="article-text">
        Los trabajadores cerraron marzo con una nueva se&ntilde;al de deterioro en sus ingresos. El &iacute;ndice de salarios que mide el Indec aument&oacute; 3,4% respecto de febrero y acumul&oacute; una suba de 8,6% en el primer trimestre, pero la inflaci&oacute;n del mismo per&iacute;odo fue de 9,4%. <strong>La comparaci&oacute;n deja otra vez a los ingresos por debajo de los precios y confirma que el poder adquisitivo sigue en retroceso durante el tercer a&ntilde;o de gobierno de Javier Milei.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dato mensual parece empatar con el IPC de marzo, que tambi&eacute;n fue de 3,4%, pero el promedio oculta diferencias fuertes entre trabajadores. El &iacute;ndice de salarios combina el sector registrado &mdash;p&uacute;blico y privado&mdash; con el sector privado no registrado, medido a trav&eacute;s de una encuesta que llega con rezago. Esa composici&oacute;n empuja el indicador total hacia arriba, aunque el n&uacute;cleo del empleo formal volvi&oacute; a quedar por debajo de la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sector registrado subi&oacute; 3% en marzo. Dentro de ese grupo, los salarios del sector privado registrado aumentaron apenas 2,1%, contra una inflaci&oacute;n mensual de 3,4%. <strong>Para los trabajadores del sector privado formal, marzo implic&oacute; una ca&iacute;da real de 1,3%</strong>, seg&uacute;n el c&aacute;lculo difundido por el economista Hern&aacute;n Letcher a partir de los datos del Indec. Ese desempe&ntilde;o extendi&oacute; una racha de siete meses consecutivos de p&eacute;rdida real de los salarios registrados.
    </p><p class="article-text">
        El sector p&uacute;blico tuvo una mejora nominal de 5% en marzo y le gan&oacute; al IPC del mes. Esa suba permiti&oacute; recortar parte del deterioro reciente, pero no modific&oacute; el cuadro acumulado. Luis Campos, especialista de la CTA, remarc&oacute; que los salarios p&uacute;blicos todav&iacute;a est&aacute;n 17% por debajo de noviembre de 2023. <strong>El repunte mensual de los estatales parte de un piso salarial muy deteriorado</strong>, luego de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de ajuste sobre los ingresos del empleo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La foto del sector formal muestra el impacto con m&aacute;s claridad. Seg&uacute;n Campos, el salario real del sector privado registrado ya est&aacute; casi 5% por debajo de noviembre de 2023, mientras que el sector p&uacute;blico acumula una p&eacute;rdida de 17%. En promedio, los salarios registrados &mdash;p&uacute;blicos y privados&mdash; est&aacute;n 9,2% abajo de aquel mes. Esa ca&iacute;da alcanza a trabajadores con recibo de sueldo, aportes y paritarias, el segmento que suele tener m&aacute;s herramientas para defender ingresos.
    </p><p class="article-text">
        En el primer trimestre, el &iacute;ndice total de salarios aument&oacute; 8,6%, 0,8 punto por debajo de la inflaci&oacute;n acumulada. El sector privado registrado subi&oacute; 5,9%, el sector p&uacute;blico 9,4% y el total registrado 7%. El sector privado no registrado mostr&oacute; un alza acumulada de 14,3%, pero ese componente surge de informaci&oacute;n relevada con demora y no permite leer en tiempo real la situaci&oacute;n de los trabajadores informales. <strong>El dato que no tiene rezago, el del empleo registrado, volvi&oacute; a perder contra los precios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida salarial convive con una canasta de gastos b&aacute;sicos cada vez m&aacute;s pesada. En marzo, una familia tipo necesit&oacute; $1.434.464 para no caer bajo la l&iacute;nea de pobreza y $658.011 para cubrir la canasta alimentaria. La canasta b&aacute;sica total acumul&oacute; una suba de 9,6% en el primer trimestre, tambi&eacute;n por encima del &iacute;ndice salarial general. Para quienes dependen de un sueldo, esa diferencia se traduce en menos margen para pagar alimentos, transporte, servicios, alquileres, educaci&oacute;n o medicamentos.
    </p><p class="article-text">
        El IPC de marzo tuvo subas en rubros que pesan en la vida cotidiana. Alimentos y bebidas no alcoh&oacute;licas aumentaron 3,4% y tuvieron la mayor incidencia en el &iacute;ndice general. Transporte subi&oacute; 4,1%, los precios regulados avanzaron 5,1% y Educaci&oacute;n trep&oacute; 12,1%. <strong>El problema salarial se agrava porque muchos de esos gastos no se pueden postergar.</strong> La comida, el boleto, las tarifas y la escuela absorben una parte creciente del ingreso mensual.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con noviembre de 2023 resume el recorrido del poder adquisitivo bajo Milei. Los privados registrados est&aacute;n casi 5% abajo, los p&uacute;blicos 17% abajo y el promedio formal 9,2% abajo. La mejora parcial de algunos sectores en marzo no alcanza para revertir el recorte acumulado. El salario p&uacute;blico del mes mejora frente al IPC, pero sigue lejos del nivel previo al cambio de gobierno; el privado registrado pierde en el mes y agranda su ca&iacute;da real.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno suele presentar la desaceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n como una mejora para los hogares, pero los datos salariales muestran otra cosa: cuando los precios suben menos pero los ingresos suben todav&iacute;a menos, el resultado sigue siendo p&eacute;rdida de poder de compra. En marzo, el salario privado registrado volvi&oacute; a quedar atr&aacute;s del IPC y el promedio trimestral del &iacute;ndice salarial qued&oacute; por debajo de la inflaci&oacute;n. <strong>La baja de la velocidad de los precios no recompone por s&iacute; sola los ingresos perdidos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El saldo para los trabajadores es concreto. El salario promedio del Indec no recuper&oacute; lo que perdi&oacute; en el trimestre, el empleo registrado acumul&oacute; otra ca&iacute;da real y los trabajadores formales siguen por debajo del nivel que ten&iacute;an al inicio del gobierno de Javier Milei. Marzo dej&oacute; una mejora estad&iacute;stica para algunos componentes, pero no una recomposici&oacute;n del poder adquisitivo. El dato de cierre es el m&aacute;s directo: <strong>los salarios registrados est&aacute;n 9,2% por debajo de noviembre de 2023 y la inflaci&oacute;n del trimestre volvi&oacute; a ganarle al &iacute;ndice salarial total.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/marzo-confirmo-trabajadores-siguen-perdiendo-compra-tercer-ano-milei-presidente_1_13232695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 11:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salarios,Inflación,Poder adquisitivo,Decisión de compra,Javier Milei,Trabajadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo definimos qué es caro y qué es barato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/definimos-caro-barato_129_11342448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f434fece-be1a-4bcd-9813-94baef060b7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo definimos qué es caro y qué es barato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Definir qué es un precio razonable, máxime en épocas de inflación, puede tornarse un rompecabezas que termine por hacernos perder de vista referencias relevantes como la calidad o la competencia.</p></div><p class="article-text">
        Pagar $8.000 por un s&aacute;ndwich, &iquest;es caro o barato? &iquest;O una remera por $25.000? No es f&aacute;cil para cada cosa definir si es un buen precio o no. Y eso que nos pasa con la ropa o la comida se multiplica en miles de productos. Con una inflaci&oacute;n de m&aacute;s del 200% y una enorme dispersi&oacute;n de precios, se vuelve muy dif&iacute;cil saber cu&aacute;nto tiene que costar algo. Y en ese contexto, es posible que estemos basando nuestras decisiones de compra en cualquier n&uacute;mero que tengamos a mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Definimos qu&eacute; consideramos caro y barato siempre en relaci&oacute;n con otras cosas, como otro producto parecido, nuestro sueldo o qu&eacute; m&aacute;s podr&iacute;amos hacer con esa plata. Una de las comparaciones que frecuentemente solemos tener a mano es entre las diferentes opciones de una marca. Por eso, quienes establecen los precios, pueden jugar un poco con nuestra percepci&oacute;n de qu&eacute; es un costo razonable. Si un restaurante, por ejemplo, quiere que un plato caro se venda m&aacute;s, una opci&oacute;n f&aacute;cil es poner otro a&uacute;n m&aacute;s caro, que hace que el segundo parezca m&aacute;s barato en comparaci&oacute;n. Una de las <a href="https://docs.iza.org/dp9648.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que se hizo sobre este tema en Alemania, analiz&oacute; los datos de siete a&ntilde;os de ventas de un restaurante y encontraron que, cuando se trata de precios, somos tibios, tenemos una tendencia a ir hacia los precios del centro y no querer los extremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, tambi&eacute;n puede que usemos el precio de un producto como si fuese un indicador de calidad. Hay toda una industria del lujo construida alrededor de esto, pero tambi&eacute;n pasa en la vida cotidiana. Esta asociaci&oacute;n entre precio y calidad, aunque no siempre la hacemos conscientemente, es bastante fuerte. En <a href="https://www.jstor.org/stable/3172866" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en los que les muestran a las personas diferentes productos con distintos precios para analizar su percepci&oacute;n, tienden a vincular los productos m&aacute;s caros con los de mejor calidad, aunque eso no necesariamente se traduce en que los quieran comprar (pensar que algo es bueno no es suficiente para querer comprarlo, sobre todo si se trata de un gasto significativo).
    </p><p class="article-text">
        Este efecto, de asociar precio con calidad, puede ser a&uacute;n m&aacute;s fuerte cuando es dif&iacute;cil evaluar el producto. Varios <a href="https://www.forbes.com/sites/katiebell/2012/07/09/is-there-really-a-taste-difference-between-cheap-and-expensive-wines/?sh=48dec5043ae2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigadores</a> se han divertido mostrando que hasta los grandes expertos del mundo del vino se dejan influenciar por el precio, y aprecian m&aacute;s un vino cuando piensan que es caro, porque est&aacute; en una botella sofisticada, que cuando prueban el mismo vino, pero en una botella que parece barata. Y esa diferencia de percepci&oacute;n de calidad se puede ver reflejada en nuestro cerebro. En <a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.0706929105" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, pusieron a personas a probar los vinos mientras analizaban su actividad cerebral y les daban el mismo vino dos veces, sin mostrarles la etiqueta, pero poniendo diferentes precios. Concluyeron que, solo por el hecho de pensar que es m&aacute;s caro, un mismo vino puede activar m&aacute;s la sensaci&oacute;n de placer.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurre cuando sabemos poco del producto que queremos comprar: el precio puede pesar m&aacute;s como sin&oacute;nimo de calidad. &ldquo;Cuando las otras se&ntilde;ales que pueden ayudar a identificar la calidad de un producto son menos claras, esta intuici&oacute;n de asociar precio con calidad puede pesar m&aacute;s&rdquo;, explic&oacute; <strong>Nicol&aacute;s Ajzenman</strong>, economista, autor de<em> La ciencia de los detalles </em>y del newsletter <a href="https://www.noeseconomia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esto no es econom&iacute;a</em></a>. Pens&aacute;, por ejemplo, si ma&ntilde;ana tuvieses que cambiar tu termotanque. &iquest;En qu&eacute; te basar&iacute;as para hacerlo?,&iquest;conoc&eacute;s las mejores marcas?, &iquest;sab&eacute;s cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas clave? Si no es el caso, es m&aacute;s probable que el precio te juegue como forma de evaluar la calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La forma en la que intentamos evaluar si algo es caro o barato es en base a una referencia. Pero mientras m&aacute;s ruidosa sea la informaci&oacute;n, cuando tenemos menos forma de evaluar, terminamos usando referencias m&aacute;s arbitrarias. Un caso extremo podr&iacute;a ser usar n&uacute;meros irrelevantes y arbitrarios, que en algunos casos puede ocurrir&rdquo;, explic&oacute; Ajzenman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo que muestra c&oacute;mo esto se puede llevar al extremo puede encontrarse <a href="https://web.mit.edu/ariely/www/MIT/Chapters/CA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un estudio</a> en el que organizaron una subasta de una serie de productos: un libro, una caja de chocolates y un teclado inal&aacute;mbrico. A las personas que participaban, les pidieron que pusieran como primer precio de oferta los dos &uacute;ltimos d&iacute;gitos de su n&uacute;mero de documento, y que luego anotaran cu&aacute;nto estar&iacute;an dispuestos a pagar por cada una de las cosas. Tener un n&uacute;mero alto anotado como referencia, aunque no ten&iacute;a absolutamente nada que ver con el producto, afectaba el precio que ofrec&iacute;an. El n&uacute;mero que tenemos en la cabeza influye mucho en c&oacute;mo evaluamos lo que viene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En situaciones m&aacute;s realistas, es posible que, si me acabo de comprar una tele por cientos de miles de pesos, una cena de $40.000 me parezca razonable. Mientras que la misma cena, justo despu&eacute;s de ir a una funci&oacute;n de teatro alternativo, me parezca un robo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si a todos estos procesos que hacemos cotidianamente para definir qu&eacute; es un precio razonable, le sumamos la confusi&oacute;n que trae la inflaci&oacute;n -que hace m&aacute;s f&aacute;cil perder la noci&oacute;n de cu&aacute;nto valen las cosas-, terminamos en un rompecabezas mental cada vez que queremos comprar algo fuera de lo habitual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/definimos-caro-barato_129_11342448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2024 09:25:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo definimos qué es caro y qué es barato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precios,Inflación,Decisión de compra]]></media:keywords>
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