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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Charlton Heston]]></title>
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      <title><![CDATA[La nueva entrega de 'El planeta de los simios’ “libera” a sus actores gracias a sus deslumbrantes efectos digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/nueva-entrega-planeta-simios-libera-actores-gracias-deslumbrantes-efectos-digitales_1_11357496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30938e92-bc21-49a3-b5bc-661bfa35aeab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva entrega de &#039;El planeta de los simios’ “libera” a sus actores gracias a sus deslumbrantes efectos digitales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siete años después de que 'La guerra del planeta de los simios' culminara una aclamada trilogía, Hollywood intenta reiniciar la saga conservando todos sus aciertos
</p><p class="subtitle">Viggo Mortensen: “El pueblo argentino es de los más resilientes. Tiene más aguante que casi cualquiera”</p></div><p class="article-text">
        Puede que el desarrollo tan esquizofr&eacute;nico <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/peliculas-planeta-simios_1_4756130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">que ha tenido </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/peliculas-planeta-simios_1_4756130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El planeta de los simios</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/peliculas-planeta-simios_1_4756130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>como saga durante buena parte de su historia se deba a la potencia del desenlace de la pel&iacute;cula original. Es uno de los finales m&aacute;s ic&oacute;nicos de todos los tiempos, ejecutado como un giro devastador que se aleja juguetonamente de lo descrito en la novela de Pierre Boulle para inyectarle a la aventura del astronauta George Taylor un angustioso peso de gravedad existencial. Resulta que durante todo este tiempo el personaje de Charlton Heston estaba en la Tierra. Que no hab&iacute;a viajado a trav&eacute;s del espacio, sino del tiempo. <strong>El planeta de los simios era nuestro planeta, dentro de unos cuantos a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a ocurrido? &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a podido ocurrir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las siguientes pel&iacute;culas de <em>El planeta de los simios</em>, producidas a toda velocidad entre 1970 y 1973 &mdash;a pel&iacute;cula por a&ntilde;o, cuatro en total&mdash;, se dedicaron a contarlo vali&eacute;ndose de una paradoja temporal. En un momento dado una pareja de simios volv&iacute;a atr&aacute;s en el tiempo, a lo que conocemos como nuestro mundo, y al engendrar a un caudillo llamado C&eacute;sar condenaban a la humanidad. As&iacute; de sencilla era la argucia narrativa, propia de las coordenadas de Serie B que defin&iacute;an la franquicia, y que a&uacute;n as&iacute; en la d&eacute;cada de los 70 pod&iacute;a ejercer de espejo para un clima deprimente, donde el futuro no parec&iacute;a posible ni deseable. Pero la saga termin&oacute; pronto, atropellada por la velocidad con la que se hab&iacute;a querido explotar el &eacute;xito de 1968.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s<strong> Tim Burton</strong> dirigi&oacute; un <em>remake</em> que quer&iacute;a ce&ntilde;irse m&aacute;s a la novela de Boulle, ignorando el trasvase espaciotemporal de la adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica para en su lugar regodearse, con el fetichismo habitual, en lo que pod&iacute;a ser un genuino planeta de los simios. No recibi&oacute; muchos elogios, al contrario de lo que s&iacute; logr&oacute; en 2011 <em>El origen del planeta de los simios</em>. La Serie B y la imaginer&iacute;a burtoniana daban paso aqu&iacute; a otro tipo de espect&aacute;culo: uno que, influenciado por el cercano <em>Caballero oscuro</em> de <strong>Christopher Nolan</strong>, hab&iacute;a quien llamaba <em>clever blockbuster</em>. <em>Blockbuster</em> inteligente. Ambicioso, de &iacute;mpetu intelectual. Y a&uacute;n as&iacute;, puede que lo que m&aacute;s trascendiera de esta nueva fase fuera el trabajo de <a href="https://www.eldiario.es/kinotico/andy-serkis-secreto-motion-capture_1_3143288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andy Serkis</a>.
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            </figure><p class="article-text">
        Un trabajo que define <em>El reino del planeta de los simios</em>. Owen Teague, int&eacute;rprete de Noa (el nuevo simio protagonista de la &uacute;ltima entrega que este jueves lleg&oacute; a las salas de cine), asegura a elDiario.es que &ldquo;aunque Serkis no inventara la captura de movimiento, sin duda es su padrino&rdquo;. &ldquo;Fue el primero que la concibi&oacute; como una actuaci&oacute;n real. <em>El reino del planeta de los simios</em> no habr&iacute;a sido posible sin su C&eacute;sar&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las posibilidades de la tecnolog&iacute;a</h3><p class="article-text">
        El <em>motion capture</em> (captura de movimiento) traslada las acciones de un int&eacute;rprete a un modelado digital. Se le ha llamado as&iacute; desde los primeros experimentos de los a&ntilde;os 50, aunque Serkis quiso renombrarla pronto, seg&uacute;n el mundo quedaba extasiado por su trabajo en <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. <strong>Tal compromiso hab&iacute;a contra&iacute;do con Gollum, tanto hab&iacute;a logrado transmitir, que el actor consideraba m&aacute;s adecuado </strong><em><strong>&ldquo;performance capture</strong></em><strong>&rdquo; (captura de interpretaci&oacute;n). Es el t&eacute;rmino que ahora suelen utilizar sus profesionales, incluidos los de </strong><em><strong>El reino del planeta de los simios</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>El reino del planeta de los simios</em> supone, m&aacute;s o menos, un reinicio para la saga de <em>El planeta de los simios</em>. No planta la misma distancia con entregas previas que la que practicaran antes Burton o Rupert Wyatt con <em>El origen del planeta de los simios.</em> De hecho, su trama se asienta en la l&iacute;nea narrativa que inaugur&oacute; esta &uacute;ltima, con el C&eacute;sar que encarn&oacute; Andy Serkis. Seg&uacute;n los designios de 20th Century Studios, su director Wes Ball ha orquestado el <em>reboot</em> que realmente es una secuela tard&iacute;a, ambientada d&eacute;cadas y generaciones despu&eacute;s de lo que vimos en <em>La guerra del planeta de los simios</em> (el final de la trilog&iacute;a que firm&oacute; Matt Reeves hace siete a&ntilde;os). Eso significa que C&eacute;sar ya no est&aacute;, pero su figura lo determina todo.
    </p><p class="article-text">
        Y, con ella, la huella imborrable que Serkis ha dejado en la <em>performance capture</em>. Kevin Durand interpreta en <em>El reino del planeta de los simios</em> a Proximus Caesar, el gobernante de una civilizaci&oacute;n primitiva de monos inteligentes que asegura seguir los designios de C&eacute;sar (algo as&iacute; como el Mois&eacute;s de su raza). <strong>Y Durand se acuerda, antes que de C&eacute;sar como tal, de otro simio que interpret&oacute; Serkis a mediados de los 2000: &ldquo;&Eacute;l ya nos hab&iacute;a inspirado mucho antes con </strong><em><strong>King Kong</strong></em><strong>&rdquo;. </strong>&ldquo;Recuerdo verle interpretando a Kong cuando ten&iacute;a seis a&ntilde;os. Eso me inspir&oacute; a ser actor, y quiz&aacute; a probar con la <em>performance capture</em>&rdquo;, asegura Teague. &ldquo;La humanidad que &eacute;l ha llevado a todos sus personajes digitales es extraordinaria, realmente ha sobrepasado todos los l&iacute;mites de c&oacute;mo podemos empatizar con ellos&rdquo;.
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                Andy Serkis interpretando a César                            </span>
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        Durante la primera d&eacute;cada de los 2000, Hollywood se sumi&oacute; en la fiebre de la <em>performance capture</em> desde dos v&iacute;as. Por un lado estuvo la de Robert Zemeckis con pel&iacute;culas de animaci&oacute;n estilo <em>Polar Express</em>, com&uacute;nmente consideradas fallidas por su movimiento ortop&eacute;dico y la afloraci&oacute;n del &ldquo;valle inquietante&rdquo; (el rechazo instintivo a una r&eacute;plica antropom&oacute;rfica que se parece demasiado a un ser humano real). Por otro estuvo la escuela Andy Serkis: int&eacute;rpretes que interiorizaban esta nueva din&aacute;mica y actuaban tras un velo digital con resultados sorprendentes y enriquecedores. Tanto Teague como Durant se muestran muy satisfechos de su experiencia con la <em>performance capture</em>. &ldquo;Ha sido algo liberador&rdquo;, apunta Durant, a quien hace poco vimos en el film de terror <em>Abigail</em>. &ldquo;Me ha liberado de m&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Permite que te olvides de tus inseguridades humanas, que desaparezcas y te conviertas en alguien distinto&rdquo;, asegura el actor. Estas palabras remiten a lo que James Cameron dijo <a href="https://www.rollingstone.com/tv-movies/tv-movie-news/james-cameron-and-peter-jackson-explore-the-future-of-film-195440/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">all&aacute; por 2009</a>, presentando con <em>Avatar</em> la cumbre de la escuela Andy Serkis: el director, tras alumbrar para los Na&rsquo;vi la <em>performance capture</em> m&aacute;s avanzada que jam&aacute;s viera la industria, asegur&oacute; que esta hab&iacute;a &ldquo;liberado a sus actores del cuerpo f&iacute;sico, para centrarse &uacute;nicamente en su emoci&oacute;n&rdquo;. Cameron sigui&oacute; indagando en este terreno, claro. En <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/avatar-sentido-agua-caos-visualmente-apoteotico_129_9791849.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El sentido del agua</a>, secuela de <em>Avatar</em>, se las apa&ntilde;&oacute; para contar con una <em>performance capture</em> submarina, logrando im&aacute;genes de una sofisticaci&oacute;n t&eacute;cnica que dej&oacute; atr&aacute;s a pioneros como Peter Jackson o Steven Spielberg.
    </p><p class="article-text">
        Pero si la <em>performance capture</em> atrae tanto a los int&eacute;rpretes no es por la tecnolog&iacute;a sino, ir&oacute;nicamente, por la sencillez que implica &ldquo;A veces solo trabajas contigo mismo y con tu imaginaci&oacute;n. Hay mucho de <em>black box theater</em> en la <em>performance capture</em>&rdquo;, asegura Teague.&nbsp;El <em>black box theater</em> hace referencia a un teatro de vanguardia, muy propio del entorno escolar, caracterizado por una escenograf&iacute;a m&iacute;nima y una intensa cercan&iacute;a con el p&uacute;blico. Aun cuando su ejecuci&oacute;n sea posibilista, algo cutre incluso, permite al int&eacute;rprete comunicarse con el material desde una gran visceralidad. Y, a la vez, desde esa libertad que Teague y Durand comparten, se &ldquo;llega a crear algo nuevo, algo m&aacute;s all&aacute; de lo humano&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un mundo sin C&eacute;sar (y sin apenas humanos)</h3><p class="article-text">
        Freya Allan, sin embargo, no comparte el entusiasmo de sus compa&ntilde;eros. Esta actriz, dada a conocer por <em>The Witcher</em>, es pr&aacute;cticamente la &uacute;nica protagonista humana de <em>El reino del planeta de los simios</em>. Siguiendo con lo narrado en la trilog&iacute;a de Wyatt y Reeves, la pel&iacute;cula de Wes Ball nos devuelve a una Tierra donde la humanidad pr&aacute;cticamente se ha extinguido, y los simios lidian con sus restos mientras se preguntan qu&eacute; horizonte civilizatorio quieren. En este sentido ser&aacute; fundamental el encuentro de Mae (Allan) con Noa, y una interacci&oacute;n que en el marco del rodaje fue algo dif&iacute;cil para la actriz. &ldquo;Para m&iacute; la <em>performance capture</em> fue complicada porque ten&iacute;a que rodar todas mis escenas con ellos y sin ellos&rdquo;.
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                Freya Allan (&#039;The Witcher&#039;) es casi el único personaje humano                            </span>
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        &ldquo;Algo muy raro, con lo que me llegu&eacute; a sentir muy sola&rdquo;, confiesa, acaso en sinton&iacute;a a la misma soledad que siente Mae cuando ha de acompa&ntilde;ar a Noa en un viaje para rescatar a su familia de la opresi&oacute;n del Proximus Caesar que interpreta Durand. &ldquo;Ten&iacute;a que grabar escenas hablando con la nada, o incluso abrazar el aire. A veces ten&iacute;a que fingir ser arrastrada por alguien, lo que hac&iacute;a que me acordara de los ejercicios de la escuela de teatro&rdquo;. Con lo que, en cierto modo, Allan tambi&eacute;n vincula el rodaje de <em>El reino del planeta de los simios</em> con el <em>black box theater</em>, si bien hace un gran matiz. &ldquo;M&aacute;s que liberador, me hizo sentir ansiedad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La incomodidad de Allan recuerda a la que su gremio ha experimentado con otros avances tecnol&oacute;gicos, estilo las pantallas verdes o su mutaci&oacute;n m&aacute;s reciente: The Volume, una instalaci&oacute;n de pantallas LED envolventes que sit&uacute;an a los int&eacute;rpretes en escenarios ficticios a la vez que hiperrealistas. Es la t&eacute;cnica que acu&ntilde;&oacute; Jon Favreau con <em>The Mandalorian</em> y que ha sido especialmente socorrida en tiempos pand&eacute;micos &mdash;cuando era m&aacute;s costoso desplazarse a localizaciones reales&mdash;, pero que &uacute;ltimamente ha recibido cr&iacute;ticas por su acabado r&iacute;gido y, en definitiva, bastante falso. En particular ha sido un clamor contra Marvel Studios, teniendo a <em>Thor: Love and Thunder</em> o <em>Ant-Man y la Avispa: Quantuman&iacute;a</em> como exponentes.
    </p><p class="article-text">
        Frente al agotamiento de The Volume, la <em>performance capture</em> sigue ofreciendo un fest&iacute;n visual de primer orden en <em>El reino del planeta de los simios</em>. Eso no quiere decir por otra parte que la pel&iacute;cula se libre de numerosos problemas narrativos, derivados de la ausencia de un centro gravitacional como el que hab&iacute;a podido ofrecer C&eacute;sar en la trilog&iacute;a previa. Noa no es capaz de ocupar ese puesto mientras que Proximus Caesar &mdash;aunque sea muy interesante el modo en que coopta el legado de C&eacute;sar para instaurar un sistema feudal&mdash; tampoco est&aacute; lo bastante trabajado como para proyectar el film a los apuntes discursivos tan estimulantes de Wyatt y Reeves. En ese sentido, <em>El reino del planeta de los simios</em> se aparta del <em>clever blockbuster</em> porque parece preferir, curiosamente, la senda de <strong>James Cameron</strong> y <em>Avatar</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los mejores minutos de <em>El sentido del agua</em> se concentraban en su segunda hora, cuando la&nbsp;trama (exigua de por s&iacute;) se deten&iacute;a y todo se limitaba a una sucesi&oacute;n de im&aacute;genes imponentes, de registro casi documental, dedicadas a exhibir el alcance de la tecnolog&iacute;a CGI. <em>El reino del planeta de los simios</em>, con algunos tramos pr&aacute;cticamente mudos y una trama basiqu&iacute;sima que a&uacute;n as&iacute; se alarga a dos horas y media, recoge ese esp&iacute;ritu y conjura algo radicalmente distinto a la angustia que Charlton Heston sinti&oacute; al ver la Estatua de la Libertad: un sentido de la maravilla. La &uacute;ltima de las mutaciones de una saga siempre marcada por ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/nueva-entrega-planeta-simios-libera-actores-gracias-deslumbrantes-efectos-digitales_1_11357496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 14:37:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nueva entrega de 'El planeta de los simios’ “libera” a sus actores gracias a sus deslumbrantes efectos digitales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Planeta de los Simios,Charlton Heston,Cine]]></media:keywords>
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