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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Neurosis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/neurosis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Neurosis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Saber y no saber]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no_129_11649855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53c709d8-e918-4931-9556-fbaae297371e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saber y no saber"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un modo distraído de hacer, sin registro consciente del acto, es una forma común de disociación que facilita nuestro vivir cotidiano. Sin embargo, cuando actúa como un mecanismo defensivo específico en un contexto de transferencia, puede llevar a escisiones profundas, como en la personalidad esquizoide.</p></div><p class="article-text">
        Hay personas en las que el &uacute;nico signo de una disociaci&oacute;n es la relaci&oacute;n con el tiempo: llegan sistem&aacute;ticamente tarde todos a los lugares o se demoran demasiado en actividades que les impiden pasar a otras. 
    </p><p class="article-text">
        Es como si no hubiera continuidad en su modo de vida: puede ser que salten de la cama, porque se quedaron dormidas, se ba&ntilde;en a las apuradas y, luego, demoren una hora en desayunar. Las justificaciones conscientes de esta manera de actuar no significan nada. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que importa es el sentido inconsciente, que se constituye por disociaci&oacute;n. Por lo general, esta actitud, una vez que se la corrobora en el manejo del tiempo, se constata en otros s&iacute;ntomas, personales y vinculares &ndash;como cuando no pueden unir grupos de diferentes personas o estar con m&aacute;s de dos personas a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Es importante reflexionar sobre qu&eacute; significa la disociaci&oacute;n, como mecanismo ps&iacute;quico, en la medida en que este t&eacute;rmino se utiliza cotidianamente hoy de manera cada vez m&aacute;s frecuente; pero antes de pasar a un desarrollo, vamos con otro ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Creo que a varios nos pasa que, si vamos a un bar y nos ponen una bandejita de man&iacute;, junto con el chopp de cerveza, casi sin darnos cuenta nos bajamos la bandejita entera.
    </p><p class="article-text">
        Me interesa ese &ldquo;casi sin darnos cuenta&rdquo;. Porque lo sabemos y no lo sabemos. Comemos un man&iacute; y despu&eacute;s otro, pero ninguno se suma al anterior, no se termina de inscribir una cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto y pienso tambi&eacute;n en c&oacute;mo mi abuela se com&iacute;a una panera entera: distra&iacute;damente pellizcaba los panes y, al final, era como si no los hubiera comido. No le hab&iacute;a fallado a su dieta.
    </p><p class="article-text">
        Ese modo distra&iacute;do de hacer, con una conciencia ambigua (que sabe y no sabe), sin registro formal del acto es un tipo de disociaci&oacute;n, una que se practica en la vida cotidiana. La disociaci&oacute;n presta un gran servicio a nuestro modo habitual de vivir, a veces mucho m&aacute;s que la fantas&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La disociaci&oacute;n puede estar en actos m&iacute;nimos &ndash;como fumar un cigarrillo o tararear una canci&oacute;n&ndash; y puede llegar a escisiones como las de una personalidad esquizoide. Lo que intento destacar es c&oacute;mo hay toda una parte de nuestra vida que no tiene como frontera b&aacute;sica la fantas&iacute;a como refugio expansivo, desde el que recuperar la realidad, sino una parte separada de la realidad, que no admite modificaci&oacute;n y consume un mont&oacute;n de energ&iacute;a ps&iacute;quica.
    </p><p class="article-text">
        El costo de esas disociaciones, cuando fracasan, es una culpa que se vive por no haber pensado a tiempo; parece un reproche obsesivo, pero no lo es. Se trata m&aacute;s bien de culpa paranoide por haber sabido y no sabido algo o, mejor dicho, por poder saberlo dr&aacute;sticamente, cuando ya es irreparable. Esta culpa es paranoide porque no se inscribe como deuda, pero este es otro tema.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute; pasemos a la precisi&oacute;n terminol&oacute;gica. Hay un sentido vulgar de la palabra disociaci&oacute;n, que es el que se impuso coloquialmente en estos a&ntilde;os, en t&eacute;rminos de una desafectaci&oacute;n o una falta de registro emocional de los actos. As&iacute;, por ejemplo, en lenguaje ordinario alguien dice &ldquo;Me disocio&rdquo; &ndash;en chiste&ndash; como quien dice &ldquo;Hago de cuenta como que no pasa nada y las cosas no me afectan&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este uso coloquial de la palabra disociaci&oacute;n no es que no tenga nada que ver con el sentido estricto del concepto, pero est&aacute; m&aacute;s cerca de la posici&oacute;n hist&eacute;rica &ndash;que finge m&aacute;s o menos indiferencia (&ldquo;finjo demencia&rdquo;, tambi&eacute;n se dice hoy)&ndash; y se expresa en esa actitud con que el cine espa&ntilde;ol tradujo en su momento el t&iacute;tulo de una pel&iacute;cula de Billy Wilder: &ldquo;Con faldas y a lo loco&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el marco de la teoría psicoanalítica la disociación es un mecanismo defensivo específico que se reconoce en el contexto de una transferencia particular: es la situación de quienes se presentan a la consulta y durante un tiempo colaboran para que el analista se haga una idea acabada de su sufrimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para establecer una diferencia conceptual, quiz&aacute; pueda decirse que para el sentido general de la disociaci&oacute;n puede plantearse que se trata de un rasgo &ldquo;disociado&rdquo;, mientras que para el sentido restringido cabe usar el t&eacute;rmino &ldquo;disociativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en el marco de la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica la disociaci&oacute;n es un mecanismo defensivo espec&iacute;fico que se reconoce en el contexto de una transferencia particular: es la situaci&oacute;n de quienes se presentan a la consulta y durante un tiempo colaboran para que el analista se haga una idea acabada de su sufrimiento. El primer problema es este: la idea demasiado clara que se hace el analista de lo que le pasa al paciente, que es un modo de dar cuenta de que ese sufrimiento no est&aacute; subjetivado.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, en un segundo momento, toda esa colaboraci&oacute;n se vuelve resistencia.  No una resistencia ante el deseo (como ocurre en el an&aacute;lisis de las neurosis) sino ante el pensamiento del analista, que se vive como una exigencia en relaci&oacute;n con las acciones que debe hacer el paciente. En este punto, el analista corrobora esta exigencia por el fastidio o malhumor que lo invade contratransferencialmente y, del lado del paciente, aparece dificultad para pensar e impotencia para actuar. En los tratamientos de pacientes disociativos se juega la interrupci&oacute;n del tratamiento como el n&uacute;cleo mismo del an&aacute;lisis. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que los neur&oacute;ticos son personas que desde una historia resignifican su pasado, lo re-crean &ndash;por ejemplo, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis&ndash;, quienes viven en un pasado sin historia sufren de un efecto disociativo.
    </p><p class="article-text">
        La historia de los neur&oacute;ticos se constituye a partir de sus represiones. Como al protagonista proustiano, un perfume los traslada a otra escena.
    </p><p class="article-text">
        La disociaci&oacute;n, en cambio, se ancla en lo no-integrado. Pienso en tres formas en que se presenta esta posici&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1. Narraci&oacute;n de uno mismo a partir de traumas. En efecto, &ldquo;trauma&rdquo; es el primer nombre de la no-historia en psicoan&aacute;lisis; por eso esta disciplina antes que pensar en la realidad o no de la escena traum&aacute;tica, interroga m&aacute;s bien su necesidad narrativa. 
    </p><p class="article-text">
        Es notable c&oacute;mo en el siglo XXI el sujeto del trauma desplaz&oacute; al sujeto del s&iacute;ntoma neur&oacute;tico, a este que vivi&oacute; dos guerras mundiales; mientras que hoy hablar de uno mismo es hablar de los da&ntilde;os sufridos en la infancia (estamos &ldquo;rotos&rdquo;, palabra que vela cualquier relaci&oacute;n con el descubrimiento de la sexualidad infantil).
    </p><p class="article-text">
        2. La locura. Esta v&iacute;a la exploraron <strong>Fran&ccedil;oise&nbsp;Davoine</strong>&nbsp;y <strong>Jean-Max&nbsp;Gaudilli&egrave;re</strong>, de un modo inmejorable. Entre las locuras que ellos destacan, situar&iacute;a tambi&eacute;n a la depresi&oacute;n. El deprimido &ndash;que no es el melanc&oacute;lico&ndash; es un ser &ldquo;a-hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        3. Las llamadas &ldquo;neurosis de destino&rdquo;, ya entrevistas por Freud y que hoy podr&iacute;an releerse a partir de esta distinci&oacute;n entre pasado e historia. El pasado se convierte en destino cuando no est&aacute; la mediaci&oacute;n de la historia como recurso de constituci&oacute;n ps&iacute;quica.
    </p><p class="article-text">
        La utilizaci&oacute;n cada vez m&aacute;s frecuente del mecanismo de disociaci&oacute;n es un tema central en la psicopatolog&iacute;a del psicoan&aacute;lisis y la psicoterapia en general. Aqu&iacute; apenas pude mencionar unas l&iacute;neas que podr&iacute;an retomarse en otros art&iacute;culos m&aacute;s profundos. S&iacute; creo que es interesante concluir con una pregunta abierta: &iquest;por qu&eacute; este mecanismo tiene una mayor presencia en el psiquismo del siglo XXI, mucha m&aacute;s que la represi&oacute;n propia de las neurosis?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no_129_11649855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 09:57:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saber y no saber]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Neurosis,Disosiación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sacrificio neurótico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sacrificio-neurotico_129_11429106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/feb47c46-2dc9-4b0f-a211-5c12b0058e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sacrificio neurótico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El obsesivo vive aquejado por síntomas completamente asimilados y justificados hasta que experimenta un tropiezo contundente que lo lleva a entregarse, por fin, de verdad a la vida.</p></div><p class="article-text">
        Hay una situaci&oacute;n que podr&iacute;a resumirse en estos t&eacute;rminos: durante un tiempo, alguien se sacrifica o hace un esfuerzo en pos de un objetivo que representa un beneficio o una ganancia. Llegado cierto punto, se cansa y abandona: ya no tendr&aacute; el beneficio o ganancia, que habr&aacute; perdido, pero tambi&eacute;n perdi&oacute; el tiempo, el dinero, lo que sea con que se esforz&oacute; durante ese tiempo, en funci&oacute;n de su sacrificio.
    </p><p class="article-text">
        Desde cierto punto de vista, esto es un fracaso. As&iacute; hay quienes hablan de quedarse sin el pan y sin la torta. Esta es la l&oacute;gica utilitaria de nuestras sociedades, en la que no existe el gasto in&uacute;til o, mejor dicho, solo existe como derroche. Esto ya lo estudi&oacute; <strong>George Bataille</strong> (desde su art&iacute;culo &ldquo;La noci&oacute;n de gasto&rdquo; hasta el ensayo <em>El erotismo</em>), es tema conocido. La cuesti&oacute;n es que, desde otro punto de vista, el sacrificio est&aacute; perfectamente consumado; es decir, la purificaci&oacute;n fue lograda.
    </p><p class="article-text">
        En el sacrificio no se trata de darle algo a un Dios a cambio de un bien. El sacrificio, a trav&eacute;s de la ofrenda, esconde que el verdadero chivo expiatorio es quien lo realiza. Y, adem&aacute;s, el destinatario del sacrificio debe faltar a la retribuci&oacute;n; por eso Jes&uacute;s en la cruz le pregunta a su padre por qu&eacute; lo abandon&oacute;. Dios le deber&iacute;a haber respondido: &ldquo;Para que vos seas Cristo&rdquo;. Y quiz&aacute;s Dios lo hizo y por eso las &uacute;ltimas palabras del hijo fueron: &ldquo;Ya todo est&aacute; cumplido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto tampoco es nuevo. Es un resumen b&aacute;sico de los libros de <strong>Ren&eacute; Girard</strong> (<em>La violencia y lo sagrado</em>, <em>El chivo expiatorio</em>, <em>Veo a Sat&aacute;n caer como el rel&aacute;mpago</em>). Lo que s&iacute; me resulta interesante es c&oacute;mo estas ideas se articulan con la cl&iacute;nica de la neurosis obsesiva. En cierta medida, el obsesivo es inanalizable hasta que no hace una experiencia de fracaso que se le revele como un pleno sacrificio. Antes de eso, vive en su l&oacute;gica miserable de acomodar cositas y reducir p&eacute;rdidas y tratar de hacer que el v&iacute;nculo sea de intercambio y la cuenta de m&aacute;s o menos cero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sigmund Freud</strong> dec&iacute;a que la neurosis obsesiva impon&iacute;a una religi&oacute;n personal; es todo lo contrario: el obsesivo es un p&eacute;simo religioso, porque desconoce el valor del sacrificio y, por lo tanto, de lo sagrado. El obsesivo vive aquejado por sus s&iacute;ntomas, tal vez durante a&ntilde;os, estos completamente asimilados a su personalidad y justificados, hasta que un d&iacute;a vive una tragedia (mejor digamos, un tropiezo contundente) y ah&iacute; s&iacute;, en el mejor de los mundos, se entrega de verdad a la vida. Mientras es un muerto feliz.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo a una amiga que durante cierto tiempo especul&oacute; con la idea de tener un segundo hijo. El primero lo tuvo en la serie de su planificaci&oacute;n de una vida ordenada. Todo siempre se le dio en los tiempos en que ten&iacute;a que ocurrir. Una vida tranquila, solo que algo asfixiante y llena de miedos. Ni un peque&ntilde;o tumor logr&oacute; despertarla en su momento. S&iacute; la idea de tener otro hijo, una idea que solo t&iacute;midamente pudo expresarse como deseo. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ella no ten&iacute;a una vida en la que ese deseo entrara. Las personas no tienen deseos. Nadie desea. El deseo se desea a s&iacute; mismo y busca una vida en la que implantarse (no por nada el deseo de hijo es el modelo del deseo), las personas sufren por eso. Mi amiga busc&oacute; por todos los medios hacerle un lugar en su vida a ese deseo y, cuando por fin logr&oacute; acomodar todo en su trabajo para tener ese hijo, pas&oacute; que perdi&oacute; inter&eacute;s en ese trabajo y lo dej&oacute;. Hubo un tiempo en el que tuvo que vivir con el reproche retrospectivo de por qu&eacute; no lo hizo antes.
    </p><p class="article-text">
        En un mismo momento, se dio cuenta de que ya no ten&iacute;a trabajo y tampoco la edad para tener ese hijo. Solo as&iacute; tuvo el deseo, cuando fue capaz de darse al sacrificio, como cada vez que alguien dice: &ldquo;Jes&uacute;s en vos conf&iacute;o&rdquo;. As&iacute; fue que al tiempo adopt&oacute; a un ni&ntilde;o que hoy es un hijo precioso. Cuando no tuvo nada, lo tuvo todo &ndash;como dice el mensaje evang&eacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sacrificio-neurotico_129_11429106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2024 09:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sacrificio neurótico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sacrificio,Neurosis,Fracaso,Deseo]]></media:keywords>
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