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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nanni Moretti]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/nanni-moretti/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nanni Moretti]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cineasta italiano Nanni Moretti fue operado de urgencia en Roma por un infarto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/cineasta-italiano-nanni-moretti-operado-urgencia-roma-infarto_1_12190900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d4070f7-24a5-4c6d-9bc6-7bb054a48e7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cineasta italiano Nanni Moretti fue operado de urgencia en Roma por un infarto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director, de 71 años, se encuentra internado en terapia intensiva con pronóstico reservado.
</p><p class="subtitle">Nanni Moretti canta al comunismo y pide que “la izquierda vuelva a ser izquierda”</p></div><p class="article-text">
        El reconocido cineasta italiano Nanni Moretti sufri&oacute; un infarto este mi&eacute;rcoles y se encuentra internado en terapia intensiva en el hospital San Camilo de Roma. Seg&uacute;n informan los medios locales, el director y actor, de 71 a&ntilde;os, tuvo que ser sometido a una operaci&oacute;n de urgencia.
    </p><p class="article-text">
        Moretti, autor de c&eacute;lebres pel&iacute;culas como <em>Ecce Bombo</em> (1978), <em>Caro Diario</em> (1993) o <em>Il Caimano</em> (2006), fue trasladado de urgencia al hospital romano, donde entr&oacute; inmediatamente en quir&oacute;fano para ser intervenido. Los medios informan de que se encuentra estable, pero su pron&oacute;stico es reservado.
    </p><p class="article-text">
        En octubre del pasado a&ntilde;o Moretti ya hab&iacute;a sufrido un infarto leve que le impidi&oacute; en el &uacute;ltimo momento participar en una presentaci&oacute;n en N&aacute;poles. En aquella ocasi&oacute;n tambi&eacute;n fue hospitalizado en el San Camilo de Roma.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/cineasta-italiano-nanni-moretti-operado-urgencia-roma-infarto_1_12190900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Apr 2025 16:35:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cineasta italiano Nanni Moretti fue operado de urgencia en Roma por un infarto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Nanni Moretti]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ahora sí, la muerte del autor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ahora-si-muerte-autor_1_11433518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0809d7e-e2d4-4d2d-aea3-b108aef90388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora sí, la muerte del autor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo se ha disuelto en esta especie de magma que es el capitalismo tardío: las ideologías, sí, pero también la idea moderna del arte, la importancia de la protección de su autonomía. A propósito de "Lo mejor está por venir", la nueva película de Nanni Moretti.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver <em>Lo mejor est&aacute; por venir</em>, la &uacute;ltima pel&iacute;cula de <strong>Nanni Moretti</strong>, volv&iacute; a pensar en estos textos sobre la muerte del autor que ya cit&eacute; hace <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/deberia-arte-miseria_129_11378009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas semanas</a>. A veces pienso que una nunca deja de estar obsesionada con los autores que ley&oacute; en la universidad, o en donde sea que una leyera en los primeros a&ntilde;os de la formaci&oacute;n intelectual, como una nunca deja de estar obsesionada con sus padres o con las cosas que pasaban en la infancia cuando el tiempo iba tan lento y hab&iacute;a tanto silencio para mirar con atenci&oacute;n que todo parec&iacute;a important&iacute;simo. Con esto quiero decir que no s&eacute; si &uacute;ltimamente todo me hace pensar en esta pregunta por la muerte del autor porque efectivamente es un debate que volvi&oacute; a aparecer o porque lo tengo a mano en la cabeza; pero, en cualquier caso, creo que <em>Lo mejor est&aacute; por venir</em> me mostr&oacute; una arista del asunto que no ten&iacute;a demasiado pensada.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos semanas escrib&iacute; que tanto a los formalistas rusos como a los estructuralistas franceses les resultar&iacute;a muy extra&ntilde;o el retorno al biografismo de la conversaci&oacute;n sobre arte en nuestra &eacute;poca: la importancia de si el autor de un libro o de una pel&iacute;cula es mujer o var&oacute;n, si est&aacute; contando algo que le sucedi&oacute; en su vida real o <em>apropi&aacute;ndose </em>de historias<em> ajenas</em>; les chocar&iacute;a nuestro lenguaje sobre qui&eacute;n tiene derecho a ocuparse de un tema o de otro, como si estudiar un tema fuera vampirizarlo y no darle importancia, como si uno siempre sospechara de las personas que producen arte por mercenarias en lugar de imaginar que sencillamente tienen ganas de pensar sobre algo, o mejor, de jugar con algo. En este sentido es cierto que la figura del autor est&aacute; m&aacute;s viva que nunca; la biograf&iacute;a de qui&eacute;n escribe o qui&eacute;n filma est&aacute; sobre la mesa mucho m&aacute;s que en otros tiempos. En otro sentido, en cambio, uno que Moretti ilumina muy bien, es cierto tambi&eacute;n que los autores est&aacute;n pasando un p&eacute;simo momento; especialmente en las industrias que siguen siendo lucrativas, como la audiovisual o la musical.
    </p><p class="article-text">
        Dedicarse a escribir libros, en ese sentido, es una especie de privilegio parad&oacute;jico. Hacer literatura se parece hoy a hacer teatro, y quiz&aacute;s por eso <a href="https://www.infobae.com/cultura/2023/04/15/nanni-moretti-debutara-en-el-teatro-con-una-adaptacion-de-natalia-ginzburg/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moretti empez&oacute; a dirigir teatro a sus casi setenta a&ntilde;os</a>. Son lugares en los que hay mucha menos plata en juego, y entonces tambi&eacute;n hay mucha m&aacute;s libertad. No s&eacute; c&oacute;mo era el mundo del cine de autor en los setenta, cuando Moretti empez&oacute; a trabajar; pero la sensaci&oacute;n es que &eacute;l siente que la soberan&iacute;a del director, ese artista que ten&iacute;a a diez asistentes corriendo por cualquier ciudad para resolverle los caprichos m&aacute;s exc&eacute;ntricos, ha sido reemplazada por una red de gobiernos difusos entre las burocracias de las plataformas, las productoras y la supuesta voluntad de las audiencias. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En <em>Lo mejor est&aacute; por venir</em>, Nanni Moretti encarna a una suerte de alter ego suyo al que todos llaman Giovanni (nombre de pila de Moretti), que quiere hacer una pel&iacute;cula sobre su decepci&oacute;n con el partido comunista italiano por haberse quedado del lado de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica cuando reprimieron a la juventud en Hungr&iacute;a, en lugar de solidarizarse con los rebeldes. La pel&iacute;cula de Moretti se trata entonces de los intentos de Giovanni por terminar una pel&iacute;cula que nadie tiene demasiado inter&eacute;s en financiar en el siglo XXI, con actores que no la entienden y una productora ejecutiva (<strong>Margherita Buy</strong>) que quiere divorciarse de &eacute;l porque, con justa raz&oacute;n, ya no lo soporta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Aunque esta no sea su mejor pel&iacute;cula, Moretti es un cineasta de esos llenos de ideas textuales y visuales en las que cada escena tiene tantos niveles de lectura que una podr&iacute;a escribir infinitos ensayos sobre su trabajo, agarr&aacute;ndose de distintos momentos; pero justamente por eso hay que restringirse, y en esta columna solo quiero se&ntilde;alar algo que quiz&aacute;s no he le&iacute;do en ninguna otra de las cr&iacute;ticas que le&iacute; sobre la pel&iacute;cula desde su estreno en Cannes. Una productora coreana que aparece en el &uacute;ltimo tercio de <em>Lo mejor est&aacute; por venir</em> dice que la pel&iacute;cula que Giovanni quiere hacer es sobre el final de todo, y tiene raz&oacute;n, no solo sobre la pel&iacute;cula que est&aacute; haciendo Giovanni sino sobre la que est&aacute; haciendo Nanni Moretti. Pero sobre todo me interesa el paralelo que se arma entre dos mundos que la pel&iacute;cula despide, paralelo que yo no hab&iacute;a pensado jam&aacute;s antes: por un lado, la pel&iacute;cula habla del fin del comunismo, pero no del fin f&aacute;ctico del comunismo en la d&eacute;cada del 80, sino del fin del comunismo como fantas&iacute;a de una generaci&oacute;n, la de Moretti, que fue mucho menos r&aacute;pida que la ca&iacute;da de Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que yo nunca había pensado antes es que, para cierta generación de artistas (la de Moretti) la política era el terreno de la fantasía absoluta con lo colectivo, y el arte el terreno de la fantasía absoluta con la individualidad, el lugar en el que el individuo tenía el permiso y hasta la obligación de desplegarse con la libertad más absoluta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El otro fin que la pel&iacute;cula discute es el del director soberano, y de una manera bastante interesante; solapadamente, Moretti reconoce todo lo que se le puede achacar de desp&oacute;tica a cierta forma de hacer cine. Su alter ego, Gianni, desprecia a una actriz porque usa unos zapatos que no le gustan y se enoja con su esposa productora porque le dice que ella, en otra &eacute;poca, se hubiera ocupado de que nadie en una reuni&oacute;n tenga zapatos que a &eacute;l no le gusten. Al mismo tiempo, la pel&iacute;cula parece decir, hab&iacute;a algo virtuoso en este orden: hab&iacute;a algo virtuoso en un director al que los financistas le respetaban las excentricidades (de hecho, la pel&iacute;cula no es antiproductores: respeta y agradece a los productores que padecen esa perversi&oacute;n hermosa de gozar con hacer felices a los artistas), un director que no estaba pensando en las audiencias, a quien nadie obligaba a tener en cuenta ninguna m&eacute;trica o ninguna otra cosa que no fuera una especie de voluntad divina e incuestionable. No s&eacute; si el mundo era as&iacute;, porque las pel&iacute;culas alguien las pagaba y eso nunca termina de ser gratis: pero es cierto que son cada vez m&aacute;s caras, y tambi&eacute;n que cada vez hay menos fuentes de financiaci&oacute;n para el cine que no impliquen entregarle todos los derechos de una pel&iacute;cula y as&iacute; gran parte del control a un board de ejecutivos (si alguien se pregunta, otra vez, por la importancia de la financiaci&oacute;n estatal del cine, en parte es esa: para bien y para mal, el Estado tiene muchos menos incentivos para decirte que tu pel&iacute;cula tiene que enganchar al espectador en el minuto tres que una plataforma). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo que yo nunca hab&iacute;a pensado antes es que, para cierta generaci&oacute;n de artistas (la de Moretti) la pol&iacute;tica era el terreno de la fantas&iacute;a absoluta con lo colectivo, y el arte el terreno de la fantas&iacute;a absoluta con la individualidad, el lugar en el que el individuo ten&iacute;a el permiso y hasta la obligaci&oacute;n de desplegarse con la libertad m&aacute;s absoluta. Nunca pens&eacute;, tampoco, cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre estas dos fantas&iacute;as contrapuestas: son en alg&uacute;n sentido las dos caras del n&uacute;cleo progresista, socialista en lo econ&oacute;mico y liberal en lo pol&iacute;tico. Moretti se siente un incomprendido en las dos arenas: los j&oacute;venes ya no tienen ideolog&iacute;a (en una escena, Giovanni se indigna con un joven actor que no sab&iacute;a que en Italia hab&iacute;a comunistas) y las empresas ya no respetan a los artistas. Todo se ha disuelto en esta especie de magma que es el capitalismo tard&iacute;o: las ideolog&iacute;as, s&iacute;, pero tambi&eacute;n la idea moderna del arte, la importancia de la protecci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De pronto una se encuentra queriendo reivindicar, junto con Moretti, cosas que en otra &eacute;poca hubiera dicho que eran mitos burgueses, como el mito del artista y la m&iacute;stica del autor. Quiz&aacute;s entonces s&iacute; hay que ir a salvar al autor de la muerte. Quiz&aacute;s pens&aacute;bamos que&nbsp;la m&aacute;quina del mercado se com&iacute;a solo nuestros sue&ntilde;os de lo colectivo, pero resulta que tambi&eacute;n se come nuestras ideas modernas de la individualidad, esas que en alg&uacute;n momento pensamos que quer&iacute;amos destruir y hoy necesitamos reivindicar por supervivencia m&aacute;s que por nostalgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ahora-si-muerte-autor_1_11433518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2024 04:13:36 +0000]]></pubDate>
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