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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fandom]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fandom]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La importancia del fenómeno fan como impulsor de la cultura popular más allá de prejuicios machistas y estigmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/importancia-fenomeno-fan-impulsor-cultura-popular-prejuicios-machistas-estigmas_1_11441322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ce7b54b-71b9-4692-ba05-748514f9bf18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La importancia del fenómeno fan como impulsor de la cultura popular más allá de prejuicios machistas y estigmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de los prejuicios sobre ellos, la comunidad fan es una expresión más del carácter gregario de nuestra especie, pero hizo aportaciones a la creatividad y fue pionera en el uso de herramientas tecnológicas
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Soy swiftie, lo siento&rdquo;, se excusaba un resignado joven frente a las c&aacute;maras de televisi&oacute;n a su salida, hace pocos d&iacute;as, de los ex&aacute;menes de acceso a la universidad. Su rendimiento, confesaba, se hab&iacute;a visto afectado por su asistencia al concierto de Taylor Swift en Madrid. Fatal coincidencia. La cantante estadounidense no actuaba en Espa&ntilde;a desde 2012, lo que convert&iacute;a sus dos fechas en la capital espa&ntilde;ola en cita obligada para quien se considera fan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser fan es amar algo sin verg&uuml;enza&rdquo;, dice <a href="https://lilprincesays.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Holly Swinyard</a>, escritora brit&aacute;nica especializada en cultura fan que cree que &ldquo;fandom es tambi&eacute;n querer compartirlo, lo que nos aproxima a otra gente&rdquo;. <strong>Sin este fen&oacute;meno, huelga decirlo, la cultura popular no habr&iacute;a existido</strong>. Son hechos consustanciales. Y en estos t&eacute;rminos se expresa el periodista Nando Cruz, atendiendo al caso concreto de la m&uacute;sica: &ldquo;Ha sido el detector de los principales fen&oacute;menos musicales del &uacute;ltimo siglo, la avanzadilla que ha obligado a la cr&iacute;tica a prestar atenci&oacute;n a artistas que escapaban de su radar: de Elvis Presley a Michael Jackson, pasando por los Beatles o las Spice Girls&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">A trav&eacute;s de la historia</h3><p class="article-text">
        <strong>Estas formas de devoci&oacute;n fascinan a la sociolog&iacute;a desde la eclosi&oacute;n de la cultura de masas a mediados del siglo XX.</strong> No obstante, su ra&iacute;z conceptual se remonta a estadios cronol&oacute;gicos anteriores dada la naturaleza misma del ser humano. &ldquo;El fen&oacute;meno ha existido en todas las &eacute;pocas hist&oacute;ricas y en muchas de las culturas, lo que cambia es la forma de manifestarse&rdquo;, explica el soci&oacute;logo, escritor y profesor de la Universitat Ramon Llull, Jordi Busquets, quien recuerda que en la cultura cl&aacute;sica ya exist&iacute;a la figura del h&eacute;roe, referente m&iacute;tico-humano que encarnaba la quintaesencia de los valores sociales entonces dominantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El rapero y compositor argentino Duki, durante el concierto ofrecido este sábado en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Kiko Huesca"
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                El rapero y compositor argentino Duki, durante el concierto ofrecido este sábado en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Kiko Huesca                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Shakespeare_Jubilee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 1769 hubo un Jubileo de Shakespeare</a> que no era muy distinto a una convenci&oacute;n actual de c&oacute;mic: hab&iacute;a feria, charlas, desfiles e incluso disfraces. Hay ejemplos de <em>fanfiction</em> escritos por gente como las [hermanas] Bront&euml;, y Lord Byron peregrinaba para ver las casas y lugares de inter&eacute;s de sus escritores y artistas favoritos&rdquo;, apunta Swinyard, quien acaba de publicar <em>A History of Fans and Fandom</em> (White Owl, 2024), una perspectiva hist&oacute;rica y antropol&oacute;gica del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba, sin embargo, de hechos aislados y, en su mayor&iacute;a, de car&aacute;cter individual hasta la adopci&oacute;n de programas estatales de alfabetizaci&oacute;n, el surgimiento de los medios de comunicaci&oacute;n de masas y, posteriormente, el desarrollo de tecnolog&iacute;as como internet y sus plataformas en l&iacute;nea. &ldquo;Ahora se puede hablar con alguien al otro lado del mundo sin transpirar ni una gota&rdquo; &ndash;apunta Swinyard&ndash;, &ldquo;y se puede hacer en tiempo real. Ya no hay que esperar a recibir una carta, ni siquiera un correo electr&oacute;nico o un mensaje en un foro, ahora pod&eacute;s chatear instant&aacute;neamente, desde tu celular, a cualquier hora del d&iacute;a o de la noche sobre K-Pop o Batman&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el soci&oacute;logo Edgar Morin en <em>Las estrellas de cine</em> (1957) que &eacute;stas &ldquo;son algo m&aacute;s que objetos de admiraci&oacute;n, son tambi&eacute;n objetos de culto&rdquo;, se&ntilde;alando su paralelismo con las peculiaridades del hecho religioso, del que adopta muchos de sus t&eacute;rminos. &ldquo;Quiz&aacute; la palabra m&aacute;s apropiada sea &lsquo;carisma&rsquo;. La utiliz&oacute; Max Weber para hablar del mundo de la pol&iacute;tica pero proviene del &aacute;mbito de lo sagrado, y podr&iacute;amos hacerla extensible al de la creaci&oacute;n art&iacute;stica porque, en cierto modo, el artista es como un sacerdote. Ese carisma es un misterio. &iquest;Por qu&eacute; hay personas que lo tienen y otras no?&rdquo;, se pregunta Busquets para, a continuaci&oacute;n, mencionar la existencia de otra palabra equivalente, la utilizada por Lorca, &lsquo;duende&rsquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Admiraci&oacute;n o fanatismo?</h3><p class="article-text">
        Atra&iacute;dos por ese intangible, habr&aacute; quien desarrolle altas cotas de admiraci&oacute;n hacia determinados personajes. Una sana empresa no a salvo de desencadenar, en ocasiones, comportamientos err&aacute;ticos. &Eacute;stos son los causantes, en parte, de ese filtro a trav&eacute;s del cual se observa el fen&oacute;meno con cierta desconfianza.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por alguna razón, ser fan del deporte está más aceptado socialmente que ser fan de &#039;Star Wars&#039;, y ser fan de Bob Dylan es mejor que ser fan de Taylor Swift</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Holly  Swinyard</span>
                                        <span>—</span> Especialista en cultura fan
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Arrebatos. Delirios. Descontrol. En el apogeo de la beatleman&iacute;a, el m&uacute;sico <a href="https://www.youtube.com/watch?si=FKfEc9MAoqMudET2&amp;fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTAAAR3MwMMfnBguGc6s6La30RFYDFeJ-mxqhqAC4DAihywAfDf2fNtNTUa-ppg_aem_Ado9vbKAyjgwLtnsaRJOYlKoJW3n2bROD8Sx2HtYwM1rq7qjCSwA4bVfe46WK_VJOAq8PHiF804fadfML2P6B6br&amp;v=EaypcUNz_V8&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bob Geldof recordaba c&oacute;mo las chicas se orinaban de la emoci&oacute;n durante los conciertos</a>, algo que lo hizo asociar permanentemente el olor a orina con la banda de Liverpool. Un suceso inocuo en comparaci&oacute;n con casos tan dram&aacute;ticos como el asesinato de John Lennon, el ataque a Monica Seles o la detenci&oacute;n, por intento de secuestro, de un admirador de Lana del Rey.<strong> </strong>Pero conviene no exagerar: estos &uacute;ltimos son casos extremos e inusuales que evidencian la tendencia humana a magnificar lo anecd&oacute;tico.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Estereotipos, prejuicios y estigmatizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Err&oacute;nea es tambi&eacute;n la representaci&oacute;n arquet&iacute;pica del fan conforme a las siguientes se&ntilde;as: mujer, adolescente e hist&eacute;rica. En realidad, este estereotipo es producto de una sociedad que normaliza unas simpat&iacute;as y estigmatiza otras y que, en el caso espec&iacute;fico de las mujeres, servir&iacute;a para someterlas. Es dif&iacute;cil no reparar, por ejemplo, en la intencionalidad del t&eacute;rmino <em>groupie</em> que, empleado de forma peyorativa, alud&iacute;a al fandom femenino en los albores del rock vincul&aacute;ndolo a un inter&eacute;s puramente sexual a diferencia del de ellos, m&aacute;s culto, centrado en lo musical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una sociedad de tradici&oacute;n patriarcal lo que hacen los hombres se considera normal y est&aacute; bien visto y cualquier costumbre femenina est&aacute; bajo sospecha, como si fuera una manifestaci&oacute;n inferior. Es algo que tambi&eacute;n ha sucedido en el mundo de la moda. Pero los estudios m&aacute;s actuales han conseguido superar este prejuicio. Porque un fan&aacute;tico del f&uacute;tbol, por ejemplo, tambi&eacute;n es un fan y no creo que haya una gran diferencia&rdquo;, se&ntilde;ala Busquets quien asegura que hay estudios cient&iacute;ficos que demuestran que el fen&oacute;meno fan &ldquo;no tiene edad, ni tiene g&eacute;nero, ni tiene una condici&oacute;n social concreta, ni un nivel cultural asociado&rdquo;.
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                    alt="Personas vestidas con cosplay caminan por la calle durante Comic-Con en San Diego, California, EE.UU., 21 de julio de 2023. EFE/EPA/CENA DE ALLISON"
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                Personas vestidas con cosplay caminan por la calle durante Comic-Con en San Diego, California, EE.UU., 21 de julio de 2023. EFE/EPA/CENA DE ALLISON                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lo que es innegable es que, sin resultar exclusivo de una edad concreta, este fen&oacute;meno s&iacute; se produce e intensifica durante la adolescencia. &ldquo;El adolescente busca referentes, est&aacute; en fase de construcci&oacute;n de su propia identidad y necesita &iacute;dolos&rdquo;, explica Busquets. Por su parte, Cruz defiende esta etapa vital frente a quienes la critican: &ldquo;Nos preocupan mucho los efectos del fen&oacute;meno fan porque nos cuesta reconocer o incluso recordar que nosotros, los adultos, nos hayamos podido comportar de esa manera. No solo lo hicimos, sino que eso no afect&oacute; nuestro desarrollo cognitivo ni nuestras aptitudes profesionales. Es una etapa de tr&aacute;nsito. Est&aacute; muy bien dejarse cegar por un artista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del vasto fen&oacute;meno, no todos los fandoms son equiparables en cuanto a respetabilidad. &ldquo;Por alguna raz&oacute;n, ser fan del deporte est&aacute; m&aacute;s aceptado socialmente que ser fan de <em>Star Wars</em>, y ser fan de Bob Dylan es mejor que ser fan de Taylor Swift&rdquo;, apunta l&uacute;cidamente Swinyard. Y es que son muchos los condicionantes que intervienen en la estigmatizaci&oacute;n del fen&oacute;meno. Adem&aacute;s de los ya se&ntilde;alados respecto de g&eacute;nero y edad, los hay que responden a su inequ&iacute;voca relaci&oacute;n con la cultura de masas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, siguiendo la postura cr&iacute;tica de <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/griega-quios-traves-fotografias-sirio_132_1731152.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Escuela de Frankfurt</a>, este modelo cultural genera suspicacias por su capacidad para crear individuos homog&eacute;neos resultando en una masa d&uacute;ctil. Por otra, se la considera una manifestaci&oacute;n vulgar e irracional en contraposici&oacute;n con la alta cultura, tal y como recogi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/vertele/videos/actualidad/fallece-escritor-filosofo-umberto-eco_1_7561711.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Umberto Eco</a> en <em>Apocal&iacute;pticos e integrados</em> (1964). &ldquo;Dentro de la tradici&oacute;n de la cultura culta existe una tendencia a menospreciar cualquier manifestaci&oacute;n de cultura popular o cultura de masas. Es por este motivo que existe una actitud recurrente de menosprecio ante el fen&oacute;meno fan&rdquo;, afirma Busquets.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tiende a interpretarse el fen&oacute;meno en t&eacute;rminos de negocio lucrativo algo que, equiparado a la sociedad de consumo, convertir&iacute;a a los fans en meros consumidores. &ldquo;El fan establece v&iacute;nculos emocionales muy intensos con el artista admirado y eso le lleva a consumir todo lo que se le ponga por delante porque as&iacute; se siente m&aacute;s cerca de su &iacute;dolo,&rdquo; &ndash;se&ntilde;ala Cruz&ndash; &ldquo;obviamente, eso es una fuente de ingresos descomunal y la industria fomenta ese tipo de idolatr&iacute;a para generar m&aacute;s y m&aacute;s gasto. De hecho, la industria musical se dedica a transformar esa admiraci&oacute;n en consumo, s&iacute;. Pero igual funciona la industria del deporte. Si hablamos de marketing y capitalismo, se venden tantas o m&aacute;s camisetas de equipos de f&uacute;tbol como de grupos musicales&rdquo;. Es, como ya advirti&oacute; el acad&eacute;mico estadounidense Henry Jenkins en <em>Cultura Convergente</em> (2007), la confirmaci&oacute;n del Principio de Pareto aplicable a la mayor&iacute;a de productos de consumo. Es decir, el 80% de las compras las realiza el 20% de su base de consumidores, en este caso, los fans.
    </p><h3 class="article-text">El papel de las comunidades de fans</h3><p class="article-text">
        Busquets se muestra reticente a participar de esta visi&oacute;n reduccionista y prefiere asirse a un papel algo m&aacute;s activo de estas comunidades: &ldquo;La palabra consumidor en el &aacute;mbito cultural no me gusta, no me parece apropiada. No es como un helado, que si no te lo comes se deshace. La idea de que la audiencia es pasiva, que tiene un papel meramente testimonial, no se corresponde con la realidad&rdquo;. Y, en este sentido, cabe destacar que a ellas debemos, por ejemplo, aportaciones culturales en el &aacute;mbito de la creatividad tan trascendentales como los primeros fanzines, elaborados por seguidores de la ciencia ficci&oacute;n alrededor de 1930.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una sociedad patriarcal lo que hacen los hombres se considera normal y está bien visto y cualquier costumbre femenina está bajo sospecha, como si fuera inferior</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Busquets</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Descr&eacute;ditos y prejuicios tienden, por lo tanto, a eclipsar las muchas virtudes del fen&oacute;meno, comenzando por su contribuci&oacute;n en materia comunitaria. &ldquo;El ser humano es un ser gregario que necesita de la comunidad y estas manifestaciones colectivas cumplen un papel social importante&rdquo;, dice Busquets. Como tampoco puede subestimarse su funci&oacute;n en la transmisi&oacute;n y asimilaci&oacute;n de valores en cuanto a derechos civiles, liberaci&oacute;n sexual, feminismo o derechos LGBTIQ, ni desde&ntilde;ar su relevante aportaci&oacute;n en materia de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las comunidades fans fueron pioneras en el uso intensivo de tecnolog&iacute;as y herramientas y han ayudado a configurar determinadas formas de uso de las mismas. En este sentido no solo han sido pioneras sino que lo contin&uacute;an siendo&rdquo;, dice Busquets refiri&eacute;ndose a c&oacute;mo estos clubes fueron los primeros en constituir listas de correo y tablones de anuncios digitales &ndash;por parte de los Deadheads (fans de Grateful Dead) en los 70&ndash;, en la creaci&oacute;n de repositorios en Usenet, en el empleo de foros, blogs, Myspace... E, incluso, en ingeni&aacute;rselas para grabar m&uacute;sica clandestina y sortear la censura mediante la <em>bone music</em> hecha con radiograf&iacute;as en la antigua URSS o las <em>polish sound-postcards </em>en Polonia.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, asociar el grueso de este movimiento con cualesquiera sean sus aspectos nocivos o etiquetarlo como una manifestaci&oacute;n cultural menor, es dar p&aacute;bulo a una visi&oacute;n sesgada e incompleta del mismo. &ldquo;El fen&oacute;meno fan solo es negativo en la medida en que un fan es incapaz de llevar una vida normal: ir a clase, ir a trabajar, mantener un compromiso con sus amigos, con su pareja...&rdquo;, refiere Busquets en un plano individual para trazar tambi&eacute;n, desde el comunitario, otros l&iacute;mites: &ldquo;Si habl&aacute;ramos de un simposio de la extrema derecha o, qu&eacute; s&eacute; yo, de psic&oacute;patas, s&iacute; me parecer&iacute;a negativo, pero si se trata simplemente de amantes de la m&uacute;sica, del baile o les gusta el f&uacute;tbol, no lo veo en absoluto da&ntilde;ino&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Monteagudo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jun 2024 17:40:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La importancia del fenómeno fan como impulsor de la cultura popular más allá de prejuicios machistas y estigmas]]></media:title>
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