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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rafaela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rafaela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rafaela]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Leer a muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leer-muerte_129_11470555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b267eedf-2d00-4f96-8da3-a286656fc915_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leer a muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una estación de servicio de Rafaela, un hombre golpea a otro porque no quiso prestarle un diario y desata una pelea entre los presentes, quienes, a la manera de personajes de Roberto Arlt, parece que “se odian con rencor tramposo”. Cuando el deseo civilizado de leer se vuelve una experiencia de barbarie.</p></div><p class="article-text">
        En una Shell de Rafaela ocurre un hecho de violencia entre lectores de un ejemplar del diario Clar&iacute;n, un objeto de papel bajo trance de despedida en las mesas de los bares, pionero del periodismo yonqui, y adicto a sembrar con monograf&iacute;as fumigatorias de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> sus p&aacute;ginas de pol&iacute;tica, policiales, deportes, econom&iacute;a, espect&aacute;culos, moda, arte, necrol&oacute;gicas, chistes y hor&oacute;scopo.
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero del incidente ser&iacute;a el de dos personas que luchan por una cosa &uacute;nica e indivisible sobre la que creen tener todo el derecho, un poco al modo de los personajes de <em>Peque&ntilde;os propietarios</em>, de <strong>Roberto Arlt</strong>, quienes &ldquo;se odian con rencor tramposo&rdquo; por una medianera.
    </p><p class="article-text">
        En una punta del &aacute;rea de cafeter&iacute;a de una Shell de Rafaela, el Pato Silvestre, compartiendo mesa y arreglando el mundo con media docena de amigos, presumiblemente veteranos de la posta. En la otra, Garetto, en la soledad que aparentemente se merece, si nos dejamos llevar por las consideraciones que rafaelinos an&oacute;nimos hacen de su figura manierista. En el medio de ambos, la acci&oacute;n inmortalizada por las c&aacute;maras de seguridad, narrada en off en un audio de WhatsApp por uno de los amigos del Pato Silvestre, de lo que resulta el hecho cinematogr&aacute;fico del a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen: Garetto se levanta, le quita el ejemplar de Clar&iacute;n al Pato Silvestre, que lo tiene ah&iacute; de adorno, oje&aacute;ndolo cuando se le canta, le aplica un soplamocos que le incrusta los anteojos en la cara y vuelve a su mesa, con paso reum&aacute;tico y aun as&iacute; triunfante, como en pantuflas, sin advertir que un karateka empleado del Banco Macro que sali&oacute; de la casa con ganas de pegar f&aacute;cil, lo est&aacute; siguiendo para darle una lecci&oacute;n de trompadas. Esos son los hechos. Y nosotros, los jueces, &iquest;con qui&eacute;n estamos?: &iquest;con el Pato Silvestre o con Garetto?&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1803612862931177715?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Hay que ordenar los elementos, y partir de la base de que para un lector la lectura es una pasi&oacute;n. No nos debe importar que no se hayan peleado por un ejemplar de <em>El Quijote</em>. No es la calidad del texto en disputa lo que ha de considerarse en nuestra pesquisa sino la pasi&oacute;n, que puede ser despertada por cualquier cosa, incluso por un ejemplar del diario Clar&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute; Garetto y el Pato Silvestre coinciden en la decisi&oacute;n de no adquirir cada uno por su cuenta un ejemplar propio, es porque en el acuerdo subyacente de la disputa creen que el deseo civilizado de leer es una experiencia de barbarie. Podr&iacute;an haber luchado por la &uacute;nica milanesa encorsetada en film que quedaba en las heladeras de la Shell, o por el &uacute;ltimo ristretto, e igualmente habr&iacute;a quedado en evidencia la cultura de lucha que los hermanaba.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Silvestre, debemos hacerle una pregunta de profundidad. Pato, querido: &iquest;A vos te parece bien apropiarte del &uacute;nico ejemplar de Clar&iacute;n de la Shell para suspender una y otra vez su lectura completa, mientras el verdadero hecho <em>tuyo</em> consist&iacute;a en secuestr&aacute;rselo al irascible Garetto, al que boludeaste cuando te lo pidi&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        Imaginamos que entramos sacados a un bar porque estamos con abstinencia de diarios de papel, vieja como la abstinencia de absenta, y vemos que en una mesa hay alguien que los tiene todos. &iquest;Qu&eacute; hacer? Como en la lectura s&oacute;lo puede seguirse un hilo, dado que pide exclusividad (ese es su poder), el que tenga todos los diarios del bar tendr&aacute; que elegir uno e ir aflojando los otros, cosa que har&aacute; con todo el dolor del alma, dado que el goce secundario del lector es la acumulaci&oacute;n, de lo contrario no existir&iacute;an las bibliotecas del modo en que existen (como cajas de seguridad). En el acopio se garantiza un porvenir de lectura, lo que es l&oacute;gico, porque un lector no quiere leer sino <em>seguir leyendo</em>; quiere, simult&aacute;neamente, el consumo y el ahorro.
    </p><p class="article-text">
        Hay un hecho que pas&oacute; desapercibido en la escena, y es que Garetto estaba ocupando una mesa sobre la que hab&iacute;a libros. Un testigo de identidad reservada le dijo al periodista <strong>Ignacio Sala</strong>, de Clar&iacute;n, que a Garetto &ldquo;n<span class="highlight" style="--color:white;">adie lo banca: es una suerte de&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>intelectual que se cree por encima del otro&rdquo;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Cuando Sala intent&oacute; hablar con Silvestre, el Pato lo atendi&oacute; para decirle: &ldquo;Andate a la concha de tu madre&rdquo;.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como dijo Jean Paul Sartre en el prólogo a &quot;Los condenados de la tierra&quot;, de Franz Fanon: “Esa violencia irreprimible, lo demuestra plenamente, no es una absurda tempestad ni la resurrección de instintos salvajes, y ni siquiera un efecto del resentimiento: es el hombre mismo reintegrándose”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero la disputa no fue la de un &ldquo;intelectual&rdquo; de la zona n&uacute;cleo, el noqueador noqueado Garetto, contra un amable parroquiano, el Pato Silvestre. Quiz&aacute;s, s&iacute;, la de dos carcamanes enconados, vaya Rafaela a saber por qu&eacute; razones. A simple vista, retener un bien com&uacute;n, como lo es un diario de bar, y hacerlo de una manera similar a un hecho de sustracci&oacute;n como lo ser&iacute;a que alguien usurpara la plaza del pueblo para tomar mate solo, es una infracci&oacute;n al uso de los diarios en bares que despert&oacute; en Garetto la violencia del justiciero.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entonces, el &ldquo;intelectual&rdquo; Garetto se vio obligado a actuar. Como dijo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jean Paul Sartre</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el pr&oacute;logo a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Los condenados de la tierra</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Franz Fanon</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;Esa violencia irreprimible, lo demuestra plenamente, no es una absurda tempestad ni la resurrecci&oacute;n de instintos salvajes, y ni siquiera un efecto del resentimiento: es el hombre mismo reintegr&aacute;ndose&rdquo;. En lenguaje gramsciano, Garetto ejerci&oacute; contra el Pato Silvestre la &ldquo;violencia de los subalternos&rdquo;, luego de que el Pato lo subordinara al acto humillante de mendigar lectura.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Reintegrado como hombre, diario en mano, Garetto regreso a su mesa. La agresi&oacute;n del karateca bancario que veng&oacute; al Pato, es asunto de una naturaleza exterior a los hechos en s&iacute;. Digamos que se col&oacute; en la foto donde no hay lugar para terceros, menos para un cuatro de copas del que hay que ver qu&eacute; color de cintur&oacute;n tiene, y que no fue a la Shell de Rafaela a leer. El incidente fue entre Garetto y el Pato Silvestre, al que Garetto no debi&oacute; pegarle, aun cuando el Pato se mereci&oacute; con creces el soplamocos que le vol&oacute; los glasses.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;Por qu&eacute; el Pato Silvestre merec&iacute;a una lecci&oacute;n, mucho m&aacute;s educativa que la que Garetto recibi&oacute; del karateca figur&oacute;n? El argumento lo da el narrador en off del WhatsApp, otro &ldquo;testigo protegido&rdquo; de este caso, quien describe con precisi&oacute;n el estilo irritante del Pato: &ldquo;Lee dos hojas y charla con alguno de la mesa. Despu&eacute;s, lee dos hojas m&aacute;s y charla con otro.&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Demora el diario un mont&oacute;n de tiempo". &nbsp;</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pato: as&iacute; no se lee un diario de bar. As&iacute; podr&iacute;as leer </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>tu</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> ejemplar, no el de la clientela. Secuestrarle el diario al insufrible Garetto y, como dice tu amigo del WhatsApp, demorarte &ldquo;un mont&oacute;n de tiempo&rdquo; significa que no s&oacute;lo le secuestr&aacute;s el diario. Decime por qu&eacute; lo hac&eacute;s. &iquest;A ver? Porque el hecho no consiste solamente en no darle un diario a alguien que tiene tanto derecho como vos a leerlo despu&eacute;s de vos (pero vos no lees, s&oacute;lo posterg&aacute;s indefinidamente la lectura). Consiste, tambi&eacute;n, en quitarle vida. Por eso, cuando Garetto se levant&oacute; decidido a embocarte, no fue a buscar un ejemplar de Clar&iacute;n sino a recuperar el tiempo, la vida que le estabas robando en la Shell.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ahora ya est&aacute;. Lo que pas&oacute;, pas&oacute;. Quedan las ense&ntilde;anzas, que son tres. Para vos, Pato, la de que has de comprarte tu Clar&iacute;n en lo de tu canillita amigo si lo que quer&eacute;s es </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>no leerlo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en la Shell de Rafaela. A vos, Garetto, queremos decirte que comprendemos que tu ansiedad de lector no haya soportado la demora ex profeso del Pato (es evidente que, de los dos, fue el Pato el que menos necesidad ten&iacute;a de leer el diario), pero no pod&eacute;s sacarle un ojo porque vas a terminar preso. Adem&aacute;s, teniendo libros, aunque sean malos, &iquest;tan loco te pone no poder leer Clar&iacute;n? En cuanto a vos, karateca: volv&eacute; al tatami, peque&ntilde;o saltamontes, y no te metas donde no te llaman.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>JJB/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leer-muerte_129_11470555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jun 2024 03:02:36 +0000]]></pubDate>
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