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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Griselda Gambaro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/griselda-gambaro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Griselda Gambaro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hijas sanas del patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hijas-sanas-patriarcado_129_11504426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8540b131-5bd6-48ec-a167-fd2ab63acaa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hijas sanas del patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La señora Macbeth", de Griselda Gambaro, muestra como la ambición de poder enceguece y fomenta asesinatos. Una obra de 2003, inspirada en la tragedia de Shakespeare, que se asocia de inmediato con las mujeres que hoy ocupan los más altos cargos en la función pública y parecen no tener límites en el ejercicio de la violencia. Los cuerpos que se oponen y resisten son atropellados y castigados.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cuando vi</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> La se&ntilde;ora Macbeth</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, encarnado por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Valeria Cohen</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el c&aacute;lido Teatro Azul de Villa Crespo, un fr&iacute;o corri&oacute; por mi cuerpo. Me sorprendi&oacute; y no pude dejar de relacionar el personaje de Shakespeare, en este caso la criatura que habita la dramaturgia de nuestra </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Griselda Gambaro</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con unas cuantas mujeres patol&oacute;gicas que est&aacute;n hoy en el poder pol&iacute;tico de la Argentina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Decimos patol&oacute;gicas y pareciera que desculpabilizamos a esas sujetas, como si fueran enfermas, No es as&iacute;. Alterado o no su estado mental, les cabe toda la responsabilidad de sus hijaputeces. Son hijas sanas del patriarcado. Psic&oacute;patas, desde el punto de vista de los diagn&oacute;sticos tradicionales de la psiquiatr&iacute;a. A veces germen y siempre aliciente de los asesinatos que perpetra el poder contra les ciudadanes, por ambici&oacute;n, desidia, ignorancia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es dif&iacute;cil encontrar c&oacute;mo llamarlas sin caer en el insulto o el diagn&oacute;stico por la falta de salud en sus cabezas. Son mujeres que manejan con total banalidad los hilos y los destinos de millones de conmatriotas y compatriotas como si fu&eacute;ramos marionetas. Nos contaminan con sus peores venenos, a nosotres y a los territorios donde residimos. Niegan los hechos, acumulan bienes porque s&iacute;, reparten tiros y palos. Reprimen, persiguen, encarcelan. </span>
    </p><p class="article-text">
        Gambaro rearma la historia original para explorar la dependencia femenina en una relaci&oacute;n condicionada por la ambici&oacute;n del poder, el delito y la culpa. La mancha del asesinato reaparece una y otra vez y enloquece de culpa a la protagonista. &iquest;Por qu&eacute; ocurre esto? &iquest;Acaso, por los cr&iacute;menes de su esposo, que mata hijos porque no puede engendrarlos, porque el hombre se confiesa culpable en la intimidad, porque no puede amarla? &iquest;O la hace cargo de la culpa por el deseo de ser mujer y gozar como tal?
    </p><p class="article-text">
        Una met&aacute;fora despiadada de la sumisi&oacute;n c&oacute;mplice frente al poder y de los dispositivos de silencio que intentan imponerse despu&eacute;s para silenciar las voces que buscan sentido, entendimiento, reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La memoria colectiva se revisa desde personal de la Se&ntilde;ora Macbeth: Sus a&ntilde;os de acallar por temor, porque era conveniente, se pulverizan y se rompen los velos del encubrimiento cuando emerge esta se&ntilde;ora Macbeth que trae sus heridas.
    </p><p class="article-text">
        La se&ntilde;ora Macbeth puede equipararse a la sociedad en su lucha por la desmemoria, por asumir el pasado y avizorar que, s&oacute;lo recuperando la conciencia de lo ocurrido, saliendo de la anestesia, se puede construir.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Gambaro le da una vuelta de tuerca a la pieza emblem&aacute;tica y Cohen, junto a un elenco s&oacute;lido y coral, chorrea violencia y exalta las locuras que causa la ambici&oacute;n ilimitada de poder. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con muy pocos elementos en escena, la direcci&oacute;n de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Gustavo Volpin </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">reelabora de un modo m&aacute;s que interesante el cl&aacute;sico brit&aacute;nico. La lucidez de esta creaci&oacute;n explora sin concesiones los aspectos m&aacute;s oscuros de la condici&oacute;n humana. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Un lenguaje delirante, por momentos absurdo, casi surrealista trasluce c&oacute;mo el encierro en las propias ideas, la desarticulaci&oacute;n con lo real, generan un aislamiento peligroso y pueden devenir en la creaci&oacute;n de dispositivos tan&aacute;ticos. La represi&oacute;n sexual y la destrucci&oacute;n parecen estar a disposici&oacute;n de esos poderes nefastos.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo no pensar, frente a esta obra canónica, en la hermana del presidente, en la vicepresidenta amiga de los represores de otrora, en la ministra de-capita humanes, y en su colega de (in) seguridad que aplaude y premia a los que disparan, tiran gases y encarcelan inocentes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Vendr&aacute;n &eacute;pocas de cr&iacute;menes felices donde el poder ignorar&aacute; las muertes que ocasiona, las decidir&aacute; sin imaginar y sin perder el sue&ntilde;o&rdquo;, dice la se&ntilde;ora Macbeth.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cualquier semejanza con la realidad argentina no es casual: &ldquo;Que arda el fuego, que hierva el caldero, que aumenten la fatiga y la confusi&oacute;n&rdquo;, se escucha en la escena. &ldquo;Arduo es no dormir cuando el sue&ntilde;o no da aliento a la conciencia&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La psic&oacute;loga e investigadora teatral </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lydia Di Lello</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, especialista en Gambaro, se&ntilde;ala que Lady M</span>acbeth, protagonista de la tragedia, est&aacute; instalada en el imaginario colectivo &ldquo;casi como un mito. Este personaje teatral ha atravesado cuatrocientos a&ntilde;os para configurar la imagen misma de la mujer f&aacute;lica. El sesgo de ese casi mito es el de la instigaci&oacute;n. No comete el asesinato de Duncan con sus propias manos, pero induce las acciones de Macbeth. Y lo sostiene cuando flaquea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo no pensar, frente a esta obra can&oacute;nica, en la hermana del presidente, en la vicepresidenta amiga de los represores de otrora, en la ministra de-capita humanes, y en su colega de (in) seguridad que aplaude y premia a los que disparan, tiran gases y encarcelan inocentes?
    </p><p class="article-text">
        Arp&iacute;as esot&eacute;ricas forman una red, rodean como un coro a la Lady y la confrontan con los gestos y hechos de su esposo. La se&ntilde;ora Macbeth est&aacute; pose&iacute;da por las palabras de su se&ntilde;or, no tiene una voz propia. O, mejor dicho, su voz singular, queda aniquilada o sometida por amor. Habla por su hombre, habla, como tantas otras mujeres de este pa&iacute;s y de este mundo, por el machismo, los medios hegem&oacute;nicos, esos hombres que las convirtieron en objetos para su uso y goce.
    </p><p class="article-text">
        Son las que apoyan la reducci&oacute;n y disoluci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero y de derechos humanos, las que compran el discurso de la corrupci&oacute;n de dichos organismos, las que igualan todas las violencias, las que equiparan femicidios con los eventuales malos tratos o asesinatos de algunos hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, a diferencia de lo que ocurre en la ficci&oacute;n del teatro, ac&aacute; la pasi&oacute;n por el mal no proviene de las acciones de tres brujas, no es un complot de espectros, ni un acto de amor hacia un hombre, sino el resultado de un plan de despojo y entrega de un gran pa&iacute;s para ser convertido en otro peque&ntilde;o y pobre, sin identidad, que ha encontrado en estas mujeres las herramientas para realizarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como siempre Shakespeare y Gambaro, dos &eacute;pocas, dos realidades. Su arte, adelant&aacute;ndose a su tiempo, nos habla de hoy. &iexcl;Son cl&aacute;sicos! Y est&aacute;n a la vanguardia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La se&ntilde;ora Macbeth&rdquo; estar&aacute; el 31/8 en el Teatro Maip&uacute;, de Banfield, a partir de setiembre vuelve los s&aacute;bados a las 19 horas al teatro Azul y en marzo de 2025 desembarcar&aacute; en el XXII Festival Iberoamericano Cumbre de las Am&eacute;ricas, en Mar del Plata</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hijas-sanas-patriarcado_129_11504426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jul 2024 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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