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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mabe Fratti]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mabe Fratti]]></description>
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      <title><![CDATA[Tres mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-mujeres_129_11569425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/775bf018-44b2-4963-8b35-722beceb9831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exilios. O distancias. O, simplemente, miradas creativas sobre géneros cristalizados. Algo que une, finalmente, a tres voces caracterizadas por la diferencia: Lucy Patané, Mabe Fratti y Roxana Amed. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        La historia hab&iacute;a nacido en un sue&ntilde;o. Y terminaba en otro: una de las pel&iacute;culas m&aacute;s extraordinarias de <strong>Robert Altman</strong>, un director siempre notable. El film <em>Three Women</em>, de 1977, no ten&iacute;a gui&oacute;n. Y, adem&aacute;s de las tres mujeres del t&iacute;tulo hab&iacute;a all&iacute; dos hombres en las sombras. Uno era el artista casi secreto <strong>Bodhi Wind</strong> &ndash;su nombre real era <strong>Charles Kuklis</strong>&ndash; de cuyas extra&ntilde;as im&aacute;genes pintadas en el fondo de piletas quedan, entre los pocos testimonios, lo que qued&oacute; fijado por Altman en una pel&iacute;cula que, por otra parte, no fue editada en video dom&eacute;stico y estuvo ausente durante treinta a&ntilde;os de cualquier posible retrospectiva.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n, alucinada y alucinatoria, entre las tres mujeres, entre ellas y esas pinturas y entre todos ellos y el desierto de la California profunda, aparece narrada dentro de otra alucinaci&oacute;n &ndash;que a su vez se enlaza con aquella &ldquo;noche boca arriba&rdquo; de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>&ndash; en el magn&iacute;fico <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, el libro m&aacute;s reciente de <strong>Mar&iacute;a Gainza</strong> (<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> pueden leer la lectura de <strong>Tamara Tenembaum</strong>). Y el segundo hombre de la ecuaci&oacute;n es un compositor de m&uacute;sica, otro personaje maldito <em>&agrave; la</em> Bodhi Wind &ndash;y <em>&agrave; la</em> <em>Tres mujeres</em>, si se lo piensa&ndash; que nunca hab&iacute;a pensado en serlo hasta este film y hasta una posterior obra que creo junto a <strong>Rudolf Nureyev</strong>, y que vivi&oacute; toda su vida en una habitaci&oacute;n de hotel. Pero lo interesante de <strong>Gerald Busby</strong> es que su m&uacute;sica tiene el mismo nivel de riesgo &ndash;o de experimentaci&oacute;n, si se acepta la vigencia de una palabra tan (mal) transitada&ndash; que la dramaturgia y el tratamiento visual. Sea por cobard&iacute;a, por fidelidad a los c&oacute;digos culturales que rigen la m&uacute;sica de cine desde antes del cine &ndash;la &oacute;pera de Puccini y los poemas sinf&oacute;nicos de fines del siglo XIX, en particular&ndash; o por simple ignorancia &ndash;cineastas, escritores, dramaturgos y core&oacute;grafos cultos suelen serlo mucho menos en el campo de la m&uacute;sica&ndash; la mayor&iacute;a de las obras esc&eacute;nicas osadas del &uacute;ltimo siglo se ha manejado con sonidos sumamente convencionales. <em>Tres mujeres</em>, eventualmente, es uno de los escas&iacute;simos films en que la m&uacute;sica es tan desafiante como el resto.
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        Y todo esto para hablar de una pel&iacute;cula y un libro admirados y para referirme a tres mujeres y al arte desafiante. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Hija de ruta</em>, el segundo disco de <strong>Lucy Patan&eacute;</strong> &ndash;cantante, compositora y guitarrista sobresaliente&ndash;, las psicodelias enniomorriconianas, las resoluciones arm&oacute;nicas y mel&oacute;dicas impensadas, un trasfondo con resonancias de rock pesado y coros fantasmales, algo que parece remitir a algunas de las m&uacute;ltiples caras de <strong>Los Redonditos de Ricota</strong>, una inteligente relectura de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> y algo de baladas argentinas a trav&eacute;s del espejo, junto con letras desenfadadas y directas, donde lo coloquial y lo cotidiano conviven con cierta magia impredecible, dan una (agradecible) vuelta de campana al pop y el rock, llev&aacute;ndolo a ese punto de rebeld&iacute;a est&eacute;tica que supo tener, m&aacute;s all&aacute; del mero gesto o la caricatura.
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        <strong>Mabe Fratti</strong>, integrante del d&uacute;o <strong>Titanic</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/veces-son_129_10676120.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que ya se ha hablado en esta secci&oacute;n</a>, naci&oacute; en Guatemala, vive en M&eacute;xico, canta, toca el cello, transforma o no todo eso con la electr&oacute;nica, y, en el reciente <em>Sentir que no sabes</em>, no solo tensa las relaciones peligrosas entre pop&nbsp;y riesgo creativo &ndash;o entre arte y entretenimiento&ndash; sino que se deleita en ese peligro. En su m&uacute;sica hay un efecto caleidosc&oacute;pico, o de corrimiento de la imagen sonora en el &uacute;ltimo segundo. Nada est&aacute; exactamente en el lugar en que podr&iacute;a esperarse que estuviera. Todo se desacomoda apenas, pero todo el tiempo. Hay reverberaciones de jazz y de experimentalismo, de ruidismo y de revisitas tanto a las vanguardias hist&oacute;ricas como a Bach. Y en ese juego, tan inquietante como atractivo, aparece como part&iacute;cipe necesario su <em>doppelg&auml;nger </em>de Titanic, <strong>I. La Cat&oacute;lica</strong> (<strong>H&eacute;ctor Tosta</strong>) en guitarra, bajo y sintetizadores, adem&aacute;s de la producci&oacute;n y los arreglos. Lejos del &uacute;ltimo lugar en importancia aparecen all&iacute; <strong>Jacob Wick</strong> en trompeta, <strong>Gibr&aacute;n Andrade</strong> en bater&iacute;a y, en una ocasional intervenci&oacute;n en whistle (una flauta de pico de origen irland&eacute;s), <strong>Estrella Del Sol</strong>. &ldquo;Quiz&aacute;s haya o&iacute;dos en el techo, quiz&aacute;s alguien est&aacute; del otro lado de la pared&rdquo;, empieza cantando en &ldquo;Kravitz&rdquo;. La incertidumbre enunciada en el t&iacute;tulo del &aacute;lbum no se corresponde con el nombre de ninguna de las canciones, pero las atraviesa todas, hasta llegar a la neblinosa &ldquo;&Aacute;ngel nuevo&rdquo;, donde se impone el mantra &ldquo;no voy a regresar, a regresar a ti&rdquo;. 
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        En <em>Becoming Human</em>, la argentina <strong>Roxana Amed</strong>, radicada desde hace a&ntilde;os en los Estados Unidos, regresa de su viaje a los territorios de <strong>Alejandra Pizarnik </strong>con textos propios, en ingl&eacute;s y en castellano, y tambi&eacute;n en canciones sin palabra alguna, donde el tratamiento instrumental es protagonista. Producido gracias a la beca <em>New Jazz Works</em> de la Chamber Music America, el disco cuenta con arreglos del pianista <strong>Mart&iacute;n Bejerano</strong>, con quien actuar&aacute; este domingo 4 de agosto a las 19 en el Centro Cultural de la Letra Pr&oacute;fuga, cuya entrada est&aacute; en Sarmiento 15. Tambi&eacute;n colaboraron en los arreglos del &aacute;lbum, el saxofonista <strong>Mark Small</strong> y el trombonista <strong>Kendall Moore</strong>, a quienes se agregan el excelente contrabajista <strong>Edward Perez</strong> y el baterista <strong>Ludwig Alfonso</strong>. Si la categor&iacute;a &ldquo;cantante de jazz femenina&rdquo; suele recostarse en el parque tem&aacute;tico de los grandes nombres del pasado, de su repertorio y, tambi&eacute;n, de sus manierismos, Amed vuelve a demostrar una mirada &ndash;y un o&iacute;do&ndash; siempre cargada de inquietud y curiosidad en que su papel como compositora resulta esencial. 
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2024 16:07:35 +0000]]></pubDate>
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