<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Movimiento obrero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/movimiento-obrero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Movimiento obrero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1051225/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El dogma injusticialista y la movilización del 7A]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dogma-injusticialista-movilizacion-7a_129_11572313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c52b07bc-5bae-470f-8862-826ef70530e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dogma injusticialista y la movilización del 7A"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 7 de agosto, las organizaciones de trabajadores, junto con organismos de derechos humanos, llevarán volverán a reclamar por derechos básicos como la paz, el pan, la tierra, el techo y el trabajo. Este año, la protesta es especialmente significativa porque no solo se enfrenta a un gobierno que incumple sus obligaciones, sino a uno que defiende su injusticia mediante la represión estatal.</p></div><p class="article-text">
        Gorilas en Argentina ha habido siempre, antes incluso de la revoluci&oacute;n nacional justicialista y los gobiernos del General Per&oacute;n. Hay gorilas de todas las especies. Originalmente exist&iacute;an los gorilas conservadores que afirman que el peronismo corrompe a las masas con clientelismo y d&aacute;divas que destruyen la &ldquo;cultura del trabajo&rdquo;, los cat&oacute;licos reaccionarios que despu&eacute;s de la marcha de Corpus Christi bombardearon la Plaza de Mayo por las leyes &ldquo;inmorales&rdquo; de Per&oacute;n, los burgueses ilustrados que lamentaban el aluvi&oacute;n zool&oacute;gico que degradaba la perla del Plata.&nbsp;Tambi&eacute;n existieron los gorilas de izquierda que apoyaron la Uni&oacute;n Democr&aacute;tica y el golpe del &lsquo;55, afirmando que el peronismo era una forma de fascismo o cuanto menos distra&iacute;a a la clase obrera de la conciencia revolucionaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas variantes del esp&iacute;ritu gorila y muchas que surgieron posteriormente fueron conformando un entramado identitario que podr&iacute;amos definir fundamentalmente como anti-peronismo. El antiperonismo es tal vez la identidad pol&iacute;tica m&aacute;s intensa en la Argentina. Semejante intensidad ayud&oacute; a conservar la otra identidad pol&iacute;tica que perdura en el pa&iacute;s: el peronismo. La identidad antiperonista est&aacute; fundamentalmente enfrascada en el desprecio a la figura de Per&oacute;n y el odio a los peronistas. En muchas ocasiones, aunque no siempre, esto incluye el desprecio abierto por el conjunto de las masas populares, la tirria contra los negros, cabecitas, villeros, etc. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mauricio Macri</strong> y <strong>Patricia Bullrich</strong> son cl&aacute;sicos ejemplos del gorilismo posmoderno que incluye algo propio de la l&oacute;gica l&iacute;quida de la posmodernidad: una leve reivindicaci&oacute;n de su n&eacute;mesis para ampliar su mercado m&aacute;s all&aacute; del n&uacute;cleo duro gorila que, aunque intenso, nunca super&oacute; un 30% conformado por fundamentalmente por la oligarqu&iacute;a, la &ldquo;buena sociedad&rdquo; real o autopercibida y el famoso medio pelo descripto magistralmente por Jaureche. 
    </p><p class="article-text">
        Milei inaugur&oacute; un gorilismo no-identitario sino dogm&aacute;tico. <strong>El aporte novedoso de Javier Milei al gorilismo argentino es el dogma de la injusticia social</strong>, la reivindicaci&oacute;n expl&iacute;cita de la injusticia social. Si la justicia social es un robo, la injusticia social es una virtud. <strong>Su pr&eacute;dica injusticialista permite crear una m&iacute;stica suicida a escala de masas porque empalma perfectamente con nuestro tiempo de desesperanza, pasta base y fentanilo.</strong> En efecto, el anarcocapitalismo de Milei inaugura el Movimiento Nacional Injusticialista con sus verdades absolutas, sus predicadores y sus realizadores. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una posici&oacute;n pol&iacute;tica enterrada en el subconsciente reaccionario que empieza a sacudirse el polvo. Es lo que podr&iacute;amos llamar el darwinismo social: buscar equilibrar las desigualdades entre los fuertes y los d&eacute;biles es atentar contra el libre desarrollo de la naturaleza humana y termina resultando perjudicial para el conjunto. Solo la competencia ordena, a&uacute;n a costa de la vida de los perdedores. No hay lugar para ellos, no merecen existir, no tienen otro derecho que la libertad de morirse de hambre. <strong>Frente a esa propuesta, lejos de indignarse, hay que entender que una vez en el circo romano a los gladiadores les quedan pocas opciones m&aacute;s que decir &ldquo;Ave Cesar los que van a morir te saludan&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Milei sostiene su dogma sacralizado del mercado voraz con bastante m&aacute;s convicci&oacute;n que quienes predicamos un humanismo b&aacute;sico. Sin embargo, cada tanto se atemoriza y &ldquo;retrocede&rdquo; a las formas cl&aacute;sicas del gorilismo. Esto pas&oacute;, por ejemplo, cuando dej&oacute; de predicar el derecho a morirse de hambre para recurrir a los artilugios discursivos del gorila tradicional: &ldquo;<em>&Eacute;stos toman cualquier causa noble y la convierten en un curro</em>&rdquo;.&nbsp;Apelar a los curros, la corrupci&oacute;n, el populismo, la macroeconom&iacute;a o la pindonga para negar los derechos sociales es salir por la tangente, un sofisma usual practicado con mayor o menor habilidad por todos los gorilas. <strong>Que Milei recurra a &eacute;l abandonando el dogma injusticialista quiere decir que le entran balas. No le queda otra que reconocer la nobleza de nuestra causa.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El reclamo es simple, popular, humanista y realizable: ningún pibe sin pan, ninguna familia sin techo, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún argentino sin paz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto sucede exclusivamente cuando se lucha, sea en el recinto parlamentario, en los estrados judiciales o en la calle, mostrando que existe otra cosmovisi&oacute;n y que sus portadores la sostienen con coraje. Ejemplo de esto es la &ldquo;guerra del pan&rdquo; de los movimientos sociales, la protecci&oacute;n de la legislaci&oacute;n laboral del movimiento obrero y la marcha educativa del movimiento universitario. En esos tres casos, no hubo ni dogma ni sofisma capaz de torcer la conciencia nacional que les grita &ldquo;hijos de puta&rdquo; a los que encanutan el pan de los necesitados, cercenan los derechos laborales o destruyen universidades p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Este 7 de agosto, la totalidad de las estructuras org&aacute;nicas nacionales del movimiento de los trabajadores argentinos -UTEP, CGT, CTA-A y CTA-T-, acompa&ntilde;ados por los organismos de derechos humanos, realizar&aacute;n la movilizaci&oacute;n que hace ya ocho a&ntilde;os la&nbsp;<strong>Confederaci&oacute;n de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular</strong>&nbsp;(CTEP)<strong> </strong>instaur&oacute; como rito popular de protesta y reafirmaci&oacute;n de los derechos a <strong>la paz, el pan, la tierra, el techo y el trabajo</strong>. Inspirada en el grito de aquella CGT que desde el Santuario de San Cayetano se le par&oacute; de manos a la &uacute;ltima dictadura militar, la movilizaci&oacute;n incorpora las 3T que el <strong>Papa Francisco</strong> plant&oacute; como nuevas banderas en sus di&aacute;logos con los movimientos sociales. 
    </p><p class="article-text">
        El reclamo es simple, popular, humanista y realizable: ning&uacute;n pibe sin pan, ninguna familia sin techo, ning&uacute;n campesino sin tierra, ning&uacute;n trabajador sin derechos, ning&uacute;n argentino sin paz. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, la movilizaci&oacute;n tiene una particular trascendencia porque esta vez no se enfrenta &uacute;nicamente a un gobierno que incumple sus obligaciones y retacea derechos sino a un gobierno que hace esto como ejercicio de su dogma injusticialista y defiende su dogma apelando a la represi&oacute;n estatal. 
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones libres del pueblo, con todos sus defectos y desviaciones, son las portadoras principales del legado justicialista en su sentido m&aacute;s profundo, es decir, una cosmovisi&oacute;n que pivotea en torno a la Justicia Social practicada desde el seno del pueblo pobre y la clase trabajadora. <strong>No se trata de una identidad pol&iacute;tico-partidaria, sino de la convicci&oacute;n de que es inmoral que haya gente sin sus necesidades b&aacute;sicas cubiertas</strong> tengan o no las aptitudes que el sistema excluyente requiere para servir a su l&oacute;gica darwinista. Los militantes populares compartimos esta convicci&oacute;n con el pueblo sencillo y sabemos que es parte del inconsciente colectivo de la mayor&iacute;a de los argentinos. 
    </p><p class="article-text">
        Son momentos como este en los que, para bien o para mal, se forja el futuro porque el dogma injusticialista, que se va desprendiendo de la poca verg&uuml;enza que le queda, nos pone ante la disyuntiva de reavivar la llama de la Justicia Social o sucumbir al bestialismo legalizado. 
    </p><p class="article-text">
        <em>JG/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Grabois]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dogma-injusticialista-movilizacion-7a_129_11572313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Aug 2024 17:59:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c52b07bc-5bae-470f-8862-826ef70530e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="502827" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c52b07bc-5bae-470f-8862-826ef70530e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="502827" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El dogma injusticialista y la movilización del 7A]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c52b07bc-5bae-470f-8862-826ef70530e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Movimiento obrero,Derechos humanos,Movilización]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
