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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ruido ambiente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ruido-ambiente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ruido ambiente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Esperando a La Niña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/esperando-nina_129_11697974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb9e8c9f-5f69-4030-bbe1-b865951de3d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esperando a La Niña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Habrá una nueva sequía que ponga en alerta a las comunidades, a las ciudades y a la economía? Lo más probable es que sí, y no será la última en la Argentina. Pero hay algo que puede marcar la diferencia en esta crisis: los datos y el monitoreo. </p><p class="subtitle">¿Cómo regular la minería de litio, el mineral estrella de la transición energética?</p></div><p class="article-text">
        <em>Cuando, despu&eacute;s de una sequ&iacute;a larga,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>plata y oscuridad al fin corrieron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>por los montes, la llama seca e indiferente</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del ojo de mi mente parpade&oacute;,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pero sigui&oacute; encendida.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	                                                          </em>																				<em>Denise Levertov, &ldquo;El mundo cerrado&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Se anuncia para fin de a&ntilde;o la inminente llegada de &ldquo;La Ni&ntilde;a&rdquo; a la Argentina como si fuera el personaje principal de una pel&iacute;cula de terror. No es para menos: &ldquo;La Ni&ntilde;a&rdquo; es un fen&oacute;meno clim&aacute;tico que enfr&iacute;a el agua del Oc&eacute;ano Pacifico ecuatorial y tiene efectos en todo el mundo. Entre ellos, genera menos precipitaciones en el sur de Sudam&eacute;rica. Es un fen&oacute;meno disruptivo y recurrente que existe desde hace miles de a&ntilde;os, pero &uacute;ltimamente impacta de forma m&aacute;s severa, m&aacute;s intensa. Desde 1950 &ldquo;La Ni&ntilde;a&rdquo; visit&oacute; la Argentina 8 veces. Seg&uacute;n el Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional, el evento de sequ&iacute;a del bienio 2020-2022 fue uno de los m&aacute;s secos de los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os. La falta de lluvias dej&oacute; cicatrices profundas en todas las regiones del pa&iacute;s durante ese per&iacute;odo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abril de 2022. En el puerto de Rosario, la altura del r&iacute;o Paran&aacute; es de 40 cent&iacute;metros, el nivel m&aacute;s bajo en 50 a&ntilde;os. Se complican las exportaciones agr&iacute;colas. Los buques que parten del principal polo agroexportador argentino deben reducir su carga hasta en 10.000 toneladas para no encallar, un 20 a 30% menos que el volumen habitual. El tr&aacute;nsito en el r&iacute;o se demora, ya que los pilotos deben maniobrar con mayor precauci&oacute;n en los pasos cr&iacute;ticos. Adem&aacute;s, se retrasa entre 10 y 15 d&iacute;as la llegada de barcazas con soja desde Paraguay, donde el r&iacute;o tambi&eacute;n alcanz&oacute; su nivel m&aacute;s bajo en 50 a&ntilde;os debido a la sequ&iacute;a extrema<strong>. </strong>Esta bajante afect&oacute; tanto la carga m&aacute;xima de los buques como las operaciones portuarias del Gran Rosario, epicentro de la agroindustria argentina, y tuvo un costo de 243 millones de d&oacute;lares solo en el primer cuatrimestre de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Mayo de 2022. La sequ&iacute;a en el norte del pa&iacute;s gener&oacute; graves dificultades para el acceso al agua en las provincias de Chaco y Salta, las comunidades ind&iacute;genas y rurales son las m&aacute;s afectadas. El monte chaque&ntilde;o vivi&oacute; una crisis h&iacute;drica que oblig&oacute; a sus habitantes a recorrer hasta 20 kil&oacute;metros para encontrar un pozo con agua. En la regi&oacute;n del r&iacute;o Pilcomayo, con precipitaciones que no superaron los 100 mil&iacute;metros en todo el a&ntilde;o, las fuentes de agua y las reservas de pastura para los animales quedaron devastadas. Unas 12.000 familias campesinas se enfrentaron a la emergencia agropecuaria. Las poblaciones que tienen una econom&iacute;a de subsistencia se encontraron con la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Agosto de 2022. El campo argentino atraviesa un per&iacute;odo extremadamente duro. La sequ&iacute;a afecta transversalmente la producci&oacute;n agropecuaria: los cultivos extensivos de soja, trigo, girasol y ma&iacute;z de la zona central del pa&iacute;s se pierden o tienen rindes baj&iacute;simos, las vacas enflaquecen o mueren porque no tienen pasto. La peor parte se la llevan las producciones intensivas y regionales: la citricultura del noroeste es una de las m&aacute;s da&ntilde;adas. El fen&oacute;meno de La Ni&ntilde;a, que persisti&oacute; durante tres a&ntilde;os consecutivos, provoc&oacute; grandes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas y productivas. La agricultura, ganader&iacute;a, caza y silvicultura registraron una ca&iacute;da anual promedio del 20%, con un pico del 40% en el segundo trimestre que es el de mayor actividad.
    </p><p class="article-text">
        Esto es s&oacute;lo un pu&ntilde;ado de postales de una sequ&iacute;a. Cualquiera que elijamos refleja un mismo patr&oacute;n: un efecto devastador para la sociedad y la econom&iacute;a. Pero la sequ&iacute;a de 2020-2022 era algo que esper&aacute;bamos: no pod&iacute;amos evitarla, pero s&iacute; la esper&aacute;bamos. Los modelos clim&aacute;ticos ya lo hab&iacute;an anticipado: un evento intenso de La Ni&ntilde;a estaba en puerta y complicar&iacute;a la disponibilidad h&iacute;drica en el sur de Sudam&eacute;rica. No son ciencias adivinatorias, son ciencias exactas y naturales: los eventos clim&aacute;ticos extremos se pueden prever. El cambio clim&aacute;tico ya no es una teor&iacute;a lejana o una advertencia en un informe. Es real, est&aacute; aqu&iacute;. Y sabemos que no se detendr&aacute; solo. Si seguimos en este camino, los eventos extremos ser&aacute;n m&aacute;s intensos, m&aacute;s frecuentes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vendr&aacute; La Ni&ntilde;a a fin de a&ntilde;o? &iquest;Habr&aacute; una nueva sequ&iacute;a que ponga en alerta a las comunidades, a las ciudades y a la econom&iacute;a? Lo m&aacute;s probable es que s&iacute;. Y no ser&aacute; la &uacute;ltima que visite la Argentina y el hemisferio Sur. Los titulares de los diarios con desastres ambientales continuar&aacute;n multiplic&aacute;ndose, como sucede con los titulares de econom&iacute;a de la larga crisis argentina: el riesgo pa&iacute;s convive cada vez m&aacute;s frecuentemente con los incendios, las sequ&iacute;as y las inundaciones. Son las se&ntilde;ales del desequilibrio clim&aacute;tico. Aqu&iacute; tambi&eacute;n ambiente y econom&iacute;a avanzan (o retroceden) en sinton&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo que puede marcar la diferencia en esta crisis: los datos y el monitoreo. Contar con informaci&oacute;n detallada permite implementar iniciativas como el manejo integrado de cuencas, la construcci&oacute;n de infraestructuras h&iacute;dricas sostenibles y la creaci&oacute;n de sistemas de alerta temprana. Anticiparse a condiciones extremas y optimizar la gesti&oacute;n de recursos h&iacute;dricos en tiempo real puede garantizar el acceso al agua y proteger las actividades agropecuarias. Sin informaci&oacute;n precisa, no hay adaptaci&oacute;n posible. S&oacute;lo con datos podemos prepararnos para un futuro cada vez m&aacute;s hostil. Para Argentina, es una prioridad identificar y trabajar en la adaptaci&oacute;n a las consecuencias que tendr&aacute; el cambio clim&aacute;tico sobre su territorio y sus poblaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Convertir las postales de crisis en historias de mitigaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n es el desaf&iacute;o. Hay ejemplos que apuntan en esa direcci&oacute;n y no est&aacute;n lejos de casa. En Brasil, donde las sequ&iacute;as son particularmente severas, se han implementado mejoras en la gesti&oacute;n del agua a trav&eacute;s de sistemas de almacenamiento y riego m&aacute;s eficientes, que optimizan el uso de los recursos h&iacute;dricos durante los periodos de escasez. Adem&aacute;s, la reducci&oacute;n de la deforestaci&oacute;n y la restauraci&oacute;n de tierras degradadas han contribuido a aumentar la capacidad de los suelos para retener agua y mitigar los efectos de la sequ&iacute;a. En Argentina, el desarrollo de cultivos resistentes a la sequ&iacute;a como el trigo HB4 tambi&eacute;n representa una salida de adaptaci&oacute;n. Esta variedad es capaz de mantener rendimientos m&aacute;s altos en situaciones de estr&eacute;s h&iacute;drico, lo que no solo beneficia a los agricultores en regiones afectadas por la falta de agua, sino que tambi&eacute;n contribuye a una gesti&oacute;n m&aacute;s sostenible de los recursos h&iacute;dricos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es hora de formular una agenda clim&aacute;tica que exprese las necesidades de nuestro tiempo. Que distinga las urgencias y sit&uacute;e el conocimiento y la evidencia en el centro de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Comprender nuestras vulnerabilidades para trazar un panorama m&aacute;s certero. Evitar que el debate se contamine con informaci&oacute;n imprecisa o fuera de contexto. Contribuir a una toma de decisiones m&aacute;s informada y eficaz. Transformar los datos en relatos cargados de sentidos y sentires, reflejos de la realidad. Que sean una herramienta de emancipaci&oacute;n hacia un futuro m&aacute;s resiliente y justo para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los habitantes del planeta Tierra.
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es cient&iacute;fica de datos en Fundar</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela Belén Risaro/ Fundar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/esperando-nina_129_11697974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Oct 2024 09:28:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esperando a La Niña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ruido ambiente,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo regular la minería de litio, el mineral estrella de la transición energética?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/regular-mineria-litio-mineral-estrella-transicion-energetica_129_11626874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f225792c-ce1b-4e3f-8e46-8910f2d6cde9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo regular la minería de litio, el mineral estrella de la transición energética?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contribuir con la mitigación del cambio climático global tiene como contrapartida riesgos ambientales y sociales a nivel local. Atender estos impactos no sólo es un fin en sí mismo, sino también una condición para la sostenibilidad de la actividad en el tiempo.

</p><p class="subtitle">Ruido ambiente, la columna verde de Fundar en elDiarioAR</p></div><p class="article-text">
        Cumplir con los objetivos del cambio clim&aacute;tico requiere avanzar en la transici&oacute;n energ&eacute;tica. Avanzar en la transici&oacute;n energ&eacute;tica requiere acelerar la sustituci&oacute;n de veh&iacute;culos tradicionales, propulsados por combustibles f&oacute;siles, por veh&iacute;culos el&eacute;ctricos. Sustituir los veh&iacute;culos tradicionales por el&eacute;ctricos demanda la producci&oacute;n de bater&iacute;as el&eacute;ctricas capaces de almacenar energ&iacute;a. Y las bater&iacute;as el&eacute;ctricas necesitan de un insumo fundamental: el litio. De toda esta cadena de demandas se derivan las oportunidades econ&oacute;micas de nuestro pa&iacute;s: Argentina tiene grandes reservas de un mineral fundamental para mitigar el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,<strong> contribuir con la mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico global tiene como contrapartida riesgos ambientales y sociales a nivel local</strong>, puntualmente en los sitios de extracci&oacute;n de los minerales en el noroeste argentino. Los componentes de litio que se utilizan para la producci&oacute;n de bater&iacute;as no se producen solos: primero hay que extraer el mineral de los salares de la Puna argentina, en las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca. Esta extracci&oacute;n, y su posterior procesamiento, conlleva riesgos relevantes, como la alteraci&oacute;n del balance h&iacute;drico de las cuencas donde se ubican los salares; la afectaci&oacute;n a la biodiversidad de estos ecosistemas; el desplazamiento de pueblos ind&iacute;genas y la afectaci&oacute;n a otros sectores productivos que utilizan los mismos recursos (agua y recursos humanos, por ejemplo).&nbsp; Atender estos impactos no s&oacute;lo es un fin en s&iacute; mismo, sino tambi&eacute;n una condici&oacute;n para la sostenibilidad de la actividad en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se logra esto? La respuesta por excelencia es: con regulaciones. Con reglas que digan qu&eacute; se puede y qu&eacute; no se puede hacer, c&oacute;mo hay que hacer ciertas cosas y qu&eacute; consecuencia hay por no cumplir los requisitos para hacerlas. En primer lugar est&aacute;n las leyes que sanciona y controla el Estado para regular la vida social en general y las actividades econ&oacute;micas en particular. Pero las regulaciones p&uacute;blicas no son las &uacute;nicas que organizan la actividad minera: tambi&eacute;n existen los llamados <em>est&aacute;ndares privados</em>. Los est&aacute;ndares privados son un conjunto de reglas, pero escritas y controladas por actores no estatales, como empresas y ONGs.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Simpat&iacute;as y diferencias entre las regulaciones p&uacute;blicas y privadas</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; se parecen y en qu&eacute; se diferencian las regulaciones privadas y las regulaciones p&uacute;blicas? &iquest;Unas y otras tienen las mismas exigencias con las empresas mineras? &iquest;Convergen o divergen? Tomemos, por ejemplo, el est&aacute;ndar de la Iniciativa para el Aseguramiento de la Miner&iacute;a Responsable (IRMA, por sus siglas en ingl&eacute;s), que es el que se est&aacute; utilizando para certificar el proyecto F&eacute;nix, ubicado en el Salar del Hombre Muerto en la provincia de Catamarca, operado por la empresa estadounidense Arcadium Lithium (ex Livent).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        IRMA es una iniciativa transnacional que surgi&oacute; de una alianza entre diversos actores: empresas mineras, empresas demandantes de minerales para usos industriales, ONGs, comunidades locales afectadas por la actividad, asociaciones sindicales y entidades financieras. La certificaci&oacute;n, en particular, consiste en desarrollar una auditor&iacute;a externa que eval&uacute;a el cumplimiento de varios requisitos a lo largo de una serie de dimensiones, como la responsabilidad ambiental, la responsabilidad social y la integridad empresarial. El resultado de la auditor&iacute;a se refleja en un puntaje en una escala de 0 a 100 y refleja el desempe&ntilde;o de la empresa. Es decir, es un mecanismo por el cual se acredita que una empresa minera, en un proyecto determinado, cumpla con ciertos requisitos deseables para el desarrollo responsable de la miner&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; vemos si comparamos IRMA con la normativa que regula la actividad minera en Catamarca, compuesta tanto por normas nacionales (como la Ley General del Ambiente) como por provinciales (por ejemplo, la resoluci&oacute;n ministerial 74/2010)? En principio, vemos que se parecen bastante en materia de <strong>evaluaci&oacute;n de impacto ambiental</strong>, que es un mecanismo clave de control y rendici&oacute;n de cuentas en materia ambiental. Ambas exigen a la empresa minera un informe de impacto ambiental previo al comienzo de las distintas etapas de un proyecto minero y el contenido de ese informe es muy parecido. En este aspecto, IRMA y la regulaci&oacute;n p&uacute;blica convergen.
    </p><p class="article-text">
        En materia de <strong>participaci&oacute;n ciudadana y comunitaria</strong>, otro mecanismo clave en el control y la rendici&oacute;n de cuentas, la regulaci&oacute;n p&uacute;blica e IRMA tambi&eacute;n tienden a parecerse, aunque con algunas diferencias. Ambas regulaciones prev&eacute;n formas de participaci&oacute;n temprana, continua e informada para la ciudadan&iacute;a y la comunidad en el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, mientras la legislaci&oacute;n p&uacute;blica se basa principalmente en instancias de <em>consulta</em>, IRMA exige <em>involucramiento</em>, que representa una forma m&aacute;s intensa de participaci&oacute;n. En este punto, convergen parcialmente.
    </p><p class="article-text">
        Pero las divergencias m&aacute;s grandes aparecen en la <strong>consulta previa, libre e informada (CPLI)</strong> a los pueblos ind&iacute;genas: mientras la normativa p&uacute;blica habla de llevar adelante una <em>consulta </em>a los pueblos ind&iacute;genas afectados, IRMA exige a las empresas obtener el <em>consentimiento</em> de esos pueblos. Esta es una diferencia sustancial. En un caso, el resultado importa. En el otro, no. IRMA detalla a su vez cuestiones procedimentales que no est&aacute;n presentes en la legislaci&oacute;n local: el gran problema con la CPLI es que no est&aacute; claro c&oacute;mo debe llevarse adelante el proceso de consulta ni cu&aacute;l es la consecuencia de no llevarla adelante, ni mucho menos de no obtener el consentimiento. Aqu&iacute; hay un gran vac&iacute;o legal por cubrir.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El mercado y el Estado: complementar, no reemplazar</strong></h2><p class="article-text">
        Hasta ac&aacute;, expusimos una paradoja: los est&aacute;ndares privados voluntarios pueden ser m&aacute;s completos y exigentes que la regulaci&oacute;n p&uacute;blica. Es decir, las empresas (o el mercado) se (o le) imponen est&aacute;ndares sociales y ambientales m&aacute;s exigentes que los que impone el Estado. Aunque esto se vuelve menos parad&oacute;jico si pensamos que las empresas mineras tienen sus propios motivos para demostrar el cumplimiento de est&aacute;ndares sociales y ambientales de calidad. No s&oacute;lo es una exigencia del mercado (en particular, de demandantes de litio, como las empresas automotrices), sino tambi&eacute;n es importante para contar con la aprobaci&oacute;n de la sociedad y de las comunidades, y de esa forma operar sin riesgo de conflictos que pongan en peligro el normal desarrollo de la actividad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; bien tener regulaciones privadas m&aacute;s robustas que las p&uacute;blicas? En principio, no parece ser, por s&iacute; solo, algo negativo. Pueden complementar a la legislaci&oacute;n estatal generando un esquema doble de rendici&oacute;n de cuentas que garantice mayor seguridad. Y este tipo de certificaciones muchas veces son necesarias no s&oacute;lo para contribuir a la sostenibilidad social y ambiental de la actividad, sino tambi&eacute;n por motivos econ&oacute;micos, dado que permiten mantener mercados, acceder a nuevos y diferenciar productos. El problema est&aacute; en apoyarse <em>exclusivamente</em> en los est&aacute;ndares privados que son iniciativas voluntarias cuyo incumplimiento no tiene consecuencias operativas: en todo caso, el incumplimiento de ciertos requisitos se traduce en una mala calificaci&oacute;n, lo que empeora la imagen de la empresa frente a sus accionistas, posibles inversores y consumidores. No es poco, pero es insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        Estos incentivos de mercado no son despreciables en absoluto: las preferencias de accionistas, inversores y consumidores pueden incentivar comportamientos positivos por parte de las empresas mineras y ser un mecanismo<em> </em>de procesos de sostenibilidad social y ambiental. <strong>Pero no pueden ser el &uacute;nico mecanismo.</strong> El fin &uacute;ltimo debe ser fortalecer la regulaci&oacute;n p&uacute;blica, es decir, las normas que son sancionadas y aplicadas por autoridades directa o indirectamente elegidas por la ciudadan&iacute;a y que deben rendir cuentas ante ella por sus acciones. Normas cuyo incumplimiento acarrea consecuencias operativas concretas, como la denegaci&oacute;n de un permiso, la paralizaci&oacute;n de un proyecto o la obligaci&oacute;n de restaurar o indemnizar un da&ntilde;o ambiental, y cuya aplicaci&oacute;n es respaldada por la fuerza p&uacute;blica. Para decirlo claramente: no se trata de descartar las certificaciones privadas (por el contrario, impulsarlas puede traer beneficios tanto en materia social y ambiental como econ&oacute;mica), sino de no apoyarse exclusivamente en ellas. Deben complementar, no suplir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las iniciativas privadas podr&aacute;n reemplazar s&oacute;lo transitoriamente la falta de iniciativa de un Gobierno nacional que &mdash;en el mejor de los casos&mdash; parece no tener inter&eacute;s en liderar una estrategia de sostenibilidad social y ambiental de la actividad o que, en una mirada m&aacute;s detenida, parece ir a contramano de ese objetivo. Pero m&aacute;s temprano que tarde debemos fortalecer la regulaci&oacute;n p&uacute;blica y garantizar su implementaci&oacute;n efectiva si queremos tener una miner&iacute;a de litio responsable y sostenible, que le permita a Argentina aprovechar las oportunidades que brinda el contexto internacional.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es investigador de Recursos naturales de Fundar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>TA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Allan/ Fundar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/regular-mineria-litio-mineral-estrella-transicion-energetica_129_11626874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2024 09:46:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo regular la minería de litio, el mineral estrella de la transición energética?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ruido ambiente,Fundar,Litio,Energía,Minería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desafíos de Vaca Muerta en la era de la transición energética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desafios-vaca-muerta-transicion-energetica_129_11574854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/456cc612-3b04-41ca-b904-5495e903e912_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desafíos de Vaca Muerta en la era de la transición energética"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Argentina representa menos del 1% de las emisiones globales de dióxido de carbono, tiene serias deudas sociales y más de una década de estancamiento económico; no puede resignar la explotación de recursos que siguen siendo demandados a nivel global. Sin embargo, hay varias preguntas abiertas y coordenadas que es necesario trazar. 
</p><p class="subtitle"> Ruido ambiente, la columna verde de Fundar en elDiarioAR</p></div><p class="article-text">
        <strong>En tiempos de pretendida refundaci&oacute;n nacional, la necesidad de explotar los recursos no convencionales de Vaca Muerta se presenta como un consenso de la pol&iacute;tica en Argentina.</strong> El amplio espectro partidario acuerda en que el yacimiento de la Cuenca Neuquina es condici&oacute;n necesaria para salir del estancamiento. <strong>Y no es para menos.</strong> En un pa&iacute;s que se enfrenta a una restricci&oacute;n cr&oacute;nica de divisas, la potencialidad de Vaca Muerta plantea un giro de 180&deg; en el mapa exportador: el desarrollo del 50% de los recursos disponibles de petr&oacute;leo y gas generar&iacute;a m&aacute;s de US$30.000 millones anuales. Esta no es una oportunidad en abstracto, sino una transformaci&oacute;n en marcha: en mayo pasado, el 52% del petr&oacute;leo y 65% del gas fue no convencional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero este consenso es un punto de partida: quedan muchas cuestiones a abordar cuando hablamos de la explotaci&oacute;n de Vaca Muerta. </strong>La m&aacute;s urgente: c&oacute;mo promover las inversiones privadas necesarias para realizar su potencial. Pero no es la &uacute;nica. Tambi&eacute;n es necesario discutir c&oacute;mo maximizar la renta que captura el Estado, c&oacute;mo garantizar que su explotaci&oacute;n conduzca el bienestar de todos los argentinos, o c&oacute;mo hacer part&iacute;cipes a las comunidades aleda&ntilde;as de los beneficios de la actividad, entre otras. Hoy, nos concentramos en una de ellas: <strong>&iquest;qu&eacute; pasa con el impacto de Vaca Muerta sobre el cambio clim&aacute;tico? &iquest;Debe Argentina explotar sus recursos de petr&oacute;leo y gas en plena transici&oacute;n energ&eacute;tica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta simple es conocida: es hip&oacute;crita exigirle a los pa&iacute;ses en desarrollo que no exploten sus recursos f&oacute;siles, mientras Estados Unidos, principal responsable hist&oacute;rico de las emisiones, es actualmente el mayor inversor global en petr&oacute;leo y gas. Argentina representa menos del 1% de las emisiones globales de di&oacute;xido de carbono, tiene serias deudas sociales y m&aacute;s de una d&eacute;cada de estancamiento econ&oacute;mico. No puede resignar la explotaci&oacute;n de recursos que siguen siendo demandados a nivel global. Todo esto es, en rigor, cierto. <strong>Sin embargo, adherir al consenso sobre Vaca Muerta no puede llevarnos a anular la pregunta sobre el cambio clim&aacute;tico.</strong> La transici&oacute;n energ&eacute;tica est&aacute; en marcha y transforma al mundo de forma irreversible. Hay al menos tres temas a tratar en relaci&oacute;n con nuestros recursos hidrocarbur&iacute;feros y el cambio clim&aacute;tico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>1. &iquest;A d&oacute;nde destinar los recursos fiscales que genera Vaca Muerta?</strong></h2><p class="article-text">
        Argentina es un pa&iacute;s con una inserci&oacute;n internacional fuertemente orientada a los recursos naturales y una riqueza minera e hidrocarbur&iacute;fera subexplotada. Por eso, la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo lograr que la explotaci&oacute;n de nuestros suelos sea una palanca para el desarrollo es central. Una fracci&oacute;n de este debate se centra en la recaudaci&oacute;n fiscal, y c&oacute;mo darle un uso estrat&eacute;gico a la renta que surja de la explotaci&oacute;n de los recursos. <strong>La l&oacute;gica indica que, si el recurso es finito, debemos financiar bienes y servicios que contribuyan a sostener el bienestar econ&oacute;mico cuando el recurso no est&eacute;: </strong>obras de infraestructura, inversi&oacute;n en educaci&oacute;n, salud, ciencia y tecnolog&iacute;a, entre tantas otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el contexto del cambio clim&aacute;tico le agrega una nueva dimensi&oacute;n a esta discusi&oacute;n. <strong>El impacto de las sequ&iacute;as, las olas de calor, los incendios, y las inundaciones obligan a los pa&iacute;ses a hacer grandes enormes inversiones para adaptarse a condiciones adversas. </strong>Y<strong> </strong>esto es caro. Seg&uacute;n un c&aacute;lculo conservador del Ministerio de Ambiente de 2022, <strong>la inversi&oacute;n necesaria en adaptaci&oacute;n para s&oacute;lo una de las l&iacute;neas estrat&eacute;gicas del Plan Nacional de Cambio Clim&aacute;tico ascend&iacute;a a US$118.000 millones</strong>. Y s&oacute;lo si consideramos 19 de las 28 medidas previstas, en solo una de las 6 l&iacute;neas estrat&eacute;gicas del plan.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No podemos afirmar hoy de d&oacute;nde van a salir esos fondos, y el dinero es fungible, por lo que en &uacute;ltima instancia ser&aacute; el poder pol&iacute;tico quien deber&aacute; captarlos internacional y nacionalmente. Sin embargo, <strong>la cuant&iacute;a de recursos fiscales asociados a Vaca Muerta y la exportaci&oacute;n de GNL &mdash;aunque significativamente reducidos en el marco del RIGI&mdash; y una inversi&oacute;n &mdash;mayormente p&uacute;blica&mdash; tan grande y concentrada como la que demanda la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico, hacen pensar en la necesidad de unir los puntos y abrir una conversaci&oacute;n.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>2. &iquest;Qu&eacute; pasa con las emisiones de Vaca Muerta y los compromisos clim&aacute;ticos de Argentina?</strong></h2><p class="article-text">
        Argentina tiene compromisos internacionales de reducci&oacute;n de emisiones: prometi&oacute; no sobrepasar las 349 millones toneladas de CO2 equivalente a 2030. Y hay buenas razones para pensar que el cumplimiento de esta promesa ser&aacute; crecientemente escrutado en el terreno internacional, por ejemplo como condici&oacute;n para acceder a mercados de exportaci&oacute;n y a financiamiento. <strong>Cabe preguntarse, entonces, en qu&eacute; medida la explotaci&oacute;n de los recursos de Vaca Muerta supone el riesgo de incumplir las promesas clim&aacute;ticas.</strong> Argentina emiti&oacute; en 2020 376 millones toneladas de CO2 equivalente, por lo que la meta parece cumplible. Pero esto es producto fundamentalmente del estancamiento econ&oacute;mico: si el PBI crece &mdash;y ojal&aacute; que as&iacute; sea, porque sino tendremos otros problemas m&aacute;s graves&mdash; el cumplimiento ser&aacute; un desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos en una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica y normativa. Si el grueso de la explotaci&oacute;n incremental de Vaca Muerta es destinada a la exportaci&oacute;n, las emisiones producto de la combusti&oacute;n de ese petr&oacute;leo y gas no ser&aacute;n computadas a nuestro pa&iacute;s sino al que los consuma. Esto es as&iacute; porque los inventarios de gases de efecto invernadero registran las emisiones en los pa&iacute;ses en donde estas se producen. No obstante, <strong>entre el 10 y el 20% de las emisiones de la industria del petr&oacute;leo y el gas corresponden a la etapa de producci&oacute;n y transporte de los hidrocarburos, las llamadas &ldquo;emisiones fugitivas&rdquo;.</strong> Eso va a la cuenta del pa&iacute;s productor. Por ejemplo, las fugas de metano, la quema en antorchas (<em>flaring</em>) y las emisiones de los equipos de perforaci&oacute;n y transporte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre estas emisiones debemos hablar. </strong>Si hay un &ldquo;boom&rdquo; de producci&oacute;n en Vaca Muerta, las emisiones fugitivas, que representaron un 5% del total nacional en 2020, podr&iacute;an aumentar significativamente. Estas emisiones pueden y deben ser mitigadas, ya que el 40% de las iniciativas de descarbonizaci&oacute;n en la producci&oacute;n son rentables. Sin embargo, esto requiere un compromiso activo por parte de las empresas, los gobiernos subnacionales y el Estado nacional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>3. &iquest;Vaca Muerta tiene fecha de vencimiento?</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>El cambio clim&aacute;tico nos exige pensar en ma&ntilde;ana, pero tambi&eacute;n en pasado ma&ntilde;ana. En el largo plazo, el sector hidrocarbur&iacute;fero argentino se expone a un riesgo claro: en la medida en que se acelere la transici&oacute;n energ&eacute;tica, su negocio se va a achicar. </strong>Conforme las tecnolog&iacute;as limpias logren sustituir a los combustibles f&oacute;siles, la demanda de petr&oacute;leo y gas podr&iacute;a reducirse de manera estructural. En este escenario, en donde la demanda entrar&aacute; en un declive sin retorno, los productores de combustibles f&oacute;siles podr&iacute;an inundar el mercado en la b&uacute;squeda de capitalizar sus recursos, generando una ca&iacute;da a&uacute;n mayor en los precios, quiebras generalizadas y activos varados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso del petr&oacute;leo, este futuro no es tan lejano. Las proyecciones de diferentes agencias sit&uacute;an el pico de demanda de petr&oacute;leo antes de 2030, momento despu&eacute;s del cual la demanda comenzar&aacute; a descender. En el caso del gas, el horizonte temporal es m&aacute;s largo, pero su perspectiva a futuro depender&aacute; de la velocidad que adopte la transici&oacute;n. <strong>&iquest;C&oacute;mo se para Vaca Muerta frente a esta amenaza?</strong> Si bien los costos de producci&oacute;n son competitivos a nivel global, la mala noticia es que no lo son tanto como aquellos de los pa&iacute;ses hist&oacute;ricamente petroleros, como los de la OPEP. Si estos, preocupados por la ca&iacute;da de la demanda y quedarse con el petr&oacute;leo bajo tierra, inundan el mercado con sus productos, dif&iacute;cilmente Vaca Muerta pueda competir. Adem&aacute;s, a diferencia de los hidrocarburos convencionales, el <em>shale</em> requiere de un flujo continuo de inversi&oacute;n para producir, por lo que el costo de salida es bajo: si una empresa decide retirarse del negocio, deja poco capital hundido. Esto hace a Vaca Muerta muy sensible a un eventual cambio estructural de demanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Durante cu&aacute;nto tiempo podremos explotar petr&oacute;leo? &iquest;Qu&eacute; inversiones vale la pena hacer y cu&aacute;les no? En el caso particular del GNL, &iquest;estamos a tiempo? &iquest;Qu&eacute; costo del GNL necesitamos para ser rentables y amortizar las inversiones, y durante cu&aacute;nto tiempo? <strong>En muchos de los casos, ser&aacute; el sector privado el que deber&aacute; hacer sus c&aacute;lculos, tomar decisiones y afrontar los riesgos frente a sus accionistas. Sin embargo, en aquellos en donde sea el Estado quien invierta, &iquest;c&oacute;mo evaluar&aacute; estos riesgos? Y, dado el enorme rol que juegan en los ingresos fiscales nacionales y provinciales estos recursos, &iquest;est&aacute; planificando su adaptaci&oacute;n a este futuro post f&oacute;sil? Muchas preguntas quedan en el aire.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las luces del futuro promisorio que Vaca Muerta augura para Argentina no deben encandilarnos. El cambio clim&aacute;tico se hace sentir cada vez m&aacute;s, la transici&oacute;n energ&eacute;tica avanza a pasos acelerados, y urge pensar m&aacute;s all&aacute; del optimismo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Julia Aneise / Fundar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desafios-vaca-muerta-transicion-energetica_129_11574854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2024 09:42:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desafíos de Vaca Muerta en la era de la transición energética]]></media:title>
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