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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Microbios]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/microbios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Microbios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Somos los microbios que comemos: científicos definen cuáles son las bacterias 'buenas' que se ocultan en los alimentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/microbios-comemos-cientificos-definen-son-bacterias-buenas-ocultan-alimentos_1_11617392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f92a6fe5-25d1-44f0-bb42-a4f584a79c39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Somos los microbios que comemos: científicos definen cuáles son las bacterias &#039;buenas&#039; que se ocultan en los alimentos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores ha secuenciado los genomas de los microorganismos presentes en 2.533 alimentos, el mayor análisis del “microbioma alimentario” realizado hasta la fecha. “En general se piensa que es más seguro que los alimentos estén libres de microorganismos, pero sabemos que la gran mayoría pueden ser beneficiosos”, asegura uno de los investigadores. </p></div><p class="article-text">
        Cada vez que ingerimos un alimento, millones de microorganismos pasan por nuestro tracto digestivo y una peque&ntilde;a parte se queda a vivir con nosotros, a veces para ayudarnos a procesar los nutrientes. Saber cu&aacute;ntas de estas bacterias, hongos y levaduras nos colonizan y a qu&eacute; especies pertenecen parece un objetivo inalcanzable, pero un megaestudio en el que han participado investigadores espa&ntilde;oles nos acerca a la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este jueves <a href="https://cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(24)00833-X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(24)00833-X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cell</em></a><em>, </em>los miembros del&nbsp;<a href="https://www.master-h2020.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consorcio MASTER EU</a>, con investigadores de 14 pa&iacute;ses, han analizado el conjunto de genes microbianos presentes en 2.533 alimentos&nbsp;de 50 pa&iacute;ses (el denominado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Metagen%C3%B3mica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metagenoma</a>) y han identificado 10.899 microorganismos asociados a ellos. Al compararlos con los genomas de los microbios que aparecen habitualmente en nuestros intestinos, los autores tienen una respuesta aproximada a la pregunta inicial: alrededor del 3% de los microbios que contienen estos alimentos aparecen en el intestino de los adultos, mientras que en los beb&eacute;s suponen una media del 56%, ya que su diversidad es todav&iacute;a muy escasa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede parecer solo un peque&ntilde;o porcentaje, pero ese 3% puede ser extremadamente relevante para su funci&oacute;n dentro de nuestro cuerpo&rdquo;, asegura <a href="http://segatalab.cibio.unitn.it/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nicola Segata</a>, microbi&oacute;logo computacional de la Universidad de Trento y coautor principal del art&iacute;culo. &ldquo;Con esta base de datos podemos comenzar a estudiar a gran escala c&oacute;mo las propiedades microbianas de los alimentos podr&iacute;an afectar a nuestra salud&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una reserva de microbios</h2><p class="article-text">
        El otro aspecto relevante del resultado es que aproximadamente la mitad de esos m&aacute;s de 10.000 microbios encontrados en los alimentos, categorizados en 1.036 bacterias y 108 hongos, pertenecen a especies desconocidas y no cultivables, lo que se conoce como &lsquo;materia oscura microbiana&rsquo; (<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Microbial_dark_matter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>microbial dark matter</em></a>). Una informaci&oacute;n que podr&iacute;a ayudar a la industria alimentaria y a los peque&ntilde;os productores a elaborar productos m&aacute;s consistentes y deseables, as&iacute; como orientar a los reguladores alimentarios a la hora de definir qu&eacute; microbios deber&iacute;an y no deber&iacute;an estar en ciertos tipos de alimentos, contribuyendo incluso a certificar su origen y calidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puede parecer solo un pequeño porcentaje, pero ese 3% puede ser extremadamente relevante para su función dentro de nuestro cuerpo
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nicola Segata</span>
                                        <span>—</span> Microbiólogo computacional de la Universidad de Trento y coautor principal del artículo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora podemos empezar a utilizar esta referencia para entender mejor c&oacute;mo la calidad, la conservaci&oacute;n, la seguridad y otras caracter&iacute;sticas de los alimentos est&aacute;n relacionadas con los microbios que contienen&rdquo;, dice Segata. &ldquo;Los microbi&oacute;logos de alimentos han estado estudiando los alimentos y realizando pruebas de seguridad alimentaria durante m&aacute;s de cien a&ntilde;os, pero hemos infrautilizado las tecnolog&iacute;as modernas de secuenciaci&oacute;n de ADN&rdquo;, a&ntilde;ade el coautor principal y microbi&oacute;logo <a href="https://www.ucc.ie/en/apc/people/paulcotter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Paul Cotter</span></a>. &ldquo;Este es el punto de partida para una nueva ola de estudios en el campo en el que hacemos pleno uso de la tecnolog&iacute;a molecular disponible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A juicio de <a href="https://portalcientifico.unileon.es/investigadores/97446/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avelino &Aacute;lvarez Ord&oacute;&ntilde;ez</a>, investigador del Departamento de Higiene y Tecnolog&iacute;a de los Alimentos de la Universidad de Le&oacute;n (Espa&ntilde;a) y coautor del estudio, lo m&aacute;s destacable es el hallazgo de un porcentaje tan alto de microbios de especies que todav&iacute;a no se conocen o no se hab&iacute;an visto en alimentos. De alguna manera, admite, es como si estuvieran rastreando en una despensa de posibles recursos &mdash;con aplicaciones en biotecnolog&iacute;a o la industria alimentaria&mdash; que se ocultan en alimentos cotidianos que nunca hab&iacute;an sido analizados con detalle. &ldquo;En el campo de la microbiolog&iacute;a alimentaria tradicionalmente hemos estudiado los microorganismos usando t&eacute;cnicas de cultivo, pero son solo una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a&rdquo;, asegura. &ldquo;Este resultado nos ha mostrado una diversidad mucho mayor de lo que esper&aacute;bamos y nos invita a seguir caracterizando y explorando estas bacterias, hasta llegar a cultivarlas y ver su funci&oacute;n en los alimentos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un científico, durante el proceso de secuenciación de los metagenomas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Esta despensa de bacterias en los alimentos, como un bosque del Amazonas microsc&oacute;pico e inexplorado, puede dar lugar a nuevas cepas que den pie a nuevos tipos de queso o procesos de fermentaci&oacute;n que pueden ir desde el pan, el yogur o la cerveza. Y el equipo de &Aacute;lvarez Ord&oacute;&ntilde;ez trabaja en paralelo en un estudio de las resistencias microbianas a los antibi&oacute;ticas presentes en estos microorganismos, un asunto de gran relevancia en la salud p&uacute;blica a medio plazo. &ldquo;La poblaci&oacute;n general puede tener la idea de que nos interesa que los alimentos est&eacute;n libres de microorganismos para estar seguros, pero sabemos que la gran mayor&iacute;a pueden ser beneficiosos&rdquo;, comenta. &ldquo;Los alimentos fermentados est&aacute;n ganando cada vez m&aacute;s inter&eacute;s, por lo que tener acceso a un cat&aacute;logo m&aacute;s amplio de esos microorganismos buenos abre muchas posibilidades&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Somos lo que comemos&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_L%C3%B3pez-Go%C3%B1i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a>, catedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a de la Universidad de Navarra, se trata de un art&iacute;culo muy exhaustivo, con una cantidad de informaci&oacute;n y de datos impresionante. &ldquo;Lo que m&aacute;s me ha llamado la atenci&oacute;n es que casi un 50% de los microorganismos que encuentran son no cultivables, es decir, de los que sabemos muy poco&rdquo;, explica. &ldquo;Y, de esos, el 50% son desconocidos y espec&iacute;ficos de alimentos&rdquo;. Aunque ya sabemos que si aplicamos estas tecnolog&iacute;as a cualquier ecosistema encontramos miles de estos microorganismos no cultivables, le parece un buen punto de partida para futuros trabajos. &ldquo;Quiz&aacute; nos puede ayudar en el futuro a mejorar las t&eacute;cnicas de control de alimentos, a preparar nuevas estrategias de fermentaci&oacute;n e incluso, por qu&eacute; no, a dise&ntilde;ar nuevos probi&oacute;ticos que hasta ahora no conoc&iacute;amos&rdquo;, resume.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá nos puede ayudar a mejorar las técnicas de control de alimentos, a encontrar nuevas estrategias de fermentación o a diseñar nuevos probióticos  </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ignacio López-Goñi</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.cicbiogune.es/people/cdmunoz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Cristian D&iacute;az-Mu&ntilde;oz</span></a>, investigador posdoctoral en Gastrointestinal Genetics Lab, CIC bioGUNE &ndash; BRTA, considera que este trabajo tiene consecuencias directas sobre aspectos tan importantes e inmediatos como la seguridad alimentaria. &ldquo;No solo confirma el dicho popular de que &lsquo;somos lo que comemos&rsquo;, sino que tambi&eacute;n reafirma las bases sobre las que asentar alimentos probi&oacute;ticos de calidad que contengan microorganismos con capacidad probada de colonizar el tracto digestivo y tener un efecto positivo sobre la salud intestinal&rdquo;, explica al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">SMC</span></a>. Y resalta la importancia de las levaduras como parte esencial de la microbiota humana. &ldquo;Levaduras que est&aacute;n omnipresentes en nuestra dieta (cerveza, queso, vino&hellip;) pero que son muchas veces ignoradas en estudios sobre salud intestinal y microbiota&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/ampliacion/cv_mayo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baltasar Mayo P&eacute;rez</a>,&nbsp;profesor de Investigaci&oacute;n del CSIC en el Instituto de Productos L&aacute;cteos de Asturias (IPLA-CSIC), no tiene duda de que se trata del mayor esfuerzo cient&iacute;fico hasta la fecha. &ldquo;Una de las primeras acciones de investigaci&oacute;n futuras estar&aacute; dirigida a realizar cultivos selectivos para recuperar estos nuevos taxones y caracterizarlos en profundidad, lo que incluir&aacute; ensayos que permitan estimar una utilizaci&oacute;n pr&aacute;ctica y segura&rdquo;, apunta en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>. &ldquo;Solo as&iacute;, estos nuevos microorganismos podr&aacute;n llegar a utilizarse como fermentos o cultivos adjuntos en la fermentaci&oacute;n de los alimentos de los que se a&iacute;slan&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/microbios-comemos-cientificos-definen-son-bacterias-buenas-ocultan-alimentos_1_11617392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 17:41:01 +0000]]></pubDate>
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