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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Ángel Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/miguel-angel-rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Ángel Rodríguez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Despedidas y continuidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/despedidas-continuidades_129_11635541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3af54d86-2a5a-4818-858f-a1c9cac18df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Despedidas y continuidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo pensar la medicina a partir del confinamiento por Covid19? Los dispositivos de salud son la nueva religión, con sus sacerdotes, templos y rituales. La escritora y doctora en filosofía Solange Camaüer reflexiona sobre los pequeños espacios de libertad de los que disponemos, mientras elabora el adiós a un amigo médico que eligió morir. La continuidad de las relaciones de afecto después de los finales. </p></div><p class="article-text">
        Recuerda mi maestra de escritura y filosof&iacute;a, <strong>Solange Cama&uuml;er</strong> (Buenos Aires, 1965) que, l&uacute;cido y extremista, el italiano de origen armenio <strong>Giorgio Agamben</strong> observ&oacute; que la pandemia de Covid19 nos enfrent&oacute; con lo siguiente: 1) Dependemos del sistema de salud para pensarnos como humanos, adem&aacute;s de sanarnos: &ldquo;soy (fuerte, d&eacute;bil, libre) seg&uacute;n la inmunidad que logro agenciarme y pongo mi existencia al servicio del culto y el ritual saludable, seg&uacute;n lo diagnostique el especialista&rdquo;. 2) La medicina es un aliado eficaz del poder y de sus requerimientos de dominio.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en un barcito muy lookeado de Villa Crespo. Ella llega con su cachorra Manolita, hace tiempo que no nos vemos y hay mucho por charlar. Elegimos sentarnos en la vereda. En el inicio, la conversaci&oacute;n versa sobre cuestiones personales; luego, nos detenemos en un texto que Sol escribi&oacute; a prop&oacute;sito de la muerte de su m&eacute;dico de cabecera, <strong>Luis Rodr&iacute;guez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lucho viv&iacute;a con Carmen en Madrid, era muy estudioso, tambi&eacute;n alcoh&oacute;lico, estaba enfermo y eligi&oacute; el suicidio, ocurrido el 22 de febrero de 2019. Lo comparti&oacute; con su mujer, aunque ella sobrevivi&oacute;, mal, un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El escrito de Sol se titula <em>Despedidas</em>, fue distinguido en 2023 por el Fondo Nacional de las Artes con una menci&oacute;n honor&iacute;fica. &ldquo;Extra&ntilde;o much&iacute;simo a Carmen y a Lucho porque eran mi familia en Madrid&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte siempre trae preguntas, sobre los otros y sobre uno. Preguntas cargadas de una afectaci&oacute;n triste. No hay situaci&oacute;n l&iacute;mite comparable al morir, no hay peor tragedia, acaso a veces la enfermedad, y entonces, a veces, el fin de la vida llega como un alivio.
    </p><p class="article-text">
        Cama&uuml;er es autora de varias novelas y recibi&oacute; el XVIII Premio de Novela Negra de la Ciudad de Getafe, Espa&ntilde;a, siendo la primera mujer en obtenerlo. Tambi&eacute;n es docente y siempre se hace tiempo para participar de causas solidarias.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico hab&iacute;a servido al gobierno de la Unidad Popular de <strong>Salvador Allende</strong> &ndash;tambi&eacute;n m&eacute;dico&ndash; fundando con compa&ntilde;eros un hospital en el Desierto de Atacama. &ldquo;Lucho sab&iacute;a de la necesidad de atenci&oacute;n de esos cuerpos &aacute;ridos y secados al solazo y que adquieren, en las partes que quedan expuestas, el color y casi la dureza del cobre. La esperanza fue que por las venas de ese dispositivo m&eacute;dico corrieran justicia y vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico de cabecera, aquel profesional en el que mi maestra confiaba la salud de su cuerpo, hablaba con orgullo y con su voz bajita sobre la experiencia en las minas del norte de Chile. Decir en un volumen apenas audible es una treta espont&aacute;nea para capturar la atenci&oacute;n del oyente. Tambi&eacute;n el alcohol pudo ser para Lucho &ldquo;el remedio para aliviar contradicciones vitales: socialismo-burgues&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su novela <em>El hijo</em>, Solange narra c&oacute;mo una familia enfrenta el suicidio de la madre y en <em>Despedidas</em> ensaya sobre esas formas de la muerte de las que casi no se habla, como la eutanasia y el suicidio, que impugnar&iacute;an la hegemon&iacute;a del dispositivo m&eacute;dico actual, un artefacto que se habr&iacute;a vuelto &ldquo;mort&iacute;fero&rdquo;. El escrito contiene derivas de asociaciones entre experiencias singulares y teor&iacute;as y es un homenaje a sus amigos de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Cama&uuml;er conjetura sobre templos, imagina el planeta como un hospital de dimensiones inconmensurables, los mares como piscinas curativas, los bosques transformados en salas de rehabilitaci&oacute;n, los nosocomios (Hospital de Cl&iacute;nicas, Sanatorio Otamendi, el Evita Pueblo, de Berazategui, por ejemplo), como &ldquo;nodos intensivos en la ret&iacute;cula m&eacute;dica extendida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso lugares son, tambi&eacute;n, &ldquo;cuerpos de teor&iacute;as y de intereses econ&oacute;micos, implican temor a la muerte y al dolor, entre otros afectos, y dietas, ingesta de remedios, controles&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; efecto causar&iacute;a esta arquitectura novedosa? &ldquo;Del cl&aacute;sico hombre (y mujer) en busca de sentido pasar&iacute;amos a auto percibirnos como enfermos: convalecientes, ag&oacute;nicos, desahuciados, a lo sumo en rehabilitaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La eutanasia y el suicidio desmantelan la hegemon&iacute;a del dispositivo m&eacute;dico contempor&aacute;neo. Tambi&eacute;n lo hacen las personas que, ya adultas mayores, -y as&iacute; como algunos pueblos originarios van a las monta&ntilde;as- prefieren ir retir&aacute;ndose del mundo y de sus afectos conflictivos, como ocurre con el personaje que encarna <strong>Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez</strong> en la obra <em>Quieto</em>, que se estren&oacute; esta semana en el Teatro Nun, con la direcci&oacute;n de <strong>Francisco Lumerman</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Quieto</em> tiene una cuidada dramaturgia de <strong>Florencia Naftulewicz</strong>, quien ejerce de partenaire de ese gran actor que es Rodr&iacute;guez (ex <em>El show de Video Match</em>). Su personaje es el de un padre viejo en convivencia con la soledad. Entre ambos se acumulan palabras no dichas y abrazos no dados. Est&aacute;n en medio de una guerra de agresiones e iron&iacute;a. Si el amor no los salva, los vivifica.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, el mapamundi se dividi&oacute; en sectores de aislamiento distribuidos en todos los ambientes que los ricos pudieron comprar o en sitios hacinados para los pobres. Vecinos que se saludaban y se prestaban az&uacute;car se transformaron en agentes sanitarios soplones. Fue un tiempo de terror, en el que el miedo al contagio fue acicateado por gobiernos, industria m&eacute;dica y medios de comunicaci&oacute;n. Existir se redujo a intentar sostener las necesidades b&aacute;sicas, biol&oacute;gicas de &iquest;la vida?
    </p><p class="article-text">
        Solange vuelve a Agamben: &ldquo;La terminolog&iacute;a es el momento po&eacute;tico del pensamiento&rdquo;, dice, &ldquo;el instante en el que una palabra se acerca a ese blanco siempre m&oacute;vil de la realidad&rdquo;. &iquest;Es lo que ocurre cuando un t&eacute;rmino se convierte en sin&oacute;nimo de otro? &iquest;Dispositivo m&eacute;dico de religi&oacute;n, por ejemplo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lucho palpaba pecados en las tripas de los pacientes, escuchaba las penas en el estetoscopio, sent&iacute;a c&oacute;mo pasaba el tiempo en las articulaciones&hellip; se manten&iacute;a en una esfera especial, sagrada como exorcista de la muerte&rdquo;, tambi&eacute;n -en tanto humano- pecaba al no respetar en su cuerpo el juramento hipocr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Considerada una religi&oacute;n, la medicina nos separa de la vida com&uacute;n, &ldquo;amistad, estudio, comercio, alegr&iacute;as, familias, etc&eacute;tera. Y nos coloca en los &lsquo;templos&rsquo; de salud, los hospitales y cl&iacute;nicas, los laboratorios, consultorios de todo tipo y academias y asociaciones m&eacute;dicas, lugares que son, adem&aacute;s, cuerpos de teor&iacute;as y de intereses econ&oacute;micos, e implican afectos (temor a la muerte y al dolor) y acciones escrupulosas (dietas, ingesta de remedios, controles)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa religi&oacute;n, el cuerpo est&aacute; en el altar. &ldquo;Pero no para la redenci&oacute;n de la materia sino para celebrar la m&aacute;s absoluta fragmentaci&oacute;n ya que la medicina&hellip; lo divide en especialidades creando desconexiones internas (traumatolog&iacute;a, cardiolog&iacute;a, dermatolog&iacute;a etc.) como si la sangre y la alegr&iacute;a no circularan en todo el cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que la poeta estadounidense <strong>Anne Boyer </strong>(Kansas, 1973), narra en su libro <em>Desmorir</em> podr&iacute;a ser la prueba de la tesis agambeniana sobre la conversi&oacute;n de la medicina en religi&oacute;n. Ella padeci&oacute; c&aacute;ncer de mama en 2014 y se sinti&oacute; obligada por la industria salv&iacute;fica a cumplir con los rituales impuestos por la medicina.
    </p><p class="article-text">
        En una introspecci&oacute;n textual en carne viva, Boyer explor&oacute; el dolor al que se la arroj&oacute; luego del diagn&oacute;stico. Tambi&eacute;n experiment&oacute; la escritura, como Solange con el padecimiento que le produjo la p&eacute;rdida de sus amigos. La literatura no salva, pero ayuda a transitar la angustia.
    </p><p class="article-text">
        Ganadora del Pulitzer de no ficci&oacute;n en 2020 por esta autobiograf&iacute;a salvaje, Boyer escribi&oacute; sobre la etiolog&iacute;a industrial del c&aacute;ncer de mama, la historia de las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas mis&oacute;ginas y racistas, la m&aacute;quina capitalista de explotaci&oacute;n, as&iacute; como la desigual distribuci&oacute;n, en funci&oacute;n de la clase social, de sufrimiento y muerte por c&aacute;ncer de mama, son para la poeta omitidas del g&eacute;nero literario, hoy manido, del c&aacute;ncer de mama. &ldquo;Escribir solo de una misma puede ser escribir de la muerte, pero escribir de la muerte es escribir de todo el mundo&rdquo;, sostuvo mientras padec&iacute;a el dram&aacute;tico efecto secundario de lo que promet&iacute;a mantenerla con vida. La quimioterapia discapacitante la alej&oacute; de amigos, amantes, memoria, pesta&ntilde;as y dinero &ldquo;por culpa de esta enfermedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Perpleja, Boyer habl&oacute; de &ldquo;las fuerzas curativas de la aniquilaci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo; al referirse al tratamiento que padeci&oacute; y que se lleva puestas a muchas pacientes seducidas por un &ldquo;hechizo cultural&rdquo; que conlleva una operatoria social de deseo quimioter&aacute;pico, m&aacute;s cercana a la religi&oacute;n que a la ciencia&ldquo;. La escritora dispar&oacute; lo que nos venden como producto y nos convierte en producto, en mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sacerdote del dispositivo m&eacute;dico, cuando Lucho Rodriguez se sinti&oacute; desahuciado, no quiso esperar a ser ingresado a una instituci&oacute;n m&eacute;dica y que alg&uacute;n colega tuviera que entrar en dilemas &eacute;ticos acerca de si continuar con el tratamiento o practicar la eutanasia. Antes de someterse a todos y hasta el &uacute;ltimo de los rituales del dispositivo m&eacute;dico que conoc&iacute;a tan bien, se suicid&oacute;&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Libertad o un tema de salud mental?
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo memoria, hablar/escribir de suicidio estaba prohibido. Era peligroso, se dec&iacute;a, pod&iacute;a incitar a otros, contagiar. Suicidas como S&oacute;crates y S&eacute;neca optaron por &eacute;l. Tambi&eacute;n Salvador Allende. No estar disponible para cualquier cosa, apartarse del mundo, no existir bajo cualquier condici&oacute;n, preferir aislarse&hellip; La elecci&oacute;n de morir genera impotencia, plantea preguntas, nos desaf&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; no se dej&oacute; ayudar? &iquest;Perdi&oacute; toda esperanza? &iquest;Fue consciente de lo que hac&iacute;a? &iquest;Estuvo bien o mal?
    </p><p class="article-text">
        Tomado en toda su complejidad, el rasgo privado de la muerte -sea o no &ldquo;elegida&rdquo;-alude al derecho a la intimidad y el respeto a la situaci&oacute;n que vive la familia y los amigos. El aspecto social involucra a toda la comunidad, que debe acceder a informaci&oacute;n que fortalezca la prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n de la salud. Pero, sobre todo, lo que la sociedad y los estados deben ofrecer son condiciones dignas de vida, en especial para poblaciones vulnerables como los j&oacute;venes y los adultos mayores. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/despedidas-continuidades_129_11635541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:24 +0000]]></pubDate>
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