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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ignacio Corsini]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ignacio Corsini]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La pulpera, el payador unitario, los ponchos colorados y el general que huía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pulpera-payador-unitario-ponchos-colorados-general-huia_129_11671941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3c27d29-317e-46d2-836a-af5602631156_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102437.jpg" width="522" height="294" alt="La pulpera, el payador unitario, los ponchos colorados y el general que huía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un vals cantado por el más argentino de los cantores, que había nacido en Sicilia, inauguró a comienzos del siglo XX un género improbable: la canción rosista. Réplicas mesuradas y estentóreas y dos de las grandes producciones de la discografía argentina hicieron también lo suyo para contar las historias de la Historia. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Andrea Corsini</strong> lleg&oacute; a Buenos Aires a los diez a&ntilde;os, en 1901, junto con su madre adoptiva, <strong>Soccorsa Salomone</strong>. Hab&iacute;a nacido en Troina, Catania (en Sicilia) y nunca conoci&oacute; a sus padres. Creci&oacute; en Carlos Tejedor, en la provincia de Buenos Aires, dijo haber aprendido a cantar all&iacute; &ldquo;de los p&aacute;jaros, sin testigos&rdquo; y cambi&oacute; el Andrea natal, que en la Argentina se utilizaba como nombre femenino, por Ignacio. 
    </p><p class="article-text">
        Fue una de las primeras estrellas del cine y la canci&oacute;n argentinos. En 1917 film&oacute; dos pel&iacute;culas, <em>Santos Vega</em> y <em>&iexcl;Federaci&oacute;n o muerte!</em>. Como <strong>Carlos Gardel</strong>, comenz&oacute; interpretando payadas y otras canciones provenientes de la tradici&oacute;n rural (lo que se conoc&iacute;a como estilo campero) e incorpor&oacute; poco a poco los tangos en su repertorio. Tuvo un &eacute;xito notable con uno de ellos, &ldquo;Patotero sentimental&rdquo;, que estren&oacute; en 1922 en el sainete <em>El bailar&iacute;n del cabaret</em>, grab&oacute; en disco ese mismo a&ntilde;o y volvi&oacute; a registrar ocho a&ntilde;os despu&eacute;s con la orquesta de <strong>Roberto Firpo</strong> (esa es la grabaci&oacute;n que se encuentra en plataformas; la primera es inhallable). 
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        Con su extra&ntilde;a voz nasal y su afinaci&oacute;n imprecisa se convirti&oacute; en uno de los int&eacute;rpretes m&aacute;s amados por el p&uacute;blico. Fue quien populariz&oacute; &ldquo;Caminito&rdquo;, de <strong>Juan de Dios Filiberto</strong>, en 1927, luego de que Gardel lo grabara sin demasiada repercusi&oacute;n. Pero con el valsecito &ldquo;La pulpera de Santa Luc&iacute;a&rdquo;, compuesto por uno de sus guitarristas, <strong>Enrique Maciel</strong>, junto con <strong>H&eacute;ctor Pedro Blomberg</strong> &ndash;un poeta admirado entre otros por <strong>Ra&uacute;l Gonz&aacute;lez Tu&ntilde;&oacute;n</strong>&ndash;, inaugur&oacute; un g&eacute;nero tan anacr&oacute;nico como impensadamente exitoso: la canci&oacute;n rosista.&nbsp;A &ldquo;La pulpera...&rdquo;, y a sus ojos celestes que reflejaban la gloria del d&iacute;a, siguieron, entre otras, &ldquo;La canci&oacute;n de Amalia&rdquo;, &ldquo;La mazorquera de Montserrat&rdquo;, &ldquo;China de la Mazorca&rdquo;, &ldquo;La guitarrera de San Nicol&aacute;s&rdquo;, &ldquo;Tirana unitaria&rdquo;, &ldquo;El hijo del federal&rdquo;, &ldquo;La bordadora de San Telmo&rdquo; y &ldquo;Los jazmines de San Ignacio&rdquo;.
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        Corsini grab&oacute; &ldquo;La pulpera...&rdquo; en abril de 1929, con Maciel, <strong>Rosendo Pesoa</strong> y <strong>Armando Pag&eacute;s</strong> en guitarras, pero el a&ntilde;o anterior lo hab&iacute;a estrenado en la Radio Prieto. &ldquo;El p&uacute;blico reclamaba por tel&eacute;fono, por correspondencia y hasta personalmente su repetici&oacute;n&rdquo;, contaba Maciel en un reportaje realizado en 1948, pero, m&aacute;s all&aacute; de las an&eacute;cdotas, los datos son inequ&iacute;vocos: 157.000 discos y 500.000 partituras vendidos ese a&ntilde;o. La historia de la pulpera rubia del barrio (en ese entonces parroquia) de Santa Luc&iacute;a, en la actual&nbsp;Barracas, de su huida con un payador unitario y del lamento por su partida, cantado por un mazorquero, fue capaz de seducir, a lo largo de los a&ntilde;os, a artistas tan dis&iacute;miles (y de talentos tan dispares) como <strong>Alberto Castillo</strong>, los <strong>Tucu Tucu</strong>, <strong>Luis Aguil&eacute;</strong>, <strong>Jairo</strong>, <strong>Antonio Tormo</strong>, <strong>Ginamaria Hidalgo</strong>, <strong>Palito Ortega</strong> y <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> (varios de ellos inigualables, en el peor de los sentidos, y cuyas interpretaciones del cl&aacute;sico est&aacute;n en su mayor&iacute;a ausentes en las plataformas). 
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        &ldquo;Eterna maldici&oacute;n al bando odioso/ que convulso en fren&eacute;ticos furores/ matanza, estragos, cr&iacute;menes y horrores/ con feroz avidez ans&iacute;a rabioso&rdquo;, acusaba un soneto an&oacute;nimo le&iacute;do &ldquo;en la funci&oacute;n federal celebrada el 11 de septiembre en la Parroquia del Socorro, en reconocimiento del Todopoderoso por haber salvado la preciosa vida de nuestro Ilustre Restaurador de las leyes, del pu&ntilde;al alevoso de los salvajes unitarios vendidos al oro de los asquerosos franceses&rdquo;, seg&uacute;n cita el propio Blomberg en su <em>Cancionero federal</em>. El mismo texto podr&iacute;a haberse debido a los unitarios, por otra parte, y el cancionero popular, m&aacute;s all&aacute; de los cielitos de la &eacute;poca, lleg&oacute; a regurgitaciones de escasa sutileza como las de <strong>Roberto Rimoldi Fraga</strong>, a la saz&oacute;n yerno del dictador <strong>Alejandro Lanusse</strong>, en &ldquo;Revuelo de ponchos rojos&rdquo;, compuesta por &eacute;l junto con <strong>Ra&uacute;l Trullenque</strong>. 
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        &ldquo;Ya viene don Juan Manuel/ trayendo la paz y el orden/ Qu&eacute; viva el Restaurador/ grita el pueblo y se alboroza&rdquo;, cantaba en 1969, con enf&aacute;tico destemple, quien en 1995 fue asesor de <strong>Carlos Menem</strong> y en 2007 candidato a intendente de Pilar por la alianza que hermanaba a <strong>Francisco de Narv&aacute;ez</strong> y <strong>Mauricio Macri</strong>. El punto de partida de su ampulosa zamba era el asesinato de Dorrego, un episodio que unos a&ntilde;os antes, en 1965, hab&iacute;a originado la primera superproducci&oacute;n de la discograf&iacute;a argentina. 
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                Tapa original de &quot;Romance de la muerte de Juan Lavalle&quot;                            </span>
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        El <em>Romance de la muerte de Juan Lavalle</em>, publicado por Philips, fue el primer disco local de larga duraci&oacute;n con tapa doble y sus nombres propios destilaban mesura y distinci&oacute;n: el escritor <strong>Ernesto S&aacute;bato</strong>, que le&iacute;a all&iacute; la alucinada marcha de Lavalle por el Norte, perseguido por Oribe, que hab&iacute;a formado parte de la novela <em>Sobre h&eacute;roes y tumbas</em>, de 1961, y <strong>Eduardo Fal&uacute;</strong>, el gran compositor, guitarrista y cantor que hab&iacute;a convertido la circunspecci&oacute;n en una de las bellas artes. Participaba tambi&eacute;n un coro, dirigido por <strong>Francisco Javier Ocampo</strong> y, en su primera grabaci&oacute;n para Philips, una deslumbrante <strong>Mercedes Sosa</strong>, que interpretaba la vidalita &ldquo;Palomita del valle&rdquo;. Y que, en 1969, el a&ntilde;o de los ponchos colorados de Rimoldi Fraga, dio voz a algunas de las canciones m&aacute;s bellas en otra gran producci&oacute;n del mismo sello. Las piezas, compuestas por <strong>Ariel Ram&iacute;rez</strong> con textos de <strong>F&eacute;lix Luna</strong>, hablaban de <em>Mujeres argentinas</em>. Y con sus historias contaban parte de la Historia. M&aacute;s all&aacute; de los hits que todos recuerdas, a los que de todas maneras vale la pena volver a prestarles atenci&oacute;n &ndash;Mercedes Sosa en estado de gracia; los arreglos modernistas de Ram&iacute;rez &ndash; hay all&iacute; algunas joyas (casi) ocultas, como la exquisita &ldquo;Las cartas de Guadalupe&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        Pero la canci&oacute;n ejemplar, en su solapamiento de la violencia como una manera de contarla, es la que narra la historia de la pulpera del viejo Barracas. Porque la de esa mujer que posiblemente se haya llamado <strong>Ramona Bustos</strong>, es una historia perfecta. Habla de una cosa, pero, al mismo tiempo, se refiere a otras. No hay ning&uacute;n acento particular en la menci&oacute;n a los &ldquo;soldados de cuatro cuarteles&rdquo; que festejan su belleza y su canto &ldquo;como el de una calandria&rdquo;, ni a los &ldquo;trompas de Rosas&rdquo; &ndash;los soldados que, en los combates, transmit&iacute;an las &oacute;rdenes con sus clarines&ndash; y, por supuesto, a su huida. Y es esa distancia emotiva &ndash;unida a la liviandad aparente del vals&ndash; la que, al naturalizarla, convierte a la guerra civil en una sombra callada y terrible.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pulpera-payador-unitario-ponchos-colorados-general-huia_129_11671941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 14:37:59 +0000]]></pubDate>
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