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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tupperware]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tupperware/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tupperware]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo cambió nuestra forma de comer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quiebra-tupperware-explica-cambio-forma-comer_1_11682765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2050222-590a-428e-9743-5d92fb6dbce4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo cambió nuestra forma de comer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que se apaga con la mítica marca no es solo la historia de esta empresa que terminó por dar nombre a los envases de plástico, sino un modelo de vida. Un indicio de que algo más profundo cambió en nuestras cocinas, nuestra relación con los otros y con la comida.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tupperware no es</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">solo una marca, fue un fen&oacute;meno cultural. Su ideador, el estadounidense Earl Tupper, aprovech&oacute; el polietileno sobrante que la empresa DuPont usaba para aislar cables en el armamento militar para reformularlo y crear un material resistente, ligero y apto para el consumo en el hogar. Este material permiti&oacute; crear recipientes que sellaban herm&eacute;ticamente gracias a sus tapas ajustadas, un gran avance en la conservaci&oacute;n de alimentos en los hogares. Sin embargo, cuando los recipientes de Tupperware se lanzaron al mercado en 1946, no tuvieron un &eacute;xito inmediato. Aunque el producto era innovador, los consumidores no terminaban de comprender c&oacute;mo funcionaba el sellado herm&eacute;tico que alargaba la frescura de los alimentos. Sus ventas no despegaron hasta que Brownie Wise, una mujer de Georgia con experiencia en ventas, tuvo una idea brillante: organizar reuniones de demostraci&oacute;n en casa. As&iacute;, durante los a&ntilde;os 50 y 60, las </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Tupperware parties </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(reuniones</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Tupperware) se convirtieron en eventos sociales que trascend&iacute;an lo comercial.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las mujeres no solo compraban recipientes herm&eacute;ticos, sino que tambi&eacute;n encontraban una v&iacute;a para ganarse la vida en sus propios t&eacute;rminos. En una &eacute;poca en la que estaban </span>relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico<span class="highlight" style="--color:white;">, estas reuniones les ofrec&iacute;an la posibilidad de crear una comunidad donde pod&iacute;an compartir vivencias y consejos, adem&aacute;s de obtener algunos ingresos con la venta de productos de la marca. Para muchas, esta fue la primera experiencia de independencia econ&oacute;mica, aunque siempre vinculada al hogar y a la familia. En un corto periodo de tiempo, Wise &mdash;que llegar&iacute;a a ser vicepresidenta de la compa&ntilde;&iacute;a&mdash; consigui&oacute; crear un ej&eacute;rcito de vendedoras a las que manten&iacute;a motivadas con incentivos como electrodom&eacute;sticos o viajes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seg&uacute;n </span><a href="https://x.com/sandroula_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Sandra Lozano</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, historiadora de la cocina y cocreadora del podcast Gastromovidas, aunque estas reuniones desafiaron algunos estereotipos de la &eacute;poca, escond&iacute;an un trasfondo perverso. &ldquo;En el fondo, las reuniones de Tupperware no lograron sacar realmente a las mujeres del &aacute;mbito dom&eacute;stico ni catapultarlas a la vida profesional p&uacute;blica. Es precisamente lo que Betty Friedan denunci&oacute; en su </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>M&iacute;stica de la Feminidad</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: estas actividades, aunque aparentemente empoderantes, segu&iacute;an </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/delantal-maza-feminismo-marida-cocina_1_11622308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">confinando a las mujeres</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> a roles tradicionales centrados en el hogar y la familia. En cierto modo, las reuniones de Tupperware reforzaban la idea de que el lugar 'natural' de la mujer era la casa, aunque fuera como anfitriona de ventas. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n creo que fue problem&aacute;tico el uso neoliberal de los modos de relaci&oacute;n interpersonal propios de las mujeres. Al final el &eacute;xito de las reuniones sacaba partido econ&oacute;mico de la capacidad femenina de crear intimidad y v&iacute;nculos emocionales&rdquo;, sentencia Lozano.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el fondo, las reuniones de Tupperware no lograron sacar realmente a las mujeres del ámbito doméstico ni catapultarlas a la vida profesional pública</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Lozano</span>
                                        <span>—</span> historiadora de la cocina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La </span>popularizaci&oacute;n del microondas<span class="highlight" style="--color:white;"> en los hogares entre los a&ntilde;os 70 y 80 aceler&oacute; los cambios en el consumo de alimentos. Permit&iacute;a calentar en segundos las sobras de las comidas del d&iacute;a, lo que parec&iacute;a una alianza perfecta con los recipientes de polietileno. Sin embargo, a medida que las mujeres se incorporaban a la vida laboral, el tiempo para cocinar se iba recortando y los productos precocinados que se pod&iacute;an adquirir en los comercios y supermercados iban ganando terreno. Con solo unos minutos de microondas u horno estaban listos para servirse. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A pesar de que Tupperware intent&oacute; adaptarse al nuevo panorama con envases aptos para microondas, su &eacute;xito empez&oacute; a declinar en los a&ntilde;os 80. La caducidad de muchas de sus patentes permiti&oacute; la entrada de competidores que ofrec&iacute;an envases herm&eacute;ticos a precios m&aacute;s bajos. La p&eacute;rdida de su ventaja tecnol&oacute;gica y la creciente competencia erosionaron su dominio en el mercado, iniciando </span><a href="https://www.eldiario.es/economia/tupperware-blockbuster-sears-american-apparel-auge-quiebra-meca-capitalismo_1_11670287.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">la ca&iacute;da del gigante</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> de los recipientes.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reunión de managers de Tupperware en 1983."
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            <span class="title">
                Reunión de managers de Tupperware en 1983.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lo que comenz&oacute; como una revoluci&oacute;n en el hogar, ahora encontr&oacute; su lugar en las oficinas y universidades. Hoy en d&iacute;a los recipientes pl&aacute;sticos siguen teniendo una vertiente social importante, pero en un contexto completamente diferente: el del entorno laboral. Es usual encontrar en los comedores de oficinas y universidades grupos de personas que comentan de manera animada el contenido de sus respectivos t&aacute;pers durante su pausa para comer. Adem&aacute;s del ahorro de dinero, comer en el lugar de trabajo se convirti&oacute; en un momento importante de socializaci&oacute;n entre compa&ntilde;eros que muchos se niegan a abandonar.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día los recipientes plásticos siguen teniendo una vertiente social importante, pero en un contexto completamente diferente: el del entorno laboral</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero disfrutar del t&aacute;per en la oficina requiere de algunas cosas. Por un lado, es necesario que el entorno profesional cuente con un espacio que favorezca que los trabajadores puedan dejar y calentar la comida tra&iacute;da de casa de manera segura. Para la tecn&oacute;loga de alimentos Gemma del Ca&ntilde;o, adem&aacute;s de un microondas, lo ideal ser&iacute;a que cada uno tuviera sus propios cubiertos y manteles y un espacio suficiente que estuviera ventilado. &ldquo;Aunque para m&iacute; lo m&aacute;s importante es la contaminaci&oacute;n cruzada, por eso es importante que  la heladera con frecuencia y que los alimentos frescos, en caso de que los hubiera, no entrasen en contacto con los cocinados&rdquo;, se&ntilde;ala. Algo que, en muchos casos, no se cumple.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por otro lado, llevar el t&aacute;per a la oficina requiere una planificaci&oacute;n de men&uacute;, la elecci&oacute;n de los ingredientes y su preparaci&oacute;n, lo que supone un esfuerzo f&iacute;sico y mental extra. En la sociedad actual, donde los minutos que se dedican a cocinar disminuyen d&eacute;cada a d&eacute;cada, la elecci&oacute;n de platos precocinados o del </span>delivery <span class="highlight" style="--color:white;">va ganando terreno. Aliviar la carga mental que supone tener que pensar en el men&uacute; semanal para llevar al trabajo hizo del </span>batch cooking<span class="highlight" style="--color:white;"> una tendencia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las redes sociales como TikTok e Instagram est&aacute;n llenas de recetas que prometen solucionar el problema de diferentes formas, dedicando una sola tarde a cocinar para toda la semana. Una de las f&oacute;rmulas consiste en realizar una suerte de receta base a la que despu&eacute;s </span>agregar una legumbre<span class="highlight" style="--color:white;"> o una prote&iacute;na que haga parecer que es una preparaci&oacute;n diferente. Otros videos o blogs publican men&uacute;s semanales con recetas sencillas y econ&oacute;micas en dinero y en tiempo. Una de las b&uacute;squedas m&aacute;s populares es la de &ldquo;recetas en 15 minutos&rdquo;, de las que Google devuelve 77 millones de resultados, lo que evidencia que se persigue lo inmediato.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de tiempo y los cambios en las dinámicas laborales han alterado la relación con el acto de cocinar. Lo que era un lujo ocasional, ahora es un hábito, impulsado en parte por la facilidad de las aplicaciones de entrega y la disponibilidad de opciones más asequibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de la durabilidad de los productos Tupperware, la preocupaci&oacute;n por el impacto ambiental de los pl&aacute;sticos creci&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Aunque estos envases son reutilizables, siguen siendo pl&aacute;sticos. El uso excesivo de este material fue objeto de fuertes cr&iacute;ticas debido a su contribuci&oacute;n a la contaminaci&oacute;n, ya que tardan d&eacute;cadas en degradarse, lo que motiv&oacute; que muchos consumidores busquen alternativas m&aacute;s sostenibles, como recipientes de vidrio, acero inoxidable o bamb&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los recipientes de pl&aacute;stico tambi&eacute;n generaron preocupaci&oacute;n por su impacto en la salud. Con el uso prolongado, estos envases se erosionan y existe el riesgo de que los micropl&aacute;sticos terminen mezcl&aacute;ndose con los alimentos. Adem&aacute;s, los expertos desaconsejan calentar pl&aacute;sticos que contengan comida en el microondas porque el calor puede liberar compuestos como el bisfenol A que resultan t&oacute;xicos para el organismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cocinamos menos y pedimos más comida a domicilio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No es casualidad que mientras Tupperware languidece, los datos sobre c&oacute;mo y cu&aacute;nto cocinamos revelan una tendencia inquietante: cocinamos menos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se observ&oacute; un aumento considerable en el consumo de alimentos preparados y la tendencia a pedir comida a domicilio, mientras disminuye el tiempo dedicado a cocinar en casa. La falta de tiempo y los cambios en las din&aacute;micas laborales alteraron la relaci&oacute;n con el acto de cocinar. Lo que era un lujo ocasional, ahora es un h&aacute;bito, impulsado en parte por la facilidad de las aplicaciones de entrega y la disponibilidad de opciones m&aacute;s accesibles.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El núcleo de la alimentación se desplazó fuera del hogar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esto favoreci&oacute; la aparici&oacute;n de empresas que ofrecen comidas preparadas en porciones individuales que llegan directamente a la heladera. Una suerte de </span>t&aacute;per en versi&oacute;n delivery<span class="highlight" style="--color:white;"><em>.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Algunas funcionan bajo suscripci&oacute;n semanal y sirven men&uacute;s variados preparados por cocineros profesionales que son una soluci&oacute;n para aquellos que no tienen tiempo o conocimientos de cocina. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los supermercados tambi&eacute;n vieron un nicho y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os abrieron espacios de comida preparada dentro de sus establecimientos. Una muestra m&aacute;s de que el n&uacute;cleo de la alimentaci&oacute;n se deplaz&oacute; fuera del hogar.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quiebra-tupperware-explica-cambio-forma-comer_1_11682765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 18:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo cambió nuestra forma de comer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tupperware,Alimentación]]></media:keywords>
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