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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Santiago Craig]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/santiago-craig/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Santiago Craig]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Santiago Craig: “Para escribir hay que parar, hay que plantarse un poquito más atrás de donde estás siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-craig-escribir-hay-parar-hay-plantarse-poquito_1_11689797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f01ff23-5d4e-4010-89f2-7bf358b8c403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Craig: “Para escribir hay que parar, hay que plantarse un poquito más atrás de donde estás siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Vida en Marta”, una novela alucinante que recorre los días de una mujer de clase media desde su nacimiento hasta su muerte. La búsqueda de lo extraordinario en lo cotidiano, la construcción de los personajes y la memoria, en la mirada de un autor que apuesta a la paciencia y la escritura poética.</p></div><p class="article-text">
        Lo com&uacute;n, lo ins&oacute;lito, lo sospechosamente excepcional, lo ordinario. <strong>Como si alguien pudiera ir meti&eacute;ndose con una luz en las capas que componen una vida para diseccionarlas, analizarlas y volverlas a encajar en eso que todav&iacute;a late. </strong>Igual que un viajero interplanetario que pisa sobre un suelo que no conoce y no deja de atraerlo. Con la curiosidad incansable de un astronauta que mira por primera vez, que observa maravillado, que quiere poner en palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu exploratorio, audaz y profundamente po&eacute;tico, el escritor <strong>Santiago Craig</strong> recorre desde su nacimiento hasta su vejez y su muerte la historia de una mujer de clase media argentina en su reciente novela <em>Vida en Marta</em> (Tusquets, 2024). <strong>Un relato microsc&oacute;pico, sensible, alucinante, que no traza divisiones entre grandes episodios y momentos nimios, que prefiere detenerse en los ecos de lo recordado m&aacute;s que en el bullicio de lo memorable.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Vida en Marta&quot;, lo nuevo de Santiago Craig.                            </span>
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        <strong>&ndash;</strong><em><strong>Vida en Marta</strong></em><strong> es tu libro m&aacute;s extenso y expone de alguna manera un trabajo m&aacute;s exhaustivo con el lenguaje. Parte con la ambici&oacute;n, nada m&aacute;s y nada menos, de contar una vida entera. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, todo un poco grande, &iquest;no? (risas). Surgi&oacute; hace un mont&oacute;n de tiempo y en el medio escrib&iacute; todo lo otro. La escritura fue en paralelo, ten&iacute;a siempre este proyecto como a un costadito. Pero siempre que encontraba algo, se lo iba sumando a Marta. <strong>No s&eacute; si puedo hablar de un punto de partida, pero s&iacute; que alguna vez pens&eacute; en contar una novela de personaje, contar la vida de alguien, inventarme a alguien.</strong> No s&eacute; si hab&iacute;a o hay en m&iacute; tanto pensamiento racional alrededor de esto, aunque s&iacute; me gusta pensar c&oacute;mo se construye una memoria, que es una de esas cosas que siempre me interesaron. Esto de hablar con tu mam&aacute; y decirle &ldquo;&iquest;te acord&aacute;s de tal cosa?&rdquo; y que ella te responda &ldquo;No, en absoluto&rdquo;. Me interesa eso de c&oacute;mo se va construyendo la historia que nos contamos nosotros a nosotros mismos. Esto de decir &ldquo;yo soy esto&rdquo;, porque soy esto que cuento. En general conocer una persona a m&iacute; siempre se me hizo muy dif&iacute;cil, m&aacute;s dif&iacute;cil que conocer un personaje en un libro. Claro que es una obviedad: en un libro est&aacute; todo ah&iacute;, est&aacute; todo expuesto. Vos vas, asum&iacute;s que tiene un principio y un final y te enfrent&aacute;s a una constelaci&oacute;n humana que se te planta enfrente, no la vas a poder dominar y controlar o&nbsp; absorber. Pero, bueno, a m&iacute; me gustan algunos libros que traen eso, que te hacen asumir en los personajes una presencia que est&aacute; ah&iacute; m&aacute;s all&aacute; del libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo cu&aacute;les?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Gatsby, Bovary o el Quijote. S&eacute; que estoy nombrando los cl&aacute;sicos y ejemplos enormes, pero yo de alguna manera me form&eacute; leyendo eso. <strong>Y, por ah&iacute; como lector un poco inocente, yo sent&iacute;a que esa gente como que me acompa&ntilde;aba. </strong>Con esta novela no ten&iacute;a la ambici&oacute;n de escribir <em>Madame Bovary</em> ni Gatsby, por supuesto, todo es una versi&oacute;n medio pelo, m&aacute;s de ac&aacute; (risas). Pero en el fondo de mi cabeza estaban esas cosas: <strong>un libro como un lugar donde vive alguien que vos conoc&eacute;s</strong>. Y para eso lo que me gustaba era que la escritura necesitaba capas, capas y capas. Dimensiones,&nbsp; saber qu&eacute; est&aacute; pensando esa persona, qu&eacute; mira, qu&eacute; le importa, qu&eacute; no le importa, qu&eacute; no sabe. <strong>Adem&aacute;s yo pensaba en c&oacute;mo escribir algo que funcionara como un artefacto tipo </strong><em><strong>Rayuela</strong></em><strong>, algo que sin lector o sin que alguien completara esos huecos no sirviera</strong>. Entonces, lo que me sostuvo escribiendo tanto tiempo lo mismo era eso: saber que hab&iacute;a alguien y que yo ten&iacute;a que hacer que ese alguien viviera, quisiera, le pasaran cosas. Hasta lo asum&iacute; con ese cari&ntilde;o y esa responsabilidad en un punto. Como si fuera algo que hab&iacute;a que mirar, cuidar y armar. Mientras tanto iba haciendo otras cosas, en estos diez a&ntilde;os publiqu&eacute; los cuentos y la otra novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Justamente un texto que te tom&oacute; tanto tiempo es el que justamente indaga m&aacute;s sobre el tiempo, &iquest;no? Est&aacute; este truco de querer contar la totalidad de una vida y a la vez el l&iacute;mite: hay que elegir algunas escenas, todo no se puede. &iquest;Te importa el tiempo, te obsesiona, te da miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, no solo me obsesiona el tiempo sino que creo que, en el fondo, es el &uacute;nico gran tema. Est&aacute; esa famosa frase de (Albert) Camus diciendo esto de que el &uacute;nico problema filos&oacute;fico verdaderamente serio es el suicidio. Por supuesto que es m&aacute;s original, m&aacute;s acotada, m&aacute;s inteligente su frase. Pero a m&iacute; me parece que el tiempo es el gran tema y que todas las novelas que me gustan en un punto hablan del tiempo. El tiempo sucede, es lo m&aacute;s habitual. Y a la vez lo m&aacute;s raro que nos pasa es que tenemos que habitar el tiempo. <strong>En otras cosas que escrib&iacute; estas inquietudes por ah&iacute; estaban m&aacute;s viradas hacia lo que en una primera mirada puede ser pensado como fant&aacute;stico, raro o siniestro.</strong> Si quer&eacute;s hasta m&aacute;s sinuoso en la manera de encararlo. Ac&aacute; por ah&iacute; queda m&aacute;s expuesta. En general el tiempo me obsesiona en un sentido muy concreto: el tiempo se va. <strong>Eso me genera much&iacute;sima ansiedad: porque ya pas&oacute;, porque genera nostalgia, porque puede volver a pasar, porque genera ilusi&oacute;n.</strong> Todas las emociones que uno va sintiendo de alguna manera el tiempo tiene que tamizarlas. Y tambi&eacute;n el tiempo se encarga de limitarlas y enrarecerlas a la vez. As&iacute; que s&iacute;, si se puede decir que hay un tema en esta novela, ese tema es el tiempo. Lo que est&aacute; detr&aacute;s es eso: el tiempo de una vida y el despu&eacute;s: pasado ese tiempo, &iquest;qu&eacute; hay? &iquest;Qu&eacute; queda? &iquest;Qu&eacute; no queda? &iquest;Qu&eacute; falta?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parece que el tiempo es el gran tema y que todas las novelas que me gustan en un punto hablan del tiempo. El tiempo sucede, es lo más habitual. Y a la vez lo más raro que nos pasa es que tenemos que habitar el tiempo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;A diferencia de </strong><em><strong>Castillos</strong></em><strong>, tu novela anterior, ac&aacute; el tiempo o lo que le pasa a la protagonista no se enrarece, el relato va de una manera m&aacute;s sucesiva desde el nacimiento hasta el final. &iquest;Fue una decisi&oacute;n que no hubiera episodios estridentes que rompieran esa narraci&oacute;n lineal, que no hubiera &eacute;pica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qued&oacute; un poco como una como anti &eacute;pica, como un relato anti acontecimiento, &iquest;no? Yo no quer&iacute;a que pasara algo en la vida de Marta que destacara del resto o que en alg&uacute;n momento hubiera un punto de quiebre. No hay un arco en el que vos digas &ldquo;bueno, va subiendo la tensi&oacute;n hacia el final&rdquo;. Y fue a prop&oacute;sito, no quise hacer eso. Cuando uno se acerca a la vida de alguien, de otra persona, pasa un poco eso: uno tiene que vivir con esa vida cerca sabiendo que se va a morir, sabiendo que eso va a terminar. Cu&aacute;nto hay de tr&aacute;gico en lo obvio, &iquest;no? Me pregunt&eacute; en alg&uacute;n momento cu&aacute;nto puede conmover eso, que finalmente pase lo que tiene que pasar. &iquest;Funciona en una novela, no funciona? No s&eacute;. Pero yo quer&iacute;a probarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo fue armar, para jugar con el t&iacute;tulo del libro, un planeta que en este caso es femenino? Porque Marta es una mujer de clase media, porte&ntilde;a, primero beb&eacute;, despu&eacute;s ni&ntilde;a, m&aacute;s tarde estudiante y as&iacute; hasta su vejez y su muerte. &iquest;C&oacute;mo fue esa experiencia para vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que fuera una mujer desde el principio se me plante&oacute;. Siempre pens&eacute; que sea una mujer por dos cosas. Por un lado, para despegarlo m&aacute;s de m&iacute; y de lo autobiogr&aacute;fico. Despu&eacute;s, aunque suene un poco dicot&oacute;mico, yo profundic&eacute; m&aacute;s en mis relaciones con mujeres, con amigas, con novias, con mi esposa, con primas, y siempre sent&iacute; que tuve m&aacute;s acceso a su vida personal o a su intimidad. Tuve m&aacute;s conexi&oacute;n con ellas desde ah&iacute; que con mis amigos varones, con los que seguramente tengo y tuve un v&iacute;nculo m&aacute;s profundo. <strong>Pero un poco siempre termino sintiendo que con ellos hay algo que no terminamos de decirnos.</strong> Despu&eacute;s, la verdad es que pens&eacute; en general en&nbsp; una persona. Por supuesto hay circunstancias que por sus condiciones, los lugares por los que se mueve o lo que sea derivan en algunas cosas y otras no le pueden llegar a pasar nunca.<strong> Construir un personaje para m&iacute; tiene que ver con lo que ese personaje mira, con qu&eacute; le importa, qu&eacute; no le importa, qu&eacute; lo hace feliz, qu&eacute; le parece est&uacute;pido, qu&eacute; decisiones equivocadas toma, cu&aacute;les no.</strong> En ese sentido, en algunos momentos yo no consideraba el g&eacute;nero de Marta o no lo ten&iacute;a tan adelante. Y en otros momentos s&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Craig nació en Buenos Aires, en 1978.                            </span>
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        <strong>&ndash;Dec&iacute;as que muchas veces un personaje es lo que mira. En este caso, desde su infancia y lo que la rodea y ya en la adultez, aparece la mirada alrededor del mundo del trabajo. Primero como un temor medio heredado de tener o perder un trabajo, despu&eacute;s la idea de elegirlo, de ver qu&eacute; pasa en esos &aacute;mbitos, c&oacute;mo se convive. &iquest;Qu&eacute; te interesaba de ese universo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que el lugar de Marta es el de la clase media de Buenos Aires. Y yo creo que la clase media siempre est&aacute; en esa especie de p&eacute;ndulo que va entre el trabajo y el amor. Son como las dos cosas, y me refiero al amor en todo sentido, como una forma amplia de lo emocional, de lo afectivo. <strong>Entonces est&aacute; el trabajo como obligaci&oacute;n y el &aacute;mbito de lo afectivo. Y siempre esas cosas se mezclan y tambalean. Son como los dos ejes que mueven todo.</strong> Las cosas importantes que le pasan a este personaje y a esta clase tienen que ver con ese p&eacute;ndulo. Est&aacute; lo afectivo, algo que puede ser por sus amigas, parejas, v&iacute;nculos o cuestiones de su propio deseo, y est&aacute; la circunstancia laboral, como algo siempre al borde. A veces te va bien y viaj&aacute;s y gast&aacute;s, a veces te va mal y no sab&eacute;s si pod&eacute;s pagar el alquiler. Pero las dos tienen mucha presencia.<strong> El quilombo de esa clase es ese, entre lo que no te deja tranquilo del amor y el globo que siempre se est&aacute; pinchando del laburo.</strong> Ese de casa al trabajo y del trabajo a casa, eso que va del afecto a la obligaci&oacute;n, esa supuesta serenidad en el ir y venir, eso me interesaba: que en el fondo nunca est&aacute; asegurada del todo ninguna de las dos cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Otro asunto recurrente que tambi&eacute;n estaba en </strong><em><strong>Castillos</strong></em><strong> y que vuelve ac&aacute; es la familia: qu&eacute; es, qu&eacute; une a sus integrantes, qu&eacute; los separa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Me sale pensar un mont&oacute;n en eso y capaz que en mi vida diaria no me lo pregunto tanto, porque uno ah&iacute; es lo que es, no es que estoy pensando en casa qu&eacute; soy o qu&eacute; es mi madre. Pero s&iacute;, cuando escribo, aparece esto de qu&eacute; es una madre, qu&eacute; es una familia, qu&eacute; es un hombre. Y desde d&oacute;nde: qu&eacute; es lo que hace a los v&iacute;nculos. De repente Marta se despierta y tiene un tipo al lado que dice este es un hombre, est&aacute; ah&iacute;. Eso que se va haciendo raro me interesa. &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute;? &iquest;C&oacute;mo llegamos hasta ac&aacute;? <strong>A la vez el tema de la familia me lleva a pensar en esa estructura tambi&eacute;n de &eacute;poca o generacional, o de clase: la familia tipo. Una idea que ahora est&aacute; medio en retirada. La familia t&iacute;pica de mam&aacute;, pap&aacute;, la nena o el nene es una forma b&aacute;sica que a m&iacute; me sirve para pensar m&aacute;s adelante.</strong> Porque estructuralmente despu&eacute;s, funcionan aunque esas familias, en las casas o en la escritura, se compongan de otros tipos, de otros g&eacute;neros, de diversidades. Pero hay algo ah&iacute; que prefigura roles, v&iacute;nculos, encuentros. Uno no se da cuenta por qu&eacute; escribe lo que escribe. A m&iacute; me pasa cuando alguien me lo marca o me pregunta. Reci&eacute;n ah&iacute; que veo y digo &ldquo;ah mir&aacute;, escribo siempre sobre familias&rdquo;. &iexcl;Tambi&eacute;n escribo mucho sobre playas! Pero en general nunca lo veo tan claro hasta que me lo hacen notar. <strong>Hay cosas que son recurrentes. En alg&uacute;n momento lo pensaba como un defecto o algo malo y dec&iacute;a &ldquo;uy, me repito&rdquo;. Pero desde hace tiempo pienso que no hay opci&oacute;n m&aacute;s que repetirse. Hay que abrazar el repetirse e ir por ah&iacute;. </strong>Y, en todo caso, tratar en esa repetici&oacute;n de ir generando matices o de agregar algo. Pero inevitablemente me voy a repetir. De hecho las escritoras, los escritores que me gustan se repiten. Es m&aacute;s, me gusta mucho encontrar esa repetici&oacute;n en los dem&aacute;s. En uno es m&aacute;s feo encontrarlo, pero en los otros lo ves y dec&iacute;s &ldquo;ah mira, &iexcl;es &eacute;l, es ella!&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cosas que son recurrentes. En algún momento lo pensaba como un defecto o algo malo y decía “uy, me repito”. Pero desde hace tiempo pienso que no hay opción más que repetirse. Hay que abrazar el repetirse e ir por ahí. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Mencionabas antes a </strong><em><strong>Rayuela</strong></em><strong> y lateralmente en el libro aparece Julio Cort&aacute;zar porque Marta lo lee. En alg&uacute;n momento se volvi&oacute; un autor un poco rechazado en algunos &aacute;mbitos y ahora pareciera que surge algunas reivindicaciones. &iquest;Cu&aacute;l es tu v&iacute;nculo con su literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este a&ntilde;o, por distintos aniversarios, es un poco el a&ntilde;o de Cort&aacute;zar y por eso pareciera que est&aacute; volviendo o se habla un poco m&aacute;s de sus libros. A m&iacute; la obra de Cort&aacute;zar me gust&oacute; en el momento en el que a casi todo el mundo le gusta que es la etapa de formaci&oacute;n, la adolescencia. Pero despu&eacute;s de eso, lejos de abandonarlo, me empieza a molestar que algunos digan &ldquo;no bueno, pero Cort&aacute;zar ya pas&oacute;&rdquo;. Por supuesto que hay cosas que est&aacute;n fechadas, pero eso pasa con muchos escritores. Y seguro que con los contempor&aacute;neos menos, pero ya va a pasar. Lo que empec&eacute; a notar que me pasa con Cort&aacute;zar, que es algo que cuando escribo no me doy cuenta, es que en alg&uacute;n punto tengo adentro m&iacute;o metida una m&aacute;quina similar a la de &eacute;l por haberlo le&iacute;do bastante. Siento que me meti&oacute;  en la cabeza una especie de absoluta nebulosa o falta de l&iacute;mite entre lo fant&aacute;stico y lo realista. No a nivel psic&oacute;tico, por supuesto, no es que hablo con perros muertos (risas). Me refiero a la escritura y tambi&eacute;n a algunos momentos de la vida. Puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Y asumo la vida un poco as&iacute;. <strong>Entonces, para m&iacute; escribir sobre c&oacute;mo alguien hace un asado o si ese mismo que est&aacute; haciendo el asado sale volando y se transforma en un drag&oacute;n es un poco lo mismo.</strong> O sea, mi m&eacute;todo al escribirlo es exactamente igual y mi manera de pensar es exactamente igual. Le&eacute;s un cuento de Cort&aacute;zar y una persona empieza a escupir conejos en el medio de otra cosa, y despu&eacute;s vas a Rayuela o a un cuento en el que hay un tipo que es heroin&oacute;mano y toca jazz. O sea, va de un realismo absoluto a una cosa completamente fant&aacute;stica. Y yo, sin darme cuenta, creo que hago lo mismo. O sea, hago lo mismo en el sentido que me imagino a m&iacute; como ese pibito de 14 que est&aacute; dentro m&iacute;o y que est&aacute; copiando eso. Yo no lo s&eacute; pero me viene de afuera.&nbsp;
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                    alt="Craig es autor, entre otros, de libros de relatos como &quot;Las tormentas&quot;, &quot;27 maneras de enamorarse&quot; y &quot;Animales&quot; y de la novela &quot;Castillos&quot;."
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                Craig es autor, entre otros, de libros de relatos como &quot;Las tormentas&quot;, &quot;27 maneras de enamorarse&quot; y &quot;Animales&quot; y de la novela &quot;Castillos&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;Por el recorte temporal que abarca </strong><em><strong>Vida en Marta</strong></em><strong> que se mete mucho la historia argentina reciente en el relato. A la hora de escribir, &iquest;prefer&iacute;s estar atento a eso que pasa? &iquest;Se puede escribir, para usar una imagen r&aacute;pida, con la tele de fondo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que algo se filtra, inevitablemente. Pod&eacute;s ser m&aacute;s consciente, menos consciente, m&aacute;s expl&iacute;cito, menos expl&iacute;cito con eso. En esta novela yo sab&iacute;a cu&aacute;ndo pasaba lo que pasaba en la historia, pero en otros textos no. Para m&iacute; no es siempre una variable lo contextual. No me importa tanto. <strong>Ac&aacute; s&iacute; sab&iacute;a m&aacute;s o menos en qu&eacute; momento de la historia nuestra estaba pasando lo que le pasaba a ella, pero siempre me trataba de concentrar en el individuo, en lo que pasaba en su subjetividad.</strong> Yo no soy de twittear, quiero decir, no s&eacute; decir cosas sobre lo que pasa de una manera, digamos, informativa. S&eacute; decir cosas sobre lo que me pasa. Sobre lo que realmente sucede no tengo nada que decir. En el &uacute;ltimo tiempo hice notas para medios. Y yo s&eacute; que para hablar de algo que me pasa voy a hablar de <em>Indiana Jones </em>o los Beatles. Voy a hablar de otra cosa y por ah&iacute; quien lo lea va a pensar en esto mismo o de alg&uacute;n lado le va a surgir alguna reverberaci&oacute;n de atr&aacute;s. Porque a m&iacute; me interesa lo que pasa en tanto afecta a alguien, no porque pasa. A m&iacute; el n&uacute;mero de la temperatura no me dice nada. 37 grados, ok, te est&aacute;s cagando de calor, eso pasa. No 37 grados.  Lo mismo con otras cifras: ok, te est&aacute;s muriendo de hambre. <strong>Para m&iacute; la escritura tiene que ver con eso, con lo que le pasa a alguien. A un marciano, a un perro o a una mujer de clase media en 1987</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Te dedic&aacute;s a dar talleres que llevan como t&iacute;tulo &ldquo;Paciencia y escritura&rdquo;. El taller es una actividad que, incluso en tiempos de crisis o vacas flacas, parece que est&aacute; en ebullici&oacute;n: mucha gente quiere ir a escribir y leer rodeado de otros. &iquest;C&oacute;mo le&eacute;s vos este fen&oacute;meno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, por un lado los talleres tienen esta cuesti&oacute;n de no estar solo. Y, m&aacute;s all&aacute; de que a m&iacute; eso me resulta muy natural porque yo escribo solo, de verdad creo que en el fondo nadie escribe solo. Pod&eacute;s hacerlo con alguien inventado en tu cabeza, con un amigo que se muri&oacute;, con alguien al que le das a leer algo o con gente en un taller. <strong>Lo que pasa es que muchas veces se piensa en instancias como de arribo, como si solo existiera la publicaci&oacute;n, el libro salido de la imprenta. </strong>Pero bueno, no, existen otros espacios que pueden ser un taller o participar de uno de los tantos ciclos de lectura que van apareciendo. No s&eacute; por qu&eacute; hay tantos, tal vez exista una necesidad de contar y de hablar. &iexcl;Por eso tambi&eacute;n se psicoanaliza tanto la gente! (risas). De todas maneras esto de la paciencia y la escritura tambi&eacute;n nos lleva otra vez al tiempo. Para escribir hay que parar, hay que plantarse un poquito m&aacute;s atr&aacute;s de donde est&aacute;s siempre. Algo que me gusta de los talleres es que, ponele, arrancan a las siete de la tarde. Es como que de repente viene un grupo de gente corriendo como una tropilla de caballos. <strong>En pocos minutos, frenan en un lugar y se sientan y dicen &ldquo;bueno, voy a leer este cuento&rdquo;. Y listo, ya est&aacute;s un rato en otro lado</strong>. Hablando con gente a la que le importa eso. Que escribe, que se toma un tiempo para eso, para leer, para escribir.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2024 03:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Craig: “Para escribir hay que parar, hay que plantarse un poquito más atrás de donde estás siempre”]]></media:title>
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